Por Nacho Palou — 17 de Julio de 2018

La compañía japonesa Meltin "se dedica a estudiar hasta el más mínimo detalle de la anatomía para desarrollar sus robots". La mano humanoide MELTANT-α es buena prueba de ello: es lo suficientemente hábil como para abrir una puerta usando el pomo, coger una carta de baraja o abrir una botella de agua.

Más en Meltin, vía Mashable.

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Por @Alvy — 17 de Julio de 2018

Carlo Frabetti / JotdownJotDown ha publicado una estupenda y larga entrevista con Carlo Frabetti, el matemático y divulgador de origen italiano que lleva viviendo en España desde los ocho años. Sus obras –cerca de cien– tratan sobre la lógica y las recreaciones matemáticas, pero en todos estos años (nació en 1945) se ha dedicado también a otros temas: novelas infantiles, artículos, guiones para televisión, crítica de cómics…

Por aquí hemos mencionado alguna vez sus artículos y acertijos lógicos, pero muchos lo conocerán sobre todo por sus libros de pasatiempos y recreaciones matemáticas, muy al estilo de Martin Gardner y Raymond Smullyan (de quienes se considera discípulo). Si la memoria no me falla uno de sus libros sobre estas recreaciones (probablemente Juegos de ingenio, 1980) fue el primero o segundo de esos temas que leí en mi vida – y desde entonces sigo enganchado.

Una de sus obras más populares es Malditas matemáticas, en el que una Alicia que odia los números conoce a Lewis Carroll, quien transporta a la niña a otro de sus fantásticos viajes al País de los Números. Ha sido reeditado varias veces y ha vendido más de un millón de ejemplares, con decenas de traducciones, incluso al mongol, al turco o al iraní. Dice Frabetti: «he vendido más ejemplares de Malditas matemáticas que de los otros cien libros juntos. Vivo de ese libro».

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Por @Alvy — 17 de Julio de 2018

En esta nueva entrega de los vídeos de los abuelos cebolleta de la informática se puede experimentar durante más de diez minutos la (literalmente) más tediosa forma de introducir un programa en el IBM 1401: girando ruedecitas y pulsando interruptores a un lado y a otro para alimentar a la bestia con el código, letra a letra.

Es un pequeño programa escrito por Ken Shirriff para calcular números primos en el IBM 1401 del Computer History Museum. Pero tal y como puede verse en vez de utilizar el lector de tarjetas perforadas (método ya viejo de por sí) opta por la forma más directa que es introducirlo pulsando interruptores. Como para unas prisas no es, pero desde luego tiene su encanto. De hecho es muy parecido a la forma en que los astronautas de las misiones Apolo introducían los programas, cálculos y hackeos del código del ordenador de abordo.

Se puede saltar a 11:25 para ver cómo funciona el programa: clic en el botón de ejecución y la impresora comienza a escupir los números primos por orden, del 2 al 251. Misión cumplida.

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Por @Alvy — 17 de Julio de 2018

Una recreación del flip-flop, el primer circuito biestable

Esta maravilla fabricada por Richard Brewster que muestran en Spectrum es una recreación del primer flip-flop (biestable), uno de los circuitos básicos más importantes de la electrónica digital, que ahora cumple un siglo. Tal y como indica su nombre, es un circuito capaz de permanecer estable en uno de sus dos estados tras haber recibido una señal de control, manteniéndose así de forma indefinida. Es la forma más básica de «memorizar información», almacenar un 0 o un 1.

Los biestables se encuentran hoy en día dentro de los circuitos integrados: millones de ellos por centímetro cuadrado. Pero el diseño original fue concebido y patentado por William Eccles y F.W. Jordan en 1918, ahora hace cien años. Esta recreación no utiliza los tubos de vacío originales (que hace mucho tiempo que ya no se fabrican) sino unos similares llamados UX201A que aun así son casi igual de viejunos.

Junto con algunas resistencias y muchas pilas de diversos tamaños se obtienen los voltajes de 63 y 99V necesarios según los planos originales. Bewster dice que conseguir las lámparas tampoco fue fácil, y las conectó a dos relés de telégrafo (!) aunque también dice que en algunas partes ha habido que sacrificar fidelidad al original por practicidad. Pero funciona.

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