Por Nacho Palou — 15 de Octubre de 2015


La esfera de 93,75 mm de diámtro que en base a la masa de los electrones que la forman puede definir el «nuevo» kilogramo. The Avogadro Project

En el Sistema Métrico Decimal (SI) todas las unidades de medida se basan en definiciones reproducibles y no en objetos físicos, excepto el kilogramo.

Todavía hoy el kilogramo —el «cuánto pesa un kilo»— depende un modelo físico o patrón compuesto de platino e iridio. Al SI esto no le gusta porque prefiere que las unidades de medida puedan recrearse en cualquier lugar del mundo con igual resultado siempre; al final un objeto físico que hoy pesa un kilo dejará de pesar un kilo a lo largo del tiempo, antes o después. O se puede romper, perder o dañar.

De hecho, desde que se construyó en 1880 el kilogramo de referencia el kilo pesa 50 microgramos menos de lo que pesaba entonces.

De modo que desde hace ya tiempo se busca un sustituto para el kilogramo que siempre pese un kilogramo, en cualquier momento y lugar, «una definición no para obtener un kilo más preciso sino un kilo más estable», basado en leyes físicas y no en un objeto físico al que sólo se puede acceder viajando a Paris.

Una de los posibles sustitutos pasa por el Proyecto Avogadro que apuesta por construir varias esferas de superficie casi perfectas a nivel atómico y definir un nuevo kilo para sustituir el kilo que debe pesar exactamente lo mismo que pesaba el cilindro original cuando se fabricó.

Un opción se basada en fijar el valor del número de Avogadro, para luego materializar la unidad de masa con una esfera de silicio, casi perfecta en su geometría y composición isotópica, cuyas características dimensionales se pueden conocer con gran exactitud. Específicamente, se determina el volumen ocupado por la esfera y cada uno de sus átomos, y finalmente, con el número de Avogadro, se determina la masa. Otra alternativa consiste en fijar el valor de la carga del electrón o el de la constante de Planck, y luego mediante mediciones eléctricas se materializa el kilogramo utilizando un dispositivo denominado balanza de Watt.

En Nature, Kilogram conflict resolved at last se anticipa que finalmente el cambio de la referencia de cuánto pesa un kilogramo podría pasar de Le Grand K actual (el objeto físico guardado en París) a una constante numérica en 2018. Entonces «el famoso cilindro depositado en la Oficina de Pesos y Medidas de París» —como lo memorizamos muchos en el colegio— pasará a ser un objeto de museo sin utilidad práctica. Un interesante pisapapeles.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear