Por @Wicho — 5 de Noviembre de 2026

Los astronautas Anil Menon de la NASA y Joshua Kutryk de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) dejaron instalado y en funcionamiento el octavo y último panel desenrollable iROSA, de International Space Station Roll-Out Solar Array, Panel solar desenrollable de la Estación Espacial Internacional. Es el que se corresponde con el canal 3B de sus sistema eléctrico. El séptimo había sido instalado por ellos dos hace justo una semana.

Esto completa el programa de modernización del sistema eléctrico de la Estación, que también ha incluido un cambio completo de sus baterías llevado a cabo entre 2017 y 2021. Los paneles iROSA, por su parte, fueron instalados entre junio de 2021 y esta tarde, tras una prueba con un primer panel desenrollable en 2017 y que una vez comprobado su funcionamiento fue «tirado por la borda» para que se desintegrara en la atmósfera.

Con los ocho paneles solares instalados –originalmente iban a ser seis pero funcionaron tan bien que los socios de la Estación decidieron montar ocho, que son todos los que caben– la Estación genera ahora 215 kW, una mejora considerable frente a los 160 de máximo que llegó a producir con los paneles originales, paneles que además tras muchos años en el espacio ya no rendían como al principio.

Así, salvo avería muy gorda, y aún así el sistema tiene las suficientes redundancias como para que esto no tenga que ser necesario, ya no habrá que tocar más los paneles ni las baterías hasta que la EEI sea retirada, algo que no ocurrirá en cualquier caso hasta al menos 2030.

Aunque al escaso ritmo que está yendo el desarrollo de estaciones espaciales comerciales que la NASA está impulsando con la idea de que tomen el papel de la Estación, probablemente será aún más tarde.

Fue el paseo espacial 101 llevado a cabo por la NASA para la construcción, mantenimiento y reparación de la Estación Espacial Internacional y el número 286 en total. Fue el quinto para Menon y el segundo para Kutryk.

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Por @Alvy — 5 de Noviembre de 2026

El teclado del vibe coding, el espíritu definitivo de la vaguería (o de la inspiración conceptual, quien sabe)

El Keychron F4 es uno de esos inventos que está entre la genialidad y el WTFquismo. Es un miniteclado de cuatro teclas para vibe coding. Por si queda alguien que todavía no sepa lo que significa esa palabreja:

El vibe coding (…) es una técnica de programación que depende a la inteligencia artificial, en la que una persona describe un problema en unas pocas frases como «estímulo» para un LLM (un modelo de lenguaje) adaptado para la codificación/programación. El LLM genera entonces el software, haciendo el rol del programador: de ser la persona quien manualmente codifica los programas, es la IA la que genera, prueba y refina el código (…) El término fue acuñado por Andrej Karpathy en febrero de 2025.

Hay quien lo considera «programar sin saber programar y presumir de ello», quien dice que es el «epítome de la vaguería ingenieril» y quien afirma que lo que se genera, aunque funcione, es «código que nadie entiende, empezando por su autor». Sus defensores lo llaman «programar a golpe de ideas», «la intuición hecha software» o «del concepto al código». Elige tu propia aventura.

Volviendo al Keychron F4: es simplemente lo que se ve, cuatro teclas. Se pueden personalizar con macros, para hacer que equivalgan a ciertas teclas o como atajos mediante una pequeña app. Algún curioso es que puede detectar la profundidad de la pulsación y actuar en consecuencia, en hasta cuatro niveles.

El teclado del vibe coding, el espíritu definitivo de la vaguería (o de la inspiración conceptual, quien sabe)

Externamente puede llevarse en el bolsillo como un llavero, se conecta por USB-C y hay hasta 15 «tapas» distintas para personalizarlo más todavía con los iconos que cada cual considere más apropiados. Tiene un fondo luminoso que puede cambiar de color. Lo venden en blanco o negro, por 35 dólares. ¿Triunfará? Pues no sabemos; igual si lo hace el vibe coding también lo haga este gadget.


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Por @Alvy — 5 de Noviembre de 2026

Mover los labios para escribir: las gafas de Subvocal que parece que funcionan, aunque de momento sólo son un prototipo

Los muchachos de Subvocal han llevado hasta la fase de prototipado unas gafas que permiten dictar al ordenador sin hablar (sin emitir sonidos, más exactamente) y casi sin mover los labios. Aunque de momento las gafas son feotas, hacen su trabajo; el resultado es una transcripción fiel de lo que se está vocalizando, más que «diciendo», lo cual puede resultar más rápido que teclear. Y muy útil en ciertas situaciones.

La idea parece un truco de ventriloquia, aunque es tecnología similar a otras que ya lo han intentado en el pasado. EEsta lo que hace es convertir en texto los movimientos de las articulaciones vocales al hablar. No necesita micrófonos ni cámaras; emplea unos sensores de radiofrecuencias, una especie de emisores de ondas de baja potencia que atraviesan la cara. Eso permite medir cómo modifican las señales los movimientos de la lengua, los labios y el paladar blando. Dicen que probaron a hacerlo con sensores externos sobre la piel, pero que con el sudor y las complicaciones de la colocación no había manera.

Subvocal: cómo funciona (supuestamente)Sus creadores dicen que se pueden alcanzar velocidades de más de 200 palabras por minuto, suficientes para redactar correos, mensajes o instrucciones para asistentes de IA (el vibe coding mágico», vamos). Pero hay que entrenarlas un poco antes de empezar, porque no funcionan igual en todas las personas. Esto es algo muy típico de todos los sistemas que reconocen señales cerebrales, ya sean para «leer la mente», leer movimiento de los músculos y similares.

Con un aspecto nerd y de impresión 3-D bastante feote, los prototipos no son precisamente atractivos, pero si hacen su trabajo… pues oye, vale. Mejor que ir colgando con cables por ahí (o gritando a Siri en plena reunión). Se supone que luego se convierten en estilosas gafas mucho más ligeras, y espero que con más variedad de colores que el negro rancio.

Eso sí: el asunto tiene mucha letra pequeña. Todavía las ha probado nadie fuera de la empresa, así que es difícil saber cuán precisas son, porque hay que creerse lo que digan sus creadores. Por otro lado, los prototipos no son como en las fotos promocionales y queda mucho trabajo de miniaturización, además de acabar de pulir el software y ver qué ocurre a la hora de pasar a la fase de fabricación. Aunque en la página dicen que ya han pre-vendido la primera hornada (a 500 dólares, el precio normal serán 700 dólares) se me antoja que eso de «disponibles en el primer trimestre de 2027» es demasiado optimista. Veremos cuando se pongan a la venta de verdad.

(Vía Hacker News.)

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Por @Wicho — 5 de Noviembre de 2026

Por fin he podido ver –y tomar notas– de la en mi opinión excesivamente larga presentación de la NASA de hace un par de semanas sobre sus planes para acelerar el programa Artemisa, ese que pretende llevar de nuevo misiones tripuladas a la superficie de la Luna y además darles continuidad.

Pero para empezar pondré la versión TL;DR de esta anotación (los joveznos dirían «demasiado texto»): igual que en 2019 dije en Naukas Bilbao que la NASA no iba a volver a la Luna en 2024 sigo convencido de que tampoco lo van a conseguir en 2028. No recuerdo de cuándo empecé a decirlo pero estoy bastante convencido de que no fue mucho después de aquella charla.

¿Por qué 2028? Pues porque es el último año de la presidencia de Donald Trump. Y de hecho a partir del 7 de noviembre de ese año habrá otra persona que será el presidente electo del país. De ahí la fijación con ese año.

Lo que pasa es que en mi opinión aún hay demasiadas cosas sin aclarar del todo sobre las próximas misiones del programa Artemisa y demasiadas cosas que ya no es que aún no funcionen, es que aún no han sido probadas ni una sola vez como para que 2028 sea factible. De hecho tengo mis dudas de que 2029 o incluso 2030 lo sean.

En cualquier caso tienes el vídeo ahí arriba por si quieres verlo.

Y dicho esto, vamos al lío y por orden.

Seguir leyendo: «La NASA presenta sus planes para acelerar el programa Artemisa para poder volver con una misión tripulada a la superficie de la Luna en 2028»


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