Por @Wicho — 17 de Febrero de 2005

En su reciente entrevista en Locus Cory cuenta que aunque había dejado de escribir relatos cortos, el año pasado decidió volver a hacerlo cuando Ray Bradbury se agarró un mosqueo porque Michael Moore tituló su última película Fahrenheit 9/11, porque

Que un defensor de la libertad de expresión, en el Fahrenheit 451 original, diga que la persona que inventa un meme tiene el derecho a controlar quien hace un juego de palabras con él no es que sea irónico, ¡es ridículo! Así que me puse a escribir unas cuantas historias nuevas con el mismo título que alguna ciencia ficción famosa.

Uno de esos relatos es I, Robot, que acaba de ser publicado en The Infinite Matrix, y aunque se supone que es ciencia ficción, incluye un párrafo en el que no hace falta ser muy hábi lleyendo entre líneas para darse cuenta de que en realidad va con segundas

You live in a country where it is illegal to express certain mathematics in software, where state apparatchiks regulate all innovation, where inconvenient science is criminalized, where whole avenues of experimentation and research are shut down in the service of a half-baked superstition about the moral qualities of your three laws, and you call my home corrupt?

Es decir

Vives en un país en el que es ilegal expresar ciertas matemáticas en software, donde "apparatchicks" del estado regulan toda la innovación, donde la ciencia incómoda es criminalizada, donde líneas completas de investigación se cierran en servicio de una superstición de medio pelo sobre las características morales de vuestras tres leyes, ¿y llamas a mi hogar corrupto?
A buen entendedor...
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2 comentarios

#1 — muad_did

Solo hay que coger los premios Hugo de los año 40/5o, para ver como los autores "ironizaban" con la guerra fria convirtiendo a los comunistas en "alieligenas" frios, calculadores y pos supuesto malos.. que se enfrentaban a los humanos libres.

#2 — Anonymous

No, la broma va está en relación a la DMCA. La militancia CC de Cory Doctorow le impide ver más allá de determinadas cosas, como el sentido profundo de la obra de Asimov y Clarke, que ponen la protección del ser humano por delante de cualquier falso desarrollo tecnológico.

Muy propio de esta época, y muy propio de un discípulo de Lessig, ese gran sectario.