Por Nacho Palou — 5 de Septiembre de 2016

Sentinel 1A fragment impact in space

El satélite medioambiental Sentinel-1A situado a unos 700 km de altitud obtiene electricidad a través de dos paneles solares. Recientemente los ingenieros de la ESA han descubierto que el segundo de esos paneles solares ha resultado dañado por el impacto de una partícula que medía menos de 5 mm. A pesar de su pequeño tamaño, el daño causado es un cráter de casi medio metro de diámetro, unos 40 cm. La violencia del choque tiene que ver con la velocidad a la que se mueven ambos objetos.

A pesar del roto, el satélite puede seguir funcionando con normalidad. La reducción en la cantidad de electricidad producida por el panel «es relativamente pequeña en relación al total que es capaz de producir, que se mantiene por encima de la electricidad que consume el satélite», según la ESA.

Precisamente fue la pérdida de potencia eléctrica la que llevó a los ingenieros a volver a encender las cámaras que en 2014 permitieron supervisar el despliegue de los paneles solares y revisar con ellas el estado actual de los paneles.

Sentinel 1 ESA

Las partículas de ese tamaño (menos de 5 mm en este caso) no se pueden detectar desde tierra. Deben medir al menos 5 cm para que haya alguna posibilidad de descubrir su presencia. El origen de estas partículas puede ser natural, caso de pequeños fragmentos de minerales, o artificial, como parte del creciente problema de la basura espacial originada por la actividad en órbita terrestre y que está formada, entre otras cosas, por restos de cohetes y de satélites.

Imágenes: ESA, ATG Medialab.

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