Por @Alvy — 2 de Junio de 2026

Cruce de cables: El software abandonado que sostiene el mundo / Imagen: GPT 5.5El otro día recordé con David Sierra de Cruce de cables (RNE) el problema del software abandonado del que dependen muchísimos proyectos de todos los tamaños, muchas veces aunque la gente no sepa ni que está ahí. Puede escucharse aquí:

Y qué mejor forma de visualizar el problema que la archifamosa viñeta de XKCD que más de una vez hemos mencionado por aquí:

Dependency / XKCD

El caso es que una parte importante de Internet y del software moderno se basa en pequeñas piezas de código mantenidas por una o dos personas desde su casa. Es una situación que se hace rara, porque solemos imaginar enormes equipos de ingenieros y empresas multimillonarias tras estos proyectos. Pero por debajo hay una especie de «fontanería digital» llena de piezas invisibles que casi nadie ve… hasta que algo falla.

Las aplicaciones modernas son una especie de muñecas rusas tecnológicas. Los programas utilizan estas librerías y funciones como parte de su día a día. Pero a veces esa librería utiliza otras diez, y esas diez usan otras veinte más. Así que es perfectamente normal que una aplicación moderna y compleja dependa de cientos o miles de componentes distintos. Y entre ellas puede haber una pequeña pieza de software escrita hace diez años por una sola persona en su tiempo libre (y que quizá viva en Nebraska, como en la viñeta).

¿Cómo puede una sola persona acabar sosteniendo media industria?

Muchas veces esos proyectos surgen como herramientas personales: alguien que necesita resolver un problema, publica el código y otras personas que luego empiezan a reutilizarlo. Si resulta ser bueno, las empresas lo incorporan a sus productos y, sin que nadie lo haya planificado, termina ejecutándose en miles o millones de dispositivos. ¿Qué podría salir mal?

En ocasiones la gente se cansa del proyecto y lo abandona por cualquiera entre mil razones (por ej. por discutir con otras personas implicadas en el tema). O, como personas que son, tienen problemas, a veces situaciones médicas complicadas o directamente se mueren. Por pensar en algo menos trágico pero más humano, están quienes se equivocan e introducen algún bug en un software del que mucha gente depende, haciendo que de repente se vaya todo a la porra.

Uno de los casos más famosos fue OpenSSL. Es una librería relacionada con las conexiones seguras en Internet: páginas web, correos y comunicaciones cifradas (lo que está detrás del «candadito» en el navegador). En 2014 surgió un fallo llamado Heartbleed y el susto fue enorme, apocalíptico hasta que se corrigió… Pero lo que más llamó la atención fue descubrir que OpenSSL, que era parte de la infraestructura crítica para media Internet, estaba mantenida por un equipo sorprendentemente pequeño.

Otro ejemplo se convirtió prácticamente en un meme tecnológico: left-pad. Su función era algo tan tonto como «añadir espacios delante de un texto». Nada más. Un día su autor eliminó el paquete y miles de proyectos dejaron de funcionar correctamente. Empresas de todos los tamaños acabaron descubriendo que dependían indirectamente de unas pocas líneas de código escritas por una sola persona… y encima para hacer algo relativamente sencillo.

También está el caso de curl, menos conocido para el público general pero omnipresente. Se usa para transferir datos entre sistemas y está integrado en Linux, Windows, routers, televisores, coches y una cantidad enorme de dispositivos y aplicaciones. Es una de esas herramientas silenciosas que nadie ve, pero que están prácticamente en todas partes. Aunque está bien mantenido por un grupo pequeño el problema es la gran dependencia de esa única pieza para toda la industria del software. Un fallo en 2023 desveló que todas las versiones desde 2020 tenían un fallo (!!) Luego se corrigió, pero se volvió a demostrar esa gran dependencia invisible para muchos usuarios que no creían depender de algo así.

Entonces… ¿el problema es ese software?

Curiosamente, no suele serlo. El software muchas veces funciona perfectamente durante años y años. El problema es más humano: los proyectos pueden quedarse sin financiación, sin que haya tiempo para ellos o sin personas que los mantengan. Ahí aparece una paradoja cuando menos, curiosa: empresas valoradas en miles de millones que, a veces sin saberlo, dependen de proyectos que quizá mantiene una única persona en sus ratos libres después de cenar. Algunas son consciente de ellos y donan dinero para garantizar la continuidad de esos proyectos casi anónimos, o apoyan a fundaciones que se encargan de ello. Pero, la mayor parte, diría que no tienen ni idea de quién dependen. Cualquier día acaban visitando una cabaña en Nebraska buscando a un tipo…

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Por @Wicho — 2 de Junio de 2026

Portada del libro con el edificio Torres blancas de Madrid sobre un fondo amarilloBabel: O La Necesidad De La Violencia; Una Historia Arcana Sobre La Revolucion De Los Traductores De Oxford. Por R. F. Kuang. Editorial Hidra, 21 de noviembre de 2022. 700 páginas.

En las primeras décadas de un siglo XIX no del todo distinto al nuestro el Imperio Británico es el poder político más grande del mundo. En buena parte porque se ha producido una segunda revolución industrial, aunque también se puede pensar que la primera ha recibido un refuerzo gracias a la aplicación de una técnica que implica inscribir dos palabras en idiomas distintos en barras de plata.

De alguna manera lo que se pierde en la traducción entre ambas palabras es captado y amplificado por la plata, lo que permite construir diligencias que van más rápido y con menos tendencia a accidentarse, telares que funcionan más rápido, construcciones más resistentes, jardines que dan flores más bonitas, barcos que pescan más, e incluso curar a las personas.

Claro que todo esto es a cambio de una explotación aún más brutal de las clases bajas. Y de las personas y recursos de las colonias, no sólo en forma de la plata que llega de ellas sin que vean ningún beneficio de esa tecnología/magia sino también a la hora de explotar sus idiomas.

Por eso Robin Swift es arrancado de su Cantón natal y llevado a Inglaterra, dónde será educado para entrar en el Instituto Real de Traducción de Oxford, también conocido como Babel, pues el hecho de que el mundo sea cada vez más pequeño –figuradamente, claro– hace que cada vez haya menos distancia entre las palabras y por ello vayan perdiendo potencia. De ahí el interés de Babel en Robin y en otros estudiantes exóticos que tengan como lengua madre una que no haya sido utilizada antes.

Pero una vez en Babel Robin empezará a darse cuenta de que el sistema no es justo y se verá pillado en el dilema de escoger entre la comodidad de obtener un puesto en Babel como graduado, con todas sus necesidades cubiertas, o hacer lo que es justo, seam ciuales sean las consecuencias.

Me ha gustado mucho el libro por el importante papel que juega la lingüística en él; y de hecho lo descubrí gracias a 20 razones para amar la lingüística, otro libro más que recomendable.

Aunque la historia no se queda ahí sino que trata temas como el racismo, probablemente implícito en el colonialismo, el machismo, el capitalismo, y, como dice, el subtítulo, si es necesaria y justificable la violencia. Y no deja títere con cabeza.

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Por @Wicho — 2 de Junio de 2026

La descripción
El primer A350ULR yéndose al aire por primera vez – Airbus SAS 2026

Hace unas horas se ha producido el primer vuelo del Airbus A350-1000ULR, el que será el avión comercial de más alcance del mundo. Este ejemplar, que lleva instrumentación especial para vuelos de prueba, y que iba tripulado por personal de la empresa, voló durante tres horas y 43 minutos y alcanzó una altitud superior a los 41.000 pies, unos doce kilómetros y medio.

El A350-1000ULR es básicamente un A350-1000 con un depósito extra de combustible en la parte posterior del fuselaje y es una versión desarrollada específicamente para el proyecto de Qantas de hacer vuelos sin escalas entre Sydney y Londres, conocido como Project Sunrise.

Eso son casi 18.500 kilómetros que el avión recorrerá en unas 22 horas. Qantas ha encargado doce de ellos, junto con otros doce A350-1000 para rutas más cortas. Las modificaciones le dan un alcance de 1.850 kilómetros más que la versión estándar.

Arranca así un periodo de vuelos de prueba que está previsto que dure un par de meses que permitirá certificar las modificaciones hechas para la aerolínea australiana, con la idea de que el A350-1000ULR pueda entrar en servicio en 2027. Aunque no será este el primer A350-1000ULR que reciba Qantas, pues ya hay otro en fase de ensamblado que estará terminado antes al no tener que volar con toda la instrumentación de prueba.

Lo que no sé cómo irá lo de la certificación del pasaje para vuelos así de largos. Aunque para ello el Airbus A350-1000ULR la cabina va en una configuración especial de 238 asientos con un área de relax para poder estar un rato de pie y estirar las piernas.

En su momento Qantas hizo un vuelo extremadamente largo entre Nueva York y Sydney con un Boeing 787 con unos 16.000 kilómetros en total, para ir adquiriendo experiencia con esto. Aunque no hay que olvidar que ese avión iba en un vuelo de entrega y por ello sin pasaje.

Y tampoco hay que olvidar que sus vuelos QF9 y QF10 unen a diario Perth y Londres, lo que no está nada mal. Aunque no pueden llegar a Sydney de una tacada porque la ciudad estás unos 6.000 kilómetros más allá que Sydney. Y es que Australia es un país muy tocho. Tanto que es un continente en sí mismo.

Cuando entre el servicio el Airbus A350-1000ULR le quitará el puesto al Airbus A350-900ULR como el avión comercial del más alcance del mundo, pues lo supera en 500 kilómetros.

Airbus también tiene el avión comercial de un sólo pasillo con más alcance del mundo con el A321 XLR, en servicio desde noviembre de 2024.

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Por @Alvy — 29 de Mayo de 2026

Es difícil no reírse viendo cómo eran se intercambiaban mensajes con ordenadores hace tan solo cuatro décadas, allá por 1986, antes del wifi, los móviles el roaming. Enviar un texto por correo electrónico de un país a otro requería un ordenador portátil (o «portable», que unos cuantos kilos pesaba), un teléfono público y un acoplador acústico para el módem.

En este vídeo de genuina arqueología informática de los archivos de la BBC se puede ver la dramatización del asunto, con una protagonista que escribe un documento durante un vuelo a Ámsterdam y luego intenta enviar el texto a Londres por correo electrónico. Y digo «intenta» con toda la intención, porque fácil no resulta. Nada más bajar del avión no consigue encajar el auricular cuadrado del teléfono en su acoplador acústico redondo (!) No se puede tener a la geometría en contra.

Las llamadas internacionales directas eran caras y para colmo poco fiables (eran líneas analógicas con ruido), así que decide usar un servicio local de datos en Holanda conectado a la red internacional de conmutación de paquetes para llegar a Telecom Gold, donde tenía sus buzones la BBC.

En todo este proceso ni siquiera usa internet: no aparece una @ por ningún sitio. La llamada costaba 1 florín, que sería algo así como 1 euro hoy en día. Lo malo es que registrarse en el sistema pre-internet holandés para usarlo (que imagino sería parecido al Ibertex español) costaba el equivalente a unos 140 euros actuales… Así que quizá por eso lo de «digno de la alta sociedad» del título. Pero, eso sí, poder enviar mensajes, se podía.

El ordenador por cierto tiene pinta de ser un Epson PX-8 Geneva, de 64 KB de RAM con una pantalla LCD de 80 columnas × 8 líneas y microcasetes como almacenamiento externo. Como puede verse no era especialmente ágil, y entre que las comunicaciones iban más lentas que los caracoles y la escasa potencia del ordenador en sí, cuando se transmite el mensaje la glacial velocidad del scroll durante la transmisión permitía leerlo más rápido de lo que se mostraba en pantalla.

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