Por @Wicho — 16 de Octubre de 2018

Impresión artística de Kepler en el espacio

Desde principios de 2018 la NASA está como jugando al ratón y al gato con el observatorio espacial Kepler: su combustible está a punto de acabarse, con lo que la agencia tendrá que decidir cuando lo apaga, aunque al mismo tiempo están intentando sacarle todo el partido útil posible.

En su modo de funcionamiento actual el Kepler realiza campañas de observación de 84 días antes de tener que moverse para evitar que el Sol se meta en su campo de visión. Al final de ellas tiene que apuntar hacia Tierra con su antena para enviar los datos que ha ido almacenando. Y tanto para mantenerse inmóvil para detectar nuevos planetas extrasolares como para apuntar hacia la Tierra con su antena necesita combustible. Combustible que domo decíamos se está acabando.

Por eso, ante nuevas señales de que el Kepler se estaba quedando sin combustible, la NASA decidía a principios de julio recortar la Campaña 18 de observación y quedarse con los 51 días de datos que en ese momento almacenaba el Kepler. Esos datos fueron transmitidos a Tierra a principios de agosto, aprovechando el «slot» que el Kepler tenía reservado en la Deep Space Network.

Y a finales de agosto arrancaba la Campaña 19, campaña que también hubo que recortar a finales de septiembre para preservar sus datos, que y se encuentran sanos y salvos en Tierra tras su transmisión aprovechando el «slot» de transmisión de principios de octubre de 2018.

Así que la NASA de nuevo está ante la disyuntiva de si ordenar al Kepler que arranque una campaña más o si por fin tienen que apagarlo para siempre. Pero aún cuando lo apaguen el legado del Kepler seguirá dando trabajo durante años a científicos de todo el mundo.

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Por @Wicho — 16 de Octubre de 2018

El segundo simulacro de aproximación de la sonda japonesa Hayabusa 2 al asteroide Ryugu ha conseguido acercarla a tan sólo 22,3 metros de su superficie, distancia alcanzada a las 14:44, hora peninsular española, del día 15 de octubre de 2018.

Después de haber tenido que abortar el primer ensayo cuando el altímetro láser dejó de ver la superficie de Ryugu este segundo ensayo, con ajustes actualizados en el altímetro, era muy importante, y afortunadamente con los nuevos ajustes del altímetro Hayabusa 2 parece no tener problema en navegar de forma autónoma hacia la superficie de Ryugu. La idea es que pueda tomar muestras hasta en tres puntos de su superficie para traerlas a la Tierra al final de la misión.

En principio la toma de la primera muestra estaba programada para finales de octubre de 2018 pero la superficie de Ryugu ha resultado ser tan complicada que la Agencia Japonesa de Exploración ha decidido posponerla al menos hasta enero de 2019 mientras se estudia más a fondo la superficie de Ryugu y se preparar un plan para el descenso. No hay que olvidar que Ryugu y Hayabusa 2 están a algo más de 300 millones de kilómetros de la Tierra, con lo que las señales de radio tardan unos 15 minutos en llegar allí, lo que hace imposible controlar sus operaciones en tiempo real.

Impresión artística de Hayabusa 2 tomando muestras

Además, entre noviembre y diciembre Ryugu está en conjunción con el Sol, lo que quiere decir que está detrás de él vista desde la Tierra, lo que complica –o imposibilita– las comunicaciones, así que noviembre y diciembre serán meses de «descanso» para la misión.

Hayabusa 2, además de estar estudiando Ryugu con sus instrumentos, ha depositado ya sobre su superficie tres rovers: Minerva-II 1A y 1B y MASCOT. Son los primeros rovers que hayamos colocado nunca sobre un asteroide.

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Por @Alvy — 16 de Octubre de 2018

Paul Allen

Paul Gardner Allen (1953-2018) fue un empresario, inversor y filántropo especialmente conocido por ser el cofundador de Microsoft junto con Bill Gates. Ambos se conocieron en la escuela Lakeside en su juventud y compartieron la pasión por los ordenadores; en ese genial dúo dinámico Bill Gates era el empollón y Paul Allen el listo. Con poco más de 20 años Allen cerraría un trato para comprar el QDOS y posteriormente proporcionar a IBM un sistema operativo para su primer PC. Allen programó parte del intérprete BASIC de Microsoft junto con Gates. Con el tiempo la empresa se convirtió en un gigante de la informática, empezó a cotizar en bolsa y con ello la fortuna de Allen –al igual que la de Gates– se convirtió en una de las mayores del mundo.

Tras dejar Microsoft participó en más de un centenar de empresas, entre las que destacan Vulcan Capital (su fondo de capital riesgo) y Dreamworks. Donó literalmente miles de millones a institutos y centros educativos. También compró equipos deportivos como los Portland Trail Blazers de la NBA y los Seattle Seahawks de la NFL. Incluso financió la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) con la construcción del proyecto Allen Telescope Array: 350 antenas de seis metros de diámetro. Otra de sus compañías era StratoLaunch, pensada para poner cohetes en órbita.

Entre otras curiosidades existe una especie de mosca con su nombre, la Mosca de Paul Allen (Eristalis alleni); y participó en competiciones como el Ansari X Prize con su equipo American Mojave Aerospace Ventures. En el momento de morir todavía era una de las 100 mayores fortunas del mundo (según las fuentes, con 20.000 millones de dólares ocupaba el puesto #46 o la #21, depende de cómo se mida). Su labor filantrópica puede seguirse a través de Paul Allen Philantrophies.

Steven Sinofsky ha escrito en Twitter un hilo con una estupenda semblanza de Allen tras haber pasado muchos años con él como su «asistente técnico personal» a partir de 1990.

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Por @Alvy — 16 de Octubre de 2018

Manual de identidad visual para carreteras de la Comunidad de Madrid

Me encontré medio por casualidad navegando por ahí con este Manual de identidad visual para carreteras de la Comunidad de Madrid, la clásica guía de estilo gráfica con decenas de páginas sobre cómo han de ser los rótulos informativos de carretera. Imagino que habrá uno para cada comunidad autónoma aunque raro sería que fueran muy diferentes excepto por los nombres de las vías y los emblemas regionales.

Me pareció fascinante la cantidad de detalles que se llegan a desarrollar, y que sean normas a aplicar en tantos sitios, desde la señalización en sí (que luego tendrá otro manual gráfico específico, imagino) a la preseñalización, los hitos, vallas informativas e incluso vehículos y vestuario.

Manual de identidad visual para carreteras de la Comunidad de Madrid

En cuanto a tipografía resulta que no todas las fuentes que vemos en las señales de las carreteras son la misma: principalmente se emplean dos llamadas Traffic Type Spain y Highway Gothic (depende de si la vía es una autopista o carretera convencional). Pero también tiene un papel importante la sempiterna Helvética en todas sus variantes (Black, Roman, Light, Fina…) Las primeras parecen más apropiadas para la «visibilidad y legibilidad a alta velocidad» y Helvetica para el resto de usos, como los carteles informativos secundarios. (Al respecto también resulta muy interesante la batalla que tienen en Estados Unidos entre Highway Gothic y Clearview.)

En cuanto a colores principalmente se usan los Pantone 282, 032 y 2717 pero también hay partes de la señalización que han de marcarse en verde o amarillo, y también están indicados en el manual. Además de eso, diferentes esquemas explican cómo han de ser exactamente las medidas, proporciones e incluso ángulos a utilizar en cada letrero – algo que no siempre es obvio y para lo que existen unas pautas.

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