Por @Wicho — 19 de Febrero de 2018

Las seis finalistas

Le tenía un tanto perdida la pista al proyecto Die astronautin, que tiene como objetivo enviar a una astronauta alemana a la Estación Espacial Internacional en 2020. Pero me he acordado de él con el anuncio de que han escogido como nueva candidata a Suzanna Randall, una astrónoma del Observatorio Europeo Austral.

Suzanna Randall ocupa la plaza que ha dejado Nicola Baumann, una piloto de caza que ha decidido abandonar el proyecto. Le toca competir con Insa Thiele-Eich, que fue escogida en abril de 2017 junto con Baumann, por el puesto de la primera mujer alemana en salir al espacio.

Insa Thiele-Eich es la que lleva gafas en la foto de arriba; a su izquierda está Suzanna Randall y a la izquierda de Randall está Nicola Baumann.

El problema, como dije en su momento, es que mandar a alguien al espacio es muy caro. Una plaza como turista espacial en una Soyuz –la única nave tripulada que hpy por hoy va a la EEI– cuesta unos 30 millones de dólares; quizás para 2020 ya estén en servicio la Dravon v2 de SpaceX y la Starliner de Boeing, pero comprar una plaza en ellas no va a ser mucho más barato.

En cualquier caso es una buena razón para volver a sacar a la luz la escasa presencia de mujeres en el espacio.

La iniciativa está en Twitter como @DieAstronautin.

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Por @Wicho — 19 de Febrero de 2018

El Canadarm 2 capturando una Dragon

Esquema del Canadarm 2El Canadarm 2, el brazo robot de la Estación Espacial Internacional, tiene sendas «manos» en cada uno de sus dos extremos –su nombre oficial es Latching End Effector o LEE– que le permiten tanto desplazarse de un lugar a otro por el exterior de la Estación agarrándose a los anclajes dispuestos a tal efecto como sujetar cosas y además proporcionarles conexiones de electricidad y datos.

También puede desplazarse de un lugar a otro en una plataforma móvil que recorre todo el cuerpo de la EEI. Conocida como Mobile Remote Servicer Base System o MBS esta plataforma tiene un anclaje compatible con los LEE en cada una de sus cuatro esquinas al que pueden agarrarse tanto el Canadarm 2 como Dextre, la «mano» robot de la Estación.

La MBS tiene además un LEE extra que puede ser utilizado para sujetar cosas de tal forma que tanto el Canadarm-2 o Dextre puedan quedar libres mientras usan la MBS o llevar alguna carga extra. También se usa para dejar cosas en el exterior de la Estación a la espera de su utilización.

Primer plano de un LEE

Pero ese LEE estaba deteriorado y no era capaz de pasarle corriente a las cosas que sujetaba; de hecho ese LEE había sido retirado del Canadarm-2 precisamente por eso y sustituido por el LEE que estaba antes en la plataforma móvil.

Así que para dejar la plataforma móvil de nuevo en condiciones de funcionamiento Norishige Kanai y Mark Vande Hei llevaron a cabo un paseo espacial el 16 de febrero de 2018 en el que retiraron el LEE estropeado de la plataforma y lo sustituyeron por uno de los que habían sido retirados del Canadarm-2 con anterioridad. Aunque muestra signos de desgaste, y por eso fue sustituido, se espera que este LEE pueda seguir funcionando durante lo que le queda de vida útil a la Estación.

El LEE estropeado está ahora en el interior de la Estación esperando ser devuelto a tierra en una cápsula de carga Dragon para quizás ser reparado y mandado de vuelta al espacio.

Este paseo espacial, con una duración de cinco horas y 57 minutos, fue el cuarto de la carrera de Mark Vande Hei, que acumula un total de 26 horas y 42 minutos en paseos espaciales, y el primero para Norishige Kanai.

Fue el quinto y último de los planeados para poner en perfecto estado de funcionamiento el Canadarm-2, en especial en lo que se refiere a los LEE, que con una vida útil prevista de diez años llevan en uso desde el año 2000; fue también el número 208 de los llevados a cabo para el ensamblado, mantenimiento y actualización de la Estaciçon.

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Por Nacho Palou — 19 de Febrero de 2018

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Desde hace unos días está disponible en España el videojuego Star Wars: desafíos Jedi, al precio de 199€ (el paquete completo) que recientemente hemos tenido ocasión de probar.

El videojuego se basa en las gafas de realidad aumentada Lenovo Mirage AR, y en una réplica bastante precisa del sable láser que utiliza Luke en la primera entrega de la saga Star Wars (Una nueva esperanza, 1977).

A diferencia de los que sucede con las gafas de realidad virtual, las gafas de Lenovo Mirage AR permiten ver simultáneamente el entorno y los personajes y escenarios del videojuego. Esto facilita enormemente su uso, evita las posibilidad de golpear algo o golpearse con algo al desplazarse y también reduce la sensación de desorientación, la vez que consiguen una inmersión total en el juego.

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Además de las gafas y del sable láser (la empuñadura) el sistema hace utiliza una baliza de rastreo que se coloca en el suelo, para detectar los movimientos del usuario durante el juego.

Como posible inconveniente por ahora las gafas Mirage AR sólo permiten jugar a Star Wars: desafíos Jedi. Sin embargo el juego ofrece diversos contenidos, incluyendo batallas con espadas láser, combates estratégicos, asaltos y partidas de holoajedrez, que se amplían con nuevo contenido a través de una extensión gratuita ya disponible.


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Por Nacho Palou — 19 de Febrero de 2018

En el vídeo How does SpaceX get these amazing camera shots?, de Primal Space, explican cómo se consiguen capturar en vídeo los lanzamientos de los cohetes con imágenes tan detalladas y estables como las vistas, por ejemplo, en la reciente retransmisión del lanzamiento del cohete Falcon Heavy de SpaceX.

Al parecer capturar esas espectáculos imágenes no es tarea sencilla.

Según cuenta la gente de Primal Space en estos casos se trata de grabar desde una distancia de unos 60 km un cohete que mide 70 metros y que se mueve a 5.000 km/h, lo que hace necesario usar un objetivo de 10.000 mm.

Esto implica dos dificultades principales: la cámara debe de moverse en perfecta sincronía con el movimiento aparente del cohete, y además la cámara debe moverse de tal modo que —debido a la enorme longitud focal— la imagen no presente un enorme temblor, que es lo que sucedería al menor movimiento de la cámara si se intentara seguir el movimiento del cohete manualmente, incluso usando un trípode.

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De modo que las plataformas de lanzamiento de cohetes están rodeadas de varias cámaras de seguimiento de largo alcance que son más parecidas a telescopios astronómicos y que se utilizan desde los primeros días de la astronáutica. Fueron originalmente desarrolladas para uso militar, para observar y seguir aviones militares y misiles.

En la época de la carrera espacial estas cámaras eran manejadas en buena parte un operador, sin embargo hoy en día su movimientos está automatizados enteramente o en parte. Más allá del espectáculo el objetivo principal de estas cámaras es proporcionar imágenes que permitan analizar el funcionamiento de los cohetes, y documentar cualquier incidente que pueda producirse durante el lanzamiento.

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Además de las cámaras de seguimiento en vuelo también se utilizan cámaras de proximidad y de alta velocidad para analizar el encendido y funcionamiento de los motores, y también cámaras de infrarrojos que miden la temperatura de las naves durante su reentrada.

La NASA hace un uso combinado de cámaras digitales y cámaras de película, y por supuesto de un tiempo a esta parte dispone de cámaras que pueden retransmitir vídeo en tiempo real y con resolución 4K.

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