Por @Wicho — 9 de Abril de 2020

Impresión artística de la misión durante su sobrevuelo de la Tierra - ESA
Impresión artística de la misión durante su sobrevuelo de la Tierra - ESA

Lanzada el 20 de octubre de 2018 con destino final Mercurio la misión BepiColombo de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) sobrevolará la Tierra el 10 de abril de 2020.

El objetivo de la maniobra es que la sonda pueda perder velocidad usando el tirón gravitacional de nuestro planeta para desviar su órbita rumbo a Venus. Rumbo a Venus, sí, no Mercurio, porque a la BepiColombo aún le queda sobrevolar Venus dos veces antes de dirigirse por fin a Mercurio. Y Tendrá que hacer seis sobrevuelos de Mercurio antes de poder entrar en órbita alrededor de él en diciembre de 2025.

Esta complicada trayectoria es necesaria porque la Tierra gira alrededor del Sol mucho más rápido que Mercurio, así que cualquier nave que pretenda entrar en órbita alrededor de él tiene que perder ese exceso de velocidad. Pero no disponemos de ningún cohete capaz de lanzar una sonda como BepiColombo y al tiempo hacerle perder ese extra de velocidad. Por eso se usa la gravedad de los planetas para ir perdiendo ese exceso de velocidad.

El nombre de la misión es, de hecho, un homenaje a Giuseppe (Bepi) Colombo (1920-1984), un científico, matemático e ingeniero de la Universidad de Padua que fue quien diseñó la maniobra asistida por la gravedad que tan frecuentemente usan las sondas espaciales en la actualidad. También ayudó a la NASA a diseñar la trayectoria de la sonda Mariner 10.

La maniobra se desarrollará entre la 1:33, hora peninsular española, y las 11:08. El momento de máxima aproximación a la Tierra se producirá a las 6:22. En ese momento la sonda estará a tan sólo 12.677 kilómetros de la superficie del planeta. La maniobra le permitirá perder 5 kilómetros por segundo de velocidad.

No es visible a simple vista pero quien disponga de unos prismáticos 7×50 o más grandes o un pequeño telescopio y esté en el sitio adecuado del planeta puede intentar verla y/o fotografiarla. Esto es básicamente por debajo de los 30º de latitud norte. En la página de la ESA BepiColombo Earth Flyby hay más datos acerca de los sitios desde los que se podría ver. En la página también llamada BepiColombo Earth Flyby de la web de la misión hay una calculadora de visibilidad a partir de los datos de latitud y longitud que le indiques.

El equipo de la misión usará el sobrevuelo para calibrar y probar algunos de los instrumentos de la sonda; también harán algunas fotos de despedida de la Tierra.

BepiColombo está compuesta en realidad por dos orbitadores independientes: MPO (Mercury Planetary Orbiter, Orbitador Planetario de Mercurio) y MMO (Mercury Magnetospheric Orbiter, Orbitador Magnetosférico de Mercurio). Pero el viaje hacia Mercurio lo hace en una configuración conocida como Mercury Composite Spacecraft, Nave Compuesta para Mercurio (MCS). Además del MPO y del MPO el MCS incorpora el Mercury Transfer Module, Módulo de Transferencia a Mercurio, que básicamente contiene los motores y el sistema de guiado que llevará todo el conjunto hacia Mercurio, y MOSIF, de MMO Sunshield and Interface Structure, un parasol para proteger al MMO durante la travesía.

Los módulos de la misión
Los distintos componentes de la misión - ESA

El MPO, desarrollado por la ESA, observará el planeta desde su órbita y estudiará la composición, topografía y morfología de su superficie y su interior. El MMO, desarrollado por la JAXA, se centrará en el estudio del entorno del planeta y su magnetosfera.

La misión está en Twitter como @BepiColombo, aunque sus distintos módulos tienen también sus propias cuentas.

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Por @Wicho — 8 de Abril de 2020

La Soyuz MS-16 en la plataforma de lanzamiento – Roscosmos
La Soyuz MS-16 en la plataforma de lanzamiento – Roscosmos

Todo está listo en el cosmódromo de Baikonur para el lanzamiento de la cápsula tripulada Soyuz MS-16 rumbo a la Estación Espacial Internacional (EEI). Será la primera vez que se lance una cápsula Soyuz tripulada en un cohete Soyuz 2.1a. Sí, es confuso que la cápsula y el cohete se llamen casi igual.

El primer lanzamiento de una Soyuz en un Soyuz 2.1a fue el de la Soyuz MS-14. Ocurrió en agosto de 2019 y no iba tripulada salvo por el robot FEDOR. Como la misión se llevó a cabo sin problemas por fin se ha autorizado el lanzamiento de misiones tripuladas en esa combinación de cápsula y cohete.

A bordo irán Anatoli Ivanishin e Ivan Vagner de Roscosmos junto con Christopher Cassidy de la NASA. Ivanishin y Vagner sustituyen a Nikolai Tikhonov y Andrei Babkin después de que el primero se hiciera una herida en un ojo hace unas semanas. Es una herida que no le dejará consecuencias pero que le ha impedido volar al espacio en esta ocasión.

La tripulación de la nave – Roscosmos
De izquierda a derecha Vagner, Cassidy e Ivanishin – Roscosmos

Si todo va según lo previsto los tres llegarán a la Estación Espacial Internacional seis horas después del lanzamiento. Allí se unirán a Oleg Skripochka de Roscosmos y a Jessica Meir y Andrew Morgan de la NASA.

Pero estos tres tienen previsto volver a tierra el 17 de abril a bordo de la Soyuz MS-15, con lo que la tripulación de la EEI quedará reducida a tres personas, algo que no sucede desde hace tiempo. Y la siguiente cápsula Soyuz no tiene previsto su lanzamiento hasta mediados de octubre. Este desfase en la rotación de tripulaciones viene de los continuos retrasos en la entrada en servicio de la Crew Dragon de SpaceX y la Starliner de Boeing.

Aunque si todo va según lo previsto la primera Crew Dragon tripulada debería despegar hacia la Estación con Bob Behnken y Doug Hurley a bordo a mediados de mayo o principios de junio. Así la tripulación de la EEI aumentaría hasta cinco personas. De hecho aunque en principio la misión de Behnken y Hurley iba a ser de una semana la NASA tiene casi decidido convertirla en una misión de larga duración para que la EEI cuente durante ese tiempo con cinco tripulantes. Y es que con sólo tres las tareas de mantenimiento hacen que el tiempo que puedan dedicar a «acer la cencia» se vea reducido.

Pero por si acaso la NASA está negociando con Roscosmos la compra de algún asiento más en una Soyuz.

El lanzamiento, que será el primero que no se produzca desde la plataforma de Gagarin desde 2016, está previsto para las 10:05, hora peninsular española, del 9 de abril de 2020. Se podrá seguir en directo a través de NASA TV a partir de las 9.

Una curiosidad es que debido a la COVID–19 las familias de los astronautas, que llevan semanas en una cuarentena más estricta y larga de lo habitual, no han ido a Baikonur a despedirlos sino que lo han hecho por videoconferencia. Tampoco hay periodistas presentes. Y hasta dejarán de lado buena parte de las «tradiciones» que rodean todo lanzamiento tripulado ruso desde el principio de la era espacial.

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Por @Wicho — 8 de Abril de 2020

La Dragon 10 instantes antes del amerizaje
Foto de archivo de la Dragon 10 instantes antes de su amerizaje – SpaceX

Un amerizaje frente a la costa de California a las 20:50 del 7 de abril de 2020 ponía fin a la última misión de una cápsula de carga Dragon de SpaceX. Trae a bordo unos 1.800 kilos de materiales ya no necesarios a bordo de la EEI, que necesitan reparación, y de resultados de experimentos. A partir de ahora las misiones de suministros de carga a la Estación Espacial Internacional serán llevadas a cabo por las Dragon 2.

En total desde su primera misión en 2012 las Dragon han pasado más de 520 días conectadas a la EEI. Han dejado allí unos 43.000 kilos de carga y han traído de vuelta unos 35.500.

Estas misiones de suministro son fundamentales para mantener en funcionamiento la Estación pues llevan a bordo suministros vitales para sus tripulantes, material de repuesto, y material para experimentos.

Las Dragon comparten su trabajo con las Cygnus de Northrop Grumman, los HTV japoneses y las Progress rusas. El que haya cuatro cápsulas de carga distintas en servicio que se lanzan con otros tantos cohetes distintos da un margen de seguridad extra al proporcionar redundancia en los lanzamientos mediante hardware diferente; si hay problemas con uno de los tipos de nave o de cohete siempre quedan los otros tres.

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Por @Wicho — 7 de Abril de 2020

Impresión artística de una Starliner a punto de atracar en la EEI - Boeing
Impresión artística de una Starliner a punto de atracar en la EEI - Boeing

Tras el fiasco del primer intento de lanzar una cápsula Starliner a la Estación Espacial Internacional (EEI) Boeing ha anunciado que harán un segundo intento.

La primera Starliner –no tripulada– fue lanzada el 20 de diciembre de 2019 con el objetivo de acoplarse a la EEI, permanecer allí unos días, y volver a tierra. Pero inmediatamente después de la separación de la cápsula del cohete que la puso en órbita empezaron los problemas. Un reloj mal configurado hizo que la cápsula creyera que estaba once horas más adelante en la misión. Esto la llevó a hacer un gasto excesivo de combustible en unas maniobras innecesaria en ese momento. Además el equipo de tierra tardó unos minutos en poder tomar el control de la cápsula tras darse cuenta de que algo estaba fallando por un fallo en las comunicaciones.

Ese consumo excesivo de combustible hizo imposible que la cápsula pudiera llegar a la EEI así que Boeing y la NASA se vieron obligadas a acortar la misión a apenas 48 horas. Pero pocas horas antes de la reentrada descubrieron que la programación de los motores de maniobra del módulo de servicio estaba mal hecha y que podía haber chocado con la cápsula tras la separación.

En total, una vez terminada esa misión, se llegaron a encontrar más de 60 problemas con la cápsula que hay que solucionar antes del siguiente lanzamiento.

La NASA no había llegado al punto de exigir a Boeing que repitiera la misión pero la empresa ha decidido finalmente que lo hará de todas formas. Será a cargo de la empresa, que ya había hecho una provisión de 410 millones de dólares por si acaso.

No dan fechas todavía pero es poco probable que puedan lanzarla antes del otoño teniendo en cuenta todo lo que han de solucionar. Además, la COVID–19 va a dificultar el trabajo ya que, como poco, dificultará los desplazamientos necesarios de personal si no los impide directamente.

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