Por @Alvy — 17 de Enero de 2019

Estatua de Cristo Rey (Świebodzin)

Esta impresionante estatua es el Cristo Rey de Świebodzin y está en Polonia. Pesa unas 440 toneladas y mide 36 metros de altura (+3 metros de corona y otros 13 de pedestal). Me pareció gracioso descubrir que desde hace una década la han rodeado varias polémicas, entre ellas si había un cura enterrado debajo bajo los cimientos, problemas con el párking de la zona y sobre todo si se trataba de una estatua de récord o no: el hecho es que es más alta que el Cristo Redentor del Corcovado de Río de Janeiro y el Cristo Rey de Cali, así que sí.

La otra curiosidad es que además de servir como atracción para los turistas y peregrinos el Cristo Rey de Świebodzin escondía un «secreto» bajo su corona dorada: varias antenas de comunicaciones que proporcionan conexión a Internet a las gentes de la zona. No estaba muy claro si se trataba de una conexión legal o ilegal, si era algo público o lo ocultaron –porque unos decían una cosa y otros otra– pero según un periódico alguien grabó la estatua sobrevolándola con un dron y vio claramente las antenas escondidas dentro de la corona dorada. En este vídeo antiguo se puede ver relativamente bien:

La compañía de comunicaciones a cuyo nombre están las antenas dice que la conexión es totalmente legal, aunque aparte de que el Cristo proporcione wifi y conexión a «la parroquia» de visitantes dicen que también se utiliza como enlace para otras conexiones comerciales de la zona. La situación me recordó un poco a aquella detallada y legendaria «lista de proveedores de internet» que en los 90 publicaban las revistas de informática (www.areas.net/dp) y su muy apropiado nombre: Dios proveedrá.

{Foto (CC) Max Pixel}

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Por @Wicho — 16 de Enero de 2019

En el noroeste de Gales hay una serie de valles conocidos informalmente como Mach Loop que son utilizados por las tripulaciones de las fuerzas aéreas de la OTAN para entrenarse en el vuelo a baja altura.

Es también un sitio bastante conocido para los aerotrastornados del ramo de la fotografía de aviones porque desde un par de colinas –o montañas, nuca tengo muy claro cuando unas pasan a ser otras– se pueden hacer fotos en las que hay que apuntar con la cámara hacia abajo porque las aeronaves pasan entre ellas a menor altura de aquella a la que están los puntos de observación.

Eso sí, no son sitios especialmente accesibles, aunque al menos hay donde dejar el coche. Y además tampoco hay horarios fijos ni nada parecido para saber cuando va a haber aeronaves pasando por allí, aunque al menos se sabe que los vuelos sólo se producen de lunes a viernes.

En Mach Loop – The Official Guide to Cad East and West hay una guía que explica dónde están esas colinas, dónde aparcar, cómo llegar a los puntos de observación, el equipo que necesitas, algunos ajustes de cámara recomendados por el autor, etc.

Definitivamente un sitio al que tengo ganas de ir.

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Por @Wicho — 16 de Enero de 2019

Este vídeo que reconstruye el fallo del lanzamiento de la cápsula tripulada Soyuz MS-10 tiene ya unos meses pero no lo había visto antes. Y me parece impresionante. No sólo porque permite ver desde distintos ángulos el accidente sino porque fue publicado antes de que Roscosmos hiciera público el vídeo grabado desde el propio cohete.

El fallo fue provocado porque en uno de los propulsores laterales de la primera etapa el sensor que detecta la separación del núcleo del cohete no funcionó, lo que hizo que a su vez no se activara una descarga de oxígeno líquido que separa la punta del propulsor del resto del cohete. Esto hizo que fuera rozando el núcleo, provocando su ruptura, tal y como se ve en el vídeo.

Afortunadamente el ordenador de a bordo detectó el problema antes de que nadie pudiera reaccionar y activó el sistema de escape que llevó a Aleksey Ovchinin y a Nick Hague a aterrizar sanos y salvos, aunque algo agitados, unos minutos después.

Desde entonces, y tras identificar el origen del problema en un error durante el acoplado del propulsor al resto del cohete que dobló el sensor de separación, dejándolo inutilizado, las cápsulas Soyuz han vuelto al servicio con el lanzamiento sin problemas de la Soyuz MS-11

Y Ovchinin y Hague están a poco más de un mes de volver a ser lanzados al espacio en la Soyuz MS-12, en esta ocasión acompañados de Christina Hammock.

(Lionel Ferra vía Nicola Pecille)

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Por @Wicho — 16 de Enero de 2019

Las Soyuz 4 y 5 acopladas en el espacio

El 16 de enero de 1969 a las 9:20, hora peninsular española, las cápsulas tripuladas Soyuz 4 y Soyuz 5 se acoplaban en el espacio, convirtiéndose en las dos primeras naves espaciales de la historia en llevar a cabo tal maniobra.

Y por si esto fuera poco a las 13:43 comenzaba un paseo espacial en el que Yevgeny Jrunov y Aleksei Yeliseyev pasaron de la Soyuz 5, en la que habían despegado, a la Soyuz 4, en la que aterrizaron. Fue la primera vez en la historia que se intercambiaban tripulantes entre dos naves espaciales y la única vez hasta en la que lo han hecho mediante un paseo espacial.

Tanto el acoplamiento como el paso de cosmonautas de una a otra nave eran maniobras necesarias para la misión tripulada a la superficie de la Luna que planeaba la Unión Soviética, aunque al final esa misión nunca llegó a llevarse a cabo.

Gracias a lo aprendido en el primer paseo espacial de la historia, llevado a cabo por Alekséi Leónov el 18 de marzo de 1965, los trajes que usaron Jrunov y Yeliseyev no se hincharon como globos, lo que permitió que en poco más de media hora consiguieran pasar de una nave a otra.

De hecho para lo complicada que era la misión a priori todo salió muy bien. El susto vino con la vuelta a casa de la Soyuz 5, pues el módulo de servicio no se separó del módulo de descenso. Esto hizo que la nave reentara en la atmósfera de morro, con Boris Volynov colgando de sus atalajes en lugar de apoyado en su asiento. Afortunadamente el módulo de servicio se separó antes de que la protección térmica de la nave se dañara seriamente y entonces el módulo de descenso se puso automáticamente en la posición adecuada para que el escudo térmico absorbiera el calor de la reentrada.

Pero aún había otra sorpresa para Volynov, pues las líneas de los paracaídas se enredaron un poco y además los cohetes de frenado fallaron, con lo que la toma fue realmente dura. Tanto como para que se le partieran algunos dientes, aunque la cosa podía haber sido peor.

Y por si fuera poco entre el rato de reentrada en posición incorrecta y el fallo parcial de los paracaídas al final aterrizó bastante lejos del punto previsto, con lo que Volynov tuvo que abandonar la cápsula por sus propios medios y caminar varios kilómetros con temperaturas de cerca de -40 ºC hasta encontrar refugio en casa de unos campesinos mientras los equipos de rescate llegaban a buscarlo.

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