Diciembre2017

Por @Alvy — 16 de Diciembre de 2017

MadridMetroEstaciones

Ismael, que tiene una estupenda recopilación de trabajos infográficos sobre literatura en Literary Braids ha creado este teselado de Madrid en función de la estación de Metro más cercana [zoom]. Básicamente para cada «pareja de estaciones» cercanas hay una línea situada exactamente a igual distancia de ambas (en línea recta, claro). La complejidad del gráfico aumenta a medida que hay más estaciones, con formas un poco más enrevesadas pero fáciles de visualizar y entender.

Esta representación, conocida como diagrama de Voronoi, técnicamente es:

(…) la descomposición de un espacio métrico en regiones, asociada a la presencia de objetos de tal forma que en dicha descomposición a cada objeto se le asigna una región del espacio métrico formada por los puntos que son más cercanos a él que a ninguno de los otros objetos.

Este tipo de diagramas proporciona no solo una perfecta visión general de la disposición de las estaciones de Metro de la ciudad, sino que además permite de un vistazo saber (o más bien reconfirmar, porque raro sería no saberlo) cuál es la estación más cercana a tu casa, oficina o cualquier otro lugar que te interese: con solo situar el punto en el mapa se ve en qué región está y por tanto cuál es su estación más cercana.

El diagrama resultante muestra también cómo con la mayor densidad de estaciones –zona centro– las regiones son progresivamente más pequeñas, mientras que en las zonas exteriores son enormes en comparación.

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Por @Alvy — 15 de Diciembre de 2017

En este vídeo muestra cómo funcionan los mecanismos de una bolera por dentro, una auténtica maravilla de la ingeniería mecánica. Si alguna vez has tenido la oportunidad de cotillearlas porque estuvieran reparándolas o algo así habrás visto que son asombrosas e ingeniosas a la vez, como el mecanismo de un reloj. Si nunca has podido ver «las tripas» la próxima vez que vayas a una bolera y no haya mucha gente aprovecha a ver si los encargados te las pueden enseñar – suelen ser muy amables y seguramente estén encantados de hacerte un pequeño tour.

El modelo que enseña Matt –que trabaja de mecánico en una bolera– es el de una bolera Brunswick GS-X. El mercado se lo reparten básicamente entre Brunswick y AMF; las máquinas son «parecidas pero distintas». En el tour no se ve todo lo que hacen estas máquinas, pero algunas incluyen cámaras de vídeo y todo tipo de sensores y ordenadores más avanzados para detectar los bolos caídos, recolocarlos, realizar el conteo, etcétera.

GSXbowlingLa cantidad de piezas, cintas transportadoras, engranajes, muelles y tornillos es sencillamente impresionante; eso hace que suelan requerir que haya alguien para realizar el mantenimiento de forma habitual – aparte del trabajo que requieren la propias pistas, que no es poco. En el vídeo se puede ver las siete partes básicas que se componen: cómo se recogen y suben los bolos, cómo es el mecanismo de devolución de las bolas, el distribuidor, el mecanismo de barrido, la forma en que se recuentan y la forma en que se plantan de nuevo.

Todo esto en unas máquinas que han de resistir golpes descomunales por su propia naturaleza y donde el tiempo de reacción va en relación directa con el beneficio: cuanto más rápidas sean las partidas, más dinero gana la bolera. Esto hace que el rendimiento de estas máquinas se mida en FPS (frames-per-stop, «cuadros por parada» – el tiempo hasta que se para la máquina para mantenimiento) que suele estar entre 1.500 o 2.000, aunque algunas máquinas modernas alcanzan los 7.000. Para hacerse una idea, en una pista de una bolera relativamente concurrida se pueden jugar unas 100 partidas (~1.000 cuadros) al día.

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Por @Alvy — 15 de Diciembre de 2017

Ethereum app platform

Unos atracadores han sido detenidos tras robar casi dos millones de dólares en criptodivisas en Nueva York. Pero no son crackers de guante blanco, no. Han utilizado el método más viejo del mundo:

Armed robbers steal $1.8 million worth of cryptocurrency – El fiscal del distrito de Manhattan ha acusado a un hombre de robo y secuestro después de que se hiciera con una billetera digital que contenía una fortuna en Ethereum, una criptodivisa. El detenido y un cómplice asaltaron presuntamente a la víctima a punta de pistola tras llevarle a un coche . Allí le robaron la cartera, las llaves de casa y el teléfono móvil. Se fueron al apartamento de la víctima y salieron de allí con su wallet o «billetera digital». Poco después transfirieron 1,8 millones en Ethereum a su propia cuenta.

Tal y como está redactada la noticia no queda muy claro si los ladrones crackearon mediante algún tipo de criptoanálisis el dispositivo digital en donde estaban guardadas los Ethereum (o conocían de antemano la contraseña de otras formas) o bien si utilizaron el muy efectivo criptoanálisis de la manguera de goma («te vamos a moler a palos con una manguera de goma hasta que cooperes y nos digas la contraseña»).

El hecho es que este tipo de robos –con violencia o sin ella– puede ser un aviso de que los robos de criptodivisas van a ir en aumento. Más que nada porque las cifras comienzan a ser astronómicas – y hay quien puede creer que el crimen compensa. Pero no se van a producir sólo en los exchanges (casas de cambio) o mediante crackeos de servicios en Internet: también ha habido y habrá crackeos de ordenadores particulares mediante todo tipo de técnicas, software malicioso especialmente. Y naturalmente también mediante ingeniería social o métodos de la más vieja escuela, como este. Manguera de goma incluida.

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Por Nacho Palou — 15 de Diciembre de 2017

Heic1720a

Si hace poco el Hubble ilustraba cómo queda una galaxia (NGC 4490) después de haber sido arrollada por otra galaxia en esta ocasión la imagen corresponde a NGC 5256, cuya extraña estructura se debe al hecho de que no es una galaxia, sino que son dos galaxias en pleno proceso de colisión galáctica.

En Dawn of a galactic collision,

NGC 5256, también conocido como Markarian 266, está a unos 350 millones de años-luz de distancia de la Tierra, en la constelación de Ursa Mayor. Se compone de dos galaxias de disco cuyos núcleos están actualmente a sólo 13.000 años-luz de distancia. El gas, polvo y estrellas que las forman se arremolinan como en una enorme licuadora cósmica, encendiendo estrellas recién nacidas.

La interacción entre galaxias es un fenómeno más o menos habitual en el Universo (y lo fue más en los inicios del Universo), y produce una amplia variedad de estructuras de todo tipo. En algunos casos el encuentro se produce de forma tranquila, con una gran galaxia absorbiendo a otra sin inmutarse ninguna. En otros casos los encuentros son violentos y caóticos, encendiendo cuásares, detonando supernovas y provocando estallidos estelares.

Aunque estas interacciones resultan destructivas a escala galáctica las estrellas muy raramente chocan entre sí durante estos encuentros porque las distancias entre ellas son muy grandes. Pero a medida que las galaxias se enredan una con la otra se producen nuevas estructuras, como las penachos de aspecto caótico que muestra NGC 5256, antes de convertirse de nuevo en una estructura estable después de millones de años.

Imagen: NASA, ESA.

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