Por @Alvy — 11 de Enero de 2019

Es difícil encontrar artículos más superlativos que vasto, enorme y gigantesco para esta lista recopilatoria –sin usar el manido y en este caso inapropiado casi infinito– pero es que con casi tres horas y media de duración en la que en cada segundo sale un número más grande, es un vídeo podría aburrir a las ovejas… Y ojo que no hay sólo uno. Pero aunque sea chocante, resulta extrañamente interesante, al menos si lo pasas a cámara rápida (tecla cursor derecha). Al estudio, pasión y casi diría fetichismo por estos números se denomina gugología.

El tema va de números grandes, así que agárrate. Para hacernos una idea comienza por uno, dos, tres, como mandan los cánones, para luego ir subiendo a más velocidad de modo que tras el primer minuto ya estamos hablando del trillion (un billón en castellano, 1012). De ahí se va repasando a toda la nomenclatura clásica de quintillones, tredecillones y demás, hasta el legendario Gúgol (10100) que ya está bastante por encima del número partículas subatómicas que existen en el universo (y que son unas 1080). El Gargoogol es 10200 y el Faxul 200! (factorial de 200) que tampoco está nada mal. Hace rato ya que nuestra mente es incapaz de concebir nada tan grande, pero sobre el papel todo vale.

Bastante más allá están el Googolgong (10100.000) y el mayor número primo hasta la fecha que es 277.232.917-1 que también aparece por ahí. Hay otras rarezas como el Xonillion que es 10 elevado a 3 seguido de 26 ceros y un 3, algo rarito pero con nombre propio. Y de ahí al Gúgolplex que el bueno de Carl Sagan nos vendió como «el número más enormemente grande en el que jamás podremos pensar» que es 10 elevado a un gúgol. Pero, ¡ojo! Sólo llevamos 9 minutos de vídeo y la cosa no ha hecho más que empezar.

Por ahí salen el número de Skewes que es e elevado a e elevado a e elevado a 79 y un rato más adelante y haciendo uso del truco de factorizar los factoriales se llega al Megafaxul, que es ((200!)!)! A los 19 minutos comienza la notación doble donde A^^B denota A^A^A^…^A un número B de veces (las flechas o ^ simbolizan «elevado a»), con criaturas como el Googoltriplex que es (10^)4 100 (10 elevado a 10 elevado a 10 elevado a 10 elevado a 100). De este estilo hay muchísimos, como el Giggolplex que es 10^^10^^100 y similares. Aquí uno empieza a preguntarse cómo narices alguien ha tenido la santa paciencia de encontrarle un nombre único a cada uno de estos números (!!) Pero ahí están. Incluso otros como el Googonextol que es 10^^^^…^^^^101 con tropecientos «elevado a» entre medias.

De ahí se pasa a la notación con llaves A{B}C que simplifica las flechas, y que como también puede anidarse da lugar números como el G3 (G de número de Graham) que es 3{3{3{4}3}3}3}. Este tipo de números son unas pedazo de bestias inconcebibles en sí mismas, aunque el más famoso de los números de Graham aparece en una demostración matemática (ese es uno de sus méritos). Y ojo que estamos a mitad de película.

Para el resto de números se utiliza la llamada notación BEAF, inventada por Jonathan Bowers para tratar números colosales de este estilo. Es algo parecido a las flechas anidadas pero con superconjuntos, que además crecen a gran velocidad cuando se añaden listas y agrupan y extienden de diversas formas. De ese modo algo monstruosamente vasto como el Gargantuuldeka se puede escribir como {100,100,8,10}, que no parece ni grande ni ná. Mucho más adelante está el Gran Godgahlahgong que es {10,10… 1,1,1,100000} (unas 100.000 veces) para acabar con el Gran Gran Godgahlahgong que es lo mismo pero repetido y repetido con valores más grandes y anidados. Y… ¿fin? ¡No! Aunque parezca que la cosa acaba ahí… ¡nada de eso, amiguitos! Es sólo el fin de la primera parte.

La segunda parte comienza donde acaba la primera y dura otras tres horas y diez minutos. Al poco de empezar siguen los nombres épicos y pronto aparecen las ƒ de funciones y las letras griegas (se ve que ya ni con los números y letras latinas es suficiente). El Gugolpetagotrigahlah es ƒ de w de w2 + w4 elevado a 100 (o algo parecido). A partir del minuto 30 se quedan sin nombres para algunos números, señal de que el final está cerca.

La cosa la verdad es que resulta para entonces un tanto monótona y tan solo llaman la atención nombres curiosos y raros como el Doble-hiper-gralgathordeus que es {100,100((0,0,2)1)2} que aunque parezca inocuo está donde Cristo dio las tres voces. Algunos de los números empiezan a tener nombres de «bestias mecánica» de Mazinger Z, como el Gralhathor (es una «matriz tetracional»). Los más tochos quedan para el final del todo, y empiezan –apropiadamente– por God («Dios») como el Godoctadekathol. El último es el Gran Gran Gran Tethrathoth. ¿Último? Pues no, porque entonces empieza la tercera parte en otro vídeo (!!!)

Con otras 3 horas y 40 minutos por delante las estructuras de las matrices comienzan a crecer y crecer, en múltiples dimensiones y dimensiones elevadas a dimensiones. La cosa empieza a irse de las manos, y algunos números parece como si se hubieran bautizado en honor al mismísimo Chiquito de la Calzada: el Grideuterethraduliath, por la gloria de mi madre = {100,100(2[1]2)2}. Todo es muy metódico y muchos nombres parecen tener sentido, hasta que claro, algunos nombres empiezan a ir precedidos de Super, Monster, Gigante y términos parecidos. Uno en el que caí ya pasando el vídeo a toda velocidad es el Deutero-hexacthulhum, que combina nomenclatura griega con H.P. Lovecraft (¡toma ya!) Y todo sigue y sigue… hasta la parte 4 y definitivamente última de la película.

Los números de ese tamaño siguen anidándose para crecer y se usan conceptos como las capas y las legiones, que vaya usted a saber lo que son. También se usan nombres más simpáticos como Gran Boowa, propios de osos panda del zoo. La mayor parte de las creaciones ya no tienen ni nombre. Todo se diluye un poco. «Seguir subiendo en la lista empieza a ser un poco difícil», dice el autor. Aun así aparecen nombres como el Kilintar y el Tarintar, del que dicen que «al menos es un número computable». Igual que el Número de Loader, que es D5(99) y también es computable: se define como «el mayor número que puede imprimir un programa de 512 bytes o menos». También aparece el ∑(1919) o castor afanoso de 1919 estados, relacionado con las máquinas de Turing. Y otros como el número de Rayo, el Big Foot y el Oblivion que es el más cercano a… -¡tachán!– el Infinito.

Si: el infinito está en la lista, pero no es el último. Porque como es bien sabido más allá del infinito tal y como aprendimos de Georg Cantor está el Aleph-0, el ω (omega), el ω+1 el ω2, el ωω (y siguientes), el ε0, ε0+1, etcétera. Para seguir con el zeta-zeta-cero y ya al final de la lista los llamados Cardinal de Mahlo, M(2,0), M(1,0,0,0), el cardinal compacto débil (K) y finalmente el cardinal indescriptible, justo antes del último, el definitivo y el inabarcable infinito absoluto. Y ahí sí que

FIN

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Por @Wicho — 11 de Enero de 2019

En la plataforma de lanzamiento

Todo está preparado en el Complejo de lanzamiento 4E de la Base de la Fuerza Aérea de Vandenberg en California para que SpaceX lleve a cabo su primer lanzamiento de 2019. Pondrá en órbita 10 satélites de telecomunicaciones Iridium NEXT.

Parche de la misiónY será el último de este tipo de satélites por una buena temporada, pues con él habrá 75 satélites del sistema en órbita, que es lo previsto. De ellos 66 están activos y 9 son repuestos listos para ser activados cuando uno de los 66 falle. Así que mientras queden satélites de repuesto en órbita no habrá más lanzamientos.

El lanzamiento correrá a cargo de un Falcon 9 bloque 5 con una primera etapa ya utilizada en un lanzamiento anterior, en concreto en el del satélite de comunicaciones Telstar 18V. La idea es que la primera etapa vuelva al espaciopuerto flotante Just Read The Instructions para volver a ser utilizada. Está previsto para las 16:31, hora peninsular española, del día 11 y se podrá seguir a través de Internet, como viene siendo habitual, desde unos 30 minutos antes del lanzamiento.

Siendo como es un lanzamiento espacial casi parece rutinario frente a los desafíos a los que se enfrenta SpaceX este año como son lanzar la primera Dragon tripulada, primero vacía en una misión de pruebas y más adelante en su primera misión real, y también el de lanzar las dos primeras misiones reales del Falcon Heavy. También es posible que a lo largo del año Mr. Steven por fin consiga cazar una cofia con su red.

SpaceX tiene ahora mismo programados 21 lanzamientos para 2019, lo que igualaría su récord de 2018, aunque es casi seguro que al final se queden un poco cortes porque lo más probable es que alguno de esos lanzamientos termine siendo pospuesto para 2020.

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Por @Wicho — 11 de Enero de 2019

Simulación del eclipse por Tomruen
Simulación del eclipse por Tom Ruen – CC BY-SA 4.0

El lunes 21 de enero de 2019 a las 3:35, hora peninsular española, comienza un eclipse total de Luna que termina a las 8:44 y que será visible en su totalidad desde España. Esas horas son, respectivamente, en las que la Luna entra en contacto y deja de tenerlo con la penumbra de la Tierra; el eclipse será total entre las 5:39 y las 6:40, con el máximo a las 6:09.

Será visible –nubes mediante– desde la mitad occidental de África, Europa y toda América, aunque en algunos lugares la Luna se pondrá antes de que termine el eclipse. De hecho en España sólo lo podremos ver entero los que vivamos al oeste de una línea que va más o menos desde Huelva a Zarauz.

La gran ventaja de los eclipses de Luna, aparte del espectáculo natural que son, es que aparte de abrigarse no es necesario tomar ninguna precaución para observarlos y que no hay ningún problema en hacerlo a través de unos binoculares o un telescopio; incluso puedes intentar fotografiarlo. Aunque una opción que puede hacerlos aún más atractivos es ver si alguna asociación astronómica, planetario o similar de tu zona organiza una observación.

Después de este en 2019 habrá un eclipse parcial de Luna entre los días 16 y 17 de julio, también visible desde España.

En cuanto a eclipses de Sol este año trajo uno parcial entre el 5 y el 6 de enero, uno total el 2 de julio y uno anular el 26 de diciembre, pero ninguno de ellos visible desde España.

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Por @Alvy — 10 de Enero de 2019

La geometría no euclidiana suele hacer que los objetos y formas geométricas se comporten de forma bastante rara, más que nada porque incumplen algunos de los postulados de los Elementos de Euclides: la suma de los tres ángulos de un triángulo no tiene por qué dar 180°, por ejemplo, de modo que cuando se trabaja con ellas suceden algunas cosas aparentemente raras o imposibles desde nuestro humano punto de vista, aunque matemáticamente correctas. Pues lo de este motor de gráficos es todavía mejor.

Y es que utilizando todo tipo de «licencias artísticas» alguien llamado HackerPoet ha creado NonEuclidean (el código se puede descargar de Gitbhub), que es un motor de gráficos escrito en C++ y OpenGL para Windows. Es como los motores gráficos de los juegos 3D y en él se pueden crear mundos tridimensionales y navegarlos… de forma un tanto peculiar.

Lo que se ve en esos mundos es aparentemente simple, pero no es para nada lo habitual ni lo «visualmente correcto». Lo que parece pequeño por fuera es grande por dentro y los puntos de paso no siempre llevan a donde parecen llevar. En cierto modo recuerda mucho a los mundos imposibles y visualmente paradójicos de M.C. Escher, a alguno de los niveles completamente locos de Portal o a cualquiera de sus paradójicas variantes.

De este modo, podemos movernos en las salas de demostración a través de puertas que dan a lugares «incorrectos», por conexiones de unas habitaciones a otras que recuerdan a los teseractos de cuatro dimensiones o asistir pasmados a efectos como que al mirar detrás de una columna se vean unas cosas u otras dependiendo de si eliges izquierda o derecha. La cosa incluso cambia a medida que das vueltas a la columna sin moverte de la habitación, como si pasaras de una dimensión a otra. Simplemente fascinante.

Estos efectos los hemos visto en algunos juegos 3D, pero disponer de un «motor de gráficos» para crear esos mundos es algo que mucha gente encontrará especialmente intrigante e interesante.

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