Por @Alvy — 29 de Abril de 2026

Un rompecabezas lógico acerca de los caminos hamiltonianos

Number Trail es un sencillo pero elegante pasatiempo en el que hay construir caminos hamiltonianos (el clásico «de un solo trazo y sin pasar dos veces por el mismo vértice») para tableros de distintos tamaños en los que las casillas son los vértices y hay que seguir el orden de los números. ¿Parece fácil? Pues en los niveles más altos hay hasta obstáculos.

Hay mucha matemática en estos rompecabezas, que empiezan siendo muy fáciles y obvios para irse enrevesando: en el menú se ve que hay cien distintos (de 5×5 a 10×10) y se puede elegir el nivel fácilmente. Y aunque no lo parezca, todos tienen solución y son lo que computacionalmente se conoce como un problema NP-completo, cuyo arquetipo es el «problema del viajante».

Hamilton estudió estos grafos allá por 1850. Aquí pueden investigarse en la práctica, volver atrás y ver cómo lo que podrían ser líneas rectas es mejor que sean serpenteantes, o cómo a veces conviene dar una vuelta para evitar las encerronas. Precisamente cuando en los niveles más avanzados aparecen los muros algunas rutas quedan prohibidas. Hay algoritmos para avanzar con más seguridad, pero ninguno es perfecto, así que hay que tirar de la intuición.

El juego es elegante y tiene modo día/noche, diversos temas para cambiar los colores a gusto de cada cual, registro de tiempos récord y todo funciona con HTML/CSS y JavaScript. De hecho en la página de demos de Nikos Papadopoulos hay otros muchos entretenimientos y demostraciones igualmente elegantes tanto en concepto como en programación.

Relacionados:

Compartir en Flipboard Publicar en Bluesky
PUBLICIDAD


Por @Wicho — 29 de Abril de 2026

Hace unos acaba de terminar la misión del primer Falcon Heavy que SpaceX lanza desde octubre de 2024. Su carga útil era el tercer satélite de telecomunicaciones ViaSat 3, que ha sido colocado sin problemas en una órbita de transferencia geoestacionaria.

Como es habitual en este tipo de lanzamientos el núcleo central del cohete necesitó utilizar toda su capacidad para poner el satélite en camino, con lo que no hubo intento de recuperarlo.

Pero los propulsores laterales, que volaban en sus misiones número 22 y 2, volvieron a tierra sin problemas. Aunque por primera vez en la historia del Falcon Heavy en lugar de aterrizar en plataformas contiguas lo hicieron con unos segundos de diferencia en la Zonas de aterrizaje 2 y 40 de Cabo Cañaveral, separadas por unos ocho kilómetros. Lo que, en mi opinión le quita un poco la gracia. Aunque no deja de ser impresionante.

SpaceX también va a intentar pescar en el mar las dos mitades de la cofia protectora, que volaban en sus misiones 25 y 28.

Recuerdo perfectamente ver el primer lanzamiento de un Falcon Heavy en febrero de 2018 en una calle de Zaragoza, pues con los retrasos en la fecha de ese primer despegue al fina coincidió en un día que estaba allí para dar una charla. Aunque afortunadamente terminé a tiempo de poder ver aquel histórico lanzamiento que nos puso el vello de punta.

Lo malo es que SpaceX consiguió aumentar las prestaciones del Falcon 9 con su versión bloque 5, de tal modo que muchos lanzamientos que en principio iban a ser para el Falcon Heavy se quedaron en su hermano pequeño. De hecho el de hoy ha sido tan sólo el lanzamiento número 12 de la carrera de este espectacular cohete.

Así que hay que aprovechar estas pocas ocasiones en las que podemos ver el Falcon Heavy en acción. Y es que como decía arriba, no lo hemos visto volar desde octubre de 2024 cuando lanzó la sonda Europa Clipper de la NASA en sustitución del SLS que no acababa de estar listo.

Aunque este año están previstos otros cuatro lanzamientos del Falcon Heavy: dos aterrizadores lunares Griffin de Astrobotic; el del telescopio espacial Nancy Grace Roman; y una carga clasificada para la Fuerza Espacial de los Estados Unidos.

Y recientemente hemos sabido que, arrebatos de Trump mediante, será también un Falcon Heavy el que lance el rover europeo Rosalind Franklin hacia Marte. Pero eso no será antes de finales de 2028.

Compartir en Flipboard Publicar en Bluesky
PUBLICIDAD


Por @Alvy — 29 de Abril de 2026

Como es sabido, por aquí somos muy fans de las historias sobre viajes en el tiempo, ya sean relatos, novelas, cortometrajes, series o películas. Así que Buena suerte, pásalo bien, no mueras (Gore Verbinski, 2025; Good Luck, Have Fun, Don’t Die es el título original) ha sido una elección obvia para pasar un buen rato. Aquí va mi reseña nada cualificada sin spoilers más allá de lo que se ve en el trailer.

La película narra los cronoviajes del protagonista (Sam Rockwell, el de Moon), un «hombre del futuro» ataviado muy en la estética de 12 monos, que llega al presente para reclutar un equipo con el que salvar a la humanidad de un futuro apocalíptico. Como cabe suponer, primero tiene que convencer a la gente de que no es un vagabundo zumbado y luego elegir a los mejores, porque ha probado de todo y no lo consigue nunca; aquí el viaje en el tiempo funciona un poco a medio camino entre El día de la marmota y Al filo del mañana: puedes hacer ¡clic! y «reintentar la misión» de nuevo.

La historia es más de humor que terrorífica, con un equipo a medio camino entre La guerra del mañana (buena idea, pero no era gran cosa) y FAQ sobre viajes en el tiempo (personajes torpones). Hay un guión bien trabajado acerca de cómo una IA más descarriada que la peor pesadilla de Black Mirror consigue agilipollar y a la humanidad a través de slop en TikToks e Instagrams. Lo que comienza maquinado para pudrir el cerebro acaba convirtiendo a todo el mundo en meros zombies… y alguna que otra cosa peor. Es una peli de persecuciones de baratillo, pero con muchas buenas ideas bien sembradas.

Si tuviera que quedarme con alguna escena por lo hilarante, seguramente sería el diálogo entre unos alumnos quinceañeros y un profesor sustituto de literatura al que apabullan cuando les explica que deben leer Ana Karenina… en papel. Sin separar la vista del móvil, le espetan que el autor es un boomer, preguntan que si está en formato película, que si acaso es literatura juvenil, se quejan de que el autor tiene un millón de años, de que el audiobook que una alumna ya está escuchando en su móvil es un puto coñazo… Una pasivo-agresividad sin límites, probablemente con toques de realidad de hoy en día.

El futuro es incierto, y puede ser todo lo malo que nos tememos y aún peor. Exageradamente peor. Yo he pasado un buen rato viéndolo en la película. No es nada más que eso, pero toca tantos temas blackmirrorianos y pone sobre la mesa el nivel de locura al que pueden llegar las IAs descarriadas que debería ser casi obligatoria verla… y hasta de comentarla en clase como medida de precaución.

Bonus: un acertijo que tiene que ver con lo que le sucede al protagonista de la película y que leí hace poco en alguna red social…

Si viajaras ahora mismo, de repente, al pasado, al año 1987, y tuvieras que demostrarle a la gente que provienes del futuro simplemente con lo que sabes y los objetos que llevas encima… ¿Podrías hacerlo de forma convincente? ¿Cuánto crees que tardarías?

Relacionados:

Compartir en Flipboard Publicar en Bluesky
PUBLICIDAD


Por @Wicho — 28 de Abril de 2026

La nave flotando en la negrura del espacio
La Progress MS-34 a su llegada a la EEI – Serguéi Kud-Sverchkov/Roscosmos

Esta pasada madrugada la cápsula de carga Progress MS-34 se acopló al puerto trasero del módulo Zvezda de la Estación Espacial Internacional (EEI), dando por completado su viaje hacia allí sin ningún tipo de incidente.

A diferencia de la Progress MS-33, que tuvo que atracar bajo control manual al no haberse desplegado una de las antenas del sistema de acoplamiento automático KURS, la MS-34 realizó el acoplamiento de forma totalmente automática.

Aún siendo una nave de carga su lanzamiento y llegada a la EEI estaban sometidos a un escrutinio mayor del habitual porque era la segunda vez que se utilizaba la plataforma 31/6 del Cosmódromo de Baikonur tras haber resultado dañada y quedar fuera de servicio con el lanzamiento de la Soyuz MS-28.

Infografía con el estado de la EEI tras la llegada de la Progress MS-34
Naves visitantes en la EEI tras la llegada de la Progress MS-34, que la NASA rotula como Progress 95 porque es la número 95 del tipo en ir a la Estación – NASA

Lleva a bordo un total de 2.518 kg de carga, que se dividen en 700 kilos de propelentes, 420 kilos de agua y 50 kilos de oxígeno en sus depósitos y en 1.348 kg en su compartimento presurizado que incluyen 483 kilos de comida, 333 kg de material de higiene, 311 kg de material para la reparación y el mantenimiento de la estación, 146 kg correspondientes al traje espacial mejorado Orlan-MKS y los consumibles para el mismo, 75 kg corresponden de instrumentos científicos y material sanitario.

En principio permanecerá acoplada a la EEI hasta el 22 de noviembre.

Con la vuelta al servicio de las Progress la Estación Espacial Internacional dispone de nuevo de tres de las cuatro cápsulas de carga que la mantienen convenientemente pertrechada para estar en servicio: la Cygnus de Northrop Grummann, la Dragon de carga de SpaceX y la Progress.

Hay una cuarta cápsula que se encarga de esta tarea, el HTV-X japonés, pero tras el reciente fallo del cohete H3 que la lanza, lo que suponen dos fallos en siete lanzamientos, por ahora está fuera de servicio hasta que el cohete vuelva al servicio.

El que haya cuatro cápsulas de carga distintas que se lanzan en otros tantos cohetes distintos –aunque las Cygnus ahora mismo se están lanzando en Falcon 9 igual que las Dragon mientras su fabricante termina el desarrollo de su nuevo cohete– forma parte de la estrategia de diversificar recursos para la llegada a la EEI en caso de que uno falle.

Con las misiones tripuladas pasa algo parecido, ya que las Crew Dragon y las Soyuz son las que se encargan de asegurar que esté permanentemente tripulada. La idea era que incluso hubiera una tercera nave encargada de esto, la Starliner de Boeing.

Aunque tras el fiasco de su primera misión tripulada ahora no se sabe cuando podrá entrar en servicio. O, si me apuras, si podrá entrar en servicio alguna vez vistos todos los problemas que aún tiene. Y de hecho su próxima misión será de nuevo no tripulada.

Relacionado,

Compartir en Flipboard Publicar en Bluesky
PUBLICIDAD