Por Nacho Palou — 3 de Marzo de 2017

Baterías eléctricas de diferentes tipos y tamaños (y también pilas) explotando y grabadas a muy alta velocidad para poder ver la explosión a cámara superlenta. Irónicamente en este experimento a veces lo más complicado y lo más arriesgado es abrir los paquetes y blisters de algunas pilas.

Para provocar que las baterías exploten se aplica calor utilizando un soplete: cuando se sobrecalientan hasta la batería más pequeña (de botón) sale volando cual proyectil, como una pequeña bala (“disparo fallido” en el minuto 3:01).

Esta es una de esas cosas que están muy bien que otros hagan en su casa y que las graben en vídeo; así uno evita correr el riesgo de sufrir muerte y destrucción probándolas por sí mismo: «los fragmentos de batería puede golpearte en la cara y los gases expulsados en la explosión pueden dañar los pulmones», avisan desde The Slow Mo Guys.

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