Por Nacho Palou — 6 de Diciembre de 2016

La cianotipia (además de un filtro habitual en los programas y apps de fotografía) es un antiguo proceso para el revelado de negativos que resulta en imágenes de un solo color llamados cianotipos por tu tono azul (azul de Prusia o cián) más habitual. El procedimiento fue inventado por el astrónomo John Herschel en 1842.

En el vídeo (en alemán con subtitulos en inglés) el fotógrafo Andreas von Grabowiecki (“críado” en la fotografía digital) muestra como hacer cianotipos “de verdad”, utilizando productos químicos y papel. Para mostrar el proceso Andreas parte de un negativo obtenido de una fotografía digital impresa en papel de acetato translúcido con una impresora de inyección de tinta, una Epson R3000.

Según “Grabo”, es importante que la impresora sea de chorro de tinta (no una impresora láser) de calidad, para obtener un negativo que dé buenos resultados.

Cianotipo andy grabo

Andreas muestra el proceso pero aclara que su vídeo no es un tutorial, y omite mencionar algunos de los químicos utilizados en el proceso porque algunos de esos químicos pueden ser peligrosos, tóxicos, si no se manejan adecuadamente.

Para la cianotipia se emplean dos compuestos esenciales (citrato de amonio y hierro III y ferrocianuro de potasio) con los que se obtiene una solución acuosa fotosensible que se aplica con una brocha sobre el papel. «Como sucede con la pintura, el pincel elegido y cómo se utiliza para aplicar el líquido fotosensible tiene una influencia decisiva en el aspecto final de la imagen», explica Andreas.

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Por Nacho Palou — 6 de Diciembre de 2016

1280px Apollo 16 crew
Mattingly (y sus anillos), Young y Duke. Fotografía: NASA.

Nunca había oido esta historia del astronauta Ken Mattingly que se recoge en Ring Around the Lunar Orbit y que también cuenta Charlie Duke en esta charla grabada hace unos años. Ken Mattingly voló en el Apolo 16 (la penúltima misión a la luna) en 1972, junto con Charlie Duke y John W. Young.

Durante el segundo día de viaje Ken Mattingly perdió su anillo de bodas. Se lo había quitado para lavarse con una esponja y al abrir la bolsa donde había dejado sus objetos personales el anillo no estaba. A pesar de que la nave no era muy grande el anillo no apareció. Dos días después el Apolo 16 llegó a la luna y el anillo seguía sin aparecer. Duke y Young pasaron tres días en la superficie de la luna y cuando regresaron Mattingly todavía seguía buscando su anillo.

En el viaje de regreso a la tierra Duke y Mattingly salieron del módulo para realizar la misión complementaria de poner un pequeño satélite en órbita lunar. Entonces el anilló apareció. Según cuentan en Wired en That Time an Astronaut Lost His Wedding Ring in Space,

Cuando Duke se giró, algo llamó su atención: un objeto pequeño, brillante a la luz de sol y que flotaba lentamente hacia la escotilla abierta. Alargó la mano para cogerlo pero falló y el anillo siguió su camino. «Perdido en el espacio», pensó Duke, mientras veía cómo el anillo de adentraba en la vasta oscuridad.

Y mientras miraba cómo se alejaba Duke se dio cuenta de que el anillo iba directo hacia Mattingly, que se encontraba de espaldas y absorto en su tarea. El anillo golpeó la parte posterior del casco de Mattingly, cambió de dirección y volvió directo de vuelta a la escotilla y hasta el interior del módulo, donde Duke lo recuperó definitivamente.

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Por Nacho Palou — 6 de Diciembre de 2016

Este Lexus es un IS convencional, salvo por el pequeño detalle de que toda su carrocería está cubierta por 41.999 ledes y más de un kilómetro y medio de cables.

Las luces del IS LIT están programadas para reaccionar al entorno, a la músca, a los gestos y movimientos y también a la conducción, iluminándose con diseños más o menos “epilépticos” en un espectáculo artístico con el que llamar la atención. Sobre todo por la intriga de saber qué pasó con el led que falta.

Este ejercicio de provocación de Lexus al menos es honesto (no como el «bluf» en forma de patín volador que se sacó la marca el año pasado) y viene a sumarse a otros montajes anteriores como el Lexus de cartón y el NX con ruedas de hielo.

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Por @Alvy — 6 de Diciembre de 2016

Esta animación de Science on a Sphere (parte del NOAA) muestra todos los terremotos que se registraron entre 2001 y 2015 con un círculo de diferente tamaño según su magnitud (los colores indican la profundidad; rojo = más superficial; verde-azul-morado = más profundo). Es bastante ilustrativo cómo quedan marcadas las zonas limítrofes de las placas tectónicas, que son las que al moverse y colisionar producen los temblores de tierra. También impresiona el efecto time-lapse al comprimir el tiempo en una sola foto que muestra lo que sucedió cada día de todos esos años.

Impresionan también los terremotos más grandes, como los de Sumatra/Indonesia (2004) o el de Japón (2011), el de Chile (2010), que produjeron terribles pérdidas humanas sobre todo por los efectos de los maremotos asociados.

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