Por @Wicho — 26 de Junio de 2019

Make It Rain en la plataforma
Make It Rain en la plataforma durante las pruebas previas al lanzamiento – Rocket Lab

Rocket Lab tiene todo listo para lanzar su séptimo cohete Electrón, bautizado Make It Rain, desde su Complejo de lanzamiento 1 en Nueva Zelanda con siete satélites a bordo que suman en total 80 kilos.

El más grande de ellos, con 57 kilos, es el Global 3 de BlackSky, un satélite que obtendrá imágenes de la Tierra. Van también a bordo dos CubeSat Prometheus-2 del Comando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos que tienen como objetivo demostrar un sistema de comunicaciones que permita enlazar unidades móviles desplegadas en acción con estaciones fijas. Otros dos pasajeros son los SpaceBEE 8 y 9 un modelo rediseñado de los SpaceBEE originales que, de hecho, fueron lanzados sin permiso. Estos son más grandes para que sea más fácil seguirlos desde Tierra. Su función es formar una red de comunicaciones con un ancho de banda limitado que podría ser utilizada por vehículos conectados. El sexto pasajero es el ACRUX 1, un CubeSat desarrollado por estudiantes de ingeniería para Melbourne Space Program, una organización educativa sin ánimo de lucro.

El Global 3 durante su preparación para el lanzamiento
El Global 3 durante su preparación para el lanzamiento – Rocket Lab

Y el séptimo pasajero está sin identificar porque ni Rocket Lab ni Spaceflight, que es la empresa que ha contratado el cohete, han revelado su identidad, algo que ha generado cierta polémica.

Spaceflight, por cierto, es la misma empresa especializada en organizar lanzamientos compartidos que contrató la misión SSO-A con SpaceX. Esa misión lanzó 64 cargas útiles en diciembre de 2018 y como una cuarta parte de ellas están aún sin identificar, lo que es un problema de este tipo de lanzamientos.

El objetivo de la misión es colocar los satélites en una órbita de 450×450 kilómetros. La ventana de lanzamiento, que dura dos horas, se abre a las 6:30, hora peninsular española, del 27 de junio de 2019. Hay oportunidades de lanzamiento a la misma hora todos los días hasta el 10 de julio. Se podrá seguir a través de Internet desde unos veinte minutos antes del despegue.

Será el tercer lanzamiento de Rocket Lab en 2019, así que aún les falta un poco para alcanzar la cadencia de un lanzamiento al mes que tienen como objetivo para este año. Si todo va bien al final de la misión el total de satélites puestos en órbita por la empresa alcanzará los 35.

Logo de Make It Rain en la cofia
Logo de Make It Rain en la cofia del cohete – Rocket Lab

El nombre del cohete, que se traduce por Haz llover, es un homenaje al clima típico de Seattle, dónde tiene su sede Spaceflight, y al de Nueva Zelanda, desde donde Rocket Lab ha lanzado hasta ahora todos sus cohetes, aunque antes de fin de año espera estrenar su Complejo de lanzamiento 2, que está construyendo en Estados Unidos.

El Electrón es precisamente uno de los cohetes que menciono en El tiempo de los cohetes pequeños, una anotación que escribí para el informe sobre la comercialización del espacio de la Fundación Innovación Bankinter.

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Por @Wicho — 25 de Junio de 2019

Despegue de la misión
Despegue de la misión – SpaceX

Con la confirmación del despliegue del Reloj Atómico de Espacio Profundo (DSX) tres horas y 34 minutos después del despegue SpaceX podía dar por terminada con éxito la segunda misión de un Falcon Heavy.

Era una misión complicada porque las 25 cargas que viajaban a bordo del cohete tenían que ser colocadas en tres órbitas distintas. Eso suponía encender los motores de la segunda etapa en cuatro ocasiones, algo que hasta la fecha nunca se había hecho. Y también obligó a utilizar un Falcon Heavy para la misión pues aunque los satélites a desplegar pesaban 3.700 kilos era necesario que la segunda etapa llegara con tanto combustible a órbita que un Falcon 9 simplemente no tenía la potencia necesaria.

De hecho el núcleo central del Falcon Heavy iba tan al límite que no tenía combustible para frenar y volver hacia la costa de Florida con lo que el espaciopuerto flotante autónomo Of Course I Sitll Love You le esperaba a unos 1.200 kilómetros de esta. Era la recuperación más lejana jamás intentada… y aunque no tenían muchas esperanzas casi lo consiguen. Aunque finalmente el núcleo central se estrelló contra el mar a apenas unos cientos de metros del OCISLY.

Sin embargo los propulsores laterales, que hay habían siso utilizados para el lanzamiento del Arabsat 6A en la primera misión comercial de un Falcon Heavy, consiguieron aterrizar sin problemas en las Zonas de aterrizaje 1 y 2 de Cabo Cañaveral. Así que podrán ser utilizados una tercera vez. Como extra bonus el Mr. Steven, ahora rebautizado Ms. Tree, conseguía, tras año y medio de intentos, capturar media cofia protectora del cohete en sus redes sin que esta llegara a tocar el agua.

Cofia en la red
Media cofia en la red – SpaceX

Y en cualquier caso hay que recordar que el objetivo del lanzamiento era colocar en las órbitas previstas su carga útil; lo de recuperar cachos del cohete es secundario. De ahí la visera de «norminal» que tenía el locutor de SpaceX sobre la mesa al declarar el éxito de la misión.

Todo «norminal»
Todo «norminal» – SpaceX

Este era el segundo y último lanzamiento de un Falcon Heavy previsto para 2019. Y es que con el aumento de prestaciones de los Falcon 9 en su versión bloque 5 un cierto número de lanzamientos que antes iban a llevar a cabo los FH ahora serán realizados por los F9.

Así las cosas no está previsto que haya otro lanzamiento de un Falcon Heavy hasta septiembre de 2020 para poner en órbita un satélite militar de comunicaciones y otro en diciembre para lanzar un satélite de telecomunicaciones civil de Ovzon.

El próximo lanzamiento para SpaceX será el 22 de julio para enviar la cápsula de carga Dragon 18 rumbo a la Estación Espacial Internacional.

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Por @Wicho — 25 de Junio de 2019

Aterrizaje de la Soyuz MS-11
¡Contacto! – Roscosmos

Un suave aterrizaje –suave estilo Soyuz– a 150 kilómetros al sureste de la ciudad de Zhezkazgan en Kazajistán a las 4:47, hora peninsular española, del 25 de junio de 2019 ponía fin a la misión de la cápsula Soyuz MS-11 y sus tripulantes.

A bordo de la cápsula retornaban a Tierra Oleg Kononenko de Roscosmos, Anne McClain de la NASA y David Saint-Jacques de la Agencia Espacial Canadiense (CSA). Han pasado 204 días en órbita tras despegar en el lanzamiento orbital número 100 de 2018 el pasado 3 de diciembre. Durante este tiempo han completado 3.264 órbitas de la Tierra y han viajado más de 139 millones de kilómetros.

Apretados a bordoAsí de apretado se viaja en una Soyuz – Roscosmos

Como miembros de la Expedición 59 a la Estación Espacial Internacional participaron en cientos de experimentos en biología, biotecnología, ciencias físicas y ciencias de la tierra, incluyendo investigaciones en pequeños dispositivos que replican la estructura y función de los órganos humanos, edición de ADN en el espacio por primera vez, para lo que utilizaron la técnica Crispr-Cas9, y el reciclado de material impreso en 3D.

Además Kononenko, en la que era su cuarta misión al espacio, participó en un paseo espacial, igual que hizo Saint-Jacques, aunque en su caso se trataba de su primera misión. Para MacClain era también la primera misión pero participó en dos paseos espaciales.

Pero además de todo eso el lanzamiento de la Soyuz MS-11 era el primero desde el lanzamiento fallido de la Soyuz MS-10, con lo que había una cierta tensión en el ambiente. Afortunadamente el lanzamiento de la MS-11 no sólo salió a la perfección sino que estableció un récord de velocidad en su llegada a la EEI.

A bordo de la EEI quedan Aleksey Ovchinin de Roscosmos y Nick Hague y Christina Koch de la NASA como componentes del primer reemplazo de la Expedición 60 a la EEI. En poco menos de un mes se les unirán Aleksandr Skvortsov de Roscosmos, Luca Parmitano de la Agencia Espadcial Europea y Andrew R. Morgan de la NASA, que tienen previsto despegar en la Soyuz MS-13 el próximo 20 de julio.

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Por @Alvy — 25 de Junio de 2019

Nuevo C64

De forma un tanto inesperada aunque no del todo sorprendente parece que el microordenador familiar C64 va a tener una «nueva vida» en forma de réplica del original. A escala 1:1 y con toda la funcionalidad del original (y más), un tanto mejorado y supervitaminado.

Aunque lo llaman simplemente C64 y Commodore como marca no aparece por ningún lado –ni idea de cómo gestionarán eso– de momento el Nuevo C64 está en preventa en las tiendas Game de Reino Unido por unos 120 euros. Según cuentan en Pocket-lint el sucesor de una iniciativa de Retro Games que pasó por Indiegogo sin mucho éxito hace unos años, así que ¡ojo! puede que la idea llegue a buen puerto o no.

De momento estas son sus características:

  • Teclado completamente funcional
  • Modo C64 / VIC 20
  • Modo «Carrusel de juegos» con varios juegos preinstalados: California Games, Paradroid, Boulder Dash, Attack of the Mutant Camels, Hover Bovver, Iridis Alpha, y Gridrunner
  • Conector para pendrive USB que permite guardar juegos
  • Conexión HDMI para monitor/TV 720p
  • Filtros para «envejecer» la salida por pantalla («tele antigua»)
  • Joystick

A diferencia de otros chismes similares no es una versión a escala de esas montadas de cualquier manera. Es probablemente lo más parecido a un C64 original que se puede montar con componentes modernos para que la electrónica no esté obsoleta según sale de la fábrica. ¡Larga vida, C64!

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