Por @Alvy — 12 de Octubre de 2026

Contraseñas y Passkeys / GPT-6Como cada madrugada de sábado a domingo estuve en Cruce de cables (RNE), el programa de radio que acerca el mundo de la tecnología a todas las personas, hablando sobre una de las curiosidades tecnológicas que nos rodean: la historia de la iconografía del botón de encendido y por qué tiene ese símbolo (o símbolos, más bien). Se puede escuchar en RTVE Play en streaming; recordar que en directo se emite de madrugada de sábado a domingo a las 3:00am.

Y es que el símbolo del botón de encendido está en el ordenador, el mando de la televisión y hasta en los coches eléctricos… Lo pulsamos constantemente sin preguntarnos qué representa. Es un círculo con una pequeña raya vertical que entra por una abertura superior, o bien un círculo con una raya dentro.

La explicación habitual es que combina un cero y un uno. El cero representa apagado; el uno, encendido, la base de la informática y todos los aparatos modernos digitales.

Muchos interruptores tienen una raya en un extremo y un círculo en el otro, por ejemplo los de muchas regletas de enchufes. Si dudas de cuál es cuál, pensar en un uno y un cero ayuda a recordarlos.

Símbolos internacionales

Los dibujos e iconos evitan tener que usar traducciones: un fabricante puede vender el mismo interruptor en España, Japón o Finlandia. La Comisión Electrotécnica Internacional, conocida como IEC, normaliza estos símbolos mediante un catálogo, la norma IEC 60417. También los usa la Organización Internacional de Estándares (ISO). En sus colecciones están los símbolos de encendido, apagado y muchos otros.

Pero hay un detalle que suele contarse mal: el círculo abierto por arriba, con la raya sobresaliendo, está definido por la IEC como símbolo de espera, o standby. Existe otro, con el círculo cerrado y una raya dentro, para alternar entre encendido y apagado. Curiosamente, el primero se ha extendido como símbolo general de «alimentación eléctrica», aunque pulsarlo no garantiza desconectar eléctricamente el aparato.

Encendidos y apagados poco «mecánicos»

Los interruptores antiguos resultaban más directos. En muchos, mover una palanca separaba físicamente unos contactos y cortaba la alimentación. Se notaba incluso en un «clic» sonoro y táctil. Había radios cuyo encendido estaba integrado en la rueda del volumen. Girabas, sonaba un clic, se encendía la radio y, si seguías girando, subía el sonido. Un único mando para hacer dos cosas. Y también había teclas que se quedaban hundidas o interruptores deslizantes. La posición del mando permitía reconocer el estado del aparato.

En muchos aparatos modernos, en cambio, el botón envía una señal a un circuito de control. Según la configuración y cuánto tiempo se pulse, puede significar encender, suspender o apagar.

En un ordenador, una pulsación breve puede «despertar» un ordenador suspendido, o decirle que se «apague de forma ordenada»: cerrar programas, terminar operaciones pendientes, etcétera. En cambio mantenerlo pulsado varios segundos puede servir para «entrar en el modo configuración» (al encenderlo) o para ordenar un «apagado forzoso» si acaso se ha quedado bloqueado. Esto último puede hacerte perder lo que no hayas guardado, así que ¡cuidadín! En algunos casos también se pueden combinar con otros botones: apagado + volumen arriba o abajo sirve para reiniciar teléfonos iOS o Android rebeldes, por ejemplo.

Sabiendo cómo funciona un televisor es fácil entender cómo funciona el modo de espera (standby). Lo apagas con el mando y desaparecen la imagen y el sonido, pero quedan circuitos funcionando para recibir la siguiente orden, por ejemplo un número de canal que la vuelve a encender. Si no hubiera alimentación eléctrica, no podrías encenderlo desde el sofá. (Para esto y paga apagarlo definitivamente suelen tener un discreto botón en la parte trasera o el marco, que no todo el mundo conoce).

Esos circuitos consumen electricidad, aunque sea poca. Como ejemplo, un vatio continuo durante un año supone unos 9 kilovatios hora, que son unos dos euros anuales. El consumo real depende del aparato y sus funciones. Por eso, si tienes muchos en casa, los llaman vampiros de electricidad, porque te «chupan» la corriente y la suma total ya es un dinerillo.

El apagado en los ordenadores

Seguir leyendo: «Cruce de cables: On-Off, la extraña historia del botón de encendido y por qué tiene ese símbolo»


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Por @Alvy — 11 de Octubre de 2026

Atari revive la nostalgia con su ordenador 8 bits: ¿puede nuestro corazón soportarlo?

Algunas consolas y ordenadores de otras épocas están volviendo poco a poco a la vida. En esta ocasión es la mismísima Atari* quien va a resucitar el Atari 800XL, una recreación moderna del ordenador de 8 bits que lanzó en 1983. Quizá no era de los más populares, como fueron el C-64, el Spectrum o el Amstrad, pero tenía sus seguidores y una pedazo de marca para la época, en la que Ataris era como Hermes, el Dios de los (video)juegos.

El nuevo equipo conserva la carcasa clásica de toda la vida, el teclado mecánico a tamaño completo, la ranura para cartuchos, completamente funcional y lleva, cómo no, el Atari Basic incorporado. La versión original tenía 64 KB de memoria RAM y chips para gráficos y sonido; esta es un poco diferente en ese aspecto y añade algunas modernidades al respecto. Pero se comporta igual: es el ordenador con el que muchos aprendieron informática, aunque ahora para enchufarlo no hay negociar con la familia quien puede usar el televisor del salón.

Es un gran acierto que además incluya 25 juegos de aquella época, entre ellos Asteroides, Centipede, Missile Command, Boulder Dash, BattleZone y el mitiquísimo M.U.L.E. de Electronic Arts.

Joystick Atari XL800También lleva un joystick actualizado, con ocho botones. La ranura admite la mayoría de los cartuchos de Atari 400, 800, XL y XE pero en los tiempos que corren también carga juegos y programas desde pendrives USB. Puede leer archivos de imágenes de cartucho, discos y casetes, así que el ritual de rebobinar la cinta tiene menos glamour, pero es más rápido. Se puede jugar en cualquier monitor a través de la salida HDMI, en modos PAL de 50 Hz y NTSC de 60 Hz, formato 4:3, con filtros CRT opcionales para aviejunar la imagen y recordar las teles de culo y pantalla medio curva, y 12 marcos decorativos.

También permite conectar mandos y unidades USB mediante cuatro puertos USB-A. Cada juego ofrece cuatro espacios para guardar partidas, algo que no tenía el original, y una función para retroceder hasta 40 segundos, lo cual habría sido un milagro en aquella época. Se puede reservar ya por unos 220 dólares. Atari espera empezar a enviarlo en abril de 2027.

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* Atari hoy en día es, más bien, el holding francés que adquirió la compañía tras muchas vicisitudes y cambios de propietarios.

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Por @Alvy — 11 de Octubre de 2026

Mi camello de vídeos viejunos interesantes (¡gracias, Gali!) me pasó esta joyita del canal de David Hoffman sobre una tienda de gadgets de 1995, que revive por unos momentos cómo era aquella época en la que entrar en uno de estos establecimientos era casi como visitar una exposición universal en miniatura.

En esta tienda de Palo Alto (California) se pueden ver teléfonos fijos inalámbricos, ordenadores de sobremesa, portátiles que hoy parecen maletas con teclado y monitores CRT que ocupaban media mesa. Nada que ver con las límpidas y clónicas Apple Stores de hoy en día. Además, captura algo menos fácil de describir: aquellas escenas costumbristas de clientes preguntando por tecnologías que les resultaban desconocidas, empleados explicando cómo funcionaban las cosas y parejas negociando qué aparato merecía convertirse en regalo de Navidad. Era solo una tienda, sí, pero cada estantería prometía una pequeña incursión al futuro.

Entre los PCs de IBM, Compaq y Apple asomaban impresoras de agujas y de inyección de tinta, ratones, teclados, unidades de disquetes, lectores de CD-ROM y algunos aparatos más raros todavía. El software llegaba en cajas, en disquetes o en discos compactos, y en los ordenadores con Windows se usaba el Solitario a modo de «demo». Había quien se pasaba la tarde colocando cartas mientras fingía que estaba probando el equipo. (Windows 95 salió en agosto de aquel año y también popularizó el Buscaminas y el FreeCell.)

Bloc de notas digitalLa visita no se limitaba a los ordenadores: había agendas digitales, un bloc de notas electrónico cuyo «papel» aceptaba notas y dibujos a mano, como esos juguetes en los que dibujan los niños y luego borran con una palanca, algunas enciclopedias digitales y teléfonos con memoria para números, contestador automático y hasta función de «monitor de bebés» para escuchar lo que sucedía en otras habitaciones. Cada cacharro parecía resolver un problema cotidiano… Aunque probablemente generaba otros tres.

Lo que hoy nos hace sonreír no es solo el tamaño de los aparatos, también son detalles como la solemnidad con que explica el vendedor que se necesita un adaptador de casete «falso» que «transmite las señales digitales como ondas magnéticas» para escuchar la música de un CD en el radiocasete del coche. O ver a la gente rodeando un PC como si fueran los monos junto al monolito en 2001, una odisea del espacio.

También es bastante reconcible esa emoción de tocar algo que aún no sabíamos muy bien para qué serviría. En 1995 la informática doméstica todavía tenía mucho de descubrimiento. Verlo ahora es mirar a un pasado que ya parece prehistórico, aunque algunas escenas sigan siendo familiares… Pero nunca serán lo mismo.

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Por @Alvy — 11 de Octubre de 2026

Un reloj digital  que da la hora con segundero, sin complicaciones (y otras utilidades relacionadas)

Clockbeam sería una de esas páginas que hacen una sola cosa y la hace bien, si no fuera porque hace varias cosas y también las hace bien. La principal es ser un reloj con segundero, esa extraña especie en extinción.

Y es que hoy en día, si se quiere ver los segundos en el ordenador, hay que reconfigurarlo; en los teléfonos móviles, como el iPhone, es imposible verlo en el menú o con la pantalla bloqueada (a menos que lo enchufes y lo pongas en horizontal en el «modo noche»). Así que, como alternativa, tener esto a un clic no está nada mal.

Lo mejor es que es una página sencilla, limpia, sin registro, publicidad ni otras molestias. Entras, pulsas F (Pantalla completa) y listo. Se puede elegir el modo 12/24 horas y, si necesitas algo más de tu gusto, personalizarlo a medida: diseño, fecha, tamaño… Se puede optar por un reloj como los de paletas, uno analógico o incluso cambiar los colores o la imagen del fondo.

Otras utilidades relojiles relacionadas con la hora, disponibles en la misma página, son un temporizador (cuenta atrás), un cronómetro, una alarma y otras para convertir la hora, planificar reuniones, hacerse un pomodoro, o poner un temporizador en plan rápido (5, 10, 15 minutos).

Tan sencillo como práctico.

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