Por Nacho Palou — 6 de Junio de 2017

En CSIC, Descubren que el gusano de la cera come plástico,

La investigadora del Consejo Superior de Investigaciones (CSIC) Federica Bertocchini ha descubierto que los gusanos de la cera (Galleria mellonella), que habitualmente se alimentan de miel y cera de los panales de las abejas, son capaces de degradar plástico. Este gusano es capaz de biodegradar polietileno, uno de los materiales plásticos más resistentes que existen, con el que se fabrican bolsas de la compra y envases alimenticios, entre otros objetos. El descubrimiento ha sido patentado por los investigadores.

Cada años se producen en todo el mundo 80 millones de toneladas de polietileno un material plástico muy resistente que tarda más de 100 años en degradarse. Es el material que se utiliza, por ejemplo, para fabricar bolsas de plástico; los productos que se fabrican con un polietileno más denso pueden tardar hasta 400 años en desaparecer. Esta es la primera vez que se encuentra un organismo natural que es capaz de degradar este material.

El plástico es un problema mundial. Hoy en día pueden encontrarse residuos por todas partes; incluidos los ríos y los océanos. El polietileno, en concreto, es muy resistente, por lo que es muy difícil que se degrade de forma natural —dice la investigadora del CSIC, que desarrolla su trabajo en el Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria, en Santander. “Hemos realizado muchos experimentos para comprobar la eficacia de estos gusanos biodegradando el polietileno. 100 gusanos de la cera son capaces de biodegradar 92 miligramos de polietileno en 12 horas, es realmente muy rápido”, destaca Bertocchini.

Gusano come plastico bolsa

Como suele suceder con estas cosas se trató de un descubrimiento casual que produjo cuando la investigadora colocó temporalmente un grupo de estos gusanos en una bolsa de plástico: “cuando volví a la habitación donde estaban los gusanos y vi que estaban por todas partes, que se habían escapado de la bolsa a pesar de seguir cerrada. Así comprobé que la bolsa estaba llena de agujeros. Solo había una explicación: los gusanos habían hecho los agujeros y se habían escapado por ahí. En ese momento empezó este proyecto”, explica.

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