Por @Alvy — 13 de Marzo de 2019

No tan aleatorio

¡Ah, el elusivo azar! Qué malos somos los humanos intentando emularlo. El caso es que me encontré con Not So Random («No tan aleatorio») es un experimento interactivo inspirado en el oráculo de Aaronson: el ordenador «adivina» qué teclas vas a pulsar y lo va mostrando en una gráfica. Fallé miserablemente, como era de esperar.

El «juego» está planteado como una apuesta: si pierdes (el software no te adivina la pulsación del teclado) pagas 1 dólar; si ganas, te pagan 1,05 dólares. Incluso con esa ventaja del 5% sobre una probabilidad «puramente aleatoria» del 50% que podríamos suponer al software, el programa es capaz de sacar ventaja al cabo de unos cientos si no de unas decenas de jugadas. Simplemente tiene en cuenta los patrones de las cinco últimas elecciones que hizo la persona que está jugando; en base al histórico apuesta en consecuencia. Y, más que menos, acierta.

El código está disponible en Github: Not-so-Random para quien no se fie.

(Vía Neatorama.)

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Por @Alvy — 13 de Marzo de 2019

Arrow of time and its reversal on the IBM quantum computer

Un reciente trabajo recién publicado de investigadores del Instituto de Física y Tecnología de Moscú esta dando lugar a grandes y espectaculares titulares del tipo «El sueño cumplido de viajar al pasado» (Diario Vasco) o «Físicos logran revertir el tiempo una fracción de segundo gracias a un ordenador cuántico» (El Confidencial) o «Físicos hacen retroceder el tiempo usando una computadora cuántica» (Europa Press). Especialmente notable es que todas estas «noticias» incluyen (a) una foto de Regreso al futuro y (b) menciones al DeLorean.

Yo no soy físico, y por mucho que leo sigo sin entender la mecánica cuántica más allá de sus rudimentos, pero en Phys.org se explica un poco mejor el asunto, que por cierto ha comenzado en un trabajo publicado en el Scientific Reports de Nature: Arrow of time and its reversal on the IBM quantum computer (en PDF en ArXiV).

Para empezar hay que aclarar que el experimento en cuestión está realizado en un ordenador cuántico de IBM; forma parte de un intento de idear métodos para posibilitar la violación de la Segunda ley de la termodinámica e incluso para invertir la llamada Flecha del tiempo. La física distingue entre varias Flechas del tiempo: desde la que experimentamos los humanos –flecha del tiempo psicológica– la causal (las causas anteceden a los efectos) y otras como la flecha del tiempo cuántica que es de la que trata el experimento y tiene matices diferentes.

El tema es tan complicado que yo me esperaría a la explicación del profe Villatoro en La ciencia de la mula Francis pero en Phys.org. De momento en MetaFilter ya le quitan «espectacularidad» al asunto haciendo un paralelismo: se trata básicamente de añadir energía a un sistema para devolverlo a un estado anterior. Algo así como conseguir que un huevo roto se recomponga, algo que no está prohibido por las leyes de la física pero es estadísticamente improbable (por no decir imposible). Si en vez de huevo se utiliza un electrón solitario (o un par de qubits), y si en vez de unos segundos de tiempo se reduce el «viaje» a billonésimas de segundo, el asunto parece simplificarse. De este modo algo que parece en principio imposible se puede preparar y observar en un experimento… en un ordenador cuántico, no en el aparcamiento del centro comercial de Hill Valley. Y no siempre, pero sí con cierta probabilidad, algo que incluso muy pronto decae debido a «imperfecciones propias de los ordenadores cuánticos actuales».

En el ejemplo por analogía que ponen queda más claro:

La mayor parte de las leyes de la física no distinguen entre el futuro y el pasado. Por ejemplo, las leyes que describen la colisión de dos bolas de billar idénticas. Si se graba y se reproduce luego la película al revés no se puede distinguir un sentido del otro.

Pero si en vez de eso vemos una bola de billar rompiendo el triángulo inicial y las bolas saliendo en todas direcciones será muy fácil de distinguir de la misma película vista al revés.

Lo que habrían hecho en el experimento –salvando la analogía, especialmente porque poco tienen que ver los electrones y qubits con bolas de billar– sería algo así como simplificar esa mesa de billar y conseguir grabar una película normal pero que parece «ir al revés». Habrían inyectado energía y hecho que una bola golpee a otra y vuelva a su posición inicial, algo «aparentemente» imposible pero factible en esas condiciones. No olvidemos la naturaleza estadística de la segunda ley de la termodinámica. Según explican es algo complicado y delicado, pero no imposible, aunque no tiene mucho que ver con «viajes en el tiempo», DeLoreans ni regresos al pasado. Como dicen en MeFi,

Es un buen truco, pero hablar de «invertir la flecha del tiempo» suena bastante exagerado.

– Cirgue

El caso recordó un poco aquel vídeo que parecía grabado al revés… pero en realidad no. Y estaba grabado en una sola toma: buen truco.

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Por @Wicho — 13 de Marzo de 2019

Primer prototipo del 737 MAX en vuelo
Los 737 MAX 8 que se ven en Turquía están rodando por el aeropuerto, probablemente rumbo a una posición de aparcamiento en la que no molesten - Flightradar24*

A raíz del accidente del vuelo 302 de Ethiopian Airlines se ha ido produciendo una cascada de suspensiones temporales del permiso para volar de la familia Boeing 737 MAX por parte de las autoridades civiles de distintos países. Estas suspensiones, unidas a la decisión de cada vez más aerolíneas de dejarlo en tierra hasta que se aclare el asunto aún cuando en su país pueda seguir volando han hecho que en estos momentos los únicos Boeing 737 MAX que hay en el aire sean los operados por aerolíneas estadounidenses y canadienses.

Porque Boeing, como es lógico, insiste en que el MAX puede seguir volando sin problemas, y la Autoridad Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA) está de acuerdo. Aunque la presión para dejarlos también en tierra está siendo enorme por parte de asociaciones de pilotos y personal de cabina y políticos.

Esto tiene que ver con el temor a que el accidente de Ethiopian y el del vuelo 610 de Lion Air estén relacionados, tal y como he explicado para El Diario en El sistema de seguridad que ha puesto en la picota al Boeing 737 MAX.

Y como tardaremos meses en saber si realmente lo están habrá que ver hasta cuando se mantienen estas suspensiones temporales y cómo afecta todo esto a la cartera de pedidos de Boeing, que está sin duda ante uno de los problemas más serios de su historia.

*Se pueden ver sólo los 737 MAX 8 en Flightradar escogiendo B38M en el filtro por tipo de avión.

***

Actualización:

Finalmente la FAA ha terminado por prohibir también el vuelo de los 737 MAX. Pero lo ha hecho de tal forma que sólo afecta a aviones matriculados en los Estados Unidos o que operen en el país, aunque podría haberlo hecho de tal forma que afectara automáticamente a todos los 737 MAX del mundo:

Con la decisión de la FAA, junto con todas las anteriores, sólo quedaba una aerolínea en el mundo que podía seguir operando el 737 MAX porque en su país no se les había prohibido el vuelo, COPA Airlines. Pero la aerolínea panameña también decidía dejar en tierra sus MAX.

Así que en estos momentos no hay ningún Boeing 737 MAX en vuelo en todo el mundo a la espera de que se aclare lo que está sucediendo con este modelo si es que está sucediendo algo que no haya sido una desafortunada coincidencia.

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Por @Alvy — 13 de Marzo de 2019

Igual que existe la llamada internet de las cosas que adolece de unos cuantos problemas de seguridad, unos investigadores de la Universidad de Purdue están proponiendo preparar la seguridad para la «internet del cuerpo» antes de que se produzcan. En este vídeo el profesor Shreyas Sen cuenta cómo lo están haciendo.

Lo que plantean es utilizar el propio cuerpo humano como red local. Sería lo que denominan Red de Área Corpórea (frente a la tradicional WAN o Red de Área Inalámbrica). Las señales funcionarían mediante conductividad eléctrica, en lo que denominan una «distancia electro-cuasiestática» (una especie de «capa» con alcance a tan solo unos 15cm de la piel) frente a los 5 metros o más que alcanzan redes Bluetooth o Wi-Fi. La red corpórea no irradia las señales más allá de lo necesario para funcionar.

Tecnología de seguridad para crear una «internet del cuerpo» que sea imposible de «crackear» / Universidad de Purdue
Red de Área Corpórea vs. Red de Área Inalámbrica / Imagen: Universidad de Purdue

Gracias a esta red que abarcaría todo el cuerpo podrían conectarse dispositivos no sólo desde la cabeza a los dedos de los pies; también hasta el interior del cuerpo. Por ejemplo se podrían enviar señales desde un reloj de tipo smartwatch a (potencialmente) un marcapasos, algo extremadamente delicado como es lógico y que nadie querría que fuera crackeado indebidamente (como ya se ha demostrado que se puede hacer). Pero también podría servir para los sistemas de entrenamiento que cuentan pasos y miden otras constantes vitales (privadas); para las píldoras-cámara, los nanorrobots y cosas así.

Una tecnología interesante para proteger mediante criptografía fuerte sistemas que son extremadamente delicados y que sólo los médicos deberían poder «reprogramar», estando cerca del paciente, no algo que cualquiera que pase cerca al alcance del Bluetooth o tenga acceso al wifi porque alguien usó contraseñas débiles en plan 1234 pudiera crackear indebidamente.

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