Por @Alvy — 18 de Noviembre de 2018

mpsmath / rectangles

¿Cuál de los dos rectángulos tiene mayor área?

Mikael Sundqvist planteó este ingenioso problema sobre rectángulos como homenaje a las recreaciones matemáticas que el gran Ed Southall deja caer de cuándo en cuándo en @SolveMyMaths.

Es de ese tipo de acertijos matemáticos en los que no hay truco y las cosas «son lo que parecen». El problema es que no se proporciona toda la información que podría proporcionarse (como las medidas o ángulos) y el asunto parece complicarse más de lo debido, aunque no sea realmente para tanto.

Sabiendo algo de geometría y abriendo la mente para mirar el problema desde el ángulo adecuado (¿a quién le interesa cuánto valen exactamente los ángulos?) la solución está… ahí delante.

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Por @Alvy — 17 de Noviembre de 2018

Marty Jopson se autocalifica como geek de la ciencia y aunque tenga poco que ver con la botánica y la biología –su especialidades– nos enseña en este vídeo de la Royal Institution la física tras el poderoso y sonoro chasquido del llamado sonido de azote de los látigos.

Todo tiene que ver con las leyes de la conversación de la energía y el hecho de que al azotar el látigo la cola (punta) se mueve cada vez más rápido según se va acortando, llegando a romper la barrera sónica. Por eso se suele decir que el látigo fue el primer objeto hecho por el hombre que rompió la barrera del sonido.

Como gran personaje que es Jopson no podía tener un mejor acompañante que el patito de goma Quack, con cuya ayuda desarrolla aun más la explicación comparándola con la generación de olas en la superficie de agua de un lago. Si el pato genera olas (ondas) y a la vez nada tan rápido como el desplazamiento de las propias olas, el efecto se acumula: igual que con las ondas sonoras, que van dejando tras de sí un vacío en el aire que no da tiempo a que se rellene con el aire de alrededor – y de ahí el poderoso chasquido en el momento crítico, cuando alcanza unos ~1225 km/h.

En otras palabras: el sonido suave estilo shhhhhhhh que tan bajito se oye al agitar el látigo suavemente se convierte en una «explosión sónica reforzada» cuando se agita con la fuerza correcta, que curiosamente no necesita ser sobrehumana. Y es que en esto de los látigos más vale maña que fuerza.

Aparte de eso, al buen profesor se le ve disfrutar a gusto con su látigo; debe ser el terror del alumnado como lo utilice en clase para algo más que demostraciones de física.

Bonus:

El hombre que pega latigazos en la banda sonora de Informe Semanal, un clásico del humor de @VengaMonjas que debería ir incrustado cada vez que se mencione en algún sitio la palabra «látigo».

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Por @Wicho — 15 de Noviembre de 2018

Base de datos de mujeres investigadoras y tecnólogas

Una excusa enarbolada una y mil veces por la organización –vaga– de eventos de ciencia y tecnología para justificar la escasa –o nula– presencia de mujeres en este tipo de eventos es aquella de que no las encuentran.

Pero ahora esa excusa, como el fregar, se va a acabar, porque desde AMIT, la Asociación de mujeres investigadoras & tecnólogas, acaban de lanzar una herramienta terminar con ella, la Base de datos de mujeres investigadoras y tecnólogas, que contiene los datos de más de 1.500 mujeres que se dedican a estos campos.

Se puede buscar por área de investigación, campo concreto de investigación, palabra clave, e incluso, gracias al buscador avanzado, por cosas como años de experiencia invetigadora, si ha realizado divulgación científica, lugar de trabajo, formación académica e idiomas. Es además una base de datos en crecimiento.

Así que mujeres en ciencia y tecnología «haberlas, haylas». Sólo era cuestión de esforzarse un poco para encontrarlas. Pero ahora ni eso.

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Por @Alvy — 14 de Noviembre de 2018

Experimental Advanced Superconducting Tokamak

¡Ozú, qué caló!

– en los pasillos del tokamak experimental

Unos científicos chinos han batido el récord de altas temperaturas utilizando el Experimental Advanced Superconducting Tokamak (EAST), un reactor de fusión al que han llevado al límite: 100.000.000°C. Comparativamente en el centro del Sol hay unos 15.700.000°C, en el Valle de la Muerte de California unos 56°C cuando marcó el último récord.

A pesar de lo espectacular del dato la temperatura récord se alcanza en un lugar especialmente pequeño del contenedor y durante un breve instante, aunque es todo un hito. Ningún material puede resistir esas temperaturas, de modo que el efecto se mantiene mediante campos magnéticos sin que toque las paredes del reactor. Lo mejor es que la reacción es «controlable» y que además no produce ningún tipo de contaminación.

No sabemos si pudieron llegar a probar a freír un huevo en el interior del reactor, pero sí que el hidrógeno se convirtió de gas a plasma, el cuarto estado de la materia. Así que probablemente no habría problema para usarlo como hornillo aunque en caso de añadir bacon quedaría muy churruscadito.

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