Por @Alvy — 20 de Noviembre de 2020

UT1-UTC - Bulletin A value / IAE2000

Tal y como resume Tony Finch en una anotación surgida de un hilo de Twitter, el pasado julio se anunció en el boletín oficial del IERS que en diciembre no habría que añadir ningún segundo intercalar al estándar de tiempo UTC (Tiempo Universal Coordinado) puesto que no ha habido gran variación en la diferencia con el TAI (Tiempo Atómico Internacional).

Los segundos intercalares se introducen oficialmente en el conteo del tiempo porque hay veces que la rotación de la Tierra requiere algún milisegundo más de los que hay en los 86.400 segundos «teóricos» que se le suponen. Si se acumulan muchos empieza a ser notable; de ahí el ajuste ocasional. Esta gráfica muestra la desviación en milisegundos de la «duración del día» respecto a la línea central del 0, que sería un día «redondo» de 86.400 segundos exactos.

Length-of-day chart

La diferencia entre UTC y TAI lleva tiempo siendo de -37 segundos, pero eso no se va a ajustar porque el tema viene de antiguo y sería un despiporre; simplemente como la rotación de la tierra tiende a ser más y más lenta se añade de vez en cuando alguno de esos segundos intercalares, generalmente en junio o diciembre.

Los modelos matemáticos predicen qué va a suceder en el futuro y según Michael Deckers la ratio de divergencia entre UTC y TAI está siendo tan baja que desde 1961 no se veía tanta precisión, así que no parece que en los próximos años vayamos a tener que añadir ningún segundo extra, así que no veremos el famoso 23:59:60 en los relojes, que además la mayor parte de las veces no se «ve» como tal porque pasa desapercibido y simplemente se recupera cuando se ajusta la hora.

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Por @Wicho — 20 de Noviembre de 2020

La primera etapa de Return To Sender de una pieza en el agua – Rocket Lab
La primera etapa de la misión Return To Sender de una pieza en el agua – Rocket Lab

Esta pasada noche Rocket Lab lanzó la misión bautizada Return To Sender (Devolver al remitente) con treinta satélites a bordo. El cohete cumplió a la perfección con su misión. Pero lo que realmente estaba en duda en este lanzamiento era si la empresa iba a poder recuperar la primera etapa del cohete o no, al más puro estilo SpaceX. Y como se puede ver en la foto superior sí lo consiguieron.

En esta ocasión la primera etapa amerizó frenada por un paracaídas aunque el plan de la empresa es, en futuros lanzamientos, pescarlas al vuelo con un helicóptero y llevarlas a tierra firme. Digamos que este era de prueba para comprobar que el paracaídas funcionaba correctamente. En otros lanzamientos anteriores ya habían hecho pruebas en las que la telemetría recibida del cohete les indicaba que podía sobrevivir sin problemas a la reentrada en la atmósfera.

El objetivo final de Rocket Lab es reutilizar esas primeras etapas, de nuevo igual que hace SpaceX, para poder reducir costes. Y, es de suponer, abaratar los lanzamientos. O ganar más dinero. O ambas cosas. Lo que no sabemos es si Peter Beck cumplirá con su promesa de comerse una visera de Rocket Lab cuando tras los primeros lanzamientos aseguró que no estaban interesados en la reutilización de sus cohetes y que se comería la antedicha visera si alguna vez cambiaba de opinión.

Gnome Chompski en el espacio – Rocket Lab
Gnome Chompski en el espacio – Rocket Lab

Además de los treinta satélites a bordo de Return To Sender viajaba también una reproducción de quince centímetros de altura de Gnome Chompski, un enano de jardín que sale en alguno de los juegos de Valve. Está fabricado mediante un proceso de impresión aditiva en titanio que en el futuro podría usarse para imprimir piezas de cohetes pero cuya resistencia a las condiciones de lanzamiento había que comprobar. Y qué mejor que hacerlo con un poco de gracia.

Además Gabe Newell, el fundador de Valve, va a donar un dólar por cada persona que haya seguido el lanzamiento a través de Internet a la unidad pediátrica de cuidados intensivos del hospital Starship de Auckland en Nueva Zelanda. Serán casi 300.000 dólares.

Como decimos desde hace tiempo, el Electrón es un cohete con el que Rocket Lab está haciendo cosas la mar de interesantes; por eso lo seguimos muy de cerca.

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Por @Alvy — 20 de Noviembre de 2020

Toyota Remolque Recarga

Esta peculiar patente #US10802490B2 de Toyota describe un chisme que es algo así como un vehículo autónomo de repostaje. La idea es que si vas conduciendo y necesitas gasolina, hidrógeno o electricidad pidas un repostaje/recarga y llegue el vehículo-dron a donde estés –conduciéndose él solito– te enchufe o sirva electricidad o combustible y luego puedas seguir tu camino. En palabras de la propia patente:

Se describen aquí las características de un vehículo autónomo para reabastecer combustible. Incluye espacio para el almacenamiento de combustible; un mecanismo de entrega de combustible acoplado a la zona de almacenamiento; una conexión de entrega acoplada al mecanismo de entrega de combustible; un mecanismo de accionamiento y un controlador central. El controlador central puede configurarse para recibir una ubicación de reabastecimiento de combustible y controlar el mecanismo de accionamiento para llevar el vehículo hasta la ubicación de reabastecimiento.

El lenguaje patentil es tan obstuso y genérico como siempre –cosas de las leyes de patentes, supongo– así como sus insípidos gráficos, prácticos pero un poco rancios y con olor a siglo XIX. Pero más o menos se entiende todo lo que hace.

Tal y como se puede adivinar explorando las imágenes la idea y el chisme son básicamente lo que parece, aunque habrá quien diga que es peligroso enviar un chisme con combustible «circulando solo» por ahí, aunque si hablamos de una batería eléctrica igual no pasa nada. También aclara que según el tipo de coche / conexión se podría enviar un tipo de vehículo de repostaje u otro, pues la idea es que pueda haber diversos modelos o tamaños.

También deja caer otras ideas tales como que los conductores podrían pedir repostaje «al mejor postor» si hay diversas gasolineras o electrolineras de este tipo en la zona, eligiendo automáticamente el precio más barato. Seguramente todo dependerá de qué área puedan cubrir y cuánto tiempo tarden en llegar estos chismes, por no hablar de que se consideren suficientemente seguros. Existiendo las grúas de asistencia a mi se antoja un invento un tanto innecesario, pero quién sabe…

(Vía The Drive.)

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Por @Wicho — 19 de Noviembre de 2020

El radiotelescopio de 305 metros de Arecibo en noviembre de 2020  - Universidad de Florida Central
El radiotelescopio de 305 metros de Arecibo en noviembre de 2020 - Universidad de Florida Central

En una decisión que no era para nada la esperada la Fundación Nacional para la Ciencia de los Estados Unidos (NSF) acaba de anunciar el cierre definitivo del mítico radiotelescopio de Arecibo por motivos de seguridad.

En agosto de 2020 se soltó uno de los cables secundarios de soporte de la plataforma de instrumentos de 900 toneladas de peso que hay sobre el plato. A principios de noviembre, pocos días antes de empezar la sustitución del cable suelto, se rompía uno de los cables principales de soporte. Estaba unido a la misma torre de soporte que el que se había soltado en agosto.

La decisión viene después de que la NSF haya estudiado múltiples evaluaciones realizadas por distintas empresas de ingeniería que determinaron que la estructura del telescopio está en peligro de sufrir un fallo catastrófico y que sus cables ya no pueden soportar las cargas para las que fueron diseñados. De hecho la rotura del segundo cable fue toda una sorpresa ya que en teoría los esfuerzos a los que estaba sometido quedaban muy por debajo de su capacidad teórica. Así que es de suponer que el resto de los cables y la estructura –montada hace 57 años– puede estar en condiciones similares. Incluso en el caso de que las reparaciones se hicieran nada garantiza que en el futuro la estructura no vaya a presentar nuevos problemas de estabilidad.

Plato dañado - Universidad de Florida Central
El plato dañado en una imagen de agosto de 2020 - Universidad de Florida Central

Y por si fuera poco, esas mismas evaluaciones dicen que cualquier intento de reparación podría poner a los trabajadores que la acometieran en peligro de muerte.

El plan es desmontar el radiotelescopio de 305 metros de la forma más segura posible y a la vez proteger y conservar el resto de las instalaciones –como por ejemplo el observatorio LIDAR y el centro de visitantes– durante el proceso. La idea es que sigan estando disponibles para futuras investigaciones y para actividades de tipo educativo.

El radiotelescopio de Arecibo es famoso no sólo entre quienes «acen la cencia» sino también entre el público general porque ha salido en varias películas y novelas. Es, también, desde dónde en 1974 enviamos un saludo interestelar hacia el cúmulo de estrellas M13.

¿Gracias? por el aviso, Luis.

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