Por @Wicho — 10 de Diciembre de 2018

Acoplando Zarya y Unity

El 10 de diciembre de 1998, tras haber encajado el módulo Zarya, que llevaba desde el 20 de noviembre en órbita, con el módulo Unity, que había viajado al espacio en la bodega de carga del transbordador espacial Endeavor, y tras haber realizado los pertinentes paseos espaciales para conectar uno con otro, la Estación Espacial Internacional recibía sus primeros visitantes.

Entre Zarya y Unity

Los primeros en entrar fueron Robert Cabana y Sergey Krikalev, aunque luego les siguieron el resto de los tripulantes de la misión STS-88.

El Endeavor dejó la nueva Estación el día 13 y no sería hasta las 9:21:03 UTC del 2 de noviembre de 2000 cuando la Soyuz TM-31, con Yuri Gidzenko, de nuevo Sergei Krikalev y William Shepherd a bordo, atracara en la EEI, marcando el principio de la Expedición 1 a esta. Desde entonces siempre ha habido seres humanos en el espacio.

Los últimos módulos fueron añadidos a la Estación en 2011, aunque aún quedan algunos más por poner en órbita por parte de Roscosmos… aunque ahora la pregunta es hasta cuando seguirá en servicio la EEI.

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Por @Wicho — 8 de Diciembre de 2018

COSTAR ya metida en el Hubble – NASA

A las 4:13 del 8 de diciembre de 1993, hora peninsular española, comenzaba uno de los paseos espaciales más importantes para la historia de la astronomía, el cuarto de la primera misión de mantenimiento del Telescopio espacial Hubble. El objetivo era que Thomas D. Akers y Kathryn C. Thornton instalaran la Óptica Correctiva de Sustitución Axial del Telescopio Espacial (COSTAR) en el Telescopio espacial Hubble, un dispositivo que por fin le iba a permitir enfocar bien.

Y es que a pesar de todas las precauciones supuestamente tomadas durante su construcción Perkin-Elmer, la empresa encargada de construir el espejo principal del Hubble, había cometido un error al pulirlo y sus bordes eran demasiado planos por 2,2 micras (una micra es la milésima parte de un milímetro). Esto hacía que sufriera de aberración esférica, con lo que los rayos de luz que venían del borde del espejo tenían su punto de enfoque en otro que los que venían del centro, lo que impedía al Hubble dar los resultados deseados.

La instalación de COSTAR fue un éxito y enseguida quedó claro que gracia a él el Hubble ya «veía» correctamente. Eso sí, tres años y pico después de su lanzamiento.

La galaxia M100 antes y después de COSTAR
La galaxia M100 antes y después de COSTAR - NASA

Con COSTAR en su sitio el Hubble pudo por fin responder a todas las expectativas en él depositadas y a lo largo de su carrera se ha convertido sin duda en una de las misiones espaciales que más han contribuido al avance de la ciencia. Van más de un millón –y contando– de observaciones para astrónomos y científicos de todo el mundo, que aún hoy en día hacen cola para usarlo.

Ese millón y pico de observaciones se ha traducido en más de 15.000 trabajos científicos que a su vez han sido citados en más de 700.000 ocasiones, trabajos que nos han permitido poner casi patas arriba nuestra idea del universo..

Como decía Javier Armentia, director del planetario de Pamplona, con motivo del 25 aniversario del lanzamiento del Hubble:

Los astrofísicos sabemos que gracias a los grandes telescopios terrestres que comenzaron a funcionar en los 80, y a los observatorios espaciales que, especialmente a partir del Hubble, permitieron observar a la vez desde muy distintos lugares, con gran capacidad de resolución y detalle, y sobre todo en un amplio rango de longitudes de onda, nació una nueva astrofísica y se desarrolló como nunca en la historia de la Astronomía. Los avances de estos últimos 25 años han sido tan poderosos que nuestra idea del Universo es ahora tan diferente que parece increíble que solo haya pasado un cuarto de siglo.

Pero, también, y no es algo menor al lado de los avances más científicos, hemos aprendido a amar un Cosmos sorprendentemente bello y misterioso.

Con el tiempo, y a lo largo de las cinco misiones de mantenimiento del Hubble que la NASA llevó a cabo, se fueron reemplazando los instrumentos de a bordo por otros más modernos o distintos que ya incorporaban la corrección óptica necesaria para contrarrestar el defecto del espejo principal, con lo que el COSTAR dejó de ser necesario y fue traído de vuelta a Tierra. Hoy en día se puede ver en el Museo Nacional del Aire y el Espacio de Estados Unidos.

Drew Feustel retirando el COSTAR
Drew Feustel retirando el COSTAR durante la última misión de mantenimiento del ubble - NASA

Hoy en día los astrónomos de todo el mundo viven un poco en un sin vivir, ya que siguen pidiendo tiempo en el Hubble, más tiempo del que literalmente hay, intentando sacar todo el partido posible a este telescopio.

Pero es que desde la retirada del servicio de los transbordadores espaciales de la NASA ya no hay manera de enviar otra misión de mantenimiento, así que todos sabemos que el final del Hubble está más cerca que lejos, y de vez en cuando recibimos un recordatorio de esto.

Y el Telescopio espacial James Webb, que se retrasa continuamente, por ahora no es más que una promesa de futuro –aunque no es exactamente un sustituto del Hubble, pues «ve» en longitudes de onda distintas. Además, su proceso de despliegue una vez lanzado es tan complejo que da miedo.

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Por @Wicho — 8 de Diciembre de 2018

Con un pequeño retraso sobre el horario previsto inicialmente debido a un problema con la red TDRS que permite comunicarse con ella la cápsula de carga Dragon 16 fue capturada por el brazo robot de la Estación Espacial Internacional a las 13:21 del 8 de diciembre de 2018, hora peninsular española. Luego, ya manejándolo desde Houston, el brazo completó el acoplamiento de la Dragon en el módulo Harmony a las 16:36.

Van a bordo 2.573 kilos de experimentos, provisiones para la tripulación, incluyendo algún detallito navideño, y componentes para la Estación.

Está previsto que permanezca acoplada a la Estación hasta el 13 de enero de 2019, cuando volverá a Tierra para poner fin a la misión con un amerizaje frente a las costas de California. Traerá de vuelta unos 1.800 kilos de resultados de experimentos, hardware variado, y posesiones de los tripulantes.

Esta fecha de retorno ha hecho que la primera misión de prueba de una cápsula Dragon tripulada se haya visto retrasada al menos hasta el 17 de enero. Técnicamente nada impide que haya dos Dragon –o más– atracadas a la vez en la Estación siempre que haya puertos libres, pero para esta primera misión quieren estar centrados en ella exclusivamente.

Por su parte la primera etapa del Falcon 9 que puso en órbita la Dragon 16 y que terminó amerizando inesperadamente ya está en tierra. Está sorprendentemente intacta, aunque se ve que que la tobera de uno de los motores está machada, igual que la zona negra interetapas. Le falta también una de las patas, pero es posible que se la hayan quitado antes de entrar en puerto para evitar problemas con el calado.

Habrá que ver, de todos modos, si SpaceX se atreve a reutilizarla en el futuro para una misión propia de la empresa, como decía Elon Musk a los pocos minutos del amerizaje. Tendrán que evaluar si les sale a cuento revisarla y repararla –probablemente sí– pero también tendrán que ver si encuentran quien asegure el lanzamiento y si les dan los permisos para volver a lanzarla.

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Por @Wicho — 7 de Diciembre de 2018

Un cohete Larga Marcha 3B/E despegaba a las 19:23 del 7 de diciembre de 2018, hora peninsular española, para lanzar la misión Chang'e 4, que tiene como destino el cráter Von Kármán en el polo sur del lado oculto –que no oscuro, diga lo que diga Pink Floyd– de la Luna. Si todo va bien tras el lanzamiento el alunizaje parece ser que se produciría alrededor del 3 de enero de 2019, una vez que haya salido el Sol en el cráter Von Kármán.

Chang'e 4 es la primera misión de la historia que va a intentar posarse de una pieza la Ranger 4 de la NASA se estrelló allí en 1962– en el lado oculto de la Luna, lo que añade un nivel de dificultad a todo el proceso ya que es imposible establecer comunicaciones directas con la Tierra desde allí.

Para solucionar ese problema China lanzaba en junio de 2018 el satélite Queqiao. Se mantiene a entre 65.000 y 80.000 kilómetros de la superficie de la Luna en el punto de Lagrange L2 del sistema Tierra–Luna, una zona desde la que tiene siempre a la vista la Tierra y el lado oculto de la Luna. Su objetivo es precisamente recibir las transmisiones que Chang'e 4 envíe y reenviarlas al control de la misión y hacer lo propio con las transmisiones que lleguen del control de la misión, pero en este caso rebotándolas hacia la superficie de la Luna.

El hardware de la misión, un aterrizador y un rover, es casi igual que el de la misión Chang'e 3 pues de hecho es el que se había construido como respaldo para esa misión. Pero incorpora algunos cambios, especialmente en el rover, con las lecciones aprendidas.

Aterrizador de Chang'e 4

Rover de Chang'e 4

Entre ambos llevan ocho instrumentos que incluyen varias cámaras, espectrómetros, un radar para estudiar la Luna por debajo de la superficie, un dosímetro para medir radiación, y un instrumento que medirá cómo interactúa el viento solar con la superficie de la Luna. El aterrizador además lleva una especie de terrario en el que se estudiará el crecimiento de plantas y gusanos de seda.

Los objetivos de la misión son medir la temperatura de la superficie de la Luna, la composición del regolito lunar y de las rocas, hacer experimentos de radioastronomía libres de cualquier interferencia terrestre, estudiar los rayos cósmicos y observar la corona solar.

Si lo logra será la primera misión en alcanzar la superficie de la Luna después de que la misión Chang'e 3 lo hiciera en diciembre de 2013, a su vez 37 años después de que lo hiciera la sonda Luna 24 en 1976.

Los planes de China respecto a la Luna, de todos modos, no terminan con la Chang'e 4, ni mucho menos. Tiene prevista ya la Chang'e 5, que traerá muestras del lado visible, y según los resultados que obtenga quizás la Chang'e 6 para traer muestras del polo sur de la cara oculta. Pero en cualquier caso su objetivo último es volver a poner seres humanos sobre la superficie de nuestro satélite. Y no me extrañaría que fuera la primera en conseguirlo después de que la abandonáramos al terminar el programa Apolo.

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