Por @Alvy — 5 de Diciembre de 2021

Emojis a escala

Emojis a escala es una ingeniosísima representación visual de todos los emojis comparados a la misma escala, de modo que las hormigas son más pequeñas y los rascacielos, torres y montañas mucho más grandes. Es una iniciativa de Javier Bórquez, autor de la también curiosa /site em a escala.

Entre todos los emojis oficiales el más grande resulta ser el Sol, con 1,3 millones de km de diámetro, y el más pequeño el mosquito, de 3 mm. Si no me equivoco eso son unos 12 órdenes de magnitud de diferencia. Los mayores saltos se producen al final, cuando se pasa del monte Everest al mapa de Japón, el planeta Tierra, Saturno y finalmente el Sol. Faltan algunos como la Vía Láctea, pero supongo que es que la cosa ahí ya se iba de madre.

El código está disponible en Github para quien quiera entretenerse, ver cómo se ha programado o hacer otras versiones.

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Por @Wicho — 4 de Diciembre de 2021

De izquierda a derecha las propuestas de Blue Origin (Orbital Reef), Nanoracks (Starlab) y Northrop Grumman – NASA
De izquierda a derecha las propuestas de Blue Origin (Orbital Reef), Nanoracks (Starlab) y Northrop Grumman – NASA

Uno de los objetivos de la NASA en los últimos años está siendo el de promover el uso comercial el espacio, sobre todo el de la órbita baja terrestre. Uno de los campos de trabajo en esa área es buscar una estación espacial comercial que pueda sustituir a la Estación Espacial Internacional cuando llegue al fin de su vida útil. Para ello acaba de asignar sendos contratos a tres empresas para estudiar tres posibles alternativas. Y sí, una de ellas es Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, que supongo que en esta ocasión no encontrará motivos para recurrir la decisión ni para denunciar a la NASA por ella.

Las adjudicatarias son Blue Origin, que se lleva 130 millones de dólares; Nanoracks LLC, que se lleva 160 millones, y Northrop Grumman Systems Corporation, con 125,6 millones. Con ese dinero tienen que desarrollar sus propuestas de estaciones espaciales comerciales e independientes que estarán a disposición de clientes tanto gubernamentales como del sector privado. La NASA lo ve un poco como la extensión de los programas comerciales de carga y tripulaciones que hasta ahora están funcionando tan bien.

Los proyectos de Blue Origin, Orbital Reef, y de Nanoracks, Starlab, ya los teníamos fichados y habíamos hablado de ellos en esta anotación. El de Northrop Grumman, sin nombre conocido, se había escapado a nuestro radar pero es similar a los otros dos: se trata también de una estación espacial modular, en esta caso basada en las cápsulas de carga Cygnus de la empresa, que ofrecerá múltiples puertos de atraque por lo que se podrán añadir distintos módulos según las necesidades.

La NASA se da hasta 2025 para cerrar estos diseños; a partir de ahí vendrá la parte más complicada, que es la de ponerlos en órbita y en servicio. Cuando estén en funcionamiento la agencia los certificará para su uso por parte de sus misiones y contratará servicios en las distintas estaciones según vaya necesitando y según lo que ofrezca cada una.

En total la agencia recibió once propuestas de otras tantas empresas –o gurpos de empresas, como en el caso de Blue Origin– y la mayoría fueron consideradas viables. Pero el dinero es limitado, por eso sólo escogió las tres aquí mencionadas.

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Por @Wicho — 3 de Diciembre de 2021

Aunque no hay grandes diferencias en cuanto a las capacidades que ya habían anunciado en marzo de 2021 ayer Peter Beck, el director de Rocket Lab, dio algunos detalles más acerca de su cohete reutilizable Neutrón, algunos de ellos muy jugosos.

Sigue siendo un cohete pensado principalmente para lanzar constelaciones de satélites, que es dónde la empresa ve mayor cuota de mercado en los próximos años. Aunque también se podrá usar, dentro de sus capacidades, para lanzamientos a órbita geoestacionaria, lunar, o interplanetaria. Para ello Neutrón cuenta con la capacidad de colocar hasta 8 toneladas en órbita baja terrestre en su configuración totalmente reutilizable o bien hasta 15 toneladas en caso de no intentar la recuperación de la primera etapa.

Y en la primera etapa es dónde están las novedades más curiosas. Para empezar con su forma, más ancha por abajo que por arriba, lo que, siempre según la empresa, ayuda de cara a la reentrada. Tiene también cuatro grandes aletas/patas con amortiguadores que sirven tanto para mantener el cohete de pie antes del lanzamiento como para mantenerlo así tras aterrizar. Estas patas evitan la necesidad de tener patas desplegables como las de la primera etapa de los Falcon 9. Es una decisión de diseño que ahorra peso, por un lado, y complejidad, por otro

Neutrón en tierra – Rocket Lab
Neutrón en tierra – Rocket Lab

El cuerpo del cohete –de 40 metros de alto por 7 de ancho– estará fabricado en materiales compuestos, más resistentes que el acero inoxidable o el aluminio que se usa en otros cohetes. Eso de nuevo da más ligereza, lo que permite usar los motores del cohete en un régimen menos exigente que el de otros cohetes, lo que ayudará de cara a su reusabilidad. La forma del cohete ayuda también de cara a la reentrada, permitiendo un control aerodinámico que de nuevo evita tener que exigir demasiado a los motores.

Serán motores Arquímedes que usarán metano y oxígeno líquido como propelentes y ciclo con generador de gas. Con una potencia de 250.000 Newtons cada uno la primera etapa montará ocho, mientras que la segunda etapa usará uno.

La forma en la que se integra la segunda etapa en el Neutrón es, cuando menos, peculiar: irá suspendida dentro de la cofia, lo que le evita muchos de los esfuerzos que otras segundas etapas tienen que soportar. De nuevo esto redunda en una reducción de peso y por ende más capacidad de carga. Irá, como en cualquier otro cohete, protegido por unas cofias mientras el cohete no abandona la parte más densa de la atmósfera. Pero en lugar de dejar caer las cofias y luego intentar recuperarlas las del Neutrón se abren¹ –a modo de Hipopótamo Hambriento según Beck– para soltar la segunda etapa y luego se cierran para volver a casa con el resto del cohete. De nuevo según Beck si quieres reutilizarlas no tiene sentido dejarlas caer.

Las cofias «Hipopótamo Hambriento» en acción – Rocket Lab
Las cofias «Hipopótamo Hambriento» en acción – Rocket Lab

El Neutrón, una vez que la segunda etapa esté de camino, volverá a su base de lanzamiento, de nuevo en aras a simplificar y abaratar las cosas; la idea es que pueda ser preparado para un nuevo lanzamiento en 24 horas. Que no es que nadie lo esté demandando ni que haya tanta necesidad de lanzamientos. Pero para Beck es un objetivo al que apuntar para que los Neutrón sean rápidamente reutilizables.

Lo describe como un cohete de 2050 que se va a fabricar ahora; en algunos comentarios se dice que para 2024. Es un objetivo –y un cohete– realmente ambicioso. Pero vistos los resultados obtenidos hasta ahora con el Electrón yo no apostaría muy en firme contra ellos. No querría tener que comerme ninguna visera.

Rocket Lab está en Twitter como @RocketLab; Peter Beck es @Peter_J_Beck. Tanto la empresa como él están en mi lista de cuentas de Twitter relacionadas con el espacio.

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¹ Sí, aquí hay un rollo muy Sólo se vive dos veces.

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Por @Alvy — 3 de Diciembre de 2021

Almanaque de la Web de 2021

La gente de HTTP Archive ha publicado su Almanaque de la Web de 2021, donde se analizan los datos recogidos durante todo el año acerca de las diversas plataformas, código y otras tendencias técnicas de las páginas que componen la World Wide Web. Así que a quienes les encanten los numeritos y las estadísticas absurdas –o no tanto– tienen entretenimiento para rato. Está disponible también en castellano.

El Almanaque está dividido en 24 capítulos técnicos, incluyendo: CSS, JavaScript, SEO, accesibilidad, rendimiento, seguridad, compresión, peso de las páginas… Es bastante detallado e incluye gráficos y datos fiables organizados por medias, medianas y percentiles. En total han verificado páginas de 8,2 millones de sitios web y 39,5 TB de información.

Resulta curioso ver cómo van las tendencias, qué tecnologías están aterrizando (o se han dejado de usar) y qué se considera «promedio». Por poner un ejemplo: ya hemos llegado a la burrada de un peso promedio de 2,2 MB por página web completa (incluyendo imágenes, scripts, estilos, código y demás), de modo que si consigues crear páginas que pesen menos de 2 MB ya estarás mejor que el promedio, y con menos de 1 MB o 500 KB ni te cuento: parecerá que cargan a la velocidad de la luz.

También incluye algunos ejemplos y datos curiosos: los PNG ya se usan más que los ICO como formato de icono de favoritos; el 98% de las páginas tienen scripts de algún tipo y encontraron una página con 4.256 elementos en un formulario.

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