Por @Wicho — 15 de Julio de 2016

Pretending to be normal por Liane Holliday Willey

[…] son una puntada brillante en el rico tapiz de la vida. Nuestra civilización sería extremadamente aburrida y estéril si no tuviéramos el tesoro de las personas con Asperger.

– Tony Attwood

3 estrellas: interesante, pero sabe a poco en algunos apartados Pretending to be Normal: Living with Asperger's Syndrome. Liane Holliday Willey. Jessica Kingsley Publishers Ltd, 1999.

Liane Holliday Willey descubrió que tenía el síndrome de Asperger a los 35 años cuando se lo diagnosticaron a una de sus hijas a los siete años, lo que hizo que de repente comprendiera muchas cosas acerca de ella misma.

El que prefiriera la compañía de sus amigos imaginarios Penny y Johna. El que le costara horrores comprender que su amiga (real) Maureen pudiera tener otros amigos. Su dificultad para entender los dobles sentidos y los chistes. Su falta de tacto. Su desastroso –o más bien inexistente– sentido de la orientación. Lo extremadamente incómodo que le resulta el contacto físico. Cómo un olor o sonido especialmente fuertes pueden bloquearla…

Como ella misma dice, el paraguas del autismo es vasto, y bajo él caben muchas habilidades y limitaciones; es un diagnóstico fluido que no tiene límites claros del que los científicos ignoran la causa, que los educadores no tienen muy claro cómo enfrentar, y en el que los psicólogos tampoco tienen muy claro cuales son los límites para hablar de un tipo de autismo u otro.

Así que su intención al escribir este libro fue contar como ella, que toda la vida se supo diferente, lidió con las limitaciones que le impone ser asperger, aunque al mismo tiempo cuenta también que más que limitaciones es que ve y siente las cosas de una forma distinta que la mayoría de la gente, lo cual no la hace mejor ni peor sino simplemente diferente.

La parte principal del libro está dividida en siete capítulos que recorren su vida en orden cronológico, desde su infancia hasta que por fin el diagnóstico de su hija dejó las cosas claras; pasa por el instituto y los problemas de la adolescencia, por la universidad y los problemas de enfrentarse a un mundo que no entendía –ni entiende– del todo lejos del ambiente familiar en el que había crecido, y por lo que supuso empezar a trabajar.

Completan el libro una serie de apéndices con consejos acerca de si y cómo contar a los que te rodean que tienes asperger, con consejos para enfrentar la universidad, la búsqueda de trabajo, cómo organizarte en casa, cómo gestionar las cosas cuando tus sentidos se sobrecargan, y un glosario.

La parte autobiográfica me pareció la más interesante, aunque me da la impresión de que en algunas cosas entra en mucho más detalle que en otras que se quedan un poco cojas; la parte de los apéndices tiene el problema de que está muy enfocada a la vida y al sistema educativo de los Estados Unidos, así que puede ser de limitada utilidad. Se nota también la edad del libro en que recomienda la compra por catálogo en lugar de recomendar la compra en línea.

Pero en cualquier caso me pareció una mirada interesante al interior de una persona que se sale de la norma. Ojalá todos pudiéramos hacer como un chico con el que salió en la universidad del que dice que «Nunca me cuestionó ni me criticó. Simplemente me dejó ser como soy. Si todo el mundo pudiera ser así de amable quizás ni siquiera necesitaríamos una definición del síndrome de Asperger».

A fin de cuentas, todos tenemos nuestras rarezas.

Ojo: esta reseña es de la edición original del libro; hay una actualizada de 2014 que no es la que yo he leído.

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