Microsiervos { Ecología + Fotografía + Juegos + Ciencia + Internet + Aviones + WTF } por Alvy, Nacho y Wicho
De los creadores del blog Microsiervos

Vuelo sin paradas

Existen aves capaces de volar durante días en sus migraciones sin realizar paradas, alcanzando distancias asombrosas. El récord lo tiene una aguja colipinta, que recorrió 11.026 kilómetros en 9 días. [Vía cgr v2.0.]

Un conejo hecho de zanahorias

Conejo-Zanahorias

Peculiar forma de autorreferencia, variante alimentaria.

Es una obra de Magpie Studio, que vi pasar por swissmiss.

Siempre «positifo»

Tener una actitud positiva no puede resolver todos los problemas pero puede molestar a los cínicos.

– Kevin Spacey en FICOD 2009
(Alibaimor vía rt de MariquillaS)

Leyes sobre discriminación genética: otro pasito al estilo del mundo Gattaca

Una doble hélice de ADN hecha de… libros (CC) AlvyBig Think publicó una interesante anotación titulada Slouching Toward Gattaca? donde habla de una nueva ley estadounidense que entra en funcionamiento estos días, dirigida a evitar la discriminación a patir de la información genérica de los individuos. Esto básicamente quiere decir que será ilegal (a) recopilar información genética de la gente y (b) discriminarla debido a dicha información, por ejemplo a la hora de buscar un empleo. Entiendo que esto será extensible a cuestiones como contratar un seguro médico, dado que hay cosas menos «íntimas» que también es ilegal usar como criterio de discriminación para ciertas cosas.

Como bien dicen en BigThink, esto da por sentado que hay gente que está en desventaja y gente que está en ventaja debido a razones genéticas. Tal vez en el futuro se puedan obtener esas ventajas de forma artificial. La nueva ley intenta impedir que eso sea usado con fines malvados, dado que todas las personas tienen el derecho a ser consideradas iguales.

Sobre qué nos deparará el futuro de la manipulación genética tienen también una mención a un artículo sobre cómo se ha podido mejorar la memoria de las ratas manipulando genéticamente los embriones. Al menos este tipo de normativas nos plantea un alejamiento del futuro distópico de Gattaca o Código 46, aunque en la práctica habrá que ver qué sucede realmente cuando sea algo totalmente cotidiano.

Atlantis/STS-129: Día 5

La tripulación del Atlantis fue despertada media hora más tarde de lo previsto inicialmente para que recuperaran en parte el sueño perdido durante la noche cuando saltaron las alarmas de despresurización de la Estación Espacial Internacional una media hora después de que se fueran a dormir.

Desde el control de la misión pudieron determinar enseguida que se trataba de una falsa alarma, pero al haber parado los sistemas de ventilación como precaución se levantó algo de polvo que a su vez hizo saltar una alarma de incendios en el laboratorio Columbus de la Agencia Espacial Europea, dándoles otro susto antes de de nuevo poder determinar que no pasaba nada.

Las actividades del quinto día en órbita se centraron en la preparación del siguiente paseo y en seguir adelante con la transferencia de suministros y materiales entre las naves, tarea que ya está completada en más de un cincuenta por ciento, así como en atender a diversos medios de comunicación.

Los astronautas también utilizaron el brazo robot del Atlantis para sacar de su bodega de carga el Express Logistics Carrier 2, el segundo palé que lleva a bordo, para dejarlo listo para que sea colocado en su lugar durante el sábado.

En otro orden de cosas, el escudo de protección térmica de la nave ha recibido el visto bueno para la reentrada, aunque antes de volver a tierra de le hará otra inspección por si hubiera resultado dañado en órbita de alguna manera.

La canción escogida para despertar a la tripulación del Atlantis fue We are family por Sister Sledge, dedicada al especialista de la misión Leland Melvin.

Fuentes: STS-129 MCC Status Report #08 y STS-129 MCC Status Report #09

Nuestra historia en el Universo en 109 fotogramas: The Big Bang Theory

Thebigbangintro

Harald Kraft se curró The Big Bang Theory Intro Frame by Frame extrayendo los 109 fotogramas de la secuencia ultrarrápida de la cabecera de The Big Bang Theory e intentando completar las imágenes con datos sobre lo que muestran. Como dice en su explicación: algunos de los temas son bastante obvios, pero no todos. Además es interesante ver con detalle las imágenes, tantas que es casi imposible captarlas a velocidad «normal».

Por cierto: The Bing Bang Theory llevan ya algún tiempo emitiendose en su tercera temporada y sorprendentemente está consiguiendo mantener un nivelazo impresionando y resultando tan divertida como al principio.

(¡Gracias Yago por el enlace!)

Bolsa antirrobo para bocatas

Bolsa antirrobo apra bocatas

Yo tengo la suerte de poder comer todos los días en casa, pero las Anti-Theft Lunch Bags me parecen una idea la mar de ingeniosa y simpática para evitar que si te tienes que llevar el bocata al trabajo, colegio, universidad, o lo que sea, ninguno de tus compañeros se lo apropie.

Se trata de las típicas bolsitas de plástico en las que puedes meter un sadwich pero que tienen impresas unas machas que hacen parecer que este tuviera moho… Aunque corres el peligro de que algún obsesionado de la limpieza los tire a la basura si se los encuentra en la nevera, claro.

(Vía Michael-Anne Rauback en -ñam, ñam- Boing Boing).

Money for nothing

Money for Nothing2 estrellas: prescindible Money for Nothing: One Man's Journey Through the Dark Side of Lottery Millions. Edward Ugel. HarperBusiness. 2007.

Esperaba otra cosa de este libro: cuando lo vi mencionado por ahí parecía una entretenida recopilación de historias de gente a la que le había tocado la lotería y de repente su vida acababa en desastre a raíz del afortunado –o más bien desafortunado, según se mire– acontecimiento. En realidad es una relato en primera persona, un tanto aburrido, cómo funciona el negocio de los recompradores de lotería en Estados Unidos, donde los juegos de azar y las loterías son bastante diferentes a otros países.

En Estados Unidos las loterías similares a lo que aquí en España sería la Lotería primitiva y sus variantes funcionan según las leyes de cada estado y las normas de las entidades organizadoras. Hay «lotos» muy parecidas a las nuestras, diarias y semanales, y también con la fórmula de premios instantáneos (estilo «rasca y gana»). Pero la principal diferencia es que allí los premios van gravados por impuestos (un 30 por ciento, para empezar, más o menos según los ingresos de la persona) y además las entidades de lotería no entregan esos premios al contado, sino repartidos en 20 ó 25 años, en anualidades iguales. En algunos estados se puede elegir entre el premio repartido en anualidades o un premio bastante menor en un solo pago.

Esto produce una situación curiosa: alguien a quien el azar sonríe con un bonito premio de 2 millones de dólares, por ejemplo, se hace una foto con el gran cheque –obligatoria según la normativa– y una vez pasado el momento de gloria recibe un cheque de…  56.000 dólares (unos 38.000 euros). No está mal para cambiar de coche o irse de vacaciones pero… ¿Dónde está el maldito premio? He aquí el lado oscuro de esas loterías: ya pueden olvidarse de verlo completo hasta dentro de mucho: los 2 millones repartidos en 25 años se quedan en unos 80.000 dólares anuales, que a su vez se reducen a esos 56.000 tras quitar el 30 por ciento de impuestos. Eso es el equivalente a un sueldo interesante sin tener que trabajar (unos 3.000 euros al mes) pero desde luego no es lo que la gente espera cuando se sabe millonaria. Obviamente, además, esas anualidades de dentro de 25 años no valdrán lo mismo que hoy, debido al efecto económico de la inflación, de modo que en realidad los premios equivalen en la práctica más o menos a la mitad de lo anunciado.

Es entonces cuando surgen las historias de terror: gente que creyéndose millonaria –literalmente, lo son– se mete en gastos que no puede permitirse, tremendas historias familiares y con los amigos y otras pesadillas que surgen cuando a su alrededor se huele el dinero fresco. No entender las complejidades de los impuestos que van a tener que pagar en poco les ayuda, tampoco la falta de asesoramiento al respecto por la entidad oficial. Los «agraciados» se ven entonces casi obligados en muchas ocasiones a vender sus premios por anticipado: hay empresas especializadas (como en la que trabaja el autor del libro) que se dedican precisamente a eso. Cual buitres revolotean a su alrededor y recompran a esagente acabada y en bancarrota las anualidades restantes de los premios: «descuentan» el efecto de la inflación, su abultada comisión y ofrecen dinero instantáneo a cambio de unas firmas. Todo esto va precedido de una profunda investigación sobre quiénes son los ganadores de los premios, donde viven, y cientos de llamadas y cartas ofreciéndoles los servicios para engatusarles, en muchas ocasiones con técnicas de venta muy agresivas y engaños.

Si acaso el libro resulta interesante es para entender las diferencias respecto a cómo funciona todo esto en nuestro país: aquí los ganadores pueden permanecer en el anonimato y los premios están libres de impuestos y se cobran en un solo pago: una fórmula excepcionalmente eficiente y favorable para los agraciados. No existe por tanto el equivalente al negocio descrito en Money for Nothing, sino acaso las variantes como la de recomprar billetes premiados por cantidades superiores, para blanquear dinero negro. Pero estas ventajas tampoco garantizan nada: en algún periódico leí historias sobre mucha gente premiada en España que acaba arruinada y su vida hecha un desastre, pero desde luego no deben alcanzar la misma proporción que en Estados Unidos.

El libro también tiene algunas páginas de crítica social a los gobiernos por fomentar la existencia de las loterías, que no dejan de ser una especie de «impuesto voluntario» con muchos puntos contradictorios en cuanto a su promoción y la posterior utilización de los ingresos. Por ejemplo en Estados Unidos los beneficios se anuncian como destinados normalmente a Educación, pero simplemente se incorporan al final del año dentro del presupuesto original, no como una cantidad adicional que es lo que la gente suele creer.

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