Por @Alvy — 5 de Mayo de 2022

Un lenguaje de programación con dibujos llamado λ-2D

Este curioso lenguaje de programación inventado en el MIT se llama λ-2D (lambda 2D) y se define como «una exploración de los dibujos como lenguaje de programación, tomando ideas del cálculo lambda». Se parece a alguno de los otros poco explorados «lenguajes dibujados» como el Befunge o el Piet que alguna vez ya hemos comentado por aquí y que ya de por sí son raros, raros, raros. Algo que se complica (o simplifica, según se mire) porque además utiliza como base el cálculo lambda, que tiene como base las funciones y la recursión.

Aquí los diferentes dibujos tienen nombres peculiares e interpretativos; las «copas» por ejemplo tienen forma de U. las líneas se comportan casi como en los circuitos electrónicos: tienen «puentes» cuando pasan unas por encima de otras, y conectores para dividirlas o unirlas.

En la página que han preparado tanto como versión beta como demostración pueden verse unos cuantos ejemplos típicos (menú Samples) para hacer un poco de todo y ver sus capacidades. La más divertida sin duda es la opción Animated run que compila y ejecuta el programa permitiendo ver como fluyen los argumentos y funciones por las líneas, cual circuito recién enchufado.

4!
Factorial de 4 = 24 con este programa en λ-2D

La paleta de herramientas/instrucciones de la izquierda permite colocar símbolos y también probar un poco con el dibujo libre para recolocar todo y que encaje perfectamente. Si te gustan este tipo de rarezas del mundo de la computación y tienes algo de tiempo, hoy es tu día de suerte.

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Por @Alvy — 5 de Mayo de 2022

Ahora que está todo el mundo revolucionado con los temas de espías, nos llega desde el mundillo de la red eléctrica un vídeo sobre una curiosa técnica que desveló Tom Scott hace tiempo acerca de «cómo atrapar criminales mediante el ruido oculto de fondo en los vídeos» o –digánmoslo menos dramáticamente– cómo averiguar la fecha y hora exacta en que se grabó un vídeo bastándose en el ruido de fondo y los datos del análisis de la frecuencia de la red eléctrica nacional. Ahí es poco.

Y es que el funcionamiento de la red eléctrica esconde muchas maravillas y a la vez no pocos misterios, como ya vimos en casos como el de la isla italiana en la que los todos los relojes se adelantaban o el no menos flipante retraso de 6 minutos que acumularon los relojes de toda Europa debido a las desavenencias políticas entre Serbia y Kosovo. Si no conoces estos casos ni los has leído, de verdad, léelos ahora que merecen la pena, y ayudan a entender las bases de esta idea.

Tal y como nos enseña el bueno de Tom Scott; la idea básica que tuvieron unos investigadores de la Universidad de York –contada por Amelia Gullyen en el vídeo– es analizar las frecuencias del ruido de fondo de cualquier grabación, en concreto las frecuencias cercanas a los 50 Hz que son las que nos interesan. Como la red eléctrica de los países, en este caso la británica, opera a 50 Hz, pero no exactamente a 50 Hz, sino a veces a 49,9999 Hz o a veces a 50,0002 Hz (en general ±0,5 Hz como máximo) la curva diaria es peculiar y un poco distinta para cada día y cada hora: sube y baja según se va regulando. Y esa frecuencia es la que a veces oímos con un característico zumbido «hmmmmmmh…» que se aprecia en algunos aparatos y electrodomésticos, aunque estemos ya tan acostumbrados que ni nos damos cuenta de que está ahí.

ESO / System Frequency Data / March 2022Lo más interesante es que estos datos sobre la variación de frecuencia de la red son públicos y se pueden descargar en un gigantesco fichero de 70 MB mensuales; pueden verse en el portal de datos abiertos de la National Grid (el equivalente a nuestra Red Eléctrica de España). Se ofrecen mes a mes y con muestreos a cada segundo: System Frequency Data. No me consta que en la web de Red Eléctrica se puedan obtener esos datos, aún siendo parte de la red pública.

Concretando: el sonido de esa frecuencia de casi-50 Hz lo captan los micrófonos de las cámaras de vídeo; de este modo si se dispone de unos cuantos minutos de grabación ininterrumpida se pueden filtrar y analizar con las aplicaciones de tratamiento de datos adecuadas. El resultado es una curva casi única para cada momento, algo así como 50,010 … 50,010 … 50,008 … 50,006 … 50,009 … 50,012… 50,015 … 50,018 … tal y como se ve en el vídeo. No es difícil hacer coincidir esa secuencia con el muestreo oficial «segundo a segundo», porque aunque un año tiene millones de segundos eso es poca cosa para un ordenador moderno.

El resultado es que la curva producida por el zumbido casi inaudible de las frecuencias de la red eléctrica grabadas en un vídeo puede hacerse coincidir con la hora oficial en la que era igual que la curva conocida de la red. Al menos con cierto grado de probabilidad; depende de si hay ruidos/voces, no hay electricidad cerca o hay un exceso de aparatos eléctricos cerca en el vídeo que generen el zumbido o interfieran, claro.

Cuando esa probabilidad es técnicamente «muy alta», puede considerarse un resultado casi seguro: la secuencia se grabó tal día a tal hora, minuto y segundo. En el vídeo se ven tres pruebas reales propuestas por Tom, y cómo influyen la duración de los datos disponibles, si hay voces de fondo e interferencias o no e incluso si se editan con cortes las secuencias. El resultado es sorprendentemente bueno… para ser algo tan aparentemente inexcrutable, complicado e inimaginable.

(¡Gracias por la pista, Gali!)

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4 de Mayo de 2022

Uno de los estudios con más demanda y salida profesional en la actualidad es el desarrollo de apps nativas e híbridas multiplataforma. Esta es precisamente una de las titulaciones que ofrece la Escuela CEV, que cuenta con 45 años de experiencia en formación especializada en FP.

Convenios con más 1.200 empresas son también parte de sus avales, igual que lo es disponer de un equipo docente multidisciplinar en activo en el campo y con experiencia en el desarrollo de proyectos para empresas punteras como el Banco Santander, Travel Club, PWC o PepsiCo, por citar unas cuantas.

En la Escuela CEV se utiliza una metodología eminentemente práctica en la que recibirás formación, entre otros, en estos entornos de desarrollo y aplicaciones, todos ellos muy utilizados en el ámbito del desarrollo de apps:

  • Android Studio
  • Angular
  • Autodesk 3DS Max
  • NetBeans
  • Spring
  • Unity
  • Xcode

Si te interesa saber más el próximo 21 de mayo se celebra la Jornada de Puertas Abiertas Presencial de CEV así que puedes pasarte para ver en persona lo que ofrece la escuela.

El Técnico Superior en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma a Distancia de la Escuela CEV es una magnífica oportunidad para formarte en este campo independientemente de dónde vivas o de tu disponibilidad horaria.

Con él, y en tan sólo dos años, obtendrás una doble titulación oficial –española y Británica– en dos idiomas: Técnico Superior en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma y HND in Computing. Es una titulación que ofrece numerosas salidas profesionales; de hecho más del 90% de la última promoción está trabajando en el sector.

Este Técnico Superior cuenta con un programa de estudios que se mantiene permanentemente actualizado según las demandas del sector. Y aprovecha también las ventajas de disponer de un profesorado activamente involucrado en el sector. Se centra en el desarrollo de proyectos reales utilizando la metodología ágil de gestión de proyectos Scrum. Está además pensado para facilitar la vida en la medida de lo posible al alumnado al permitir una matriculación modular según las posibilidades de cada uno en cada momento.

Algunas de las características más relevantes del formato en línea son:

  • Técnico Superior en Desarrollo de Aplicaciones MultiplataformaClases streaming de una hora a la semana en las que poder aclarar con la persona que imparta la asignatura cualquier duda tanto sobre contenido como acerca de la evaluación. De no poder participar en directo la clase queda grabada para que la puedas ver cuando lo necesites.
  • Aprendizaje social a través del foro. Hay uno habilitado para cada grupo donde, en horario laboral, poder escribir a profesores y compañeros, compartir avances y enlaces de interés.
  • Tendrás entregas pautadas cada 1, 2 o 3 semanas, dependiendo de la asignatura.
  • Se llevan a cabo correcciones personalizadas y en vídeo para cada una de las entregas.
  • También hay talleres en streaming/presenciales a lo largo del curso que sirven para aprender temario complementario.

Además las ventajas son las mismas que las del formato presencial:

  • Aprenderás a crear apps nativas e híbridas para dispositivos iOS y Android mediante el desarrollo de proyectos que incluyen desde aplicaciones del sector de la banca a las agencias de viajes, el sector de la alimentación o la industria o el desarrollo de dispositivos del Internet de las Cosas (IoT).
  • Te introducirás en el mundo de tecnologías emergentes como la Internet de las Cosas (IoT).
  • Aprenderás a dominar HTML 5, CSS 3 y lenguajes de programación como Javascript, C#, Java o PHP; y también otros más complejos como Swift o Angular JS que te ayudarán a conseguir un perfil altamente cualificado y diferencial en el mercado.
  • El centro te regala una raspberry junto con sus accesorios de cara a realizar las entregas relacionadas.

Y todo ello con la garantía de la Escuela CEV. Visita la web de la escuela si necesitas más información.

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Por @Alvy — 4 de Mayo de 2022

Si de pequeños alucinabas con los gigantescos brutos mecánicos del Doctor Infierno y jugabas a hacer volar a mano el Jet Scrander para recoger a Mazinger Z y acabar con sus mortíferos enemigos a base de rayos láser y «fuego de pecho» estás de suerte: en el siempre educativo canal de Meatball Studios el artista Álvaro Gracia Montoya ha recopilado los mechas (mekas) o robots tripulados más grandes de la ficción para compararlos a «tamaño real» y que podamos hacernos una idea de su grandeza.

La verdad, yo esto de los mechas (pronunciado «mekas») lo tengo tan oxidado como el propio Mazinger Z, aunque hace unos años pude revivirlo a gusto en la sala de cine (¡snif!) con Mazinger Z Infinity. Pero más allá de los mechas de Pacific Rim y algún otro de alguna película hollywoodiense no sigo tan de cerca la cultura del manga y el anime como para entender todas las referencias, aunque me ha sorprendido la variedad… por no decir los tamaños, claro.

A destacar: El Hulkbuster de Iron Man cuenta como mecha, y también el AMP de Avatar. Aparecen muchos mechas de videojuegos, incluyendo Halo, Overwatch y Metal Gear; también está los AT-ST, AT-TE y AT-AT de Star Wars (aunque esos los veo un tanto forzados). El buen Mazinger de toda la vida figura con 18 metros de altura, pero aunque sea colosal sabemos que hay variantes de Mazinger más grandes, aunque esos otros no aparecen en la animación, por desgracia: Great Mazinger con 20 metros, Mazinkaiser con 23 y el Grendizer con 30; además de esos el Infinity del Dr. Infierno en la película creo que es muuucho más alto, unos 600 metros.

Pero aparte de esos, los hay más grandes todavía: Megazord, de los Power Rangers, mide 41 metros y los Unit-01 de Evangelion, unos 70. Los supertitanes de Pacific Rim se mueven en torno a 80 metros de altura, tamaño rascacielos. Más allá están un tal Shiokutazer de 500 metros y el SDF-1 Macross, que pasa de los 1.200 metros. El más grande a esa escala es el Macross Cannon, de casi 6 km de altura (!) Al precio al que va el combustible no quiero ni imaginar lo que gastan.

Entonces cuando comienzan los tamaños burros, burros: el Super Galaxy Gurren Lagann ni los que lo han inventado saben cuánto mide, pero es «algo menos que la mitad de la Tierra», así que digamos 5.000 km. También hay otro llamado Diebuster de 10.000 km, bastante estilizado por cierto para las fuerzas y presión que se generarían, así que no tengo yo claro si eso aguanta sobre un planeta tamaño Tierra. Increíblemente, la cosa no acaba ahí, porque hay un tal Getter Emperor (de Getter Robo) a escala cósmica, «tamaño Vía Láctea»; luego un tal Tengen Toppa Gurren Lagann que es unas 1025 veces más grande que el Gurren Lagann. Finalmente, rompiendo todos los récords irrompibles, hay un tal Super Tengen Toppa que es directamente más grande que el universo observable. ¡A ver dónde lo enchufas para recargar! Parece claro que en la ficción… todo vale.

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