Por @Wicho — 28 de Agosto de 2015

Sí, el mismísimo Neil deGrasse Tyson de Cosmos: una odisea del espacio-tiempo presenta en esta Our Greatest Adventure la misión Ares 3, la misma que Mark Watney cuenta desde su punto de vista en El marciano.

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Por @Wicho — 28 de Agosto de 2015

La semana que viene tienen prevista su llegada a la Estación Espacial Internacional Sergei Volkov, Andreas Mogensen y Aidyn Aimbetov a bordo de la Soyuz TMA-18M.

Esa nave será la que utilicen Mikhail Kornienko y Scott Kelly para volver a tierra cuando termine su misión de un año a la EEI, ya que las Soyuz están certificadas para permanecer un máximo de 215 días en órbita, lo que se aplica, por supuesto a la Soyuz TMA-16M en la que llegaron a la Estación en marzo de 2015, con lo que esta habría «caducado» mucho antes del fin de su misión.

Así que para hacerle sitio a la TMA-18M esta mañana Kornienko, Kelly y Gennady Padalka se subieron a ella para desatracarla del módulo Poisk de la EEI y atracarla en la escotilla posterior del módulo Zvezda.

Esta escotilla es la que se usa para las naves de carga Progress, ya que allí acopladas pueden usar sus motores para subir la órbita de la Estación, algo que hay que hacer periódicamente, pues aún a los 400 kilómetros de altitud de su órbita quedan los suficientes restos de atmósfera como para hacer que cada mes la órbita de Estación pierda entre uno y dos kilómetros de altitud por el rozamiento.

La maniobra de traslado se hace de forma totalmente manual, a diferencia de los lanzamientos desde Baikonur, en los que si va todo bien los sistemas automáticos de guiado de la Soyuz la llevan a acoplarse en la Estación sin intervención de sus tripulantes.

La maniobra vista desde tierra
La maniobra vista desde el control de la misión

Por ello, ante la posibilidad de que la maniobra no saliera bien y de que la TMA-16M no pudiera volver a ser acoplada a la Estación y de que tuviera que volver a tierra prematuramente, sus tres tripulantes estaban dentro de ella, listos para un eventual aterrizaje en Kazajistán, aunque esto hubiera dado al traste con la misión de un año de Kelly y Kornienko.

Pero afortunadamente todo salió bien, y tras desatracar del módulo Poisk a las 7:12 UTC, a las 7:30 UTC la TMA-16M estaba ya atracada en el módulo Zvezda, tal y como se puede leer en Completed Soyuz Relocation Sets Stage for New Crew.

Naves de visita en la EEI
Naves de visita en la EEI a 28 de agosto de 2015: la Soyuz TMA-16M está atracada al módulo Zvezda, la Progress M-28M (60 según el esquema de numeración de la NASA) en el módulo Pirs, la Soyuz M-17M lo está en el módulo Rassvet, y el HTV-5 en el módulo Harmony - NASA

De esta forma la TMA-18M atracará en el módulo Poisk la semana que viene, de donde no tendrá que moverse hasta el fin de su misión, mientras que la TMA-16M dejará libre el puerto trasero del módulo Zvezda cuando Gennady Padalka vuelva a Tierra el próximo 11 de septiembre con Andreas Mogensen y Aidyn Aimbetov, dos de los tripulantes de la TMA-18M, que tendrán que contentarse, al menos en esta ocasión, con una estadía en la EEI de apenas una semana.

Mientras las tres Soyuz estén acopladas con la Estación Espacial Internacional esta contará con nueve tripulantes, algo que no sucede desde noviembre de 2013, cuanto también hubo que recolocar una Soyuz, en este caso por culpa de una antorcha olímpica.

(Algunos datos adicionales vía Spaceflight 101).

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Por @Wicho — 28 de Agosto de 2015

Venus en radar de 12,6 centímetros
Venus visto en radar de 12,6 centímetros el 13 de agosto de 2015 desde el Observatorio de Arecibo - Smithsonian/NASA GFSC/Arecibo Observatory/NAIC

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los científicos a la hora de estudiar Venus es que está cubierto de una densa capa de nubes que no permite ver su superficie.

La única forma de evitar esto es colocar sondas en la superficie, como algunas de las Venera soviéticas, que nos permitieron ver pequeñas porciones de su superficie, o estudiarla mediante radar, que es capaz de atravesar las nubes.

Esto lo hizo la sonda Magallanes de la NASA, que por cierto fue lanzada desde un transbordador espacial, que durante su misión creó un mapa completo de la superficie de Venus utilizando su radar de a bordo.

Despliegue de la Magallanes desde el Atlantis
P-34252BC: Despliegue de la Magallanes desde la bodega de carga del transbordador espacial Atlantis - NASA

Pero esto sucedió a principios de los 90, y la única otra sonda en explorar Venus desde entonces, la Venus Express de la Agencia Espacial Europea, no llevaba un radar.

Sin embargo, aprovechando los periodos en los que la Tierra y Venus están más próximos, lo que los astrónomos denominan una conjunción inferior, apenas separados por 40 millones de kilómetros, es posible enviar una señal de radar desde la Tierra que rebote en Venus y vuelva y que nos revele detalles de su superficie, al menos de la cara del planeta que apunta hacia nosotros, tal y como se puede leer en Keeping Watch on Venus.

En esas ocasiones las señales de radar tardan poco más de cuatro minutos en ir y volver de Venus.

Venus en radar en 1988 y 2012
WEB14565-2014: Venus en radar en 1988 y 2012 - Bruce Campbell, Institución Smithsoniana / NAIC / NRAO / Cornell / NASA Goddard

Esto lo hizo un equipo de la Universidad de Cornell dirigido por Donald Campbell en 1988 usando el Observatorio de Arecibo, consiguiendo resolver detalles de aproximadamente un kilómetro y medio en las imágenes obtenidas.

En 2012 un equipo del Smithsoniano hizo lo mismo, de nuevo transmitiendo desde Arecibo, aunque recibiendo las señales en el Telescopio Green Bank en Virginia del Oeste, trabajo que están volviendo a hacer en agosto de 2015, como se puede ver en la imagen superior.

Comparando unas imágenes con otras los científicos pueden detectar nuevos cráteres de impacto, observar el material que estos lanzan sobre la superficie del planeta y ver cómo el viento lo desplaza, y quién sabe si una erupción volcánica o qué otras sorpresas.

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Por @Wicho — 27 de Agosto de 2015

El 1x1 ha muerto…

Por lo visto un veinte por ciento de las fotos publicadas en Instagram no eran cuadradas, así que han decidido rendirse a la evidencia y hacerlo oficial.

Lo dicen en Thinking Outside the Square: Support for Landscape and Portrait Formats on Instagram: a partir de ya se pueden subir fotos en formato vertical y apaisado a Instagram sin necesidad de hacer «ñapas».

Eso sí, en la rejilla de tus fotos se seguirá viendo la miniatura en cuadrado.

No sé si lo veíamos venir, pero es cierto que a veces el formato cuadrado se las traía para componer una imagen. Claro que, por otro lado, eliminan el desafío de adaptarse al 1×1.

Lo siguiente será que la gente publique en Instagram fotos hechas con cámaras que no sean las del móvil…

Oh, wait!

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