Por @Alvy — 16 de Junio de 2019

En este vídeo de un joven artista apodado The Q podemos ver su maestría apilando monedas sin pegamento. Mantienen el equilibrio sin mayores problemas y con ellas se pueden crear figuras relativamente simples, como una copa o una botella.

Es un arte similar al de apilar naipes para crear castillos y construcciones, algo que tampoco resulta trivial y en cambio muy entretenido.

La construcción no sé, pero desde luego ver el vídeo resulta muy relajante. Incluida la inevitable fase de derribo.

(Vía The Awesomer.)

Relacionado:

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 16 de Junio de 2019

Un método para detectar imágenes «retocadas con Photoshop» y detectar manipulaciones y fakes

Un equipo de Adobe Research y de la UC Berkeley han publicado un artículo acerca de una técnica para detectar manipulaciones faciales en Photoshop. Básicamente se aplica un algoritmo sobre una foto de una persona y confirma si ha sido manipulada de algún modo o no. ¡El terror de las instagrammers!

Lo que hace el algoritmo es examinar diferentes zonas de la imagen de un rostro para detectar si hay alguna parte que esté clonada, licuada (pasada por el popular filtro Liquify) o borrada.

Lo que intentan los investigadores con este sistema es básicamente intentar responder a estas preguntas:

  • ¿Se puede crear una herramienta que identifique rostros manipulados de forma más fiable a como lo hacen las personas?
  • ¿Se pueden descifrar los cambios realizados en una imagen?
  • ¿Se pueden deshacer esos cambios para ver el original?

A la primera pregunta yo diría que seguramente sí; a la segunda que probablemente también y a la tercera claramente no porque hay cambios de tipo destructivo con los que se pierde información (imaginemos un tatuaje simplemente cambiado por el tono de piel).

Lo interesante sería que una herramienta como esta estuviera a disposición de cualquiera en Photoshop o en una página web a la que bastara subir una foto para obtener una respuesta. Esto también lo podrían usar las apps para añadir uno icono de ¡Ojo cuidao, imagen con retoques! a cualquier foto.

Relacionado:

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Wicho — 15 de Junio de 2019

Tras sufrir todo tipo de problemas técnicos con su avión y de enfrentarse a una meteorología ciertamente adversa John Alcock y Arthur Brown aterrizaban en Irlanda a primera hora de la mañana del 15 de junio de 1919 tras haber partido de Terranova poco menos de 16 horas antes. Fue el primer vuelo trasatlántico sin escalas de la historia. Llevaban también un poco de correo a bordo.

Su avión era un bombardero Vickers Vimy modificado que hoy en día se puede ver en el Museo de Ciencia de Londres.

Alcock y Brown estuvieron a punto de no conseguirlo y de dejarse la vida en el intento, en especial durante las primeras horas del vuelo cuando se vieron rodeados por una densa niebla y Alcock perdió en un par de ocasiones la orientación y casi se estrellaron en el mar. Luego, a eso de las 3 de la mañana, tuvieron que atravesar una tormenta de nieve que estuvo a punto de hacer que el avión se cubriera de hielo. Y eso por no hablar del frío que pasaron ellos porque el generador eléctrico del avión había dejado de funcionar al poco de despegar con lo que la calefacción eléctrica de sus trajes no funcionaba, igual que tampoco lo hacía su intercomunicador ni la radio. El aterrizaje no fue todo lo fino que podía haber sido pues aterrizaron en una turbera, con lo que el avión capotó, aunque ellos dos salieron ilesos.

Tras el aterrizaje

Alcock murió en un accidente de avión en diciembre de 1919; Brown murió en 1948. Así que ninguno de ellos llegó a ver la popularización del avión como medio de transporte ni mucho menos el que se convirtiera en el principal medio de cruzar el Atlántico.

Y es que hoy en día algo más de 2.500 vuelos cruzan el Atlántico a diario. A bordo van miles de personas más o menos cómodamente sentadas o reclinadas en sus asientos mientras duermen, leen, ven películas o series o escuchan música o –incluso– hablan con sus compañeros de viaje.

Creo tan siquiera Alcock y Brown se habrían imaginado un cambio como este.

Relacionado,

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear
Por @Alvy — 15 de Junio de 2019

National Snow and Ice Data Center, University of Colorado Boulder

El pico azul de la gráfica que prácticamente se sale de la escala es la cantidad de hielo que se derritió el otro día (13 de junio) en Groenlandia. Según los cálculos fue de 2.000 millones de toneladas en un sólo día. Algo raro pero no tanto: alguna otra vez ha sucedido en el pasado, aunque no muchas.

Se puede imaginar como un par de «cubitos de hielo» de 1 kilómetro cúbico cada uno derritiéndose: eso son 1 km × 1 km × 1 km, 1.000 millones de toneladas por cubito. (Al estar repartido en algo más de 700 km² «se nota menos», pero es una cantidad inimaginablemente gigantesca.)

Es un fenómeno que según un artículo de la CNN los científicos de la Universidad de Georgia han calificado como «inusual, pero no sin precedentes». Según el Washington Post la temperatura ha pegado un salto y está ahora «unos 4,4 grados por encima de lo normal».

Según parece en junio de 2012 ya se vio algo parecido (ese año hubo récord de derretimiento) y puede tener que ver con la llegada de un verano temprano. Las previsiones para este año son también de récord, así que igual se baten todos estos registros. En el Polar Portal hay más datos:

Si por ahí arriba se va a derretir hasta el hielo más permanente y los famosos perros que tiran de trineos van a acabar desarrollando agallas me da que aquí abajo vamos a tener un veranito fino. Efectos de la crisis climática, ya se sabe. Desde luego la gráfica acongoja un poco.

Relacionado:

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear

Microsiervos Selección


Decoding the Universe: How the New Science of Information Is Explaining Everything in the Cosmos, from Our Brains to Black Holes

EUR 12,21 (Reseña en Microsiervos)

Comprar


Armas, gérmenes y acero

EUR 9,45 (Reseña en Microsiervos)

Comprar


Amazon Associates

Los productos aquí enlazados están a la venta en Amazon. Incluyen un código de Afiliado Amazon Associates que nos cede un pequeño porcentaje de las ventas. Los productos están seleccionados por los autores del blog, pero ni Amazon ni los editores de los libros o fabricantes de los productos participan en dicha selección.

Más libros y productos en:

Microsiervos Selección