Por @Wicho — 23 de Mayo de 2022

Hace unos días Hawaiian Airlines anunciaba que ha hecho una inversión en REGENT. REGENT, de Regional Electric Ground Effect Nautical Transport, Transporte náutico eléctrico regional de efecto suelo, es una empresa que está desarrollando ekranoplanos como medio de transporte regional, aunque ellos les llaman planeadores marinos.

Simplificando un poco las cosas, un ekranolplano es una embarcación que aprovecha el colchón de aire que se forma bajo sus alas según va acelerando para despegar y mantenerse a unos metros sobre la superficie del agua. Eso le permite alcanzar velocidades de cientos de kilómetros por hora, mucho mayores que las de una embarcación convencional.

Impresión artística del Monarch - REGENT
Impresión artística del Monarch - REGENT

El que interesa a Hawaiian, el Monarch, tiene una envergadura de 33,5 metros, capacidad para 100 personas, y un alcance de 290 kilómetros a una velocidad de 290 kilómetros por hora. La entrada en servicio está prevista para 2028, aunque como siempre está por ver si se cumple.

Para Hawaaian, que opera más de cien vuelos diarios entre las islas Hawaii con aviones Boeing 717 el uso de ekranoplanos tiene mucho sentido: pueden operar desde puertos, lo que permite establecer rutas directas entre poblaciones en vez de tener que pasar por un aeropuerto, lo que compensa su menor velocidad respecto a un avión. Además hay que tener en cuenta que en vuelos cortos un avión a reacción realmente pasa muy poco tiempo a su velocidad máxima. Eso sí, si hay mala mar se quedan en puerto, un poco como ya sucede con los ferries.

Veremos en qué para la idea, que es similar a la de Surcar Airlines, que quiere usar hidroaviones para vuelos entre las islas Canarias.

REGENT está en Twiiter como @regentcraft.

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Por @Wicho — 23 de Mayo de 2022

Dos imágenes lado a lado que permiten comprobar la acumulación de polvo sobre Zhurong – CNSA/PEC
Dos imágenes lado a lado que permiten comprobar la acumulación de polvo sobre Zhurong. La primera es de mayo de 2021; la segunda de enero de 2022 – CNSA/PEC

El pasado día 18 la Administración Espacial Nacional de China (CNSA) anunciaba que había puesto en hibernación al rover Zhurong. Permanecerá en este estado al menos hasta diciembre en la Tierra, que será cuando llegue la primavera a Marte. Y es que ahora mismo está llegando el invierno a Marte y las condiciones meteorológicas en Utopia Planitia no son las más propicias para que sigan funcionando. Las temperaturas diurnas no pasan de los -20 °C y las nocturnas rozan los -100 °C; y además se están levantando tormentas de polvo que impiden a los paneles solares generar la electricidad suficiente como para mantenerlo encendido.

Zhurong es un vehículo de 240 kilos y seis ruedas que funciona con energía solar. Forma parte de la misión Tianwen-1, que es la primera misión china a Marte. El rover lleva a bordo cámaras e instrumentos para estudiar la composición de rocas que se vaya encontrando, así como la del subsuelo. En su poco más de un año en funcionamiento, el que lleva recorridos algo más de dos kilómetros, ha conseguido datos que indican que en la zona de Marte sobre la que rueda hubo agua en estado líquido sobre la superficie. Eso es consistente con la idea de que en un pasado remoto Utopia Planitia fue un mar.

El rover Zhurong sobre la superficie de Marte en primer plano y más atrás y a la derecha su plataforma de aterrizaje – CNSA/PEC
El rover Zhurong sobre la superficie de Marte en primer plano y más atrás y a la derecha su plataforma de aterrizaje – CNSA/PEC

Ahora solo cabe esperar que las medidas de protección térmica que incorpora le permitan despertar cuando suban de nuevo las temperaturas y se despeje el cielo en Marte, lo que no está garantizado; ho hay que olvidar que Zhurong estaba diseñado para durar 90 soles (90 días marcianos, equivalentes a 92 días terrestres) pero durante la temporada «de calor» en Marte.

Pero suceda lo que suceda su misión, que fue extendida el pasado verano, ya ha sido un éxito.

Hay una cuenta de Twitter no oficial que va siguiendo sus andanzas, @MarsZhurong.

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Por @Alvy — 22 de Mayo de 2022

This Image Does Not Exist

ThisImageDoesNotExist.com es un sencillo entretenimiento creado por Sahar Mor al estilo de ThisPersonDoesNotExist.com y similares, para concienciar sobre la situación actual de la IA en el campo de la creación de imágenes fotorrealistas. Todo lo que hay que hacer es distinguir si las imágenes están creadas mediante algoritmos de IA o bien son imágenes reales fotografiadas –o montadas– por personas.

Tras un clic para elegir robot / artista aparece la solución; en el caso de que la imagen sea una foto o dibujo creados por una persona llevará un enlace a la fuente. Si la imagen la ha creado Dall•E 2, la «IA de moda» mostrará la frase que se utilizó para generarla.

Igual te sorprendes con el resultado, aunque si has estado al tanto de los avances de esta IA últimamente quizá te sirvan algunas de ellas y te sirvan de pista, o encuentras otros patrones para distinguir realidad de ficción. En el fondo, probar estas cosas a mi me recuerda un poco al Test de Turing o al Test Voigh-Kampf de Blade Runner.

AI IconEn el MundoReal™ se supone que podríamos distinguir fácilmente realidad de creación gracias a una marca con forma de píxeles de colores que se está intentando establecer como estándar para simbolizar «esta imagen es fake, la ha creado un algoritmo, no es una fotografía real.» Pero, por mucho que se intente establecer a fuego como las Tres leyes de la robótica de Asimov, es obvio que mucha gente no la utilizará sino que intentará colar imágenes falsas como reales – algo para lo que difícilmente habrá una solución.

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Por @Wicho — 21 de Mayo de 2022

Esta pasada noche una cápsula Starliner CST-100 de Boeing se acoplaba por primera vez a la Estación Espacial Internacional (EEI). Lo hizo de forma autónoma gracias a sus sistemas de guiado y de visión artificial. Aunque en todo momento desde el control de la misión y la Estación podían haberle ordenado detenerse o incluso retroceder si hubiera sido necesario. Durante el camino de ida llevó a cabo distintas maniobras para demostrar las capacidades de sus sistemas.

Permanecerá acoplada al puerto frontal del módulo Harmony al menos hasta el día 25. Una vez que la tripulación de la EEI abra las escotillas entre ambas naves procederá a retirar los algo más de 225 kilos de suministros que lleva a bordo y a probar un las comunicaciones entre la cápsula y la Estación, así como algunos de los menús de manejo de la Starliner antes de ponerla en reposo.

El objetivo de esta misión, conocida como Boeing Orbital Flight Test 2 (Vuelo de prueba orbital 2, OFT-2), es demostrar la capacidad de la Starliner de llevar y traer tripulaciones a y de la EEI. Aunque en esta misión nadie va a bordo salvo Rosie The Rocketeer, un maniquí instrumentado que se está usando para tomar todo tipo de datos de cara a comprobar que la nave en efecto es segura para meter seres humanos dentro de ella.

La Starliner acoplada a la EEI – Samantha Cristoforetti/ESA
La Starliner acoplada a la EEI fotografiada a través de la ventana de la Crew Dragon Freedom – Samantha Cristoforetti/ESA

Configuración de la EEI con la Starliner atracada – NASA
Configuración de la EEI con la Starliner atracada. Las Progress 79 y 80 son las Progress MS-18 y MS-19 en la designación que sólo usa la NASA – NASA

El que por fin haya llegado a la EEI es un triunfo muy necesitado por Boeing. Y es que en diciembre de 2019 ya intentaron hacer esta demostración, intento que terminó en un sonado fracaso cuando la Starliner desarrolló toda una serie de problemas después de ser puesta en órbita. Luego, en el verano de 2021, volvieron a intentarlo, pero en esa ocasión ya ni pudieron lanzar la cápsula por problemas con el módulo de servicio.

Al final son dos años y medio de retraso desde aquel primer intento. Y algo más de tres años desde que SpaceX llevara a cabo con éxito la misión equivalente de la Crew Dragon. En el ínterin Boeing nombraba a un nuevo responsable de la división que lleva el programa de la cápsula tripulada Starliner y del cohete SLS, que también acumula años de retraso en su entrada en servicio.

La llegada de la Starliner a la EEI también es un alivio para NASA porque valida el haber otorgado el contrato a Boeing dentro del programa de tripulaciones comerciales.

Queda, de todos modos, la vuelta a tierra de la Starliner antes de poder cantar victoria. A diferencia de las Crew Dragon de SpaceX, la cápsula de Boeing está diseñada para terminar sus misiones en suelo firme, en concreto en el Puerto Espacial de White Sands.

Boeing y la NASA calculan que si la OFT-2 termina bien necesitarán unos seis meses para analizar todos los datos y autorizar y llevar a cabo el lanzamiento de la misión Boeing Crewed Flight Test (Boe-CFT, CFT), en la que tres astronautas de la agencia aún por determinar se convertirán en las primeras personas en viajar a la EEI en una Starliner.

Más o menos otros seis meses después de la conclusión de la CFT la Starliner podría por fin entrar en servicio regular. Así, se alternarían sus lanzamientos con los de las Crew Dragon, lo que permite disponer de redundancia en lo que al envío de tripulaciones a la EEI se refiere. De hecho será la primera vez que haya tres naves tripuladas disponibles para ello: las citadas Crew Dragon y Starliner y las Soyuz rusas.

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