Por @Wicho — 4 de Agosto de 2015

Delta N1609 llegando a Madrid
El Delta N1609 llegando a Madrid el 1 de mayo de 2012

Siempre se dice que un avión en tierra no gana dinero, así que las aerolíneas los mueven tanto como pueden.

Como un ejemplo, estas son las ciudades visitadas por el Boeing 767-300ER N1609 de Delta entre el 13 y el 18 de julio de 2015: Lagos – Atlanta – Los Ángeles – Londres – Nueva York – Londres – Los Ángeles – Tokio – Los Ángeles – Atlanta – Lagos.

Vuelos del N1609

Seis ciudades diferentes en cuatro continentes, más de 71 000 kilómetros recorridos, unos 2 000 pasajeros transportados a cargo de 40 pilotos y 96 tripulantes de cabina… Y contando.

Los detalles, en Seis días en la vida de un avión de Delta: 2.000 pasajeros, seis ciudades, cuatro continentes.

Y ojo, que los aviones de las flotas de corto y medio radio llevan una vida aún más ajetreada, ya que los diez vuelos que hizo este 767 en seis días se los despachan ellos en un par de días.

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Por @Alvy — 4 de Agosto de 2015

Si estás aburrido estas tardes de verano después de ver las noticias te habrás cruzado con Ciencia para aficionados, título políticamente correcto de Science of Stupid, un producción de National Geographic que tiene buenas dosis de ciencia seria, recreativa y –siempre, siempre– hostias de todos los colores.

Ciencia para aficionados es una «medio comedia, medio Reality-TV» que hereda parte de Los videos caseros más divertidos (las hostias) y de Cazadores de mitos o Sport Science (la ciencia divulgativa). Pese a las burradas que veas afortunadamente –al igual que sucedía «milagrosamente» en Impacto TV– los protagonistas de los vídeos siempre salen vivos de todas las situaciones, por increíble que parezca, aunque a veces sea con chichones, huesos rotos y otros daños colaterales menores – o no tanto, pero oye… estaban haciendo lo que más les gustaba en la vida.

El programa es corto (unos 20 minutos), divertido y fácil de ver. Cada hostiazo es descrita por el presentador con todo lujo de detalles científicos; fuerzas, acción de la gravedad, rozamiento… Normalmente se explica cómo habría que hacerlo y luego por qué fallaron todo tipo de deportistas, burros, mastuerzos y otros animales que se dedican a hacer el ganso por todo el planeta. Porque en La ciencia la estupidez se ha visto de todo: desde el que intenta practicar gráciles cabriolas como parte de su entrenamiento gimnástico al gañanote que intenta derribar una casa a martillazos mientras se queda debajo cuando se le cae el techo encima (no tan buena idea).

Candidatos a premios Darwin para unos, héroes anónimos para otros… En cualquier caso, un programa muy divertido – para quien no le de grima ver las garras de la muerte –o de las lesiones chungas– muy, muy de cerca.

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Por Nacho Palou — 4 de Agosto de 2015

Driving — xkcd.com

En Xkcd, Driving,

— ¿Crees que esto pesa tanto un adulto canijo?
— No sé, probablemente

— ¡Guay!

Por favor, abróchese el cinturón de seguridad
— Llévame a Anchorage, Alaska
Calculando ruta...

— Me encantan los coches autónomos
— ¿De quién era ese coche?
— Ni idea, pero no debería haberlo dejado encendido.

Entonces, ¿un coche autónomo se roba a sí mismo?

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Por Nacho Palou — 4 de Agosto de 2015

Error-Prone-Self-Driving

La mecánica del juego Error-Prone es bien simple: se trata de una fila de coches autónomos que en lo que dura una partida deben recorrer 40 km sin chocar entre sí — eso lo consiguen si problema, que para eso son coches autónomos dando vueltas en un descampado, entre la maleza.

Cada coche lleva una letra en el techo. Pulsando la letra correspondiente en el teclado se obtiene el control del vehículo — ‘control’ en el sentido de que al pulsar esa tecla el coche avanza y al soltarla se detiene. Igual que un coche de verdad, sí.

El reto consiste por tanto en obtener el control de uno de los vehículos y lograr que el conjunto consiga el objetivo de recorrer 40 km sin chocar entre ellos en el tiempo que dura una partida.

La “demostración” es que los coches autónomos son más eficientes —recorren más espacio en menos tiempo sin necesidad de correr, manteniendo la misma velocidad pero sin maniobras torpes y sin acelerones ni frenazos absurdos— y por supuesto sin accidentes.

Si se juega solo no es tan difícil. Lo complicado viene cuando se unen más personas a la partida; es decir, cuando hay más gente en el teclado obteniendo el control de alguno de los otros 25 coches. Ahí ya sí que uno debe hacerse un buen seguro y prepararse para el Carmageddon.

El juego Error-Prone se puede jugar en el navegador web (del ordenador, no del móvil) o descargar para Windows o para Mac.

Cuidado porque es absurdamente adictivo.

Vía Wired.

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