Por @Alvy — 6 de Julio de 2020

Estuve repasando algunas versiones del famoso experimento de la doble rendija que planteó Thomas Young en 1801 para discernir si la luz era un corpúsculo o una onda, dando lugar a la teoría de la naturaleza ondulatoria de la luz… que como hoy sabemos es a la vez una onda y una partícula: la famosa dualidad onda‑partícula. Es, como recordaba Matt O’Dowd de Space Time «el experimento cuántico que rompió la realidad», y de verdad que fue así.

Además de la versión original del experimento –casi siempre ignorada por el paso del tiempo– están las versiones modernas en las que se mejoró el planteamiento original haciendo la prueba fotón a fotón (o incluso electrón a electrón) por no hablar de otras variantes: con moléculas completas, como las buckybolas (el buckminsterfullereno C60 sin ir más lejos).

Encontré un montón de vídeos; el más completo probablemente el de PBS Space Time que encabeza la anotación. Pero si echas un vistazo a los demás estos otros –que tienen una duración razonablemente corta– seguramente acabarás con una visión más completa y detallada. Además de que te entrarán ganas de ir a buscar un puntero láser al bazar de la esquina para llevar a cabo el experimento.

Seguir leyendo: «Todas las versiones del experimento cuántico de Thomas Young de la doble rendija en varios vídeos»

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Por @Alvy — 5 de Julio de 2020

Unos investigadores de la Carnegie Mellon han trabajado en algo denominado «Los retos del diseño de interfaces humanas orientadas a las emociones negativas»; en otras palabras: robots y objetos que reciben somantas de palos y a los que puedes darles con un martillo o acuchillar alegremente. Como dicen, muy apropiadamente:

Mucha gente se ha centrado hasta ahora en los creadores y los makers; nosotros hacemos lo mismo pero con la destrucción y la catarsis.

– Amit Zoran y Jodi Forlizzi,
investigadores

La idea es básicamente crear objetos, principalmente no-antropomórficos (aunque algún muñeco hay por ahí) a con los que desahogarse a gusto. Se puede aplastar un cuadrado de plástico con un martillo y ver cómo brilla o darle estocadas a un cojín amorfo y ver cómo se mueve.

En teoría esas expresiones de la energía negativa producen un efecto liberador, a lo que ayuda la respuesta tecnológica que tienen, ya sea con luces o sonidos. Hay uno que responde cuando lo insultan; otros se mueven cuando detectan que han sido alcanzados por objetos puntiagudos.

Como se suele decir, hay gente pa tó, y estos curiosos robots son la prueba. ¿Sufren? No; de hecho su objetivo vital es absorber los impactos y reaccionar a los insultos, así que en teoría todos contentos… Pero de todos modos, risas apartes, el asunto levantó algunas consideraciones éticas sobre lo apropiado que es que estos chismes reaccionen alegremente cuando son tratados a patadas y con palabrotas, aunque sea por adultos. Como no están en las tiendas, todo queda en el laboratorio, de momento.

(Vía Spectrum.)

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Por @Alvy — 5 de Julio de 2020

Rompecabezas redondos de la Luna, la Tierra y otros planetas

Hace unas semanas buscando puzzles para matar el aburrimiento encontré estos curiosos puzzles redondos de 1.000 piezas en AliExpress. No tengo ni idea de cómo será su calidad ni si se parecerán mucho a las fotos, porque comprar allí siempre supone un pequeño salto de fe, pero ahí quedan. Cuestan unos 9 ó 10 euros + gastos de envío.

Rompecabezas redondos de la Luna, la Tierra y otros planetas

Además del diseño con la foto lunar hay otros con la Tierra, en distintas vistas: Europa y Australia. También hay otro con las imágenes de Júpiter, Venus y Marte, a cuál más complicado. Marte parece el más difícil porque es el que menos zonas distintas parece tener a simple vista.

Lo que no tengo muy claro es si luego será fácil encontrar marcos apropiados si quieres conservarlos una vez resueltos.

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Por @Wicho — 5 de Julio de 2020

Esta pasada noche Rocket Lab ha sufrido el primer fallo de un cohete Electrón desde su entrada en servicio. En concreto era el Electrón número 13 que lanzaban, lo que no deja de ser una lamentable coincidencia.

Todo fue bien durante los primeros minutos del lanzamiento. De hecho todo fue bien hasta unos minutos después del separamiento de la primera y la segunda etapas. Pero a los 5:40 del despegue la imagen de vídeo se quedó congelada, lo que no tendría que ser un problema per se. Sin embargo poco después de los seis minutos la altitud del cohete, tras alcanzar un máximo de 192,8 kilómetros, comenzó a descender sin parar, algo que definitivamente no quieres ver en el lanzamiento de un cohete.

En un principio Rocket Lab dijo que se había perdido la señal de vídeo pero que seguían recibiendo telemetría delcohete, así que seguirían dando actualizaciones a través de sus redes sociales. Pero poco después tuiteaban reonociendo que habían perdido el cohete y su carga útil.

Logo de la misión - Rocket LabEn este caso se trataba del CE-SAT 1B de Canon, el Faraday 1 de In-Space Missions y cinco Flock-4e de Planet Labs. Como seis de los siete satélites que iban a bordo estaban destinados a obtener imágenes de nuestro planeta el cohete había sido bautizado Pics Or It Dind't Happen (Fotos o no pasó).

No está clara todavía la causa del fallo pero se especula con que ha podido tener que ver con un fallo en el cambio de las baterías de la segunda etapa del cohete. El Electrón, a diferencia de otros cohetes que usa turbobombas impulsadas por gas para mover los propelentes de los depósitos al motor, usa turbobombas eléctricas. Y un truco que usa es que cuando las dos primeras baterías se agotan las expulsa para ahorrar peso. Claro que antes ha de activar una tercera batería que es la que se encarga de mover los propelentes hasta la separación de la tercera etapa. Pero sin batería no hay flujo de propelentes, luego no hay motor en funcionamiento, luego no hay empuje.

Es la primera vez que falla el lanzamiento de un Electrón por un fallo del cohete. Hasta ahora sólo el primer Electrón, lanzado el 25 de mayo de 2017, había fallado a la hora de entrar en órbita. Pero fue por un fallo en la configuración de los equipos de tierra, no por un fallo del cohete. De hecho no huno que hacer ningún cambio en el cohete para el segundo lanzamiento, que se llevó a cabo sin problemas el 21 de enero de 2018.

A Rocket Lab le toca ahora investigar qué ha pasado e implementar los cambios que sean necesarios. Y aunque poner cohetes en órbita diste de ser rutinario este fallo llega en un momento en el que la empresa estaba en un momento realmente dulce: con un lanzamiento con éxito tras otro y dos nuevas plataformas de lanzamiento a punto de entrar en servicio y superada la interrupción causada por el coronavirus su intención era mantener un ritmo de un lanzamiento al mes durante el resto de 2020 y el principio de 2021 pero ya no va a poder ser.

En cualquier caso es una de las empresas que está revolucionando el acceso al espacio con lanzamientos frecuentes y con poco tiempo de espera.

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