Por @Wicho — 7 de Diciembre de 2021

El pasado mes de octubre la NASA lanzó una petición para recibir ofertas para lanzamientos tripulados a la Estación Espacial Internacional. Sorprendentemente¹, tras analizar las propuestas, la agencia ha llegado a la conclusión de que sólo SpaceX está en condiciones de cubrir esa necesidad. Así que la agencia ha decidido modificar el contrato que tiene con la empresa para incluir hasta tres lanzamientos tripulados más que se suman a los seis ya contratados dentro del Programa de Tripulación Comercial.

La modificación del contrato con SpaceX no impide que en el futuro la NASA busque otras modificaciones de contrato en el futuro para servicios de transporte adicionales según sea necesario. Porque la idea sigue siendo que la agencia pueda disponer de dos proveedores distintos de lanzamientos que usen hardware distinto por si hay problemas con uno. Pero hay que salir del paso.

Y es que al ritmo que van las cosas prevé que pueda necesitar ya esos lanzamientos extra en 2023. Porque Boeing no ha sido capaz de poner todavía en servicio su cápsula tripulada Starliner con la que la NASA esperaba alternar lanzamientos entre SpaceX y Boeing, así que la agencia está teniendo que recurrir a la Crew Dragon con el doble de frecuencia de la prevista.

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¹ Nótese la ironía.

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Por @Wicho — 6 de Diciembre de 2021

Foto de grupo de los candidatos a astronauta de 2021 – NASA
Foto de grupo de los candidatos a astronauta de 2021. De izquierda a derecha en la fila de atrás Ayers, Delaney, Menon, Berrios, Birch, Douglas; en la de delante Williams, Wittner, Hathaway y Burnham – NASA

Poniendo fin a un proceso iniciado en marzo de 2020 la NASA acaba de presentar a sus candidatos a astronauta de 2021. Son diez personas, cuatro mujeres y seis hombres, escogidas de entre más de 12.000 candidaturas. En enero de 2022 comenzarán ahora un proceso de formación de dos años durante el que serán candidatos a astronauta. Si lo superan se convertirán en astronautas que volarán en el programa Artemisa, que irán –si les da tiempo– a la Estación Espacial Internacional, o si no a alguna de las estaciones comerciales que la sustituyan, y, si le hacemos caso a la agencia, que prepararán nuestro camino a Marte.

Estas diez personas son:

  • Nichole Ayers, piloto de caza de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
  • Marcos Berríos, piloto de pruebas de helicópteros de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
  • Christina Birch, bioingeniera y ciclista olímpica de pista.
  • Deniz Burnham, ingeniera de perforaciones. Y no, no han dicho nada de que venga el asteroide.
  • Luke Delaney, piloto del Centro de investigación de Langley de la NASA.
  • Andre Douglas, ingeniero de sistemas espaciales.
  • Jack Hathaway, piloto de pruebas de la Marina de los Estados Unidos.
  • Anil Menon, director del departamento de medicina de SpaceX.
  • Christopher Williams, físico.
  • Jessica Wittner, piloto de pruebas de la Marina de los Estados Unidos.

Por supuesto estas definiciones de unas pocas palabras se quedan muy cortas para sus currículos. En la nota de la NASA enlazada arriba hay más información acerca de sus carreras profesionales.

Junto a ellos se entrenarán Nora Al Matrooshi y Mohammed Al Mulla, quienes se incorporaron al cuerpo de astronautas de los Emiratos Árabes Unidos en abril de este año. Nora será la primera astronauta de Emiratos Árabes Unidos y, de paso, la primera astronauta árabe.

En un primer vistazo sólo Anil Menon parece tener cuenta de Twitter, aunque es probable que la NASA se encargue de que eso cambie en el futuro; cada vez más una parte muy relevante del trabajo de astronauta es la comunicación de lo que hace.

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Por @Wicho — 4 de Diciembre de 2021

De izquierda a derecha las propuestas de Blue Origin (Orbital Reef), Nanoracks (Starlab) y Northrop Grumman – NASA
De izquierda a derecha las propuestas de Blue Origin (Orbital Reef), Nanoracks (Starlab) y Northrop Grumman – NASA

Uno de los objetivos de la NASA en los últimos años está siendo el de promover el uso comercial el espacio, sobre todo el de la órbita baja terrestre. Uno de los campos de trabajo en esa área es buscar una estación espacial comercial que pueda sustituir a la Estación Espacial Internacional cuando llegue al fin de su vida útil. Para ello acaba de asignar sendos contratos a tres empresas para estudiar tres posibles alternativas. Y sí, una de ellas es Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, que supongo que en esta ocasión no encontrará motivos para recurrir la decisión ni para denunciar a la NASA por ella.

Las adjudicatarias son Blue Origin, que se lleva 130 millones de dólares; Nanoracks LLC, que se lleva 160 millones, y Northrop Grumman Systems Corporation, con 125,6 millones. Con ese dinero tienen que desarrollar sus propuestas de estaciones espaciales comerciales e independientes que estarán a disposición de clientes tanto gubernamentales como del sector privado. La NASA lo ve un poco como la extensión de los programas comerciales de carga y tripulaciones que hasta ahora están funcionando tan bien.

Los proyectos de Blue Origin, Orbital Reef, y de Nanoracks, Starlab, ya los teníamos fichados y habíamos hablado de ellos en esta anotación. El de Northrop Grumman, sin nombre conocido, se había escapado a nuestro radar pero es similar a los otros dos: se trata también de una estación espacial modular, en esta caso basada en las cápsulas de carga Cygnus de la empresa, que ofrecerá múltiples puertos de atraque por lo que se podrán añadir distintos módulos según las necesidades.

La NASA se da hasta 2025 para cerrar estos diseños; a partir de ahí vendrá la parte más complicada, que es la de ponerlos en órbita y en servicio. Cuando estén en funcionamiento la agencia los certificará para su uso por parte de sus misiones y contratará servicios en las distintas estaciones según vaya necesitando y según lo que ofrezca cada una.

En total la agencia recibió once propuestas de otras tantas empresas –o gurpos de empresas, como en el caso de Blue Origin– y la mayoría fueron consideradas viables. Pero el dinero es limitado, por eso sólo escogió las tres aquí mencionadas.

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Por @Wicho — 3 de Diciembre de 2021

Aunque no hay grandes diferencias en cuanto a las capacidades que ya habían anunciado en marzo de 2021 ayer Peter Beck, el director de Rocket Lab, dio algunos detalles más acerca de su cohete reutilizable Neutrón, algunos de ellos muy jugosos.

Sigue siendo un cohete pensado principalmente para lanzar constelaciones de satélites, que es dónde la empresa ve mayor cuota de mercado en los próximos años. Aunque también se podrá usar, dentro de sus capacidades, para lanzamientos a órbita geoestacionaria, lunar, o interplanetaria. Para ello Neutrón cuenta con la capacidad de colocar hasta 8 toneladas en órbita baja terrestre en su configuración totalmente reutilizable o bien hasta 15 toneladas en caso de no intentar la recuperación de la primera etapa.

Y en la primera etapa es dónde están las novedades más curiosas. Para empezar con su forma, más ancha por abajo que por arriba, lo que, siempre según la empresa, ayuda de cara a la reentrada. Tiene también cuatro grandes aletas/patas con amortiguadores que sirven tanto para mantener el cohete de pie antes del lanzamiento como para mantenerlo así tras aterrizar. Estas patas evitan la necesidad de tener patas desplegables como las de la primera etapa de los Falcon 9. Es una decisión de diseño que ahorra peso, por un lado, y complejidad, por otro

Neutrón en tierra – Rocket Lab
Neutrón en tierra – Rocket Lab

El cuerpo del cohete –de 40 metros de alto por 7 de ancho– estará fabricado en materiales compuestos, más resistentes que el acero inoxidable o el aluminio que se usa en otros cohetes. Eso de nuevo da más ligereza, lo que permite usar los motores del cohete en un régimen menos exigente que el de otros cohetes, lo que ayudará de cara a su reusabilidad. La forma del cohete ayuda también de cara a la reentrada, permitiendo un control aerodinámico que de nuevo evita tener que exigir demasiado a los motores.

Serán motores Arquímedes que usarán metano y oxígeno líquido como propelentes y ciclo con generador de gas. Con una potencia de 250.000 Newtons cada uno la primera etapa montará ocho, mientras que la segunda etapa usará uno.

La forma en la que se integra la segunda etapa en el Neutrón es, cuando menos, peculiar: irá suspendida dentro de la cofia, lo que le evita muchos de los esfuerzos que otras segundas etapas tienen que soportar. De nuevo esto redunda en una reducción de peso y por ende más capacidad de carga. Irá, como en cualquier otro cohete, protegido por unas cofias mientras el cohete no abandona la parte más densa de la atmósfera. Pero en lugar de dejar caer las cofias y luego intentar recuperarlas las del Neutrón se abren¹ –a modo de Hipopótamo Hambriento según Beck– para soltar la segunda etapa y luego se cierran para volver a casa con el resto del cohete. De nuevo según Beck si quieres reutilizarlas no tiene sentido dejarlas caer.

Las cofias «Hipopótamo Hambriento» en acción – Rocket Lab
Las cofias «Hipopótamo Hambriento» en acción – Rocket Lab

El Neutrón, una vez que la segunda etapa esté de camino, volverá a su base de lanzamiento, de nuevo en aras a simplificar y abaratar las cosas; la idea es que pueda ser preparado para un nuevo lanzamiento en 24 horas. Que no es que nadie lo esté demandando ni que haya tanta necesidad de lanzamientos. Pero para Beck es un objetivo al que apuntar para que los Neutrón sean rápidamente reutilizables.

Lo describe como un cohete de 2050 que se va a fabricar ahora; en algunos comentarios se dice que para 2024. Es un objetivo –y un cohete– realmente ambicioso. Pero vistos los resultados obtenidos hasta ahora con el Electrón yo no apostaría muy en firme contra ellos. No querría tener que comerme ninguna visera.

Rocket Lab está en Twitter como @RocketLab; Peter Beck es @Peter_J_Beck. Tanto la empresa como él están en mi lista de cuentas de Twitter relacionadas con el espacio.

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¹ Sí, aquí hay un rollo muy Sólo se vive dos veces.

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