Por Nacho Palou — 3 de Julio de 2015

Detectando la actividad neuronal, las señales eléctricas del cerebro, es posible controlar dispositivos y aparatos, desde ordenadores a cuadricópteros y hasta hacer explotar sandías con la mente. También los implantes neuroglógicos permiten controlar brazos robot y prótesis para pacientes con amputaciones.

La tecnología neurobridge es una técnica parecida a las anteriores. Se está probando con un joven tetrapléjico que, debido a una lesión espinal, no puede mover sus músculos desde la altura de los codos hacia abajo. Esto significa que los bíceps funcionan y le permiten mover parte de los brazos pero no las manos.

De modo que su corteza motora produce las señales neuronales destinadas a provocar el movimiento de los músculos, pero la lesión espinal impide que éstas señales lleguen a su destino y por tanto no se produce ningún movimiento muscular.

Sin embargo, después de implementar quirúrgicamente unos electrodos en la corteza motora del cerebro un ordenador es capaz de captar las señales que allí se originan con destino hacia los músculos. Al conectar ese ordenador a los músculos del paciente se puentea la lesión espinal: los electrodos captan las señales neuronales, el ordenador las traduce y convierte en la corriente eléctrica adecuada; esa corriente llega hasta los músculos del antebrazo, permitiendo el movimiento de la mano.

De este modo los músculos de la mano se mueven a partir de las señales generadas desde el cerebro —de forma parecida a como sucedería si no existiese la lesión— salvo que el paciente no tiene constancia de esos movimientos al no tener sensibilidad en las extemidades.

Más en Inside Science, Thoughts Move Paralyzed Muscles (el vídeo tiene subtítulos en inglés).

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