Por @Alvy — 10 de Diciembre de 2019

Squirt.Io - Otra forma de leer todo tipo de textos, supuestamente a más velocidad

Squirt.io, de Cameron Boehmer, es uno de esos inventos raros y curiosos que de vez en cuando aparecen por Internet. Es un «sistema» para leer cualquier página web más rápido y con más «concentración». Se instala como un bookmarklet arrastrando un enlace a la barra de favoritos. Entonces basta invocarlo con un clic cuando se está viendo la página que se quiere leer cómodamente. Se supone que puedes llegar a 1.000 palabras por minuto o incluso más.

La mejor forma de entender cómo funciona es probarlo. Básicamente examina la página, extrae el texto principal (un artículo de un blog o revista, por ejemplo) y lo muestra palabra por palabra. Con unos sencillos controles se puede variar la velocidad (de 250 a 1.000 palabras por minuto, wpm). Al arrancar se ve la primera frase completa, luego sólo la que se tiene que leer, convenientemente «centrada» y con color destacado en la letra clave de la palabra en cuestión, que curiosamente no siempre es la central.

Más cosas: el icono de preferencias permite cambiar el tipo de letra y tamaños, así como ver los atajos de teclado. La lectura se puede parar con la barra de espacio, como si fuera un vídeo y con las flechas del cursor arriba y abajo es fácil ajustar la velocidad para llegar al máximo posible. También se puede seleccionar con el ratón el texto a leer antes de hacer clic en el bookmarklet.

Cuando digo lo de invento raro es porque parece uno de esos sistemas basados en una ciencia «Patent Pending» que vaya usted a saber si funciona. Respecto a cómo leemos las personas yo he escuchado de todo: que si es por palabras completas y no por letras, dado que todas llevan redundancia; fijándonos en puntos claves, estudiando las vocales o sílabas más relevantes; saltando a distinta velocidad según la longitud de las palabras… Puede que Squirt.io utilice varias de estas técnicas e incluso otras.

No he cronometrado si realmente es más rápido que «leer rápido» en formato normal, pero lo dudo, al menos en la parte de la comprensión. Aunque siendo justos podría ser que a pesar de la complicación aparente todo es tan legible porque te obliga a estar concentrado: si desvías la mirada leyendo a 600 ppm, ¡adiós frase! Yo he podido llegar cómodamente a 800 ppm, supongo que se puede llegar a bastante más sin problema. Eso sí: de ahí a que todo lo que pasa por tus ojos entre convenientemente filtrado a tu cerebro va un trecho.

Otra cosa es que fuera interesante para la lectura en cierto tipo de formatos, por ejemplo en el móvil donde si vas en el metro o el autobús quizá no sea muy cómodo ir haciendo scroll con el dedo. Para móvil no existe Squit.io, pero sí Spritz y Beeline, en cuyas ideas parece que está basado.

Por cierto que si esto funciona sería un «superpoder» de esos que algunas personas recomiendan desaprender más que aprender. Como eso de ver las películas y series a velocidad ×2 o escuchar los podcasts a ×3. Que parece que es útil pero en realidad ni saboreas, ni disfrutas, ni entiendes ni ná.

(Vía el magnífico hilo de utilidades misceláneas de Nestorcido.)

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Por @Alvy — 10 de Diciembre de 2019

¿Es un dron? ¿Es un avión? No, es… ¡Ambas cosas! Pues sí: esto son 800 drones volando en formación para crear la ilusión de objetos gigantescos en el cielo. En este caso son aviones y helicópteros de todas las épocas. Nanchang es la primera ciudad China de la que despegó un avión, algo así como el Kitty Hawk estadounidense. Allí se celebra anualmente una convención del sector aeronáutico; este era el espectáculo de despedida. A pesar de ser cientos no batieron el récord que sigue estando en 1.374 drones en formación (en Xi’an, China).

Los drones van equipados con potentes ledes que pueden variar en intensidad y color, dando así lugar a más efectos, algunos sin tener que moverse siquiera. En cierto modo es como trabajar con píxeles gigantescos en un lienzo de tamaño descomunal. Normalmente estos vídeos están «acelerados» para que los movimientos sean más ágiles y fluidos, porque los drones no dan para más, al menos en formación. Este parece grabado de forma normal y corriente, al menos la mayor parte de las tomas.

Mirando por ahí encontré este otro vídeo sobre cómo es un espectáculo de drones desde dentro que está muy bien y donde se explican todos los detalles: cómo se hace el modelado, la animación, el software que se utilizan y las dificultades técnicas. No es nada sencillo, por mucho que lo parezca.

(Vía The Kid Should See This.)

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Por @Alvy — 10 de Diciembre de 2019

Superliminal [Windows] es un juego de Pillow Castle cuyo tráiler le deja a uno perplejo. Es una ingeniosa combinación de perspectivas y juegos visuales que seguro que recibiría el aprobado por parte de M.C. Escher. Una puerta o un cuadro llevan a nuevos escenarios donde hay más puertas y escenarios, donde se pueden encontrar nuevos objetos que representan escenarios… y así hasta el infinito.

Lo más curioso de Superliminal es la forma en que muchas veces los objetos varían según se manipulen. No es algo que no se haya visto antes, pero está muy conseguido: cuando se acercan o alejan ciertos objetos su aspecto en perspectiva parece tornarse en realidad: aumentan o disminuyen de tamaño. Objetos que están separados pero parecen unidos de repente se unen y cobran nueva vida. Me recordó un poco a Echochrome para la antigua PSP.

El argumento sitúa a los jugadores en un centro psiquiátrico en el que se están experimentando nuevas técnicas durante el sueño y de donde hay que «escapar». Más motivo para que todo parezca extraño e irreal, lo cual combinado con esa muzak de ascensor da una sensación si se quiere más agobiante y de encerramiento. Porque lo que parece grande de repente se hace pequeño y… no es tan fácil salir del sueño.

(Vía Txerra.)

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Por @Alvy — 9 de Diciembre de 2019

Terminé de ver la segunda temporada de Marte, la serie de National Geographic (también en Netflix) que combina ficción del futuro cercano con entrevistas reales con grandes personajes del mundo de la ciencia. Al igual que la primera es una interesante historia sobre cómo podría ser la colonización marciana, aderezada con dosis de realidad y muy lejos de las películas épicas al uso. Cada temporada son 6 episodios de una hora, mitad-y-mitad entre la ficción y el documental.

La primera temporada, que ya mencionamos por aquí, trataba de las primeras misiones al planeta rojo hacia 2030: los problemas para llegar, establecer un campamento y asegurar los recursos necesario, principalmente energía y agua. Esto es «exploración espacial real» –se supone– y aquí muere gente y suceden cosas chungas por doquier. Lo interesante es escuchar a los científicos, ingenieros y expertos explicar cómo podrían ser las cosas en nuestra realidad y los retos que todo esto supone. Vale que tienen cohetes supermolones, pantallas muy chulas y rovers espectaculares, pero nada de eso está demasiado lejos de lo que podemos ver en unas (pocas) décadas.

Si la primera temporada se centra en los retos técnicos la segunda se centra en los aspectos políticos, empresariales y humanos. Marte no es propiedad de nadie, de ningún país ni corporación, pero quien llega primero marca sus reglas. Allí no hay leyes, se crean sobre la marcha. El juego político es duro y complicado. De este modo asistimos ya hacia 2040 a conflictos entre un consorcio internacional –y a varios países yendo por su cuenta– que priorizan la ciencia (y a veces el ego) frente a una empresa de «mineros espaciales» despiadados a los que les da igual todo con tal de conseguir beneficios.

En la segunda temporada también se repasa la crisis climática de la Tierra y algunas de las cosas que los activistas a lo Greta y más allá están denunciando hoy en día. Se explica la importancia de la terraformación de Marte. Y se ve lo increíblemente difícil que va a ser ponerlo en marcha.

Es una serie cuya producción es muy buena, muy al estilo de la película basada en Marte (The Martian), donde hay más detalles chungos que momentos épicos –lo cual está bien, para variar– y que aunque puede resultar un poco lenta por su peculiar formato medio-película medio-documental está muy entretenida de ver.

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