Por Nacho Palou — 16 de Octubre de 2016

El el 16 de octubre de 1846 un equipo médico del Hospital General de Massachusetts hizo la primera demostración pública de cirugía aplicada bajo los efectos de la anestesia general.

Hoy hace 170 años de aquel logro, calificado entonces como el final del dolor y considerado como uno de los momentos más importantes en la historia de la medicina, el cual se conmemora con el Día Mundial de la Anestesia, cada 16 de octubre.

Considerarlo el fin del dolor casi se queda corto. Antes de la anestesia las bebidas alcohólicas, drogas como la heroína o un palo —para golpear al paciente en la cabeza— eran los métodos normales para inducir la inconsciencia. Se calcula que más o menos la mitad de los pacientes morían no por la heridas ni por la enfermedad que los había llevado al hospital, sino que morían por el trauma de la intervención; la cual, a menudo, se llevaba a cabo con el paciente plenamente consciente.

Hoy en día la anestesia es mucho más sofisticada. Se recurre a una combinación de diferentes drogas —inhaladas o inyectadas o ambas cosas a la vez— para provocar la inconsciencia, paralizar el cuerpo e inducir la amnesia, de tal modo que el paciente no sienta nada durante el proceso ni recuerde después lo sucedido. Muy de vez en cuando, en uno o dos pacientes de cada mil anestesiados, se dan casos de despertar intraoperatorio — que es bastante chungo.

Pero curiosamente, aunque cada día en todo el mundo decenas de miles de pacientes se someten a la anestesia, todavía hoy, como en 1846, se sabe que la anestesia funciona, pero no se sabe exactamente y al detalle cómo funciona. La anestesia sigue siendo todavía un misterio.

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