Por @Alvy — 26 de Junio de 2016

Nuestro admirado 8-Bit Guy nos recuerda cómo la época en la que el almacenamiento externo de los ordenadores «familiares» se hacía en cintas de casete. Esto fue antes de la popularización de los disquetes flexibles y después del uso de las tarjetas perforadas de papel.

En el vídeo pueden verse demostraciones de cómo era utilizar aquellas cintas en los reproductores/grabadores y algunos de los detalles más impactantes. Intentando hacer memoria, me salen estos:

  • La carga era tan lenta como la velocidad de la cinta, unos 10-15 minutos para transferir unos 3-5 KB.
  • Se podían usar cintas de cualquier longitud (45, 60, 90 min) pero cuanto más largas menos fiables resultaban.
  • Se podía copiar el contenido de una cinta en los aparatos de doble-pletina; en ocasiones se podía llegar a hacer «al aire» simplemente reproduciendo la cinta con el volumen alto en un ambiente silencioso mientras se grababa en otro aparato.
  • Los reproductores tenían una especie de «cuentakilómetros» cuyos números se podían apuntar para luego localizar rápidamente dónde estaban los programas o datos.
  • Las revistas mensuales de la época regalaban cintas con programas, como hoy los periódicos regalan sandalias o croissants
  • Se usaba el dedo o el truco del bolígrafo para el rebobinado
  • Para proteger una cinta contra escritura se cortaba una pequeña pieza de plástico de la tapa; el hackeo inverso consistía en taparlo con un poco de cinta adhesiva
  • Existían turbo-cargadores que aceleraban la grabación y carga con un método distinto para que tardara 4 o 5 veces menos; normalmente se usaba en las cintas de juegos.
  • Cuando los cabezales de los lectores de cintas se desalineaban la lectura daba muchos errores, de modo que había que ajustarlos meticulosamente hasta que los programas «entraban» bien. A esto se le llamaba técnicamente ajustar el azimuth.
  • Llegaron a existir discos de vinilo/plástico capaces de emular el mismo sonido; también servían para almacenar datos pero eran de solo-lectura.
  • Casi todos los sistemas de cinta eran incompatibles entre los diversos fabricantes.
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