Por @Alvy — 7 de Febrero de 2016

Los trabajos de modelado 3D para juegos se han vuelto cada vez más complejos, en especial con la llegada de escenarios que requieren de una extremada apariencia «real», por ejemplo los de algunas aventuras en primera persona. En esta demostración la gente de Epic Games explica cómo utilizan un software «Editor de Realidad Virtual» para construir desde dentro de la realidad virtual algunos de los escenarios.

La escena es de todo menos sencilla: quien está editando emplea dos joysticks como si fuera un cirujano, pero con opciones para clonar, cortar y mover objetos. Todo el montaje está creado en Unreal 4, HTC Vive y Oculus, de modo que la inmersión es total. De hecho hacia el final del vídeo se ve cómo para acceder a ciertas funciones hay que desplegar una especie de pantalla virtual dentro del mundo imaginario –lo cual no deja de ser un poco redundante, pues para qué necesitas una representación 2D de algo en lo que ya estás dentro.

El resultado son escenarios 3D bastante complejos peor que se pueden editar y probar mucho mejor que con un software de diseño 3D convencional.

Eso sí: si has probado unas Oculus Rift sabrás que la sensación inmersiva es total lo cual no está exento de problemas; de hecho probablemente lo más curioso de este editor será quitarse las gafas y darse cuenta de que todo lo que has estado haciendo era completamente imaginario – y probablemente te entre el ansia de volver allí para comprobar que todo está en su sitio.

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Por @Alvy — 7 de Febrero de 2016

Nicolas Vuignier compartió su montaje sobre esquí extremo titulado Centriphone, donde utiliza una técnica muy peculiar que todavía no ha desvelado. No parece ser un palo selfie ni un dron, pero tal vez sea una cometa, un globo o algo parecido. El caso es que está muy bien conseguido el efecto de cámara lenta y sobre todo que el objetivo siempre apunta al esquiador como protagonista de la acción.

Así que ahí va un merecido +1 a este experimento en vídeo por su originalidad.

(Vía @minid.)

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Por @Alvy — 6 de Febrero de 2016

BillFixers

En The New York Times, la increíble historia de cómo con un poco de imaginación y jeta se puede montar todo un negociete: Tips on Reducing Cable and Phone Bills From Ethically Ambiguous Experts.

La idea es sencilla: los clientes dan todos los datos sobre su contrato de telefonía/cable/Internet a BillFixers, una empresa intermediaria, que se hace «pasar por ellos» para negociar el mejor descuento.

El ahorro se divide a medias entre las dos partes, el cliente final y BillFixers. Un ejemplo típico es alguien con una factura mensual combinada de 100 dólares mensuales por teléfono, móviles, internet y canales extra podría renegociarse, digamos a 80 euros al mes; el cliente se ahorraría 240 dólares al año y con esta gestión se los repartirían a medias (120 para el cliente, 120 para BillFixers).

De los datos más curiosos que explica el artículo están que la impersonación es total: BillFixers nunca dice a los teleoperadores de las empresas que negocia con intermediarios; utilizan únicamente técnicas de negociación «normales». Es como encargarle el trabajo a una madre. Solo que con el 95 por ciento de eficiencia, que es su efectividad.

Cómo negociar buenas condiciones

Entre las técnicas de negociación agresivas explican que siempre hay que comenzar diciendo aquello de «Quiero darme de baja» para entrar en el juego de la negociación; las empresas tienen departamentos de Retención con operadores dedicados exclusivamente a convencerte de que no te vayas, ofreciendo descuentos, meses gratis, canales sin coste y otras zarandajas.

Otra idea importante es la de no atarse con contactos con permanencia, para poder cambiar de compañía o condiciones de contrato. E incluso reclamar las famosas ofertas «solo para nuevos clientes» que no se ofrecen a los clientes-de-toda-la-vida – algo que fastidia especialmente a la gente. Una forma de hacerlo es pedir que te traten como un «nuevo cliente de otro servicio»; a veces manipular con el lenguaje funciona. La clave: dar a entender que tienes todo el tiempo del mundo durante las llamadas (gratuitas) para que puedan consultar ofertas, promociones, etc.

Lo que me asombró de todo el asunto es cómo estos ingeniosos personajes han conseguido montar un negocio tan útil para la gente y que requiere tan poca inversión y esfuerzo: básicamente es hablar por teléfono; sería aplicable a muchos otros campos. ¿Es ilegal, inmoral o algo así? No lo parece. Al final lo que los clientes quieren (pagar menos) se hace coincidir con lo que las grandes empresas quieren (clientes, aunque a costa de ajustar un poco sus precios) y todos contentos.

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Por Nacho Palou — 6 de Febrero de 2016

Garmin Vivofit (cc) Health Gauge

En Details, Science Is Just Not That Into Your Fitbit,

Investigadores de la Universidad de Lancaster, de la Universidad en Brístol y de la Universidad pública en Nottingham, no están entre aquellos que harán cola para comprar el nuevo y estiloso Fitbit Alta. Al menos no salvo que sea por una simple cuestión de ir a la moda. «Los dispositivos se comercializan bajo la premisa de que contribuyen en la mejora de la salud y de la forma física, pero la mayoría de los fabricantes no proporcionan evidencias que demuestren la efectividad de sus productos», escriben los investigadores en en Science Daily.

El estudio se titula Researchers urge caution on wearable health devices e inciden en la falta de ciencia tras las mediciones y el funcionamiento de las pulseras cuantificadoras y los smartwatches — y además alerta del riesgo de fiabilidad y seguridad que suponen,

La fiabilidad y validez de las mediciones de los wearables es preocupante. Una reciente comparación entre varios de estos dispositivos para el seguimiento de la actividad física descubrió variaciones en las mediciones de hasta un 25 por ciento entre dispositivos distintos.

Hace no mucho desde la publicación MIT Technology Review advertían de que «los medidores de actividad tienen que ser mucho más fiables antes de que resulten médicamente útiles» y que ese era uno de los motivos —aunque no el único— por el que a tu médico tampoco le interesan los datos de tu medidor de actividad del mismo modo que esas medidas nunca nos interesaron a nadie.

Un prueba no científica pero que argumenta perfectamente la desconfianza en estos dispositivos es ver (vídeo) este filete de pechuga de pollo latiendo a 119 ppm estando en estado de reposo eterno, vía Internet of Shit.

Filete-Pollo-119-Ppm-1
«En un rato la pechuga de pollo había quemado 1126 calorías por mí», escribió @EmilyGorcenski

Por cierto que un vaso vive algo más relajado que un pollo muerto, por si sentías la necesidad de saber esto.

En lo que sí coninciden estos estudios es en que estos dispositivos ayudan a mucha gente ser más activa, y eso siempre es bueno.

Fotografía (cc) Health Gauge

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