Por @Wicho — 15 de Junio de 2026

La descripción
A Mach 1,4 como quien no quiere la cosa – NASA

Hace unos días el X-59 Quesst,el avión supersónico silencioso de la NASA alcanzó una velocidad de Mach 1,4, algo menos de 1.500 kilómetros por hora, a una altitud de 55.000 pies, unos 16,7 kilómetros. Esos son los parámetros de vuelo de crucero para los que ha sido diseñado y a los que se harán las pruebas de sobrevuelo de poblaciones para comprobar lo silencioso que es en realidad.

La descripción
Mach 1,412 a 55.030 pies en el sistema de visión externa que utiliza el Quesst para ver por dónde anda, ya que el alargadísimo morro del avión le impide ver directamente – NASA

Pero antes de sobrevolar ninguna población aún queda una fase de calibración de los instrumentos de tierra, que incorporan un receptor ADSB (por las siglas en inglés de Automatic Dependent Surveillance Broadcast, sistema de Vigilancia Dependiente Automática - Difusión) similar a los que usa FlightRadar24 para determinar la posición de los aviones que nos muestra, junto con un procesador de adquisición de datos que graba audio, así como datos de la forma de onda y del espectro de ese sonido que recoge.

La idea, como ya hemos explicado en más ocasiones, es ver si el diseño del X-59 convierte el estampido sónico de aviones supersónicos como el Concorde en un sonido sordo mucho menos molesto.

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Por @Wicho — 15 de Junio de 2026

Portada del libro con el edificio Torres blancas de Madrid sobre un fondo amarilloOur Secrets Are The Same: Friendship & Fame at the Heart of Simple Minds. Por Charlie Burchill y Jim Kerr con Graeme Thomson. Constable, 5 de octubre de 2025. 411 páginas.

Desde su primer concierto como tales en Satellite City en Glasgow el 17 de enero 1978, e incluso antes como Johnny & The Self-Abusers y antes aún como Biba-Rom! los dos únicos miembros que han formado siempre parte de Simple Minds son Jim Kerr y Charlie Burchill, quienes de hecho se conocieron con ocho años a finales de 1967.

Así que si alguien puede escribir la historia de la banda en los casi 50 años que lleva activa de una forma u otra son ellos, aunque han contado con la ayuda del periodista musical Graeme Thomson. Aunque seguramente algunos ex-miembros de la banda también tendrán sus puntos de vista al respecto. E incluso algunos libros.

Pero precisamente porque son amigos desde la infancia el libro no es sólo acerca de la banda sino que además, necesariamente, incluye temas personales que, de una forma u otra, han dado forma a su amistad y por ende a la banda. Un asunto recurrente es su amistad. Pero también está su relación con sus respectivas familias, con otros amigos, sus matrimonios y, por supuesto con los miembros de Simple Minds que estuvieron y ya no están. Y asea porque se quisieron ir de forma voluntaria o porque se tuvieron que ir por el bien de la banda, algo que generalmente decidían Jim Kerr y Charlie Burchill.

Somos de un lugar en el que había que luchar por los sueños; una vida dura nos inculcó cierta tenacidad. Con apenas dieciocho años, ya nos dábamos cuenta de que el grupo era, en aquel momento, lo más preciado de nuestras vidas, y que el riesgo de parecer unos cabrones implacables de vez en cuando era ya una necesidad tácita. Era simplemente parte integral de lo que estábamos convencidos de que era necesario para hacer lo correcto por Simple Minds.

Todo ello sirve para dar contexto a la historia de Simple Minds, desde su formación hasta su resurgir en los últimos años, pasando por su gran momentazo a finales de los 80 cuando se codeaban con U2, momento que no supieron o quisieron aprovechar y que llevó a que durante diez o quince años casi nadie se acordara de ellos hasta que poco a poco fueron resurgiendo. No al mismo nivel, pero si con música nueva que, mezclada con sus éxitos de toda la vida, hace que aún suenen y giren por todo el mundo.

Es una historia que aún se está escribiendo, por lo que necesariamente el libro tiene un final abierto. Pero no por ello dejan de enfrentar lo inevitable, que es que ya tienen una edad y que en algún momento tendrán que poner fin a la aventura de Simple Minds.

Aunque quieren hacerlo con dignidad, así que dicen que ya tienen un plan en marcha, quizás no con todos los detalles cerrados, pero que se encamina hacia ahí. Pero dicen que no temamos, que no será ni hoy ni mañana sino que aún necesitarán unos años para terminar de ejecutarlo. Así que aún tenemos Simple Minds para rato.

En fin, que si te gusta Simple Minds, tienes que leer este libro. Algo que puedes hacer al ritmo de la lista de reproducción que han creado para él.

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Por @Wicho — 15 de Junio de 2026

Foto de producto del ordenador en la que sale uno desde delante y arriba y otro desde atrás, lo que permite ver todos sus puertosNo suelo escribir sobre cacharros que no haya probado. Pero he visto que la gente de Geekom tiene en oferta su mini PC A5 Pro con un descuento del 25 %. Y si buscas un ordenador para un uso doméstico o incluso de oficina básico creo que puede ser un cacharro a considerar. En especial teniendo en cuenta que como la IA está dejando el mercado casi desabastecido de memoria RAM y discos todo está ahora carísimo.

Sí, es cierto que monta un procesador AMD Ryzen™ 5 7430U, que es de finales de 2023. Pero en su momento tuve la oportunidad de probar el Geekom IT12 Edición 2025, que lleva un procesador de principios de 2022 y una tarjeta gráfica de finales de 2020, y me parece perfectamente utilizable para un uso doméstico, trabajo de oficina, juegos ocasionales que no necesiten lo ultimísimo en procesador y tarjeta gráfica, ver contenidos multimedia, navegar por Internet, usar redes sociales, etc.

Siendo como es un mini PC el A5 Pro mide 112×112×37 milímetros y pesa 652 gramos, aunque la fuente de alimentación va aparte. Esto te permite ponerlo casi en cualquier sitio, incluso en la parte posterior del monitor ya que es compatible con soportes VESA.

Pero entonces se complicaría el acceso a todos sus puertos, que para mí son uno de los puntos fuertes de los mini PC de Geekom. Y es que, si no me dejo nada, el A5 Pro lleva:

  • En el frontal: dos puertos USB-A 3.2 Gen 2 de hasta 10 Gbps, uno de ellos con Power Delivery; y un conector TRRS de 3,5 mm para auriculares, micro etc.
  • En el lateral izquierdo: un lector de tarjetas SD.
  • En a parte trasera: dos puertos USB-C 3.2 Gen2 de hasta 10 Gbps con Power Delivery y salida salida de video DisplayPort 8K a 30 Hz; un puerto USB-A 3.2 Gen2; un puerto USB-A 2.0; dos salidas de video HDMI 2.0 4K a 60 Hz; y un conector RJ-45 para Ethernet 2.5 GbE.

Y por si eso no te basta también soporta Wi-Fi 6 y Bluetooth 5.2.

Por dentro tiene dos slots SO-DIMM DDR4 que soportan RAM de hasta 3.200 MHz y que permiten ampliar la memoria hasta 32 GB, aunque en la configuración de oferta viene con 16 GB; un slot M.2 2242 SATA III libre para unidades de hasta 1 TB; y un slot M.2 2280 PCIe 3.0 x4 al que viene conectado la unidad SSD incluida, que en el caso de la configuración de oferta es de 512 GB.

En cuanto al sistema operativo, viene con Windows 11 Pro.

Insisto: no he probado el A5 Pro. Pero por el procesador que monta y por mi experiencia con el IT12 no tengo ninguna duda de que, como decía al principio, es un ordenador que le puede servir a casi todo el mundo.

Y más al precio de la oferta, que es de 374 €. Como decía arriba eso es un 25 % de descuento sobre su precio habitual. Usa el código MSA5P25 para que te lo apliquen, aunque ojo, sólo hasta el 30 de junio. Y si no es el A5 Pro, con el código MCSSS18 hay un 18 % de descuento en cualquier otro mini PC.

En cualquier caso como el envío es gratuito y tienes 30 días para devolverlo siempre puedes probarlo, ver si cumple con lo que necesitas, y si no, mandarlo de vuelta.

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Por @Alvy — 14 de Junio de 2026

Cruce de cables: Por qué los ordenadores siguen teniendo carpetas y papeleras / Imagen: GPT 5.5El otro día David Sierra de Cruce de cables (RNE) se preguntaba si alguna vez habían cambiado los viejos iconos de los ordenadores, y estuvimos un rato charlando sobre el tema. ¿Por qué todavía hay teléfonos, lupas o disquetes obsoletos para simbolizar cosas o acciones?. El programa puede escucharse aquí:

Vivimos en una rareza cotidiana de la informática: llevamos medio siglo cambiando radicalmente cómo funcionan los ordenadores, pero seguimos usándolos como si fueran una oficina de los años 80. Hay móviles, nube, inteligencia artificial, pantallas táctiles y almacenamiento casi infinito, pero para organizar cosas seguimos abriendo carpetas, tirando archivos a papeleras y guardando documentos con el icono de un disquete.

La idea viene de lejos. El Xerox Alto, en 1973, inventó la interfaz gráfica con el ratón. El Xerox Star, en 1981, trajo la metáfora de la oficina: documentos, carpetas, impresoras, escritorios. Después llegaron el (poco) conocido Apple Lisa en 1983 y luego el Macintosh en 1984, que popularizó de forma definitiva esa forma de trabajar con ventanas, iconos y objetos reconocibles. Windows copió a Apple, que había copiado a Xerox, y el resto es historia.

¿Por qué usamos «objetos» ya casi desaparecidos?

La lógica original era muy sencilla: si la gente ya entendía una mesa de trabajo, al usar en el ordenador carpetas y papeleras todo parecería menos marciano y sería más fácil de usar. En vez de escribir comandos raros, arrastrabas cosas.

Los iconos no representan solo objetos, sino también acciones. El sobre ya no significa «carta de papel», sino «mensaje»; cuando tiene una flecha es «enviar mensaje». La lupa no significa «cristal de aumento», sino «buscar». El candado no es un candado físico, sino «seguridad». Y el disquete ya no es un disquete: es «guardar».

Ahí está lo curioso. La muchachada no ha usado jamás un disquete de 3,5 pulgadas, pero reconoce su silueta como el botón de guardar «como se hacía antiguamente». Podría decirse que es un fósil funcional, una momia útil. El objeto real casi ha desaparecido, pero el símbolo sobrevive. Los mejores quizá sean:

  • Carpetas: seguimos organizando archivos como archivadores de papel.
  • Papelera: borrar algo es tirarlo a una cesta metálica.
  • Disquete: el icono universal de guardar, aunque el objeto esté obsoleto.
  • Sobre de correo postal: el email a imagen de las cartas físicas.
  • Lupa: ya no es de vidrio, y sirve para buscar en millones de datos.
  • Candado: privacidad, cifrado y seguridad en forma de cierre mecánico.
  • Portapapeles: copiar y pegar como una metáfora de oficina.
  • Auricular de teléfono fijo: llamar como en los teléfonos primitivos.
  • Calendario de pared: agendas digitales con hojas y cuadrículas.
  • Engranaje: los «ajustes» se representan con una pieza mecánica.

¿Se quedarán atascadas para siempre las interfaces?

Un poco sí, pero por una buena razón. Las interfaces no son solo tecnología: también son costumbres, memoria muscular y «compromisos culturales». Si cambias demasiado los símbolos, la gente se pierde. Un icono viejo puede ser mucho más efectivo que uno moderno si todo el mundo entiende qué significa.

Los ordenadores son en cierto modo «máquinas del futuro», pero seguimos hablando con ellos usando objetos del pasado. No porque seamos tontos, sino porque esas metáforas funcionaron tan bien que se quedaron formando parte de la cultura digital.

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