Por @Alvy — 1 de Junio de 2020

I Miss The Office

En los nuevos tiempos el teletrabajo es superior el trabajo de oficina: mucha gente puede hacer lo mismo con un portátil y un teléfono con la ventaja de no contagiarse de un virus potencialmente mortífero. Pero para quienes echan de menos el «ambientillo» Fred y Vali, de la Kids Creative Agency, han creado I Miss The Office, un simulador de ambiente de oficina. Ruiditos incluidos.

Tan solo hay que visitar la página y elegir con los botones de abajo cuantos avatares te acompañarán en la simulación; el máximo es diez, que tampoco hay que abusar. Son todos figuras geométricas. Aparte de eso los objetos de la representación se pueden pulsar, y al hacerlo emiten sonidos: ruido de fotocopiadora, de máquina del agua, de teléfonos sonando.

Si en Netflix triunfó Chimenea en tu hogar, del que surgieron divertidas variantes, o hay quien se relaja con vistas del espacio… ¿Por qué no? Quien no se consuela y encuentra el limbo de la relajación con sus sonidos favoritos es porque no quiere.

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Por @Wicho — 31 de Mayo de 2020

Tras un viaje sin ningún problema en absoluto la Crew Dragon Endeavour llegaba a la Estación Espacial Internacional (EEI) a primera hora de la tarde del 31 de mayo de 2020. Sus tripulantes, Bob Behnken y Doug Hurley se incorporaban poco después a la Expedición 63 a la EEI.

Esto casi no será noticia de no ser porque se trata de la primera Crew Dragon tripulada de la historia y, por tanto, la primera nave espacial tripulada privada de la historia en atracar en la Estación, así como la primera en poner seres humanos en órbita.

En total es la novena nave tripulada de la historia en entrar en órbita tras las Vostok, Mercury, Vosjod, Gemini, Soyuz, Apolo, transbordador STS y Shenzhou; es la primera que estrena la NASA en 39 años desde los transbordadores espaciales y la primera que se estrena en el mundo desde que en 2003 entraran en servicio las Shenzhou.

Hemos ido contando el viaje de esta cápsula desde el primer intento de lanzamiento del miércoles 27 en este hilo de Twitter. En él encontrarás un montón de detalles acerca de la misión.

La EEI el 31 de mayo de 2020 - NASA
Una Estación Espacial Internacional muy internacional: hay una nave estadounidense, una japonesa, y tres rusas – NASA

Es cierto que la NASA ha pagado 3.100 millones de dólares a SpaceX para ayudar en el desarrollo de la cápsula, aunque SpaceX también ha puesto dinero. Pero lo que es más relevante es que la empresa es dueña del diseño y la NASA no es más que un cliente, así que, salvo lo que puedan prohibir ciertas leyes, nada impide a SpaceX vender vuelos en futuras Crew Dragon a otras agencias, empresas o instituciones.

Además, a diferencia de lo sucedido con los programas Mercury, Gemini, Apolo y STS, en los que la NASA iba cubriendo los costes de desarrollo de las naves –que siempre tendían a crecer– en el caso de la Crew Dragon y de la Starliner la NASA paga un coste fijo. Se calcula que, suponiendo que Boeing llegue a aclararse con la Starliner, habrá obtenido el uso de dos naves espaciales tripuladas por algo menos del coste del desarrollo de las Gemini.

Llegar a la EEI, de todos modos, es la mitad de la historia. Queda traer de vuelta sanos y salvos a casa a Behnken y Hurley, aunque por supuesto hay el precedente de una primera misión no tripulada que se desarrolló sin problemas.

La NASA no ha confirmado todavía cuándo volverán. Dependerá, entre otros factores, de cómo se vayan degradando los paneles solares de la cápsula en el espacio. Pero tendrá que ser con tiempo de analizar todos los datos para el lanzamiento de la primera misión regular de una Crew Dragon, previsto para el 30 de agosto de 2020.

Además de ahorrar dinero frente a comprar asientos en cápsulas Soyuz la NASA espera que una vez que las Crew Dragon se incorporen al servicio regular y Roscosmos dé el visto bueno se empiecen a intercambiar plazas entre Crew Dragon y Soyuz. Disponer, además, de dos cápsulas –y esperemos que a partir de 2021 sean tres– para acceder a la EEI es un margen de seguridad extra ante posibles fallos; es lo mismo que sucede con las misiones de suministro a la Estación, que se vuelan con cinco tipos diferentes de cápsulas lanzadas por otros tantos cohetes distintos.

Y si esta misión termina con éxito será también un importante paso adelante más en la comercialización del acceso al espacio. En este sentido el apoyo de la NASA a las empresas privadas, más allá de los propios intereses de la agencia, me recuerda a cuando el Servicio Postal de los Estados Unidos comenzó a contratar el transporte aéreo de correo a las aerolíneas que estaban empezando a funcionar y a buscar su modelo de negocio. No quiere esto decir que cualquier persona vaya a poder comprar un billete low cost al espacio pero es un principio.

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Por @Alvy — 31 de Mayo de 2020

Maletín nuclear / Nuclear Football

En la Atomic Heritage Foundation encontré una referencia al legendario «maletín nuclear». Era –y sigue siendo– un invento de la época de la Guerra Fría que permitía al Presidente de los Estados Unidos ordenar un ataque nuclear llegado el momento. La idea, como hemos aprendido en las películas, era que alguien se dio cuenta de que si está metido en reuniones y líos diversos en su papel de Comandante en Jefe no siempre estará claro a quién debe darle la orden y cómo se realizaría la verificación de su validez.

La solución que encontraron en los años 60 fue crear un maletín especial llamado cariñosamente football (balón de fútbol o balón nuclear, aunque «maletín nuclear» suena ciertamente mejor) con un código secreto que sólo él conoce o lleva encima: una tarjeta/papel con el denominado «código de oro» o, en palabras sencillas, «la galleta». El maletín, que hoy en día pesa 20 kilos, lo transporta siempre algún ayudante de los muchos que están siempre a su alrededor, para que lo tenga a mano… Que nunca se sabe cuándo puedes necesitar ordenar un ataque termonuclear global. En esta foto de Obama, por ejemplo, se ve a un militar con el famoso maletín a su derecha, junto al helicóptero.

De las muchas anécdotas que hay acerca del famoso maletín me quedo con una de las que mencionan: la vez que el presidente Jimmy Carter (1977-1981) se dejó el papel con los códigos en el traje que envió a la tintorería. Está recogida en el libro Sleepwalking to Armageddon: The Threat of Nuclear Annihilation:

Algunos presidentes prefieren llevar la galleta con los códigos encima, aunque esto no puede decirse que sea precisamente «un sistema a prueba de fallos». Al presidente Jimmy Carter se le olvidaron los códigos en el traje una vez que lo envió a la tintorería. Y es sabido que Bill Clinton, que prefería guardarlos en su cartera, perdió una vez la cartera.

Una vez se quiere lanzar y activados los códigos, que se transmiten por radio –botón rojo no hay, como tal– se pone en activa la cadena de mando hasta que la orden llega a los silos y submarinos, desde donde se lanza el ataque termonuclear definitivo. En esta cadena de mando, como aprendimos en Juegos de guerra hay siempre un protocolo de dos militares para cada operación, de modo que se garantice que se cumplen las órdenes y nadie se echa atrás o decide por su cuenta. Cosa a veces no viene del todo mal para evitar la destrucción total.

¡Ah! Es importante recordar que el código secreto de los silos, el 00000000 que se usó durante más de 20 años, ya lo cambiaron :-)

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{Foto (CC) MarcusBurns1977 @ Wikimedia}

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Por @Wicho — 31 de Mayo de 2020

El cometa ATLAS despachurrándose - NASA, ESA, D. Jewitt (UCLA), Q. Ye (University of Maryland)El cometa ATLAS despachurrándose - NASA, ESA, D. Jewitt (UCLA), Q. Ye (University of Maryland)

Cuando lanzamos una sonda espacial hacia otro astro su trayectoria se calcula con años de antelación. Y más si la trayectoria va a usar la asistencia gravitatoria de algún planeta. Este es el caso, por ejemplo, de la Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Lanzada el 10 de febrero de 2020 su objetivo es entrar en órbita alrededor del Sol para estudiarlo. Pero aunque va contra nuestra intuición viajar de la Tierra al Sol es muy complicado, fundamentalmente porque cualquier cosa que despegue de la Tierra comparte la velocidad orbital de nuestro planeta y hay que perder buena parte de ella si queremos que se pueda acercar al Sol.

Así que la Solar Orbiter va a usar asistencias gravitatorias de la Tierra y Venus para alcanzar su órbita de trabajo. Y esa trayectoria, como decíamos antes, está calculada desde hace años, igual que lo estaba la fecha de lanzamiento para poder encontrarse con ambos planetas en el momento adecuado para usar su gravedad para cambiar la trayectoria de la sonda.

Todo esto requiere de una gran preparación. Pero a veces viene la serendipia y nos hace un regalo.

En esta caso la serendipia intervino con el descubrimiento del cometa C/2019 Y4 (ATLAS) el 28 de diciembre de 2019. Porque resulta que, una vez analizada su órbita, la Solar Orbiter va a pasar por sus colas. En concreto atravesará su cola de iones entre hoy y mañana y la cola de polvo el 6 de junio. No será la primera vez que una sonda atraviese la cola de un cometa pero hasta ahora estos cruces siempre habían sido descubiertos a posteriori a la hora de analizar los datos enviados a Tierra por las sondas involucradas.

Pero en este caso, al haberlo descubierto con tiempo, cuatro de los diez instrumentos de la Solar Orbiter estarán encendidos para recoger datos del entorno mientras atraviesan la cola de ATLAS. Esto ha obligado a darse un poco de prisa con la activación de los instrumentos, pues en principio iban a estar listos para el 15 de junio para aprovechar la primera aproximación de la Solar Orbiter al Sol.

El cruce, que ocurrirá a una distancia de 44 millones de kilómetros, fue descubierto por Geraint Jones, del Mullard Space Science Laboratory del University College London en el Reino Unido. Lleva 20 años investigando este tipo de encuentros, y de hecho detectó el primer cruce fortuito en 2000, mientras investigaba una extraña perturbación en los datos registrados por el satélite de estudio del Sol Ulysses de la ESA/NASA en 1996. Dicho estudio reveló que la nave había atravesado la cola del cometa Hyakutake. Poco después del anuncio, Ulysses cruzó la cola de otro cometa y, después, de un tercero en 2007.

Así que gracias a Geraint y la serendipia podremos «acer la cencia» un poco más.

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