Junio2008

Por @Wicho — 30 de Junio de 2008

Hoy, tras cuatro años en órbita alrededor de Saturno, termina de manera oficial la misión principal de la sonda Cassini de la NASA: Cassini to Earth: 'Mission Accomplished, But New Questions Await!'.

Inserción orbital de la Cassini-Huygens - NASA/JPL
PIA03883: Impresión artística de la inserción orbital de la sonda Cassini-Huygens en la noche del 30 de junio al 1 de julio de 2004 - NASA/JPL

Pero esto no quiere decir que se ponga fin a sus operaciones, sino simplemente que ha cumplido con todos los objetivos fijados originalmente para la misión y que a partir de ahora, dado el magnífico estado de funcionamiento en el que se encuentra la nave y los impresionantes resultados científicos que ha obtenido a lo largo de estos cuatro años, comienza su misión extendida de dos años.

Estos dos años servirán para que la nave realice 60 órbitas alrededor de Saturno con 26 visitas a Titán, 7 a Encélado, y una a Dione y Rea respectivamente.

También le permitirán observar el equinoccio de Saturno en agosto de 2009, momento en el que la luz del Sol pasará directamente a través del plano de los anillos del planeta.

Los instrumentos de a bordo funcionan casi al 100%, aunque tres de ellos tienen problemas menores que no deberían suponer ningún impacto en la capacidad de la nave de recoger nuevos datos, así que si la nave sigue funcionando bien al cabo de estos dos años adicionales no se descarta la posibilidad de añadir una tercera fase a la misión, ya que debería quedar suficiente combustible a bordo como para que esto sea posible.

Con todo, para mi el momento más emocionante de la misión fue, sin duda alguna, el descenso de la sonda Huygens en Titán, todo un pleno al quince de la Agencia Espacial Europea.

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Por @Wicho — 30 de Junio de 2008

Hoy se cumplen cien años de la explosión de origen desconocido que arrasó una zona de 50 kilómetros de diámetro en Tunguska, una remota zona de Siberia, explosión que se conoce con el nombre de evento de Tunguska.

Árboles caídos en la zona
Árboles caídos en la zona afectada por el evento fotografiados por la segunda expedición de Leonid Kulik en 1927

Esta explosión fue tan potente que fue detectada por sismógafos en toda Asia y Europa e incluso llegaron a medirse en Londres las variaciones de presión atmosférica que causó.

El polvo arrojado a la atmósfera por este evento hizo que durante varios días las noches fueran tan brillantes en parte de Rusia y Europa que se podía leer sin luz artificial.

No fue hasta 1921 cuando se realizó la primera expedición a la zona para investigar el fenómeno in situ y ni esta ni ninguna de las expediciones posteriores fueron capaces de encontrar un cráter, por lo que la teoría más aceptada en la actualidad es que un cometa pequeño o a lo mejor solo un fragmento de uno penetró aquel día en la atmósfera terrestre y explotó en el aire con una potencia equivalente a la de 12 megatones a 8 km de altura.

La destrucción en la superficie habría sido causada por la ondas de choque y térmica subsiguientes a la explosión del cometa o fragmento.

Por supuesto hay teorías bastante más peregrinas sobre el origen de este evento como las que recoge Luis Alfonso Gámez en El misterio de Tunguska, donde recoge también la afirmación de Agustín Sánchez Lavega, director del grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco, quien dice que

San Petersburgo escapó de la destrucción hace cien años por cuatro horas y 3.790 kilómetros.

Y es que en efecto de haberse producido la explosión sobre una zona habitada las consecuencias podrían haber sido catastróficas, tal y como las imaginaba Arthur C. Clarke en Cita con Rama:

A las 9.46 (meridiano Greenwich) de la mañana del 11 de septiembre, en el verano excepcionalmente hermoso del año 2077, la mayor parte de los habitantes de Europa vieron aparecer en el cielo oriental una deslumbrante bola ígnea. En cuestión de segundos se tornó más brillante que el Sol y al desplazarse en el cielo -al principio en completo silencio– iba dejando detrás una ondulante columna de polvo y humo.

En algún punto sobre Austria comenzó a desintegrarse produciendo una serie de explosiones, tan violentas que más de un millón de personas quedaron con los oídos dañados para siempre. Fueron las afortunadas.

Desplazándose a cincuenta kilómetros por segundo, un millón de toneladas de roca y metal cayó sobre las llanuras del norte de Italia y destruyó con una llamarada de segundos la labor de siglos. Las ciudades de Padua y Verona fueron barridas de la faz de la Tierra; y las últimas glorias de Venecia se hundieron para siempre en el mar cuando las aguas del Adriático avanzaron atronadoras hacia tierra después de aquel golpe fulminante venido del cielo.

Seiscientas mil personas murieron, y el daño material se calculó en más de un trillón de dólares.

El evento de Tunguska no ha sido único en la historia y se conocen al menos otros dos similares, el evento del Mediterráneo Oriental del 6 de junio de 2002 y el evento de Vitim del 22 de septiembre de 2002, evento este último en el que a posteriori se detectaron importantes cantidades de radiación residual.

Así que no parece nada descabellada la proposición de colocar un transpondedor en Apophis para seguir su órbita con más precisión tal y como cuenta Phil Plait en The House wants to save us from asteroid impacts, quien también habla del evento de Tunguska en 100 years ago today: KABLAM!!!!!

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Por @Wicho — 30 de Junio de 2008

A la caza de los pájaros de hierro por Alba Suárez / IGEl Ideal Gallego publicó ayer un reportaje de Alba Suárez sobre los aficionados a fotografiar aviones, también conocidos como planespotters o simplemente como spotters en el que, por una vez, se trata esta afición como una más, por muy minoritaria que pueda ser.

Dado que el periódico recicla los URLs de sus páginas, lo cual es bastante WTF, he escaneado el artículo y lo he subido a Flickr junto con el texto completo de este como A la caza de los pájaros de hierro.

El artículo está basado en una entrevista que la autora me hizo hace un par de meses, y he de decir que salvo el detalle de que fue un Guardia Civil el que vino a hablar conmigo cuando hice las fotos del avión privado que se cita en el artículo por lo demás ha recogido a la perfección las ideas que quise transmitirle y que ha escrito un reportaje en terminos muy positivos para nosotros los aerotrastornados.

A ver si así nos miran cada vez menos raro.

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Por Nacho Palou — 30 de Junio de 2008

España es el país industrializado que más se aleja del objetivo fijado por el Protocolo de Kioto para luchar contra el calentamiento global”. Emite actualmente un 50 por ciento más de los gases contaminantes que emitía en 1990, año de referencia para el acuerdo.

Comunidades de espaldas a Kioto – las autonomías con más emisiones son aquellas con un fuerte carácter industrial o de generación de electricidad con carbón (Asturias y Aragón) [pero] no son éstas las que más han aumentado sus emisiones. Son las que han tenido un mayor crecimiento económico, de población y urbanístico.

Según los datos por autonomías que el diario informa ha hecho públicos el Ministerio de Medio Ambiente (que también ojalá tuviera una web decente) son las CC. AA. de Madrid, Andalucía, Baleares, Canarias, Valencia y Murcia las que más han incrementado tales emisiones, alcanzando algunas de ellas cantidades un 75 por ciento mayores que las de 1990.

El acuerdo de Kyoto permitía a España incrementar sus emisiones en un 15 por ciento hasta 2010, algo resulta claramente imposible de cumplir, muy en parte por esa enfermiza obsesión por el asfalto y el ladrillo que se ha producir en prácticamente todas las comunidades en los últimos años.

Anotaciones relacionadas:

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