Por @Wicho — 24 de Octubre de 2020

En una rueda de prensa de urgencia convocada a última hora de viernes 23 de octubre de 2020 la NASA confirmaba que tienen motivos para creer que la sonda Osiris-REX ha conseguido capturar una muestra de la superficie del asteroide Bennu. Una muestra casi demasiado grande, de hecho.

En la animación de arriba se ve el cabezal del dispositivo de toma de muestras. Y se ve cómo va perdiendo material. El equipo de la misión cree que es porque el cabezal está tan lleno que la tapa no se puede cerrar; que debe haber algunas piedras demasiado grandes que lo impiden. Así que han llegado a la conclusión de que el cabezal debe almacenar ahora mismo bastante más de los 60 gramos de muestra que era el mínimo olímpico que querían conseguir.

De hecho han cancelado la maniobra de rotación de la sonda con la que iban a intentar determinar la cantidad de material capturado porque temen que cualquier aceleración haga que aumente el ritmo de pérdida. Por el mismo motivo cancelaron una maniobra de frenado prevista para ayer que tenía como objetivo hacer que la sonda no siguiera alejándose de Bennu.

El exceso de material en el cabezal se debe a que aunque se abrió en cuanto tomó contacto con la superficie de Bennu esta resultó ser menos compacta que lo previsto. Eso hizo que el desplazamiento hacia abajo de la sonda se viera menos frenado de lo que esperaban, lo que hizo que el cabezal terminara por penetar unos 48 centímetros en la superficie del asteroide.

Así que visto lo visto van a enviar las órdenes necesarias a la sonda para que pase el contenido del cabezal de muestreo a la cápsula de retorno de muestras lo antes posible. Pero a la vez moviendo el cabezal lo más despacio posible para que no se escape material.

Después de eso el siguiente paso adelante de la misión será cuando la sonda empiece el camino de vuelta a casa. Pero esto no sucederá hasta marzo, que es cuando Bennu estará en la posición adecuada respecto a la Tierra para que Orisis-REX pueda realizar el camino con el uso más eficiente del combustible que tiene a bordo. Y si todo va bien la cápsula de muestras descenderá en el desierto de Utah el 24 de diciembre de 2023.

El material que traiga nos servirá para estudiar los orígenes del sistema solar; los asteroides son una especie de muestras congeladas de aquellos tiempos. El 25% del material que traiga de vuelta irá directamente al equipo de la misión; el resto lo distribuirá la NASA a otros equipos según considere, ya que el material les pertenece. Salvo el 4%, que irá para la Agencia Espacial Canadiense, y otro 0,5% que irá para la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, los socios de la misión.

La misión está en Twitter como @OSIRISREx.

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Por @Wicho — 23 de Octubre de 2020

El pasado día 21 de octubre de 2020 la sonda Osiris-REX de la NASA llevó a cabo el primer intento de toma de muestras de un asteroide en la historia de la agencia. La telemetría recibida de la sonda parecía indicar que había tocado la superficie del asteroide Bennu sin problemas y que luego se había retirado a una distancia prudencial. Pero ahora tenemos imágenes que lo corroboran, lo que siempre mola más y es más fácil de entender para quienes no nos dedicamos a la ingeniería de «cobetes».

Los datos indican que el extremo del dispositivo de captura de muestras tocó la superficie de Bennu durante aproximadamente 6 segundos a una velocidad inicial de 10 centímetros por segundo. Y que de ellos estuvo recogiendo material durante 5, en especial en los 3 primeros. Para ello, una vez detectado el contacto, descargó una botella de nitrógeno comprimido que se encargó de remover el material de la superficie para hacerlo circular por el cabezal:

Toda esta operación se ejecutó en remoto, ya que Bennu y la sonda están a unos 320 millones de kilóemtros de la Tierra, con lo que cualquier comando que se le envía tarda unos 18 minutos en llegar; algo absolutamente inviable para controlar nada en tiempo real.

Pero aún queda por determinar si en efecto se llevó a cabo la captura de material y la cantidad, ya que el objetivo de la misión es traer de vuelta a la Tierra al menos 60 gramos. Aunque podría capturar hasta cuatro kilos dependiendo de la densidad del material y de la efectividad del proceso de captura.

Para ello lo primero que hicieron fue esperar a ver las imágenes de arriba. Un movimiento significativo de material de la superficie de Bennu como el que se ve en ellas es una buena indicación de que todo ha ido bien.

El paso siguiente será fotografiar la parte inferior del cabezal. Comparando las nuevas imágenes con otras tomadas antes se podrá hacer una estimación de cuánto material quedó ahí y con ello de cuánto puede haber sido capturado.

Pero el paso definitivo es un uso ingenioso de la física: al estar en caída libre no hay forma directa de pesar la muestra. Pero extendiendo el brazo de toma de muestras y haciendo girar la sonda sobre su eje se puede medir su velocidad de giro. Comparando esa velocidad de giro con la medida por el mismo procedimiento pero antes de que se tomara la muestra se puede calcular con precisión cuánto material ha sido recogido. La respuesta la tendremos la semana que viene.

Si el equipo de la misión considera que la muestra es lo suficientemente grande darán la orden a la sonda para que almacene la muestra y se prepare para emprender el camino de vuelta. Si, por el contrario, consideran que no hay material suficiente, intentarán otra toma de muestras el 12 de enero de 2021.

La decisión la tomarán el día 30. Aunque en realidad tampoco hay mucha prisa porque hasta marzo Bennu no estará en la posición adecuada respecto a la Tierra para que Orisis-REX pueda realizar el camino con el uso más eficiente del combustible que tiene a bordo. En ese caso la cápsula de muestras descenderá en el desierto de Utah el 24 de diciembre de 2023.

Estudiar los cometas es una forma de estudiar los orígenes de nuestro sistema solar. Se les considera una especie de muestra congelada de cómo eran las condiciones en las que se formó.

Si Osiris-REX termina con éxito su misión será la tercera vez que recibamos muestras de un asteroide… suponiendo que la sonda japonesa Hayabusa 2, que está de camino a casa, también complete con éxito la suya. En cualquier caso las muestras que llevan tiempo en casa son las de la sonda Hayabusa original.

El 25% del material que traiga de vuelta irá directamente al equipo de la misión; el resto lo distribuirá la NASA a otros equipos según considere, ya que el material les pertenece. Salvo el 4%, que irá para la Agencia Espacial Canadiense, y otro 0,5% que irá para la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, los socios de la misión.

La misión está en Twitter como @OSIRISREx.

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Por @Wicho — 22 de Octubre de 2020

La Soyuz MS-16 a punto de aterrizar - NASA
La Soyuz MS-16 a punto de aterrizar - NASA

El aterrizaje de la cápsula tripulada Soyuz MS-16 a las 4:54, hora peninsular española (UTC +2), del 22 de octubre de 2020 puso fin a los casi 196 días de su misión. A bordo de ella volvían a tierra Anatoly Ivanishin e Ivan Vagner de Roscosmos y Chris Cassidy de la NASA.

Para Ivanishin y Cassidy era la tercera misión de su carrera. Acumulan en total 476 y 318 días en el espacio respectivamente. Para Vagner era su primera misión.

Durante su estancia a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI) Cassidy actuó como su comandante. También tuvieron la oportunidad de recibir a bordo la primera Crew Dragon tripulada de la historia. Además Cassidy llevó a cabo cuatro paseos espaciales junto con Bob Behnken para seguir con el proceso de instalación de baterías nuevas en la EEI. Eso llevó su total a diez paseos espaciales en los que acumula 55 horas y lo convierte en uno de los cuatro astronautas de la NASA en alcanzar los diez paseos espaciales.

Cassidy poniéndose el traje espacial antes de cerrar escotillas - NASA/Chris Cassidy
Cassidy poniéndose el traje espacial antes de cerrar las escotillas entre la EEI y la Soyuz MS-16 - NASA/Chris Cassidy

Aparte de eso durante su estadía a bordo trabajaron en distintos experimentos y en el mantenimiento de la Estación, como es habitual. Eso incluyó el procesado de las cápsulas de carga Progress MS-14, Progress MS-15 y Cygnus 14.

La Soyuz MS-16 a su partida de la EEI - Roscosmos/Sergey Kud-Sverchkov
La Soyuz MS-16 a su partida de la EEI - Roscosmos/Sergey Kud-Sverchkov

Un detalle curioso es que la tripulación de la Soyuz MS-16 finalmente fue completamente diferente a la prevista originalmente. En su momento Ivanishin y Ivan Vagner sustituyeron a Nikolai Tikhonov y Andrei Babkin después de que el primero se hiciera una herida en un ojo que lo incapacitó para poder participar en la misión. Cassidy había desplazado hace más tiempo al astronauta Akihiko Hoshide. El objetivo de la sustitución era asegurar la presencia continuada de al menos un astronauta estadounidense en la Estación pues de lo contrario al final de la Expedición 62 habrían quedado sólo dos rusos y un japonés a bordo.

A bordo de la Estación quedan Sergey Ryzhikov de Roscosmos como comandante y Sergei Kud-Sverchkov, también de Roscosmos, y Kathleen Rubbins. Llegaron el pasado día 14 a bordo de la Soyuz MS-17.

Está previsto que a mediados de noviembre se les una la tripulación de la primera misión regular de una Crew Dragon. Con ello la Estación pasará a tener siete tripulantes de nuevo por primera vez desde que a finales de 2016 Rusia decidiera reducir la tripulación de su segmento de la EEI a dos personas.

Pero mientras tanto mi lista de tuiteros en el espacio queda reducida a dos personas.

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Por @Wicho — 20 de Octubre de 2020

Después de casi dos años de estudios del asteroide Bennu y de un par de ensayos la sonda OSIRIS-REx de la NASA está lista para intentar tomar una muestra de 60 gramos del asteroide para traerla a casa. El intento tendrá lugar a las 00:12 del miércoles 21, hora peninsular española (UTC +2).

Lanzada el 8 de septiembre de 2016 la sonda entraba en órbita alrededor de (101955) Bennu el 31 de diciembre de 2018. Tras varios meses haciendo un detallado mapa de su superficie gracias a su altímetro láser y después de haber tomado miles de fotos la NASA anunció en diciembre de 2019 que había escogido por fin un lugar para tomar la muestra.

Pero escoger el sitio para la toma de muestras resultó ser más complicado de lo que esperaban. Porque a diferencia de lo previsto Bennu no estaba cubierto de un fino polvo y pequeñas piedras sino de grandes rocas. La zona escogida, de entre cuatro finalistas, está en el cráter Nightingale. Es de las pocas presentes en Bennu a las que la sonda puede aproximarse en una trayectoria que no la acerque demasiado a ninguna roca y que a la vez es lo suficientemente grande como para que la sonda tenga espacio para acercarse a la superficie para tomar la muestra sin correr demasiado riesgo de chocar con nada.

Simulación del espacio del que dispone la sonda en Nightingale – NASA
Simulación del espacio del que dispone la sonda en Nightingale – NASA

La maniobra propiamente dicha comenzará a las 20:20 del martes 20 de octubre. Tras colocarse en la orientación adecuada la sonda extenderá su brazo de toma de muestras, conocido como Tagsam, y luego levantará los paneles solares para tomar forma de Y. Esta maniobra protege en cierta medida los paneles y hace además que el centro de gravedad de la sonda quede justo en la vertical del brazo de toma de muestras, lo que facilita la maniobra. Luego se irá aproximando poco a poco a la superficie de Bennu, siguiendo un plan de vuelo cuidadosamente programado, hasta tocar la superficie. Como decíamos antes eso está previsto para la 00:12 del miércoles 21.

En cuanto los sensores de a bordo detecten el contacto se disparará una carga de nitrógeno comprimido que levantará material de la superficie para facilitar la entrada de polvo y guijarros en la cámara de muestras. Hecho esto la sonda disparará sus motores para alejarse a una distancia segura del asteroide.

Más tarde tomará imágenes del interior de la cámara para comprobar que efectivamente hay algo dentro de ella. Y si es así procederá a girar sobre sí misma con el brazo extendido para calcular de cuantos gramos es la muestra. Si hay al menos 60 gramos «sólo» quedará guardarla y emprender el camino de vuelta a casa, a dónde está previsto que llegue el 24 de diciembre de 2023. Si la muestra no es lo suficientemente grande hay nitrógeno como para otros dos intentos, aunque en ese caso el segundo intento no se produciría al menos hasta enero de 2021, así que el retorno de la muestra se vería pospuesto.

Todo esto sucede con Bennu a unos 315 millones de kilómetros de la Tierra, con lo que no hay forma de controlar la maniobra en tiempo real; todo será ejecutado de forma autónoma según la programación que ha recibido.

Habrá actualizaciones de la maniobra a través de la cuenta de Twitter de la misión, @OSIRISREx, y a partir de las 23:00, siempre en hora peninsular española, se podrá seguir a través de NASA TV.

Es la primera vez que la NASA intenta tomar muestras de un asteroide, aunque no es la primera vez en la historia que hacemos tal cosa. Las sondas Hayabusa y Hayabusa 2 –aún en camino de vuelta– hicieron lo propio con los asteroides Itokawa y Ryugu.

Otras misiones de la NASA que han traído muestras de vuelta, además de las del programa Apolo, son Stardust, que trajo muestras tomadas de la coma del cometa Wild 2, y Genesis, que trajo muestras de viento solar aún a pesar de estamparse contra el suelo de Utah al no desplegarse los paracaídas.

Estudiar estas muestras en Tierra permite unos análisis muchos más completos y sofisticados que los que podrían hacer los instrumentos de a bordo. Los resultados de estos estudios complementaran los datos sobre la composición de la superficie de Bennu obtenidos por los instrumentos de la sonda. Estudiar asteroides nos permite entender mejor el origen del sistema solar, ya que son como muestras cogeladas de aquellos tiempos primigenios.

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