Por @Alvy — 22 de Febrero de 2019

Generador de paneles de «muertes en videojuegos»

El Death Generator de @Foone que empezó como un generador de memes sobre los juegos de Sierra Online ha ido creciendo con el paso del tiempo y ya son decenas de juegos los que se pueden elegir para crear paneles personalizados con «muertes» de todo tipo, además de otras imágenes icónicas. Basta elegir el juego en cuestión, escribir el texto y el generador se encarga de adaptar la tipografía adecuadamente.

También se puede descargar el código para ver cómo funciona o añadir otros juegos: SierraDeathGenrator en Github.

Es divertido que además de videojuegos retro clásicos hay otras opciones curiosas pero igual de antiguas, como un generador de pantallas de MS-DOS, de EDIT.COM o del mítico Roland MT-32.

(Vía Boing Boing.)

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Por @Wicho — 22 de Febrero de 2019

¡Vamos allá!

Como viene siendo habitual –aunque no deberíamos considerarlo rutinario nunca– SpaceX se ha apuntado otro lanzamiento sin problemas de uno de sus Falcon 9. La primera etapa de este en concreto era la tercera vez que iba al espacio y ha sido recuperada en el Of Course I Still Love You. Elon Musk ha dicho que será utilizada una cuarta vez para la prueba en altura del sistema de escape de la Crew Dragon.

Así que el satélite de comunicaciones indonesio Nusantara Satu y el microsatélite experimental S5 del Laboratorio de investigación de la Fuerza Aérea (Air Force Research Laboratory, AFRL), que va sujeto a él, van felices hacia su posición en órbita geoestacionaria.

Pero como ya hemos dicho con anterioridad la estrella de este lanzamiento, aunque en realidad era una carga secundaria, es el aterrizador lunar israelí Beresheet.

Ahora mismo está en una órbita de unos 250×69.400 kilómetros, lo que le serviría de más bien poco para llegar a la Luna. Pero ir de paquete es lo que tiene. Sin embargo usando la gravedad de la Tierra y su motor irá aumentando paulatinamente el apogeo –la distancia máxima a la Tierra de su órbita– hasta alcanzar los 400.000 kilómetros el 20 de marzo. La Luna está a una distancia media de la Tierra de 384.400 kilómetros, con lo que en esa órbita puede alcanzarla. El truco está en sincronizar todo de tal forma que Beresheet y la Luna se acerquen lo suficiente como para que el tirón de la gravedad lunar junto con el motor de la nave le permitan dejar la órbita terrestre y entrar en órbita alrededor de la Luna:

La captura de Beresheet por parte de la gravedad lunar está prevista para el 4 de abril, aunque tendrá que circularizar su órbita antes de intentar aterrizar el día 11 de ese mismo mes.

Si consigue aterrizar de una pieza será no sólo la primera misión israelí a la Luna -lo que convertiría además a Israel en el cuarto país, tras la URSS, los Estados Unidos y China, en poner una nave sobre la superficie de nuestro satélite– sino que será además la primera misión privada en aterrizar en la Luna. Salvo que la India se ponga mucho las pilas y consiga lanzar la Chandrayaan 2 a principios de abril, aunque parece poco probable teniendo en cuenta el historial de retrasos que acumula ya esa misión. En ese caso Israel sería el quinto país en colocar una nave sobre la superficie de la Luna, aunque Beresheet seguiría siendo la primera misión privada a nuestro satélite.

De todos modos antes de llegar a eso Beresheet tiene que sobrevivir a las distintas fases de su viaje –y ya están teniendo problemas con los seguidores de estrellas, y sin seguidores de estrellas no hay guiado, y sin guiado no hay misión– así que ya veremos qué pasa. Yo, así a ojo, les doy 2/3 de posibilidades de éxito.

La misión está en Twitter como @TeamSpaceIL.

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Por @Wicho — 22 de Febrero de 2019

Muy alto… ¿Pero en el espacio?
A 30 metros de altura y subiendo – JAXA

Esta imagen, captada por la sonda Hayabusa 2 de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) a unos 30 metros de altura mientras subía tras haber tocado la superficie del asteroide Ryugu con su recolector de muestras muestra la zona que quedó marcada por el efecto de los propulsores de la sonda.

Más o menos en el centro de esa zona, que está justo abajo y a la derecha de la sombra de la sonda, es donde ha tocado el recolector de muestras. Y dado que la telemetría de la sonda indica que se disparó el proyectil destinado a remover la superficie del asteroide y que todos los demás parámetros de a bordo son correctos la JAXA puede suponer que todo ha ido bien y que en la primera cámara de muestras ya hay partículas de Ryugu listas para viajar a la Tierra.

Y aquí la palabra clave es suponer porque Hayabusa 2 no monta ningún tipo de sensor que le permita decirnos si hay algo en el interior de esa cámara. Así que habrá que esperar a finales de 2020 para comprobarlo. Pero si Hayabusa consigió traer unos miligramos de muestras aún a pesar de que no se disparó su proyectil todo hace suponer que en el caso de Hayabusa 2 la cantidad tiene que ser claramente superior.

Para estudiar Ryugu Hayabusa 2 lleva tres cámaras, un LIDAR (que es como un RADAR pero en láser), el sistema para la toma de muestras, una cámara desplegable junto con un impactador para hacer un cráter nuevo en el asteroide, y cuatro aterrizadores. Juntos todos estos instrumentos permiten estudiar el asteroide a escala global, macroscópica y microscópica.

Las distintas escalas
Las distintas escalas a las que Hayabusa 2 estudia Ryugu – JAXA

Ryugu nos interesa porque un asteroide tipo C (bueno, CG), lo que quiere decir que además de por roca está formado por materiales orgánicos y hielo. Y eso puede ayudarnos a entender de dónde sale la vida y por tanto de dónde salimos nosotros. Los asteroides son especialmente interesantes de cara a este tipo de estudios porque permanecen casi intactos desde la formación del sistema solar, conservados en el fresquito del espacio.

A Hayabusa 2 aún le queda la capacidad de tomar otras dos muestras antes de emprender el camino de vuelta a casa. Una de ellas será en algún otro punto de la superficie de Ryugu… pero otra será en un cráter recién fabricado por un impactador que la sonda disparará contra el asteroide, aunque antes se ocultará del otro lado por si acaso.

Eso sí, Hayabusa 2 se guarda un as en la manga para eso pues además del impactador dejará flotando en el espacio una cámara que grabará todo el proceso. Ese vídeo va a molar kilos.

Todo lo bien que está yendo la misión hasta ahora –y toco madera– es un magnífico homenaje al legado de la sonda Hayabusa original, a la que le pasó casi de todo pero gracias a la perseverancia de su equipo pudo terminar por cumplir su misión. Las lecciones aprendidas y la experiencia adquirida sin duda están demostrando lo que valen con Hayabusa 2.

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Por @Wicho — 22 de Febrero de 2019

Con una velocidad máxima de Mach 3,04 y una altitud de 89,9 kilómetros el SpaceShipTwo bautizado como VSS Unity realizaba hoy su segundo vuelo al espacio. Siempre que consideres que el espacio empieza en los 80 kilómetros y no en los 100 kilómetros, que solía ser lo habitual.

De todos modos lo realmente diferente de este vuelo es que además de un piloto y copiloto, Dave Mackay y Mike «Sooch» Masucci respectivamente, hoy iba a bordo una «pasajera». Se trataba de Beth Moses, jefa de entrenamiento de astronautas de la empresa y que tenía como misión comprobar varios aspectos de la cabina de pasajeros. Tipo «el de detrás a la izquierda no ve un pijo» o «hay que modificar un poco el interior porque me he dado en la cabeza con la junta de la trócola al levantarme».

Los tres tripulantes de hoy
Los tres tripulantes de hoy

El vuelo, que era el número 16 del VSS Unity, se llevó a cabo sin ningún tipo de problema, así que en principio Virgin Galactic está un poco más cerca de empezar a llevar pasajeros al espacio.

Pero a mí personalmente, y sin querer quitar méritos a los logros técnicos de la empresa, me sigue pareciendo hacerse trampas al solitario lo de haber cambiado la definición de dónde está el límite del espacio en plena partida. Y una enorme falta de respeto a lo conseguido con el SpaceShipOne, que sí voló por encima de los 100 kilómetros en 2004.

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