Por @Alvy — 1 de Diciembre de 2021

Apple I / John Moran Auctioneers

Según cuenta la BBC se ha sabido que a principios de noviembre se vendió un Apple I por 400.000 dólares en una subasta. El Apple I era el modelo original y primer ordenador Apple, diseñado por Wozniak y Jobs. Era básicamente una placa con 62 circuitos integrados soldados por Steve Wozniak en persona. Luego los compradores tenían que añadir una caja, teclado, fuente de alimentación y algún detalle más. Algunas tiendas como ByteShop en California hacían esto para poder vender los equipos completos más fácilmente.

No es el Apple I más caro que se conoce, porque ese alcanzó los 905.000 dólares en 2014, pero este tiene la curiosidad de que ha «circulado poco». Se sabe que lo compró un profesor de instituto que se lo vendió por 650 dólares a uno de sus estudiantes (el precio original eran 666 dólares, equivalentes a unos 3.000 de hoy en día). El modelo de la subasta incluía los manuales y el sistema en dos cintas de casete. En total se fabricaron 200 unidades del Apple I.

Otro factor importante es que el ordenador todavía funciona, y es algo relevante dado que por lo antiguos que son (45 años) no todos lo hacen, aunque es relativamente fácil repararlos porque fueron diseñados para ello. Alabado sea Woz.

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Por @Alvy — 1 de Diciembre de 2021

Es cierto que puede resultar un tanto inconcebible un mundo sin alguna de las tecnologías más básicas que nos resultan cotidianas: teléfonos móviles, Internet, mensajes instantáneos… Cameron Kansky se hacía esa pregunta genuinamente en Twitter, lo cual ha desencadenado una retahíla de respuestas tan curiosas como hilarantes a su ¿Qué diantres hacía la gente en vez de enviar mensajes de texto?

Las respuestas han variado entre el cachondeo hablando sobre que los niños jugaban en el bosque con flechas mientras comían frutas silvestres, hasta quienes recuerdan vívidamente que en los hogares se compartía una única línea de teléfono fijo y que quien contestara –sin saber quién llamaba, claro– podría acabar hablando de repente con el novio de su hermana, el jefe de la empresa del padre o un vendedor de telemárketing. Por no hablar de la odisea que suponía llamar para reservar en un restaurante o hacer cualquier otra gestión (las señales de «línea ocupada»* eran casi continuas a muchas horas, claro).

Naturalmente cuanto más te remontas, más extraño parece todo. Y no hay que irse a la Prehistoria o la Edad Media, donde puede que tuvieras que esperar una semana para conocer que algo relevante había sucedido en el país de al lado. Las dificultades para enviar un mensaje en 1917, en plena Primera Guerra Mundial, han servido incluso como argumento de película. ¿A quién se le ocurre montar una guerra sin poder siquiera comunicarse con sus propias fuerzas para organizar las batallas?

La respuesta a la pregunta de Kansky es sencilla: la gente hablaba. De otros modos, pero lo hacía: hablando de viva voz de forma «síncrona» por teléfono, dejando mensajes de voz en los contestadores automáticos, mediante notitas y recados anotados en papel… Si hacerse estas preguntas relativas a la comunicación a base de mensajes resulta intrigante y deja entrever un mundo diferente hace no tantas décadas, imagina cómo era cuando no sabías algo y no podías buscarlo en la Wikipedia.

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* Es curioso que usar hoy en día la expresión «el teléfono está dando señal de comunicando» de lugar a cierta confusión según la generación de los interlocutores.

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Por Microsiervos — 1 de Diciembre de 2021

Se suponía que esto era el futuro | Un libro de Alvy y Wicho de Microsiervos

Me ha encantado. Es un libro que aparenta ser «demasiado ameno» y sin embargo resulta hasta profundo y encima fomenta la reflexión crítica. Me ha sorprendido para bien.

– Elena acerca de
«Se suponía que esto era el futuro»

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Por @Wicho — 30 de Noviembre de 2021

El 26 de julio de 2021 la cápsula de carga Progress MS-16 terminaba su misión desintegrándose sobre una remota zona del Pacífico mediante una reentrada controlada en la atmósfera. Es el final de todas las cápsulas Progress, que en su interior llevan materiales de desecho y otros ya no necesarios a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI). Pero esta cápsula llevaba un encargo extra: con ella se llevó el módulo Pirs de la EEI para que se destruyera con ella en la atmósfera. This is what CRASHING into planet Earth looks like! es un time-lapse creado por Seán Doran con 370 fotos tomadas por Thomas Pesquet nos permite ver los momentos finales de ambos, algo que normalmente no es registrado por ninguna cámara.

Pirs, tras veinte años de servicio, dejaba su lugar a Nauka, un módulo que Rusia lanzó el 21 de julio que, tras no pocos sustos, se terminó acoplando al lugar dejado por Pirs el 29 de julio. Aunque eso no fue el final de los sustos. Nauka a su vez ha servido de puerto de atraque al módulo Prichal hace apenas unos días.

Prichal será, casi ton toda seguridad, el último módulo lanzado por una agencia espacial que reciba la EEI.

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