Por @Alvy — 23 de Noviembre de 2017

Gran montaje este de la gente de la IMDb (Internet Movie Database) en el que se pueden ver comparados muchos planos de la segunda temporada de Stranger Things con los de películas antiguas. Si por «antiguas» aceptamos los clásicos de los 70 y 80. Aunque alguna está un poco forzada han inspirado sin duda muchas de las nuevas escenas.

(Ojo que puede ser un poco spoiler, aunque casi no pasa de tráiler.)

Están las inspiraciones más evidentes como Cazafantasmas o Encuentros en la tercera fase, pero también otras como Beetlejuice, Todo en un día, El resplandor, Poltergeist, Karate Kid, Alien + Aliens, Terminator, Los goonies, todos los Indiana Jones y Star Wars, Cuenta conmigo, Parque jurásico, Regreso al futuro, El exorcista e incluso La chica de rosa.

Aprovecho para comentar que esta segunda temporada me pareció también muy buena, aunque lógicamente no es la primera ni tiene el «factor sorpresa» de original – pero la inmersión en la nostalgia permite alejarse del mundanal ruido durante unas cuantas horas. Mejor vista en modo maratón, si puedes dedicarle un día que tengas perdido por ahí.

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Por @Wicho — 23 de Noviembre de 2017

El interior de BEAm antes de su vaciado

En el verano de 2017, tras más de un año instalado en la Estación Espacial Internacional sin sufrir ni una sola pérdida de aire, la NASA decidió que iba a conservar el el Bigelow Expandable Activity Module o Módulo de Actividad Expandible Bigelow en lugar de desacoplarlo de la Estación para que se quemara en la atmósfera como estaba originalmente previsto.

El nuevo plan era convertirlo en espacio de almacenamiento, del que siempre andan escasos en la EEI. En este sentido, con un tamaño de 4×3,5 metros, BEAM ofrece unos 16 metros cúbicos de espacio, el equivalente al de un minibus, lo que no está mal.

Así que los tripulantes de la EEI ya han puesto manos a la obra para convertir BEAM en un «trastero» más. Para ello están retirando las bombonas de aire que sirvieron para hincharlo y algunos componentes electrónicos que ya no son necesarios en su interior y los están reemplazando, básicamente, por estanterías.

Esto me sobra…

Mucho mejor así

Mientras dure, bienvenido será, y más que aprenderán los socios de la EEI y la propia Bigelow acerca del funcionamiento de estos módulos. Y esto siempre vendrá bien de cara a cosas como esa estación espacial en órbita alrededor de la Luna que Bigelow quiere construir con módulos hinchables más grandes.

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Por @Alvy — 23 de Noviembre de 2017

AssemblerSimulator

Este Simulador de ensamblador de 8 bits en JavaScript es una magnífica herramienta educativa para aprender y practicar las bases de uno de los lenguajes más cercanos al código máquina. Cada instrucción de ensamblador se traduce en un código ejecutable directamente por el procesador de la simulación, lo que permite hacerse buena idea de «cómo funcionan las cosas» en las tripas de la máquina – aunque sea de forma muy simplificada.

El simulador lo escribió Marco Schweighauser en JavaScript+Angular y funciona directamente en el navegador. En la ventana de la izquierda se escribe el código en ensamblador y al pulsar el botón Ensamblar se convierte cada instrucción en instrucciones de uno, dos o tres bytes en la RAM, respetando las referencias. Los botones Run/Stop y Step permiten ejecutar o parar el programa y examinarlo paso a paso. Reset reinicia el simulador.

Dado su carácter didáctico y la búsqueda de la simplicidad sus posibilidades son muy limitadas: sólo hay 256 bytes de RAM y tanto el código del programa como los datos y la «consola de salida» deben caber en esa escasa memoria. Hay cuatro registros (A, B, C, D) y tres flags (cero = Z, acarreo = C y fallo = F), además de dos punteros (IP = instrucciones, pila = SP). Hay una descripción completa de la sintaxis, diseñada como las de las CPU de tipo x86.

Me encontré con este simulador leyendo The Surprising Story of the First Microprocessors en IEEE Spectrum, que es un gran artículo sobre la historia de las primeros procesadores, del 4004 en adelante – e incluso antes.

§

Tras publicar esta anotación nos escribió Pablo Parra, profesor del Departamento de Automática de la Universidad de Alcalá, para contarnos sobre una versión mejorada que han desarrollado y acaban de publicar: el Simulador de ensamblador de 16 bits:

Asembler16Es una versión mejorada del simulador con una arquitectura de 16-bits y más funcionalidades como, por ejemplo, modo dual de ejecución (modo usuario y modo supervisor), interrupciones y dos dispositivos adicionales de entrada/salida (un display de 16x16 pixeles y un keypad).

Pretendemos utilizar el simulador en la docencia de la asignatura de Sistemas Operativos de Grado en Ingeniería de Computadores el cuatrimestre que viene.

El simulador incluye varios programas de ejemplo que se pueden cargar en memoria desde el botón Assemble y ejecutar empleando la orden Run.

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Por @Alvy — 23 de Noviembre de 2017

Cinco minutos bastan para metaculturizarse aprendiendo con un vídeo de Ted-Ed sobre el Efecto Dunning-Kruger, un curioso sesgo cognitivo que podría resumirse en que los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades. En terminología popular moderna podríamos llamarlo también el efecto cuñado, el de los sabelotodos que no saben o simplemente el sentimiento de superioridad ilusorio.

Este sentimiento sobre diversas habilidades personales va más allá de la mera autoestima, y produce curiosas contradicciones matemáticas, como que si se pregunta a un grupo de programadores de una empresa el 30 o 40 por ciento creen estar en el percentil 95, o si se hace una encuesta entre conductores el 88% cree conducir mejor que la mediana – siendo ambas cosas matemáticamente imposibles a la vez, obviamente.

El hecho cierto es que este efecto no sólo afecta a incompetentes que son incapaces de saber que no saben, sino a todo el mundo en general y sobre cualquier aspecto de la vida también: ética, inteligencia, capacidad de razonamiento, gramática, ortografía, conocimientos financieros… incluso la habilidad para jugar al ajedrez.

Dicen los psicólogos que esto es debido simplemente a que no todo el mundo puede saber de todo y a que todos tenemos «zonas de incompetencia» sobre las que somos incapaces de juzgarnos a nosotros mismos. Los mejores consejos: hacer uso de la humildad, escuchar cómo nos valoran los demás –aunque resulte duro a veces– y sobre todo no dejar de aprender nunca. Así al menos se pueden ir reduciendo esos vacíos del saber.

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