Como cada madrugada de sábado a domingo estuve en Cruce de cables (RNE), el programa de radio que acerca el mundo de la tecnología a todas las personas, hablando sobre una de las curiosidades tecnológicas que nos rodean: la historia de la iconografía del botón de encendido y por qué tiene ese símbolo (o símbolos, más bien). Se puede escuchar en RTVE Play en streaming; recordar que en directo se emite de madrugada de sábado a domingo a las 3:00am.
Y es que el símbolo del botón de encendido está en el ordenador, el mando de la televisión y hasta en los coches eléctricos… Lo pulsamos constantemente sin preguntarnos qué representa. Es un círculo con una pequeña raya vertical que entra por una abertura superior, o bien un círculo con una raya dentro.
La explicación habitual es que combina un cero y un uno. El cero representa apagado; el uno, encendido, la base de la informática y todos los aparatos modernos digitales.
Muchos interruptores tienen una raya en un extremo y un círculo en el otro, por ejemplo los de muchas regletas de enchufes. Si dudas de cuál es cuál, pensar en un uno y un cero ayuda a recordarlos.
Símbolos internacionales
Los dibujos e iconos evitan tener que usar traducciones: un fabricante puede vender el mismo interruptor en España, Japón o Finlandia. La Comisión Electrotécnica Internacional, conocida como IEC, normaliza estos símbolos mediante un catálogo, la norma IEC 60417. También los usa la Organización Internacional de Estándares (ISO). En sus colecciones están los símbolos de encendido, apagado y muchos otros.
Pero hay un detalle que suele contarse mal: el círculo abierto por arriba, con la raya sobresaliendo, está definido por la IEC como símbolo de espera, o standby. Existe otro, con el círculo cerrado y una raya dentro, para alternar entre encendido y apagado. Curiosamente, el primero se ha extendido como símbolo general de «alimentación eléctrica», aunque pulsarlo no garantiza desconectar eléctricamente el aparato.
Encendidos y apagados poco «mecánicos»
Los interruptores antiguos resultaban más directos. En muchos, mover una palanca separaba físicamente unos contactos y cortaba la alimentación. Se notaba incluso en un «clic» sonoro y táctil. Había radios cuyo encendido estaba integrado en la rueda del volumen. Girabas, sonaba un clic, se encendía la radio y, si seguías girando, subía el sonido. Un único mando para hacer dos cosas. Y también había teclas que se quedaban hundidas o interruptores deslizantes. La posición del mando permitía reconocer el estado del aparato.
En muchos aparatos modernos, en cambio, el botón envía una señal a un circuito de control. Según la configuración y cuánto tiempo se pulse, puede significar encender, suspender o apagar.
En un ordenador, una pulsación breve puede «despertar» un ordenador suspendido, o decirle que se «apague de forma ordenada»: cerrar programas, terminar operaciones pendientes, etcétera. En cambio mantenerlo pulsado varios segundos puede servir para «entrar en el modo configuración» (al encenderlo) o para ordenar un «apagado forzoso» si acaso se ha quedado bloqueado. Esto último puede hacerte perder lo que no hayas guardado, así que ¡cuidadín! En algunos casos también se pueden combinar con otros botones: apagado + volumen arriba o abajo sirve para reiniciar teléfonos iOS o Android rebeldes, por ejemplo.
Sabiendo cómo funciona un televisor es fácil entender cómo funciona el modo de espera (standby). Lo apagas con el mando y desaparecen la imagen y el sonido, pero quedan circuitos funcionando para recibir la siguiente orden, por ejemplo un número de canal que la vuelve a encender. Si no hubiera alimentación eléctrica, no podrías encenderlo desde el sofá. (Para esto y paga apagarlo definitivamente suelen tener un discreto botón en la parte trasera o el marco, que no todo el mundo conoce).
Esos circuitos consumen electricidad, aunque sea poca. Como ejemplo, un vatio continuo durante un año supone unos 9 kilovatios hora, que son unos dos euros anuales. El consumo real depende del aparato y sus funciones. Por eso, si tienes muchos en casa, los llaman vampiros de electricidad, porque te «chupan» la corriente y la suma total ya es un dinerillo.
El apagado en los ordenadores
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También lleva un joystick actualizado, con ocho botones. La ranura admite la mayoría de los cartuchos de Atari 400, 800, XL y XE pero en los tiempos que corren también carga juegos y programas desde pendrives USB. Puede leer archivos de imágenes de cartucho, discos y casetes, así que el ritual de rebobinar la cinta tiene menos glamour, pero es más rápido. Se puede jugar en cualquier monitor a través de la salida HDMI, en modos PAL de 50 Hz y NTSC de 60 Hz, formato 4:3, con filtros CRT opcionales para aviejunar la imagen y recordar las teles de culo y pantalla medio curva, y 12 marcos decorativos.
La visita no se limitaba a los ordenadores: había agendas digitales, un bloc de notas electrónico cuyo «papel» aceptaba notas y dibujos a mano, como esos juguetes en los que dibujan los niños y luego borran con una palanca, algunas enciclopedias digitales y teléfonos con memoria para números, contestador automático y hasta función de «monitor de bebés» para escuchar lo que sucedía en otras habitaciones. Cada cacharro parecía resolver un problema cotidiano… Aunque probablemente generaba otros tres.
