Por Nacho Palou — 8 de Marzo de 2011


El Samsung Galaxy Tab 10.1, con Android 3.0 visto en el Mobile World Congress

Ya lo dijo Om Malik antes de la presentación del iPad 2: “en cuanto Apple presente su rumoreado iPad 2 todos estos dispositivos [los tablets vistos en el MWC] van a parecer productos de la temporada pasada”.

Tanto ha sido así que el vicepresidente de Samsung considera que el Galaxy Tab 10.1 es "inadecuado" en comparación con el iPad 2: "Apple lo ha hecho muy fino [...] tendremos que mejorar algunas cosas y replantear también aspectos como el precio".

Y eso que el Galaxy Tab 10.1 aún no se vende. Y aunque sobre el papel tablets como el de Samsung ofrecen mejores prestaciones brutas que el iPad –y la pantalla del Galaxy Tab 10.1 es "nítidamente" superior a la del iPad 2– la cuestión no está en la potencia ni en las especificaciones, sino en la experiencia de uso y el resultado del conjunto.

El iPad puede ser menos potente y resultar más satisfactorio porque lo que cuenta es la experiencia en conjunto, la suma de todo lo que hay alrededor del producto: el hardware –el tacto de aluminio y vidrio del iPad aún no conoce rival, literalmente, porque son todos de plástico– el software, las aplicaciones, la distribución y disponibilidad y el precio,... todo ello promedia muy alto en el iPad, por lo que a ojos de los analistas el de Apple dominará el mercado durante mucho tiempo, aunque a la larga es evidente que los tablets Android –como sucede con los móviles– serán mayoría.

Las "especificaciones" son algo tan irrelevante en la era post PC que Apple ni siquiera anuncia la velocidad del procesador o la cantidad de memoria RAM que tiene el iPad. Y aún así ha vendido 15 millones de unidades y se calcula que en 2011 puede vender 45 millones de los 55 millones de tablets previstos.

Respecto al precio, aunque aún no se conoce el del Galaxy Tab 10.1 el modelo original de 7 pulgadas cuesta unos 800 euros, casi el doble que el iPad más barato. Lo cual resulta muy difícil de justificar cuando básicamente se trata de ensamblar elementos que existen individualmente –con un coste en conjunto de 150 euros más 7 euros de coste de fabricación– y el desarrollo del sistema operativo Android lo asume Google. Si Samsung reduce significativamente el precio del Galaxy Tab 10.1 sí que puede poner las cosas interesantes.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear