Por @Wicho — 14 de Septiembre de 2021

Como sospecho que le pasa a (casi) todo el mundo al final la cámara con la que hago más fotos –y con diferencia– es la del iPhone. La empuñadura Fjorden, que descubrí a través de ProCamera, la app que uso habitualmente para hacer fotos, parece una interesante adición para echar un poco menos de menos los controles de una cámara de verdad.

Incorpora:

Botones de la empuñadura Fjorden

  1. Un disparador con posición intermedia como en una cámara de verdad. Una pulsación ligera enfoca; una pulsación hasta el fondo hace la foto.
  2. Tiene una rueda que al hacer clic en ella va rotando por ajustar la exposición, la velocidad de obturación, la sensibilidad ISO, la apertura en modo retrato, el enfoque manual, u otros parámetros personalizables.
  3. Un botón multi función que permite activar el modo retrato o el modo selfie, seleccionar el modo de flash o cambiar entre otros ajustes personalizados.
  4. Una palanca de zoom para cambiar entre los objetivos del iPhone, o acercar y alejar el zoom.

Todo esto en un cacharro que se acopla a la parte posterior del teléfono y que mide 59,4×80,3×10,7 milímetros porque la idea es que sigas pudiendo meterte el iPhone en el bolsillo aún con el Fjorden acoplado. Curiosamente no dan el dato del peso.

Es compatible con cualquier iPhone que corra iOS 14 o posterior. Si tienes un iPhone compatible con MagSafe el Fjorden se acopla magnéticamente a la trasera del teléfono; para modelos anteriores está disponible una placa que se fija al teléfono con un adhesivo reutilizable a la que a su vez se fija la empuñadura. Se puede usar tanto en posición horizontal como vertical pues puede girar 90º.

Viene además con una aplicación propia llamada Fjorden Camera que podrás usar aún si no tienes la empuñadura contigo. Pero es compatible con otras aplicaciones de fotografía.

Se puede usar también como soporte para apoyar el iPhone y es compatible con los objetivos Moment.

Lo dicho, dado lo mucho que uso el iPhone como cámara de fotos, creo que es un caso de

Shut up and take my bitcoin!

Está disponible en distintas opciones que van desde la empuñadura a pelo a la empuñadura con funda y una correa, etc. Eso sí, no estará disponible hasta febrero de 2022. Si no hay retrasos.

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Por @Wicho — 5 de Julio de 2021

Los quince objetos pandémicos de Paula – Paula Zuccotti
Los quince objetos pandémicos de Paula – Paula Zuccotti

En abril de 2020 la antropóloga Paula Zuccotti preguntó en Instagram «¿Cuáles son las 15 cosas que te están ayudando a soportar esto?» refiriéndose a la pandemia y a los confinamientos a la vez que mostraba sus quince objetos en una foto. Su foto incluye un vinilo, una pesa rusa, un espray para desinfectar superficies, vino, Agua de Florida, un huevo, y una naranja, entre alguna que otra cosa más.

Paula también dio instrucciones de cómo hacer una foto así y pidió a quien se animara que subiera una foto similar etiquetada con #everythingwetouchcovidessentialsx15. Y las ha ido recopilando en una web que ha titulado Future Archeology of a global lockdown.

En sus propias palabras:

A partir de marzo de 2020 nuestras vidas se pusieron patas arriba al entrar en confinamiento en todo el mundo. El cambio de nuestros hábitos, rutinas y prioridades se reflejó en nuestros objetos cotidianos. Para capturar este extraordinario momento en el tiempo personas de todo el mundo compartieron sus 15 nuevos objetos esenciales.

Este proyecto recoge el momento en que todo cambió: cómo trabajábamos, aprendíamos, cuidábamos, socializábamos, nos entreteníamos, comprábamos, nos conectábamos, nos relajábamos, incluso la forma en que amábamos. Al mostrar los objetos que más nos importan en los confinamientos este archivo fotográfico revela cómo cambiaron nuestras necesidades y prioridades al llegar la Covid-19.

El archivo se puede navegar por país, aunque me han hecho especial gracia las contribuciones familiares, en las que se ve aún más lo que ha significado la pandemia según la edad de las personas.

Los quince objetos pandémicos de los Cortés Ramírez – Future Archeology of a global lockdown
Los quince objetos pandémicos de los Cortés Ramírez – Future Archeology of a global lockdown

Paula es también la autora del libro Everything We Touch: A 24-Hour Inventory of Our Lives, un libro que recoge fotos de los objetos con los que diversas personas interactuaron a lo largo de 24 horas. La pregunta es qué podrían contar o suponer de nuestras vidas las generaciones futuras si se los encontraran; es algo que ella llama arqueología del futuro. También hay un documental:

Paula está en Instagram como @paugram y en Twitter como @everythingpau.

(Vía Isabel Lara).

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Por @Wicho — 23 de Junio de 2021

La máquina de escribir – Lego

Ayer se presentaba Archivo Covid, que pretende convertirse en la mayor memoria visual de la crisis de la Covid-19 en España. Es un archivo colectivo que reúne el trabajo de 385 fotoperiodistas, entidades y profesionales del sector creado con la idea de que perdure en el tiempo y sirva como fuente de investigación. Cuenta con el respaldo y la ayuda de la Universidad de Alcalá, a través del Aula de Fotografía de su Fundación General.

Además de ir bajando por su línea temporal tiene un buscador de texto libre, la opción de filtrar las fotos, vídeos y reportajes geográficamente, y también un menú por temas y otro por personas que han contribuido al archivo. Las páginas de detalle contienen más información acerca de cada una de las contribuciones y al pie otras imágenes relacionadas.

Van a tuitear una foto al día en @ArchivoCovid.

Una buena forma de no olvidar. Que aunque aún no hayamos salido de la crisis a veces parece como que ya no fuera con nosotros.

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Por @Alvy — 25 de Mayo de 2021

Jordan Liles vive en Nueva York y es un gran amante de su ciudad, especialmente a las fotos y películas antiguas y de lo que llama «la historia abandonada». En este tranquilo vídeo explica cómo consiguió poner fecha a tres viejas fotografías que alguien puso a la venta en eBay a partir de pequeñas pero sutiles pistas en las imágenes. Liles es autor del documental The Sidewalks of New York y en su canal de YouTube hay mucho más material al respecto.

Lo que hizo con las tres fotografías fue comenzar escaneándolas a alta resolución y dando por hecho que fueron tomadas por la misma persona y eran del mismo carrete. Llegó a esta conclusión porque tenían escritos los nombres de los lugares a mano (misma caligrafía) y porque son lugares que además no distaban mucho unos de otros (cerca del puente de Brooklyn), además de que se vendían juntas. Esto ya indicaba que probablemente serían de algún turista visitando la ciudad: sería raro escribir los nombres de los lugares más conocidos de tu ciudad a tus propias fotos.

Recomiendo verlo al completo, pues es una especie de investigación detectivesca con lógica de Sherlock Holmes, en la que se van desgranando paso a paso las pistas:

  • Hay nieve y aguanieve, lo cual indica que era invierno, pero en un momento determinado, lo cual se puede comparar con registros meteorológicos.
  • Árboles sin hojas, que están en el suelo, señal (junto con la nieve) de que probablemente es otoño-invierno.
  • Carteles publicitarios de eventos, que pueden cotejarse con los periódicos de la época para comprobar cuándo tuvieron lugar.
  • La presencia de algunos edificios, de los que se puede saber con precisión cuándo se construyeron.
  • Letreros de tiendas y empresas, que se pueden cotejar con las direcciones en las que tenían las sedes en distintas épocas.
  • Rascacielos en construcción, una pista definitiva para afinar las fechas, incluso por la altura y número de plantas construidas.
  • Los ángulos de las sombras, que permiten determinar las horas del día en que fueron tomadas las fotografías.
  • La ropa que lleva la gente, que es de abrigo (señal de frío = otoño-invierno).

Con todas estas pistas, localizando los puntos en que fueron tomadas con exactitud y con la ayuda de Google para completar algunas de las palabras que se ven en las fotos (que corresponden a eventos y carteles de empresas) pudo estimar la fecha entre 1890 y 1910, hace más de un siglo.

Armado de paciencia pudo confirmar la fecha de construcción de algunos edificios para afinar esa fecha entre 1897 y 1906 y luego entre 1900 y 1906. Finalmente los carteles de unos espectáculos y el estado de construcción de uno de los rascacielos lejanos apuntaban hacia 1904-1905.

Luego el registro meteorológico de la época –hay muchos online para todas las grandes ciudades del mundo– le indicó que la primera aguanieve del año empezó en la ciudad a partir del 13 de noviembre de 1904, y al día siguiente, el 14, había una sesión de uno de los espectáculos.

Con todas estas «pruebas», aunque imposibles de confirmar al cien por cien, puede afirmar que con bastante seguridad que las tres fotos las tomó alguien que quizá estaba de visita en Nueva York la mañana del 13, 14 o 15 de noviembre de 1904. Otro pedacito de historia recuperado.

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