Por @Wicho — 1 de Abril de 2020

Portada del manual del StarshipPor mucho que Elon Musk se empeñe en decir que Starship estará listo para entrar en servicio en pocos meses esto sucederá más bien en años. Sin embargo SpaceX acaba de publicar el manual del usuario del cohete.

Conviene quizás recordar que Starship, de forma un poco confusa, da nombre al conjunto del Super Heavy, que es la primera etapa, y del Starship, que además del nombre del conjunto es el nombre de la segunda etapa.

No da muchos detalles técnicos más allá de la capacidad de la cofia en volumen y la capacidad de carga en masa. Pero sirve para que quien esté buscando un lanzador de la categoría súpertocho pueda empezar a hacerse una idea de si Starship le sirve o no.

La cofia, con un diámetro interno máximo de ocho metros y una longitud de 17,24 –con la opción de usar una de 22– es, simplemente, descomunal. No hay ningún cohete en servicio ni ninguno previsto con ese volumen disponible.

Es tan grande que el manual incluso habla de la posibilidad de lanzar varias cargas útiles colocadas lado a lado dentro de la cofia; por supuesto también es posible colocar unas encima de otras como es habitual en los lanzamientos de satélites Starlink.

La cofia, a diferencia de las de cualquier otro cohete de la historia, no se desprende del cohete sino que se abre una vez en órbita o en el destino para liberar las cargas útiles. Luego se cierra para que Starship vuelva a tierra.

Despliegue desde Starhsip – SapceX
Despliegue de una carga útil desde Starhsip – SapceX

La capacidad de carga en masa es también apabullante: el manual habla de más de 100 toneladas a órbita baja terrestre (LEO) o 21 a órbita de transferencia geoestacionaria (GTO). De nuevo, es más que cualquier otro cohete en servicio, Falcon Heavy incluido. Y no queda muy lejos del mítico Saturno V del programa Apolo, el cohete más potente que jamás haya sido puesto en servicio.

Pero el Starship tiene un as en la manga: será capaz de repostar en órbita, con lo que las más de 100 toneladas en órbita baja terrestre podrán ser luego enviadas a cualquier otro lugar del sistema solar.

El manual habla también de la versión tripulada del cohete, con la capacidad de transportar hasta 100 personas desde la Tierra a LEO y a la Luna y Marte. Esa configuración incluye camarotes privados, grandes áreas comunes, almacenamiento centralizado, refugios para tormentas solares y una galería de observación.

Es, lo reconozco, una lectura que suena mucho a ciencia ficción. Pero desde que vi aterrizar los dos propulsores laterales del primer Falcon Heavy estoy dispuesto a darle un margen de confianza bastante grande a SpaceX.

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Por @Wicho — 1 de Abril de 2020

Impresión artística de Cheops en órbita – ESA / ATG medialab
Impresión artística de Cheops en órbita – ESA / ATG medialab

Terminada la fase inicial de pruebas en órbita, que comenzó el 7 de enero de 2020, la Agencia Espacial europea y Airbus han declarado el telescopio espacial Cheops listo para empezar a «acer la cencia».

Durante estas pruebas se ha comprobado el funcionamiento de Cheops tanto en lo que se refiere a los sistemas de soporte como al telescopio) como al funcionamiento de los equipos de tierra. El objetivo principal fue terminar de preparar la documentación, los procesos y los procedimientos que se aplicarán durante la fase operacional de la misión.

Lanzado el 17 de diciembre de 2019 el telescopio espacial Cheops (CHaracterising ExOPlanet Satellite, Satélite para la Caracterización de Exoplanetas) tiene como objetivo estudiar planetas extrasolares con un radio comprendido entre el de la Tierra y el de Neptuno que orbitan estrellas brillantes en nuestro vecindario local. Aunque la idea no es que descubra planetas extrasolares nuevos sino que estudie con más detalle aquellos descubiertos por misiones como CoRoT y Kepler.

Las tripas de CheopsPara ello monta un telescopio Ritchey-Chrétien de 30 cm de apertura y 1,2 m de longitud y un único detector CCD que cubre las longitudes de onda visible y del infrarrojo cercano.

Con él, utilizando el método de los tránsitos, que mide la bajada de la luz que nos llega de una estrella cuando un planeta pasa entre ella y nosotros, podrá determinar el tamaño de los planetas extrasolares que observe. Al combinar ese dato con la masa del planeta obtenida mediante observaciones de otro telescopio podremos determinar su densidad, lo que a su vez nos permitirá estimar si se trata de un planeta rocoso o gaseoso.

La duración prevista de la misión es de tres años, aunque habrá que esperar a ver si y cómo afecta la pandemia de COVID-19 a su arranque. La misión está en Twitter como @ESA_Cheops.

Y si en estos días de encierro te apetece construirte un modelo de Cheops en lego, aquí tienes las instrucciones y la lista de piezas.

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Por @Alvy — 30 de Marzo de 2020

Los Crononautas Podcast - Temporada 3Ayer estuvimos grabando un episodio de Los Crononautas, versión confinamiento: cada cual en su casa y la videoconferencia Zoom en la de todos, para reírnos un poco y vernos los caretos. Ya está en la red en formato podcast como segundo episodio de la tercera temporada, a través de iVoox y también como descarga directa.

Mi sección en este episodio trataba de los problemas que tienen los astrónomos con los satélites Starlink de SpaceX, básicamente que producen una «contaminación lumínica» tremenda cuando se realizan observaciones astronómicas. De momento se han lanzado unos 360 –en cómodas tandas de 60– y son especialmente visibles al amanecer y al atardecer tras haber sido «soltados» cuando están todos juntos, en lo que se conoce como el «trenecito de satélites Starlink». Luego se separan y suben a órbitas más altas (de unos 300 km a 550 km, e incluso hasta 1.150 km), pero por desgracia eso no los hace invisibles.

Imagen: National Optical-Infrared Astronomy Research Laboratory / NSF / AURA / CTIO / DELVE
Imagen: National Optical-Infrared Astronomy Research Laboratory / NSF / AURA / CTIO / DELVE

Los astrónomos realizan sus observaciones mirando al cielo nocturno, pero si tienen mala suerte y algún satélite pasa justo por ahí en ese momento… ¡Adiós foto! Como se mueven a gran velocidad ya se sabe que aparecen por un lado y cruzan el firmamento en unos pocos minutos, pero es suficiente para estropear las imágenes, que aparecen con las rayas de las órbitas que describen. Algunos astrónomos se han «rebelado» y protestan por cómo afecta esta contaminación lumínica a la imagen del cielo nocturno; a veces son incluso visibles a simple vista o con binoculares.

Haciendo cálculos y un delicado tratamiento de las imágenes se pueden eliminar esos efectos (los momentos en los que pasan por delante de los sensores ópticos), pero es un proceso lento y engorroso. Una de las ideas que se manejan es pintarlos con un color negro especial que no refleje tanto la luz solar, pero poco se ha avanzado en ese aspecto todavía.

El plan de SpaceX es tener en funcionamiento 12.000 satélites en unos años y ya ha pedido permiso para llegar a unos 40.000, a los que habría que añadir los de Amazon y otras empresas. Una cantidad que aunque no supusiera un problema de «embotellamiento» orbital sí que podría estropear todavía más las observaciones. A un lado de la balanza tendremos mejores comunicaciones y cobertura planetaria, al otro problemas al observar el firmamento. A ver cómo se puede solucionar.

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Por @Wicho — 29 de Marzo de 2020

Sala de control del ESOC
Sala de control del ESOC

Con el objetivo de proteger mejor del coronavirus a las personas que trabajan en el Centro de Control de Operaciones Espaciales (ESOC) de Darmstadt la Agencia Espacial Europea (ESA) ha tomado la decisión de poner en modo seguro cuatro de sus misiones espaciales.

Las «agraciadas» son Cluster, Mars Express, Trace Gas Orbiter y el recientemente lanzado Solar Orbiter.

En modo seguro –algo similar a poner en reposo un ordenador– se desconectan todos los instrumentos científicos de las sondas y sólo quedan en funcionamiento los sistemas mínimos necesarios para mantener las comunicaciones con el control de la misión y para la orientación y mantenimiento de los sistemas de a bordo.

Ese modo es en el que se ponen las sondas automáticamente cuando sus sistemas de control detectan un fallo que necesita la intervención desde el control de la misión. También se usa cuando van a estar durante un periodo más o menos largo de tiempo sin poder comunicarse con tierra como por ejemplo cuándo Marte está al otro lado del Sol.

Una excepción a la puesta en modo seguro es BepiColombo. Lanzada el 20 de octubre de 2018 hacia Mercurio el próximo 10 de abril usará la gravedad de la Tierra para una maniobra de corrección de trayectoria, así que es necesario asegurarse de que todo se desarrolla correctamente.

No se sabe hasta cuándo estarán así estas misiones; será algo que la ESA irá evaluando sobre la marcha. Las misiones que siguen en activo son aquellas que se pueden gestionar en remoto y con una sola persona de guardia en la sala de control del ESOC.

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