Por @Wicho — 9 de Diciembre de 2018

Hoy en dia prácticamente no concebimos el uso de ordenadores si no es mediante interfaces gráficos con ventanas, iconos, ratón y puntero. Pero hace 50 años eran una idea revolucionaria que Douglas Engelbart y su equipo presentaron el 9 de diciembre de 1968 durante la Fall Joint Computer Conference en una demostración que más tarde llegó a ser conocida como La madre de todas las demos.

La sesión se titulaba A research center for augmenting human intellect, Un centro de investigaciones para aumentar el intelecto humano, y durante ella los asombrados asistentes pudieron ver en funcionamiento el oNLine System. Manejaba conceptos como edición de texto interactivo, documentos compartidos, videoconferencia, correo electrónico e hipertexto, pero además lo hacía todo mediante un interfaz gráfico que simplificaba su manejo a la vez que permitía a sus usuarios sacarle más partido. Hay una versión completa de la demo en vídeo en The Mother of All Demos, presented by Douglas Engelbart (1968).

Y aunque Engelbart y los suyos no tuvieron suerte con el desarrollo del sistema como un producto comercial su demo abrió los ojos sobre cómo podían a llegar a ser los ordenadores a mucha gente que luego jugaría un papel muy importante en el desarrollo de la informático. De hecho se dice que con el tiempo tanta gente dijo haber estado en esa demo que es materialmente imposible que todos cupieran en la sala en la que se celebró.

La clave sobre los grandes problemas del mundo es que debemos tratar sobre ellos de forma colectiva. Y como no nos volvamos colectivamente más inteligentes, estamos condenados.

Douglas Engelbart, inventor
Intelligence in the Internet age (2005)

Pero aún queda mucho camino por andar, por mucho que esos interfaces se hayan instalado para quedarse en nuestros ordenadores y en nuestros dispositivos móviles. Engelbart tenía una visión de un sistema que sirviera para ayudarnos a navegar montañas y montañas de conocimientos y para colaborar en la creación de nuevo conocimiento que sólo estamos empezando a arañar.

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Por @Alvy — 9 de Diciembre de 2018

Ran D. St.Clair pensó que si un avión de radiocontrol vuela, quizá dos unidos por las alas pudieran volar también… Y tras algunas pruebas compró que no andaba equivocado. Luego pensó que si dos funcionaban, por qué no tres, y cuatro y… la cosa se le fue un poco de las manos, pero así siguió hasta hacer realidad el Flex 9, un meta-avión construido con 9 aviones más pequeños.

El vuelo un tanto sinuoso pero estable, haciendo bueno el nombre de flexible. Aunque por momentos parece que se vaya a descontrolar, todo funciona. El aterrizaje es un poco de aquella manera debido a la estructura, pero sin grandes problemas. Además al fin y al cabo son aviones baratos y de piezas fácilmente reemplazables.

Aquí está el explicado el cómo se construyó, un método realmente sencillo que consistía en unas extensiones para unir ala-con-ala y unos cables para transmitir las señales que controlan los motores y la dirección, un método que han calificado de «tan simple como ingenioso».

Bonus: minipunto para el piloto del dron con el que se grabaron las imágenes, que consiguió tomas realmente buenas.

(Vía Laughing Squid.)

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Por @Alvy — 9 de Diciembre de 2018

El vídeo está en tiempo real. Es un invento de un equipo del MIT llamado FastFFF (Fast Fused Filament Fabrication) y tal y como cuentan en 3ders es todo un avance en impresión 3D porque trabaja a una velocidad muy superior a la de los equipos comparables tradicionales, hasta diez veces más rápido.

Las limitaciones que han solventado para alcanzar tanta velocidad incluyen por un lado la velocidad de los mecanismos, por otro la fuerza con la que se puede transferir el filamento a través de la boquilla e incluso la velocidad de solidificación (porque hasta que no se seca no se puede colocar la siguiente capa).

La forma en que han diseñado el mecanismo de impresión es realmente ingeniosa, e incluye la incorporación de un láser calentador capaz de «mantener el ritmo» calentando el filamento y un chorro de aire para el secado rápido. Además de eso utilizando mejores materiales y motores más poderosos (tanto en potencia como resistencia) hacen que sea posible fabricar el mismo tipo de objetos 3D con filamentos plásticos pero mucho más rápido.

El prototipo de la FastFFF tiene un coste de unos 15.000 dólares (pero ha superado en las pruebas a modelos de impresoras comerciales de más de 100.000 dólares) y aunque todavía le quedaría mucho camino para poderse vender como gadget de consumo al menos es un avance.

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Por @Alvy — 9 de Diciembre de 2018

¡Dios mío! Jorge García se entretuvo en añadir algunos efectos visuales con After Effects a esta prueba de velocidad de un Tesla Roadster con resultados tan apropiados como espectaculares.

El resultado no sólo dejan con la boca abierta, sino con la boca salivando y la sonrisa en la cara, como debe ser. Y es que eso de las «88 millas por hora» tiene es algo más que simbólico (si el coche va equipado con condensador de fluzo, claro).

Bonus: por los cuidados detalles como haber incorporado la secuencia en el teléfono móvil que está grabando, abajo a la izquierda.

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