Por @Wicho — 2 de Julio de 2026

Foto de producto del tocadiscos visto en ángulo desde arribaMe habían adelantado que iba a salir pero ahora es oficial, así que ya se puede decir que está disponible a la venta el tocadiscos Vulkkano TD20, que es como el primo de Zumosol¹ del TD10 que tanto me gustó. Aunque los envíos no empezarán hasta el 20 de julio.

El TD20 no sustituye al TD10, que seguirá a la venta; pero viene a ser una opción mejor ya según sale de fábrica. Su precio es de 230 euros frente a los 160 del modelo anterior.

Un resumen de las mejoras del TD20 es que:

  • Monta una cápsula Audio-Technica VM95E, que también es de imán móvil, pero de gama más alta que la Audio-Technica ATL-3600, que además viene con una aguja de punta elíptica, lo que era una de las mejoras más obvias que te podías plantear para el TD10.
  • El brazo ha sido mejorado e incorpora anti-skating, que le falta al TD10, lo que abre más el abanico de cápsulas que le puedes instalar.
  • El plato ha sido rediseñado y ahora viene con una alfombrilla de goma, dos cosas que aíslan aún más el vinilo de cualquier posible vibración.

Además monta el mismo previo de fono que el TD10, con lo que según sale de la caja lo puedes conectar a unos altavoces activos, un amplificador con entrada de fono, o a un amplificador específico para tocadiscos.

En cualquier caso me van a enviar uno para que lo pruebe, así que sacaré la reseña en cuanto pueda.

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¹ He estado tentado de decir que es el hermano mayor del TD10 pero creo que como en realidad es una versión mejorada pega más lo del primo de Zumosol. Y sí, ya tengo una edad.


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Por Microsiervos — 1 de Julio de 2026

Suscripción sin publicidad de Microsiervos

Desde hoy es posible disfrutar de Microsiervos sin publicidad mediante una modalidad de suscripción pensada para quienes visitan el sitio con frecuencia y prefieren una experiencia de lectura más limpia. Es como el clásico «ad-free» que ofrecen muchas publicaciones y redes de contenidos. La activación es inmediata y hace que desaparezcan los anuncios de todas las páginas, tanto las actuales como las más antiguas.

La suscripción tiene un precio de 3 euros al mes, aunque sale algo más barata si se contrata por trimestres o anualmente. Además, puede utilizarse en hasta cinco dispositivos diferentes, lo que permite leer Microsiervos cómodamente desde el ordenador, el móvil, la tableta o cualquier combinación habitual de equipos, sin complicaciones adicionales.

El funcionamiento es deliberadamente sencillo. No hay cambios en los contenidos, ni artículos exclusivos, secciones reservadas para suscriptores ni cuentas que gestionar. Todo lo que se publica en Microsiervos seguirá estando disponible para cualquier lector. La única diferencia es únicamente que quienes opten por la suscripción podrán navegar por el sitio sin banners publicitarios, con menos distracciones visuales.

Como siempre, Microsiervos seguirá siendo gratuito y abierto. Esta nueva opción está dirigida a quienes llevaban tiempo preguntando si existía alguna forma de leer el blog sin anuncios porque consideran que hoy en día son demasiado molestos, repetitivos o inadecuados. Así que, quien quiera probar, puede hacerlo desde hoy mismo directamente desde la página de suscripción.


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Por @Alvy — 30 de Junio de 2026

PDFMergely: un buen conjunto de herramientas PDF que respetan la privacidad, sin tener que usar la nube

PDFMergely es una colección de herramientas para trabajar con archivos PDF directamente en el navegador. Una especie de Adobe Acrobat pero gratuito. Sirve para unir, dividir, comprimir, editar, firmar, proteger, desbloquear, comparar, hacer OCR y convertir entre diversos formatos, entre otras cosas. Y además no sube el documento a ningún servidor: todo se procesa localmente en el ordenador (o el móvil) y los archivos no salen del dispositivo. Privacidad garantizada.

El planteamiento es justo el contrario al de otras herramientas PDF online: en vez de subir el archivo a «la nube» (el mismísimo Acrobat es un varas con esto), PDFMergely lo hace todo en el navegador. Según explican, se procesa todo con WebAssembly y Web Workers, y es tremendamente ágil. Para documentos que requieran cierta privacidad o sean confidenciales, como facturas, contratos, DNIs, extractos bancarios y demás, es algo bastante importante. Bonus para el que se le ocurrió poner un contador que dice «0 bytes subidos».

Trabajar con PDF sin usar servidores externos

PDFMergely: un buen conjunto de herramientas PDF que respetan la privacidad, sin tener que usar la nube / Reordenar páginas

Estas son algunas de las funciones más importantes que incluye:

  • Organizar PDFs: unir, dividir, rotar, reordenar, eliminar o extraer páginas.
  • Convertir formatos: JPG a PDF, PDF a JPG/PNG, PDF a Word, OCR para reconocer textos y convertirlos a TXT, escanear y conversión de Markdown (texto con marcas) a PDF.
  • Editar y firmar: añadir texto, imágenes, formas, firmas, marcas de agua, numeración, formularios o «censura» (texto tachado).
  • Optimizar y proteger: comprimir, proteger con contraseña, desbloquear, quitar metadatos, pasar a escala de grises o reparar archivos dañados.

Quizá las funciones como comprimir, quitar los metadatos, reordenar, borrar y girar páginas sean las más populares. Para esto último utiliza una interfaz muy cómoda: se muestran miniaturas de todas las páginas y basta moverlas con el dedo o con el ratón para dejarlo todo como debería ser.

En total incluye 33 herramientas gratuitas que no requieren crear una cuenta, ni registrarse y que tampoco dejan una «marca de agua» en los PDF finales. Funciona como PWA (Aplicación Web Progresiva), de modo que después de cargarla por primera vez puede seguir funcionando sin conexión.

Es una excelente navaja suiza para PDFs, que incluye la mayor parte de funciones de Acrobat y otras herramientas online similares, y sin que los documentos anden circulando por ahí.

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Por @Alvy — 29 de Junio de 2026

Cruce de cables: El factor autobús: cuando media civilización depende de cuatro personas y una libreta vieja / Imagen: GPT 5.5En el último programa de Cruce de cables (RNE) le conté a David Sierra lo que es el factor autobús, un término informático y un poco geek que mide cuántas personas clave podrían desaparecer de un proyecto antes de que todo empezara a desmoronarse. El programa puede escucharse aquí:

No hace falta que sea literalmente un autobús y un atropello: puede ser una jubilación, gente que se va de la empresa, bajas de larga duración o alguien se ha cansado de ser quien sabe cómo funciona todo un tinglado. La expresión la acuñó Michael McLay en 1994 cuando planteó en una lista de correo dedicada al lenguaje Python qué pasaría si Guido van Rossum, el creador de Python, fuera atropellado por un autobús. La pregunta de fondo era seria: ¿podría sobrevivir el proyecto si casi todo el conocimiento importante depende de una sola persona?

Cuanto más bajo es el «factor autobús» de un proyecto o empresa, peor para todos. Es como si solo hay un panadero en el pueblo, se muere y nadie más sabe cómo se hace el pan. Todo el mundo pierde.

Un estudio de 2016 analizó 133 proyectos populares alojados en los repositorios de internet y descubrió que el 65% tenía un factor de 2 o menos: en muchos casos bastaría con que desaparecieran una o dos personas clave para dejar partes importantes del proyecto en una situación comprometida.

¿Qué mide realmente el factor autobús?

Este «factor autobús» mide en realidad la fragilidad humana de un sistema técnico. Una empresa puede tener 200 programadores, pero si solo una persona sabe cómo recompilar el sistema de pagos, arrancar un mainframe antiguo o explicar por qué no hay que tocar una rutina escrita en 1987, esa parte del sistema tiene un factor autobús bajísimo.

El problema no siempre es el código, que muchas veces funciona perfectamente. El riesgo está alrededor: muchas veces hay documentación incompleta, configuraciones raras, scripts que nadie entiende, contraseñas heredadas, carpetas con títulos peliagudos como «NO BORRAR»… En definitiva, un conocimiento transmitido «de generación a generación» durante años, pero poco formalmente, por decir algo.

¿Por qué afecta especialmente a bancos, administraciones, aviones o incluso a la NASA?

El hecho cierto es que muchos sistemas importantes siguen dependiendo de tecnología antigua que funciona demasiado bien como para tirarla y está demasiado integrada en el funcionamiento del día a día como para cambiarla alegremente.

En banca, COBOL sigue siendo el ejemplo clásico. Hace una década se estimaba que había miles de millones de dólares de actividad comercial a través de software escrito en COBOL: cuentas, tarjetas, cajeros automáticos, hipotecas, compensación de cheques y préstamos. El problema no es que COBOL sea malo, sino que muchas personas que lo dominan ya se han jubilado o están cerca.

En las administraciones públicas ocurre algo parecido. Muchos sistemas críticos tienen décadas de antiguedad y cuestan millones al año solo en mantenimiento y operaciones. Costaría demasiado actualizarlos y cambiarlos por algo más moderno.

Las reservas aéreas también dependen de mainframes muy especializados. Y en ciencia e ingeniería, Fortran sigue vivo en simulaciones, modelos y software que ha funciona bien durante décadas.

La NASA, por ejemplo, ha modernizado a veces código Fortran 77 porque muchas veces es mejor que reescribirlo desde cero. También han llamado a veces a ingenieros jubilados para explicarle a los jovenzuelos cómo se desarrolló cierto software o cierto componente hardware de alguna sonda espacial antiquísima.

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