Por @Alvy — 20 de Septiembre de 2018

Cada vez que aparezca un número primo, gira a la derecha.

– Timothy Egan

Esta caminata por los números primos sobre una cuadrícula en el plano es una idea de Timothy Egan inspirada en la espiral de Ulam y más concretamente en el vídeo que nuestra admirada Vi Hart hizo al respecto: Sick Number Games.

Es una construcción parecida a las caminatas aleatorias, solo que se siguen reglas relativas a números precisos – de modo que se podría esperar que emergieran ciertos patrones o pautas.

Pero nada de eso: examinados los primeros 600 millones de números primos (del 2 al 13.359.555.403) no se aprecia nada que muestre ningún tipo de pauta. En el vídeo la música de Chopin acompaña a los cálculos y el trazado de la caminata, que va cambiando de escala cuando es necesario para abarcar el trayecto completo y donde se utilizan diversos colores (mapa de color y gradiente) para que resulte más fácil visualizarlo – y también más bonito.

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Por @Wicho — 20 de Septiembre de 2018

40 Eri Ab, el alter ego de Vulcano

Según se puede leer en New planet could be Spock’s home world, astronomers say un grupo de astrónomos ha descubierto un planeta en órbita alrededor de 40 Eridani A. El trabajo en el que se informa del descubrimiento está en Arxiv.org.

Se trata de un planeta de unas 8,4 veces la masa de la Tierra con una órbita de 42 días que además se encuentra en la zona de habitabilidad de su estrella, que es similar a nuestro Sol. Así que cabe la posibilidad de que en él se puedan dar las condiciones necesarias para la vida tal y como la conocemos.

Pero –en ciencia casi siempre hay un pero– aún no sabemos el tamaño de 40 Eri Ab, ya que ha sido detectado mediante el método de las velocidades radiales, que permite estimar la masa y no el tamaño. Así que no podemos decir si es un planeta rocoso o un planeta gaseoso.

Sin embargo los autores del descubrimiento creen más probable que 40 Eri Ab, que es el nombre con el que se conoce por ahora el planeta, sea rocoso, con lo que sería la supertierra más próxima a nosotros que hayamos encontrado hasta la fecha, ya que está tan sólo a 16 años luz del Sol. Este extremo podría ser confirmado por el observatorio espacial TESS, que en noviembre de 2018 observará la zona del cielo en la que está 40 Eridani A.

También cabe la posibilidad de que lo que parece ser un planeta en realidad sean efectos de la rotación de 40 Eridani A, que tiene un periodo de 40 días, aunque de nuevo los autores del estudio creen poder descartarlo.

Pero la gracia de este descubrimiento es que 40 Eridani A es, en el canon de Star Trek, la estrella alrededor de la que orbita Vulcano, el planeta del que es originario el señor Spock. Y los vulcanianos son más fuertes que los terrícolas porque la gravedad en su planeta es mayor, lo que concordaría con una supertierra. También resulta que Vulcano es un planeta caluroso, lo que de nuevo coincide con el hecho de que 40 Eri Ab está cerca del borde interior de la zona de habitabilidad de su estrella.

La guinda del pastel la pone en este caso que 40 Eri Ab ha sido encontrado gracias a las observaciones de la Dharma Planet Survey.

(Vía Bad Astronomer).

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Por @Wicho — 19 de Septiembre de 2018

Primera imagen de trabajo de TESS

Lanzado el 18 de abril de 2018, el observatorio espacial TESS tiene como misión encontrar planetas extrasolares. Para ello se pasará dos años observando el cielo, uno dedicado al hemisferio norte y otro al hemisferio sur con sus cuatro cámaras.

Cada una de ellas, con su telescopio asociado, cubre un área del cielo de 24 grados. La imagen que se ve arriba es la primera que han captado ya calibradas y en funcionamiento; es la primera imagen de trabajo del telescopio.

En la columna de la derecha salen los cuatro sectores de observación, cada uno de ellos correspondiente a una de las cámaras; a la izquierda se ve ampliado uno de los sectores de los cuatro en los que están divididos a su vez los campos de cada cámara. El tiempo de exposición es de 30 minutos.

A la derecha en esta imagen está la Gran Nube de Magallanes; a la izquierda está R Doradus, una estrella tan brillante que satura una columna de pixeles del detector CCD de la cámara.

Uno de los telescopios de TESS
Uno de los telescopios de TESS. A la izquierda, mientras lo ensamblan. A la derecha, ya listo, parasol incluido. Los telescopios y las cámaras han sido diseñados y construidos por el Laboratorio Lincoln de MIT

TESS detectará la presencia de planetas extrasolares mediante el método de los tránsitos, que consiste en medir el brillo de la luz que nos llega de cada estrella y detectar las variaciones en él que producen los planetas que la orbitan al pasar entre ella y nosotros.

Para ello TESS observa de forma continua cada una de las bandas que cubren sus cámaras durante 27 días antes de pasar a otra; en total observará en 85% del cielo. Justo a tiempo ahora que Kepler está en las ultimísimas.

La misión está en Twitter como @NASA_TESS.

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Por @Wicho — 17 de Septiembre de 2018

Impresión artística de Kepler en el espacio

Lanzado el 7 de marzo de 2009 para una misión de tres años y medio el observatorio espacial Kepler no sólo la cumplió con creces sino que los miembros de su equipo encontraron la forma de seguir utilizándolo aún después de que fallaran dos de sus cuatro ruedas de reacción.

Las ruedas de reacción –un tipo de giroscopio, para entendernos– le permitían mantener el equilibrio y apuntar con precisión a un punto determinado del espacio para medir el brillo que llega de las estrellas comprendidas en su campo de observación. Las bajadas en el brillo de esas estrellas son lo que permite detectar que hay planetas pasando entre ellas y nosotros.

Pero para cuando fallaron dos de las ruedas Kepler no podía mantenerse lo suficientemente estable como para hacer unas mediciones tan precisas como es necesario; a fin de cuentas un planeta es mucho más pequeño que su estrella y las variaciones en el brillo que nos permiten detectar su presencia son minúsculas. Así que parecía que había llegado el fin de la misión.

Sin embargo los miembros de su equipo discurrieron una forma de sacarle más partido a Kepler usando la presión de la luz del Sol y sus impulsores para mantenerlo estable. No tanto como antes, con lo que perdió precisión, pero aún lo suficiente como para seguir encontrando planetas extrasolares. Y así ha seguido en funcionamiento desde junio de 2014 hasta ahora, cambiando de orientación cada 84 días para que el Sol no se meta en su campo de vista.

Esquema de funcionamiento de la misión K2

El problema ahora es que se le está terminando el combustible, y sin combustible sí que ya no hay nada que hacer. De hecho en julio de 2018 la NASA lo ponía en reposo para salvaguardar los datos que llevaba recogidos de la campaña de observación número 18, pues aparte de para mantenerse estable Kepler usa el combustible para maniobrar al final de cada campaña de observación y apuntar con su antena hacia le Tierra y enviar los datos y no querían arriesgarse a quedarse sin combustible antes de que los hubiera enviado.

Kepler envió esos datos a casa a principios de agosto, aunque luego la NASA no tenía claro si poner en marcha la campaña de observación número 19 porque uno de los propulsores no está funcionando bien y no saben si es porque está fallando o porque queda poco combustible.

Y no, Kepler no lleva medidor de combustible porque en el espacio, en caída libre, aún no hemos sido capaces de diseñar uno que funcione con fiabilidad, así que el equipo de la misión usa estimaciones a partir de la presión que hay en el depósito y del combustible que se ha ido usando con los años.

Pero al final han decidido tirar para adelante y desde el 29 de agosto Kepler está en su campaña de observación número 19, que si todo va bien durará hasta un poco más de mediados de octubre. Aunque tendrán que hilar fino, no vaya a ser que se termine el combustible y los datos se queden sin enviar; además la NASA tiene la intención de dejar a Kepler apagado y lo más asegurado posible –descargando sus baterías, abriendo los propulsores para que salga cualquier combustible residual que quede, apagando sus sistemas, etc– y para eso aún necesitan hablar con él, con lo que es necesario que su antena apunte a la Tierra.

Pero mientras tanto seguirá haciendo crecer la cuenta de planetas extrasolares que ha descubierto: 2.652 en la misión principal y más de 2.700 candidatos después de «resucitar».

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