Por @Wicho — 22 de Noviembre de 2008

Hace unos meses Manu contaba en Clunk! como había sido el primer despegue abortado de su carrera como piloto comercial, que de hecho también fue el primero de su comandante en aquel vuelo, una persona con más de treinta años de carrera a sus espaldas.

A mi me tocó ayer vivir mi primer despegue abortado como pasajero en el vuelo IB513 con origen en La Coruña y destino Madrid, pero me pareció algo sin mayor importancia y no tenía pensado tan siquiera escribir nada sobre el asunto hasta que empecé a ver lo que habían declarado a la prensa otros pasajeros de este mismo vuelo.

Según la recuerdo la secuencia de los hechos fue esta:


Ver mapa más grande

  1. Tras un carreteo normal y una vez alineado el avión en la pista 04 la tripulación aplica potencia.
  2. El avión empieza a rodar, pero a los pocos segundos -no sabría decir cuantos, no estaba pendiente porque no sabía que iba a vivir un RTO- la tripulación reduce gases y despliega las reversas, pero iba aún tan despacio que realmente no hubo sensación de frenazo.
  3. El avión se detiene entre la calle de rodadura sur y la norte.
  4. El sobrecargo nos comunica que ha habido que abortar el despegue y que por favor permanezcamos en nuestros asientes.
  5. Al cabo de unos instantes el avión vuelve a ponerse en marcha y abandonamos la pista por la rodadura norte, momento en el que el comandante nos comunica que tuvieron que rechazar el despegue por culpa de un fallo en el sistema de frenado automático y que volvemos hacia la terminal para que los mecánicos comprueben si hay algún fallo más en el sistema de frenado. También nos dio las gracias por nuestro comportamiento, imagino que agradecido de que no se hubiera desatado un ataque de histeria colectiva a bordo; de hecho no hubo ningún tipo de grito ni exclamación.

En principio no nos desembarcaron, pero cuando los mecánicos determinan que la avería es seria ya nos hicieron desembarcar y más tarde indicaron por megafonía que aquellos que hubieran facturado maletas se pasaran a recogerlas, momento a partir del que se lió la de San Quintín por la falta de explicaciones acerca de cómo y cuando iban a recolocarnos en otros vuelos y porque al principio sólo había una persona atendiendo los mostradores de Iberia, pero todo esto del tratamiento que recibimos en tierra es anecdótico frente a lo que es un despegue abortado.

Habrá que esperar al pertinente informe de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), pero después de haber pasado unas cuantas horas haciendo fotos de aviones en el aeropuerto de Alvedro para mi está muy claro que el avión estaba muy lejos tan siquiera de alcanzar la velocidad de rotación, ya que despegando por la 04 los A320 la alcanzan más o menos a la altura de la pista de rodadura norte.

Diría incluso que la tripulación comenzó a frenar el avión bastante antes de alcanzar la rodadura sur, que está a unos 500 metros de la cabecera de la pista 04. En cualquier caso, como ya decía antes, el avión estaba detenido antes de llegar a la rodadura norte, que está a unos 900 metros de la citada cabecera.

Por supuesto el miedo es libre y cada uno habrá sentido lo que sea, pero me parece increíble leer cosas como que si estábamos a punto de alcanzar la velocidad de despegue, que hubo un brusco frenazo, o que el avión quedó detenido al final de la pista:

El avión en cuestión era, por cierto, el Airbus A320-211 EC-FQY «Joan Miró».

Actualización: Cuanto más lo pienso y viendo cómo quedó aparcado el avión en un de las fotografías que acompañan al primer artículo de La Voz enlazado casi estoy por decir que el avión libró la pista por la rodadura sur, con lo que se habría detenido aún antes de lo que digo arriba, corroborando mi impresión de que en realidad íbamos aún muy despacio cuando los pilotos rechazaron el despegue.

Más actualización: La Voz matiza algo el asunto en Iberia destaca la pericia del piloto que abortó el despegue porque «la avería en los frenos era grave», pero no es cierto que el piloto dijera textualmente «Les agradezco que no hubiesen gritado», lo que dijo fue que nos agradecía nuestro comportamiento; igual se refieren a mi con lo de que «No todos tuvieron miedo. Alguno asegura que "Todo fue muy rápido" y "terminó sin consecuencias".»

Compartir en Flipboard  Compartir en Facebook  Tuitear