Por @Wicho — 14 de Octubre de 2021

Pistas del aeropuerto La Guardia en Nueva York – Mohit Kumar en Unsplash

El nombre de la pistas de vuelo de un aeropuerto no es otra cosa que su orientación magnética, dividida entre 10 y redondeada. Una pista tiene dos cabeceras, cada uno de sus extremos, y para referirnos a ella, se usan los rumbos de ambas comenzando por el rumbo menor. Conociendo el rumbo de una cabecera, el otro se halla de forma automática sumando 18 si la numeración es menor o igual a 18, o restando 18 si es 19 o superior. Así, por ejemplo, el aeropuerto de A Coruña cuenta con la pista 03/21.

Después, si el aeropuerto dispone de varias pistas en la misma orientación se añade una letra detrás: «R» para la pista que se encuentre a la derecha (por Right, derecha) y «L» para la que se encuentre a la izquierda (Left, izquierda). Si hubiese una tercera pista, la del medio será entonces la «C» (Centre, central). Eso sucede, por ejemplo, con las pistas 18R/36L «Polderbaan», 18C/36C «Zwanenburgbaan» y 18L/36R «Aalsmeerbaan» del aeropuerto de Ámsterdam. Los nombres que reciben cada una no forman parte de su denominación oficial sino que sirven para que las personas se aclaren un poco en cuanto a dónde están.

Si hubiese más de tres pistas paralelas, entonces se suelen denominar a pares hacia la decena anterior. Ejemplos son el aeropuerto de Los Ángeles o el de París Charles de Gaulle, donde cuentan con cuatro pistas paralelas. En Los Ángeles tenemos las pistas 06L/24R y 06R/24L al norte y 07L/25R y 07R/25L al sur, aunque el rumbo real de todas ellas es 69,1º y 249,1º. En París, las pistas son 09L/27R y 09R/27L y 08L/27R y 08R/26L.

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{Foto por Mohit Kumar en Unsplash}.

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Por @Wicho — 13 de Octubre de 2021

El Webb a su llegada a Kourou – ESA/CNES/Arienespace/Optique vidéo du CSG
El Webb a su llegada a Kourou – ESA/CNES/Arienespace/Optique vidéo du CSG

Desde hace unas horas el telescopio espacial James Webb está en las instalaciones del Espaciopuerto de Kourou en la Guayana Francesa desde el que, si todo va bien será lanzado el próximo 18 de diciembre. Ha viajado hasta allí en barco, en concreto en el MN Colibrí, un barco que habitualmente hace transportes de cohetes para la Agencia Espacial Europea.

Queda ahora comprobar que durante la travesía no ha sufrido ningún daño pero es de suponer que no: estaba todo pensado al milímetro e iba protegido por el STTARS, de Space Telescope Transporter for Air, Road and Sea, o Transporte del telescopio espacial por aire, carretera y mar.

El STTARS pesa unos 76.000 kilos. Mide 5,5 metros de alto, 4,6 metros de ancho y 33,5 metros de largo. Está preparado para cualquier condición extrema o inesperada que el telescopio pudiera encontrar durante el viaje. Eso incluye fuertes lluvias y otros factores ambientales.

Aunque en el pasado STTARS ha sido utilizado para mover componentes del Webb de un lado a otro en avión el conjunto completo es demasiado pesado para los siete puentes que hay en la carretera que separa el aeropuerto de la Guayana Francesa del espaciopuerto. Además a la velocidad máxima a la que se puede desplazar el viaje habría durado cuatro días. Por eso al final viajó en barco: el MN Colibrí atracó ayer en el puerto (no espacial) de Pariacabo y hoy STTARS y su valioso contenido ya están en el espaciopuerto.

Una vez terminadas las comprobaciones sobre el estado del observatorio el Webb se configurará para el vuelo, lo que incluye la carga de combustible, antes de montarlo en la parte superior del Ariane 5 que lo lanzará y posteriormente cerrar el carenado para el lanzamiento y posterior despliegue.

La misión está en Twitter como @NASAWebb por la parte que le toca a la NASA y como @ESA_Webb por la parte que le toca a la Agencia Espacial Europea (ESA). La Agencia Espacial Canadiense (CSA) participa también en el proyecto pero no ha creado una cuenta de Twitter para él.

Hay grandes esperanzas depositadas en el Webb. con el espejeo más grande que jamás hayamos lanzado al espacio si va todo bien el JWST nos permitirá observar el universo en una profundidad y detalle nunca vistos hasta ahora.

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Por @Wicho — 13 de Octubre de 2021

Lo que me habéis dado es la experiencia más profunda que puedo imaginar. Estoy tan emocionado por lo que acaba de suceder. Simplemente extraordinario. Espero no recuperarme nunca de esto. Espero poder conservar lo que siento ahora, no quiero perderlo.

– William Shatner
tras su vuelo al espacio

Con 90 años William Shatner, quien siempre será recordado por haber interpretado al capitán James T. Kirk en la serie original de Star Trek, acaba de convertirse en la persona de más edad en viajar al espacio. Lo ha hecho en el segundo vuelo tripulado de un cohete New Shepard de Blue Origin, a bordo de la cápsula RSS First Step.

Sin dejar de ser un vuelo suborbital ha alcanzado los 107 kilómetros de altitud sobre el nivel del mar. Así que ha superado claramente la Línea de Kármán, situada por convención en los 100 kilómetros de altitud, el límite generalmente reconocido como el espacio. Así que llamémoslo astronauta o participante en un vuelo espacial o turista espacial lo que está claro es que por fin ha ido al espacio.

Shatner era un invitado de Blue Origin en este vuelo. Iba acompañado por Audrey Powers, vicepresidenta de operaciones de vuelo de la empresa, que además de disfrutar de la experiencia hacía como de conejillo de indias para ver cosas mejorables en el vuelo; y por Chris Boshuizen, antiguo ingeniero de la NASA y cofundador de Planet Labs, y Glen de Vries, Vicepresidente de Ciencias de la Vida y Salud de Dassault Systèmes y cofundador de Medidata. Ambos pagaron por su vuelo.

Chris Boshuizen se convierte así en el primer ciudadano australiano en volar al espacio. O en el primer ciudadano australiano que conserva la nacionalidad al hacerlo, pues le precedieron Paul Scully-Power y Andy Thomas, aunque cuando volaron al espacio ambos habían obtenido la nacionalidad estadounidense.

Fue el cuarto vuelo para este cohete en particular, el NS4, y el quinto para la RSS First Step.

Habrá que ver qué ritmo de lanzamientos es capaz de mantener la empresa –el anterior lanzamiento tripulado de un New Shepard fue el 20 de julio– pero poco a poco iremos viendo como cada vez más personas normales pueden ir al espacio, aunque sólo sea unos minutos. Normales y, suponemos, con mucho dinero, aunque Blue Origin no ha desvelado cuánto han pagado Boshuizen y de Vries por sus asientos. Tampoco sabemos cuándo va empezar Blue Origin a utilizar la capacidad completa de sus cápsulas, pues tienen espacio para seis personas.

Y es que si no me fallan las cuentas en lo que va de 2021 han viajado al espacio 14 personas que no forman parte de una agencia espacial en los dos lanzamientos tripulados del New Shepard, la misión Inspiration4, y en la Soyuz MS-19. Si añadimos las personas que han ido a bordo de los vuelos de Virgin Galactic, que no cruzan la Línea de Kármán, el total sube a 21 personas distintas; 22 si contamos dos veces a David Mackay, que pilotó los dos vuelos de Virgin Galactic. Esto frente a las 11 personas que han ido al espacio y que forman parte de una agencia espacial en la Soyuz MS-18, la Shenzhou 12, la Crew 2, y la Soyuz MS-19.

Así que, como decía Boshuizen en una entrevista previa al lanzamiento, es muy probable que en el futuro recordemos 2021 como el año en el que el acceso tripulado al espacio dejó de ser cosa de las agencias espaciales para pasar a ser cosa de empresas privadas.

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Por @Alvy — 13 de Octubre de 2021

Squid Game (CC) Simon Liu

Simon Liu tiene una fantástica galería de fotos sobre sus construcciones de Lego: robots, naves espaciales y escenarios a cual más bonito. Ahora ha querido recrear en un montaje del que hay un par de fotos las escherianas escaleras de El juego del calamar, la popular serie de Netflix.

Squid Game / Netflix

Al igual que nos ha sucedido a muchos, Liu reconoce la inspiración que habrán tenido los creadores de esta «escalera del calamar», por llamarla de algún modo, habrán recibido de Relatividad, de M.C. Escher, pues es uno de los trabajos más populares del artista. También lo han notado en Looper y Apollo, entre otros sitios. Una única diferencia es que el maestro neerlandés usaba blanco y negro en sus grabados y aquí se utilizan unos colores más chillones: azul cerceta (parecido al cián verdoso), verde amarillo y rosa brillante/chillón.

Squid Game (CC) Simon Liu

Como sabiamente dice Liu, «aunque no desafía la gravedad como en el trabajo de Escher, sí que da la misma sensación confusa de laberinto. Resulta muy divertido tanto trabajar a esa escala como diseñar las escaleras y elegir los vibrantes colores.»

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