Por @Alvy — 26 de Octubre de 2026

Pavel Chekov en Star TrekHoy hemos recibido la triste noticia del fallecimiento de Walter Koenig (1936-2026), el actor que fuera sobre todo conocido entre los aficionados como el navegante del USS Enterprise en Star Trek: la serie original como el alférez Pavel Chekov. Koenig se incorporó a la serie en su segunda temporada, durante 36 episodios y continuaría trabajando en ella en las siete películas en las que apareció la tripulación original.

Los fans celebraron su aparición en otra mítica serie de los 90, Babylon 5 (de la que poco hemos hablado por aquí) como Alfred Bester, un Psi Cop nivel P12, un malo malérrimo que todo el mundo odiaba y para el cual hizo una gran interpretación. A Michael Straczynski, guionista de la serie, le gustaba tanto que cambió su aparición reescribiendo parte de la historia para darle otro papel que le diera tiempo para recuperarse de un infarto que sufrió en 1993. Koenig decía que había sido la mejor interpretación de toda su carrera.

La incorporación de Chekov en Star Trek fue toda una ruptura con los cánones, toda una lección de su creador, Gene Roddenberry. Era meter a un ruso, que tenía acento ruso y hacía chistes sobre Rusia, en la nave insignia de la Flota Estelar… mientras en el MundoReal™ Estados Unidos estaba inmerso en plena Guerra Fría con la Unión Soviética. Chekov además llevaba un característico corte de pelo «estilo Beatles» que llamaba la atención; en pleno apogeo de la banda rockera de Liverpool fue otro gran éxito (sobre todo entre las adolescentes de la época). Más de una vez había contado que, tras William Shatner (Kirk) y Leonard Nimoy (Spock), él era quien recibía más cartas de los fans.

En la serie Chekov era el alférez responsable de la navegación en el Enterprise; sus diálogos algunas veces se limitaban a dar indicaciones de rumbo y estimaciones de los tiempos de viaje de la nave a velocidades superlumínicas. Pero se ganó a todos con su carisma y fueron ampliándole su papel; no era raro que el navegante bajara con Kirk y compañía a explorar los planetas lejanos. Con el tiempo ya en las películas ascendería a teniente y finalmente a comandante. Su recuerdo nos acompañará cada vez que marquemos el rumbo en el navegador del coche.

Relacionados:


PUBLICIDAD


Por @Alvy — 26 de Octubre de 2026

La colección de fotografías de NeXT de Douglas Menuez (1991) con Jobs y compañía en su salsa

Menuda joyita me he encontrado: la Colección de fotografías de Douglas Menuez en la Biblioteca de Stanford, dedicadas a NeXT Computer allá por 1986-1991. Con todo el encanto de las fotos analógicas en blanco y negro.

La historia de NeXT Computer, Inc. es bien conocida. La fundó Steve Jobs en 1985 tras recibir la patada en el culo en Apple, de donde fue despedido por John Scully. Eran tiempos de luchas de poder entre los ideales, el márketing y la tecnología, y Jobs perdió. Pero ya era más que millonario. Así que puso siete millones de dólares de su propio bolsillo para arrancar la empresa, contratar a un puñado de fieles y hacerla volar. Los inversores llegaron un año después.

Menuez documentó con fotografías toda esa historia a partir de 1986: despachos con diseñadores, ingenieros y marketroides; reuniones, encuentros entre inversores y mucha evangelización. En total hay 162 fotografías en blanco y negro hasta 1991. El primer ordenador de la compañía, el NeXTcube, salió a la luz en 1990.

En las fotos aparecen, entre otros, Steve Jobs, fundador y CEO; Guy L. «Bud» Tribble, cofundador e ingeniero; Susan Kare, diseñadora; Ross Perot, inversor (otro millonario, que también fue candidato a la presidencia de los EE.UU.), John Crecine, consejero; Lynn Takahashi Franklin, asistente y una de las primeras empleadas; Dan’l Lewin, cofundador y vicepresidente de ventas y márketing; Leo Hourvitz, ingeniero y muchos otros.

Menuda perla de álbum.


PUBLICIDAD


Por @Alvy — 25 de Octubre de 2026

El sudoku digital: un problema lógico de números y segmentos

El Sudoku Digital de la gente de Puzzle Lair es sumamente interesante porque complica lo que de otro modo sería un simple sudoku de 6×6 en algo más enrevesado: un sudoku lleno de pistas… pero de pistas «digitales» y para nada triviales. Y con el encanto de los siete segmentos de las pantallas digitales más tradicionales. [Ojo: todavía está en versión beta, pero funciona bien.]

Las reglas son sencillas: es un sudoku de 6×6 (también lo hay en versiones más difíciles de 9×9) donde hay algunas pistas. Pero hay diferencias: los números son digitales, en formato siete segmentos. Y las pistas son solo una parte de los segmentos, de modo que no se puede saber –en principio– qué número contiene cada casilla. Pero hay detalles lógicamente imposible: el 1, por ejemplo, está formado por los dos segmentos verticales de la derecha, de modo que no puede haber unos con segmentos horizontales o que estén a la izquierda. Cuando los números son solo 6 tampoco hay que tener cuenta el 7, 8 ni el 9.

El resto del juego es como cualquier sudoku: no pueden repetirse los números en las filas, columnas ni regiones marcadas. Como en Puzzle Lair les gustan muchas las competiciones, el problema lógico funciona además por tiempo, se pueden marcar pistas, borrar errores y comprobar la solución, para ver si es correcta. Los mejores tiempos pasan a las tablas de récords y consiguen la efímera fama… hasta que en el juego siguiente alguien lo haga mejor.

Relacionados:


PUBLICIDAD


Por @Alvy — 25 de Octubre de 2026

Missileer Watch: Mensajes cifrados para las fuerzas nucleares, muy a lo «Juegos de guerra», que pueden escucharse por radio de onda corta

No sabía yo que esto era tan público, pero es una de esas cosas altamente frikis, que cualquiera puede hacer y que molan. Se puede experimentar en Missileer Watch, una web que sirve para escuchar en directo las transmisiones por onda corta del sistema de comunicaciones militares estadounidense HFGCS, que emite en 11.175 kHz. Entre esas comunicaciones están los Emergency Action Messages (EAM), mensajes codificados que pueden transmitir órdenes militares de emergencia del mando nuclear. Así, como suena.

La web graba esos mensajes emitidos por radio, intenta transcribir las letras y números mediante un sistema Speech-to-Text y luego permite volver a escucharlo, e incluso proponer corregir las transcripciones si crees que están mal. [Nota: a veces la reproducción de mensajes no funciona muy allá.] Pero, ¡quieto vaquero! Nadie ajeno al sistema puede descifrar su contenido: oír un mensaje no significa saber qué orden secreta contiene, ni que vaya a comenzar la Tercera Guerra Mundial. Y seguramente la mayoría serán pruebas de rutina.

Esto mismo lo podrías hacer con cualquier receptor de radio de onda corta, entre ellos mi acompañante favorito del escritorio, el XHDATA D-808, uno de los mejores gadgets que haya comprado jamás: fiable, duradero y sumamente interese para descubrir cosas (lo uso ocasionalmente para escuchar la frecuencia de las torres de control de los aeropuertos). El método para intentar pillar los EAM según se emiten:

  1. Encender la radio y extender completamente la antena.
  2. Pulsar SW (onda corta).
  3. Pulsar FREQ.
  4. Teclear 11175 (sin coma ni punto) que es la frecuencia, 11.175 kHz.
  5. Pulsar SSB (activar recepción en banda lateral única).
  6. Pulsar INFO hasta que aparezca USB (banda lateral superior).

La mayor parte del tiempo (y esto son muchas horas al día) sólo se escucha ruido blanco. Pero se emiten unos cuantos a lo largo del día. Por suerte en la web se pueden revisar los mensajes recientes para entender cómo va la cosa. Hay mensajes parciales, otros un poco ininteligibles… En fin, es como funcionan estas cosas: dejarlo como ruido de fondo y de vez en cuando se escucharán cosas. Cosas importantes (supuestamente).

Una historia rocambolesca, a lo «War Games»

El silo de control de los misiles

Lo mejor de Missileer Watch es tal vez la historia de su creación. Es la de un tal Daniel Frenkel, que fue operador entre 2012 y 2016 del 321.º Escuadrón de Misiles en la base F. E. Warren, en Wyoming.

Con apenas 23 años le confiaron una responsabilidad peculiar: hacer guardias de 24 horas en un silo subterráneo desde el que dos oficiales podían participar en el lanzamiento de misiles intercontinentales Minuteman III. Dice que odiaba la rutina de aquel trabajo: años de entrenamiento para pasar el tiempo esperando que no ocurriera nada, aburrido, cansado o estresado.

De aquella época cuenta que se queda con los amigos que hizo, la sensación de responsabilidad y las tres suculentas comidas que les servían al día… teniendo en cuenta que era un silo. Todo muy Juegos de guerra… mono de trabajo incluido. Nuevamente, ojocuidao: no sabemos si esta historia será cierta o por qué es todo público si se supone que esos asuntos son más bien confidenciales (?!)

La ironía del asunto es que, según cuenta, durante aquellos cuatro años nunca escuchó un EAM en voz alta. Ya como civil descubrió que esos mensajes circulaban en abierto por las ondas en todas partes del mundo y que podían recibirse con una radio de onda corta cualquiera, o a través de un navegador en internet. Y así es como nació esta web, que ofrece explicaciones sobre esos silos de lanzamiento, mapas de instalaciones y aviones estratégicos observados mediante señales públicas, al estilo FlightRadar24.

El caso es que antes Frenkel esperaba bajo tierra deseando que no llegara ninguna orden «complicada de cumplir». Ahora se dedica a escuchar, desde fuera, lo mismo que en aquellas largas esperas en las que no sucedía nada. Seguramente es mejor así, aunque también seguro que habrá alguien ocupando su puesto. Incluso, quien sabe, tal vez haya algún WOPR ya instalado y funcionado por ahí.

Relacionados:


PUBLICIDAD