Por @Alvy — 17 de Agosto de 2018

Science Kombat

Estas virtuosas muestras de pixel art, que en Behance están en formato de GIF animados con todo su esplendor –no te los pierdas, de veras– son parte de Science Kombat, un encargo que la revista Superinteressante hizo a Diego Sanches hace un par de años a modo de pequeño videojuego.

El juego parece que ya no está sigue disponible online y los GIF animados ahí quedaron, y son una gozada. En total hay ocho científicos, desde Pitágoras a Stephen Hawking pasando por Marie Curie y Nikola Tesla. Cada uno podía ejecutar seis ataques básicos a lo Mortal Kombat y otros dos «especiales» – siempre acorde con sus áreas del conocimiento, claro.

Einstein lanza partículas, Newton tiene un mortífero ataque arcoiris y Darwin auténticos movimientos de primate.

Science Kombat

Actualización– Agradecimientos a @Bladinor que nos pasó el enlace a la web en la que Science Kombat, que todavía sigue online. «El enemigo final es Dios, literalmente».

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Por @Alvy — 17 de Agosto de 2018

En este vídeo de Computerphile se muestra en funcionamiento la Omnideck, una cinta multidireccional sobre la que se puede andar «sin fin» en juegos de realidad virtual. Es básicamente un círculo de cintas de rodillos cuya velocidad se ajusta según camine el usuario. Tosca pero efectiva.

Es un invento que desarrollaron originalmente las Fuerzas Especiales Suecas para entrenamientos, pero que ahora podría tener salida en salones recreativos porque permite a quien se sube encima de ella «caminar sin fin» – resolviendo así uno de los principales problemas de la RV. A través de unos sensores infrarrojos situados alrededor se controla posición y movimientos de la persona y se comunica con las gafas de RV, de modo que lo que suceda en el mundo virtual del «interior» sea lo mismo que suceda en el exterior.

Hay existido y existen otras cintas de este tipo, como la Infinadeck o la KatVR, además de otras soluciones ingeniosas que engañan a los sentidos, y esta parece de las más sencillas – habría que comprobar cómo de «realista» resulta, claro. De aquí a Ready Player One hay dos pasos (no tan infinitos).

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Por @Wicho — 16 de Agosto de 2018

Artemyev y Prokopyev trabajando

En un paseo espacial que duró 7 horas y 46 minutos Oleg Artemyev y Sergey Prokopyev dejaron instalada la antena que, desde el exterior de la Estación Espacial Internacional, va a recoger las señales transmitidas por las balizas GPS de la Iniciativa Icarus.

La Iniciativa Icarus, de International Cooperation for Animal Research Using Space, Cooperación Internacional para Investigación en Animales Usando el Espacio, tiene como objetivo colocar balizas GPS en todo tipo de animales para así poder establecer sus rutas de movimiento y hábitos.

Lo de utilizar la Estación Espacial Internacional como base del sistema es porque como orbita a una altitud relativamente baja es posible utilizar balizas que emitan señales relativamente débiles, lo que a su vez permite hacerlas lo suficientemente pequeñas como para que en el futuro se estén planteando la posibilidad de etiquetar incluso abejas. Por ahora el límite está en balizas de 5 gramos.

Las balizas funcionan con energía solar y sólo emiten cuando reciben una señal procedente del equipo recién instalado en la EEI que les indica que están en zona de cobertura, un poco como los sistemas de telepeaje de las autopistas y los cacharros que llevamos en los coches.

Un ordenador a bordo de la EEI recoge los datos recibidos por las antenas del sistema y los transmite a tierra para su almacenamiento y posterior procesado. La idea es poder utilizar esa información tanto para medir el impacto de nuestras actividades sobre la naturaleza como para poder prevenir el avance de ciertas enfermedades de las que son portadores animales, por citar un par de objetivos del proyecto.

SiriusSatArtemyev y Prokopyev también aprovecharon para poner en órbita a mano cuatro CubeSat, un método usado con frecuencia por Roscosmos. Dos de ellos eran los Tanyusha 3 y 4 construidos por estudiantes de la Universidad Estatal del Sudoeste para probar sistemas de guiado autónomo para naves espaciales –la idea es que los satélites se coloquen en formación por sus propios medios– y medir el vacío del espacio. Los otros dos SiriusSat 1 y 2, ensamblados por escolares y equipados con detectores de partículas para medir el clima espacial. Los cuatro tienen asas para que el cosmonauta que los lanza tenga por donde agarrarlos.

Fue el paseo espacial número 222 en la Estación Espacial Internacional; el tercero para Artemyev, y el primero para Prokopyev.

(Algunos datos vía Spaceflight Now).

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Por @Wicho — 16 de Agosto de 2018

Tim Dodd, más conocido como Everyday Astronaut, el tipo que allá por 2013 se compró un traje soviético para vuelos a gran altitud que se ha convertido prácticamente en su medio de vida aunque casi lo haya matado tres veces, ha sido invitado recientemente a las instalaciones de Boeing en el Centro Espacial Johnson para que se pudiera probar el traje que la empresa ha creado para la tripulación de la CST-100 Starliner.

Algunos de los comentarios de Tim rescatados de entre sus exclamaciones de asombro:

  • El traje es un 40% más ligero que cualquier otro traje similar anterior.
  • No tiene el típico anillo en el cuello para enganchar el casco, anillo que según Tim es lo peor. En su lugar el casco es como una especie de capucha que se abre y se cierra con una cremallera. Eso sí, no protege mucho contra impactos, por lo que debajo de él hay que ponerse una especie de gorro acolchado con una serie de protecciones que además lleva los cascos y los micrófonos que permiten a quien lo lleva puesto comunicarse con el resto del mundo.
  • En caso de descompresión el traje es capaz de mantener una presión interna equivalente a 10.000 metros. Pero ojo, no es un traje que sirva para un paseo espacial; está diseñado para proteger a los tripulantes de la Starliner dentro de ésta.
  • Los guantes se acoplan al resto del traje con un clic y son enormemente flexibles.
  • El resto del traje es también muy flexible, tal y como atestigua esa especie de baile que se marca Tim y que es casi para morir de vergüenza ajena.
  • Se puede conectar, por supuesto, a un suministro externo de aire acondicionado para que la persona humana que está dentro no se cueza.
  • Lo fabrica la David Clark Company, la misma empresa que lleva años fabricando trajes de presión para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y la NASA como por ejemplo los Advanced Crew Escape Suit, los trajes naranja que llevaban las tripulaciones de los transbordadores espaciales de 1994 en adelante. El diseño es de Reebok.

Cosas que no quedan claras del vídeo es si con un poco de práctica es posible ponerse el traje sin ayuda, aunque parece que sí, y en poco tiempo. Y tampoco menciona el asunto de la gestión de residuos.

Si se cumplen las previsiones actuales veremos estos traje en acción allá por abril de 2019 cuando Eric Boe, Chris Ferguson (@Astro_Ferg) y Nicole Aunapu Mann (@AstroDuke) despeguen en la primera misión tripulada de una Starliner.

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