Por @Wicho — 11 de Agosto de 2018

Otro Q400 de Horizon Air

Un extraño incidente tuvo lugar en el aeropuerto de Seattle–Tacoma a última hora de la tarde del viernes 10, primera hora de la mañana del sábado 11 en España, en el que un empleado de mantenimiento de Horizon Air, una subsidiaria de Alaska Airlines, conseguía robar un de Havilland Canada DHC-8-402Q Dash 8, más conocido como Q400.

El avión en cuestión, que estaba en la zona de mantenimiento de la aerolínea, era el N449QX y terminó estrellado en la isla Ketron algo más de una hora después de haber despegado, no sin que antes la Fuerza Aérea enviara dos F-15 a seguirlo, aunque no han tenido nada que ver con que terminara estrellado.

No están claros los motivos de la persona que se lo llevó, aunque en su conversación con el controlador aéreo que estuvo intentando convencerlo de que volviera a tierra en un momento dado asegura que no tenía pensado aterrizar. Sin embargo luego dice «Voy a aterrizar de forma segura. Pero creo que voy a intentar hacer un tonel y si me sale entonces voy a apuntar el morro hacia abajo y dar la noche por terminada».

Como se puede ver en el vídeo el tonel le salió, pero por los pelos, pues estuvo a punto de chocar con el mar en el estrecho de Puget. Y pocos segundos después fue cuando se estrellaba, aunque no está claro si a propósito; habrá que esperar a la investigación ya en marcha para ver si se puede determinar por qué hizo esto.

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Por @Wicho — 8 de Agosto de 2018

Durante 1942 y 1943 en la costa de Irlanda se construyeron entre 80 y 90 señales con piedras en las que se podía leer Eire para que las tripulaciones de los aviones de los países en contienda en la segunda guerra mundial pudieran identificar el país, que era neutral. Y es que en aquella época de GPS, poco. Más tarde le fue añadido un número único a cada una de las señales para permitir determinar cual era, lo que ayudaba a los pilotos a orientarse mejor.

Con el tiempo esas señales fueron quedando cubiertas de maleza, y en algunos casos hasta desaparecieron las rocas que las formaban. Pero en EIRE signs of WW II hay en marcha una iniciativa para catalogarlas todas y localizar y restaurar, si es necesario, las que aún quedan. El sitio incluye un mapa en Google Maps, pues muchas de las señales se pueden ver perfectamente en las imágenes «por satélite» del servicio.

Son muy parecidas a las enormes flechas de hormigón que se usaban en los Estados Unidos como ayuda a la navegación aérea antes de la aparición de sistemas de radionavegación y de moderneces como el GPS. Algunas de ellas también sobreviven.

Descubrí su existencia gracias al tuit insertado arriba, que se corresponde con la señal de Bray Head, situada un poco al sur de Dublín y que tenía el número 8, que se intuye más que se ve abajo y a la derecha de la e final de Eire. Lo que sí se ve es un tren a punto de desaparecer en un túnel que pasa por debajo de la señal, lo que permite hacerse una idea de su tamaño.

Una solución de baja tecnología para cuando no había tecnología que solucionara el problema.

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Por @Alvy — 6 de Agosto de 2018

El Boeing 747 AAC nunca pasó de la fase conceptual y aunque hoy puede parecernos una «idea loca» en su momento tuvo su aquel. Según cuentan en este vídeo de Yaboinav Aviation todo vino de que los dirigibles de los años 20 y 30 se veían muy poderosos y capaces de transportar pequeños cazas –el Hindenbug era tan largo como tres 747, y Estados Unidos tenía el USS Akron y el USS Makin, casi tan grandes– así que… ¿por qué no aplicar la idea del barco portaaviones en uno de los nuevos aviones a reacción?

Según los planes del momento de la Boeing –recordemos que en aquel momento se imaginaban hasta aviones e hidroaviones atómicos– un portaviones volador del tamaño del 747 actuaría como nave nodriza y podría llevar hasta una decena de pequeños microcazas en su interior. Saldrían por la «panza» al llegar al destino, actuando como naves de corto alcance para el combate aire-aire o aire-tierra y luego volverían para ser recogidos con un mecanismo especial.

747 AAC

En el interior del 747 AAC habría espacio para los diez cazas -apilándolos convenientemente unos encima de otros– y también para las tripulaciones, armas, piezas de recambio, mecánicos y hasta una sala de reuniones. Un lujo de aeronave, vamos. Aunque había equipos de ingenieros diciendo que era perfectamente posible y otros que no, el asunto acabó olvidándose – al menos hasta la actualidad en la que los pequeños drones sin piloto con su reducido tamaño han hecho de la idea algo no tan imposible.

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Por @Wicho — 6 de Agosto de 2018

Jacqueline Auriol

No tenía en mi radar a Jacqueline Auriol, la primera mujer francesa en convertirse en piloto de pruebas, la primera mujer europea en romper la barrera del sonido, y poseedora de varios récords de velocidad en los años 50 y 60 del siglo XX.

Escribió una autobiografía, titulada Vivo para volar, editada en su momento en francés e inglés, aunque ahora no está disponible más que de segunda mano.

Descubrimos su existencia gracias al vídeo L’Aviatrice, que la homenajea… aunque puestos a ser tiquismiquis en el vídeo parece que rompe la barrera del sonido en un Mystère IVa cuando en el MundoReal™ lo hizo en un Mystère II.

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