Por @Alvy — 14 de Enero de 2021

Penrose es una preciosa historia animada con algunos objetos imposibles como escenario de la acción, en particular la Escalera de Penrose que data de 1958. Una versión muy popular es la que se ve en Ascendiendo y descendiendo (1960) de M.C. Escher.

La historia tiene cierto toque cómico pero también filosófico, con una protagonista que parece descubrir dónde está por la azarosa caída de un pez desde cielo. Tan solo al encontrárselo una y otra vez en la misma esquina entiende lo que está sucediendo y lo inacabable del recorrido de su viaje.

La animación es obra de Kris Stanton; fue su trabajo de primer año en el Instituto de las Artes de California (CalArts).

(Vía The Kid Should See This.)

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Por @Alvy — 14 de Enero de 2021

3d Models | 3d Models from 3d scans | 3dscanstore.com

Me hizo gracia cruzarme con la 3D Scan Store, una tienda en la que al igual que otros venden imágenes e ilustraciones de stock vende modelos humanos 3D de stock. Esto quiere decir que vienen en todo tipo de variantes y estilos (acción, estudios anatómicos…) y que puedes comprar tanto «cuerpos completos» como «miembros sueltos»: cabezas, pies o manos, entre otros.

3d Models | 3d Models from 3d scans | 3dscanstore.com

Estos modelos 3D están escaneados con tecnología avanzada y altísima resolución: según he leído cada modelo tiene unas 170 imágenes de cámara DSLR fotografiadas a exposiciones de 1/10.000 de segundo con una tolerancia de 1/100 de segundo por cámara. Un pack típico puede tener 20 o 25 «poses» del mismo modelo y cada digura viene recortada en 7 u 8 millones de polígonos, además de las texturas JPEG.

Examinar la tienda tiene un punto un poco inquietante y chocante, con esas poses naturales pero a la vez artificiales, expresiones inexpresivas y caras neutras de total neutralidad, un poco como las de las tarjetas de seguridad de los aviones. También está el asunto de que muchos de los modelos llevan gorritos para el pelo para facilitar el modelado, lo que les da un aspecto un poco como a los androides Nexus 6 de Blade Runner.

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Por @Alvy — 14 de Enero de 2021

Watchy

El Watchy es un reloj hackeable. Recuerda un poco al µWatch o al Peeble por su pantalla de papel electrónico, que en este caso es de 200 × 200 píxeles.

Lo interesante del Watchy es que es básicamente un microcontrolador ESP32 que es una especie de «miniordenador de bajo consumo» con su CPU, memoria y todos los demás componentes. Estamos hablando de hardware y software abierto, de modo que además de usarlo «tal y como viene» se puede reprogramar y hackear con los kits de desarrollo de Arduino, ESP-IDF, Micropython y otros.

WatchyEl hardware incluye:

  • Wifi y Bluetooth LE
  • Acelerómetro
  • Adaptador USB-serie
  • Vibración
  • 4 botones táctiles
  • Batería de 200 mAh
  • … y reloj

Tal cual se compra viene con una correa y un montón de diseños preprogramados; a partir de ahí la imaginación es el límite. Su precio son unos 38 euros (gastos de envío aparte) lo cual no está mal para lo limitado de sus funciones. No es un Apple Watch ni pretende serlo, pero tampoco cuesta dos riñones y medio y además puede resultar tanto o más divertido.

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Por @Alvy — 13 de Enero de 2021

IronKey / Kingstone

La historia triste de hoy en forma de problema-del-primer-mundo o lágrimas de millonario llega a través de Lost Passwords Lock Millionaires Out of Their Bitcoin Fortunes ($) del New York Times. En ese artículo se cuentan las desventuras de Stefan Thomas, un programador alemán que vive en San Francisco que guardó hace años 7.002 Bitcoin en un pequeño disco duro IronKey… y del que no se acuerda ahora de la contraseña.

El problema es que esos discos duros sólo permiten diez intentos para introducir la contraseña si resulta fallida; el hombre lleva ocho intentos (erróneos) y sólo le quedan dos. Si falla dos veces más el disco se autodestruye encriptándose para siempre. Al cambio actual de unos 28.500 euros por Bitcoin eso quiere decir que hay una auténtica fortuna de cerca de 200 millones de euros esperando a que se acuerde y acierte. 

No es el único al que le han sucedido este tipo de situaciones; recordemos la anotación acerca de las cosas que la gente hace para recuperar sus bitcoin cuando olvidan o pierden las contraseñas, algo que le sucedió hasta a los redactores de la revista Wired. El asunto es que lo que antes podía ser algunos miles de dólares ahora tras las subidas del Bitcoin pueden ser decenas, cientos de miles o incluso millones, como en el caso de Thomas. En el New York Times han calculado que entre el 20 y 25% de los Bitcoin son irrecuperables por estas situaciones; están «perdidos para siempre».

Como alguien le dijo, seguramente las IronKey son muy seguras, pero si tienes 220 millones de dólares esperando podrías dedicar la mitad de esa fortuna a contratar a los mejores hackers del mundo y crackearla; aún así saldrías ganando. Está por ver si eso es una opción, porque con el fabricante seguramente que ya ha hablado y no le habrá dado mucha esperanza. Por si acaso, de momento ha guardado el disco duro en una caja fuerte en un lugar secreto y seguro, no vaya a ser que alguien se lo robe. (Esperemos que no olvide dónde lo ha guardado).

Avisaremos si nos enteramos de cómo acaba la dramática historia y esperamos que no acabe pasándole como a Alan Turing con sus ahorros, que nunca los encontró tras esconderlos con sólo un críptico «mapa del tesoro» de ayuda.

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