Por Nacho Palou — 22 de Diciembre de 2015

Este coche eléctrico está fabricado con una impresora 3D de grandes dimensiones de la que salen el chasis y la carrocería directamente casi por completo. El resto de elementos corresponden a la parte mecánica y eléctrica, incluyendo las baterías, que se montan posteriormente.

Conviene destacar que aunque se trata de un coche eléctrico-híbrido totalmente funcional y capaz de alcanzar los 100 km/h sin embargo no está destinado al transporte. El vehículo resulta más una curiosidad que otra cosa y así debe ser: no vamos a tirar por la borda más de medio siglo de avances en la eficiencia y en la seguridad de los automóviles para ponernos ahora a circular con coches de plástico sacados de una impresora que pesan el triple de lo necesario — y el peso de un vehículo es el principal enemigo del consumo.

 Sj 7017R

De hecho, el vehículo junto a una vivienda impresa en 3D, también, forman parte de un proyecto del Laboratorio de Oak Ridge, perteneciente al Departamento de Energía de EE UU. El proyecto explora la forma en que se puede optimizar el consumo y el aprovechamiento de la energía destinados a la vivienda y al transporte y cómo se relacionan entre sí, como se transfiere la energía producida u obtenida por uno y otro — por ejemplo, la electricidad producida por el motor de combustión del vehículo o por los paneles solares instalados de la vivienda, almacenada en baterías.

Desde hace tiempo algunos fabricantes de coches ya construyen viviendas emparejadas con vehículos eléctricos de forma similar y con igual propósito: reducir las emisiones y optimizar al máximo el consumo, controlando y optimizando el total de la energía utilizada y el flujo de electricidad que se produce entre la vivienda, la red eléctrica y el vehículo.

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