Por @Wicho — 5 de Julio de 2020

Esta pasada noche Rocket Lab ha sufrido el primer fallo de un cohete Electrón desde su entrada en servicio. En concreto era el Electrón número 13 que lanzaban, lo que no deja de ser una lamentable coincidencia.

Todo fue bien durante los primeros minutos del lanzamiento. De hecho todo fue bien hasta unos minutos después del separamiento de la primera y la segunda etapas. Pero a los 5:40 del despegue la imagen de vídeo se quedó congelada, lo que no tendría que ser un problema per se. Sin embargo poco después de los seis minutos la altitud del cohete, tras alcanzar un máximo de 192,8 kilómetros, comenzó a descender sin parar, algo que definitivamente no quieres ver en el lanzamiento de un cohete.

En un principio Rocket Lab dijo que se había perdido la señal de vídeo pero que seguían recibiendo telemetría delcohete, así que seguirían dando actualizaciones a través de sus redes sociales. Pero poco después tuiteaban reonociendo que habían perdido el cohete y su carga útil.

Logo de la misión - Rocket LabEn este caso se trataba del CE-SAT 1B de Canon, el Faraday 1 de In-Space Missions y cinco Flock-4e de Planet Labs. Como seis de los siete satélites que iban a bordo estaban destinados a obtener imágenes de nuestro planeta el cohete había sido bautizado Pics Or It Dind't Happen (Fotos o no pasó).

No está clara todavía la causa del fallo pero se especula con que ha podido tener que ver con un fallo en el cambio de las baterías de la segunda etapa del cohete. El Electrón, a diferencia de otros cohetes que usa turbobombas impulsadas por gas para mover los propelentes de los depósitos al motor, usa turbobombas eléctricas. Y un truco que usa es que cuando las dos primeras baterías se agotan las expulsa para ahorrar peso. Claro que antes ha de activar una tercera batería que es la que se encarga de mover los propelentes hasta la separación de la tercera etapa. Pero sin batería no hay flujo de propelentes, luego no hay motor en funcionamiento, luego no hay empuje.

Es la primera vez que falla el lanzamiento de un Electrón por un fallo del cohete. Hasta ahora sólo el primer Electrón, lanzado el 25 de mayo de 2017, había fallado a la hora de entrar en órbita. Pero fue por un fallo en la configuración de los equipos de tierra, no por un fallo del cohete. De hecho no huno que hacer ningún cambio en el cohete para el segundo lanzamiento, que se llevó a cabo sin problemas el 21 de enero de 2018.

A Rocket Lab le toca ahora investigar qué ha pasado e implementar los cambios que sean necesarios. Y aunque poner cohetes en órbita diste de ser rutinario este fallo llega en un momento en el que la empresa estaba en un momento realmente dulce: con un lanzamiento con éxito tras otro y dos nuevas plataformas de lanzamiento a punto de entrar en servicio y superada la interrupción causada por el coronavirus su intención era mantener un ritmo de un lanzamiento al mes durante el resto de 2020 y el principio de 2021 pero ya no va a poder ser.

En cualquier caso es una de las empresas que está revolucionando el acceso al espacio con lanzamientos frecuentes y con poco tiempo de espera.

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Por @Alvy — 5 de Julio de 2020

The Centre for the Study of Existential Risk

En la Universidad de Cambridge tienen un curioso departamento dedicado podríamos decir al análisis de diversas versiones del fin de mundo, apropiadamente llamado

Estos riesgos existenciales para la raza humana los han dividido en cuatro, que son básicamente eventos de baja probabilidad pero alto impacto, entre ellos:

Cada apartado tiene interesantes contenidos y apuntes sobre qué tipo de eventos producirían estos problemas catastróficos: desde una inteligencia artificial controlando las armas militares y causando un desastre global por error al colapso del ecosistema debido a la emergencia climática global en que estamos inmersos o a una pandemia que borre a los seres humanos del mapa.

Para no verlo todo negativfo y ser un poco positifvos el CSER también se dedica a preparar trabajos y vídeos acerca de cómo mitigar o minimizar estos riesgos. Entre otros están cómo hacer que las IA sean más fiables, cómo conservar las semillas para que sobrevivan a un posible escenario apocalíptico y cosas así. Tranquiliza saber que al menos hay alguien pensando en todo esto.

(Vía Genís Roca + Pilar Kaltzada.)

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Por @Wicho — 3 de Julio de 2020

Impresión artística de un satélite OneWeb en órbita - OneWeb
Impresión artística de un satélite OneWeb en órbita - OneWeb

Después de la quiebra de OneWeb, una de las empresas que están intentando crear una constelación de satélites para dar acceso a Internet, se ha producido ya la subasta de su deuda. Y ha sido comprada por un consorcio liderado por el gobierno del Reino Unido en el que también participa el operador de telefonía móvil indio Bharti Global. Cada uno pone 500 millones de dólares para un total de 1.000 millones. La nota de prensa oficial está en UK government to acquire cutting-edge satellite network.

Lo que no está muy claro es lo que entiende el gobierno del Reino Unido por cutting edge ya que OneWeb no era, ni con mucho, la única empresa que está lanzando o tiene previsto lanzar una constelación de ese tipo. Ni es que manejen ningún tipo de tecnología ultraseceta. Eso sí, OneWeb es una empresa británica, lo que quizás explique un poco la decisión de rescatarla.

En cualquier caso, y según la nota de prensa, la idea es que el Reino Unido puede ser así «pionero en la investigación, el desarrollo, la fabricación y la explotación de tecnologías de satélite novedosas al ser dueño de una flota de satélites de órbita terrestre baja.» Bharti, por su parte «proporcionará a la empresa el liderazgo comercial y operacional, y aportará a OneWeb una base de ingresos para contribuir a su futuro éxito.»

Aunque lo que se rumorea por ahí es que al gobierno de Boris Johnson se la han metido un poco doblada. Porque lo han convencido de que los satélites de OneWeb pueden ser la base para desarrollar un sistema de posicionamiento global propio ahora que el país ha perdido el acceso al sistema Galileo a causa del Brexit. Y no está nada claro que puedan servir para eso.

Pero la constelación de OneWeb está diseñada para operar en órbitas relativamente bajas, a diferencia del resto de los sistemas de posicionamiento global activos, que tienen sus satélites en órbitas de 20.000 kilómetros o más. Eso les permite dar servicio con relativamente pocos satélites porque siempre hay unos cuantos sobre cualquier punto del planeta. Pero con satélites en órbitas bajas hacen falta muchos más para asegurar que siempre hay al menos tres a la vista desde cualquier punto de la Tierra desde el que se pretenda dar servicio. Y OneWeb en principio sólo va a tener 650 satélites en órbita, aunque hay planes medianamente razonables de llevar luego la constelación a casi 2.000. Y planes que ya suenan a ciencia ficción de elevar el número a 48.000.

Esto va a ser un poco una pescadilla que se muerde la cola: sin satélites en el espacio no se pueden ofrecer servicios; sin servicios no generas ingresos… y habrá que ver hasta dónde está dispuesto a mojarse el gobierno del Reino Unido. El actual y los que puedan venir, porque esto es una iniciativa a largo plazo.

Y por si fuera poco los satélites propiamente dichos tampoco tienen la electrónica necesaria para generar las señales de reloj súper precisas necesarias para que funcione un sistema de posicionamiento global. Y no está claro que tan siquiera con un rediseño puedan soportar tal cosa.

Uno de los satélites OneWeb
Uno de los satélites OneWeb. Cada uno de ellos mide 1×1×1,3 metros –paneles solares aparte– y pesa unos 150 kilos – OneWeb

Directamente relacionado con el asunto de las capacidades de los satélites –o de su falta de ellas– habrá que ver qué pasa con OneWeb Satellites. Es la empresa conjunta formada por OnweWeb con Airbus Defense and Space en 2012 para diseñar y fabricar los satélites. Ahora mismo esa empresa tiene su planta de producción en Florida.

Mientras tanto en ArianeSpace están felices y listos para reanudar los lanzamientos. Son el principal acreedor de OneWeb con una deuda de unos 240 millones de dólares.

En cualquier caso la compra tiene que ser autorizada por el juzgado que está llevando la quiebra de OneWeb en los Estados Unidos. Se calcula que habrá que esperar a finales de 2020 a que lo confirme. Sólo que para entonces lo mismo el gobierno de su graciosa majestad ya no está tan contento con la compra.

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Por @Alvy — 3 de Julio de 2020

Carta Geologica de Portugal (1899) / Sean Conway

Sean Conway (@Geo_Spatialist) es un especialista técnico en ortoimágenes que se dedica por hobby a recrear mapas antiguos en versiones modernas en 3D, perfectamente renderizadas. A raíz de eso y de que las comparte en las redes sociales le han salido algunas «peticiones», como este increíble mapa geológico de Portugal de 1899 (aquí puede verse en alta resolución, ~3 MB) y algún otro que ha realizado a medida.

Cada mapa es una pequeña maravilla en sí mismo, llena de color y detalles interesantes. Está el azul de las islas Palawan en Filipinas, las montañas del estado de Tennessee o las minas de Nueva Escocia. También tiene algunos vídeos y experimentos visuales como potencia de la energía fotovoltaica en los Estados Unidos continentales.

Carta Geologica de Portugal (1899) / Sean Conway

Aquí hay una lista de algunas de las fuentes de datos que utiliza, lugares donde encontrar mapas antiguos y datos en bruto. Los datos suelen ser los mapas de elevación, sobre los que luego colorea pacientemente las diversas áreas. Esto permite unir los datos de los escaneados de los mapas con datos precisos sobre los que crear modelos 3D que luego se iluminan y renderizan a la máxima resolución, con resultados realmente impresionantes.

Sobre obras creadas por amor al arte, pero como mínimo dan para póster, así que podría ser que el futuro se planteara que además de su página de Patreon hubiera algunas versiones de los más interesantes: el público lo está pidiendo.

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