Por @Wicho — 7 de Enero de 2019

La carretera por Cormac McCarthy

La vida ha desaparecido prácticamente por completo de la Tierra. Por lo que sabemos apenas sobreviven –malviven– unos cuantos seres humanos a la caza de algún resto de comida olvidado en el fondo de un cajón o de ropa o cualquier otra cosa que les pueda ayudar a seguir tirando.

En este mundo un padre y su hijo viajan hacia el sur para intentar huir de un invierno que viene y al que el padre sabe que no sobrevivirán con sus escasísimos recursos. Por el camino intentan desesperadamente dar con algo que llevarse a la boca mientras. Pero a la vez se mantienen tan lejos como les es posible de otras personas porque la desesperación es muy mala consejera y algunos recurren a la violencia para conseguir lo que necesitan. Y les da igual tener que quitárselo a un niño o a quién sea.

Pero tengo que decir que se me hizo un tanto increíble la relación del niño con su padre, de los que, por cierto, nunca llegamos a saber ni los nombres. Entiendo que el padre representa la determinación por seguir adelante siempre un día más a pesar de todo, algo que el niño no puede entender porque su mundo es el posterior al apocalipsis que ha causado la extinción de la vida en la Tierra. Pero no puedo entender –o no me he podido creer– que su relación se reduzca básicamente al niño diciendo que tiene miedo o pidiendo perdón por haberla liado y que su padre sólo le diga que no pasa nada… aunque quizás eso sea parte del mensaje que quiere transmitir el autor. En cualquier caso, no me engancharon los personajes a pesar de la fama que tiene la novela.

La carretera es una historia dura, sin concesiones, en la que el autor no da un atisbo a la esperanza, así que hay que cogerla con un poco de cuidado; no es para leer en momentos de agobio.

Al autor, por cierto, le he cogido un poco de manía porque parece que escribió la novela con un diccionario de adjetivos raros al lado para ir metiéndolos aquí y allá. En lugar de aportar nada a la historia parecen estar puestos para demostrar la erudición del autor.

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Por @Alvy — 5 de Enero de 2019

Infierno / Dante @ Alpaca Projects

Si Dante Alighieri viera esta representación de su tenebroso y detallado Infierno de la Divina comedia lo aprobaría gustoso. Es un trabajo de Alpaca Projects y Molotro junto con la Società Dante Alighieri, así que además cuenta con todos los beneplácitos terrenales.

Los nueve círculos de la topografía infernal del genio italiano puede recorrerse en una colorida infografía desde el Vestíbulo del Infierno hasta la Judeca del noveno círculo de la Traición. Por el camino se puede ir haciendo zoom con el ratón (o el teclado) para ver a todos los personajes: desde los rufianes a los aduladores, sin olvidar a los brujos, falsos profetas e incluso los políticos corruptos. En cada círculo se explica quiénes lo habitan y qué pecados (capitales, imperdonables, etc.) cometieron. No faltan por ahí los llamados consejeros, los falsificadores y por supuesto el mismísimo Satanás –torturando y zampándose a pecadores de la talla de Judas Iscariote, Bruto y Casio– que comete la traición máxima: la traición a sus señores y benefactores.

Los textos están disponibles en inglés e italiano, con profusos enlaces a la Wikipedia y a los textos originales en forma de 34 cantos. El estilo gráfico es muy simpático y moderno, lejos de versiones oscuras pero también maravillosas como la de Gustave Doré. Toda una forma original de revisar y disfrutar de un clásico.

(Vía Víctor Moreno.)

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Por @Wicho — 4 de Enero de 2019

En pasada por Manuel Belmonte de Gálvez

Cinco en verde, descargado, desarmado, HBV, paso adelante, flap, arriba, abajo, arriba, arriba, both, 3000, 2000, cantidad, tres, up, sea, central warning, autofeather, bombas, ¿pínulas y compuertas?

Este libro, publicado en Madrid en 2150 recoge las memorias de los ficticios aviadores Jorge de Gálvez y Andrés Belmonte. Cuenta qué les llevó a querer ingresar en la también ficticia Fuerza Aérea y como terminan entrando en el no menos ficticio 34 Escuadrón que tiene como misión luchar contra los nada ficticios incendios forestales volando los tampoco nada ficticios Canadair CL-215T y CL-415, también conocidos afectuosamente como Botijos. Así que como todo es ficticio menos los incendios y los aviones cualquier parecido con el 43 Grupo de Fuerzas Aéreas del Ejército del Aire de España debe ser puritita casualidad.

Pero me ha parecido un libro apasionante para saber –hipotéticamente– como es el proceso de formación de los pilotos del 43 Grupo desde que ingresan en la Academia General del Aire hasta que están volando los botijos enfrentados no sólo a los incendios sino a las cargas de agua en el mar –que nadie parece saber muy bien por qué se hacen cómo se hacen– o a las entradas y salidas en pantanos que no siempre son fáciles ni mucho menos. El resumen podría ser que utilizan el estilo operacional botijero, que viene siendo «vamos para delante y ya veremos qué pasa.» Y también me da en la nariz que las historias de cómo Jorge y Andrés deciden hacerse aviadores por muy ficticias que sean igual tienen algún paralelo en alguna realidad no muy lejana a la nuestra.

Lo haya escrito quien lo haya escrito se nota que son las palabras de un aviador a quien le encanta su trabajo, así que sólo puedo esperar a que ese segundo libro que se menciona en las memorias de Manuel salga alguna vez a la luz si ningún poder fáctico lo impide.

Definitivamente En pasada es un libro más que recomendado para aerotrastornados. Pero creo que también le puede gustar a cualquiera que se haya parado medio segundo a plantearse el ímprobo trabajo que hacen las tripulaciones apagaincendios jugándose el tipo año tras año para proteger la naturaleza volando despacio, con el avión cargado a tope, cerca del suelo, a menudo hacia montañas, y en condiciones de visibilidad reducida. Y eso por no hablar de la presencia de otras aeronaves en las proximidades con las que tienen que coordinarse. Todo esto sin desmerecer, por supuesto, a quienes luchan con los incendios en tierra.

Como complemento a la lectura del libro vuelvo a recomendar la de Desliza.es, el «cuaderno de bitácora de un aviador inquieto» que es piloto del 43 Grupo y que casualmente te puede aclarar, por ejemplo, qué es eso de las pínulas. Eso sí, no tengo claro que en el blog estén las pistas para descifrar algunos de los huevos de pascua que hay en el libro.

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Por @Wicho — 31 de Diciembre de 2018

How Not to Network a Nation por Benjamin Peters

Entre 1959 y 1989 la Unión Soviética intentó construir varias redes de ordenadores que conectaran todo el país, un poco al estilo de lo que la Arpanet estaba siendo para los Estados Unidos.

Pero todos y cada uno de esos intentos –que con el paso de los años fueron siendo cada vez menos ambiciosos– fracasaron por la enorme resistencia al cambio que presentaba el sistema que tenían que mejorar. Esta resistencia se basaba fundamentalmente en dos pilares. Por un lado las luchas por el poder que mantenían entre sí los distintos ministerios y por ende sus ministros, que no querían que ningún otro ministerio ni ministro pudieran sacarle ventaja. Eso hacía que aún cuando alguno de los proyectos tuviera un cierto apoyo fuera torpedeado desde otros departamentos. Pero además las personas que tenían que usarlos temían que esos nuevos sistemas les hicieran perder sus pequeñas parcelas de poder, sus relaciones interpersonales que les permitían solucionar cosas y a la vez poder vender esos favores a otras personas para beneficio propio.

Me apasiona la historia de la informática, así que empecé How Not to Network a Nation con muchas ganas pero he de reconocer que en seguida se me hizo pesado y que sólo conseguí terminarlo por cabezonería y por ver si la cosa mejoraba en algún momento dado.

Y es que no es para nada lo que yo esperaba porque apenas habla de aspectos técnicos y al contrario habla y habla y habla sobre aspectos filosóficos de la cibernética, la economía planificada, las sociedades jerarquizadas, y de las relaciones de poder. Pero de haberlo pensado antes es lógico que esto sea así, ya que como decía al principio ninguno de los proyectos para conectar la URSS funcionó, así que pocas cosas técnicas se pueden contar de ellos.

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