Por @Wicho — 7 de Marzo de 2017

Un lanzamiento perfecto por parte de un cohete Vega de la Agencia Espacial Europea ponía esta pasada noche en órbita el satélite medioambiental Sentinel-2B, que está en comunicación con el control de la misión y con su panel solar desplegado.

Esto quiere decir que en unas semanas, en cuanto esté en la posición que le corresponde de su órbita –a 180º del Sentinel-2A– y sus sistemas e instrumentos de a bordo comprobados, empezará a enviar datos.

Junto con el Sentinel-2A ofrecerán cobertura completa de la Tierra cada cinco días en las latitudes más altas y cada tres días en las medias y más bajas:

Están diseñados para obtener imágenes de alta resolución de la Tierra en el espectro visible y en el infrarrojo cercano, en un total de 13 bandas, gracias al Multi Spectral Imager o MSI, su instrumento principal.

Éstas imágenes se usan para crear mapas que informan sobre el uso de la tierra, con especial énfasis en su cubierta vegetal, lo que permite ver cosas como la cantidad de vegetación que hay en una zona determinada, y el contenido en clorofila y agua de ésta y también si la cantidad de superficie cubierta por vegetación aumenta o disminuye.

La idea es que esa información, que se integra en el programa Copérnico, también conocido como Global Monitoring for Environment and Security o GMES, del inglés Monitorización Global para el Entorno y la Seguridad, pero que también es de acceso público, se pueda usar para ayudar en la planificación de cosechas.

Pero también sirven para ver cosas como la polución en lagos y aguas costeras y la evolución de inundaciones y erupciones volcánicas y así coordinar mejor las tareas de ayuda posteriores. En este tipo de servicios es especialmente importante que el tiempo de revisita sea lo más corto posible, tiempo que en el caso de los Sentinel-2 se reducirá a partir de 2021 con el lanzamiento de los Sentinel-2C y 2D.

Tras el lanzamiento de anoche el sistema Copérnico cuenta ahora con cinco satélites en órbita: los Sentinel-1A y 1B, los Sentinel-2A y 2B y el Sentinel-3A. Faltan por lanzar el Sentinel-3B, los Sentinel-4 y 5, que medirán la composición de la atmósfera y que en lugar de satélites independientes serán instrumentos que vuelen en los Meteosat de tercera generación y en los MetOp de segunda generación, y los Sentinel-6.

En cuanto al cohete Vega, este fue el noveno lanzamiento de este modelo desde su estreno en febrero de 2012, y el noveno completado con éxito.

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