Por @Wicho — 23 de Septiembre de 2022

En julio de 2021 el AFOL Tonysmuncle, que además es astrónomo, propuso un Telescopio espacial James Webb de Lego a la escala de los minifig. Su propuesta alcanzó los 10.000 votos necesarios para que la empresa lo considerara como uno de los conjuntos a convertir en un producto a la venta. Pero finalmente no lo consiguió.

Aunque, animado por muchas personas de todo el mundo a las que les flipan tanto el telescopio como esas piececitas de plástico, lo ha vuelto a presentar. Incorpora unas cuantas mejoras estéticas y mejoras estructurales en el soporte del parasol y la torre que alberga el telescopio propiamente dicho; conexiones mejoradas para ser más fuertes de los 18 segmentos del espejo principal, que se mueven; ahora usa técnicas de construcción estándar para el espejo; y elimina algunas piezas ahora obsoletas. Pero no sólo es que se muevan los segmentos del espejo principal: es que todo el telescopio está diseñado para desplegarse igual que lo hizo el Webb en el MundoReal™.

Es, claramente, un caso de

Shut up and take my VISA!

Pero como en la ocasión anterior, necesita 10.000 votos –lleva ya casi 6.400– para que Lego lo pase a la siguiente fase de selección. En ella, en función de cosas como por ejemplo que ya haya otros productos similares en la gama; los productos que estén en ese momento en desarrollo; posibles problemas de licencias; calidad de la construcción; lo que se pueda jugar con él; y la demanda anticipada según el precio estimado, entre otras, la empresa decide si sí o si no.

Así que si quieres tener un Webb en casa, ya sabes, ¡vota!

El proyecto está en Twitter como @LEGO_JWST.

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Por @Alvy — 22 de Septiembre de 2022

Esta genialidad de Sammyuri y un par de amigos es difícil de describir, pero básicamente se puede entender como un Minecraft 3D corriendo dentro de Minecraft sin mods ni similares. El gigantesco proyecto es un intrincado montaje de construcción de una especie de CPU-motor-de-juegos-3D con diversas ideas y módulos mediante artesanía, fundición, construcción, cofres, 32 materiales diferentes y trucos diversos. Añades luego el código de Minecraft y… ¡listo! Minecraft corriendo dentro de Minecraft.

El resultado no es tan versátil como el original, claro. Es básicamente un mini-mundo de 8×8×8 bloques que se ve en una pantalla monocromo dentro del propio juego. En realidad va a velocidad de tortuga, pero está acelerado ×20.000 veces con MNCPRS para poder grabar algo decente que no aburra a las ovejas, en este caso 0,1 fotogramas por segundo. Algunas de las secuencias en time-lapse del vídeo requirieron 9 horas de ejecución allá fuera, en el MundoReal™.

Los tres amigos programadores han dedicado 7 meses de trabajo a esta ímproba tarea, cuyo principal logro es el procesador «interno» dentro del juego, llamado CHUNGUS (guiño, guiño) que corre a 1 Hz, tiene 256 bytes de memoria RAM, 4 KB de memoria ROM (en otro sitio dice 8 KB) y 6 KB de memoria gráfica. Se maneja con un «mando» 3D del estilo del de la PS2. Las opciones del juego y el escenario están muy simplificadas, pero es un Minecraft, al fin y al cabo.

La gente lo está calificado como el mayor logro en la historia de Minecraft, el equivalente a construir un ordenador con puertas lógicas a partir de palos y piedras prácticamente: un cruce perfecto entre obra de arte y logro técnico.

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Por @Wicho — 22 de Septiembre de 2022

Hasta hace unos minutos nunca había oído hablar de las gotas del príncipe Ruperto. O al menos que yo recuerde. Se crean dejando caer vidrio fundido en agua fría. Eso crea unas gotas con forma de renacuajo, con una cola larga y fina. Y son durísimas. Aunque a la vez son fragilísimas. Todo depende dónde las golpees.

El «cuerpo» de la gota aguanta lo que le eches. Es más resistente que el titanio, el wolframio, un diamante, el carburo de wolframio, o un raíl, como se puede ver en este vídeo:

Aunque basta con que se rompa la cola para que la gota se desintegre. Destin, de Smarter Every Day, lo explica en el vídeo de arriba: al echar el vidrio en el agua la capa exterior se enfría y solidifica inmediatamente, mientras que el vidrio de las capas interiores tarda algo más en enfriarse. Al hacerlo se contrae hacia dentro y tira de las capas exteriores hacia dentro porque no puede ir hacia otro sitio. Eso lo hace más duro, igual que un arco, que se hace más resistente cuando un peso lo comprime.

Pero al mismo tiempo esa contracción produce una gran tensión a lo largo de la gota. Y si la cola se rompe esa tensión se libera de repente y es lo que pulveriza la gota. Tan de repente que la destrucción de la gota se produce a casi 6.000 kilómetros por hora.

Por eso durante mucho tiempo no tuvimos una explicación realmente buena de lo que pasaba con estas gotas; sólo la aparición de cámaras de alta velocidad permitió comprobar cómo se desintegraban y medir a qué velocidad lo hacen.

Física, bitches, pero fascinante.

(Vía Nao Casanova).

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Por @Wicho — 22 de Septiembre de 2022

Un mapa de España con la temperatura a partir de la que se considera que hay una ola de calor en cada provincia; están también indicadas en un rojo cada vez más intenso que las agrupa en tres franjas en las que la temperatura umbral es cada vez mayor: de 0 a 31; de 31,1 a 35,6; y de 35,7 a 41,2 °C
Temperaturas umbrales de definición de ola de calor en función del percentil 95 de las series de temperaturas máximas diarias en el periodo junio-septiembre - Julio Díaz, Ferran Ballester y Rogelio López-Vélez

Hace unos días me contaron que en A Coruña es el lugar de España en el que antes empezamos a morir de calor cuando suben las temperaturas. Investigando el asunto, descubrí que existe el índice Kairós, que define tres niveles de riesgo de mortalidad atribuible a exceso o defecto de temperatura y se incorpora en el sistema MoMoTemp de vigilancia de la mortalidad diaria asociada a excesos de temperatura:

  • Kairós 1: Riesgo nulo, cuando la probabilidad de exceso de mortalidad atribuible a temperatura es inferior al 40%.
  • Kairós 2: Riesgo moderado, cuando la probabilidad de exceso mortalidad atribuible a temperatura está entre el 40% y el 60%.
  • Kairós 3: Riesgo alto, cuando la probabilidad de exceso de mortalidad atribuible a temperatura está por encima del 60%.

En su cálculo se utiliza el exceso acumulado de temperatura –o su defecto– en los últimos siete días. Y ahí es de dónde viene el dato de que en A Coruña empezamos a morir antes de calor: es la provincia española en la que la temperatura a partir de la que se considera que hay una ola de calor es más baja, con 26,2 °C. En lo que se refiere al frío estamos en la mitad de la tabla, que nada sorprendentemente está liderada por las Canarias para esto.

Pero la temperatura no es el único dato que se tiene en cuenta a la hora de calcular el índice Kairos. Influye mucho la edad en nuestra resistencia al calor o al frío. Y el sexo. De hecho el índice Kairós se puede segmentar por grupos de edad y sexos. También influye el entorno socioeconómico, aunque caiga un poco de cajón: no es lo mismo vivir en una casa bien aislada que en otra no tanto. O vivir con alguien que pueda cuidarte y estar pendiente o no tener a nadie. Y el urbanismo también influye; las zonas verdes ayudan a la hora de mantener el calor a raya.

Y también tiene mucho que ver aquello con lo que convivimos, en especial cuando aún estamos creciendo. Eso, en cierto modo, fija nuestro metabolismo individual, que también parece tener mucho que ver con por qué algunas personas soportamos mucho mejor el frío que el calor y otras al revés.

En cualquier caso, a partir de ahora, cuando diga que me muero de calor –lo de los 40 °C en el País Vasco Francés en agosto fue bastante insoportable– sabré que los datos lo confirman. No sólo mediante el índice Kairós sino porque, en efecto, este verano que termina hoy ha sido el más caluroso en España desde que tenemos datos.

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