Por @Alvy — 18 de Septiembre de 2018

La Tierra vista de noche con un «mapa de elevación» que muestra la contaminación lumínica

Earth at Night es un desarrollo interactivo de Jacob Wasilkowski / Petrichor que básicamente muestra un mapa del mundo con la contaminación lumínina en forma de «elevación» (montañas blancas).

Cuanto más blancas y altas las montañas lumínicas, peor, porque más contaminación lumínica hay en ese punto.

Los datos provienen del Global Imagery Browse Services (GIBS) y del Earth Science Data and Information System (ESDIS) de la NASA/GSFC, donde los investigadores pueden acceder a mapas e información detallada sobre las últimas observaciones de los satélites.

La contaminación lumínica es un problema recurrente del cual sólo nos acordamos cuando hay que hacer alguna observación (Perseidas, eclipses, planetas, cometas…) y se nos hace difícil encontrar un buen lugar desde el que ver algo al mirar al cielo nocturno:

El reflejo de la luz artificial de las ciudades y luces de calles y carreteras en el cielo es tan intenso que, tal y como dicen en el Wall Street Journal la mayor parte de los habitantes del planeta viven en sitios donde nunca ven la luz de las estrellas que les rodean.

La idea para quienes ocasionalmente quieran ver algo es localizar las zonas más «oscuras» posibles en sus cercanías para poder disfrutar de alguna que otra buena noche estrellada – lo cual por suerte o por desgracia suele ser bastante lejos de las principales ciudades del país, donde este tipo de contaminación –al igual que la otra– campa a sus anchas.

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Por @Alvy — 18 de Septiembre de 2018

Esta curiosa máquina es el Turbinator II, un vehículo medio-cohete medio-coche de schwarzeneggeriano nombre construido por el Team Vesco, un equipo liderado por Dan Vesco –piloto de motocicletas que se dedica a este tipo de negocios. Ya sólo por el nombre merece llevarse algún premio. El movimiento en el vídeo comienza en 01:22.

El lugar elegido para batir el récord fue el salar de Bonneville de Utah, una despoblada e inhóspita pista de sal donde se celebró el Speed Week 2018, apropiada para este tipo de eventos por lo inaccesible y llana pero que debe dejar los bajos hechos una guarrería. Todo lo que tienen los pilotos son una raya pintada en el suelo para no desacarriarse y algunas balizas; la ventaja es que el camino es completamente recto, claro.

Como se ve en el vídeo el Turbinator II –pilotado por Dave Spangler– alcanzó las 492 millas por hora, equivalentes a 791 km/h – aunque el récord oficial son 483,123 millas/hora debido a cómo se miden estas cosas: 778 km/h (y también batió otros récords parciales de la milla, el cuarto de milla y demás).

Las altas velocidades del Turbinator II se consiguen gracias a un motor turboeje, donde una turbina de gas proporciona potencia al eje principal y las ruedas. El objetivo del equipo Vesco es alcanzar algún día las 500 millas por hora, unos 804 km/h.

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Por @Alvy — 18 de Septiembre de 2018

Apolo 11 en Lego

No sé hasta qué punto este kit de coleccionista tiene posibilidades de ver la luz –porque se está desarrollando sin el apoyo oficial de Lego, quien no admiten ya más propuestas sobre el tema «misiones Apolo» en general– pero desde luego es una preciosidad: un conmemorativo de la misión del Apolo 11 en Lego, con su módulo lunar Eagle, su módulo de mando Columbia, y tres minifigs representando a los astronautas (Armstrong, Collins, Aldrin). Como es un proyecto de financiación colectiva sus creadores van simplemente a reunir las piezas, crear las instrucciones y meterlas en cajas; si alcanzan la financiación los venden y si no pues nada.

Apolo 11 en Lego

Los módulos tienen gran cantidad de detalles y van acompañados de algunas pegatinas para las pantallas, indicadores e instrumentos (incluyendo una cámara y otros utensilios) pero por lo demás utilizan piezas de Lego bastante estándar que forman un «kit personalizado». También hay una placa que rememora la placa conmemorativa del aterrizaje, como la que llevaba el original.

Apolo 11 en Lego

Eso sí: el kit no será barato; han calculado unos 230€ para el módulo de mando y unos 250€ para el módulo lunar la versión básica (aunque se pueden comprar sólo las instrucciones en papel o digital con la lista de piezas). La versión más cara es la «edición de coleccionista» por unos 600 euros todo incluido.

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Por @Wicho — 18 de Septiembre de 2018

BFR a la Luna

En febrero de 2017 SpaceX anunció una misión tripulada en una Crew Dragon alrededor de la Luna para 2018, misión que nosotros dijimos que seguro que se retrasaba. De hecho se retrasó tanto que fue cancelada apenas un año después cuando Elon Musk anunció que el Falcon Heavy, que era el cohete que se iba a utilizar para lanzarla, no iba a ser certificado para vuelos tripulados.

Pero la idea no ha muerto y ahora acaban de anunciar que Yusaku Maezawa, un multimillonario emprendedor japonés que era una de las dos personas que iban a ir en la misión cancelada, sigue pensando en volar a la Luna. Pero en un BFR y junto con seis u ocho personas más que él escogerá. Su idea es cumplir su sueño infantil de ver la Luna de cerca y de paso llevarse con él a algunas personas que en principio jamás serían consideradas como astronautas –al menos por lo visto hasta la fecha– ya que él quiere que sean artistas. Lo único que les pedirá a cambio es que a la vuelta creen algunas obras inspiradas por el viaje.

La misión, de aproximadamente una semana de duración, llevaría Maezawa y sus invitados en un arco alrededor de la Luna que los pondría a una distancia de entre 500.000 y 650.000 kilómetros de la Tierra, convirtiéndolos en las personas que más se hayan alejado de la Tierra en la historia. Ese récord lo tienen, por ahora, los tripulantes del Apolo 13, que el 15 de abril de 1970 alcanzaron los 400.171 kilómetros de distancia de la Tierra mientras su nave daba la vuelta a la Luna aprovechando su gravedad para retornar a la Tierra.

Trayectoria de la misión

También serían las primeras personas –al menos Maezawa– de nacionalidad no estadounidense en ir a la Luna. Pasarían a una distancia mínima de unos 200 kilómetros de su superficie.

En esta ocasión, sin embargo, no se han atrevido a dar una fecha cerrada. Lo más que han dicho es que no antes de 2023. Y aún así me parece muy pronto, pues hay que tener en cuenta que ningún BFR ha volado hasta la fecha. Así que diría que en 2023 no va a ser… y que veremos si llega a ser, porque el desarrollo del BFR es varios órdenes de magnitud más complicado que el del Falcon 9 o el del Falcon Heavy.

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