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Solarigrafías de Diego López Calvín

Solarigrafía de Diego Lopez Calvin
"Ontalvilla del Tormo 2002", seis meses de exposición entre los solsticios de invierno de 2002 y verano de 2003. Imagen cortesía de Diego López Calvín

Hace no mucho mencionábamos por aquí la técnica de la solarigrafía, fotografías tomadas con tiempos de exposición de hasta varios meses en los que el sol deja trazas de su recorrido por el cielo.

A raíz de esa anotación conocí el trabajo de Diego, que mantiene una página dedicada a esta técnica, en la que explica muchos de sus aspectos y de cómo hace estas fotografías,

Solarigrafía de Diego Lopez Calvin
"Plaza de las 4 Torres", Madrid 2006. Imagen cortesía de Diego López Calvín

La solarigrafía es la imagen que registra la huella del Sol en su movimiento aparente sobre la bóveda celeste. Utilizo cámaras estenopeicas [como esta hecha con una lata de RedBull y colocada en una farola] cargadas con papel fotosensible, de tal modo que aparecen como huellas visibles sin necesidad de ser procesadas químicamente. Para conseguir estas imágenes son necesarias largas exposiciones de tiempo que ocupan desde un día, hasta varias estaciones durante el año.

Y muestra una galería con sus imágenes.

8 comentarios

#1 ping Felipe

¿Cómo hacen para escanear el negativo sin exponerlo a la luz?

#2 ping Nacho

¿Se revela primero? (o no he entendido la pregunta)

#3 ping Jose

No se revela.

El papel fotográfico es fotosensible, hay unos haluros de plata (creo recordar) que se ennegrecen con la exposición a la luz. Sucede que cuando se expone a la luz al hacer una foto es una exposición mínima, por lo que es necesario usar un revelador para amplificar químicamente los efectos de la luz. Con ello se "revela" la imágen que estaba oculta. Realmente los haluros de plata se transformaban (supongo) en plata.

En estos casos, al ser exposiciones de varios meses, los haluros de plata del papel ennegrecen tanto que no es necesario amplificar químicamente el efecto de la luz.

Recordemos que materiales fotosensibles hay muchos, sobre todo a exposiciones muy largas: la piel (efectos apreciables en un par de horas), la madera (si habéis tenido algún mueble de madera parcialmente tapado, cuando quitas el objeto la madera tapada está más clara: el resto se ha oscurecido)... muchos.

Lo malo de esos negativos en papel es que siguen siendo fotosensibles, si quedaran expuestos a la luz mucho tiempo ennegrecerían por completo. Podría dárseles un bano de "fijador" del que se utilizaba en el revelado casero, que elimina los haluros de plata sobrantes, pero supongo que no lo hacen para no complicar el proceso y no contaminar con productos químicos, y porque lo que usan realmente es el escaneado.

En vuestra primera anotación sobre solarigrafías, esta el enlace a http://www.pinholephotography.org/Solargraph%20instructions.htm donde dicen claro que no hay revelado:

# 3 Take the photo paper out of the can camera and ,,,,,,without developing it (Told you it was clever!), place it onto the scanner with a book on top to hold it flat and press scan.
Que es algo así como "saca el papel de la cámara y, sin revelado (...) lo pones en el escáner con un libro encima para aplanarlo y lo escaneas".


También, pero poco: http://es.wikipedia.org/wiki/Revelado_fotogr%C3%A1fico

#4 ping Nacho

Buena aportación Jose

¿Pero la propia luz del escáner no terminaría de oscurecer al película?

#5 ping Diego

Buena la explicación de Jose, gracias.

El papel donde se encuentra el negativo no se revela, con solo "oler" algo de revelador las sales de plata reaccionarían y se pondría negro. Tampoco se fija, las sales se disolverían arruinando el negativo (quedaría el papel en blanco). La única forma de conservar la imagen es haciendo un "fijado" digital con un escaner de opacos. Podríamos decir que es un proceso anti-tecnológico, estamos usando los materiales sensibles fuera de las normas que recomiendan los fabricantes.

Los negativos siguen siendo sensibles a la luz excepto a la radiación roja, es decir, son ortocromáticos.

Conviene trabajar con ellos en un cuarto oscuro ya que la misma luz que los genera puede hacerlos desaparecer.

#6 ping Jose

Nacho: gracias por el "piropo", inmerecido, ya que no sé mucho más de lo que digo y nunca he experimentado con ello.

La única explicación que encuentro para poder escanear el papel directamente y que no se ennegrezca es que con la exposión tan prolongada ha perdido fotosensibilidad. En la imágen de la PLaza de las 4 torres, vemos cómo las estelas del sol de arriba son mucho más brillantes que las de más abajo, quizás por esa pérdida de sensibilidad.

En fotografía "tradicional" se conoce como "fallo de la ley de reciprocidad", lo explican muy bien aquí: http://usuarios.lycos.es/juanmic/estenope3.htm (con ejemplo: una foto que en teoría debería hacerse en 64 segundos necesitará 176 s).

Creo que es lo único que explica que una pasada de escáner no malogre el papel ya expuesto.

#7 ping Jose

# Diego: toda la razón, si intentáramos fijar químicamente nos llevaríamos todos los haluros de plata (ennegrecidos o no) dejando el papel "blanco", ya que no los hemos transformado en plata.

#8 ping Diego

Pienso que como dice Jose, el papel ha llegado a un límite de exposición por encima del cual ya no reacciona, eso explica que al escanearlo no ennegrezca mas. Ojo, solo en exposiciones realmente largas.

Os cuento que el año pasado en varias de mis cámaras "cosechadas" con 6 meses de exposición, un pájaro picó el obturador abriendo un boquete de mas de 1 cm de diámetro (el estenopo era en orígen de 0,2 mm). Parece ser que el brillo de la chapa con la que los construyo atrae a algún tipo de ave curiosa que los destroza sin piedad. Esto solo ocurre en primavera.

Pues bien, no se cuanto tiempo estuvieron las cámaras en ese estado, llamemoslo "desobturadas", el caso es que con ese agujero enorme, el papel debería haber estado negro como el carbón... pero no fue así. El papel estaba lleno de polvo, polen, algunos insectos habían usado las cámaras como nido... pero en el se distinguía con nitidez una imagen negativa, no se había velado. Esto viene a demostrar que por encima de un punto de sobreexposición las sales de plata no reaccionan conservando la imagen sin necesidad de fijado.

Estamos llevando la fotosensibilidad a su límite con un método bastante impreciso. La experimentación es el único camino posible.