Por @Alvy — 6 de Septiembre de 2015

Ready Player One

5 estrellas: Es un 4,6 pero redondeado a 5 por los grandes momentos «remember» Ready Player One de Ernest Cline (Ediciones B, 2011). Definitivamente tengo que encontrar tiempo para leer más, porque estas vacaciones he aprovechado para dar prioridad en la Pila™ a The Martian y a este Ready Player One que me llegaba muy bien recomendado… Y vaya días de entretenimiento en «otros mundos» que he pasado. Calidad absoluta, auténticas joyas.

La primera novela de Cline es una espectacular combinación de miles de referencias de la cultura popular de los frikis, los nerds y los geeks. Está principalmente relacionada con los años 80, con la cultura de los videojuegos, las partidas de rol de los Dragones y Mazmorras y los MMOG. Ambientada en un futuro distópico dentro de unas décadas narra las aventuras de un joven «especial» y asocial en un mundo llamado Oasis: una realidad virtual de alta calidad en la que la mayor parte de la gente prefiere pasar sus días, en vez de en un MundoReal™ que es más bien sucio, violento y está dominado por malvadas megacorporaciones.

Ready Player One es una gran búsqueda: cuando el creador del universo virtual Oasis muere, planea dejar su legado –y es el mayor multibillonario del planeta– a quien supere unos retos del juego. Durante años la gente ha recopilado toda la información posible sobre su vida, aficiones y el software que desarrolló, totalmente en vano. Hasta que alguien supera la primera prueba y resurge el interés en el reto, con un seguimiento en vivo de miles de millones de personas en todo el globo.

Dado que el creador de Oasis había sido una estrella del rock de los videojuegos en los 80, sus retos y pistas están relacionadas con esa época gloriosa del siglo XX. Maquinas de salas recreativas, consolas de 8 bits, películas de ciencia-ficción… Todo tiene cabida. Baste decir que por el libro pasan desde Juegos de Guerra a los videojuegos del Atari 2600 y Mazinger Z. El grado de frikismo es tal que es imposible ubicar todas las referencias: series infantiles norteamericanas, animé japonés y hasta los diálogos de los Monty Python.

Si algo se le puede achacar a Ready Player One es que es un poco como una novela de Dan Brown pero con videojuegos, rol y referencias a temas geeks por doquier. Por desgracia no tiene los cliffhangers brutales de una obra de Brown y al igual que en ellas abusa un poco de la resolución de los enigmas sin que en la mayoría el lector tenga la más mínima oportunidad de hacerlo por sí mismo. Pero bueno: quizá es la única forma de avanzar sin que todo resulte eterno (y además no todo el mundo puede captar tantas pistas y referencias). Para compensar tiene momentos álgidos bastante espectaculares e imaginativos, que podrían ser una combinación de Scott Pilgrim contra el mundo con una final en directo masiva de Dota o EVE Online – y otras ideas bastante originales. Baste decir que aparece hasta el escondite del Pac-Man, R2-D2 en un cameo y hasta la sala de teletransporte del Enterprise (de la serie clásica).

Ready Player One es la definición de «épico» llevada a su máxima potencia. Y cuando digo máximo quiero decir máximo. Por si te quedaba alguna duda de su calidad, simplemente mencionar que Warner Bros ya se hizo con los derechos para la película, la adaptación ya está escrita y Dios en persona Steven Spielberg la dirigirá para que se estrene el 15 de diciembre de 2017 (!) Eso puede dar una idea del infinito trabajo artístico y de efectos y post-producción que requerirá, por no hablar de la pasta que se van a dejar en abogados para gestionar los infinitos derechos de todas las historias y personajes que en ella aparecen. (Pero si se pudo hacer para ¡Rompe Ralph! o La Lego película es que es posible.)

Si todo esto te intriga la única forma de experimentar este «retorno total y absoluto al frikismo de los 80» es leer la novela, que aunque tiene más de 400 páginas en papel se lee en un periquete. Y te deja con una gran sonrisa, que ya es bastante hoy en día.

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