Por @Wicho — 18 de Noviembre de 2017

JPSS-1 en órbita

Al tercer intento el penúltimo cohete Delta II de la historia despegaba para poner en órbita el satélite medioambiental JPSS-1 a las 10:47:36 del 18 de noviembre de 2017, hora peninsular española.

JPSS-1 en órbita

JPSS-1, de Joint Polar Satellite System-1, es un satélite medioambiental que desde su órbita polar –de polo a polo– de unos 800 kilómetros hará mediciones de las condiciones atmosféricas, terrestres y oceánicas. Eso incluye temperaturas de tierra, atmósfera y mar, cantidad de cubierta vegetal, nubes, lluvia, cobertura de hielo y nieve, ubicación de incendios, y cantidad de vapor de agua y ozono.

Para ello lleva a bordo cinco instrumentos casi idénticos al satélite Suomi-NPP al que, de hecho viene a sustituir y del que es prácticamente un gemelo. Sólo que el JPSS-1 es el primero de cuatro satélites previstos en esta nueva serie.

JPSS-1

JPSS-1

Con las observaciones que haga podremos hacer mejores predicciones en lo que se refiere a huracanes, tornados y tormentas de nieve; también permitirá ayudar a la hora de determinar el impacto de sequías, incendios forestales, mala calidad del aire, y aguas costales contaminadas.

Los datos que obtenga serán de acceso público.

Los satélites JPSS son un proyecto conjunto de la NOAA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, que financia y gestiona el programa, sus operaciones y los datos que produce, y de la NASA, que desarrolla y construye los instrumentos, los satélites, los sistemas de tierra, y se encarga de los lanzamientos.

El lanzamiento del JPSS-1 es una buena noticia –todo lo que cuidemos nuestro planeta es poco– pero habrá que ver si el programa no ve recortado su presupuesto –los siguientes satélites tienen previsto su lanzamiento para 2021, 2026 y 2031– a manos de una administración que no cree en el calentamiento global. No cree hasta el punto de que hace poco, hizo destruir un satélite medioambiental ya construido porque no quería invertir el dinero necesario en mantenerlo en almacenamiento hasta que pudiera ser lanzado.

Este lanzamiento fue el lanzamiento número 99 consecutivo con éxito de un cohete Delta II de un total de 154 misiones de las que 152 han tenido éxito. Su última misión será el lanzamiento del ICESat-2, otro satélite medioambiental, previsto para 2018.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Wicho — 18 de Noviembre de 2017

El Airlander 10 espachurrado

Tras su sexto vuelo de prueba, llevado a cabo el 17 de noviembre de 2017, la aeronave híbrida Airlander 10 se despachurraba sola en su base de Cardington al día siguiente.

La versión oficial es que por algún motivo el Airlander 10 se soltó de su poste de atraque, lo que provocó la activación de un mecanismo de seguridad que hace que se raje a lo largo para evitar que se pueda ir flotando y convertirse en un peligro.

Estamos probando un nuevo tipo de aeronave y este tipo de incidentes pueden ocurrir durante esta fase de desarrollo. Evaluaremos la causa del incidente y el alcance de las reparaciones necesarias para la aeronave en las próximas semanas.

Es el segundo accidente del Airlander 10, que comenzó sus vuelos de prueba en agosto de 2016 y ese mismo mes sufrió un aporrizaje que lo tuvo en tierra hasta mayo de 2017.

Así que por mucho mecanismo de seguridad que se haya activado no es una buena noticia para la empresa ya no económicamente sino por cuestiones de imagen.

***

Sexto vuelo de prueba

Con 92 metros de longitud, 43,5 de envergadura, una altura de 26 y un volumen de 38.000 metros cúbicos, el Airlander 10 es la aeronave híbrida más grande del mundo. Tiene una capacidad de carga de 10 toneladas, una velocidad de crucero de entre 100 y 150 kilómetros por hora, y un techo de servicio de unos 6000 metros. Puede permanecer en vuelo cinco días si va tripulado y hasta dos semanas si es operado en remoto.

Hybrid Air vehicles lo ve como una excelente plataforma de transporte, en especial a lugares remotos o de difícil acceso por tierra; de comunicaciones; y de estudios desde el aire una vez dotado de los sensores pertinentes.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Wicho — 18 de Noviembre de 2017

Si sigues las aventuras de Once y sus amigos por Hawkins y del revés y tienes la edad suficiente como para acordarte de Balki Bartokomous y el «pimo Lary», los protagonistas de Primos lejanos –en inglés Perfect Strangers– este mashup, recientemente emitido en el programa de Larry Kimmel, te llegará al corazoncito.

Por cierto que los Hermanos Duffer han confirmado que habrá al menos una tercera temporada de Stranger Things pero que les gustaría poder contar la historia completa en cuatro o cinco temporadas.

En breve, mi reseña de la segunda.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 18 de Noviembre de 2017

En este vídeo se pueden ver algunos experimentos para entender lo que sucede cuando se hace volar un dron en el interior de un coche. ¿Seguirá el dron el movimiento del coche? ¿Permanecerá estacionario? ¿Respecto al coche o respecto al suelo? ¿Sucede lo mismo si las puertas están abiertas o cerradas? Es interesante imaginar el experimento y pensar qué va a sucede antes de verlo.

El lema de The Action Lab es que «un experimento vale más que mil opiniones» y el vídeo así lo demuestra. Sacrificándose por la ciencia el presentador arriesga un poco: las hélices del dron –que probablemente acabe dañado al golpearse–, el interior del coche y su propio físico. También es verdad que es un poco burro el hombre, porque no se protege ni con unas gafas, ¿eh? De hecho en uno de los experimentos se hace daño y se corta un dedo cuando el dron le golpea.

Es importante percatarse de que en este experimento hay varios marcos de referencia, varios «respecto a qué se mueve»: el coche, el suelo, el aire… El dron funciona simplemente intentando mantenerse estable: pero no usa el GPS; tan solo sus giroscopios digitales, y se le ha desactivado el control de colisiones.

En primera instancia el dron tiende a permanecer estacionario respecto al suelo, pero como puede verse a los pocos segundos comienza a moverse como si quisiera acompañar al coche (aunque es muy poco tiempo antes del crash). Si el coche va suficientemente despacio el dron puede mantenerse estático respecto al coche sin intervención humana. ¿Cuál es la razón? Básicamente es por las turbulencias y el rozamiento del aire, suficientes para que el dron ajuste: en realidad el dron se está manteniendo estático respecto al aire que hay en el interior del coche.

Un último experimento con el maletero y las puertas del coche abiertas aclara el asunto: en este caso cuando el coche comienza a moverse el dron simplemente se queda estático respecto al suelo (aunque al principio tiende a acompañar al coche, probablemente también por las turbulencias). Dejando el dron flotar y azuzándolo con una superficie de plástico, como se ve al final, sucede un poco lo mismo: el dron busca la estabilidad a toda costa: si el chorro de aire impulsado por sus propias hélices chocha con algo y lo desestabiliza, corregirá la posición.

Buen experimento de resultado curioso, aunque recordemos que el del globo de helio dentro de un coche es más soprendente todavía.

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear