Por @Wicho — 7 de Julio de 2020

Impresión artística de un satélite OneWeb en órbita - OneWeb
El Cometa Neowise fotografiado por Aleix Roig - http://astrocat.info

Descubierto a finales de marzo de 2020 por el telescopio espacial Neowise de la NASA el cometa C/2020 F3 (Neowise) tenía el potencial de ser visible a simple vista. Pero para ello tenía que sobrevivir al perihelio de su órbita, el punto más cercano al Sol el 3 de julio, algo que es un poco una lotería. Aunque afortunadamente así ha sido.

Además hemos tenido la suerte de que según se va alejando de nuevo hacia los confines del sistema solar se va acercando a la Tierra. Su máxima aproximación a nosotros se producirá el próximo 23 de julio cuando pase a unos 103 millones de kilómetros de nosotros.

Y su brillo y su cola –cada cometa es un poco un mundo en cómo se va a comportar– son tan grandes que en efecto se puede ver a simple vista. Además se puede ver desde todo el mundo. Por ahora es un cometa muy madrugador, aunque a partir de mediados de mes, si no cambia su comportamiento, se podrá ver también al anochecer, después de la puesta del Sol. Un programa como Stellarium te puede decir perfectamente a qué horas y por dónde podrás verlo. Si tienes unos prismáticos, por si la contaminación lumínica, mejor.

Es una oportunidad magnífica de disfrutar de un espectáculo gratuito que nos brinda la naturaleza. Y una oportunidad que, a poco que tengas ocasión, no debes desaprovechar. En el caso de los cometas en general porque no hay muchos visibles a simple vista. En el caso del cometa Neowise en particular porque su reciente perihelio ha modificiado su órbita de tal modo que su periodo orbital ha pasado a ser de unos 6.800 años. Así que es poco probable que volvamos a verlo.

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Por @Alvy — 6 de Julio de 2020

Estuve repasando algunas versiones del famoso experimento de la doble rendija que planteó Thomas Young en 1801 para discernir si la luz era un corpúsculo o una onda, dando lugar a la teoría de la naturaleza ondulatoria de la luz… que como hoy sabemos es a la vez una onda y una partícula: la famosa dualidad onda‑partícula. Es, como recordaba Matt O’Dowd de Space Time «el experimento cuántico que rompió la realidad», y de verdad que fue así.

Además de la versión original del experimento –casi siempre ignorada por el paso del tiempo– están las versiones modernas en las que se mejoró el planteamiento original haciendo la prueba fotón a fotón (o incluso electrón a electrón) por no hablar de otras variantes: con moléculas completas, como las buckybolas (el buckminsterfullereno C60 sin ir más lejos).

Encontré un montón de vídeos; el más completo probablemente el de PBS Space Time que encabeza la anotación. Pero si echas un vistazo a los demás estos otros –que tienen una duración razonablemente corta– seguramente acabarás con una visión más completa y detallada. Además de que te entrarán ganas de ir a buscar un puntero láser al bazar de la esquina para llevar a cabo el experimento.

Seguir leyendo: «Todas las versiones del experimento cuántico de Thomas Young de la doble rendija en varios vídeos»

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Por @Wicho — 3 de Julio de 2020

El programa Copérnico (Copernicus) de observación terrestre que gestiona la Agencia Espacial Europea (ESA) la Unión Europea constaba hasta ahora de seis misiones Sentinel (Centinela). Algunas en satélites dedicados, otras como instrumentos a bordo de otros satélites. Pero entre 2025 y 2029 se les unirán seis nuevas misiones más cuya construcción acaba de ser adjudicada.

Es una ampliación del programa que se venía considerando desde 2017. Conocidas como Copernicus High Priority Candidates, Candidatas Copérnico de alta prioridad, estas nuevas misiones son:

  • CHIME/Sentinel 10 (Copernicus Hyperspectral Imaging Mission, Misión Copérnico de Imágenes Hiperespectrales), dedicada a obtener imágenes para la gestión sostenible de la agricultura y la biodiversidad. También permitira estudiar las propiedades del suelo. Complementa al Sentinel 2.
  • CIMR/Sentinel 11 (Copernicus Imaging Microwave Radiometer, Radiómetro Copérnico de imágenes por microondas). Hará observaciones de la temperatura y la salinidad de la superficie del mar, así como de la concentración y otros parámetros del hielo marino.
  • CO2M/Sentinel 7 (Copernicus Anthropogenic Carbon Dioxide Monitoring, Monitoreo Copérnico del dióxido de carbono antropogénico). Medirá el dióxido de carbono atmosférico producido por la actividad humana. Estas mediciones reducirían la incertidumbre en las estimaciones que manejamos de las emisiones de dióxido de carbono procedentes de la combustión de combustibles fósiles a escala nacional y regional. Dará a la UE una fuente de información única e independiente para evaluar la eficacia de las medidas pensadas para bajar los niveles de CO2 en Europa y cumplir los objetivos nacionales de reducción de las emisiones.
  • CRISTAL/Sentinel 9 Copernicus Polar Ice and Snow Topography Altimeter, Altímetro Copérnico para topografía del hielo y la nieve polares). Medirá y monitorizará el grosor del hielo marino y la profundidad de la nieve que tiene encima. También medirá y monitorizará los cambios en la altura de las capas de hielo y los glaciares alrededor del mundo. Con los datos que vaya recogiendo a lo largo del tiempo la misión contribuiría a una mejor comprensión de los procesos climáticos.
  • LSTM/Sentinel 8 (Copernicus Land Surface Temperature Monitoring, Monitorización Copérnico de la temperatura de la superficie de la Tierra). Como su propio nombre indica hará mediciones de la temperatura de la superficie terrestre. Ayudará a mejorar la productividad agrícola de forma sostenible con una mejor gestión de los recursos hídricos. También ayudará a comprender y dar mejor respuesta a la variabilidad del clima, predecir sequías y hacer frente a la degradación de la tierra, peligros naturales como incendios y volcanes. Y ayudará con la gestión de las aguas costeras y continentales, así como los problemas generados por las islas de calor urbanas.
  • ROSA-L/Sentinel 12 (L-band Synthetic Aperture Radar, Radar de apertura sintética en banda L). Es una misión para el estudio de la superficie terrestre y del mar. En este sentido es similar a la Sentinel 1. Pero su radar de banda L tiene mejor capacidad de penetración a través de cosas como la vegetación, la nieve seca y el hielo. Así que dará información sobre zonas que Sentinel 1 «no ve». Se utilizará en apoyo de la ordenación forestal, para vigilar la subsidencia de la superficie terrestre y la humedad del suelo. También servirá para discriminar los tipos de cultivos para la agricultura de precisión y la seguridad alimentaria. Además, la misión contribuirá a la vigilancia de las capas de hielo y los casquetes polares, la extensión de los hielos marinos en la región polar y la nieve estacional.

Igual que con las misiones Sentinel 1 a 6 está previsto que cada una de las nuevas misiones disponga de al menos dos satélites en órbita –algunas van a ser aumentadas hasta cuatro–. Esto permite un tiempo de revisita más corto entre dos tomas sucesivas de datos de cualquier parte de nuestro planeta.

En total los contratos suponen una inversión de unos 2.500 millones de euros. Se repartirán entre Thales Alenia Space en Francia e Italia, que liderará tres de las seis misiones (CHIME, CIMR y ROSE-L), Airbus en Alemania (CRISTAL) y España (LSTM), y OHB en Alemania, que liderará CO2M. El reparto se hace teniendo en cuenta las contribuciones de cada estado miembro al presupuesto de la agencia, una práctica conocida como retorno geográfico. Queda fuera del reparto cualquier empresa británica aunque la Agencia Espacial del Reino Unido sigue formando parte de la ESA.

El programa Copérnico tiene como objetivo proporcionar información precisa, actualizada y de fácil acceso para mejorar la gestión del medio ambiente, comprender y mitigar los efectos del cambio climático y garantizar la seguridad ciudadana. Las misiones Sentinel son los ojos en el espacio del sistema y uno de sus principales activos. Pero también obtiene datos de otros satélites y numerosos sensores en tierra, en aeronaves y embarcados. Los datos son puestos de forma gratuita a disposición de quiera utilizarlos.

El programa está en Twitter como @CopernicusEU.

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Por @Alvy — 26 de Junio de 2020

En esta interesante clase magistral de Hugh Hunt en el aula principal de la Royal Institution se exploran unas cuantas cosas interesantes –que mucha gente encontrará nuevas, además de fascinantes– acerca de «cómo giran las cosas». Tiene parte de juego, de truco de magia y mucho de física. Y además el buen hombre arriesga al máximo con demostraciones físicas como hacer girar vasos llenos de agua o lanzar un bumerán en medio de un aula lleno de niños.

Hunt es ingeniero, y para cada efecto físico de los que explica hay apropiados gráficos y ejemplos, hasta el punto de que la demostración acaba siendo obvia. Está la física de las pelotas de goma y sus peculiares giros, la fuerza centrífuga/centrípeta, la conservación del momento angular, el efecto giroscópico y la precesión, entre otros. También enseña cómo hacen los gatos par orientarse y caer siempre de pie, algo que los animales más pequeños no hacen (no lo necesitan) y los grandes no pueden hacer… Sólo es adecuado para animales «tamaño gato».

Casi al final hay muchos experimentos con giroscopios, peonzas y una bicicleta de rueda colgada de una cuerda (este es de mis favoritos). Curiosamente su charla intrinca con la del también ingeniero e inventor Eric Laithwaite y sus ideas sobre los giroscopios, de las que hablé largo y tendido hace años. Su charla se impartió exactamente en el mismo aula y Hunt explica cómo podría haber comprobado experimentalmente sus ideas (acerca de si los giroscopios pierden peso o no, por ejemplo) usando una simple balanza.

Esta charla es desde luego más actual y divertida, incluyendo una puesta en escena superior, con el protagonista sacando al público (niños y niñas de todas las edades) y «arriesgando» a tope. Hasta el punto de que cuando se pone a lanzar bumeranes todo parece que va a acabar en desastre… ¡Pero la ciencia manda!

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