Por @Wicho — 31 de Marzo de 2017

SpaceX ha vuelto a hacer historia en la exploración espacial con el lanzamiento del satélite de telecomunicaciones SES-10. No por el lanzamiento del satélite, obviamente, algo que hoy en día es rutinario, sino por el lanzador utilizado.

Era un Falcon 9 v1.2, un modelo de cohete que lleva ya unos cuantos lanzamientos a sus espaldas, pero este cohete en concreto, el número 1021, ya había lanzado la nave de carga Dragon 8 el 8 de abril de 2016.

Ha sido la primera vez en la historia que se lanza por segunda vez un cohete con capacidad orbital, un cohete que no sólo ha puesto en órbita el satélite SES-10, lo que era el objetivo de la misión, sino que ha vuelto a aterrizar de una pieza en el espaciopuerto flotante Of course I still love you a unos 680 kilómetros de las costas de Florida 8 minutos y 32 segundos tras el despegue, así que puede volver a ser utilizado.

Eso sí, la señal de vídeo del OCSILY se cortó segundos antes de la toma del Falcon 9, por lo que durante unos segundos estuvimos mordiéndonos las uñas hasta los codos hasta que volvió la imagen.

SpaceX llevaba años trabajando por este momento, que es parte fundamental de su estrategia de abaratar los lanzamientos reutilizando todo lo reutilizable del cohete; es un desperdicio tirar al mar los millones de euros que cuesta uno de estos cacharros si puedes recuperarlo.

El próximo paso de esta apasionante historia: recuperar un cohete y volver a lanzarlo en un plazo de 24 horas.

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