Por Microsiervos — 23 de Octubre de 2018

Se puede participar hasta el próximo 9 de diciembre:

Es la tradicional encuesta de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), también conocida como Navegantes en la Red:

Encuesta anual entre los usuarios de Internet en EspañaDesde su puesta en marcha hace ya 21 años Navegantes en la red ha adelantado las tendencias de internet aportando una visión muy precisa de cómo hemos incorporado la red en nuestras rutinas diarias y permite conocer la evolución de las tendencias digitales más innovadoras. Algunas novedades de este año son los aparatos en el hogar controlados por internet, los asistentes virtuales (Siri, Cortana, Google…) la utilización del envío inmediato de dinero (Bizum, Twyp…) el fenómeno de las fake news y la protección hacia los efectos que crean determinadas publicaciones en internet (…) En la web de AIMC se pueden consultar de manera gratuita los estudios de todas sus ediciones anteriores.

Completar el cuestionario requiere entre 15 y 30 minutos. Para compensar un poco el esfuerzo por aportar al bien común datos de forma anónima y un poco de tiempo si se deja un teléfono de contacto al final de la encuesta se puede participar en un sorteo de varios regalos.

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Por @Wicho — 22 de Octubre de 2018

En julio de 2017, tras una denuncia de la asociación estadounidense Flyer Rights, un juez ordenó a la Administración Federal de Aviación (FAA) que investigara si la continua reducción del espacio entre las filas de los asientos de los aviones y del ancho de los asientos propiamente dichos era un riesgo de seguridad.

Y es que según los demandantes la anchura de los asientos se ha visto reducida de los 47 centímetros que tenían a principios de los 2000 a poco más de 43 alrededor 2015. Aunque es peor lo del espacio entre asientos, que se ha visto reducido en 10 centímetros de media, pasando de 89 centímetros a 79, e incluso a sólo 71 centímetros en algunas aerolíneas… Y todo esto mientras el tamaño del estadounidense medio no deja de crecer.

En julio de 2018 la FAA respondió que no ve que sea necesario regular nada. Básicamente porque según ellos entre que el avión se detiene y se abre alguna de las puertas van a pasar al menos 10 segundos, más aún si es una salida de emergencia sobre las alas, y que eso hará que se forme una cola a la salida, con lo que aunque te pudiera costar un poco más salir del asiento tampoco pasa nada.

Flyer Rights dio que iba a recurrir, pero mientras este recurso sigue su camino, el presidente Trump acaba de firmar la ley que gobernará el funcionamiento de la FAA hasta 2023, ley en la que no sólo le asegura financiación sino en la que además le obliga a regular el tema.

Claro que no hay que cantar victoria todavía porque la FAA Reauthorization Act of 2018, que es como se llama la ley, no especifica ningún mínimo ni nada al respecto, sólo que la FAA tiene que regular el asunto del tamaño y separación de los asientos de los aviones. Así que nada le impide decir que las ridículas medidas actuales son seguras y válidas y que si te he visto no me acuerdo.

La FAA sólo tiene jurisdicción en los Estados Unidos, pero sus dictámenes suelen influir en los del resto de agencias reguladoras, así que habrá que estar atentos mientras seguimos entonando #jesuisrodillas.

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Por @Alvy — 22 de Octubre de 2018

Este vídeo que parece llegado del futuro es de un almacén propiedad de la empresa textil Uniqlo (parte de de Fast Retailing) y está situado en Tokio (Japón). Antes era un almacén más o menos convencional, pero según cuentan en Quartz, ya han reemplazado al 90 por ciento del personal gracias a la automatización y los robots. Y no sólo eso: además funciona las 24 horas del día. Por no hablar de que los robots no se quejan y no hay que pagarles un sueldo… todavía.

El coste de una transformación como esta para un almacén como el que se ve en las imágenes se ha calculado en unos 75 millones de dólares. Eso incluye todo el trabajo de almacenamiento, clasificación, etiquetado e inspección. Los diferentes productos se embalan en unas cajas de cartón características que preparan máquinas especiales –ahí interviene el ser humano– y luego se les ponen etiquetas para los envíos. Gran detalle que al terminar las cajas de plástico se pliegan y guardan hasta que se vuelven a necesitar. En todo el vídeo se ve una sola persona. Y es que no quedan muchas en todo el proceso, la verdad.

En DesignBoom también cuentan algunos datos adicionales: Uniqlo warehouse replaces 90% of staff with robots offering a glimpse into the future. Allí se mencionan que las empresas que trabajan con enormes almacenes de este tipo, como Amazon y similares. Curiosamente uno de los trabajos que Amazon mencionaba como más difíciles de reemplazar por robots era el de los pickers, las personas gente que encuentran y seleccionan los productos para ponerlos en las cajas para envío. Que es justamente lo que ha resuelto Uniqlo con robots. Jeff Bezos estará encantado.

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Por @Alvy — 22 de Octubre de 2018

El potrudo de Destin de Smarter Every Day sigue consiguiendo actividades de lo más interesantes y trepidantes para su magnífico videoblog. En esta ocasión ha resumido en algo más de diez minutos lo principal de un entrenamiento de los Marines para sobrevivir a una caída de helicóptero que se hunde en las aguas; algo en lo que cualquier ser humano normal y corriente tiene todas las papeletas de palmarla – pero que tiene sus secretillos, como se puede ver en las explicaciones.

Y es que, a diferencia de lo que sucede en las películas, aquí o has entrenado un poco antes o no vas a contarlo. Los helicópteros que caen al agua se hunden rápido y además lo hacen normalmente dando vueltas, lo que contribuye a la desorientación de quienes van dentro. Con un montón de gente en la cabina, caos y un solo sitio por el que salir hay que saber exactamente qué hacer.

Las técnicas que hay que conocer incluyen –además del clásico mantener la calma– saber respirar con un regulador, como en el buceo, pero además controlando cómo llenar de agua los senos paranasales al estar boca abajo; saber desabrocharse el cinturón, mantener unos puntos de referencia, orientarse en una cabina que no deja de dar vueltas, quizá deshacerse de parte del equipamiento y finalmente salir a la superficie.

Son muchos detalles y el entrenamiento es de lo más interesante, incluyendo un simulador de helicóptero que viene a ser una gigantesca caja metálica con asientos de verdad que sumergen y a la que dan vueltas en una piscina. Tal y como se ve en el vídeo tanto en la primera, como en la segunda y tercera ocasión hasta los marines más preparados físicamente tienen problemas, pero todo se aprende. Instructivo y divertido a la vez; el típico conocimiento que nunca viene de más porque nunca sabes cuándo lo vas a poder necesitar.

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