Por @Wicho — 22 de Abril de 2016

Integración de la carga útil con el lanzador

¡Arriba!

La carga útil entra en la plataforma de servicio

Road trip…

El lanzador ya en posición

Un paseo en tren

[Actualización: vientos en altura demasiado fuertes obligaron finalmente a aplazar el lanzamiento 24 horas]

Con la llegada por tren del cohete Soyuz que lo va a lanzar y la posterior llegada por carretera del satélite propiamente dicho, ya encapsulado en su cofia protectora, y su instalación en lo alto del cohete ya está todo listo en el espaciopuerto de Kourou para el lanzamiento del satélite medioambiental Sentinel–1B, salvo la carga de combustible del cohete.

El Sentinel–1B a punto de ser encerrado en la cofia protectora

El lanzamiento está previsto para las 21:02:13 UTC del 22 de abril de 2016 y se podrá seguir en directo a partir de las 20:10 UTC.

La misión del Sentinel-1B es obtener imágenes de las superficies terrestre y oceánica de Europa, Canadá y las regiones polares casi en tiempo real, en cualquier momento del día o la noche y en todas las condiciones meteorológicas.

Para ello lleva como instrumento principal un radar, lo que permite observar a través de nubes y en la oscuridad. Para los más frikis de la tecnología, es un radar de apertura sintética de banda C, lo que quiere decir que aunque la antena del satélite no se mueva este es capaz de dirigir el haz del radar hacia puntos que no estén necesariamente debajo de él.

Se unirá en esta misión al Sentinel–1A, lanzado en abril de 2014, de tal forma que entre ambos podrán obtener imágenes de cualquier lugar de interés con un intervalo máximo de seis días; los datos obtenidos por cualquiera de ellos estarán disponibles unos 30 minutos después de su adquisición.

Los satélites Sentinel-1 permitirán así detectar y vigilar vertidos de crudo y su evolución, estudiar las banquisas de hielo, detectar los desplazamientos de la superficie de la tierra, analizar los usos del terreno, e incluso contribuir a la navegación marítima con su capacidad de detectar embarcaciones.

Ambos forman parte de Copérnico, una red de vigilancia medioambiental que mantiene bajo observación la superficie de la Tierra, los océanos, y la atmósfera, con el objetivo de poder contribuir a la toma de decisiones ambientales y de seguridad. Toda la información que recoge el sistema es de acceso público.

Además, Copérnico recibe datos no sólo de sus propios satélites sino también de otros satélites como el Jason estadounidenses o los DMC británicos, por citar algunos; del mismo modo, los datos de Copérinco forman parte del sistema global de observación de la Tierra GEOSS, Global Earth Observation System of Systems.

Los satélites Sentinel-2, de los que el 2-A ya ha sido lanzado, proporcionan imágenes de alta resolución en la banda del espectro visible; los Sentinel-3, de los que el 3–A también está en órbita ya, proporcionan datos de temperatura del mar, lagos, ríos y otros cuerpos de agua, temperatura de la superficie de la tierra, altura de las olas, velocidad del viento, etc; Sentinel-4 y 5 medirán la composición de la atmósfera, aunque no son satélites independientes sino que volarán como parte de la carga de los Meteosat de tercera generación y los MetOp de segunda generación.

Junto con el Sentinel–1B van a bordo del Soyuz tres CubeSat del programa Fly Your Satellite! y el satélite Microscope del Centro Nacional de Estudios Espaciales francés.

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