Por @Wicho — 17 de Diciembre de 2018

En 2018 rara es la semana en la que los espaciotrastornados no tenemos varios lanzamientos que seguir. A fin de cuentas estamos empezando la semana 51 y van 106 lanzamientos orbitales. Y como no todas las semanas hay lanzamientos tampoco es raro el día en el coinciden varios.

Uno de ellos es el 18 de diciembre, que según en la zona horaria en la que vivas, verá dos o tres lanzamientos orbitales –dos de ellos separados apenas por dos horas y media– y otro suborbital.

El primero de los lanzamientos orbitales, previsto para las 15:11, hora peninsular española, es el de un Falcon 9 de SpaceX que tiene que poner en órbita el primer satélite GPS Block IIIA, la más reciente y moderna generación de estos satélites. Será el lanzamiento número 21 y último de SpaceX en el año, lo que es un récord para la empresa. Se podrá seguir a través de Internet aunque a diferencia de lo que es habitual el lanzamiento de este satélite dejará tan exprimida la primera etapa del Falcon 9 que no se intentará su recuperación.

El segundo corresponde a un Soyuz ST-A que despegará del espaciopuerto de Kourou a las 17:37 con el satélite espía francés CSO-1, el primero de tres previstos de este modelo. Es el lanzamiento número 11 y también será el último de Arianespace en este año. También se podrá seguir a través de Internet.

El tercero es un Delta IV Heavy que despegará de del Complejo de lanzamiento 6 de la Base de la Fuerza Aérea de Vandenberg con un satélite de reconocimiento KH-11 Kennen como carga NROL-71 de la Oficina Nacional de Reconocimiento de los Estados Unidos. En este caso el lanzamiento está previsto para las 2:57 del día 19, hora peninsular española, aunque aún será día 18 en los Estados Unidos.

Pero el lanzamiento más interesante del día va a ser un lanzamiento suborbital, el décimo del cohete New Shepard de Blue Origin, cuya cápsula tripulada supera el límite de los 100 kilómetros de altitud que tradicionalmente se considera el límite del espacio. Volará con nueve cargas científicas de la NASA. Su lanzamiento está previsto para las 15:30 y también se podrá seguir vía Internet.

No me parece el más interesante porque lleve esas cargas de la NASA sino porque Blue Origin es desde hace algún tiempo mi apuesta por la primera empresa que conseguirá empezar con los vuelos suborbitales comerciales.

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Por @Alvy — 17 de Diciembre de 2018

Mounzer Awad @ Unsplash

Unos recientes trabajos de investigadores de la Universidad de Waterloo han confirmado algo que en cierto modo más o menos se conocía –en especial entre los aficionados a los métodos mnemotécnicos– pero ahora ha sido comprobado experimentalmente. Tal y como se publica en The British Psychological Society, cuando se trata de memorizar datos, el hecho de dibujar algo es infinitamente superior de cara a recordarlo que simplemente escribirlo. Es tan grande la diferencia que no sólo ayuda a los adultos más mayores que empiezan a «olvidar cosas» sino incluso a quienes padecen de una pérdida avanzada de las funciones cognitivas.

La investigación consistió en pedir a los voluntarios que recordaran largas listas de palabras comunes (perro, manzana, camión…) y luego comprobar cuántas podían recordar al cabo de unas horas o varios días. Había cierta diferencia entre quienes simplemente las memorizaban o las escribían y sobre todo respecto a quienes las dibujaban (incluso aunque fuera con unos pocos garabatos en unos pocos segundos). También probaron con conceptos más complicados y términos como «isótopo», dejando más tiempo para dibujar; también funcionó. Si se les pedía simplemente calcar un dibujo ya existente o dibujar a ciegas sin ver el papel la cosa mejoraba, pero no tanto.

Lo que les pareció más curioso a los investigadores es que la mejora en la capacidad de memorización no dependiera de la calidad de los dibujos: incluso dibujando muñecos de palo había una diferencia notable. Aunque la técnica puede ser simplemente una más al tratarse de varios estudios relacionados que apuntan todos en la misma dirección creen que puede ser relevante de cara a plantear estrategias para ayudar a traer de vuelta los recuerdos y reforzar la memoria de muchas personas.

Esta noticia me recordó dos cosas: una, la noticia de la abuelita aquella que utilizaba una agenda de teléfonos con dibujos hechos por su nieto porque no sabía leer y con los dibujos había resuelto el problema (lo cual requiere también asociar dibujos con personas reales y sus nombres). La otra es la del conocido y muy práctico método de loci o «palacio de la memoria», una técnica de memorización que consiste en recordar una secuencia de palabras asociándola a objetos que están en un lugar o un recorrido imaginario. Es fácil de llevar a cabo y muy útil. Hay incluso quien lo utiliza para memorizar el orden de dígitos aleatorios o los naipes de una baraja mezclada.

Algo similar que leí hace poco y también parece funcionar es algo así como «el método del absurdo» para recordar pequeños datos un tanto irrelevantes durante el tiempo justo: si aparcas el coche en la calle, tienes que acordarte de hacer algo al llegar a la oficina o de llamar a una persona sin falta, basta visualizarlo la cosa o asunto junto con algo totalmente absurdo e inusual en ese contexto (mi favorito es un salmón gigante). De algún modo eso se queda guardado en la memoria como algo «raro e impactante» y cuando necesitas recordar el lugar exacto o la persona a quién tenías que llamar es más fácil acordarse del «complemento absurdo», que a su vez extrae de la memoria el dato original. Tan absurdo como fácil.

{Foto (CC) Mounzer Awad @ Unsplash.)

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Por @Alvy — 17 de Diciembre de 2018

Reloj 123

En Maths around the Clock la profesora de matemáticas Antonella Perucca ha recopilado algunos relojes que utilizan una numeración matemática inusual, aunque correcta. Eso sí, hacen pensar un poco antes de decidirse a dar la hora correcta, y algunos son realmente complicados. Este por ejemplo es el reloj 1-2-3, que sólo emplea los dígitos 1, 2 y 3 y operaciones matemáticas sencillas para generar todas las horas del reloj: de la 1 a las 12.

Reloj pi

De ese estilo están los relojes 1, 2, 3… etc donde sólo se utiliza un dígito, además de otros muy curiosos como el reloj e, el reloj binario, el reloj de los números primos… A mi me gustó especialmente el reloj pi (π) donde se utilizan los semicorchetes para simbolizar las funciones parte entera techo y suelo (es decir: el entero más próximo hacia arriba o hacia abajo) y eliminar los molestos e infinitos decimales.

Si te gustan estos relojes por aquí ya hablamos en su día del reloj 9 (todo construido con nueves) o del reloj en radianes, que se unen a otros curiosos como el reloj de los procrastinadores o el reloj versión redundante.

(Vía @TeachFMaths.)

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Por @Wicho — 16 de Diciembre de 2018

Con unos días de retraso debido a que la meteorología no acompañaba la segunda misión comercial de Rocket Lab despegó a las 7:33 de la mañana del 16 de diciembre de 2018. Iban a bordo los 13 satélites de la misión ELaNa 19 de la NASA. Se trata de CubeSat tanto de centros de la agencia como de universidades que en total suman 78 kilos de carga útil. Todos han sido desplegados en órbita sin problemas.

Además de ser el segundo lanzamiento comercial de Rocket Lab era también el primer lanzamiento del programa Venture Class Launch Services de la NASA, que tiene como objetivo ofrecer alternativas a la opción tradicionalmente utilizada hasta ahora para lanzar CubeSat de meterlos como carga secundaria o terciaria en otros lanzamientos. Aparte de Rocket Lab también Firefly Space Systems y Virgin Galactic han obtenido contratos dentro de este programa.

La idea es que, dado lo largas que se están haciendo las listas de espera para acoplarse a otros lanzamientos, se puedan ir agrupando CubeSat según vayan estando listos para meterlos en un cohete y lanzarlos sin tener que esperar.

El Electron de Rocket Lab es precisamente uno de los cohetes diseñados para este tipo de lanzamientos, pues aunque su coste por kilo puesto en órbita no es mucho menor que el de otros cohetes su disponibilidad sí es mucho mayor, hasta el punto de que la empresa inauguraba hace unos meses una fábrica que le permite producir un cohete a la semana.

La empresa tiene como objetivo principal para 2019 aumentar la cadencia de lanzamientos no sólo con la inauguración de la fábrica citada sino con la entrada en servicio de una segunda plataforma de lanzamiento en el Complejo de lanzamiento Wallops en Virginia, en los Estados Unidos. Podría entrar en servicio en el tercer trimestre del año.

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