Por @Wicho — 11 de Enero de 2022

El corazón del cerdo ya listo para el trasplante – UMMS
El corazón del cerdo ya listo para el trasplante – UMMS

No sé cuánto tiempo hace que leí por primera vez acerca de xenotrasplantes, la posibilidad de hacer trasplantes de órganos entre especies, en concreto de animales a seres humanos para evitar la escasez habitual de órganos. Pero seguro que hace décadas. Aunque desde este pasado fin de semana ha dejado de ser ciencia ficción para ser ciencia: un equipo del Centro Médico de la Universidad de Maryland trasplantó el corazón de un cerdo a un hombre de 57 años. Pasadas las primeras 48 horas, críticas de cara al rechazo, el trasplantado se encuentra bien.

David Bennett Sr., de 57 años de edad, que estaba en estado terminal debido a una enfermedad coronaria, había probado otros tratamientos, que no habían funcionado. Y para entonces estaba demasiado enfermo para poder optar a un corazón de donante humano. Así que cuando le propusieron el xenotrasplante tenía poco que perder.

Hace tiempo que se usan de forma rutinaria válvulas cardíacas de los cerdos en seres humanos; algunos pacientes con diabetes han recibido células de páncreas de cerdo; y la piel de cerdo también se ha utilizado como injerto temporal para pacientes con quemaduras.

Pero esta es la primera vez que se trasplanta un órgano, intervención para la que el centro médico tuvo que recibir una autorización especial como tratamiento de emergencia. Y no es un corazón de un cerdo cualquiera. Es el de un cerdo alterado genéticamente en el que cuatro genes habían sido desactivados, incluyendo uno que codifica una molécula que provoca un fuerte rechazo en los seres humanos, y otro que inhibe el crecimiento del órgano. También se le habían insertado seis genes humanos para ayudar a limitar el rechazo. Además de ello el señor Bennett está siendo tratado con un nuevo medicamento anti rechazo.

El paciente está aún conectado a una máquina de bypass cardiopulmonar, lo que es bastante habitual tras un trasplante; de hecho es la máquina que lo mantenía con vida antes del trasplante. Pero su nuevo corazón, según los médicos, está haciendo ya la mayor parte del trabajo, así que es posible que lo desconecten de ella tan pronto como hoy mismo.

Por supuesto es pronto para cantar victoria aunque el trasplante en sí se haya hecho con éxito y habrá que esperar a ver cómo le va al señor Bennett y, esperemos, a que se produzcan más operaciones similares. Pero es sin duda un impresionante paso adelante.

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Por @Alvy — 11 de Enero de 2022

Estaba el otro día sufriendo con los episodios de Mar de la Tranquilidad (2021), serie que no recomiendo por múltiples razones, cuando me quedé pensando sobre la pésima solución que utilizan para resolver el tema de la gravedad en la base lunar: cuando caminan por la superficie de la Luna, la gravedad aparente es 1/6 de la Terrestre (correcto), y todo son pausados saltos y lentos movimientos. Pero en cuanto entran dentro de la base, sin trajes, la gravedad vuelve a ser igual que la terrestre¡Magia!

[Actualización: ¡rectifico! Tal y como rápidamente apuntó @Chaskeloide, en Mar de la Tranquilidad tienen un panel de control de presión atmosférica + gravedad que activan nada más entrar.]

Así que hoy que he visto a colación esta pequeña pieza de Seeker he estado repasando algunas ideas sobre cómo anda el asunto ese de la simulación de la gravedad artificial, algo que los seres humanos necesitaremos cuando comencemos a explorar el espacio en viajes largos. Esto es necesario dado que la ausencia de gravedad –técnicamente, permanecer en «caída libre»– afecta negativamente a nuestra salud, especialmente a los huesos. Más allá de la Luna la atracción de la Tierra no es ni el 0,03%, es casi «gravedad cero». Si no hay aceleración en al movimiento, no hay gravedad aparente, y las naves interplanetarias no están acelerando todo el viaje, así que… ¿cuál es la solución?

Lo que sucede es que rodar una película o una serie con la gente flotando por ahí todo el rato es incómodo y caro, es mucho más fácil crear algún tipo de «gravedad artificial» que explique el asunto. Ya en 2001: una odisea del espacio Kubrick se lo curró para que la nave Discovery tuviera una gran zona centrifugadora que simulara la gravedad terrestre. Y en el resto Poole y Bowman flotaban libremente. Esta idea, repetida en otras películas como Interestelar, es tirando a realista.

De manera parecida, en Star Wars se adivina que tienen «tecnología del futuro» que simula la gravedad (igual que hay motos, landspeeders y transportes que usan antigravedad) y en Star Trek queda explicado en varias ocasiones –y el manual técnico– que hay un «generador de gravedad artificial» que tiene alta prioridad en los sistemas de soporte vital de la nave pero que, cuando todo falla (notablemente, en la nave Klingon de Star Trek: VI y en algunos episodios de los spin-offs) deja a los ocupantes flotando a su suerte. En otras películas y series se han visto desde botas magnéticas a soluciones más simples, como «materiales futuristas» similares al velcro. Otras simplemente omiten el problema (por ejemplo, diría que Galáctica: Estrella de combate).

El problema con los sistemas centrifugadores, la solución plausible, es según explican en Seeker que se necesitaría que la nave circular tuviera casi un diámetro de un kilómetro, girando entre una y dos veces por minuto. De ese modo en la zona interior de la circunferencia habría algo parecido a los 9,8 m/s² (1 g); que servirían para simular la gravedad terrestre. (¿Se equivocó en sus cálculos Kubrick, por cierto? La Discovery no es tan grande…) El problema es que esto supone que la nave sea diez veces más grande que la Estación Espacial Internacional, algo sin duda caro y poco práctico.

Otra curiosa situación que comentan es que cuando no hay gravedad se aprovecha mejor el espacio del interior de la nave: al no haber «arriba» ni «abajo» se pueden colocar cosas en todas las paredes, algo para lo que el velcro es la solución de baja-alta tecnología ideal. Sin embargo, si se utilizara una nave con forma de cilindro/palo que girara alrededor de su centro, en los extremos se desperdiciaría espacio porque requeriría instalar algo parecido a estanterías, compartimentos o similares, o se caerían las cosas hacia el nuevo «abajo».

La conclusión no es tampoco muy optimista: ni la NASA ni otras agencias se han preocupado de investigar demasiado este problema, más allá de «ver qué les sucede a los astronautas» que permanecen mucho tiempo en microgravedad, sencillamente porque los viajes actuales son muy cortos y pasar un rato allá arriba es más bien divertido que problemático. Veremos en el futuro.

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Por @Wicho — 10 de Enero de 2022

Lo dicho: si te sobran unos 50.000 euros y unos 4,5 m² puedes comprar y montar Panel A320 Desktop Captain and FO de New Concept Informatique, que es un conjunto de periféricos para ordenador que reproducen de forma muy fidedigna la cabina de un Airbus A320.

Lo que no va incluido en el precio son los monitores, ni las sillas, ni los pedales, ni la licencia del simulador de vuelo que lo hace funcionar ni el PC en el que corre. Así que necesitarás, al menos, una licencia del Flight Simulator de Microsoft o de Prepar3D de Lockheed Martin y un PC. De ahí los 3.000 euros que he añadido a ojímetro a los aproximadamente 37.000 que cuesta el invento sin impuestos. Los pedales son 2.400 euros por persona. Y las sillas andan por unos 4.000 la normalita y por 4.800 la motorizada.

Hay una versión algo más barata para una sola plaza que sale nada más que por unos 30.000 euros más extras. Más impuestos.

Y si eres de Boeing también tienen una versión monoplaza de la cabina del 737NG. Por sólo 20.000 euros. Más extras.

Claro que por ese dinero, como nos dice Pablo Ayuso, casi que te sacas la licencia de piloto comercial y pilotas un A320 de verdad, que hasta te pagarán por ello. O ahorras un poco más y te compras un avión de verdad. Aunque no sea un 320.

(Xataka vía IgnacionA320).

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Por @Wicho — 10 de Enero de 2022

Impresión artística del LCRD en funcionamiento con la Estación Espacial Internacional – NASA/Dave Ryan
Impresión artística del LCRD en funcionamiento con la Estación Espacial Internacional – NASA/Dave Ryan

Desde hace unas semanas está en el espacio la Laser Communications Relay Demonstration (Demostración de relés de comunicaciones láser (Laser Communications Relay Demonstration, LCRD) de la NASA. Forma parte de la carga útil del satélite STPSat 6 y tiene como objetivo demostrar la viabilidad de las comunicaciones por láser entre naves en órbita y entre esas naves y tierra. La idea es disponer, en el futuro, de más ancho de banda; y es que en eso los láseres les dan sopas con onda a las señales de radio.

La LCRD será usada en primera instancia para comunicar la Estación Espacial Internacional (EEI) con tierra. Para ello la Estación usará su terminal láser –cuando lo reciba, lo que está previsto para este año– para enviar y recibir datos de la LCRD, que a su vez hará lo propio con dos estaciones en tierra situadas en Table Mountain, California, y Haleakalā, Hawaii. Pero mientas la EEI no recibe su terminal se harán pruebas de transmisión entre el satélite y las estaciones de tierra.

El STPSat 6 está en órbita geoestacionaria, así que su posición vista desde la superficie de la Tierra es siempre la misma. Pero LCRD usa dos estaciones de tierra por si las nubes, que si son lo suficientemente gruesas los láseres no pueden atravesarlas.

Los terminales láser, además de proporcionar más ancho de banda, pesan menos y consumen menos energía que los equipos de radio, así que todo son ventajas. La idea es que en el futuro haya terminales en algunos satélites en órbita geoestacionaria y que otros satélites con terminales láser les envíen la información para que la reenvíen a tierra.

El que pretende montar la NASA es un sistema similar al EDRS europeo, aunque con la diferencia de que las comunicaciones entre los equipos en órbita y las estaciones de tierra son también por láser; en el sistema europeo son por radio.

No es, de todas formas, el primer experimento de comunicación láser de la agencia. En 2013 ya usó un sistema láser para que la sonda LADEE transmitiera 622 megabits por segundo desde la Luna. Y en 2014 otro para que la EEI transmitiera a 50 megabits. Sólo que el LCRD ha despegado con unos años de retraso sobre lo previsto inicialmente.

Los experimentos de la NASA con la comunicación por láser están en Twitter como @NASALaserComm.

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