Por @Wicho — 16 de Julio de 2018

¡Lume!

Ariane ha llevado a cabo la primera prueba de un P120C, el motor de combustible sólido que será la primera etapa de los cohetes Vega C a partir de 2019 y que también servirá como propulsor de apoyo en los Ariane 6, que usaran dos o cuatro P120C según las necesidades del lanzamiento.

Con unas medidas de 13,5 metros de largo y 3,4 de diámetro el P120C leva 142 toneladas de propelente que le permiten 135 segundos de encendido. Es el cohete de combustible sólido de una pieza más grande del mundo, a diferencia de los del Ariane 5, que se construyen en segmentos, igual que en su momento los propulsores de combustible sólido de los transbordadores espaciales de la NASA.

La prueba de hoy ha tenido justamente 135 segundos de duración y en principio todo ha funcionado a la perfección, aunque aún quedan por delante meses de análisis de los datos y al menos dos pruebas estáticas más antes de que sea autorizado el lanzamiento del primer Vega C.

El Vega C es una evolución del Vega, el cohete más pequeño del que dispone la Agencia Espacial Europea. El Ariane 6, por su parte, se sitúa en el extremo contrario, y será el más potente de la ESA.

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Por @Alvy — 16 de Julio de 2018

Los movimientos de Hexa son bastante llamativos: por aquello de que tiene forma de arácnido da un poquito de repelús, pero como es redondeado da menos miedo. No es un robot nuevo precisamente (andaba dando vueltas ya en 2016) pero ahora un constructor de robots loco llamado Sun Tianqi le ha puesto una planta en la cabeza.

El resultado: el Hexa se ha vuelto en un discípulo de Carol-Anne la de Poltergeist y «va hacia la luz» en cuanto puede. Y eso que con el precio que tiene (cerca de 1.000 dólares) el Hexa es capaz de hacer bastantes cosas; en su web se puede ver cómo dibuja con un lápiz, sube escaleras y demás. Cuando está buscando la luz además puede detectar si hay una persona delante y entonces pasa al modo «juegos» en una especie de primitiva comunicación de gestos.

En la página en la que su creador describía originalmente el proyecto se puede ver todo lo que puede hacer el pequeñín. Práctico no sé, pero simpático, es.

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Por @Wicho — 16 de Julio de 2018

Partida de la Cygnus 9

Tras 52 días en la Estación Espacial Internacional, a la que llevó unos 3.400 kilos de suministros, equipo científico y material para experimentos, así como ni más ni menos que 15 CubeSat para ser puestos en órbita con el dispensador de NanoRacks, la Cygnus OA-9E, bautizada como S.S. J.R. Thompson, partía de la EEI a las 14:37 del domingo 15 de julio de 2018 para acometer la siguiente fase de su misión.

Lo primero que hizo fue alejarse de la EEI para subir a una órbita superior desde la que liberó seis CubeSat: cuatro Lemur-2 de Spire Global, usados para monitorizar la atmósfera terrestre y el tráfico marítimo, y los AeroCube 12A y 12B de Aerospace Corp., que tienen como objetivo probar nuevos seguidores de estrellas, una serie de experimentos relacionados con la nanotecnología, células solares avanzadas y un sistema de propulsión eléctrica en uno de los dos satélites.

Los ingenieros de Northrop Grumman pasaran ahora dos semanas haciendo pruebas con la cápsula –de hecho la Cygnus OA-9E despegó como propiedad de Orbital ATK pero en medio de su misión pasó a ser propiedad de Northrop Gumman– antes de que el 30 de julio se le de la orden de encender sus motores para frenar y así precipitarse sobre la atmósfera en una reentrada controlada que no sólo destruirá la cápsula sino también lo que lleva dentro, unos 3.200 kilos de materiales de desecho y ya no necesarios a bordo de la EEI.

Durante esta misión la cápsula estrenó también un nuevo sistema de comunicaciones para vehículos visitantes e hizo una prueba para en el futuro poder ser utilizada para subir la órbita de la Estación.

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Por @Wicho — 16 de Julio de 2018

Chuches carísimas

Aparte de recuperar la primera etapa de los Falcon 9 y el Falcon Heavy otro objetivo que persigue SpaceX de cara a abaratar los lanzamientos es la de recuperar la cofia que protege a la carga útil del rozamiento con la atmósfera en los primeros minutos del vuelo. Es un componente que ronda los 5 millones de dólares.

Para ello desde hace algún tiempo están intentando pescar al menos una de las mitades de la cofia con Mr. Steven, un barco que lleva una gran red sobre la que tiene que aterrizar esa pieza de 2,5 millones de dólares suspendida de un paracaídas que un sistema de guiado a bordo de la cofia lleva hacia el barco.

Pero hasta ahora las cofias siempre han aterrizado en el agua, aunque fuera por pocos metros. En estas condiciones es posible que sean reutilizables, aunque necesitarían más procesado que una cofia recuperada en seco.

Casi en el agua

Así que SpaceX ha decidido ampliar la red de Mr. Steven, tal y como se puede ver en la imagen superior, duplicando sus dimensiones, lo que le da una superficie cuatro veces mayor que antes. Algunos aficionados la estiman en unos 3.600 metros cuadrados, lo que según como lo mires es casi medio campo de fútbol, algo menos de un tercio de campo de fútbol, o casi cualquier cosa entre esas dos medidas. Y es que el sistema métrico campofutbolero es lo que tiene.

Mr. Steven ya ha salido al mar con su nueva red y se espera que vuelva a intentarlo el próximo 25 de julio con el lanzamiento número 7 de la empresa con satélites Iridium Next.¡

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