Por @Wicho — 26 de Abril de 2021

MOXIE durante su instalación en Perseverance – NASA/JPL-Caltech
MOXIE durante su instalación en Perseverance – NASA/JPL-Caltech

Además del éxito hasta ahora de la campaña de vuelos de Ingenuity, el helicóptero de la misión, la misión Mars 2020 se ha apuntado recientemente otro éxito: el experimento MOXIE que Perseverance lleva a bordo ha conseguido producir oxígeno en Marte. Es un resultado muy relevante para la exploración del planeta rojo. Aunque en un futuro aún lejano.

MOXIE, de Mars Oxygen In-Situ Resource Utilization Experiment, Experimento de utilización de recursos in situ de oxígeno en Marte, es un dispositivo de 15 kilos y 24×24×31 centímetros que «traga» atmósfera marciana, compuesta fundamentalmente por CO2, la filtra, la comprime, la calienta y, cómo acaba de demostrar, consigue separar el carbono del oxígeno. Para ello usa una celda de electrolizador de óxido sólido.

Durante su primera prueba MOXIE produjo 5 gramos de oxígeno; está diseñado para producir hasta 10 gramos por hora. En futuras pruebas se comprobará su funcionamiento en diferentes condiciones atmosféricas y a distinta temperaturas internas.

Esos 5 gramos de oxígeno son una ridiculez como dato frío, pues una persona necesita unos 850 gramos al día para respirar. Pero esos 5 gramos han sido producidos en Marte, sin necesidad de llevarlos desde la Tierra. En un futuro descendientes más grandes y capaces de MOXIE podrían encargarse de generar el oxígeno para un grupo de personas que estuviera viviendo sobre la superficie del planeta rojo. Y oxígeno para el viaje de vuelta de su cohete. Eso evitaría tener que enviar ese oxígeno desde la Tierra, lo que da más margen para enviar otro tipo de cargas útiles y también de cara a permanecer más tiempo allí.

Es cierto que eso es algo que por ahora pertenece aún al campo de la ciencia ficción y que aún hay mil detalles más que solucionar antes de que pueda suceder. Pero cada vez es menos ficción y más ciencia.

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Por @Wicho — 26 de Abril de 2021

Un nuevo lanzamiento desde el cosmódromo de Vostochny ha puesto en órbita el sexto lote de satélites de la constelación que OneWeb está construyendo para dar acceso a Internet en cualquier lugar del mundo. De nuevo llevó a cabo el lanzamiento un cohete Soyuz-2.1b. Aunque a pesar de tratarse de un cohete y cosmódromo rusos la empresa encargada del lanzamiento ha sido Arianespace, que usa los Soyuz como sus lanzadores de capacidad media.

Los satélites fueron colocados en una órbita de 450 kilómetros de altitud por la tercera etapa Fregat, que los fue liberando de cuatro en cuatro, a diferencia de lo que hace SpaceX con sus satélites Starlink, que son liberados de golpe. En total el proceso duró unas cuatro horas.

Con el lanzamiento de hoy OneWeb tiene ya 182 satélites en órbita, lo que representa más de un 25 % de los 648 satélites que prevé lanzar inicialmente. Pero muchos de ellos aún no están en su órbita final de 1.200 kilómetros, a la que llegan usando sus propios motores.

Uno de los satélites OneWeb
Uno de los satélites OneWeb. Cada uno de ellos mide 1×1×1,3 metros –paneles solares aparte– y pesa unos 150 kilos – OneWeb

Si todo va según lo previsto con dos lanzamientos más, programados por ahora para el 27 de mayo y el 1 de julio, también desde Vostochny, la empresa estará en condiciones de empezar a ofrecer servicio inicial a ubicaciones por encima de los 50º de latitud a finales de 2021. Aunque a diferencia de Starlink, que está más enfocada en dar servicio a particulares, OneWeb en principio apunta más a empresas y gobiernos, al menos por ahora. Pero la competencia siempre es buena y bienvenida en cualquier mercado.

La empresa está en Twitter como @OneWeb; los satélites propiamente dichos como @OneWebSatellit1.

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Por @Wicho — 26 de Abril de 2021

Este fin de semana el helicóptero Ingenuity de la misión Mars 2020 de la NASA ha hecho su tercer vuelo en Marte. Como estaba programado desde el principio si todo iba bien cada vuelo es un poco más atrevido que el anterior. Así que en esta ocasión Ingenuity se elevó hasta los 5 metros y se desplazó unos 50 metros en horizontal antes de volver al punto de partida. Durante el vuelo, que duró unos 80 segundos, alcanzó una velocidad máxima de 2 metros por segundo, algo más de 7 kilómetros por hora. Es una velocidad que no había alcanzado nunca en Tierra por falta de espacio en la cámara de pruebas en la que sólo tenía un margen de desplazamiento de aproximadamente medio metro en cada dirección.

El vuelo ha servido así para comprobar el funcionamiento del algoritmo de navegación autónoma del helicóptero durante más tiempo y a más velocidad de desplazamiento de lo que había funcionado nunca. Ingenuity básicamente usa imágenes tomadas por la cámara que va montada en su parte inferior para llevar un registro del camino recorrido y del camino de vuelta. Y lo hace de forma autónoma tras recibir instrucciones que básicamente le dicen la altura a la que debe ponerse y en qué dirección y durante cuantos metros volar; es imposible pilotarlo a mano porque las señales de radio estos días tardarían unos 16 minutos y medio en llegar allí y otros tantos en volver.

Imagen tomada por la cámara de navegación durante el tercer vuelo de Ingenuity – NASA/JPL-Caltech
Imagen tomada por la cámara de navegación durante el tercer vuelo de Ingenuity – NASA/JPL-Caltech

No sólo el algortimo de reconocimiento de imágenes tiene que funcionar correctamente. La cámara de navegación –la que apunta hacia abajo– también tiene que hacerlo y tomar imágenes de una calidad consistente y suficiente para que sirvan. Esto quiere decir que tienen que estar correctamente enfocadas y expuestas. Además el software y el hardware de a bordo tienen que ser capaces de procesarlas lo suficientemente rápido.

Así que un nuevo éxito para el equipo de Ingenuity, que poco a poco va extendiendo la envolvente de lo que es capaz de hacer este pequeño helicóptero que está dando los primeros pasos de lo que, en el futuro, puede convertirse en la exploración desde el aire de otros astros.

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Por @Alvy — 26 de Abril de 2021

Este delfín tan adorable es un robot. Un animatrónico mecánico y de silicona creado por Edge Innovations hace unos años con el que han estado haciendo pruebas con el objetivo de llevarlo a parques temáticos. La idea es crear una atracción en un parque acuático; hay un plan para un parque chino con un grupo de delfines para dar espectáculo y jugar con los niños de cerca.

La idea tras el desarrollo de este delfín es que la misma técnica mecánica y de movimientos podría usarse para crear tiburones, ballenas o incluso «dinosaurios marinos». Se construyen simulando el esqueleto, los músculos y los depósitos de grasa con silicona y otros materiales. El resultado es tan tan realista que quienes los han visto les dan un «sobresaliente»; el vídeo es un buen ejemplo.

Dicen que podrían incluso solucionar el problema de los delfines en cautividad, liberándolos para siempre, uno de los objetivos de sus creadores. Se pueden crear en versión delfín, beluga, ballena, orca y otras; algunas se han usado en películas (y resultan más realistas que el Tiburón.)

Un robot de este estilo pesa unos 270 kg, puede funcionar unas diez horas sin tener que recargarse, y durar unos 10 años (en agua salada) así que además de convincentes resultan bastante sólidos. Pueden usarse con movimientos preprogramados o bien hacer que reacciones a lo que ven a su alrededor e interactúen con la gente. Uno de los problemas, empero, es el precio: entre 3 y 5 millones de dólares… Una inversión nada barata que habría que ver si compensa, pero en los parques temáticos este tipo de «inversiones» no son nada del otro mundo.

En este otro vídeo puede verse cómo sus creadores controlan a los delfines. Resulta un poco chocante, porque son tan realistas que te da pena verlos metidos en un acuario de reducidas dimensiones, pero luego ves al ingeniero manejando el mando a distancia justo al lado y dices, ¡leches, si sólo es un robot! y te olvidas del tema. Sólo espero que si algún día los delfines de verdad quedan liberados y se van a otro lado les oigamos decir aquello de… ¡Hasta luego, y gracias por el pescado!

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