Por Nacho Palou — 25 de Mayo de 2017

El Electron Rocket de la compañía Rocket Lab despegó ayer por la tarde (hora local) y alcanzó el espacio pocos minutos después. En este primer lanzamiento de prueba el cohete no alcanzó la órbita terrestre como estaba previsto. Sin embargo el fundador de Rocket Lab, Peter Beck, se mostró entusiasmado con el funcionamiento del cohete.

Mahia launch site

Aunque la compañía lanzadora Rocket Lab es privada y tiene su base en California, su fundador Peter Beck es neozelandés y una de las bases de lanzamiento que utiliza está localizada en la península de Mahia, no muy lejos de la Tierra Media.

A raíz de este lanzamiento el gobierno neozelandés ya se ha puesto las pilas para involucrarse en esta nueva carrera espacial de compañías privadas creando una mini-agencia espacial que regule una actividad que puede reportar al país cientos de millones de dólares anuales.

El cohete Electron tiene una capacidad de carga de tan sólo 150 kg. Mide 17 metros, tiene 1,2 metros de diámetro y puede alcanzar órbitas a 500 km impulsado por nueve motores Rutherford.

Estos motores de diseño propio usan una mezcla de oxígeno y de queroseno como comburente y sus componentes están fabricados enteramente mediante impresión 3D, en un proceso que se completa en 24 horas. El funcionamiento del motor está controlado casi enteramente con electrónica reduciendo así la complejidad y la masa al reemplazar buena parte del hardware por software, explican en Rocket Lab.

El pequeño cohete, fabricado con fibra de carbono (se trata del primer cohete fabricado enteramente con materiales compuestos), aspira a abaratar a menos de 5 millones de dólares por lanzamiento, y Rocket Lab tiene el ambicioso plan de programar hasta 120 lanzamientos anuales, uno cada 72 horas.

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