Por @Wicho — 2 de Agosto de 2020

Splashdown. Welcome back to planet Earth. Thanks for flying SpaceX.

Un amerizaje en el Golfo de México a las 20:48, hora peninsular española, ponía fin a la primera misión de una Crew Dragon Tripulada. Bob Behnken, Doug Hurley y la Crew Dragon Endeavour volvían de 64 días en el espacio en los que todo fue a la perfección. Durante 62 de estos días la Endeavour estuvo atracada a la Estación Espacial Internacional (EEI).

Se trata de la primera vez que una empresa privada lleva a cabo una misión espacial tripulada. En este caso la NASA era «simplemente» el cliente. Y esto es absolutamente histórico. Ha sido también la primera misión tripulada en despegar de los Estados Unidos desde que el transbordador espacial Atlantis partiera rumbo a la EEI en la misión STS-135 el 8 de julio de 2011.

La misión se ha llevado de principio a fin de forma extremadamentre satisfactoria, con ningún tipo de problema serio ni preocupante; de hecho se llevó a cabo casi sin ningún tipo de problema en absoluto. Es un gran espaldarazo para el concepto del transporte comercial de tripulaciones de la NASA, algo que viene muy bien tras el fiasco de la primera misión de prueba de la Starliner de Boeing. Es también un gran triunfo para SpaceX.

Como curiosidad se ha tratado del primer amerizaje de una tripulación estadounidense desde que el 24 de julio de 1975 el módulo de mando de la misión Apolo-Soyuz amerizara en el Pacífico. Otra curiosidad es que es ha sido también la misión estadounidense más larga desde la de la cápsula Apolo del Skylab 4, que estuvo 84 días en el espacio.

El inconveniente más serio de toda la misión se presentó después del amerizaje, cuando un montón de embarcaciones privadas no autorizadas se acercaron a curiosear. Una incluso se cruzó entre el Go Navigator, el barco encargado de recoger la cápsula, y ésta. No sólo existió un peligro de colisión sino que podían quedar gases tóxicos en la zona provenientes de los motores de la cápsula y que aún no se hubieran disipado. De hecho la apertura de la escotilla de la Endeavour una vez izada al Go Navigator se retrasó porque se detectaron trazas de estos gases tóxicos. Behnken y Hurley aprovecharon el rato para hacer llamadas por teléfono.

Izado de la Endeavour al Go Navigator – NASA/Bill Ingalls
Izado de la Endeavour al Go Navigator – NASA/Bill Ingalls

Así que una lección aprendida para futuras misiones es controlar más el acceso a la zona de amerizaje, aunque puede ser un poco complicado porque el amerizaje se produce en aguas internacionales y habrá que ver temas de jurisdicción.

Bob Behnken y Doug Hurley saludan tras la apertura de la cápsula - NASA/Bill Ingalls
Bob Behnken y Doug Hurley saludan tras la apertura de la cápsula - NASA/Bill Ingalls

Tras una primera revisión médica a bordo Bob Behnken y Doug Hurley volaron en helicóptero a la basde de la marina de Pensacola y de allí en avión a Houston para reunirse con los suyos.

Quedan aún unas seis semanas de análisis físico de la cápsula y de los datos conseguidos durante la misión pero todo parece indicar que no habrá ningún problema para dar el visto bueno a la entrada en servicio de las Crew Dragon. A fin de cuentas esta no dejaba de ser una misión de prueba.

Esa primera misión, conocida como Crew 1, tiene previsto su lanzamiento hacia la EEI no antes de finales de septiembre de 2020. Y dado lo bien que está yendo todo hasta ahora ya se habla de que la Crew 2 se solape con ella en órbita durante algún tiempo.

La más que previsible entrada en servicio regular de las Crew Dragon permitirá además añadir redundancia al lanzamiento de tripulaciones hacia la EEI. Y es que desde la retirada de los transbordadores espaciales en 2011 no había ninguna otra nave disponible para ello salvo las Soyuz rusas.

Crew 2 usará la Endeavour en lo que será la primera reutilización de una cápsula tripulada de la historia. Calculan que cada Crew Dragon podrá ser usada entre 5 y 10 veces. Un detalle curioso es que la pilotará Megan McArthur, quien está casada con Bob Behnken. Behnken, además, fue el piloto del Atlantis en la STS-135.

A bordo de la Endeavour volvían también a tierra una bandera de los Estados Unidos dejada en la EEI por la tripulación del Atlantis en aquella última misión. Es una bandera con historia pues voló en el primer vuelo de un transbordador espacial en 1981. Y ahora se espera que la próxima vez que vuele sea en la misión Artemisa 4, que tiene como objetivo volver a poner astronautas sobre la superficie de la Luna.

Y también volvieron a casa Ziggy, el peluche con forma de Tierra que viajó a la EEI en la misión no tripulada de prueba de una Crew Dragon en marzo de 2019, y Tremor, el peluche con lentejuelas que Jack y Theo, los hijos de Behnken y Hurley, escogieron para que les acompañara en su misión.

La bandera, Ziggy y Tremor - Bob Behnken
La bandera, Ziggy y Tremor - NASA/Bob Behnken

Aparte de lo contado en esta anotación hemos seguido toda la vuelta a casa de Bob, Doug, la bandera, Ziggy y Tremor en este hilo de Twitter, así que lo mismo quieres echarle un ojo.

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Por @Wicho — 31 de Julio de 2020

Este vídeo es casi un anuncio que cuenta lo guay que son los trajes espaciales de SpaceX. Pero también sirve para que nos hagamos una idea de cómo son y qué funciones cumplen.

El primer concepto que dejan claro es que los trajes por sí solos no sirven de mucho; en realidad forman parte de un sistema compuesto por los trajes propiamente dichos y por el asiento.

Los trajes tienen un punto de conexión con el asiento, que es el que contiene la electrónica para que funcionen las comunicaciones –aunque los micrófonos van dentro del casco, claro– y proporciona el aire que regula la temperatura interior y que lo presuriza. De ahí que hablen de un sistema traje–asiento.

La capa exterior del traje, de los guantes –diseñados para funcionar con pantallas táctiles– y del casco son ignífugas, así que además proporcionan protección contra el fuego. Y en el caso del casco, contra golpes. Y si no que se lo digan a Doug Hurley, que según entraba en la Estación Espacial Internacional al salir de la Crew Dragon Endeavour se dio un piñazo en la cabeza que le hizo sangrar. El casco incorpora además las válvulas que regulan la presión en el interior del traje,

No son trajes diseñados para un paseo espacial –no tienen, por ejemplo, la capacidad de regular la temperatura de forma autónoma– sino para proteger a la tripulación en caso de una descompresión al estilo de la de la Soyuz 11. Podemos pensar en ellos como en el equivalente a las mascarillas de oxígeno de los aviones. Pero en versión siglo XXI.

Cada traje es fabricado a medida para quien lo va a usar para así optimizar su funcionamiento, evitar roces, etc.

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Por @Wicho — 30 de Julio de 2020

Con diez milisegundos de adelanto sobre la hora prevista un cohete Atlas V despegaba de Cabo Cañaveral para lanzar el rover Perseverance de la NASA hacia Marte a las 13:50, hora peninsular española, del 30 de julio de 2020.

La maniobra, que se desarrolló sin ningún tipo de problema, no terminó hasta aproximadamente una hora más tarde cuando Perseverance, que viaja protegido dentro de su módulo de crucero, se separaba de la segunda etapa del cohete.

Y aún hubo que esperar casi veinte minutos más para recibir señales en tierra procedentes de Perseverance. Pero revelaron que había entrado en modo seguro. El modo seguro es el que activa cualquier nave espacial cuando detecta que hay algo que no funciona como debe. Y sí, se parece enormemente al modo seguro de un ordenador: funciona lo mínimo para poder diagnosticar el problema.

En este caso parece que el modo seguro se activó fue porque algunos componentes de la nave estaban algo más fríos de lo esperado tras haber estado a al sombra de la Tierra durante unos minutos.

Alcanzada la temperatura normal y pasado el susto la próxima parada es el cráter jezero el 18 de febrero de 2021. Aunque antes el módulo de crucero tendrá que hacer una corrección de trayectoria ya que el cohete estaba programado para no acertarle a Marte. Esto se hace así para evitar que la segunda etapa del cohete, que es imposible mantener esterilizada, choque con Marte.

Perseverance, Ingenuity, el dron que lo acompaña, y su módulo de descenso sí van perfectamente esterilizados. El rover tiene como objetivo explorar el cráter Jezero a la caza de señales de vida en el pasado de Marte.

Pero el objetivo más ambicioso de la misión es conseguir traer a la Tierra muestras del suelo de Marte a principios de la década que viene. De recogerlas se encargará otro rover dieñado por la Agencia Espacial Europea en una compleja y ambiciosa misión.

Sin embargo la parte más espectacular de la misión corre de parte de Ingenuity, un dron experimental que intentará hacer el primer vuelo propulsado en otro planeta. Primer vuelo propulsado porque en 1985 las sondas soviéticas VeGa 1 y VeGa 2 soltaron sendos globos aerostáticos en la atmósfera de Venus.

Pero para ello primero Perseverance e Ingenuity tendrán que sobrevivir al descenso al cráter Jezero. Los siete minutos de terror de Perseverance serán muy similares a los que ya vivimos en su momento con Curiosity. Del que Perseverance, por cierto, es casi un gemelo.

Aparte de su carga científica Perseverance lleva fijados sobre su chasis tres chips con los nombres de casi once millones de personas. Y como añadido muy de última hora una placa que quiere servir de homenaje al personal sanitario de todo el mundo que se está dejando la piel –y a veces la vida– en la lucha contra la COVID–19.

Perseverance ha sido la tercera y última misión en despegar hacia Marte en la ventana de lanzamiento de 2020. Le han precedido la misión Hope de los Emiratos Árabes unidos, que consiste en un orbitador, y la ambiciosa misión china Tianwen 1, que consiste en un orbitador, un aterrizador y un rover.

Las tres llegarán a su destino –si al Gran Demonio Galáctico le parece bien– en febrero de 2021.

La que no lo ha conseguido ha sido la misión ExoMars 2020 de la Agencia Espacial Europea en colaboración con Roscosmos. Tendrá que esperar a 2022.

La misión está en Twitter como @NASAPersevere. Y tiene un alter ego algo maquiavélico no oficial en @PercyRover.

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Por @Alvy — 30 de Julio de 2020

Astrometry.net

Andaba el otro día haciendo pruebas con la cámara y fotos de la Luna cuando vi algo que parecía Marte o similar. Tiré algunas fotos con más tiempo de exposición y aparecieron varias estrellas que eran invisibles a simple vista. Fotografiar estrella desde el balcón de la ciudad es algo bastante inusual dado el estado del contaminado cielo de Madrid, pero ahí estaban, gracias a la exposición prolongada de la cámara.

Eso sí: no conseguí localizar qué era exactamente lo que salía en la foto. Al buscar si existía «algo parecido a un Google Images inverso pero para las estrellas que se ven en una foto», ¡violà! encontré Astrometry.net.

Si tienes una imagen astronómica del cielo cuyas coordenadas celestes no conoces –o de las que no estás muy seguro– Astrometry.net puede ayudarte. Envía una imagen y te devolveremos los metadatos de calibración astrométrica, además de listas de objetos conocidos que caen dentro del campo de visión.

Literalmente es así, tal cual: subí la foto –tras aumentarle un poco el contraste y brillo para que resaltara más las estrellas que aparecían– y al cabo de un rato me devolvió los datos llenos de enlaces. No, no era Marte. Era Arturo, una de las estrellas más brillantes que está en la constelación de Bootes (el Boyero) y que si estás en un sitio con el cielo despejado es bastante fácil de localizar .

Se pueden explorar más de un millón y medio de imágenes subidas por particulares e instituciones. Hay una lista de tags que permite ver fotos de los mismos objetos celestas. Y también tiene una API por si se quiere conectar automáticamente con algún software.

Astrometry.net debe ser archiconocido para los aficionados a la astrónonomía, pero a mi me descubrió muchas cosas. Es muy interesante porque además enlaza con sitios como el planetario del AAS WorldWide Telescope (que es de datos y código abiertos); el Legacy Survey Sky Browser y muchos más. Es lo que llaman un servicio de calibración astrométrica con un objetivo: crear metadatos astrométricos correctos para todas las imágenes astronómicas que se quieran subir.

Idealmente querrían hacer esto para «cada imagen astronómica que se haya tomado, pasada y futura», loable objetivo.

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