Por Nacho Palou — 16 de Enero de 2018

El piloto (semi) automático de Tesla requiere que el conductor esté a los mandos del coche en todo momento, que coloque las manos en el volante cada cierto tiempo y que participe activamente de la conducción. El del Tesla es un piloto automático parecido al de los aviones (o es un control de crucero de coche muy sofisticado), pero no se trata de un coche autónomo: el sistema puede seguir tanto a otros vehículos como a las líneas de la carretera, pero más allá de eso no tiene la capacidad de «decidir» — que es lo que sí haría en cambio un coche autónomo.

Por ese motivo el conductor debe colocar las manos en el volante cada dos minutos. El coche detecta si el conductor pone las manos en el volante mediante unos sensores de presión. Pero según el tipo del vídeo esta medida de seguridad se puede evitar colocando una naranja en el volante. De este modo —según el tipo del vídeo— el coche “cree” en todo momento que el conductor tiene puestas las manos en el volante, y el vehículo continúa conduciendo sólo dentro de sus posibilidades.

Hacer esto no parece que sea algo muy inteligente (como no lo es meter una pieza de metal en la ranura del cinturón de seguridad para que no pite, que en esencia viene a ser lo mismo), ni desde luego muy seguro — si acaso el truco de la naranja funciona.

Según Gizmodo Australia Tesla ha respondido al hackeo-de-la-naranja-piloto con la “recomendación” de “colocar las manos en el volante en todo momento durante el uso del piloto automático, que es una función avanzada de asistencia al conductor y debe usarse correctamente para la seguridad del conductor y de los demás.”

Así que, como dice alguien por ahí,

Yo no le confiaría mi vida a una naranja.

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