Por @Wicho — 16 de Agosto de 2019

Hace algún tiempo Christian Mies y Marc Speier pensaron que podía ser divertido construir un modelo a radiocontrol del Antonov AN-225 Mriya, el avión en servicio de mayor envergadura del mundo y con mayor capacidad de carga.

Decidieron que 1:16 era una escala interesante. El resultado es este bicho de 5,8 metros de envergadura, 5,3 de longitud y un peso de 93,5 kilos aunque su idea original era que pesara unos 70 kilos. Está en el extremo opuesto del P-51 de radiocontrol de 3 gramos de peso. En Antonov AN-225 Mri 1:16 se pueden ver fotos y algún vídeo del proceso de construcción.

Sólo en las dos turbinas Behotec 180 que monta la inversión es de unos 6.000 euros; a ellas hay que añadirles los cuatro fans eléctricos de 90 milímetros, el resto de materiales, y montones de horas de trabajo. Pero el resultado es realmente impresionante.

No existe más que un An-225 en el mundo; fue construido para transportar los transbordadores espaciales del programa Buran soviético, lo que lo hace equivalente a los Shuttle Carrier Aircraft (SCA) de la NASA. Aunque los SCA eran Boeing 747 modificados mientras que el Mrya es un avión de nuevo diseño.

Hay un segundo Mrya cuya construcción fue reiniciada en 2009 tras varios años detenida para llevarlo al 60-70% de estar terminado. Luego volvió a detenerse la construcción, aunque se supone que desde 2016 están trabajando en terminarlo para Aerospace Industry Corporation of China.

(Vía Antonov airlines).

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Por @Wicho — 15 de Agosto de 2019

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El vuelo U6-178 de Ural Airlines con origen en el aeropuerto Zhukovsky de Moscú y destino Simferopol en Ucrania tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en un campo de maíz nada más despegar al parársele los dos motores por la ingestión de pájaros.

El incidente sucedió cuando el avión apenas estaba a 250 metros de altura, así que los tripulantes no tenían realmente margen de maniobra para intentar volver a encender los motores. Pero hicieron un trabajo magnífico posando el avión en el citado campo de maíz, situado a algo más de 4 kilómetros de la cabecera de la pista. De los 234 ocupantes del avión, que lo evacuaron por las salidas de emergencia, sólo hay que lamentar diez heridos. Hay que tener en cuenta también que el avión iba lleno de combustible, con lo que fácilmente podía haberse incendiado.

Es un incidente que recuerda mucho al del vuelo 1549 de US Airways, que el 15 de enero de 2009 amerizó en el río Hudson tras habérsele parado ambos motores también por la ingesta de pájaros. Si lo del vuelo 1549 es conocido como el milagro del Hudson lo del 178 tendrá que ser conocido como el milagro de Zhukovsky. Aunque no me guste el uso de la palabra milagro cuando en realidad ambos casos son el resultado de la profesionalidad de las tripulaciones.

El avión involucrado en el accidente es el Airbus A321-211 con matrícula VQ-BOZ, entregado a la aerolínea el 10 de noviembre de 2011.

{Foto: @AlexInAir}

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Por @Wicho — 6 de Agosto de 2019

El vuelo BA422 de British Airways del 5 de agosto de 2019, con origen en Heathrow y destino Valencia tuvo que aterrizar de emergencia en el aeropuerto de destino después de que unos diez minutos antes del aterrizaje la cabina de pasajeros se llenara de humo. El avión fue evacuado en la pista mediante las salidas de emergencia sin que hubiera que lamentar más que algunas heridas por abrasiones al parecer producidas por el roce con las rampas.

Pasado el susto algunos pasajeros comentaban medio indignados –cómo no– en redes sociales que si no habían funcionado las mascarillas de oxígeno. Pero es que en caso de humo en cabina no está recomendado su uso.

La normativa vigente exige que las aeronaves que vuelan por encima de cierta altitud lleven oxígeno para todos su ocupantes, con una reserva extra por si acaso. Ese oxígeno podría ir almacenado en bombonas. Pero eso ocupa mucho y pesa, así que lo más habitual es utilizar generadores químicos que se activan al tirar de la mascarilla. Una vez activados dentro de estos generadores se pone en marcha una reacción química que aparte de oxígeno produce calor. Mucho calor. De hecho el vuelo 592 de ValuJet se estrelló cuando se activaron unos generadores de oxígeno incorrectamente almacenados que iban en su bodega de carga.

Esquema de un generador de oxígeno

El oxígeno se mezcla con el aire de la cabina y eso es lo que respiran los pasajeros a través de las mascarillas. Y si hay humo en el aire de la cabina los pasajeros respirarían ese humo a través de las mascarillas, lo que no es buena idea.

Además ya se sabe que por el humo se sabe dónde está el fuego, así que si en la cabina hay humo es porque puede haber fuego. Y por ello tampoco es muy buena idea activar unos dispositivos que generan oxígeno –altamente inflamable– y calor.

Por esos dos motivos más que razonables los tripulantes del BA422 no activaron las mascarillas.

También hubo quejas por la falta de comunicación por parte de los pilotos, pero es que estaban ocupados en gestionar la emergencia, que es su prioridad número uno. Hablar con los pasajeros queda muy abajo en la lista de cosas que tienen que hacer en un momento como ese.

Para terminar dejamos como ejercicio de agudeza visual contar el número de maleteros que aparecen abiertos en la primera foto del tuit enlazado. Es extremadamente común –e irresponsable– desoír las instrucciones de evacuación y pararse a recuperar el equipaje de mano. Se muere poco.

(La información sobre las mascarillas vía J. Morillas).

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Por @Alvy — 21 de Julio de 2019

Este es el Nuevo Horizonte, un globo aerostático diseñado por Doug Aitken que está fabricado con un material semirreflectante creado por él mismo junto con algunos amigos de la NASA, según cuenta.

El tejido está cosido minuciosamente y además le añadieron a mano unas gigantescas tiras de ledes luminosos, de modo que si por el día los reflejos de la luz son espectaculares, por la noche puede hacer juegos luminosos de todo tipo, coregrafiándolos con música. Es más que un instrumento de diversión una «forma de arte» con la que planea hacer algunas performances en ciudades de Estados Unidos.

El globo tiene 30 metros de altura, y la góndola está recubierta del mismo material así que el conjunto resulta imponente, sobre todo a la luz del atardecer.

(Vía Dezeen.)

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