Por @Wicho — 17 de Abril de 2024


La Starliner Calypso de nuevo acoplada al Atlas V que ha de lanzarla – ULA

Suena un poco a trabalenguas pero la Starliner Calypso está de nuevo acoplada a su cohete Atlas V para que Boeing intente lanzar su primera misión tripulada por tercera vez.

Y es que en junio de 2023 la NASA y Boeing tuvieron que posponer el segundo intento de lanzamiento –sin tan siquiera haber llevado el cohete a la rampa– cuando descubrieron dos serios fallos de seguridad. Por un lado la empresa había utilizado una cinta adhesiva para fijar cables en el interior de la nave que resultó ser inflamable en ciertas condiciones. Y por otro las líneas de los paracaídas eran de menos resistencia que la estipulada, con lo que no había margen de seguridad suficiente ante un posible fallo.

Pero esto llegaba después de que en agosto de 2021 la cápsula tuviera que ser devuelta a la planta en la que se ensambla cuando, ya en la plataforma de lanzamiento, resultó que más de la mitad de las válvulas del sistema de alimentación de combustible de los motores de maniobra del módulo de servicio de la cápsula estaban dando lecturas extrañas. Eso obligó a cambiar el módulo de servicio de la Calypso.

Y a todo esto hay que añadir el fiasco de la primera misión no tripulada de la Starliner en diciembre de 2019, que de hecho hubo que repetir en mayo de 2022.

Ahora mismo el plan es lanzarla hacia la Estación Espacial Internacional (EEI) el próximo 7 de mayo, 6 de mayo por la noche en los Estados Unidos. El objetivo de la misión, conocida como Boeing Crew Flight Test (Vuelo tripulado de prueba de Boeing, Boe CFT, o CFT a secas) es llevar a Barry Wiltmore y Sunita Williams a la EEI. Permanecerán allí aproximadamente una semana antes de volver a tierra. Si todo va bien la NASA y Boeing creen que la primera misión regular de la Starliner podría producirse antes de fin de año.

Para la NASA todos estos retrasos son un poco una pesadilla de relaciones públicas, aunque afortunadamente tiene la Crew Dragon en servicio. Pero, unidos a todos los problemas con su división de aviones comerciales, que recientemente le costaban el puesto a su cùpula directiva, para la imagen de Boeing es el horror. Les ha ganado la carrera, y con holgura, una empresa nueva en todo esto: Boe CFT es la misión equivalente a la Crew Dragon Demo-2, llevada a cabo con éxito en agosto de 2020.

Compartir en Flipboard Publicar / Tuitear
PUBLICIDAD


Por @Wicho — 17 de Abril de 2024


Ingenuity a la derecha de la imagen sobre las dunas en las que quedará para siempre y el aspa rota de su rotor a la izquierda del centro de la imagen – NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/CNRS

El pasado 25 de enero la NASA daba por terminada la misión del helicóptero Ingenuity en Marte tras un vuelo en el que al menos una de sus aspas resultó dañada. Pero según acaban de contar el pequeño helicóptero aún tiene trabajo, y para muchos años: actuará como una especie de estación meteorológica y de recogida de datos en la superficie de Marte. Pero serán datos para un eventual uso futuro.

Para el futuro porque la radio de Ingenuity no tiene potencia para comunicarse con el control de la misión, tan siquiera utilizando las sondas que hay en órbita alrededor de Marte que pueden actuar como relé de comunicaciones. Así que no podrá enviarlos a ningún sitio. De hecho era el rover Perseverance el que hacía de relé de comunicaciones para él. Pero al irse alejando para continuar con su misión ya no podrá hacer tal cosa. Su última sesión de comunicaciones con Ingenuity tuvo lugar ayer, 16 de abril de 2024.


La sombra de un aspa rota que marca el fin de una impresionante misión – NASA/JPL-Caltech

Pero como salvo el rotor dañado todo funciona todavía a bordo de Ingenuity el plan a partir de ahora es que se despierte una vez al día. Y así aprovechará para medir el funcionamiento de su panel solar, baterías y equipos electrónicos. Además, tomará imágenes de la superficie con su cámara en color y recogerá la temperatura de varios sensores que monta.

Todos esos datos quedarán grabados en su memoria, que aunque se quede sin electricidad no pierde los contenidos. El equipo de la misión calcula que si nada falla Ingenuity tiene memoria como para almacenar veinte años de datos diarios antes de que se llene.

La idea es que en un futuro alguien o algo pueda ir junto a Ingenuity –a lo Mark Watney– y recoger todos esos datos. Aunque probablemente no sucederá tal cosa. Pero como a la NASA no le cuesta nada dejar a Ingenuity en funcionamiento sobre Marte mientras dure tiene una cierta lógica que lo hayan programado para ello.

Y más allá de toda lógica nuestro corazoncito geek se alegra enormemente. Aunque nunca más volvamos a saber de él. Al menos no en nuestras vidas.

Además no hay que olvidar que Ingenuity era una demostración tecnológica para ver si éramos capaces de hacer volar una máquina más pesada que el aire en la tenue atmósfera marciana, 100 veces menos densa que la terrestre. Para ello tenía que hacer cinco vuelos en 30 días… Y al final ha hecho 72 vuelos en casi tres años, acumulando algo más de dos horas y ocho minutos en el aire. Así que se merece todo y más.

Compartir en Flipboard Publicar / Tuitear
PUBLICIDAD


Por @Wicho — 17 de Abril de 2024

El avión demostrador supersónico XB-1 de Boom Supersonic ya tiene permiso para hacer vuelos supersónicos. Es la primera vez que la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos autoriza pruebas supersónicas para un avión civil.

El XB-1 hacía su primer vuelo el pasado 23 de marzo, así que aún falta para que intenten volar a más velocidad que la del sonido, pues la idea es ir haciendo sucesivos vuelos en los que cada vez se le pida más al avión.

Los vuelos de prueba del XB-1 seguirán realizándose en el Complejo de pruebas R-2508, situado en la Base de la Fuerza Aérea de Edwards. Pero cuando toque volar supersónico utilizarán el Corredor Supersónico de Black Mountain y parte del Corredor Supersónico de Gran Altitud dentro del espacio aéreo R-2515, que con anterioridad se ha utilizado para investigaciones y operaciones aeronáuticas supersónicas militares.

Los datos que se obtengan serán utilizados en el desarrollo de Overture, el avión supersónico comercial de Boom Supersonic. Overture transportará entre 64 y 80 pasajeros a Mach 1,7, casi dos veces la velocidad del sonido y aproximadamente el doble de la de la de los aviones comerciales actuales.


impresión artística del Overture en vuelo – Boom Supersonic

Del que todavía seguimos esperando noticias es del X-59 QueSST, el avión supersónico «silencioso» de la NASA que busca demostrar tecnologías que permitan el vuelo supersónico relativamente silencioso. Iba a haber volado en 2023 pero hace ya meses que sabemos que no será hasta este año cuando levante el vuelo.

Boom Supersonic está en Twitter como @boomaero.

Compartir en Flipboard Publicar / Tuitear
PUBLICIDAD


Por @Wicho — 17 de Abril de 2024

Hace un mes Alejandro Otero comentaba que lo que parecían los restos de un palé con baterías viejas de la Estación Espacial Internacional (EEI) habían caído sobre su casa en Fort Myers en Florida. Y que no le habían dado a su hijo por poco. He estado pendiente del tema y por fin la NASA ha confirmado que en efecto esa pieza proviene del palé en cuestión.

Más en concreto es parte de uno de los soportes que ayudaban a fijar las baterías en el palé. Está hecho de la aleación metálica Inconel, mide 10 centímetros de altura, 4 de diámetro, y pesa unos 725 gramos. El palé entero con las baterías tenía un tamaño similar al de una nevera y pesaba unos 2.600 kilos, así que podía haber sido peor.


La pieza en cuestión comparada con una igual – NASA

Alejandro llegó a la conclusión de que la pieza en cuestión podía venir del palé gracias a un tuit de Jonathan McDowell que mencionaba la hora y ubicación de su reentrada.

Ese palé fue «tirado por la borda» de la EEI en marzo de 2021 después de haberse quedado sin nave en la que ser colocado para una reentrada controlada. Esto, a su vez, viene del fallo del lanzamiento de la cápsula tripulada Soyuz MS-10 en octubre de 2018.


El palé en cuestión – NASA

A bordo de ella iba el astronauta de la NASA Nick Hague. Y una de sus tareas previstas era ayudar a la instalación de unas baterías nuevas en la Estación que habían llegado a bordo del carguero espacial japonés Kounotori 7. Pero al no llegar Hague a la EEI cuando estaba previsto no quedó más remedio que sacar las baterías nuevas del Kounotori 7 y dejarlas en el exterior de la Estación a la espera de que pudieran ser cambiadas.

Eso hizo que las baterías que iban a ser reemplazadas, que tenían que haber sido colocadas junto con su palé en la bodega de carga del carguero para su reentrada controlada en la atmósfera, perdieran su billete de vuelta. Con el problema extra de que esos palés sólo cabían en los Kounotori. Y de que los Kounotori 8 y 9 ya tenían comprometida su capacidad de carga para llevar a la EEI otros dos nuevos juegos de baterías y, sobre todo, traer de vuelta baterías viejas.


El HTV-8 ya acoplado a la Estación Espacial Internacional. Se puede ver el palé con baterías asomando de su compartimento de carga no presurizado - NASA

Así que al final, terminado el proceso de reemplazo de las 48 baterías de la EEI, que duró cuatro años, no quedó más remedio que deshacerse de ese palé por las bravas y esperar que se desintegrara por completo en la atmósfera. Aunque también podían haberlo dejado indefinidamente en el exterior de la Estación, donde no molestaba mucho.

Claro que ahora sabemos que no se desintegró por completo. La NASA dice que utilizará lo aprendido para actualizar sus modelos de reentrada. Pero al señor Otero y a su hijo nadie les quita el susto del cuerpo. Y queda aún por ver quién se va a hacer cargo de los daños ya que si bien las baterías eran propiedad del gobierno de los Estados Unidos el palé había sido lanzado por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA).

(Algunos datos vía Ars Technica).

Compartir en Flipboard Publicar / Tuitear
PUBLICIDAD