Por @Wicho — 11 de Abril de 2013

Aunque el Espectrómetro Magnético Alfa 02 o AMS-02 estuvo a punto de quedarse en tierra porque tras el desastre del transbordador espacial Columbia en 2003 simplemente se había quedado sin sitio en las misiones programadas de estos, la NASA al final añadió una misión, la STS-134, sólo para poder instalarlo en su sitio en el exterior de la Estación Espacial Internacional.

El AMS-02 lleva allí desde el 19 de mayo de 2011 y recientemente se acaban de publicar los primeros resultados de su trabajo.

Diseñado para detectar partículas como positrones, antihelio, neutralinos, o strangelets, se espera que sirva para que los científicos puedan profundizar en el conocimiento de la antimateria y la energía oscura, y en estos primeros resultados se aprecia un claro exceso de positrones frente al de electrones: Shining light on elusive dark matter.

Cabe quizás recordar que los positrones son la partícula de antimateria correspondiente a los electrones, y que la antimateria escasea, y mucho, en el universo actual, así que si hay tal exceso de positrones tiene que ser porque estos se siguen generando de algún modo.

Los científicos manejan dos posibilidades para esto: que tengan su origen en púlsares, o que sean partículas de materia oscura las que chocando entre si produzcan estos positrones, la que sin duda es la posibilidad más interesante.

El AMS-02 en la ISS
El AMS-02 en el exterior de la ISS, justo debajo de Andrew Feustel; también anda por ahí Greg Chamitoff, aunque queda casi camuflado contra la estructura de la Estación

La materia oscura, cuya existencia ya fue postulada en 1933 por Fritz Zwicky, podría explicar ciertos fenómenos observados que indican que el universo está compuesto por más materia de la que somos capaces o sabemos ver.

De hecho, según los últimos cálculos, hasta un 84,5 por ciento de la materia del universo estaría formado por esta materia oscura.

Pero el mayor problema es que aunque su existencia está generalmente aceptada, nunca hemos sido capaces de observarla directamente, sino omo mucho de inferir su presencia por los efectos gravitacionales que provoca en la materia que sí vemos o en ciertas radiaciones que sí sabemos detectar, en especial en las anisotropías (las irregularidades) del fondo cósmico de microondas estudiadas por el Planck y similares.

Y lo cierto es que aunque los resultados del AMS-02 puedan apuntar en esta dirección todavía no nos permiten afirmar que en efecto sea la materia oscura la que está produciendo este exceso de positrones, así que habrá que esperar a que el AMS-02 siga acumulando datos, en especial sobre positrones de alta energía, que sí podrían permitir decir si estos tienen su origen en el choque de partículas de materia oscura o no.

Construido en el CERN, el AMS-02 es fruto de la colaboración de 16 países, 56 instituciones, y 600 físicos repartidos por tres continentes distintos, y como se puede ver en el vídeo que encabeza esta anotación, tardó 16 años en pasar de los tableros de diseño a su lugar en la ISS.

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