Por @Wicho — 29 de Agosto de 2026

Esta semana el cuarto Ariane 6 del año lanzaba el tercer satélite meteorológico Meteosat de tercera generación (MTG-I2) en lo que fue el primer lanzamiento a órbita de transferencia geoestacionaria de este cohete. En total se trataba del noveno lanzamiento de la carrera del Ariane 6. Y sí, todo esto recuerda poderosamente al principio de El rey enamorado de Les Luthiers.

El cohete volaba en su configuración con dos propulsores laterales de combustible sólido P120C, aunque desde junio de este año están disponibles los P160C, más potentes. También puede volar con cuatro propulsores laterales si es necesario.

Como digo arriba se trataba del primer lanzamiento a órbita de transferencia geoestacionaria del Ariane 6 en cualquiera de sus configuraciones, así que por fin ha demostrado su capacidad para este tipo de lanzamientos, algo muy importante.

Su carga útil era el tercer satélite meteorológico Meteosat de tercera generación (MTG-I2), lo que completa el primer trío de este tipo de satélites. Los dos anteriores fueron puesto en órbita por un Ariane 5 en diciembre de 2022 y por un Falcon 9 en julio de 2025. Ahora se desplazará a su órbita a 36.000 kilómetros de altitud utilizando sus propios propulsores. Y una vez allí se dará la vuelta para apuntar hacia la Tierra y que comience su fase de puesta en marcha.

Los Meteosat de tercera generación son de dos tipos, los de tipo I, como el recién lanzado y el primero, y los del tipo S, como el segundo de los tres ya lanzados.

Los tipo I montan como instrumento principal el Flexible Combined Imager (FCI), que obtiene una imagen completa de nuestro planeta cada 10 minutos en 16 canales distintos en resolución estándar y cuatro más en alta resolución. Llevan también a bordo el Lightning Imager (LI), que es un detector de rayos compuesto por cuatro cámaras que permiten detectar tormentas 24/7. Las imágenes del FCI dan información acerca de las nubes y sus propiedades y las de la superficie de la tierra y el mar.

Los de tipo S llevan como instrumento principal el Infrared Sounder (IRS, Sonda infrarroja), del que viene la S de su nombre, que proporciona datos acerca de la humedad y temperatura de la atmósfera a distintas alturas sobre Europa cada 30 minutos. También montan el Lightning Imager.

Sus observaciones de todo el disco terrestre centradas sobre Europa y África y una mayor resolución espacial que la de generaciones anteriores mejorarán significativamente la vigilancia y predicción a muy corto plazo de fenómenos meteorológicos adversos como tormentas o incendios forestales.

Está previsto que haya un segundo trío de Meteosat de tercera generación, pero sus lanzamientos no comenzarán hasta 2033 para extender la duración de la misión hasta más allá de 2040.

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Por @Alvy — 27 de Agosto de 2026

Ha salido estos días el tráiler de LEGO Skylines, un nuevo juego de Lego para PC (Steam), PlayStation 5, Xbox Nintendo Switch 2, creado por Iceflake Studios y Paradox Interactive. Es un megajuego de construcción de ciudades, pero al estilo Lego. De momento es sólo eso, un anticipo, porque no se espera que esté a la venta hasta 2027. Pero tiene pintaza.

Con aspecto de crossover entre los juegos de construcción de Lego y Sim City, da la impresión de que permitirá desde construir una casita hasta levantar una ciudad o, quien sabe, quizá todo un imperio. En el vídeo se ven viviendas, edificios públicos, carreteras, infraestructuras de agua y electricidad, zonas de cultivo, parques, hospitales y, cómo no, la basura y los inevitables residuos.

Eso sí, dicen que es un juego cozy, término que sería equivalente a gozoso o «que da gustirrinín», es decir, que en vez de estresar está diseñado para entretener y relajar a quien juega con él. Buena idea, porque dicen que está pensado tanto para jóvenes como adultos, así que menos estrés y más relax para ambos grupos de edad, que a ambos les vendrá bien.

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Por @Alvy — 26 de Agosto de 2026

El techo de la humanidad: una infografía sobre los límites de la población sobre el planeta y cómo puede acabar teniendo a cero

Esto de explorar cuestiones demográficas lleva a unas madrigueras de conejos tremendas. He ahí Human Ceiling, un ensayo con un par de gráficos interactivos acerca del descenso mundial de la natalidad y sus posibles consecuencias a largo plazo.

Su punto de partida son los cambios demográficos pero sobre todo revisar algunas ideas que muchos dábamos por hechas. Por ejemplo: las previsiones de 2017 situaban la población mundial en unos 11.200 millones de personas para 2100, mientras que las estimaciones de este trabajo apuntan a algo más de 9.000 millones hacia 2050. La proyección oficial de Naciones Unidas de 2024 es algo más alta: unos 10.300 millones hacia 2080.

El autor incluso recoge estimaciones según las cuales la fecundidad mundial ha podido caer ya por debajo del nivel de reemplazo. Este es el valor que se refiere a la fecundidad mínima para que la población se mantenga constante y se suele estimar en 2,1 hijos por mujer: lo suficiente para que una mujer se reproduzca a sí misma y a su pareja y el +0,1 extra para compensar a los que mueren «antes de tiempo» y al hecho de que hoy en día nazcan ligeramente más varones que mujeres (unos 106 niños por cada 100 niñas; yo pensaba que era al revés).

El ensayo bautiza el fenómeno como «catástrofe malthusiana inversa»: en vez de que una población creciente deje de crecer cuando los recursos se vuelvan insuficientes, estaríamos ante una población decreciente en la que se reducirían progresivamente los trabajadores, investigadores y los jóvenes en general. Yo no estoy muy puesto en demografía, pero parece ser que aunque la teoría malthusiana fue la predominante durante mucho tiempo, actualmente se cree que lo que impera es la transición demográfica, según la cual hay una fase de alta natalidad/mortalidad que evoluciona a un equilibrio de baja natalidad/mortalidad a medida que los países se desarrollan económicamente.

Cada vez menos gente pero… ¿por qué?

Lo que hace Human Ceiling es recopilar datos históricos y comparaciones entre países para relacionar la caída de la fecundidad con factores sociales como la urbanización, educación, renta, uso de anticonceptivos y la participación laboral femenina. Hong Kong, por ejemplo, aparece como uno de los casos extremos, con una fecundidad alrededor de un 66% inferior al nivel de reemplazo. Y hay que recordar que ya vimos cómo China perdió población en 2022 (alucinante para cualquiera que la viera crecer en los 70-80s). Ah, ¡qué tiempos! Recuerdo cuando éramos 7.777.777.777 seres humanos en todo el planeta.

Esta caída global de la fecundidad se remonta aproximadamente a mediados del siglo XIX y se aceleró especialmente durante la segunda mitad del XX; no es difícil intuir por qué. Las gráficas de la web pueden modificarse en escenarios de tipo Decrecimiento/Baby Boom/Trampa de la baja fertilidad/Posible mínimo y también en versiones Pesimista/Medio/Optimista. La barra de proyección temporal de abajo hace el resto. Me ha llamado mucho la atención que algunos de los escenarios acaban tendiendo casi a cero, dejando un planeta con 500, 1.000 ó 2.000 millones de personas en 2150 más o menos.

La parte más controvertida es sin duda la explicación de las causas: el autor sostiene que la independencia económica de las mujeres reduce los incentivos históricos para formar pareja y tener hijos, pero mezcla datos demográficos con numerosas interpretaciones evolutivas, psicológicas y morales bastante más discutibles que los datos que sostienen las gráficas. Incluso considera insuficientes las ayudas públicas a la natalidad. Me parece a mi que esta parte tiene menos de científica y más de política que la otra, que está basada en datos, y seguramente dará para debate.

Sea como sea, la infografía, que es lo más visible del proyecto, deja una idea interesante: que después de siglos preocupándonos por cuántos seres humanos cabrían en el planeta tal vez este siglo tengamos que empezar a pensar en qué sucede cuando cada vez hay menos gente. A mi las grandes ciudades me gustan más en verano, cuando la mitad de la gente se ha ido de vacaciones y todo es más vivible y está menos saturado. ¿Estaría mejor el planeta con solo la mitad de la población? Thanos seguramente aprobaría la idea, pero no sé yo si es la adecuada.

(Vía Human Ceiling.)

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Por @Alvy — 26 de Agosto de 2026

After Dark se marca un «Regreso al Futuro» volviendo perfectamente preservado al MacOS actual

¡Grandísimo remember! Se llama Afterglow y es un proyecto de preservación de software antiguo que permite ejecutar en los Mac actuales el mítico salvapantallas After Dark. Tostadoras voladoras incluidas, por supuesto.

After Dark fue un software capaz de demostrar que se podría ganar dinero con los salvapantallas. Omnipresente en los años 90 en los Mac de casa y las oficinas (creo que también existió luego para Windows) nació cuando los salvapantallas todavía tenían una utilidad real: evitar que las imágenes fijas «quemaran» los monitores CRT.

El caso es que aquellos módulos entre los que se podía elegir acabaron convirtiéndose en pequeñas obras de arte digitales, a veces bonitas, surrealistas o simplemente psicodélicas. After Dark, de la no menos mítica Berkeley Software, se vendió a paladas, una versión tras otra, con nuevos módulos para añadir a la lista. Llegó a alacanzar acuerdos con Paramount para Star Trek y con Disney, Marvel, Warner-Bros y hasta Los Simpsons; surgieron tantas versiones que es difícil llevar la cuenta.

Módulos de After Dark en Archive.org

Lo más increíble de este Afterglow es que no recrea ni adapta aquellos salvapantallas, sino que ejecuta el código original para procesadores Motorola 68000 de la época. Utiliza un emulador llamado Musashi, pero sin necesidad de una ROM de Apple ni de instalar el Mac OS clásico. Los módulos no vienen incluidos por cuestiones de derechos, pero se pueden importar desde imágenes de disco o, lo más cómodo, desde Internet Archive, sin salir de la aplicación. (Requiere macOS 15 o posterior, eso sí).

Además de ejecutarlos en una ventana o a pantalla completa, Afterglow incluye un módulo de salvapantallas para macOS, al que se accede después de instalarlo y arrancarlo a través del menú Afterglow / Settings / Screen Saver / Install, de modo que luego se puede seleccionar en Apple / Ajustes del Sistema / Fondo de Pantalla / Salvapantallas / Otro / Afterglow para que funcione exactamente igual que antaño. Además los módulos se pueden controlar con la clásica selección aleatoria, imitando a un CRT, cambiando tamaños, sonido, velocidad y algunos valores más.

Es un proyecto no comercial y por ende gratuito, sin relación con Berkeley Systems ni con los actuales propietarios de los derechos… Así que a ver si dura. Lo mejor es que tres décadas después, las tostadoras voladoras (Flying Toasters) pueden volver a cruzar la pantalla haciendo que el salvapantallas vuelva a ser el espectáculo que merece.

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