Por @Wicho — 2 de Febrero de 2023

Esta mañana un Falcon 9 de SpaceX ponía en órbita el lote de satélites Starlink 5-3, compuesto por 53 unidades. Al ritmo que hace los lanzamientos la empresa casi no es noticia. Pero resulta que con el de esta mañana el Falcon 9 ha alcanzado la redonda cifra de 200 lanzamientos, algo que no muchos cohetes de la historia pueden decir.

De esos 200 lanzamientos uno sufrió un fallo parcial cuando una carga secundaria que viajaba con la primera cápsula Dragon de carga no fue colocada en su órbita prevista; y otro resultó en la destrucción total de la Dragon 7 cuando el cohete explotó al poco de despegar. Eso deja al Falcon 9 con una fiabilidad por encima del 99 %, lo que no está nada mal.

La primera etapa del cohete utilizado esta mañana, la B1069, ya había volado antes en otras cuatro ocasiones para los lanzamientos de la Dragon 24, el satélite de telecomunicaciones Eutelsat Hotbird 13F, un lote de satélites OneWeb, y otro lote de satélites Starlink. Aterrizó sin problemas en el espaciopuerto flotante A Shortfall Of Gravitas, con lo que volverá a ser utilizada. Por ahora el récord para una primera etapa está en quince lanzamientos. Pero no tardará en crecer.

Las dos mitades de la cofia protectora también eran reutilizadas. Una había volado en seis ocasiones y la otra en siete. Serán pescadas en el mar, también con la idea de que vuelvan a volar.

En su momento SpaceX medio barajó la idea de poder recuperar la segunda etapa de los Falcon 9 para hacerlo totalmente reutilizable. Pero terminó por abandonar la idea para centrarse en el desarrollo del Starship, que será totalmente reutilizable, y cuyo primer lanzamiento orbital empieza a parecer ya cosa de poco tiempo.

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Por @Wicho — 30 de Enero de 2023

Selfie de Perseverance con el décimo tubo de muestras justo detrás de él; se puede seguir el recorrido que ha ido haciendo en los últimos días por las huellas de sus ruedas. Al fondo, el horizonte marciano
Selfie de Perseverance con el décimo tubo de muestras. Si abres la imagen en grande seguramente serás capaz de ver el tubo número 9 – NASA/JPL-Caltech

Un tubo de muestras sobre la superficie de Marte a la sombra del cuerpo de Perseverance y entre sus ruedas
El décimo tubo de muestras sobre la superficie de Marte visto por la cámara Watson del rover – NASA/JPL-Caltech/S Atkinson

El tubo de muestras que se ve en la imagen de arriba es el décimo que el rover Perseverance ha dejado caer sobre la superficie de Marte. Eso quiere decir que el primer depósito de muestras de la misión ya está terminado. El primer tubo había sido depositado a finales de diciembre.

Foto satélite de la superficie de Marte con un plano superpuesto de la zona de depósito de muestras; hay una descripción más detallada en el «pie de foto»
Este mapa muestra la disposición de los lugares donde Perseverance ha dejado caer los 10 tubos muestras. Los círculos naranjas representan las zonas de aterrizaje de los helicópteros; los puntos amarillos indican la ubicación exacta de cada tubo; las líneas azules indican el recorrido del rover de un punto de depósito a otro – NASA/JPL-Caltech

El Plan A es que en el futuro Perseverance se acerque a pasar los tubos de muestras que lleve en su interior a un aterrizador que a su vez los meterá en un cohete que los pondrá en órbita dentro de un contenedor que otra nave recogerá para traer a tierra, dónde esas muestras serán analizadas con todo el cariño del mundo. Sí, la frase es larga. Pero el plan para traer las muestras a la Tierra también es largo. Y con muchos pasos que pueden fallar.

Por eso hay un Plan B, que es que si Perseverance no puede transferir los tubos de muestras al aterrizador del cohete unos pequeños helicópteros similares a Ingenuity irán a buscar los tubos de muestra que haya dejado sobre el suelo. Es ese el motivo de que el rover hasta ahora haya recogido las muestras por duplicado: una para quedársela a bordo y otra para dejarla en el suelo.

Uno de los helicópteros de recogida de muestras posado sobre la superficie de Marte con un tubo en su brazo de recogida y otro en el suelo
Impresión artística de uno de los helicópteros del Plan B recogiendo uno de los tubos de muestras; aunque en el MundoReal™ no se encontrará dos tubos tan próximos uno del otro – NASA/JPL-Caltech

Terminada esta importantísima tarea Perseverance emprenderá ahora camino hacia zonas más altas del delta del río Neretva para seguir estudiando el pasado de nuestro vecino.

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Por @Alvy — 29 de Enero de 2023

Luna / Alexander Andrews

Estuve leyendo en un artículo de Nature sobre lo complicado que es responder a la pregunta ¿Qué hora es en la Luna? cuando se necesita saber el dato exacto. Pero exacto, exacto. Y es que, claro, si en la Tierra ya es difícil por mil y una detalladas complicaciones, imagínate a 300.000 km, sobre la superficie de un satélite que gira de forma diferente, con una masa completamente distinta que afecta a su potencial gravitatorio y cómo todo eso se complica aún más con los efectos relativistas de dilatación del tiempo.

Al parecer todo esto viene del proyecto de una red de satélites GPS y comunicaciones para vehículos lunares, sobre el que escribí un artículo recientemente para Tecvolución. Ese GPS lunar, llamado Iniciativa Moonlight, será cortesía de la Agencia Espacial Europea, pero al igual que el GPS o el Galileo terrestre depende de que la medida del tiempo sea completamente precisa; si no es así los cálculos pueden desviarse desde unos pocos metros a miles, dando al traste con las misiones, desorientando a los astronautas o algo peor.

Mirando un poco por ahí vi que mientras que día en la Tierra dura 24 horas (casi siempre), sucede que un día en la Luna dura 708,7 horas (29,53 días terrestres). Todo esto partiendo de la definición de «día» como el periodo entre un amanecer y el siguiente, claro. Naturalmente, tener segundos u horas lunares sería poco práctico y extraño, así que habría que establecer algún tipo de «hora lunar oficial» relacionada con el horario UTC terrestre, para que sea la misma hora en los ambos sitios y se ajuste adecuadamente. Y también para que todos las misiones que estén trabajando allí, yendo y viniendo, tengan una hora común, como dicen en Nature.

Por mucho que estén establecidos en una base lunar, los astronautas seguirán con el ritmo natural en sus cuerpos de los ciclos circadianos de 24 horas, de modo que tendrán que hacer como cuando ahora viajan en la Estación Espacial Internacional o como los tripulantes de un submarino: a descansar y dormir cuando toque, sin importar mucho la «hora oficial».

El problema relativista tampoco ha de ignorarse: el pozo gravitatorio de la Luna es menor que el de la Tierra al tener una masa menor; de ese modo allí el tiempo «transcurre más rápido» si se compara con el de la Tierra. La diferencia no es mucha: unos 56 microsegundos cada 24 horas (terrestres) equivalentes a 0,02 segundos al año. No es gran cosa, pero suficiente para que un GPS no funcione bien. Así que tendrán que compensarlo, igual que se hace con el GPS terrestre donde el efecto relativista de dilatación también ha de ser compensado porque los satélites están en órbita a 20.000 km y eso se nota, aunque sean sólo 38 microsegundos al día.

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Foto (CC) Alexander Andrews @ Unsplash.

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Por @Wicho — 26 de Enero de 2023

La semana pasada la astronauta de la NASA Nicole Mann y el astronauta de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) Koichi Wakata llevaron a cabo el primer paseo espacial del año en la Estación Espacial Internacional (EEI).

Durante el paseo, que duró 7 horas y 21 minutos, terminaron de instalar el soporte en el que en el futuro se instalará el panel solar desenrollable iROSA del canal 1B de la Estación. Y dejaron casi listo el soporte del panel del canal 1A. Los dos llegarán a bordo de la EEI más adelante este mismo año a bordo de una Dragon de carga.

Los nuevos paneles solares tienen como objetivo aumentar la capacidad de producción de electricidad de la Estación, ya que los paneles originales, algunos de los cuales llevan más de veinte años en el espacio ya, se han ido degradando con la exposición a las condiciones reinantes en el espacio.

Son paneles más pequeños y que, de hecho, quedan colocados frente a los originales. Al final del proceso se habrán instalado seis –los originales son ocho– pero su tecnología más moderna hace que su capacidad de producción compense dejar parcialmente en sombra los otros paneles.

Esquema de la instalación de los nuevos paneles – NASA
Esquema de la instalación de los paneles iROSA frente a los originales – NASA

Con ello la Estación tendrá a su disposición 215 kilovatios, lo que supone un aumento de un 30 % respecto a lo que producía antes de empezar la instalación de los iROSA. No llega a los 250 kW que llegaron a producir los paneles originales, pero son más que suficientes para los equipos actuales a bordo, más modernos y con menor consumo. La idea es que ya sirvan hasta el final de la vida útil de la EEI, previsto por ahora en 2030.

Fue el primer paseo espacial para Mann y Wakata, aunque fue en número 258 dedicado al ensamblado, mejoras y mantenimiento de la Estación.

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