Por @Wicho — 2 de Agosto de 2021

Pin de astronauta de Blue OriginDesde el pasado 20 de julio la Autoridad Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA) ha endurecido los requisitos que exige para otorgar a alguien las alas de astronauta comercial. Es el primer cambio que se produce en la normativa desde que entró en vigor en 2004.

Hasta ese día los requisitos para que una persona pudiera obtener sus alas de astronauta comercial de la FAA eran dos:

  1. Cumplir los requisitos de cualificación y formación como tripulación de vuelo según el Título 14 del Código de Reglamentos Federales (14 CFR), parte 460 [PDF] y
  2. Poder demostrar que se ha volado a más de 50 millas terrestres (80,4672 kilómetros) como tripulación de vuelo en un vuelo autorizado por la FAA.

Pero desde entonces se ha añadido el de que pueda demostrar «ha participado en actividades durante el vuelo que fueron esenciales para la seguridad pública o contribuyeron a la seguridad de los vuelos espaciales tripulados.»

Así que para quien vuele en un New Shepard, por ejemplo, la cosa se complica enormemente ya que la nave es totalmente automatizada. Con lo que el primer punto es difícilmente justificable.

En los vuelos de un SpaceShipTwo de Virgin Orbit, sin embargo, los pilotos claramente cumplen con las tres condiciones. Aunque estará por ver si quienes viajen como pasaje las cumplen.

De todos modos, una vez más se cumple aquello de que hecha la ley, hecha la trampa, así que la nueva norma incluye un enorme coladero que permite otorgar las alas de astronauta comercial a aquellas personas «cuya contribución a los vuelos espaciales tripulados comerciales merezca un reconocimiento especial.» Y es algo que decide el director asociado de la FAA para el transporte espacial comercial. Así que casi con toda seguridad Jeff Bezos y Wally Funk van a recibir las suyas; Richard Branson voló antes del cambio de normas, y en cualquier caso cumple las tres, así que en su caso no hay dudas.

En cualquier caso cada empresa podrá dar sus pines a quien quiera, como por ejemplo hizo Blue Origin con las cuatro personas que fueron a bordo del primer lanzamiento tripulado de un New Shepard el pasado 20 de julio, a quienes les dio el pin que se ve arriba a la derecha.

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Por @Wicho — 2 de Agosto de 2021

Impresión artística del aterrizador lunar de SpaceX sobre la Luna – NASA/SpaceX
Impresión artística del aterrizador lunar de SpaceX sobre la Luna – NASA/SpaceX

Cuando el pasado mes de abril la NASA otorgó a SpaceX un contrato para construir el aterrizador lunar para el programa Artemisa tanto Blue Origin como Dynetics, las empresas que se quedaron fuera del concurso, se apresuraron a presentar sendos recursos. Pero la Government Accountability Office (GAO), algo así como la oficina del interventor general de los Estados Unidos ha desestimado los recursos, como casi todo el mundo daba por hecho. Así que SpaceX puede seguir trabajando en el aterrizador.

Las impugnaciones decían que según lo anunciado al convocar el concurso la NASA tenía que haber realizado más de una adjudicación. O que, en su defecto, al ver que sólo tenía fondos para adjudicar el concurso a una empresa, tenía que haberse puesto en contacto con las empresas que se habían presentado para renegociar proceso o incluso cancelarlo. También argumentaron que la evaluación de los méritos de cada una de las propuestas estaba mal hecha. Y que, además, la NASA liberó indebidamente de un requisito del concurso a SpaceX.

La GAO, sin embargo, es de la opinión de que el concurso, tal y como estaba redactado, aunque expresaba una preferencia por adjudicar la construcción del aterrizador a más de una empresa, no obligaba a ello. Y que tampoco tenía obligación de renegociarlo ni de pararlo al ver que no tenía fondos para hacer más de una adjudicación. Dice también que la evaluación está bien hecha desde el punto de vista formal, aunque no analiza la validez técnica de ninguna de las tres propuestas. En cuanto a lo del requisito del que la NASA liberó a SpaceX, la GAO reconoce que es cierto que eso ha sucedido, pero opina que no afecta negativamente al resto de los concursantes.

Así que ahora SpaceX puede retomar el trabajo en el aterrizador. Aunque será difícil, si no imposible, que recupere los tres meses perdidos mientras esperaban la resolución de la GAO, algo que no viene precisamente bien de cara a conseguir poner una misión tripulada sobre la superficie de la Luna antes de que termine 2024.

En cualquier caso la NASA y el Congreso de los Estados Unidos están buscando la forma de conseguir financiación para poder contratar la construcción de un segundo aterrizador, lo que tiene toda la lógica del mundo. Y ahí la oferta de hace unos días por parte de Jeff Bezos de poner 2.000 millones de dólares de la empresa a fondo perdido puede ayudarle en llevarse esa segunda adjudicación si se produce.

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Por @Wicho — 31 de Julio de 2021

Despegue de la misión VA254 – ESA
Despegue de la misión VA254 – ESA

Después de casi un año un Ariane 5 ECA volvía despegar esta pasada noche del Centro Espacial de Kourou en la Guayana Francesa. A bordo iban los satélites de telecomunicaciones Eutelsat Quantum y el Star One D2. Ambos fueron colocados sin problemas en la órbita de transferencia geoestacionaria prevista. Pero el lanzamiento estaba sometido a un escrutinio mayor del habitual, y es que se considera como una especie de lanzamiento de prueba para el del telescopio espacial James Webb, previsto para el próximo 31 de octubre.

Y es que en los dos lanzamientos anteriores del Ariane 5 la separación de la cofia, aún sin haber afectado el resultado final, no funcionó del todo como estaba previsto. En ambas ocasiones las cofias utilizadas estaban diseñadas de cara al lanzamiento del Webb con la idea de que faciliten la liberación de cualquier posible presión residual que pueda quedar en su interior antes de la separación, algo que preocupaba a la NASA. Pero el rediseño provocó vibraciones más fuertes que las previstas sobre las cargas útiles. Así que RUAG, el fabricante, ha revisado el diseño y los materiales y en el lanzamiento de ayer la cofia incorporaba modificaciones destinadas a eliminar esas vibraciones fuera de rango.

En principio la cofia ha funcionado perfectamente, aunque aún queda por analizar todos los datos que se han recogido para poder afirmarlo. Además hay programado otro lanzamiento más a finales de septiembre que usará ese mismo diseño de cofia y que la NASA también quiere monitorizar de cerca.

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Por @Wicho — 31 de Julio de 2021

Después del susto del pasado jueves cuando los motores de Nauka empezaron a funcionar sin que nadie se lo hubiera ordenado apenas tres horas después de su llegada a la Estación Espacial Internacional (EEI) el viernes 30 de julio de 2021 por fin se abrieron las escotillas entre ambas naves para comenzar el proceso de integración entre ambas.

En un primer momento la tripulación de la EEI entró en Nauka con gafas protectoras y mascarillas. No por el coronavirus, que es lo que pensaríamos ahora, sino por si hubiera algún tipo de contaminante flotando en la atmósfera del módulo. De hecho lo primero que hicieron fue tomar muestras del aire. Y luego pusieron en marcha la ventilación y los filtros de purificación de aire antes de retirarse del módulo.

Pero el sábado 31 por la mañana, una vez analizadas las muestras de aire y comprobado que estaba limpio, abrieron ya definitivamente las escotillas. Así que Nauka se considera ya parte del segmento ruso de la Estación.

Nauka y la Soyuz MS-18 atracados en la EEI – Roscosmos
Nauka, a la izquierda, y la Soyuz MS-18 atracados en la EEI – Roscosmos

Pero en cualquier caso aún faltan varios paseos espaciales para que esté completamente listo; en ellos, entre otras cosas, se preparará el brazo robótico ERA para su funcionamiento, se trasladará la esclusa y el radiador externo que ahora están conectados al módulo Rassvet.

Nauka, el Módulo Laboratorio Multipropósito-Mejorado, es el más grande del segmento ruso de la EEI. Tiene algo más de 23 toneladas de peso, 13 metros de largo y 4,25 de diámetro, aunque sus paneles solares llegan a los 30. Añade 80,8 metros cúbicos de espacio presurizado a la Estación, de los que 70 son habitables.

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