Por @Alvy — 19 de Junio de 2019

Un año de nuestro planeta visto con los ojos distantes del satélite meteorológico Himawari-8; una secuencia hipnótica que muestra la belleza, fragilidad y desastres que ocurren en la Tierra.

Felix Dierich ha realizado este espectacular montaje titulado con imágenes del satélite Himawari-8 que se encuentra en la órbita geoestacionaria a 35.786 km de la superficie (unas 90 veces más lejos que la Estación Espacial Internacional), en 140,7° Este, moviéndose según la rotación de la Tierra a unos 3 km/s (11.000 km/h). De lejos o un poco más de cerca es lo que se vería si pasáramos un año completo en la órbita geoestacionaria.

Las diversas escenas están creadas (y algunas animadas) con las fotografías y datos científicos de las observaciones, originalmente para la agencia meteorológica japonesa por el equipo de la agencia australiana. Los datos pasaron finalmente por la NCI (Infraestructura Computacional Nacional) de los australianos, para obtener imágenes a alta resolución tras procesarlos masivamente.

Como las observaciones fueron tomadas entre 2015 y 2016 entre otros eventos visibles pueden verse dos grandes tormentas, los incendios de Kamchatka, el solstício de verano e invierno y varios supertifones.

Finalmente se añadieron algunos efectos y la banda sonora, que está producida algorítmicamente –por eso suena tan raruna– a partir de los mismos datos. Tan interesante como bello y en cierto modo relajante.

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Por @Wicho — 18 de Junio de 2019

Despliegue del marcador

En las últimas semanas el equipo de la sonda Hayabusa 2 de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) está preparando las cosas para llevar a cabo una segunda toma de muestras del asteroide Ryugu. Para ello han colocado un marcador sobre su superficie. Aunque ha sido al segundo intento, ya que en la primera ocasión el sistema autónomo de guiado de la sonda detectó una discrepancia entre los valores que manejaba y las lecturas del altímetro láser por lo que abortó la aproximación.

En la parte inferior derecha de la foto de arriba se puede ver el marcador tras la separación; arriba a la derecha parte de Hayabusa 2, incluido el tubo de toma de muestras; y sobre la superficie de Ryugu la sombra de la sonda.

Estos marcadores son unas esferas de 10 centímetros que sirven de apoyo al altímetro durante las maniobras de toma de muestras. Al conocer su tamaño y su reflectancia el sistema de navegación puede obtener datos acerca de la posición de la sonda respecto al asteroide a partir de lo que captan sus cámaras.

Los marcadores

En esta ocasión el marcador ha sido colocado en la zona marcada como C01 en esta ilustración:

Zona de despliegue del segundo marcador

Es la zona en la que impactó el proyectil que Hayabusa 2 lanzó contra Ryugu para hacerle un nuevo cráter. Este cráter permite ver el material que recubre el asteroide por debajo de la capa exterior que lleva millones de años expuesta a las condiciones del espacio. Así los científicos pueden ver las diferencias entre esa capa exterior y lo que hay por debajo.

Hayabusa 2 tomando muestras – Akihiro Ikeshita/JAXA
Impresión artíctica Hayabusa 2 tomando muestras en el cráter que ha creado – Akihiro Ikeshita/JAXA

Ahora toca decidir si van a arriesgarse a hacer una segunda toma de muestras –Hayabusa 2 puede hacer hasta tres tomas– para traer de vuelta a Tierra parte del material expuesto por el nuevo cráter o si se contentan con observarlo en remoto con los instrumentos de la sonda. Es una cuestión de poner en la balanza los riesgos de una toma de muestras y sus posibles beneficios frente al hecho de que la sonda ya tiene a bordo una muestra de Ryugu.

Está previsto que Hayabusa 2 estudie Ryugu hasta diciembre de 2019, momento en el que partirá de vuelta para entregar las muestras que traiga a bordo en diciembre de 2020.

Se puede seguir la misión en Twitter como @haya2e_jaxa

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Por @Wicho — 17 de Junio de 2019

El cartel de la calle

Desde el 12 de junio de 2019 el segmento de la calle E de Washington que pasa por delante de las oficinas de la NASA en esa ciudad ha pasado a llamarse Hidden Figures Way. Es un homenaje a Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson las protagonistas de la película del mismo nombre. Pero también quiere serlo a todas las mujeres que a lo largo de la historia de la agencia trabajaron para ella sin que se reconociera su trabajo.

Aunque Margot Lee Shetterly, la autora del libro que sacó la historia de estas tres mujeres a la luz, y en el que se basa la película del mismo título, decía en la ceremonia de revelado de la placa que debe ser un homenaje no sólo a ellas sino a todas las personas que contribuyen día a día con su trabajo aunque sus nombres no sean conocidos.

El cambio de nombre viene de una iniciativa presentada en agosto de 2018 por los senadores Ted Cruz, Ed Markey, John Thune, y Bill Nelson. En la ceremonia estaban presentes familiares de las tres figuras ocultas así como Christine Darden, una matemática que trabajó en la NASA con ellas.

Katherine Johson era también una de las protagonistas propuestas para el set de Lego de mujeres de la NASA, aunque declinó ser incluida. Pero sí está en el prototipo, que se puede ver en el Smithsoniano de Washington. Lo que sí lleva su nombre es uno de los centros de cálculo de la NASA.

{Foto: NASA/Joel Kowsky}

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Por @Wicho — 12 de Junio de 2019

El Falcon 9 segundos después de despegar

Una típica mañana neblinosa californiana no ha sido impedimento para que SpaceX lanzara para Canadá al primer intento la constelación Radarsat de satélites de observación terrestre. Y es que los cohetes no van mirando por dónde van sino que se limitan a seguir la ruta programada en sus sistemas de guiado. De hecho esperan encontrarse el camino despejado; por eso unos días antes del lanzamiento las autoridades emiten los correspondientes avisos para que nadie vuele o navegue, si es el caso, en las proximidades de la plataforma de despegue ni sobre ella.

E igual que el Falcon 9 no tuvo ningún problema para despegar en medio de la niebla su primera etapa tampoco tuvo ninguno en volver de una pieza a la Zona de aterrizaje 4 de Vandenberg aunque no se veía casi nada. Es la misma que utilizó SpaceX para la primera misión de demostración de la Crew Dragon.

La primera etapa de vuelta en tierra

Casi al mismo tiempo la segunda etapa entraba en órbita para, después de unos 45 minutos de espera para llegar al punto previsto, comenzar el despliegue de los tres satélites de la constelación Radarsat. Quedan en una órbita sincrónica al Sol de 600 kilómetros de altitud. Desde este tipo de órbita pasan cada día a la misma hora u horas sobre el mismo sitio.

Despliegue del tercer satélite

Los tres están ya en contacto con las estaciones de tierra. Ahora es responsabilidad de la Agencia Espacial Canadiense (CSA) activar los sistemas de a bordo, comprobar que todo va bien, y poner en funcionamiento los satélites.

Los objetivos de la misión incluyen:

  • Monitorizar el cambio climático, la evolución del uso de la tierra e incluso los impactos humanos sobre el medio ambiente, resaltando los cambios a lo largo del tiempo.
  • Detección y seguimiento de buques, incluidos los que pescan ilegalmente, y ayuda a los equipos de emergencia a salvar vidas durante desastres naturales.
  • Creación de mapas de hielo para una navegación más segura.
  • Monitorización del estado de infraestructuras como por ejemplo carreteras, puentes y vías de ferrocarril.
  • Medir los cambios en el permafrost y movimientos de tierra para ayudar a las comunidades del norte del país a construir casas e infraestructura de manera segura y planificar las pistas de aterrizaje de los aeropuertos, así como su operación y mantenimiento.
  • Maximizar el rendimiento de los cultivos para los agricultores al tiempo que se reduce el consumo de energía y el uso de contaminantes potenciales.
  • Dar soporte a las operaciones de las Fuerzas Armadas canadienses para promover la paz y la seguridad mundiales.

Esto lo harán gracias a un radar de banda C que les permite obtener imágenes día y noche e independientemente de que haya nubes o no. Son muy similares en funcionalidad y objetivos a los Sentinel-1 del programa Copérnico de la Unión Europea.

Los satélites llevan, además, equipos para recibir señales del Sistema de Identificación Automática (AIS) que permite a las embarcaciones comunicar su posición y otros datos relevantes.

La duración prevista de la misión es de siete años, aunque no sería de extrañar que los satélites duraran más que eso.

Fue el lanzamiento número 72 de un Falcon 9, la vez número 41 que SpaceX recupera la primera etapa, la vigésimo segunda vez que reutilizar una primera etapa, y el séptimo lanzamiento de SpaceX en 2019.

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