Por @Wicho — 30 de Abril de 2017

Según cuenta NasaSpaceflight todo avanza para el primer lanzamiento de un cohete Falcon Heavy, que podría tener lugar en el verano de 2017.

Un Falcon Heavy consiste de, grosso modo, tres Falcon 9 Heavy colocados lado a a lado que despegan juntos. Dos de ellos dan impulso extra en los primeros segundos del lanzamiento, del mismo modo que lo hacían los propulsores de combustible sólido de los transbordadores espaciales, mientras que el central es el que coloca en órbita la carga útil.

Todo indica que el primer Falcon Heavy usará un cuerpo central nuevo –necesita puntos de anclaje para los laterales– y dos reutilizados. Estos dos serán el 1023.2, que fue utilizado previamente para el lanzamiento del satélite de telecomunicaciones Thaicom-8, y el 1025.2, que fue utilizado antes para el lanzamiento de la cápsula de carga Dragon 9.

Los motores tanto del núcleo central como el lanzador del Thaicom-8 han sido probados ya en las instalaciones de SpaceX en McGregor; queda por probar de nuevo el del Dragon 9.

Después de las pruebas individuales los tres serán enviados al Centro Espacial Kennedy para su acoplamiento y su prueba como un solo cohete. Será la primera vez que SpaceX intente encender 27 motores Merlin 1D a la vez.

Cuando entre en servicio el Falcon Heavy será uno de los cohetes más potentes del mundo, con la capacidad de poner cerca de 64 toneladas de carga en órbita terrestre baja, casi 27 en órbita de transferencia geosíncrona, 17 toneladas rumbo a Marte, y 3.500 kilos rumbo a Plutón.

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Algunos de los cohetes actualmente en uso y en desarrollo. El Saturno V, que medía 110 metros de altura, de momento seguirá siendo el cohete más grande y el más poderoso de la historia.

SpaceX tendrá que esperar tambien a que la plataforma de aterrizaje del centro Kennedy esté lista para poder realizar este primer lanzamiento, en el que por lo visto no llevará ninguna carga útil sino un lastre, pues la idea es recuperar los tres cohetes individuales, igual que viene siendo ya casi rutina con los lanzamientos de los Falcon 9.

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Por @Wicho — 30 de Abril de 2017

Primera foto en color de la Tierra desde la Luna

El 30 de abril de 1967 la sonda Surveyor 3 de la NASA enviaba la primera imagen en la que veíamos la superficie de la Tierra desde la de la Luna; era la primera vez que veíamos nuestro planeta desde la superficie de otro mundo.

La cámara de televisión de la sonda tenía un tubo vidicon, que era lo más en su época, con un objetivo de 25 milímetros y otro de 100. Claro que ser lo más en su época no es mucho para los estándares actuales: tenía dos modos de funcionamiento, uno de 200 y otro de 600 líneas. Se corresponden aproximadamente a resoluciones de 0,04 y 0,36 megapixeles.

Durante el tiempo en que la Surveyor 3 permaneció activa transmitió 6.315 imágenes a la Tierra, incluyendo las de las muestras de suelo tomadas por el brazo de la Surveyor 3; nada de lujos como analizarlas a bordo como hace hoy en día Curiosity en Marte, por ejemplo.

Contexto de la foto
Esto es lo que ve intuye en la foto de arriba – NASA

La Surveyor 3 tiene la peculiaridad de que es la única sonda que ha vuelto a ser tocada por un ser humano tras su lanzamiento, ya que el Apolo 12 aterrizó a pocos metros de ella en 1969. De hecho Charles Conrad y Richard Gordon se trajeron de vuelta la cámara, que hoy en día está expuesta en el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Estados Unidos.

Cámara de la Surveyor 3

Antes de la foto de arriba, en la que se ve la superficie de la tierra, la Surveyor 3 había enviado dos imágenes de la Tierra vista desde la Luna durante un eclipse de Sol del 24 de abril de 1967. Pero claro, tanto en una como en la otra sólo se intuye el círculo que forma la Tierra tapando el Sol, igual que cuando desde la Tierra vemos al Sol eclipsado por la Luna.

(Planetary Society vía Tokaidin).

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Por @Wicho — 30 de Abril de 2017

Una chica al móvilDe nuevo un tribunal italiano dicta una sentencia que va contra toda la evidencia científica en cuanto al uso de móviles: Un tribunal italiano concede una pensión vitalicia a un trabajador que tuvo un tumor por usar mucho el móvil.

El Tribunal de Ivrea, en el norte de Italia, considera probado que un trabajador italiano, Roberto Romeo, de 57 años, desarrolló un tumor en el oído por tener que usar demasiado el teléfono móvil en su lugar de empleo, y ha sentenciado que sea indemnizado con una pensión vitalicia.

El demandante trabajó durante más de 15 años para la empresa de telefonía Telecom, trabajo en el que tenía que hablar por teléfono móvil más de tres horas al día, algo que el juez Luca Fadda reconoce como causa del desarrollo de un neuroma acústico por parte de Romeo. La sentencia se basa en un informe técnico en el que se indica que el uso del teléfono móvil y sus ondas fueron la causa del neuroma acústico que sufrió Romeo, aún a pesar de que todos los estudios y metaestudios realizados al respecto descartan que el uso de los teléfonos móviles sea pernicioso para la salud.

Esta sentencia, que aún es en primera instancia, se une a aquella que en 2012 reconocía a Innocente Marcolini que el tumor que había desarrollado en el nervio trigémino izquierdo era causa de haber utilizado el móvil durante unas seis horas al día prácticamente a diario durante años.

Los miembros del Tribunal Supremo italiano decidieron entonces que Marcolini «tiene derecho a una indemnización porque la suya debe de ser considerada una enfermedad laboral porque la desarrolló en el ejercicio de su profesión al hacer "un uso prolongado del teléfono móvil"».

Parece un caso claro de la falacia Post hoc ergo propter hoc, un tipo de falacia que afirma o asume que si un acontecimiento sucede después de otro el segundo es consecuencia del primero… porque pruebas, lo que se dice pruebas, no hay.

(Gracias por el chivatazo, Susana).

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Por @Wicho — 30 de Abril de 2017

Algunos números del gran final de Cassini

Dado que se está quedando sin combustible y para evitar un eventual choque contra cualquiera de sus lunas o contra los anillos la misión de la sonda Cassini terminará con su destrucción en la atmósfera de Saturno.

Pero dado que los objetivos de la misión están cumplidos con creces –de hecho ha tenido tres extensiones– los responsables de la misión han decidido arriesgar más que nunca durante la última fase de la misión, y así la sonda está pasando por el espacio de unos 2.000 kilómetros que hay entre los anillos y las capas superiores de la atmósfera del planeta. Esto permitirá observar sus anillos y su atmósfera con más detalle que nunca.

Estos son algunos de los números más relevantes de esta última fase de la misión, en la que trazará un total de 22 órbitas, la primera de las cuales ya ha terminado:

  • La velocidad máxima será de 123.608 kilómetros por hora respecto a Saturno.
  • Se acercará a un mínimo de 1.682 kilómetros de la capa de nubes.
  • Hará cinco pasadas por dentro de las capas superiores de la atmósfera de Saturno.
  • Hará cuatro pasadas por el interior del anillo D, el más próximo al planeta.

Finalmente, el próximo 15 de septiembre de 2017 a las 12:44, hora peninsular española, Cassini entrará en la atmósfera de Saturno. Estará transmitiendo datos hasta el último momento, aunque se prevé que la pérdida de contacto ocurra a las 12:45 porque al entrar en contacto con la atmósfera de Saturno se desestabilizará, lo que romperá el contacto con el control de la misión, aunque las últimas señales de Cassini no nos llegarán hasta las 14:08.

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