Por @Alvy — 11 de Enero de 2021

Hay gente que disfruta de una larga caminata en vez de viajar en coche, o de dibujar con pinceles en vez de tomar una fotografía con el móvil. En este tranquilo y relajante documental un grupo de gente analógica inmerso en el mundo digital de Sarah Reyes y Daniel Diernsky en Exploredinary explica por qué prefieren sus técnicas fotográficas a las alternativas más modernas.

Estos artesanos analógicos disfrutan eligiendo todos los materiales, dedicando tiempo a experimentar y probar con nuevas texturas sobre las que plasmar sus trabajos. Disfrutan de trabajar directamente con productos químicos, los efectos de la luz ultravioleta y de cada irregularidad del proceso. No es que odien los bits y los ajustes digitales, simplemente prefieren la alternativa.

En el caso de los que tienen un estudio fotográfico como negocio, dicen tener algo digital, pero también que «lo divertido es hacerlo en analógico». También hay quien dedica su tiempo a la restauración de fotografías antiguas –algo que hemos visto por aquí en muchas ocasiones–, una combinación de arte y técnica difícil de dominar.

Especial mención para los fans de la fotografía Polaroid instantánea, quienes se dedican a reparar esas legendarias máquinas con la que todavía muchos disfrutan para conseguir una fotografía diferente y, en cierto modo, más físicamente duradera.

(Vía @jlacort.)

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Por @Wicho — 11 de Enero de 2021

Impresión artística de un satélite artificial con estructura de madera – Sumitomo Forestry
Impresión artística de un satélite artificial con estructura de madera – Sumitomo Forestry

Sumitomo Forestry y la Universidad de Kyoto han anunciado que van a trabajar juntas en el desarrollo de satélites artificiales cuya estructura esté fabricada en madera. La idea es conseguir que en la reentrada al final de su misión su destrucción sea lo menos contaminante posible. Colabora en el proyecto el ex astronauta Takao Doi.

Comenzarán por hacer pruebas con distintos tipos de madera en ambientes extremos en la Tierra. Cuando hayan decidido qué tipo de madera usar construirán un modelo de ingeniería de un satélite para hacer pruebas. La idea es lanzarlo en 2023.

Suena raro, como poco. Pero cosas más raras se han visto.

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Por @Wicho — 11 de Enero de 2021

El primer 777X despegando - Boeing
El primer 777X despegando - Boeing

Medio escondida en una nota de prensa sobre la nueva cabina Economy Premium de los Airbus A380 que aún tiene que recibir y mejoras en el resto de las cabinas de esos aviones Emirates ha deslizado la noticia de que no va a recibir ningún Boeing 777X hasta 2023. Así que la entrada en servicio del modelo se retrasa hasta ese año.

Cuando Boeing presentó el 777X en 2013 el cliente de lanzamiento iba a ser Lufthansa en 2020. Pero luego la aerolínea redujo su pedido y anunció que quizás retrasaría la entrega de los 777X que aún dejaba encargados. Así que el cliente de lanzamiento pasó a ser Emirates, que tenía encargados 150 ejemplares, en 2021.

El primer prototipo de 777X voló en enero de 2020, y para entonces aún se manejaba una fecha de entrada en servicio de mediados de 2021. Pero a mediados de 2020 Boeing anunció que no esperaba entregar el primer ejemplar hasta 2022. Y ahora, a tenor de lo que dice Emirates, será en 2023. Aunque no queda claro del todo si es porque Boeing no llega a tiempo o porque la aerolínea, con la que está cayendo por la pandemia de covid, ha decidido retrasar las entregas del nuevo avión.

Con una longitud de 76,7 metros y una envergadura de 71,8 el 777-9 será el avión más grande que jamás haya fabricado Boeing, aunque hay una variante ligeramente más corta, el 777-8, con 69,8 metros de longitud. El -9 tendrá un alcance máximo de 13.500; el -8, por su parte, llega hasta los 16.170.

El 777X incorpora al la familia del 777 muchas mejoras que Boeing desarrolló para el 787. De ellas destacan las alas, fabricadas en materiales compuestos como las del 787, que cuentan con puntas plegables de 3,4 metros para que el 777X pueda operar desde los mismos aeropuertos que cualquier otro 777.

Con todas las mejoras Boeing promete a las aerolíneas coste por asiento de un 777X un 33% menor que el de un 747-400, un 22% menor que el de un A380, un 13% menor que el de un 777-300ER y un 10% menor que el de un A350-1000. Para los pasajeros, aparte de maleteros más grandes y una presurización y nivel de humedad en cabina mayores que proporcionan más comodidad y se supone que redicen el jet-lag, el 777 incorpora ventanas como las del 787, que son enormes y molan todo.

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Por @Alvy — 10 de Enero de 2021

Alguien se preguntó hace tiempo si se podría cocinar un pollo a hostia limpia, una idea basada en un principio científico:

Si la energía cinética se convierte en energía térmica… ¿Cuán rápido habría que abofetear a un pollo para cocinarlo a hostias?

La pregunta se convirtió en meme y se basaba en la ecuación de conversión entre energía cinética y térmica (1/2mv²=mcT) tomando como factores que una mano pesa unos 0,4 kg, se puede dar una bofetada a unos 11 m/s (40 km/h) de velocidad, que el pollo pesa 1 kg y tiene una capacidad calorífica intrínseca de unos 2720 J/Kc. Para cocinarlo habría que elevar la temperatura de 0°C a 205°C. Cada bofetada generaría un incremento de temperatura de unos 0,0089°C así que haría falta darle 23.034 hostias «estándar» para que quedara cocinado.

Eso sí, el proceso se puede reducir a una sola y poderosa bofetada, la mayor de las hostias imaginables, que sería una con la mano abierta pero a 1.665 m/s o unos 6.000 km/h, prácticamente Mach 5. Eso son cinco veces la velocidad del sonido, así que el pollo ni la oiría venir. También está al límite de la velocidad supersónica, por lo que podríamos hablar de una hostia supersónica con propiedad. Más allá sólo estarían las velocidades hipersónicas (Mach 5 a 10) y Superhipersónicas (Mach 10 a 25), que podríamos intuir podrían cocinar pollos más grandes.

Eso sí, el resultado no es demasiado comestible. En el vídeo de N. Rabino creado con Ansys 17.0 se ve una simulación con el pollo en forma de gel balístico y cómo en cuestión de microsegundos y tras indescriptibles ruidos (que nos ahorran en el vídeo) tanto el pollo como la mano se desintegran en millones de partículas debido a la liberación casi instantánea de energía.

Así que tanto la ciencia como los cocinillas puede estar tranquilos porque esta forma de cocinar pollos no es adecuada para el consumo humano, únicamente como mero entretenimiento.

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