Por @Wicho — 25 de Mayo de 2020

Hacía mucho tiempo que no le dedicaba tiempo a un juego de ordenador. Tanto como quizás unos 25 años. No es que no haya jugado a ratos a cosas como el Mahjong –que no deja de ser un juego de tablero– o a estos de pasar un rato estilo Tetris o similares. Pero no a juegos que tienen una historia que terminar. El último de ese estilo al que recuerdo haberle dedicado tiempo es a The Daedalus Encounter, que es de 1995.

Gris, de Nómada Studio, ha sido pues mi reencuentro con el mundo de los juegos después de todos estos años. Y ha sido un reencuentro que me ha dejado un gran sabor de boca.

Al principio del juego Gris, que es la protagonista, está en medio de un páramo en el que hay unas ruinas. Y no sabes mucho más que es capaz de desplazarse de izquierda a derecha en ese mundo y de dar saltos. El juego no tiene diálogos ni instrucciones extensas que tengas que entender; puedes empezar a jugar a la voz de ya.

Pero según te vas desplazando por ese mundo empiezas a entender la dinámica del juego según vas interactuando con él y van pasando cosas. Poco a poco, además, Gris va adquiriendo alguna habilidad más según vas recuperando colores y el mundo de Gris deja de ser gris.

El mundo de Gris – Nómada Studio
El mundo de Gris – Nómada Studio

Se trata fundamentalmente de un juego de plataformas y puzzles pero con una historia detrás. Además tiene la peculiaridad de que ni estás pillado de tiempo –aunque en algunas ocasiones sí necesitas completar una tarea en un tiempo dado para avanzar– ni mueres nunca. Puedes probar y probar cosas sin que pase nada y sin presión. Puedes dedicarte a explorar los distintos escenarios en los que tiene lugar el juego, que son una verdadera obra de arte, trabajados con enorme atención al detalle, y muy bien acompañados por la banda sonora del juego. Y eso se agradece mucho, al menos para alguien que llevaba tanto tiempo sin jugar como yo.

Las cosas además están lo suficientemente bien hiladas como para que, de nuevo, alguien que lleva años apartado de las convenciones de los juegos y de cómo se manejan los personajes y de las cosas que se pueden hacer o no no se frustre y disfrute de él.

Cuando terminas el juego, además, se abre un menú de opciones extra en el que puedes acceder a directamente cada uno de los capítulos del juego por si quieres repasarlo o ver si te has dejado algo por ver; también da acceso a una galería de imágenes y de música.

Está disponible para Nintendo Switch, que es la versión que yo he jugado, PS4 y Steam por 16,99€. En iOS, cuariosamente, ahora mismo está por 5,49.

En definitiva, una verdadera delicia de juego que, al menos para mí, como decía antes, ha sido un reencuentro más que placentero con este mundillo. Pero creo que cualquiera, por mucho que está en este mundillo, lo disfrutará porque se nota que está hecho con todo el cariño del mundo.

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Por @Alvy — 19 de Mayo de 2020

Esta pequeña y curiosa construcción con diversos tipos de engranajes de Lego tiene una relación de transmisión or 1,034 gúgol a 1. Recordemos que un gúgol es 10100, un 1 seguido de cien ceros. Esto se consigue por el mecanismo multiplicador de los engranajes: cada vuelta de los ejes mueve tan solo un poco los dientes de las ruedas mayores que están conectadas, cuyos ejes se conectan a otras ruedas con diferentes números de dientes y así sucesivamente. Hay cerca de 200 en total.

Los cálculos pueden hacerse perfectamente y con gran precisión simplemente contando los dientes de cada engranaje: el inicial tiene 8 dientes pequeños que mueven 24 grandes, de modo que tiene un ratio 24/8. El siguiente es 40/8, al igual que el tercero, y el cuarto; multiplicándolos da un total de 375 a 1. Estos cuatro engranajes conectados al pequeño motor a 375 revoluciones por minuto hacen que la última rueda complete una vuelta por minuto.

A partir de ahí el vídeo muestra una gran variedad de engranajes: de «gusano», de anillo, de ruedas… Estos módulos tienen relaciones 168:1, 2608,5:1, e incluso hay un modelo con 21 ruedas y 2.649 billones a 1 de reducción. Y todos estos módulos se conectan unos con otros –se puede ver cómo funcionan individualmente– de modo que vuelven a multiplicar su efecto más allá de lo imaginable.

Según su creador el resultado es que el muñeco del montaje final completa una rotación cada 5,2 × 1091 años, una cantidad de tiempo tan incalculable que ni siquiera el Universo es tan antiguo (ni probablemente lo habrá sido cuando desaparezca). Así que este curioso artefacto arderá cuando el Sol se converta en Nova y luego sea engullido por un agujero negro… Si acaso no lo desmontan antes.

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Por @Alvy — 13 de Mayo de 2020

Este pequeño y simpático robot se llama Quincy y es un juguete educativo para enseñar a dibujar, escribir y practicar con los números. Tan solo necesita que le pongan un rotulador en las «manos» y una hoja de papel sobre la mesa para empezar a garabatear con gran habilidad.

Quincy tiene un «ojo» que en realidad es una cámara, con la que reconoce unas tarjetas especiales QR con dibujos, letras y números, 64 en total. Después de mostrárselas habla y explica lo que está haciendo; también hace preguntas.

Para dibujar se puede utilizar cualquier rotulador. Como lleva una batería recargable se puede enchufar a cualquier conector USB para funcionar hasta 5 o 6 horas sin cansarse. También lleva unos cuadernillos de actividades. Los pequeños pueden ver cómo dibuja e imitarle, colorear los diseños o practicar con sumas y restas sencillas. Su precio es de unos 99 dólares (unos 90 euros).

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Por @Wicho — 12 de Mayo de 2020

Simulador de atraque en la EEI – SpaceX
Simulador de atraque de una Crew Dragon en la EEI – SpaceX

A dos semanas del lanzamiento de la primera cápsula Crew Dragon tripulada rumbo a la Estación Espacial Internacional SpaceX acaba de publicar un simulador del atraque de la cápsula en la Estación.

En ISS Docking simulator tienes unos mandos similares al interfaz con el que las tripulaciones van a manejar la Crew Dragon. Los mandos de la izquierda controlan el desplazamiento arriba, abajo, izquierda, derecha, delante y atrás. Los de la derecha controlan el giro ajustando alabeo, cabeceo y guiñada. Tanto unos como otros tienen un modo delicado y un modo más bestia que se activa haciendo clic o tocando el pulsador del centro.

Los números azules indican ritmos de traslación y rotación; la velocidad de aproximación a la EEI es el número que está debajo del rótula RATE de abajo a la derecha. Tienes que mantenerte dentro del rumbo indicado por los hexágonos azul-verdosos. El puerto de atraque es el diamante verde que se ve al fondo. Tienes que atracar con todos los números en verde y un ritmo de aproximación a la EEI por debajo de 0,2.

Me ha recordado mucho al proceso de atracar en las estaciones espaciales del mítico Elite:

Pero igual que en Elite podías equipar tu nave con un ordenador para automatizar el atraque en la Crew Dragon son los ordenadores de a bordo los que se encargan de atracarla a la Estación. Sólo que hay que tener controles manuales «for if the flies».

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