Por Nacho Palou — 25 de Enero de 2009

Chema Madoz

Chema Madoz se ocupa de alterar la percepción inmediata creando otra diferente en la que el espectador participa. Nadie es capaz de convertir una rosa en un enchufe, una castañuela en una ostra o una cuchara en un tenedor. La fotografía explotada al máximo para crear lírica visual - La Fábrica Editorial.

En Chema Madoz, la imaginación al poder puede verse un vídeo con algunas de las fotografías incluidas en la última edición del libro «Chema Madoz. Ocurrencias y regalos (para la vista)» que La Fabrica ha dedicado "al fotógrafo de la paradoja".

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7 comentarios

#1 — Javier

Hasta el 3 de marzo, hay una exposición de Chema abierta en el Claustro del Palacio de la Diputación Provincial de Cádiz. Es una selección de las "mejores" obras que expuso entre 2000 y 2005. Además hay un vídeo muy interesante sobre el proceso creativo, tanto intelectual como físico, de las fotografías.

Es un poco antigua (se puso por primera vez en Madrid coincidiendo con ARCO'06, en la Fundación Telefónica), pero es una buena opción para quienes no han disfrutado en directo de sus imágenes.

#2 — Nacho

Gracias por el aviso Javier!

Nacho

#3 — Pitin

Plasma instantaneas sorprendentes cuyo valor no son los poderosos focales, ni hdrs, ni lightrooms,... Cada imagen creada a partir de la creatividad y el lirismo. La fotografía en una de sus verdaderas dimensiones.

#4 — Nacho

Estoy de acuerdo en la creatividad, pero a efectos de *resultados* no hay mucha diferencia entre manipular la realidad y fotografiarla y entre fotografiar la realidad y manipular la fotografía.

#5 — Javier

Quizá la mayor diferencia esté en la percepción del público, que acepta como algo más cercano un objeto manipulado fotografiado que uno fotografiado y manipulado posteriormente.

Por mi experiencia en las exposiciones de fotografía, normalmente se "desprecia" el tratamiento digital de las imágenes -¿puede que por desconocimiento de lo que el proceso implica, tanto en creatividad como en horas físicas ante una pantalla?-, mientras que la manipulación del entorno se percibe como algo que requiere más trabajo -físico y mental-.

Como curiosidad, en una exposición de Rosa Muñoz, un "coleccionista" me contaba -las palabras no son literales, pero sí aproximadas- que no le convencían porque eso de pegar sombreros con el ordenador lo podía hacer cualquiera -eterno argumento para el arte-. Cuando el galerista le contó que las escenografías se creaban físicamente en el entorno, y lo único que se retocaba era la iluminación, los brillos y el contraste, le pareció tan impresionante que compró dos fotografías... ¿Vale como WTF?

#6 — Pitin

Mi comentario no pretendía ser tanto una crítica contra la utilización como de la proliferación de este manipulado como única corriente artística. No todo el mundo es capaz de manipular una fotografía por ordenador, pero en mi opinión debe de ser utilizado para ir más allá, un medio. Creo que deben de estar supeditadas a un fin y no ser el fin en si mismo. El virtuosismo tecnológico acaba siendo una dimensión actual del trabajo artesano que no artistístico aunque sea útil para los fines de este último.

#7 — Nacho

Yo lo digo más que nada porque no hay que menospreciar para alabar - yo no soy muy partidario de la manipulación excesiva ni de los HDR radicales, lo cual no quiere decir que pueda haber trabajos fantásticos como por ejemplo sucede con algunos dibujos digitales, que no hace falta que te guste esa técnica o un estilo concreto para reconocer cosas bien hechas y nada fáciles de conseguir.

Como apunta Javier en #5 cuando está hecha por ordenador despierta cierto rechazo y ese "lo hace cualquiera" es habitual (y por eso se ven las chapuzas que se ven).

Por eso decía “a efectos de *resultados*” –que encaja perfectamente con la anécdota que cuenta Javier #5; muchas de las imágenes de Madoz podrían ser montajes digitales (que parece no es el caso de ninguna de ellas) y muchos no nos daríamos ni cuenta ni mucho menos dejarían de llamarnos la atención o gustarnos.