Por @Wicho — 16 de Julio de 2026

Portada del libroLos irresponsables: Una historia de poder, codicia y falso idealismo. Sarah Wynn-Williams. Traducción por Gemma Deza Guil y Ana Camallonga. Península, 16 de julio de 2025. 464 páginas.

A principios de 2009, tras haber dejado un trabajo en las Naciones Unidas que le parecía que no iba a ningún sitio porque le daba la impresión de que lo único que hacía era participar en discusiones que duraban horas acerca de dónde colocar los signos de puntuación en informes que se suponía que iban a servir para proteger la naturaleza, y mientras trabajaba en la embajada neozelandesa en Washington, la autora tuvo lo que ella misma define como una epifanía con Facebook.

Dice que se dio cuenta de que Facebook iba a cambiar el mundo. Y decidió que quería ser parte de ello ayudándoles a gestionar sus relaciones con los gobiernos que, más bien temprano que tarde, iban a empezar a interesarse por lo que hacía esa red social. Así que empezó a buscarse la vida para que la contrataran.

A fuerza de insistir el 5 de julio de 2011 empezó a trabajar allí. Aunque ni su jefa directa ni nadie con un mínimo poder de decisión en la empresa veía la necesidad del puesto que ella les había vendido, el de alguien que llevara la relación con los gobiernos. Y en agosto de 2017 la despidieron sin darle muchas explicaciones.

Pero no hace falta saber leer entre líneas para darse cuenta de que, al menos según ella cuenta las cosas, fue porque en algún momento de esos seis años que pasó en Facebook se le fue pasando el encantamiento. Y se dio cuenta de con quién estaba trabajando.

De ahí la cita con la que empieza el libro:

Eran gente descuidada Tom y Daisy: hacían pedazos las cosas y a las criaturas, y después se replegaban y se cobijaban en su dinero o en su inmensa despreocupación, o en lo que fuera que los mantenía juntos, dejando que otras personas se encargaran de recoger los destrozos que ellos habían causado…

– F. Scott Fitzgerald,
El gran Gatsby

Y eso la llevó a no callarse según qué cosas y a oponerse a algunas decisiones tomadas por sus jefes, incluyendo algunas tomadas por el mismísimo Mark Zuckerberg. Y eso es algo que no se lleva mucho en Facebook y que no sienta muy bien.

Decisiones que llevaron, o al menos ayudaron muchísimo, a que Trump ganara las elecciones de 2016. O que dejaron que Facebook sirviera como plataforma para pregonar el odio contra los rohinyá en Birmania. O que hubieran permitido al gobierno chino acceder a toda la información de sus usuarios y censurar lo que quisiera con tal de que los hubieran dejado operar en el país. Y esto sólo por citar algunos ejemplos, que hay bastantes más. Lo que les importaba era el crecimiento de la empresa. Y punto. Bueno, puede que también el de sus fortunas personales y el de su influencia.

También tuvo problemas con Joel Kaplan, uno de sus jefes, que tuvo comportamientos bastante poco adecuados con ella. Pero por supuesto no tuvo ningún apoyo por parte de nadie con poder en la empresa. Y recursos humanos tampoco hizo nada por ella. Aunque tampoco fue un caso único en la empresa en la que por lo general mandan los señoros blancos.

Soy muy consciente de que toda historia tiene al menos dos versiones. Y que en este caso, en el que aparte de la autora están involucradas muchas personas más, seguro que hay muchas más de dos versiones.

Pero el mero hecho de que nada más salir al a venta el libro Meta consiguiera que un tribunal de arbitraje estadounidense dictara una resolución que impedía a la autora promocionar el libro amparándose en una cláusula contractual de no difamación da una idea de que debe haber pinchado en hueso. Y se ha convertido en un caso de efecto Streissand de libro, claro.

Aunque desde Meta se han pasado tanto intentando silenciarla que recientemente ha decidido a su vez denunciar a Meta para intentar pararles los pies. Así que a ver qué pasa.

Lo que pasa es que, al menos para mí, nada de lo que cuenta el libro me resulta muy sorprendente. Quizás no con todos los detalles que aporta la autora pero con los años se han ido sabiendo muchas de esas cosas chungas que hace Meta. Como decía Cory Doctorow en un hilo sobre el intento de callar a Sarah Wynn-Williams, «es una empresa horrible, con productos pésimos, dirigida por la peor gente». Y creo que eso es vox populi.

Sólo que el libro lo deja en negro sobre blanco, lo que lo hace una lectura muy interesante.

Eso sí, me ha resultado aterrador averiguar que Mark Zuckerberg ha jugado con la idea de presentarse a presidente de los Estados Unidos. El FSM nos pille confesados.

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Por @Alvy — 15 de Julio de 2026

Cosmodial Sky Atlas

Cosmodial Sky Atlas y SatelliteMap.space son dos proyectos gratuitos que convierten el navegador en un auténtico observatorio interactivo del cielo, una especie de planetario instantáneo. Algo con lo que aprovechar las noches oscuras estrelladas de verano.

Hasta las estrellas y más allá

Cosmodial Sky Atlas es el más parecido a un planetario tradicional, una enorme base de datos de objetos celestes donde un clic muestra los detalles más interesantes. Destaca por mostrar el cielo tal y como se ve desde cualquier punto de la Tierra, con posibilidad de avanzar o retroceder siglos, buscar objetos, seguir eclipses, dibujar las constelaciones y localizar la Estación Espacial Internacional o la Estación China Tiangong. También permite cambiar entre una vista panorámica y otra equivalente a la de un telescopio.

En total incluye 101.263 estrellas, de las cuales hay 464 estrellas con nombre, el Sol, la Luna, los siete planetas y Plutón, además de 16 satélites naturales, 30 objetos de cielo profundo, varios de los cometas más famosos y los tres «visitantes interestelares» conocidos. Todo ello como una aplicación web que funciona una vez cargada incluso sin conexión.

Objetos celestes de andar por casa

SatelliteMap Space

Por su parte, SatelliteMap.space se centra en los satélites artificiales que hay orbitando la Tierra. Utiliza datos abiertos de Space-Track y otras fuentes para visualizar sus trayectorias en 3D y seguir las estaciones espaciales. Naturalmente están los de las constelaciones de empresas como Starlink, pero también otras más pequeñas. Además se incluyen vuelos de aviones que se rastrean mediante ADS-B, las reentradas atmosféricas o las «aproximaciones peligrosas» entre satélites.

Según he visto, aunque no he podido probarlo, también tiene un modo de realidad aumentada. Además permite buscar tránsitos frente a la Luna, que es cuando los satélites y aviones pasan entre la Tierra y la Luna y son ligeramente visibles (y fotografiables en momentos muy precisos). E incluye herramientas para identificar los rastros que aparecen en fotografías astronómicas.

También incluye:

  • Modo «viaje en el tiempo»: para observar el cielo o las órbitas en cualquier fecha pasada o futura.
  • Realidad aumentada: superponer estrellas, planetas y satélites sobre el cielo visto con el móvil.
  • Visualización 3D: cambiar entre la perspectiva desde la Tierra, desde el espacio o incluso desde un satélite.
  • Seguimiento en directo: localizar la ISS, la Tiangong y otras misiones mientras «pasan por encima» de la posición que se le haya indicado.

Al igual que Cosmodial, funciona desde el navegador y no hay que instalar nada. Ambos son aplicaciones web progresivas (PWA).

Es interesante echarles un vistazo para ver si cuentan con alguna función extra respecto a las de otros planetarios y trackers, porque como suele pasar aunque todo el mundo usa más o menos los mismos datos siempre hay algún detallito que es más accesible, fácil de usar o aporta más información.

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Por @Wicho — 15 de Julio de 2026

Portada del informe en la que se ven unas manos de una persona de poca edad con un móvil en la manoHace un par de días Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión europea, presentaba el informe Child Safety Online, Seguridad infantil en Internet, aunque también habla de los adolescentes, que va a servir como base para una propuesta de regulación que será presentada después del verano.

Es un informe elaborado por un grupo de trabajo de 300 personas que se divide en cuatro capítulos:

  1. Un enfoque basado en el desarrollo para la seguridad de los niños en Internet
  2. Datos sobre los riesgos a los que se enfrentan los menores en Internet
  3. La protección de los menores en un entorno de redes sociales y más en rápida evolución
  4. Capacitar a los menores para que se muevan con seguridad por el mundo digital

Están basados en seis principios que los responsables del grupo de trabajo escogieron para dar estructura y enfocar el trabajo:

  1. Enfoque evolutivo
  2. Igualdad y diversidad
  3. Protección de los menores
  4. Responsabilidad de los servicios digitales y derechos de los consumidores
  5. Empoderamiento y educación sobre los medios
  6. Los derechos y la participación de los niños

Cada uno de los capítulos expone la información relevante sobre el tema que trata y termina con una serie de recomendaciones que es de suponer que la Comisión utilizará como base de esa propuesta. O no.

Algunas de estas recomendaciones, en lo que se refiere a proteger a niños y adolescentes en línea, son:

  • Proponer una restricción armonizada a escala de la UE del acceso a las redes sociales y otros servicios digitales para los menores de 13 años.
  • Crear sistemas eficaces de verificación de la edad para comprobar la edad y respaldar la seguridad desde el diseño y los enfoques adecuados a la edad para proteger y empoderar a los menores en Internet.
  • Ampliar y armonizar las normas relativas a las características clave de seguridad en el diseño de las redes sociales y otros servicios digitales.
  • Trasladar la carga de la prueba a las redes sociales y a otros proveedores de servicios digitales para que demuestren que sus productos y servicios son seguros para los menores.
  • Reforzar las capacidades de poder forzar el cumplimiento de las normas y evaluación.
  • Adoptar sin demora medidas para garantizar que los proveedores de redes sociales y otros servicios digitales tengan obligaciones claras para prevenir, detectar, denunciar y bloquear el abuso sexual infantil en Internet, incluido el que se produce en la comunicación interpersonal.
  • Los Estados miembros podrán introducir restricciones de acceso preventivas adicionales a las redes sociales y otros servicios digitales a partir del 13.
  • Reforzar la aplicación de las normas relativas al acceso de los investigadores a los datos y a su análisis.

Y en cuanto a empoderar a los niños y adolescentes en Internet las recomendaciones son:

  • Ampliar las oportunidades seguras para que los menores participen activamente en la configuración del entorno social de los medios de comunicación.
  • Reforzar los mecanismos de reclamación y los derechos de los niños y adolescentes como consumidores.
  • Iniciativas de educación y alfabetización digital dirigidas a menores, padres y cuidadores, profesores y educadores.
  • Crear más oportunidades y una infraestructura adecuada para apoyar las actividades presenciales.
  • Fomentar la elaboración conjunta de unas directrices para los padres.
  • Garantizar una financiación pública suficiente y normas comunes para la sociedad civil las organizaciones y el asesoramiento entre iguales.
  • Proporcionar financiación a largo plazo para la investigación longitudinal europea a gran escala y seguir apoyando los ensayos controlados aleatorios.

Veremos en qué termina todo esto porque algunas de esas recomendaciones sugieren, vaya sorpresa, el apoyo a sistemas como Chat Control aunque no lo mencionen por su nombre. Y aunque nadie duda de la necesidad de proteger a niños y adolescentes en línea no hay que olvidar ese dicho que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.

Pero por de pronto ya propone que hasta los dos años los niños no tengan acceso a pantallas y redes sociales; que de tres a doce vayan teniendo acceso supervisado a contenidos y dispositivos apropiados para su edad; y que de los trece a los dieciocho se les vaya dando acceso cada vez más autónomo a todo ello, pero manteniendo lo de que tanto dispositivos como contenido han de ser adecuados a su edad.


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