Por @Alvy — 1 de Julio de 2015

Que rara sensación.

Se estrenará en octubre: Steve Jobs: The Film.

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Por @Alvy — 1 de Julio de 2015

Motor Mood

MotorMod es una forma simpática de dar las gracias a otros conductores en la carretera. Todo lo que hay que hacer es pulsar el botón y se enciende la lucecita de la carita sonriente simbolizando un ¡gracias!. Nada de cláxones ni ráfagas ni nada tan vistoso. Como herramienta de comunicación-no-verbal fácil de instalar, usar y entender tiene su encanto. Hay demo, dentro vídeo:

Instalarlo es tan fácil como pegarlo con un par de adhesivos en la ventana trasera del vehículo; el botón tiene un tamaño grande y vistoso, y se puede poner también en cualquier lugar del salpicadero, de modo que no despista al conductor — al menos a quien lo pulsa, a los de otros vehículos no sabemos. En su ridícula simpleza radica probablemente su aceptación: ya está en Kickstarter recaudando fondos y lleva casi la mitad de los 130.000 dólares que necesitan en unos días.

{Nota: a saber la normativa legal que se aplicaría a este aparato en España. Pero si por alguna razón legal a alguien le multan por llevar una lucecita de estas en la ventanilla me iría con una bolsa de palomitas a ver a los abogados de ambas partes discutiendo sobre somera tontería.}

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Por Nacho Palou — 1 de Julio de 2015

No es que el vídeo sea apasoante, pero sí que resulta curioso.

Se trata de una vagoneta llamada ‘cubierta protectora’ que recorre las montañas rusas de Disney World. Está diseñada para cubrir una zona alrededor del tren que llega más allá de dónde ningún ser humano podría alcanzar con la cabeza, con los brazos o con las piernas. «Ni siquiera el humano más parecido a un orangután» podría llegar hasta ahí.

De ese modo se asegura que, en principio, (en principio) sacar brazos o piernas de la atracción no supondrá la amputación de éstas; y que tampoco ningún ‘cortacabezas’ —o ‘cortapiernas’ en las montañas invertidas— hará honor a su nombre.

El tema surgió en Reddit a raíz de que Disney ha prohibido el uso de palos para selfis en sus parques. Con los palos para selfis sí se puede alcanzar más allá de la zona de seguridad de algunas atracciones.

Vía Jalopnik.

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Por @Alvy — 1 de Julio de 2015

Ahondando en la respuesta a ¿por qué los efectos especiales de las películas de hoy en día son menos creíbles que en los 90? este vídeo de la gente de NewMediaRockstars aporta algunas comparaciones entre escenas del antes y el después en ciertas secuencias, y algunos datos interesantes. Especialmente sobre la supertaquillera Jurassic World (pronto entrará en el Top #10 de las más taquilleras de la historia, y se acaba de estrenar como quien dice).

El primero es que muchas veces los trailers con efectos generados por ordenador (en el argot: CGI) son peores que los que pueden verse en las películas definitivas; hay ejemplos tanto en Jurassic World como en Guardianes de la galaxia y otras. Esto tiene que ver con las prisas por presentar trailers con material medio acabado y muchos meses de antelación respecto al «producto final».

En cuanto a Jurassic World, le mete un buen repaso a sus problemas explicando el exceso de efectos en la película de 2015 respecto al Parque Jurásico de 1993. Hace dos décadas tan solo había 14 minutos «de dinosaurios» y los efectos por ordenador se utilizaron de forma novedosa solo como último recurso: en cuatro minutos de planos. El resto eran muñecos animatrónicos, stop-motion y maquetas. ¿Por qué? Aunque quedaban bien, cada fotograma requería 12 horas de cálculo con las granjas de ordenadores de la época. Hoy se hace en segundos – y esto propicia el abuso barato.

El resultado es que en las películas antiguas el realismo era mayor que en las superproducciones actuales. Simplemente hay efectos mal hechos (por suerte la mayoría solo medio-mal hechos) que no pueden engañar a nuestro cerebro, especialmente en lo que se refiere al «funcionamiento» de las leyes de la física, tales como la gravedad o la velocidad y aceleración: nuestra mente sabe más o menos «qué debería suceder» cuando cae un gigantesco elefante, o Spider-Man salta de un edificio a otro, o a qué velocidad se expandirían los ladrillos de una pared golpeada por Hulk: algo que algunos artistas de los efectos especiales todavía no logran imitar en su justa medida.

Todo esto como aspectos técnicos, sin entrar en otras consideraciones como la calidad de los guiones, los personajes y los actores o el abuso e irritante tendencia de usar una corrección de color excesiva –incluso «temática»– sobre las películas al completo.

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