La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) de los Estados Unidos ha publicado su informe preliminar [PDF] sobre el accidente en el que el pasado 3 de mayo un Boeing 767 de United Airlines se llevó por delante un camión de reparto mientras aterrizaba en el aeropuerto de Newark. O eso parecía.
Porque una de las cosas que queda clara en el informe es que el avión nunca tocó al camión; lo que hizo fue tumbar una farola que fue la que a su vez chocó contra el camión.
Otra es que el vuelo se llevó a cabo sin ningún problema y que aunque les cambiaron de pista de la 04 a la 29 cuando el avión estaba a 500 pies de altura, algo más de 150 metros, la aproximación estaba estabilizada. Sólo un poco después el copiloto comentó al comandante que iban un poco lentos y bajos.
Pero antes de que les diera tiempo a reacciones sintieron un golpe –que luego resultó ser el que se dieron contra la farola– y el avión siguió bajando hasta tomar tierra sin problemas.
Sólo una vez aparcados el comandante salió a inspeccionar el avión y vio los daños en el fuselaje y una de las ruedas.
Otro dato a destacar es que el comandante había decidido volar un poco baja la aproximación a la pista 29 porque es algo más corta. Así, al tomar tierra más cerca del principio de la pista podría salir antes de ella. Para ello mantuvo tres luces rojas y una blanca en el PAPI, el sistema de luces que permite a los pilotos mantener la aproximación correcta, en lugar de dos rojas y dos blancas, que son las que indican que vas justo en la senda de planeo.
En otros aeropuertos eso no supone un problema pero al aterrizar en la 29 de Newark eso les hizo llevarse por delante la farola en cuestión. De hecho United emitió un par de boletines a sus pilotos para recordarles que esa práctica de intentar tomar corto puede tener problemas en según qué aeropuertos y pistas y que no la usen.




Un estudio publicado en Nature Communications ha confirmado que las personas tienden a caminar en sentido contrario a las agujas del reloj cuando se mueven libremente por espacios como edificios, plazas o campos. Según dicen, investigadores de la Universidad de Navarra ya detectaron el fenómeno durante la pandemia y lo comprobaron después en diversos experimentos realizados también en Japón. La tendencia aparece tanto en hombres como en mujeres, aunque es más marcada en los niños. La causa exacta sigue siendo desconocida, pero podría estar relacionada con pequeñas asimetrías corporales o neurológicas. ¿Quizá por eso en Atletismo y otros deportes las rotaciones son antihorarias? El hallazgo podría servir para mejorar modelos de movimiento de multitudes y evacuaciones de emergencia. [Fuente: 