Por @Alvy — 2 de Noviembre de 2026

Jointter: un Wordle con inspiración tipográfica y geométrica

Muy original este jueguecillo estilo Wordle llamado Jointter, que al principio parece sencillo pero cuando te pones a resolverlo deja de parecerlo. La clave es que se trata de adivinar palabras y además trazar sus letras mediante puntos y líneas, como si las letras estuvieran dibujadas con los segmentos de un reloj digital. Los puntos se pueden mover por el tablero con el ratón, pero es algo puramente decorativo y orientativo, porque lo que cuentan son las letras una vez las pulsas.

El tablero tiene tres filas de puntos conectados por algunas líneas a modo de «pistas», que forman parte de las letras, aunque el resto están ocultas. Con esa información hay que deducir las palabras correctas, letra a letra. Es un totum revolutum que combina lógica, vocabulario y reconocimiento de patrones, con un poco de geometría creativa.

Cada vez que pruebas una palabra, los segmentos y puntos correctos aparecen en verde y los incorrectos en rojo. Así, con cada intento se obtiene información adicional para reconstruir la solución. El alfabeto es siempre el mismo y tiene el diseño geométrico que puede verse bajo el tablero; todo está construido con líneas rectas, horizontales, verticales y diagonales. Una letra «E» necesita 4 segmentos y 6 puntos, por ejemplo.

Parte de la gracia es que, utilizando sólo la lógica, es posible resolver el acertijo al primer intento, sin recurrir al «método científico» de probar ir probando al estilo ensayo-y-error. Pocos juegos de este estilo hay así.

Su creador, matemático de formación, explica que se inspiró en el Sudoku y el Wordle cuando lo inventó. Incluye el modo de juego «diario» pero un tanto especial; la dificultad aumenta progresivamente de lunes a domingo. Los lunes hay unas pocas palabras de tres letras y los domingos hay que encontrar más de dos palabras de siete letras.

Es gratuito, funciona directamente en el navegador y no requiere registro. Así que ya puedes añadir otros cinco minutos a la procrastinación diaria, sabiendo que este no es precisamente de los fáciles. Y todo por unos cuantos puntos y unas rayitas que no parecían gran cosa.

Relacionados:


PUBLICIDAD


Por @Alvy — 2 de Noviembre de 2026

el arte olvidado de escribir correos: una guía para sobrevivir en la jungla digital

En su ensayo Everyone Has Email. Nobody Uses It Right, Sergey Kaplich reivindica una de las tecnologías más veteranas y resistentes de Internet: el correo electrónico. Además lo hace con belleza y elegancia, en un formato agradable de leer. Es casi como un cuento de hadas pero sobre tecnología.

El caso es que mientras las redes sociales se van transformando, poniendo limitaciones, bloqueos, o directamente desaparecen, el humilde email de toda la vida sigue ahí, funcionando como siempre. Y además sirve para registrarse en prácticamente todos los servicios, recibir facturas, recuperar contraseñas, comunicarse con empresas y organismos oficiales o escribir directamente a personas que de otro modo resultarían inaccesibles. Bien es cierto que hay quien prefiere no usar el email sino hablar por DMs, especialmente los joveznos, pero es lo que hay: el email sigue siendo una especie de navaja suiza digital que sirve para casi todo.

El principal problema que apunta Kaplich es bien conocido: la bandeja de entrada de cualquier programa de correo lleva años convertida en un vertedero de spam (publicidad), notificaciones y mensajes que seguramente nadie había solicitado. Personalmente lo he experimentado y he acabado con filtros de spam del servidor a los que he tenido que añadir 40 ó 50 «reglas de correo» que mandan atpc ciertos mensajes no deseados. Es cuestión de paciencia: primero cancelar tantas suscripciones como sea posible y luego crear esos filtros: Gmail, Apple Mail y Outlook incluyen estas funciones desde hace años, aunque muchos usuarios apenas las conocen. Todavía me extraña que no se puedan basurear automáticamente mensajes que lleguen en idiomas poco habituales (japonés o chino, por decir algo), pero en fin.

Otra herramienta infrautilizada es la búsqueda avanzada. Combinando remitentes, fechas, palabras clave y otros detalles se pueden localizar mensajes antiguos sin tener que organizar previamente de forma manual miles de correos en carpetas. La idea es dedicar unos minutos a configurar un sistema que después trabaje ágilmente, evitando las búsquedas interminables. En mi caso por ejemplo además transfiero cada dos o tres todo el correo entrante y saliente a una gran carpeta del programa de correo local de mi ordenador para evitar que el buzón se sature y así la búsqueda sea más rápida (y de paso para que se me guarde una copia de seguridad también en local).

En fin, hay cierta ironía en que, tras décadas persiguiendo la próxima gran revolución de las comunicaciones, buena parte de nuestra identidad digital siga dependiendo de una dirección con una arroba en medio. Pero ahí queda, y el ensayo de Kaplich es una auténtica y bonita oda a una forma de comunicación tan antigua casi como la internet misma, que quizá no haya que dar por amortizada todavía.

Relacionados:


PUBLICIDAD


Por @Alvy — 2 de Noviembre de 2026

¿Cuán rápido se habla en YouTube en cada idioma? / Microsiervos

En los vídeos de YouTube los más rápidos al hablar resultan ser los franceses, con 184 palabras por minuto, seguidos por los ingleses, con 174. Los españoles sólo llegamos a 161 palabras por minuto y los más lentos son los alemanes, con 150. Se hace raro no ver el italiano, que parece más rápido, y es interesante –a falta de incluir otras lenguas– que el alemán sea el más lento, probablemente porque empaqueta menos sílabas en cada palabra (que además tienden a ser largas y compuestas). [Fuente: BulkTranscripts, donde analizaron 37.000 horas de vídeo, 90.000 transcripciones y 366 millones de palabras. ¡Gracias por el dato, Pratiee!]


PUBLICIDAD


Por @Wicho — 1 de Noviembre de 2026

Me he pasado los 22 minutos que dura el vídeo Inside China's Mini PC Production: How Tiny Computers Are Made –y en realidad alguno más porque «rebobiné» para ver alguna cosa con más detenimiento– en el que se ve cómo se ensamblan los mini PC de Beelink. Creo que si eres de la rama del ASMR te gustará aún más. Va desde que se estampan los chasis metálicos hasta que los embalan de cuatro en cuatro para salir al mundo.

Me gustaría saber más del proceso de producción de la caja para entender mejor qué están haciendo con ellas en los distintos baños por los que pasan tras prensarlas, aunque creo que es un proceso de galvanizado que remata cuando un láser graba el logo de la empresa en la parte superior. Es muy curioso ver como se mezclan procesos altamente automatizados que llevan a cabo máquinas de control numérico para tallarlas con los golpes con un martillo que le da alguien a las cajas para colocarlas en los moldes o con el pulido manual a las que las someten.

Pasa lo mismo con las placas principales, en las que un robot con visión artificial coloca y suelda los componentes de montaje superficial mientras que los puertos que van soldados en la placa y los que van en placas que a su vez se conectan a la principal son colocados a mano. Lo de la pasta de limpieza aplicada con cepillos de dientes ya es para nota.

Otro detalle muy curioso es que los pesan un par de veces para ver si a esas alturas del proceso llevan dentro todo lo que tienen que llevar, y eso por no hablar de cuando les dan unos golpecitos y los sacuden para ver si hay algo suelto.

En fin, que a disfrutar del vídeo con calma.


PUBLICIDAD