Por @Alvy — 19 de Febrero de 2019

Mínima distancia… «super»máximo interés.

– Planetario de Madrid

Todo el mundo vuelve a estar loco, loco, con lo de la Superluna de nieve o Superluna de Sangre de Lobo, en el colmo de las dramatizaciones. Algo que no es más que decir que la Luna está en su perigeo y se ve un pelín más grande que cuando está en el apogeo o en algún punto intermedio.

Como sabiamente explicaba el astrofísico Neil deGrasse Tyson «es como si el tamaño de la Luna oscilara entre una pizza de 35 cm y otra de 40 cm» según las épocas del año. Pero el hecho es que la diferencia entre unas «superlunas» y otras –por ejemplo esta de marzo respecto a la de diciembre de 2018 pasado– es como comparar una pizza de 40 cm con otra de 39,99 cm. Ná.

Sea como fuere, cualquier excusa es buena para salir a echar un vistazo al cielo nocturno, eso está claro. Pero para algo espectacular me quedo con este otro vídeo que no es de ayer y que grabó Daniel López de El Cielo de Canarias.com, autor de estupendos timelapses astronómicos en el cielo de Canarias y de no menos estupendas fotografías.

El vídeo muestra la Luna llena poniéndose tras el Teide el 30 de mayo de 2018, algo que mereció que lo seleccionaran como Astronomy Picture of the Day en la web de la NASA. Aunque resulte sorprendente, el vídeo no es un time-lapse ni está acelerado: muestra la Luna moviéndose a su velocidad real por el firmamento.

Para quienes no sepan mucho de fotografía decir que la técnica para obtener una Luna tan grande, grande es ni más ni menos que emplear un gigantesco telescopio refractor (probablemente un Takahashi TOA-150): la Luna parecerá más grande mientras que detalles que tenemos más cerca pero nos resultan más familiares quedarán simplemente resaltados (la cumbre y la gente caminando). Es como la llamada ilusión lunar pero a lo bestia.

Los detalles técnicos los cuentan en Physics Astronomy: la foto está tomada a 16 kilómetros de distancia del Teide. La otra curiosidad es que los que salen en la foto en la cumbre no están mirando a la Luna, sino al Sol mientras amanece, algo que está sucediendo justo en el lugar opuesto al que se está grabando el vídeo, dado que era un día de Luna llena.

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Por @Alvy — 25 de Enero de 2019

Hello, Sun

Hello, Sun [iOS, gratuita] es una sencilla app que utiliza precisos cálculos astronómicos y de geolocalización para calcular la trayectoria del Sol en el firmamento: dónde está y dónde estará en el futuro. Basta instalarla y apuntar con el móvil al cielo.

La app actúa en la práctica como una calculadora solar; muestra la posición del Sol en las horas exactas estés donde estés, gracias al GPS. Además emplea realidad aumentada para mostrar el Sol sobre las imágenes de la cámara, lo cual facilita entenderlo todo mejor al mostrar los datos sobre las escenas que se están viendo en el MundoReal™.

Movimiento un sencillo manejador con el dedo se puede modificar la fecha y la hora, para «adelantar el tiempo» y ver dónde estará exactamente el Sol tiempo en algún momento futuro. De este modo se puede preparar, por ejemplo, un trípode con una cámara, calcular las sombras e incluso hacer clic sobre un palo de madera virtual que muestra dónde caerán exactamente las sombras, ver si habrá sol o sombra en un lugar concreto, etcétera. Más fácil imposible.

Hello, Sun

En la web de Hello Sun también se puede ver la posición del Sol y la Luna en diversas ciudades del mundo, hacer pasar el tiempo a diferente velocidad y ver –más o menos– cuál es la cantidad de luz ambiental, de forma a la vez minimalista, informativa y elegante.

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Por @Alvy — 24 de Enero de 2019

Gav y Dan, los Slow Mo Guys a quienes tanto admiramos han estrenado una nueva serie para YouTube titulada Planet Slow Mo (Planeta Cámara Lenta) en el que piensan viajar a diferentes «sitios interesantes del mundo» para rodar sus icónicas y espectaculares películas a cámara lenta en 4K. Para el primer episodio han elegido el géiser Strokkur en el río Hvitá cerca de Reikiavik (Islandia) y el resultado es espectacular. Es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo.

La principal cámara utilizada graba 1.000 fotogramas por segundo a 4K, que erupciona cada 5-10 minutos y alcanza hasta 40 metros de altura. La cámara ultralenta permite apreciar cómo es la «explosión» que proviene de las profundidades, cómo se mantiene –y rompe– la tensión superficial y otros detalles. También hacen una grabación con un dron Phantom y un piloto profesional –atención al chaleco, por cierto– tras haber conseguido un «permiso especial». También hay algunas tomas de la Catarata Fullfoss, que resulta ser más tranquila que las explosiones del géiser.

Dicen que esta es la primera parte y que en la segunda parte de cada lugar elegido explicarán los detalles técnicos de cómo hicieron las grabaciones, lo cual también suele ser muy interesante.

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Por @Alvy — 24 de Enero de 2019

En PetaPixel y Ars Technica contaron la triste historia del ingeniero al que el LIDAR de un coche autónomo dejó frito el sensor de su cámara (una Sony α7R II de 2.000 dólares). Al parecer es algo que sucede a veces, cuestión de mala suerte: en este otro vídeo se muestra el momento en que un láser de los utilizados en los espectáculos fríe algunos píxeles en una Canon 5D Mark II; a partir de ese instante el vídeo muestra una banda blanca horizontal.

Jit Ray Chowdhury
El sensor frito de la cámara de fotos del ingeniero Jit Ray Chowdhury:
las bandas luminosas aparecen de forma permanente en todas las fotos :-(

El efecto del impacto del láser sobre la cámara es que se estropean físicamente y de forma permanente algunos de los «píxeles» del sensor; lo llaman «daño término. A partir de ese momento las fotografías muestran puntos brillantes o bandas, un problema que no se puede corregir y que afecta a todas las fotos que se tomen independientemente de lo que sean. El horror.

Esos láseres (los de los conciertos o los del LIDAR de los coches autónomos) no son perjudiciales para las personas a menos que se expusiera el ojo a ellos de forma «intensa y continua» (cosa que nadie hace, algo parecido a mirar fijamente al Sol brillante). Por desgracia para las cámaras de fotos, los «píxeles» de sus sensores son mucho más sensibles: unas mil veces más que el ojo humano, y en consecuencia más «delicados». De modo que uno de estos impactos puede causar un daño total y permanente a la cámara; algo que probablemente la garantía no cubra.

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