Por @Alvy — 15 de Agosto de 2018

Archidenis «mira hacia arriba» en la ciudad de Toronto (Canadá), buscando las mejores de arquitectura y de fotografía urbana para compartir en su cuenta de Instagram. Sus composiciones tienen a los rascacielos como protagonistas y se caracterizan por dar un poco de vértigo, aunque al revés: las perspectivas se pierden hacia el cielo infinito, a distancias difíciles de calcular.

Looking up on a cloudy day at one of my favourite skyscrapers, the Royal Bank Plaza. I didn't notice the symmetry between the reflections until I flipped it!

Una publicación compartida de Denis (@archidenis) el

Entre las fotos aparecen los rascacielos habituales de la ciudad canadiense, desde el Royal Blank Plaza, al First Canadian Place pasando por la L Tower o el One Yonge Street, que recuerda un poco al Flatiron de Manhattan.

Archidenis también tiene fotos de naturaleza en otra cuenta: Natureden.

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Por @Alvy — 14 de Agosto de 2018

Este vídeo de la Long Now Foundation es un resumen de un seminario de Benjamin Grant titulado Overview: Earth and Civilization in the Macroscope en el que explica 25 de sus imágenes favoritas de su proyecto Daily Overview, que ya comentamos hace años por aquí. Tan precioso como flipante e impactante; las palabras se quedan cortas.

Nuestra civilización es asombrosa y sorprendentemente variada cuando se ve desde arriba. No tanto como para perderse entre los planetas, pero sí lo suficientemente arriba como para ver algo de forma completa, fascinante, intensamente peculiar e informativo. La gracia muchas veces está en los detalles de alta resolución y en esa perspectiva siempre sorprendente como si fuera «el ojo de dios», que permite apreciar los chocantes patrones en los que a veces disponemos las cosas sin siquiera saberlo.

Cosechas, acuacultura, minas, pozos y plataformas petrolíferas, refinerías, viviendas, puentes, aeropuertos, puertos y barcos… Y el diseño de las ciudades: antiguas, modernas, planificadas (o no tanto), con sus parques, calles y vertederos. Es difícil quedarse con una sola imagen, pero definitivamente elegiría alguna de las estructuras artificiales de las ciudades que tan bien nos definen como civilización.

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Por @Alvy — 7 de Agosto de 2018

En cuatro perlas de sabiduría concentradas que ha soltado para la BBC el cineasta –y fotógrafo– Wim Wenders (París, Texas; Cielo sobre Berlín) explica por qué cree que los móviles han matado a la fotografía:

El problema con las fotos de los iPhones es que nadie las ve después. Ni siquiera la gente que las hace las mira después.

Eso me recuerda lo divertidamente absurda que es la gente que se compra un estupendo y carísimo equipo fotográfico y atesora miles y miles de fotografías pero nunca las comparte para que nadie las vea y mucho menos las utilice. Una actitud huraña donde las haya.

Los filtros: cuanto menos tienes, más creativo te vuelves. No es precisamente un signo de creatividad que puedas darles tantas «vueltas» a las fotos.

¿Cómo era aquello? Ah, sí que las limitaciones son la fuente de la creatividad, decían.

Yo también me hago selfies, claro. Pero eso no es fotografía. Al menos no más que decir que «mirarse en un espejo» es un acto de fotografía.

Mucho se podría escribir sobre la selfie-adicción, pero basta echar un vistazo a las redes sociales fotográficas o las cuentas de las influencers para darse cuenta de que lo que más interesa a la gente es la vana imagen de sí misma.

La fotografía se inventó para ser una especie de testimonio más realista del mundo que la pintura. Pero ya no existe ese vínculo con el concepto de «verdad». La gente mira las fotos y piensa «algo han hecho».

Si sólo aceptáramos «recortar y calibrar» como ajustes válidos, el 99% de las fotografías actuales quedarían en fuera de juego.

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Por @Alvy — 6 de Agosto de 2018

Fotolog

Los más viejos del lugar recordarán que antes de que existieran Instagram, Flickr y Google Photos existió una red social llamada Fotolog en la que la gente simplemente compartía fotos con los amigos. Eran otros tiempos y aunque aquel Fotolog desapareció en 2016 ahora ha sido retomado por otros dueños y un nuevo equipo totalmente renovado. Hace algunas semanas volvió a lanzarse la web y también las apps del mismo nombre – e incluso los usuarios de su «vida anterior» podrán acceder todavía a las fotos. Pero ahí acaban los parecidos.

El nuevo Fotolog (iOS, Android) es un app moderna que ha aprendido de todas sus predecesoras – competencia incluida. Lo primero que busca es la simplicidad: Subir, clic, hacer foto, hecho. Explorar. Diario. Yo. Las opciones son claras y directas, nunca más de cuatro o cinco a la vez. El diseño es blanco y equilibrado, con fotos en mosaico cuadradas pero en cualquier formato cuando se amplían.

Fotolog + iPhoneLa máxima de Fotolog es una foto al día y hay que seguirla a rajatabla. Da igual de qué se trate –o si la foto es de ese día o se ha usado una de la colección– pero el mosaico personal tiene formato de calendario, para animar a «rellenarlo» con escenas cotidianas a las que se puede añadir una descripción y donde los amigos comentarán y darán «me gustas». Un contador bien visible indica cuántas «fotos de días seguidos» se han subido. Y para evitar subir fotos a mansalva un contador indica el tiempo que queda hasta que se pueda subir la siguiente foto (la alternativa es «rellenar» huecos antiguos en el calendario).

El aspecto de red social del nuevo Fotolog sigue los cánones e incluye los seguidores y la gente a quien se sigue, procedentes o bien de búsquedas o bien a través de la opción Explorar, que combina todo lo que circula por la red.

El nuevo Fotolog parece estar evolucionando a un sitio en el que a la gente lo que más le gusta es subir sus selfies, pero también escenas de actividad diaria con pequeños comentarios, una especie de «lo mejor del día de hoy». Sus creadores lo consideran todavía en fase experimental así que es posible que en el futuro evolucione todavía más para adaptarse a nuevas fórmulas o a lo que sus usuarios demanden.

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