Por @Alvy — 2 de Agosto de 2016

Reverse Turing Test

En este artículo titulado Reverse Turing Tests: Are Humans Becoming More Machine-Like? el filósofo John Danaher explica algunas ideas sobre el famoso Test de Turing y lo que supondría invertir la prueba, es decir: que un humano intente actuar como una máquina hasta el punto de ser capaz de engañar a un equipo de investigadores. El asunto proviene de un trabajo más formal titulado Human-Focused Turing Tests: A Framework for Judging Nudging and Techno-Social Engineering of Human Beings de Brett M. Frischmann.

Como curiosidad cuenta que Arnold Schwarzenegger superó en cierto modo la prueba en el casting de Terminator cuando el director James Cameron quedó tan impresionado por lo mecánica y robotizada que le parecía su forma de actuar que le dio el papel de la máquina asesina en vez de la de líder de la resistencia humana. Cosas que pasan.

Pero, más en serio, ¿podría llevarse a cabo una prueba similar? Un ser humano tendría que contar con las capacidades de una máquina y al mismo tiempo «hacerse el tonto» en cuestiones en las que las máquinas todavía no han logrado imitarnos.

Danaher resume la prueba en cuatro puntos, dos a modo de «prueba de concepto» y otras dos más interesantes:

  1. Cálculos matemáticos. Una máquina es más rápida y precisa que un ser humano. Esto requeriría flexibilizar las reglas para dar más tiempo al humano o limitar el tipo de operaciones y el tiempo para realizarlas.
  2. Generación de números aleatorios. Los humanos somos pésimos generando secuencias al azar conscientemente, de modo que debería bastar con una muestra suficiente para que, aun intentándolo, el humano se «delatara».
  3. Sentido común. Esto aprovecharía el hecho de que los humanos damos por sentados un montón de detalles sobre el mundo que nos rodea a pesar de que no vayan implícitas en ciertas preguntas o escenarios – algo que quizá una máquina desconozca con tanto detalle. Cuestiones sobre sabiduría popular, cuentos, acertijos o fobias podrían servir (ej. ¿Cuántos tristes tigres hay en la selva? ¿Qué fila va después de la 12 en los asientos de los aviones?
  4. Racionalidad. Al juzgar situaciones las máquinas son supuestamente más racionales. Un gran ejemplo serían las preguntas con dilemas morales, que implican una gran variedad de juicios «humanos» que una máquina tendría difícil simular, siendo –teóricamente– más equilibrada y matemática y, por tanto, diferenciable. (Ojo al matiz: no «mejor» o «peor» necesariamente, solo diferente.)
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