Por Nacho Palou — 24 de Noviembre de 2015

Gl10 electrico

En Air&Space Magazine, Electric Airplanes Will Change the Look of Aviation

Usar motores eléctricos en aviones ofrece numerosas ventajas reales. A diferencia de los motores de combustión interna los motores eléctricos no necesitan aire para funcionar, lo que significa que pueden mantener toda su capacidad y potencia incluso a altitudes elevadas donde el aire es más tenue.

También a diferencia de los motores de combustión que tiene una serie de limitaciones debido a las necesidades de refrigeración, tomas de aire, suministro de combustible y salida de gases de escape, los motores eléctricos pueden montarse con mayor libertad en el fuselaje.

Usando motores eléctricos únicamente tienes que llevar un par de cables eléctricos hasta ellos y listo. Y los puedes colocar donde quieras, en cualquier parte del avión. Los motores eléctricos pueden además hacerse ligeros y pequeños y son más simples y a la vez son potentes y muy fiables; y escalan bien, es fácil añadir más motores.

Hace unos meses la NASA dio por buenas las primeras pruebas de su avión Greased Lightning GL-10 con diez motores eléctricos que le proporcionan propulsión distribuida.

La propulsión distribuida consiste en utilizar varios motores eléctricos repartidos por el avión en lugar de utilizar sólo uno o dos motores eléctricos más potentes — que son más pesados y requieren hasta un tercio más de energía para funcionar.

Los ingenieros que desarrollan el proyecto no dudan en que la propulsión distribuida supone para el futuro de la aviación lo que las turbinas supuso en el pasado; tampoco dudan de que «dentro de 10 o 20 años la propulsión eléctrica distribuida comenzará a reemplazar a las turbinas», primero a pequeña escala y después por completo.

El problema por ahora siguen siendo las baterías eléctricas.

Fotografía: NASA.

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