Por @Wicho — 7 de Julio de 2026

Me encanta el arte urbano. Pero me desagrada mucho que se guarreen paredes porque sí. Ghost Pitùr es el apodo por el que se conoce a un ciudadano anónimo italiano que en su trabajo de día pinta fachadas pero que dedica algunas noches a recuperar muros guarreados.

Dice:

No soy un héroe.
Soy un ciudadano. Actúo por amor, no por gloria.

Lo mío es un acto de amor urbano.
Limpio muros pintados ilegalmente, elimino el deterioro. Lo hago porque la belleza es un bien de todos.

Creo en la belleza.
La belleza no es un lujo, sino parte de cómo vivimos juntos.
Cuidarla es un gesto sencillo que puede cambiar la forma en que vemos la ciudad —y a nosotros mismos—.

Y de hecho suele dejar una nota manuscrita cuando hace sus intervenciones en la que se puede leer «esto es un acto de amor urbano.»

Aunque al mismo tiempo cuenta que «cuando veo una obra bien hecha, con un mensaje, un propósito, un color [deliberadamente] elegido, una verdadera intención artística, me detengo. Me gusta. Nunca la tocaría», ya que su idea es proteger el arte urbano a la vez que lucha contra el abandono.

Mola.


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Por @Alvy — 6 de Julio de 2026

Un test de 15 preguntas sobre cómo ves la IA actual para descubrir cuál es tu actitud al respecto

The AI Compass («La brújula de la IA») es una especie de test rápido que en unos minutos puede decirte cuál es tu orientación ideológica respecto a la inteligencia artificial, parecido a los tests que te dicen tu orientación política o moral según respondas a preguntas concretas. Es directo y fácil de entender; las preguntas sobre las que no tengas opinión se pueden saltar. Como suele decirse, no hay preguntas correctas o erróneas: cada persona tendrá su opinión al respecto y todas valen.

Las preguntas están bastante bien elegidas y no se quedan en el típico «sí/no» Cubren la conciencia artificial, la creatividad, el empleo, la información, el slop y las fake news, las empresas y hasta el el riesgo existencial. También están su uso en medicina, educación, el cómo regularla y hasta la viabilidad de la AGI. También te pregunta quién crees que se está beneficiando con la IA, qué sucederá para 2031 y cómo ves el coste medioambiental de los centros de datos.

Un test de 15 preguntas sobre cómo ves la IA actual para descubrir cuál es tu actitud al respectoLas respuestas suelen ser cinco o seis y cubren todo el espectro: desde el clásico «esto es un loro estadístico con mucho márketing» al «esto va a cambiar la especie humana», pasando por posiciones intermedias más prácticas y realistas.

El resultado es una gráfica con dos ejes perpendiculares: si crees que la IA está sobrevalorada o es transformadora, y si la ves más bien como intrínsecamente bueno o malo. De ahí salen los 30 arquetipos posibles de la clasificación. Un toque simpático es que cada uno tiene su «santo patrón», no sin cierto sarcasmo:

  • Emily Bender para los Luditas (afectuosamente)
  • Jaron Lanier para el Ermitaño digital
  • Cory Doctorow para El líder síndical
  • Ed Zitron para El escéptico
  • Marc Andreessen para The Optimist
  • Eliezer Yudkowsky para Casandra
  • Sam Altman para El fundador
  • Lex Fridman para El Bro de los podcasts y
  • Ray Kurzweil para El profeta

Lo más divertido es que después de hacer el test nadie queda simplemente como pro-IA o anti-IA. El resultado puede ser un escéptico de la economía del asunto (del que esté a favor) o alguien que la considera algo malo pero que va a transformarlo todo. Hay usuarios que solo quieren usar las versiones gratuitas, los manitas que ejecutan modelos locales, los paranoicos de la seguridad, los inversores o los creyentes en la iglesia de la Singularidad. Puede que no sea una taxonomía exacta, pero como reflejo del panorama sobre la IA funciona bastante bien.

He de decir que a mi me ha salido que estoy «a favor» de la IA, pero no de forma radical, y que creo que transformará bastante el mundo que conocemos. Así que ya veremos dentro de unos años.

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Por @Wicho — 6 de Julio de 2026

La descripción
OMD dándolo todo – Wicho

Este fin de semana he estado en uno de los conciertos de la gira Summer of Hits de OMD, AKA Orchestral Maneouvers in the Dark, AKA Maniobras Orquestales en la Oscuridad. Si has seguido mínimamente la banda durante su carrera de casi cincuenta años ya, o incluso sólo durante la primera década o así de su carrera, vete si encuentras entradas. No te arrepentirás.

Como indica el título de la gira, Verano de éxitos, la selección de temas se centra en los grandes éxitos de su carrera, dejando de lado temas más experimentales o menos populares.

De hecho la mayoría de los temas del set principal son de los 80, aunque se cuele algún tema nuevo de 1991 como dijo Andy McCluskey en un momento dado. También hay salpimentado alguno de este siglo, incluyendo un par de ellos de Bauhaus Staircase, su disco más reciente hasta la fecha.

Para que te hagas una idea estos fueron los temas que tocaron en el concierto en el que estuve:

  1. Atomic Ranch (2013)
  2. Isotype (2017)
  3. Messages (1980)
  4. Tesla Girls (1984)
  5. History of Modern (Part I) (2010)
  6. (Forever) Live and Die (1986)
  7. If You Leave (1986)
  8. Souvenir (1981)
  9. Joan of Arc (1981)
  10. Joan of Arc (Maid of Orleans) (1981)
  11. The Rock Drill (2023)
  12. Veruschka (2023)
  13. Talking Loud and Clear (1984)
  14. So in Love (1985)
  15. Dreaming (1988)
  16. Locomotion (1984)
  17. Sailing on the Seven Seas (1991)
  18. Enola Gay (1981)

Bises:

  1. Walking on the Milky Way (1996)
  2. Pandora's Box (1991)
  3. Electricity (1979)

Estaban al frente, aparentemente incombustibles, Andy McCluskey y Paul Humphreys, los fundadores de la banda, perfectamente acompañados por Martin Cooper y Stuart Kershaw. Kershaw sustituyó a Malcolm Holmes en la percusión en 2015 por motivos de salud pero por lo demás esto es lo más parecido a la formación original que se puede ver, lo que añade un toque extra de nostalgia.

Yo ya peino canas. Igual que la mayoría de las personas que estábamos entre el público. Pero me gustó ver que había alguna gente joven entre él. Claro que no sé si venían para cuidar de sus padres, tíos, abuelos o lo que fuera.

Lo que sí tengo claro es que mi mujer y yo disfrutamos como enanos del concierto. Y a lo mejor la banda estaba actuando, pero desde luego daba la impresión de que también lo estaba disfrutando.

Así que lo dicho, que si OMD te gustó en algún momento o te sigue gustando la gira merece la pena. Aunque sólo tiene dos paradas en España en Valencia el 17 de julio en el festival FAR y en Madrid el día 18 en Las noches del botánico.

Pero también es una oportunidad para planear una escapada a otro sitio como hicimos nosotros. Que Bono llevaba casi cuarenta años esperando a que yo fuera por Dublín.


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Por @Wicho — 6 de Julio de 2026

La descripción
Stargazer despegando para el lanzamiento; se ve el cohete colgado de su panza – Northrop Grumman

Tras varios retrasos causados por meteorología adversa y algún que otro problema técnico la NASA utiliza ha podido por fin lanzar la misión de rescate del observatorio espacial Swift.

Para ello un cohete Pegasus XL lanzado desde su avión nodriza Stargazer, un Lockheed L-1011 TriStar convenientemente modificado para la tarea allá por 1994, puso en órbita el satélite LINK, cuyo nombre en este caso no es una sigla sino que significa enlace, de la empresa Katalyst, que será el que lleve a cabo la misión.

Desde el control de la misión están en contacto con él para comprobar el correcto funcionamiento de todos sus sistemas antes de intentar la misión de rescate propiamente dicha. Para llevarla a cabo LINK se agarrará a la parte trasera del observatorio con tres brazos robot y, utilizando sus tres propulsores de xenón de efecto Hall, subirá su órbita hasta los 600 kilómetros originales. Necesitará para ello entre cuatro y seis semanas una vez acoplados.

Swift –ahora Observatorio Neil Gehrels Swift en honor al que fuera su investigador principal hasta su muerte en 2017– fue lanzado en 2004 para una misión de dos años, así que no está nada mal que casi un cuarto se siglo después siga funcionando y que la NASA haya decidido intentar prolongar su misión.

De hecho, en el ambiente de recortes generalizados a la ciencia de la segunda administración Trump es poco menos que un milagro que no haya sido cancelada. Aunque también es cierto que está valorada en «sólo» 30 millones de dólares, lo que es el chocolate del loro comparado con el presupuesto de la agencia.

En principio Swift estaba dedicado a la medición de brotes de rayos gamma, aunque con el tiempo pasó a ser utilizado para hacer observaciones en múltiples longitudes de onda, especialmente para el seguimiento rápido y la caracterización de fenómenos astrofísicos transitorios de todo tipo.

Así, cuando otro observatorio, ya sea espacial o terrestre, detecta un fenómeno nuevo, puede pedir a Swift que lo observe para complementar los resultados.

El problema es que Swift no tiene motores de maniobra para mantener su órbita, que ha ido decayendo con los años, en especial en los dos últimos debido a la actividad del Sol, que ha sido bastante fuerte. Eso hace que la atmósfera «se hinche», aumentando el rozamiento con el observatorio, lo que a su vez hace que pierda velocidad y por ende vaya bajando la altitud de la órbita.

Ahora mismo está en unos 360 kilómetros, y se estima que entre octubre de este año y enero de 2027 bajará de los 300, lo que haría ya totalmente irrecuperable el Swift.

Por ello en 2024 la NASA, viendo que el observatorio seguía funcionando perfectamente, solicitó propuestas para salvarlo. Y en septiembre de 2025 escogió a Katalyst. Sí, hace unos nueve meses. Con lo que debe ser un récord la velocidad a la que ha sido lanzada la misión.

A ver si todo va bien y le da otros cuantos años de vida –se estima que hasta diez– al observatorio. En el blog del observatorio -¡yay!– se pueden seguir las novedades de la misión.

La descripción
LINK a punto de ser encapsulado en la cofia protectora del cohete Pegasus XL que lo lanzó – NASA/Ron Beard

La decisión de lanzar LINK en Pegasus XL vino de que Swift está en una órbita con una inclinación de 20,60°. Para alcanzarla desde alguno de los sitios tradicionales habría sido necesario utilizar un cohete demasiado grande y caro para los 425 kilos del satélite que habría tenido que «desperdiciar« muchas toneladas de propelentes en el cambio de inclinación orbital.

Sin embargo una de las ventajas de los cohetes lanzados desde el aire es que el avión nodriza puede llevárselos a casi cualquier sitio para adaptarse mejor a la inclinación de la órbita buscada. Y por eso el Stargazer despegó desde las islas Kwajalein, apenas a 8 grados por encima del ecuador.

Eso sí, el Pegasus XL utilizado por Northrop Grumman para el lanzamiento era el último de su inventario. Y aunque la empresa no ha anunciado la retirada del servicio del cohete sería raro que produjeran alguno más.


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