Por @Alvy — 3 de Octubre de 2026

Un paquete de Internet que viajó en una paloma acaba subastado en Christie’s

El nivel de geekismo de internet no deja de sorprender a veces. Prueba de ello es que Christie’s ha puesto a subasta uno de los paquetes de internet transmitidos a través de paloma, sí, usando el legendario Carrier Pigeon Internet Protocol o IP sobre palomas mensajeras. El objeto en sí es bastante más tangible que el habitual paquete de datos: una tira de papel de 41 × 210 mm que certifican que una paloma mensajera llevó atada a la pata en aquella prueba en el año 2001.

El paquete IP/ICMP era el equivalente a un «ping» enviado por una red informática, solo que lo llevó la paloma volando atado a una pata. Tiene todavía los dobleces de cuando estuvo sujeta al ave, está enmarcada y lleva una inscripción que acredita que perteneció a David Waitzman. ¡Santa Madonna! Esto sí que es un correo con buen seguimiento.

Este curioso protocolo avícola apareció en 1990, cuando Waitzman lo publicó como RFC 1149, «Un estándar para transmitir datagramas IP mediante portadores aviares». Lo escribió con el tono serio de una especificación técnica, aunque era una broma del Día de los Inocentes anglosajón.

En abril de 2001, el Grupo de Usuarios Linux de Bergen, en Noruega, decidió probarlo empíricamente: imprimió paquetes de datos en hexadecimal, los sujetó a palomas mensajeras y los envió entre dos palomares separados por unos cinco kilómetros. De los nueve paquetes enviados, cuatro regresaron con respuesta. La pérdida da datos fue del 55% y el ping tardó entre 50 y 100 minutos. La conexión tenía una latencia algo peor que la de una tarde de domingo con el fútbol bloqueado por LaLiga.

Posteriormente se publicó otra nota (la RFC 2549) que añadió «calidad de servicio» al sistema, aunque no parece que incluyera negociar con los halcones. Uno de los riesgos es que derriben y se zampen a las palomas, con el consiguiente desastre para los paquetes. Las tormentas también pueden causar pérdida de datos.

El papelito de Christie’s está certificado como uno de aquellos paquetes viajeros, que le entregaron a Waitzman al año siguiente como recuerdo. Es un coleccionable pero a la vez la prueba física de que Internet puede saltar de Matrix al mundo real y viajar incluso en las alas de una paloma. Tras un cuarto de siglo, terminar en una subasta y que vaya a conseguir más de 2.600 dólares, la puja actual, no lo vio venir el bromista de Waitzman.

Las palomas mensajeras siguen siguen teniendo más capacidad que una conexión de Internet, según una prueba empírica

(Esta foto está solo colateralmente relacionada, pero la pongo aquí porque me deshuevo cada vez que la veo.)

Relacionados:


PUBLICIDAD


Por @Wicho — 3 de Octubre de 2026

El avión volando frente a un cielo azul con unas pequeñas nubes en la parte inferior del encuadre
Uno de los prototipos del MAX 10 en vuelo – Boeing

La Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos, tras revisar el fallo en el software de a bordo de los Boeing 737 MAX que salió a la luz recientemente, ha decidido que no es un riesgo de seguridad. Así que retoma el proceso de certificación del MAX 10, al que le quedan semanas si no días, y que había paralizado preventivamente, y y dice que no hay ningún problema con que empiecen las entregas del MAX 7, certificado hace unas semanas.

El fallo hace que en ciertas circunstancias muy específicas –tras una aproximación frustrada y después de modificar la trayectoria a seguir previamente programada– el piloto automático pueda perder una de sus funciones, en concreto la que le permite ir llevando el avión a las alturas programadas previamente.

Pero para la FAA:

Tras un análisis exhaustivo, un grupo de expertos en seguridad de la FAA determinó el viernes que un problema de software en determinados ordenadores de vuelo del Boeing 737 Max no supone un riesgo para la seguridad. La Junta de Revisión de Medidas Correctivas de la FAA llegó a esa conclusión porque los pilotos mantienen el control total de la aeronave y las indicaciones que recibe la tripulación de vuelo son claras e inequívocas.

El fallo está en las versiones U14 y U14.1 del software de a bordo, que son obligatorias en los MAX 7 y MAX 10, aunque tanto los MAX 8 como los MAX 9 o los NG, la generación anterior, pueden volar con la versión U13 o la U12, en la que no hay ese fallo.

En cualquier caso Boeing ha dicho que está trabajando junto con GE Aerospace, que es la empresa que ha desarrollado el software, en una versión nueva que corrija el fallo.

El 737 MAX 7 y el MAX 10 son, respectivamente, las versiones más corta y más larga de la familia del 737 MAX. Entre ambas variantes reúnen aproximadamente el 37 % de la cartera de pedidos del MAX, con 254 y 1.535 pedidos respectivamente.

Así que a la empresa le vendría muy bien poder empezar a entregarlos y cobrarlos. Y a las aerolíneas que han organizado sus rutas y sus planes de renovación de flota contando con ellos recibirlos. Que entre pitos y flautas llevan algo más de diez años esperando por ellos.

Relacionado,


PUBLICIDAD


Por @Wicho — 3 de Octubre de 2026

Hace unos días la misión SMILE de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Academia China de las Ciencias (CAS) comenzaba por fin a estudiar la magnetosfera terrestre. Esto viene tras su lanzamiento el pasado 19 de mayo, su llegad a su órbita trabajo el 20 de junio, y la puesta en marcha y ajuste de sus instrumentos y sistemas.

SMILE, de Solar wind Magnetosphere Ionosphere Link Explorer, Explorador de la relación entre el viento solar y la ionosfera, tiene como objetivo estudiar la interacción entre la actividad solar y el campo magnético de la Tierra desde una órbita polar alta en rayos X, algo que no se había hecho hasta ahora.

Para ello monta cuatro instrumentos:

  • El Soft X-ray Imager (SXI), una cámara de rayos X que servirá para determinar la ubicación, forma y movimiento de los límites de la magnetosfera terrestre;
  • El UV Imager (UVI), una cámara que ve en el espectro delos ultravioleta y que servirá para determinar la interacción entre los límites de la magnetosfera y las partículas cargadas que dan lugar a las auroras boreales, lo que podrá hacer tomando muestras cada 60 segundos durante hasta 40 horas seguidas gracias a la órbita elíptica de la misión;
  • El Light Ion Analyser (LIA), un instrumento que analizará las propiedades y el comportamiento de los iones del viento solar y de la magnetosfera en diversas condiciones mediante la medición de la distribución tridimensional y de la velocidad de los protones y las partículas alfa;
  • Y el Magnetómetro (MAG), que permitirá determinar la orientación y la intensidad del campo magnético en el viento solar y la magnetosfera, así como para detectar cualquier onda de choque o discontinuidad del viento solar que alcance al satélite

Estas imágenes, por ejemplo, se grabaron el pasado 24 de julio, apenas dos semanas después de que se pusiera en marcha el instrumento UVI. En ellas se aprecia actividad en el anillo de la aurora boreal debido a una perturbación en el campo magnético terrestre provocada por una oleada de partículas del viento solar.

Gracias a la órbita altamente elíptica de la misión que la lleva hasta 121.000 kilómetros sobre el polo norte, desde dónde hace sus observaciones SMILE puede capturar datos durante hasta 45 horas por órbita; luego los transmite a tierra cuando pasa sobre el polo sur a solo 5.000 kilómetros de él.

SXI, por su parte, también está captando imágenes. Pero el equipo de la misión se ha encontrado con que entra demasiada luz no deseada cuando apunta hacia la Tierra, así que están modificando determinados ajustes e instalando actualizaciones de software para minimizar el problema.

La ESA se ha encargado de poner el módulo que alberga la carga útil del satélite, el lanzador, y las instalaciones y servicios de ensamblaje, integración y ensayo, y se encarga de gestionar la misión desde que SMILE está en órbita. También ha puesto el instrumento SXI.

Por su parte CAS ha puesto la plataforma de la nave espacial con sus sistemas de propulsión, guiado, comunicaciones y energía, y es responsable de operar la nave espacial en órbita. También ha puesto los otros tres instrumentos científicos, aunque la ESA ha contribuido al UVI.

Esta previsto que la misión dure tres años, pero lo más probable es que, salvo problemas imprevistos con la nave, se pueda extender.

Relacionado,


PUBLICIDAD


Por @Wicho — 2 de Octubre de 2026

Portada del informeLa Junta Nacional para Seguridad en el Transporte (NTSB) de los Estados Unidos acaba de publicar el informe preliminar [PDF] sobre el accidente del pasado 6 de septiembre en el que un Boeing 767 de 21 Air que volaba para Amazon Air se salió de la pista mientras intentaba aterrizar en el aeropuerto de Miami.

De lo que se lee en él:

  • La aproximación distaba de estar estabilizada. Un minuto y 42 segundos antes del aterrizaje el comandante, que era quien volaba el avión, pidió flaps a 20 pero el primer oficial le dijo que iban demasiado rápidos. El comandante no contestó a eso ni lo hizo en las subsiguientes ocasiones en las que el primer oficial volvió a decírselo. Tampoco hizo caso a las alertas de descenso demasiado rápido o de proximidad del terreno que emitió el avión.
  • De hecho el avión cruzó el umbral de la pista demasiado alto y rápido; a unos 105 pies (aproximadamente 32 metros) y a 177 nudos (328 kilómetros por hora) de velocidad respecto al suelo cuando lo típico para un 767 serían unos 50 pies y unos 145 nudos.
  • El tren principal izquierdo toco la pista a unos 3.750 pies (1.140 metros) del umbral a unos 160 nudos. La longitud de la pista es de 9.600 pies (2.926 metros), así que ya se habían comido casi un 40 % de ella antes de tocar el suelo. El derecho lo hizo a los 3.820 pies.
  • El sensor del tren de aterrizaje que detecta si el avión está en tierra alternó de forma intermitente entre «aire» y «tierra» durante unos 7 segundos y no se quedó en «tierra» hasta que al avión le quedaban unos 2.730 pies (832 metros) de pista por recorrer. Eso es un 28 % de la longitud de la pista.
  • Los spoilers nunca se desplegaron y los inversores de empuje de los motores tampoco llegaron a abrirse.
  • Tras la toma los frenos se accionaron manualmente a una velocidad de 146 nudos. Aunque se soltaron unos 8 segundos después, a una velocidad de 120 nudos, momento en el que las palancas de gases de los motores fueron puestas en la posición de aterrizaje frustrado. En ese momento al avión le quedaban unos 930 pies (283 metros) de pista.
  • Aproximadamente 4 segundos después las palancas de gases fueron colocadas al ralentí con el avión a 117 nudos (328 km/h), momento en el que se volvieron a accionar los frenos de las ruedas. Al avión le quedaban unos 415 pies (126 metros) de pista.
  • El avión se salió de la pista a una velocidad de 113 nudos (209 km/h) y, posteriormente, chocó contra el localizador y las luces de aproximación en el extremo noroeste de la pista 30.

La descripción
Resultado final de la salida de pista – NTSB

Lo malo es que el avión continuó con su alocada carrera y atravesó una zona de césped, una carretera perimetral del aeropuerto, la valla que lo rodea, y una carretera que pasa por fuera de él antes de terminar detenido al lado de un aparcamiento a unos 365 metros del final de la pista. Y en ese proceso se llevó por delante dos vehículos que circulaban por la carretera, causando la muerte a cinco personas y heridas graves a otras tres. El comandante y el primer oficial sufrieron heridas leves.

El avión, por supuesto, quedó destrozado y no podrá volver a ser utilizado.

Otro detalle que incluye el informe es que aunque el viento tenía un componente de cola en el momento del aterrizaje la controladora que estaba llevando el aterrizaje nunca se lo comunicó a la tripulación aún a pesar de que la normativa dice que en ese caso tiene que hacerlo.

En cualquier caso no dice si eso tuvo influencia o no en el accidente porque los informes preliminares no buscan explicar los por qué de los accidentes sino exponer los datos conocidos.

Así que habrá que esperar al informe final, que normalmente suele estar disponible como un año después del accidente, para tener respuesta a esos por qué.


PUBLICIDAD