Por @Wicho — 12 de Mayo de 2016

Rumbo a Tulsa
Rumbo a Tulsa – @SolarImpulse

Tulsa ha resultado ser el destino escogido por el equipo del Solar Impulse 2, el avión eléctrico que está intentando completar la vuelta al mundo, como destino de la decimoprimer etapa de esta.

Con Bertrand Piccard a los mandos despegaba del aeropuerto de Phoenix con la intención de alcanzar Tulsa en unas 18 horas tras un vuelo de unos 1600 kilómetros.

Selfie de Piccard
Selfie de Piccard durante la etapa entre Hawaii y California

Una de las cosas curiosas de este intento de dar la vuelta al mundo es que algunas de las etapas no están claramente definidas de antemano, ya que hay varios factores a tener en cuenta antes de escoger el siguiente destino, tal y como se puede leer en Our next destination: why we can’t tell you!

  • Hay que evitar cadenas montañosas, con sus corrientes térmicas ascendentes que forman cúmulos.
  • Hay que seguir una ruta de vuelo muy precisa, en especial en espacios aéreos como el de los Estados Unidos, así que hay que tener en cuenta los vientos, ya que pueden desviar al SI2 de su rumbo.
  • La meteorología también es algo a tener en cuenta, en especial las nubes que pueden entorpecer el funcionamiento de las células solares del avión.
  • Hay que evitar también grandes aeropuertos para poder garantizar la separación del SI2 de otros aviones.

Así que con todas estas consideraciones en mente el centro de control de la misión está continuamente buscando opciones y esperando que se abra un hueco en las previsiones meteorológicas que permita lanzar la siguiente etapa.

Control de la misión

Control de la misión
El control de la misión está en Mónaco

Con 17248 células solares sobre sus alas, que con 72 metros de punta a punta tienen una envergadura mayor que la de un Boeing 747, el Solar Impulse 2 puede volar, al menos en teoría, sin más límites que la resistencia del piloto, ya que durante el día aparte de hacer funcionar sus cuatro motores las celdas solares recargan unas baterías que le permiten volar de noche.

El objetivo es dar la vuelta al mundo sin gastar ni una gota de combustible –el que gasta el equipo de apoyo es ota historia, claro– y demostrar que las tecnologías que usan están listas, aunque el Solar Impulse 2 quedó parado varios meses en Hawaii ya que en el vuelo desde Japón las baterías se sobrecalentaron y se estropearon.

Pero el concepto de dar la vuelta al mundo en un avión eléctrico mola.

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