Por @Wicho — 11 de Abril de 2021

Información meteorológica desde el cráter Jezero – NASA/JPL-Caltech/CAB(CSIC-INTA)
Información meteorológica desde el cráter Jezero – NASA/JPL-Caltech/CAB(CSIC-INTA)

La NASA acaba de poner en marcha la página Latest Weather at Jezero Crater. En ella se puede ver la información meteorológica correspondiente al cráter Jezero de Marte. Es dónde están el rover Perseverance y el helicóptero Ingenuity. Están disponibles las temperaturas máxima y mínima –hace fresquete–; la presión atmosférica, que es unas 130 veces menor que la terrestre al nivel del mar; y las horas de salida y puesta del Sol.

Son datos obtenidos por el Analizador de Dinámica Ambiental de Marte (MEDA por sus siglas en inglés). Aparte de los datos publicados en esa página también mide la humedad relativa, la cantidad de polvo que hay en el aire, la radiación ultravioleta en la superficie marciana, la temperatura del suelo alrededor del rover, y la velocidad del viento. Hace sus mediciones cada hora, independientemente de si Perseverance está en reposo o no.

Ubicación de los sensores de MEDA – NASA/JPL- Caltech/Scott Sutherland
Ubicación de los sensores de MEDA – NASA/JPL- Caltech/Scott Sutherland

  • ATS: sensores de temperatura del suelo y el aire. Son cinco en total.
  • RHS: sensor de humedad.
  • PS: sensor de presión atmosférica. Va montado junto a la unidad de control (ICU) de MEDA.
  • RDS: sensor de radiación y polvo. Va montado junto a la Skycam, la cámara que apunta al cielo.
  • TIS: sensor térmico de infrarrojos.
  • WS: sensores de viento. Dos en total.

MEDA es un proyecto liderado por el Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA). Es el tercer instrumento que mandan a Marte tras REMS, la estación meteorológica de Curiosity, y TWINS, la de InSight.

Los datos que recoge sirven no sólo para entender un poco mejor la atmósfera de Marte sino también para planificar las actividades diarias de Perseverance e Ingenuity. Y es que… ¿dónde se ha visto que una aeronave despegue sin un parte meteorológico en condiciones?

El Centro de Astrobiología está en Twitter como @C_Astrobiologia. Jorge Pla-García, uno de los miembros del equipo, es @JorgePlaGarcia.

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Por @Wicho — 5 de Abril de 2021

Portada del libro

A veces creo que hay vida en otros planetas y a veces pienso que no. En cualquiera de los dos casos, la conclusión es asombrosa.

– Arthur C. Clarke

¿Estamos solos? En busca de otras vidas en el Cosmos. Por Carlos Briones. Ilustraciones de María Lamprecht. Editorial Crítica 2020. 560 páginas.

Creo que cualquiera de nosotros, una vez que toma consciencia de que la inmensa mayoría de los puntos de luz que ve en el cielo nocturno son otras estrellas, tiene que hacerse la pregunta de si estamos solos en el universo. Pero para poder responderla necesitamos tener una definición de qué es la vida. Y aunque todos sabemos lo que es la vida definirla es en realidad muy complicado. Y definirla en términos que podamos convertir en instrumentos científicos que enviar en una sonda o en un telescopio espacial o conectar a un telescopio terrestre es aún más complicado.

Por eso Carlos empieza el libro buscando una definición de vida que nos sirva para el propósito de buscarla; no puedes empezar un viaje sin saber qué pretendes con él si pretendes no llegar a algún sitio sino que el viaje sea de provecho aunque no llegues a dónde esperabas. Luego repasa la vida en la Tierra, desde su origen hasta el momento actual, y lo que hemos ido aprendiendo de sus límites. Porque según hemos aprendido a mirar mejor hemos ido descubriendo que la vida llega a hábitats que hace unos años nos habrían parecido directamente incompatibles con la vida.

También nos cuenta qué otras alternativas a la vida puede haber basadas en otros elementos químicos distintos a los que sabemos que están detrás de toda la vida que conocemos, por muy rara que sea en sus manifestaciones. Es el momento –«Es vida, Jim, pero no tal y como la conocemos»– de Star Trek.

Y con estas herramientas partimos de viaje por el sistema solar para ver si en nuestro barrio se dan condiciones que consideremos favorables para la vida, no sin antes haber explicado qué precauciones tomamos, como buenos vecinos, para no contaminar otros astros con vida terrestre. Y del sistema solar a los planetas extrasolares y la posibilidad de encontrar vida inteligente en algún lugar del universo. Sin duda, al menos para mí, es la parte más evocadora del libro. No sólo por la dificultad que tiene definir la inteligencia –igual que la vida– sino por todas complicaciones que plantea el pensar en llegar a entendernos con unos seres que con toda seguridad no compartirían nuestros valores y referencias y nuestra biología.

El viaje que propone Carlos nos lleva tanto por los astros como por las misiones que hemos enviado a ellos como por relatos, libros, series y películas relacionadas con los temas tratados en cada uno de los capítulos que permiten disfrutar aún más del viaje. A riesgo de que The Pila pueda sufrir un colapso gravitatorio, claro. E incluye también entrevistas al final de cada capítulo con personas cuyo trabajo las hace especialmente relevantes que cierran de forma magistral cada uno de ellos.

No sé si nunca llegaremos a saber si estamos solos en el universo. O si hay vida más allá de nuestro planeta, que no es exactamente lo mismo que estar solos en el universo. Pero desde luego este libro es un muy recomendable recorrido por lo que sabemos de la vida de cara a quizás localizarla algún día más allá de ese punto pálido azul en el que vivimos.

Es, por cierto, un libro de esos que recomiendo comprar el papel para poder disfrutar al cien por cien de las imágenes que lleva y en especial de las ilustraciones que María Lampretch ha hecho para él.

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Por @Wicho — 1 de Abril de 2021

FAST completado
FAST ya terminado - Observatorio Astronómico Nacional de China/Academia China de las Ciencias

El Observatorio Astronómico Nacional de China acaba de empezar a recibir propuestas para que equipos de otros países puedan utilizar el radiotelescopio FAST, que lleva en funcionamiento desde 2016, aunque no entró en servicio de forma oficial hasta enero de 2020. Serán observaciones que se lleven a cabo entre agosto de 2021 y julio de 2022. Un 10% del tiempo disponible será reservado para propuestas de fuera de China.

Con el colapso del radiotelescopio de Arecibo el pasado mes de diciembre es más que seguro que habrá piñas para conseguir tiempo en el FAST. Aunque también hay consideraciones políticas que pueden hacer que equipos de algunos países no puedan o no quieran presentar propuestas.

FAST, de Five hundred meter Aperture Spherical Telescope, Telescopio esférico de 500 metros de apertura, es el radiotelescopio «de una pieza» más grande del mundo, pues cuenta con un reflector de 500 metros, como su propio nombre indica. Su superficie es de 71.000 metros cuadrados, equivalente a unos 10 campos de fútbol. Aunque tiene la peculiaridad de que el reflector está formado por 4.600 paneles triangulares que se pueden orientar individualmente, lo que le permite observar el cielo en 40 grados alrededor de su vertical en vez de sólo en su vertical. Arecibo, por ejemplo, contaba con un receptor móvil que le permitía cubrir hasta 20 grados, y su superficie reflectora era de 50,.000 metros cuadrados, algo más de siete campos de fútbol.

Gente en el FAST
FAST durante su construcción; se pueden apreciar los paneles triangulares que forman su plato. Y también se ven unas personas, que dan una idea de su tamaño - Observatorio Astronómico Nacional de China/Academia China de las Ciencias

Aparte de eso FAST es unas dos veces y media más sensible que Arecibo pero cubre menos frecuencias y no dispone de un emisor de radar como el que tenía Arecibo y que le permitía estudiar la superficie de otros planetas y medir la trayectoria de asteroides.

En definitiva, no sustituirá a Arecibo aunque sólo sea por cuestiones del tiempo de observación disponible, pero en general parece una buena noticia de cara a la colaboración internacional, por mucho que sea inevitable mezclar este anuncio con la política.

En esta línea China también ha empezado a intercambiar datos con la NASA sobre las misiones que tienen en Marte, y también ha abierto a la colaboración internacional su estación espacial, aunque hace ya más tiempo. El lanzamiento de su primer módulo, por cierto, se espera que sea lanzado este mismo mes.

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Por @Wicho — 29 de Marzo de 2021

Desde su descubrimiento en diciembre de 2004 el asteroide (99942) Apofis ha venido asomándose periódicamente a los titulares por si iba a chocar (o más bien no) contra la Tierra. Pero las últimas mediciones de su órbita llevadas a cabo desde las instalaciones de la Red de Espacio Profundo de la NASA en Goldstone y el Observatorio Green Bank permiten ahora asegurar que va a pasar de largo durante los próximos cien años o más. Y eso que cruza la órbita de la Tierra dos veces al año, aunque a distancias muy variables.

De hecho desde su descubrimiento se han ido afinando los cálculos sobre su órbita y ya hace tiempo que estaba descartada la posibilidad de impacto en 2029 y 2036, que eran dos aproximaciones relativamente preocupantes. Pero cabía la posibilidad de que en la aproximación del 13 de abril de 2029 –cuando va a pasar más cerca que los satélites geoestacionarios– Apofis pasara justo por el punto adecuado para modificar su órbita de tal forma que en 2068 existiera una probabilidad pequeña pero preocupante de impacto. Aunque esas observaciones recién hechas ya nos permiten descartarlo también.

De hecho tanto la Agencia Espacial Europea como la NASA lo han retirado de sus listas de asteroides potencialmente peligrosos. Así que habrá que buscar otro asteroide que traerse a los titulares apocalípticos.

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