Por @Wicho — 9 de Junio de 2021

Ganimedes por la JunoCam el 7 de junio de 2021 – NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS
Ganimedes por la JunoCam el 7 de junio de 2021 – NASA/JPL-Caltech/SwRI/MSSS

A última hora de la tarde del 7 de junio de 2021 la sonda Juno de la NASA pasó a tan sólo 1.038 kilómetros de la superficie de Ganimedes, la luna más grande de Júpiter. La luna más grande de todo el sistema solar. De hecho es más grande que Mercurio. Y la única luna del sistema solar con campo magnético. Aparte de recoger datos con todos los instrumentos de a bordo Juno hizo fotos con la JunoCam y con su cámara de navegación. Las dos primeras fotos que ha enviado están ya disponibles en Mira las primeras imágenes que tomó Juno mientras sobrevolaba Ganímedes.

La primera, la que abre esta anotación, está tomada por la JunoCam usando su filtro verde. En cuanto lleguen las correspondientes al rojo y al azul podremos ver una imagen en color. En ella se puede apreciar la superficie de la luna iluminada por el Sol con un detalle que no veíamos desde que la sonda Galileo hiciera una aproximación similar a Ganimedes en mayo de 2000. La resolución es de un kilómetro por pixel.

Es, en cualquier caso, una versión preliminar, pues aún faltan por recibir los datos de navegación de la sonda que permitirán alinear mejor las distintas tiras que forman la imagen; en la parte inferior derecha es dónde más se aprecia esta falta de alineación.

La otra imagen fue obtenida por la cámara de navegación estelar de la sonda –la que mira normalmente hacia el espacio para ver la posición de estrellas conocidas y así calcular la posición de Juno– y se corresponde al hemisferio de Ganimedes que estaba a oscuras durante el sobrevuelo. Su resolución es de entre 600 y 900 metros por pixel.

La comunidad científica cree que Ganimedes tiene un enorme océano de agua salada bajo una cubierta formada por hielo y rocas; de hecho cree que ese océano contiene más agua que toda la que hay en la Tierra. Durante su sobrevuelo Juno ha medido la composición, grosor y temperatura de la corteza de hielo de agua de Ganimedes. También ha medido la radiación a su alrededor. Además la comparación de las fotos recién tomadas con las de hace veinte años y más permitirán hacernos una idea de la actividad de su corteza y por tanto de su interior.

Juno en órbita alrededor de Júpiter
Impresión artística de Juno en órbita alrededor de Júpiter. En el extremo de uno de sus paneles solares se ve el magnetómetro, uno de los nueve instrumentos que lleva a bordo – NASA/JPL-Caltech/SwRI

Es el primero de los encuentros programados con Ganimedes, Europa e Ío durante esta fase de la misión. Habrá otro a Europa el 29 de septiembre de 2022 y dos a Ío el 30 de diciembre de 2023 y el 3 de febrero de 2024. Estas aproximaciones cercanas se no sólo para estudiar las lunas sino también para modificar el periodo de la órbita de la sonda, lo que hace que pueda aumentar el número de perijoves, sus aproximaciones máximas al planeta. Aunque esto la pone en mayor riesgo de sufrir un fallo ya que el entorno de Júpiter no es precisamente amistoso para la electrónica de a bordo. En total serán 42 órbitas extra para la misión.

Juno es la segunda sonda, tras la ya citada Galileo, que henos puesto en órbita alrededor de Júpiter. Sus instrumentos están diseñados para analizar la composición de la atmósfera del planeta con la idea, entre otras cosas, de intentar averiguar si tiene o no un núcleo sólido bajo su manto de nubes. Permitirán también crear mapas detallados de su campo magnético, de sus emisiones de radiación, y de su campo gravitatorio. La idea es que todo eso nos ayude a saber más del origen de nuestro sistema solar, ya que a fin de cuentas Júpiter no es más que una estrella que se quedó pequeña y nunca llegó a encenderse. Y ya nos ha ido revelando cosas sorprendentes del gigante gaseoso.

La misión está en Twitter como NASAJuno; también está en mi lista de cuentas relacionadas con el espacio.

Las dos próximas misiones programadas a Júpiter y sus lunas son Juice de la Agencia Espacial Europea y Europa Clipper de la NASA. Pero lo más probable es que para cuando lleguen –no antes de 2029 y 2030 respectivamente– Juno lleve ya años desintegrada en la atmósfera del planeta.

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Por Microsiervos — 9 de Junio de 2021

La gente de ElDiario.es nos invitó a participar en su sección de entrevistas «Conectados»: Alvy y Wicho, autores del blog «Microsiervos». Por aquello del distanciamiento social y porque además estamos distanciados geográficamente lo hicimos «de casa a casa», por videoconferencia.

Se suponía que esto era el futuro / Portada / por Alvy y WichoLa idea era hablar un poco de nuestro primer libro Se suponía que esto era el futuro publicado por Montena / Penguin Random House. La verdad es que parece como si lo hubiéramos publicado hace un siglo, aunque lleva menos de cuatro semanas en librerías y tiendas online.

Fue una amena charla de un poco menos de tres cuartos de hora con Ignacio Escolar, director de El Diario y a quien conocemos desde los tiempos jurásicos de la blogosfera, cuando empezó a escribir Escolar.net, otro de los blogs más veteranos de estas latitudes.

Actualización – Una de las anotaciones mencionadas acerca de las conspiranoias y lo complicado del periodismo y la divulgación científica es Sobre la percepción de la probabilidad y el lenguaje. Allí se examina cómo la elección del lenguaje puede determinar lo probable o improbable que perciban las personas que leen un artículo los sucesos, ya sea que una vacuna funcione o que un virus se haya «escapado de un laboratorio».

Otro de los textos mencionados en el libro sobre las leyendas urbanas y fakes es la clásica lista de Diez signos inequívocos de que «algo» puede ser un bulo, mito urbano, timo, broma o rumor maligno (fake news), que tiene ya más de 20 años.

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Por @Wicho — 8 de Junio de 2021

Airtag / AppleHe estado probando un AirTag desde el día en el que estuvieron disponibles. La buena noticia es que funcionan para encontrar cosas. La mala noticia es que, al menos en mi opinión, Apple necesita aclarar más el asunto de la privacidad e incluso atarlo un poco mejor.

Lo primero que tuve que hacer para poder usar el AirTag –aparte de activarlo, obviamente– fue instalar iOS 14.5 en mi iPhone, pues las versiones anteriores del sistema no tienen lo que hay que tener para configurarlo. Configurarlos es un proceso sencillo e indoloro, más aún cuando el iPhone detecta automáticamente el AirTag en cuanto lo activas y te va guiando paso a paso.

Poderoso efecto red

Los AirTag se «hablan» con los literalmente miles de millones de dispositivos de Apple que tienen activada la opción «Encontrar mi…», que es la opción por defecto. Actúan entonces como una especie de repetidores anónimos de la señal de los AirTag. Así todos ellos ayudan a encontrarlos y, por ende, aquello a lo que vayan unidos, como por ejemplo las llaves de casa, una cartera, una mochila, o incluso un coche. Es una ventaja enorme respecto a otros dispositivos similares que ya estaban en el mercado porque todos ellos necesitaban que su software específico estuviera instalado en los móviles que debían ayudar a encontrarlos. Y en mis pruebas muchas veces era la única persona de mi ciudad que lo tenía instalado. Así que era complicado encontrar algo que no estuviera cera de mi teléfono.

Mis pruebas –ver más abajo– indican que aunque necesitas iOS 14.5 para configurar los AirTag en realidad cualquier iPhone con iOS 13 o posterior que tenga activada la función Buscar mi iPhone sirve para ayudar a localizar los AirTags. En iPadOS es necesaria la 14 o posterior. En mac OS necesitas Catalina o posterior.

Con la app Buscar, en la pestaña Objetos, podrás ver dónde y a qué hora ha sido visto por última vez cada uno de los AirTag que tengas asociados a tu cuenta y así saber grosso modo si están en el despacho, en el coche, etc, o si andan perdidos por algún otro sitio. Y en ese caso puedes activar –para eso necesitas iOS 14.5 o superior– el Modo Perdido para que los dispositivos que lo tengan cerca –y que tengan la versión del sistema necesaria– muestren un mensaje sobre ello. Aunque lo que no he conseguido que funcionara nunca es la aplicación Buscar en mac OS Big Sur: me muestra la pestaña Objetos pero nunca llegó a ver el AirTag que usé en las pruebas, ni en modo normal ni en modo perdido.

Yo no he podido probarla porque mi iPhone no tiene el chip U1 necesario para ello. Pero Alvy, que también los ha probado y tiene un iPhone 12, me cuenta que la Búsqueda de Precisión funciona bien como «brújula» para encontrar los AirTags cuando estás en el mismo sitio que ellos, aunque requiere estar bastante cerca –unos pocos metros– para que capte la señal y muestre las indicaciones; las paredes y otros obstáculos parecen interferir un poco. Otra cosa es que a ambos nos cuesta bastante oír con nuestros oídos de cincuentones el pitido que emiten los AirTag. Y ahí poco puede hacer Apple. Al menos no mientras no saque los iEars.

Pero en cualquier caso, como decía al principio, aunque no son una idea nueva ni mucho menos los AirTag funcionan muy bien gracias a todos los dispositivos que forman la red Buscar. Y es una tecnología que Apple podrá ir incorporando en cada vez más dispositivos como por ejemplo ya ha hecho con los AirPod. Y que además ha abierto a terceras partes, con lo que hay ya en el mercado dispositivos como el Chipolo ONE Spot con la misma funcionalidad que los AirTag. Esto también abre la posibilidad de que cascos u otros dispositivos de otros fabricantes puedan ser encontrados igual que si fueran unos AirPod.

Stalker con permiso

Una de las primeras cosas que hice para comprobar cómo va lo de la privacidad fue pedirle a mi mujer que se llevara con ella el AirTag. Y así, un rato después de que saliera de casa con él abrí la app Buscar en mi iPhone y pude averiguar dónde estaba el AirTag y por tanto mi mujer. Cuyo iPhone, por cierto, no tiene aún instalado iOS 14.5.

Pero como no podía descartar que no hubiera sido un iPhone con iOS 14.5 el que hubiera detectado el AirTag al día siguiente hice otro experimento: en cuanto salió de casa para el trabajo abrí la app otra vez y pude seguirla en su camino al trabajo. Así comprobé que en efecto no es necesario que un iPhone tenga instalado iOS 14.5 para poder localizar un AirTag; basta con que esté participando en la red de Buscar.

Le pedí además que al volver a casa «se lo olvidara» en el despacho, así que durante unas horas estuve comprobando periódicamente como el AirTag era localizado periódicamente gracias a otros iPhone, pues cambiaba la hora a la que había sido visto por última vez.

Alex en el trabajoDe todas formas como el iPhone de mi mujer está asociado a mi cuenta de iCloud para poder usarlo en las automatizaciones de HomeKit quise descartar por completo que por eso estuviera pasando la información del AirTag a mi iPhone. Así que le pedí a una amiga cuyo iPhone tampoco tiene instalado iOS 14.5 y que, por supuesto, no está asociado a mi cuenta de iCloud, que me hiciera de conejillo de indias y durante unos días se llevó el AirTag.

Durante ese periodo pude seguir sus desplazamientos y, por ejemplo, saber cuándo estaba en casa, en el trabajo, o dejando a su hijo en el colegio. Sin que su iPhone le dijera jamás que llevaba con ella un AirTag que no era suyo. De hecho tuvo que pasar un fin de semana por medio para que el AirTag empezara a pitar porque como somos compañeros de trabajo no habían llegado a pasar los tres días de plazo necesarios para que se pusiera a pitar al no detectar mi iPhone. Y aún así a mi amiga nunca le salió ninguna alerta en el iPhone.

Y sí, ya sé que se supone que los AirTag no son para esto. Pero como sucede con casi cualquier herramienta, siempre se le puede buscar el lado oscuro al uso de los AirTag.

Frente a esto Apple tiene que buscar un difícil equilibrio entre que los AirTag funcionen de modo que sean útiles y los malos usos que se puedan hacer. Y me consta que Apple está haciendo ajustes. El plazo de tres días que mencionaba antes, por ejemplo, acaba de ser reducido el pasado día 3 a un periodo aleatorio de entre 8 y 24 horas, lo que Apple entiende que complica las cosas para quien quiera hacer un uso nefando de los AirTag.

Así que, como decía al principio, los AirTag funcionan pero necesitan mejorar en cuanto a privacidad. Aunque no sea por la tecnología en sí sin porque las personas somos personas y tenemos nuestras debilidades.

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Por @Alvy — 8 de Junio de 2021

Conseguí encontrar la web del proyecto XUAN y este vídeo de un joven ingeniero, hacker e inventor de artilugios, Peng Zhihui donde se puede ver su bicicleta autónoma XUAN (de eXtremely Unnatural Auto-Navigation). Es tan fácil de explicar como lo que se ve en las imágenes: una bicicleta normal y corriente que se mantiene en equilibrio y se conduce sola. ¡Mooola! Aunque el vídeo (y los subtítulos) están en chino he querido incluirlo porque resulta bastante autoexplicativo. Lo bueno, bueno –la bicicleta funcionando– empieza en el vídeo a partir de 07:55.

El vídeo muestra básicamente todo el proceso de inspiración, creación, diseño de los componentes, fabricación y pruebas del aparato – un vídeo perfecto. La física en la que se basa es la del giroscopio; convenientemente alimentado puede girar y ajustar su velocidad para mantener la bicicleta en equilibrio sin problemas. Es la pieza grande que da vueltas y que va entre el tubo del asiento y el tubo inferior del cuadro. [Se puede ver en funcionamiento en 06:35].

Para mover ligeramente el manillar se utiliza un motor con una cinta y cables que lo hacen girar; otro motor proporciona tracción desde la rueda trasera (los pedales no se usan). Y en otros lugares libres del cuadro se instalan la batería y la electrónica. Todo ello diseñado con programas de CAD con deliciosa exquisitez.

En el vídeo puede verse a partir de 07:55 cómo la bicicleta puede mantener el equilibrio quedándose perfectamente quieta en el sitio; algo parecido a lo que hacen los Segway (si alguna vez has visto uno). Los sensores giroscópicos y la electrónica controlan las diferentes fuerzas que pueden actuar para buscar el punto de equilibrio; una vez conseguido se pueden hacer cosas como darle pequeños empujones, colgar un ladrillo de la barra [08:25] y todo seguirá funcionando.

Cuando el motor de tracción se pone en marcha [08:40] la bicicleta se mueve sin problemas; incluso puede realizar giros. Para esquivar objetos luego se equipó con una cámara y software de reconocimiento de objetos y un LIDAR (radar láser) lo que le proporciona habilidades fantasmagóricas, casa mágicas, como la de rodar sin problemas por los pasillos de un edificio [09:30]. También puede ir hacia atrás [10:05] y seguramente le añadirán otras virguerías. No tengo claro que pueda soportar el peso de una persona –no se ve ninguna versión con alguien encima– probablemente porque necesitaría motores más potentes, pero quién sabe.

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No hace demasiados años circuló otro vídeo similar, el de la bicicleta autónoma de Google, surgida en los Países Bajos, que guarda un tremendo parecido… excepto por el pequeño detalle de que aquello era una broma de April’s Fools, el Día de los Inocentes. Ahora aquella visión se ha hecho realidad. En cinco años.

Peng Zhihui se graduó en la Universidad de Tecnología y Ciencia Electrónica de China en 2018 y ha trabajando en el laboratorio de Inteligencia Artificial de OPPO y también en Huawei, en el Programa de Jóvenes Genios. Desde luego con inventos como este se le puede augurar un futuro prometedor.

(Vía Naomi Wu.)

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