Por @Wicho — 4 de Febrero de 2009

Esta página salió en la edición del domingo pasado de La Voz de Galicia, diario en el que nos han fichado como colaboradores para publicar una página sobre tecnología, ordenadores, Internet y esas cosas en la sección de Sociedad.

La Voz de Galicia 1-2-2009La gripe de los ordenadores,
La Voz de Galicia 1 de febrero de 2009.

El software malicioso consigue infiltrarse en nuestro equipo aprovechando algún fallo de su sistema operativo. Actualizarlo y usar un antivirus es la mejor solución

La pasada semana, el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco) avisaba de que el gusano conocido como Confiker -y también como Downup, Downadup y Kido- está convirtiéndose en uno de los más extendidos por todo el mundo, afectando según algunas estimaciones hasta unos nueve millones de ordenadores. Esto, a pesar de que desde el 15 de octubre del 2008 está disponible un parche publicado por Microsoft para corregir el error que permite a este gusano infectar varias versiones de Windows, y de que los programas antivirus están programados para reconocerlo y eliminarlo desde hace meses.

Confiker entra dentro de la categoría de gusano informático porque es capaz de extenderse por sí mismo de un ordenador a otro y de una red a otra utilizando diversos mecanismos, mientras que, si se extendiera camuflado dentro de otro archivo enviado por correo electrónico o guardado en un dispositivo de almacenamiento cualquiera, entraría dentro de la categoría de virus informático.

Estos dos tipos de programas, junto con unos cuantos más, como los troyanos (programas que se hacen pasar por lo que no son) y el spyware (programas diseñados para hacerse con información privada del usuario del ordenador y enviarla al autor o autores del programa) son lo que se conoce genéricamente como malware, del inglés malicious software, programas malintencionados, aunque el término más popular -pero incorrecto, porque en realidad no incluye todas las variantes que existen-es el de virus de ordenador.

El objetivo de todos estos programas es conseguir infiltrarse en un ordenador, normalmente aprovechando algún fallo de su sistema operativo, aunque a menudo también lo hacen aprovechándose de la ingenuidad de los usuarios, con objetivos muy diversos.

En el mejor de los casos, uno de estos programas puede limitarse a mostrar un mensaje más o menos gracioso en la pantalla, pero es también habitual que destruyan toda o parte de la información almacenada en el disco duro, o que se dediquen a recopilar datos como números de tarjetas de crédito y nombres de usuarios y claves de distintos servicios para que luego su autor pueda hacer un uso fraudulento de ellos.

Incluso en el caso de que el autor del malware no tenga malas intenciones, se puede dar el caso de que este contenga algún error de programación que pueda afectar el funcionamiento de los equipos infectados o que simplemente haga que las cosas escapen de su control, como sucedió con el gusano liberado por Robert Tappan Morris el 2 de noviembre de 1988.

Aunque, según el autor, el gusano estaba diseñado solo con la idea de extenderse de máquina a máquina para así poder hacer una estimación del tamaño de Internet en aquel momento, podía infectar una misma máquina varias veces, lo que de hecho sucedió, llegando a dejar unas 6.000 máquinas fuera de servicio y afectando seriamente al funcionamiento de Internet -en aquel momento se calcula que no había más que unas 60.000 máquinas conectadas a ella- hasta que se pudieron eliminar las copias del gusano.

El gusano de Morris, por cierto, se considera el primero de la historia de los ordenadores, o cuando menos el primero que consiguió notoriedad.

Medidas preventivas
Sería imposible calcular el número de ordenadores infectados por algún tipo de malware que puede haber en el mundo, aunque no es nada aventurado afirmar que la inmensa mayoría de ellos son ordenadores en los que hay instalada alguna versión de Windows.

Esto sería así ya solo porque el mercado de la informática es el que es y ha evolucionado hacia una posición dominante de Microsoft, pero es que además todas las versiones de Windows han demostrado tener bastantes problemas de seguridad que han sido rápidamente aprovechados por los autores de este tipo de programas.
Otros sistemas operativos con opciones de seguridad más efectivas, como el Mac OS de Apple o cualquiera de los basados en Unix o las múltiples variantes de Linux, están libres o prácticamente libres de problemas con este tipo de programas indeseados.

Desconocimiento
Es cierto, en cualquier caso, que, independientemente de los problemas que pueda tener Windows, buena parte de la culpa reside en el desconocimiento o la desidia de los usuarios, que o bien no instalan ningún antivirus ni software de protección en su ordenador o bien lo hacen una vez y nunca más lo actualizan, pensando que quedan protegidos, cuando en realidad hay que mantener esos programas al día para que vayan reconociendo los nuevos malwares que sus prolíficos autores crean.

De hecho, mi consejo para cualquier usuario de Windows es que según saca el ordenador de la caja le instale un antivirus; hay varios disponibles gratuitamente en Alerta-Antivirus.es.

Los usuarios de otros sistemas operativos podemos prescindir de los antivirus -yo hace años que no uso ninguno en mi Macintosh-, pero para todos es importante instalar las actualizaciones de los sistemas operativos que los fabricantes publican periódicamente, ya que a menudo incluyen parches para corregir fallos de seguridad.

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