Por @Wicho — 25 de Mayo de 2022

La app de ComiXology indicando que con una cuenta española no puedo comprar
La app de ComiXology indicando que con una cuenta española no puedo comprar a través de ella

En 2014 Amazon adquirió ComiXology. Después de la compra la dejó funcionar de forma independiente. O al menos de forma transparente para quienes la usábamos, que solo tuvimos que fusionar nuestras cuentas. Pero en 2021 anunciaron que iban a integrar todo, algo que al final terminó retrasándose al 17 de febrero de 2022. He esperado tres meses a ver si la cosa mejoraba pero no. La integración ha sido desastrosa. O, en román paladino, una mierda. Al menos para quienes no vivimos en los Estados Unidos o el Reino Unido.

La primera víctima ha sido la experiencia de compra. Si la web o la app de ComiXology mostraban todo organizado por categorías, colecciones, y temas, y con un buscador que funcionaba, en Amazon… es una búsqueda en Amazon con todo lo que eso conlleva. Porque es un secreto a voces que el buscador de Amazon no funciona. O la base de datos que hay detrás es una porquería. Me da igual. Ahora no hay manera de ver los ejemplares de una serie. O una colección. A duras penas podrás ver las obras de un autor ordenadas por fecha; pero suerte si las quieres ordenar por idioma, por ejemplo. Eso sí, puedes usar el buscador de cómics de Amazon.com para frustrarte y ver lo que no puedes comprar.

Por si eso fuera poco hay algunos cómics que antes estaban disponibles y ahora ya no. Buena suerte de nuevo si te quedaste a medias con una serie que quieras completar. Aunque al menos no te quitan los que ya hubieras comprado. Por ahora.

La segunda víctima han sido las suscripciones. Si tenías una suscripción a una serie y no vives en ninguno de los dos países afortunados, tu suscripción habrá sido cancelada sin opción a recurso. Y no hay forma de reactivarla. Buena suerte otra vez a la hora de intentar encontrar los siguientes ejemplares en el buscador; al punto anterior me remito.

La tercera, las copias de seguridad. Antes a través de la web de ComiXology podías bajarte copias sin DRM de tus cómics. Ya no.

Por suerte la app de ComiXology sigue dejando leer los cómics que ya tuvieras y los nuevos que compres después de la fusión. Si los encuentras. También la app de Kindle permite leerlos. Pero es un poco como arrancarse una muela sin anestesia. Vamos, que no lo recomiendo.

No sé qué pasará en los próximos meses, aunque espero que vayan actualizando la app de ComiXology para dar soporte a otros países y que conserve su habilidad para organizar cosas. Aunque no las tengo todas conmigo. Y también estaría bien que recuperaran las suscripciones y las copias de seguridad. Pero de nuevo no las tengo todas conmigo.

Pero por ahora, por si no se ha notado, estoy muy descontento. Vaya desastre. Por si no lo había dicho.

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Por @Wicho — 25 de Mayo de 2022

Los males de la ciencia por Juan Ignacio Pérez y Joaquín Sevilla MoróderLos males de la ciencia. Por Juan Ignacio Pérez y Joaquín Sevilla Moróder. Next Door Publishers S.L. (23 de marzo de 2022). 288 páginas.

La ciencia y su derivada práctica, la tecnología, son sin duda dos de las más importantes herramientas de las que nos hemos dotado. Aunque a veces lo olvidemos y haya tenido que venir un desastre como la pandemia de covid 19 y el posterior desarrollo de vacunas contra ella a recordárnoslo. De hecho, Juan Ignacio (Iñako), meses antes de que este libro estuviera terminado, ya calificó el desarrollo de esas vacunas como la mayor proeza científica de la historia.

Pero como toda herramienta, la ciencia no está exenta de problemas y peligros. Algunos vienen de fuera y son más o menos evidentes. Pero otros vienen de dentro y son quizás más insidiosos porque son difíciles de ver para quienes no estamos dentro; e incluso pueden serlo para quienes sí lo están. Este libro recoge y trata de forma concienzuda estos últimos. Lo hace, además, desde un punto de vista universal aún a pesar de que los autores han desarrollado su carrera profesional en sendas universidades españolas.

El primer tercio está dedicado, sin embargo, a establecer de qué hablamos cuando hablamos de ciencia; qué le podemos y debemos exigir a la ciencia y a quienes la practican; y qué valores debemos considerar intrínsecos de ella y qué valores externos influyen en ella, pues no existe en un vacío perfecto. También habla de la desigualdad en el acceso a la ciencia, tanto para acceder a una carrera en ella como para disfrutar de sus beneficios.

Los efectos de la investigación científica, dado que no se realiza en un vacío social, se ramifican en otras esferas de valores e intereses.

A priori podría parecer que la extensión de esta parte introductoria es un poco excesiva. Pero es fundamental para sentar las bases que permiten entender el resto del libro y de qué estamos hablando. Aunque es bien cierto que es una parte del libro densa en conceptos y que hay que leer con calma y subrayando y apuntando fuentes con las que ampliar conocimientos. Yo, que llevo años dedicado tanto de forma profesional como de forma amateur a la divulgación de la ciencia y la tecnología, y que he compartido numerosas charlas sobre el tema con los autores, quienes me honran con su amistad desde hace años, la agradecí sin duda alguna. Me ayudó a asentar conceptos e ideas que quizás nunca me había parado a poner juntos en mi cabeza. O al menos no de manera tan organizada.

Una vez expuesto el tablero de juego y las normas, los autores se meten en harina, pasando a enumerar los distintos males que consideran que afectan a la ciencia agrupados en varios epígrafes. A saber: los males del sistema científico; los males del sistema de publicaciones; las malas prácticas en ciencia; la mala ciencia en sí; la relación entre ética y ciencia; y la relación entre ciencia, política y comunicación.

El experimento de Jenner resultó un éxito y abrió la era de las vacunas, pero hoy resultaría inaceptable.

A mí se me hizo corto el espacio dedicado a comunicación pero eso es porque es el tema que me toca más de cerca. Aunque en realidad todos me afectan; todos nos afectan. Porque igual que la ciencia no existe en un vacío ni yo ni nadie que vaya a leer esta reseña o el libro vivimos en ese vacío y la ciencia y la tecnología están presentes en nuestras vidas a diario. Es seguro, incluso, que en muchos casos si seguimos con vida para poder leerlos es gracias a la ciencia y a la tecnología.

En este sentido, con independencia de que se nos hagan más o menos cortos, todos los capítulos incluyen numerosas fuentes que ayudan a profundizar en el tema tratado, así que en realidad no es un problema. De hecho es más bien una virtud, porque Iñako y Joaquín podían haber escrito mucho más, pero han hecho un considerable ejercicio de síntesis que sirve para actuar como guía en un asunto tan importante en nuestras vidas.

Es también un ejercicio que ha requerido valor. Pues como ellos mismos dicen «En la comunidad científica hay reticencia a abordar de forma abierta estas cuestiones, porque se teme que puedan conducir al debilitamiento de la ciencia como empresa colectiva, a que la sociedad deje de confiar en sus profesionales». Y al hablar de todo se exponen a incurrir en la ira de alguien por alusiones.

Pero es también un ejercicio de amor a la ciencia. Es fácil disfrutar de las ventajas que da algo. Pero exige verdadero compromiso –y el amor es una forma de compromiso– el poner en negro sobre blanco sus problemas cuando se hace con la intención de ayudar en su solución y no de hacer sangre, que es algo que los autores evitan a lo largo de todo el texto. De hecho rematan el libro con el capítulo titulado «Los males de la ciencia tienen remedio» para que veamos que no todo está perdido. Ni mucho menos.

El mayor problema que le veo a «Los males de la ciencia» es que quizás sólo lo lleguemos a leer personas ya interesadas en el tema cuando debería interesar a todo el mundo. A fin de cuentas una sociedad más informada es una sociedad más libre. Y tener claro qué podemos y debemos esperar de la ciencia y la tecnología es algo importantísimo de cara a ayudar, por ejemplo, a decidir nuestro voto, la principal forma en la que quienes no formamos parte del sistema científico podemos influir en él.

Porque no hay que olvidar que quienes nos representan en las instituciones políticas, y en especial quienes nos gobiernan, tomarán decisiones que afecten al sistema científico. Y esas decisiones afectaránn a nuestro futuro y a nuestras vidas en temas como por ejemplo los transgénicos o el uso de la energía nuclear mientras las renovables no sean capaces de cubrir la demanda. Y tampoco tengo claro que vayan a leer este libro. Lo que es una lástima. Porque es de esos libros que hacen pensar.

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Por @Wicho — 16 de Mayo de 2022

Portada de Shards of Earth de Adrian TchaikovskyShards of Earth. Por Adrian Tchaikovsky. Tor (27 de mayo de 2021). 565 páginas.

En el futuro la humanidad ha conseguido la tecnología par viajar más rápido que la luz y extenderse por la galaxia. Pero para variar está en conflicto consigo misma y con alguna de las especies alienígenas que se ha ido encontrando. Aunque todo queda en nada cuando aparecen los Arquitectos.

Los Arquitectos son unos seres –o entes– del tamaño de una luna capaces de manipular la materia a su voluntad. Y su voluntad es convertir astros habitados en una especie de esculturas sin preocuparse de la destrucción de las vidas de los seres que los habitan. La Tierra es uno de los planetas que recibe sus atenciones.

Ante la amenaza de los arquitectos, que parecen imparables, la humanidad deja de lado sus rencillas internas y las que mantiene con otras especies y se crea una gran alianza para luchar contra ellos. Aunque todos los esfuerzos son inútiles hasta que un buen día Xavienne Torino consigue contactar telepáticamente con uno de ellos, que parece darse cuenta de lo que está haciendo, y se marcha.

A partir de ahí se desarrolla un programa para intentar reproducir las habilidades como intermediaria de Xavienne. Y tras muchos fracasos y muertes una promoción de personas cuyo cerebro ha sido modificado se unen a la lucha hasta que consiguen detener la guerra cuando los Arquitectos se van de forma tan inesperada como cuando llegaron.

Cincuenta años después Idris Telemmier, uno de los pocos intermediarios que siguen con vida, forma parte de la tripulación de una nave de rescate que se va buscando la vida por la galaxia. Hasta que entran en posesión de un objeto que hará que distintas facciones empiecen a perseguirlos a lo largo y ancho de esta mientras Idris intenta que hagan caso de sus avisos de que los Arquitectos van a volver.

Leí esta novela porque en todas partes la ponían por las nubes. Pero quizás por tener unas expectativas muy elevadas no me pareció para tanto. Creo que le sobran tranquilamente dos tercios de las páginas que tiene para lo que avanza la trama; muchas veces me quedé con la sensación de que me estaba contando la misma escena –o casi– pero con la acción situada en otro planeta.

Y claro, como es de rigor hoy en día que parece que existe la obligación de escribir sagas en lugar de novelas autoconclusivas, se termina sin que se haya terminado la historia. De hecho ya hay un segundo libro en la serie, Eyes of the Void, y el autor promete un tercero. Aunque dicen que en el segundo libro pasa un poco lo mismo que en el primero en el sentido de que bo avanza la trama. Así que no sé si me va a apetecer meterme a leer otros dos tochos de 600 páginas para que quizás al final todo quede en nada. Hay demasiados libros que leer y demasiado poco tiempo.

En lo que se refiere a destructores de mundos mi estándar sigue siendo el de los Berserker de Fred Saberhagen, que recomiendo encarecidamente desde hace años.

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Por Microsiervos — 13 de Mayo de 2022

Se suponía que esto era el futuro / Portada / por Alvy y Wicho

Hoy se cumple un año desde que nuestro libro «Se suponía que esto era el futuro» llegara a las tiendas. Está ilustrado y tiene cubiertas amarillas. Aunque estamos convencidos de que resulta adecuado para todos los públicos. Y parece que los lectores coinciden:

Lo he comprado para mi hijo de 12 años. Cubre gran diversidad de temas de una manera sencilla y amena. Encantado mi hijo, encantado yo que también lo he leído.

– Michael Rojas

En un año pueden pasar muchas cosas. Pero como el libro recoge sobre todo algunas de las anotaciones más populares del blog a lo largo de su vida, la verdad es que ha envejecido muy bien, aunque pueda estar mal que lo digamos nosotros.

Estos son los títulos de los capítulos:

  1. Leyendas urbanas: más allá de la realidad
  2. Inteligencia artificial: el test de Turing y su estado en el siglo XXI
  3. Matemáticas: problemas fáciles de entender pero difíciles de resolver
  4. Mitos, realidades y futuro de la energía nuclear
  5. Emergencia climática: de no preocuparnos a catástrofe inminente
  6. Los nativos digitales no existen (ni nacen «enseñados»)
  7. ¿Cuál fue el primer ordenador de la historia?
  8. Algunas cosas que seguramente no sabías de la Estación Espacial Internacional
  9. El verdadero origen de internet
  10. Breve cronología de la era espacial
  11. La informática siempre ha sido cosa de mujeres
  12. Pseudociencias: engaños en los que cree la gente
  13. Hackers y crackers: cómo aplicar los conocimientos tecnológicos con responsabilidad
  14. Internet, la privacidad y el comportamiento civilizado en la red
  15. La pandemia que nos estropeó el futuro y cómo la ciencia nos salvó

Quizás el capítulo que peor lo haya hecho es la Cronología de la era espacial. Termina con la llegada de la Crew Dragon Endeavour a la Estación Internacional en la misión que marcó la entrada en servicio de la primera nave tripulada desarrollada por una empresa privada. Y desde entonces han seguido pasando cosas, aunque tampoco tantas.

En el otro extremo está el capítulo Mitos, realidades y futuro de la energía nuclear. La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha puesto en evidencia la enorme dependencia que tienen muchos países europeos de los combustibles fósiles rusos. Y lo poco preparados que están para prescindir de ellos a pesar de todas las sanciones que la Unión Europea ha aplicando a Rusia.

Para todas las edades. Buen libro y muy bien ilustrado. Ideal para regalar. Muy completo

– Pablo Ayuso

Nos hace especial ilusión que llegue a cuantos más sitios mejor –ya ha habido avistamientos al menos en Chile, los Estados Unidos y México– así que si te animas a comprarlo, para leerlo o regalarlo, por nosotros encantados. Eso sí, recomendamos sin duda alguna adquirirlo en formato árboles muertos.

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