Por @Alvy — 2 de Febrero de 2017

Steve Mould explica en este vídeo cómo hacer algunos simpáticos experimentos con rotuladores borrables y agua, dibujando con ellos en platos o superficies metálicas y añadiendo agua. El efecto resultante es que se puede ver cómo un «muñeco de palo» se despega y comienza a flotar, algo bastante curioso porque hasta se puede mover con el dedo (!) Física divertida que puede usarse en clase, trucos de «magia» o simplemente «para asombrar a los amigos».

Para que todo funcione hay que practicar un poco con un rotulador para dar con la presión y grosor de los trazos adecuados antes de añadir cuidadosamente el agua. (También conviene probar con rotuladores de diversos grosores y marcas, las tintas son diferentes). Los platos de cerámica, vidrio o las bandejas metálicas van bien como superficies por el material con el que están fabricados y por el borde que tienen.

¿Cómo funciona todo esto desde el punto de vista físico? A diferencia de los rotuladores permanentes los rotuladores borrables (tipo «Velleda») utilizan una tinta «fácil de despegar», para que pueda borrarse incluso pasando un dedo. Se pega a la superficie, pero muy poco. Si se dibuja con ellos en una superficie «repelente» como el vidrio o la cerámica, se mantendrán en su sitio.

Estas tintas no son solubles en agua, así que los trazos con tinta de los dibujos permanecerán «unidos» entre sí. Pero al añadir el agua surge una fuerza de flotación que empuja la tinta hacia arriba – porque la tinta es menos densa que el agua. Por suerte esa pequeña fuerza es mayor que la del leve «pegado» que mantiene la tinta pegada a la superficie, de ahí que flote y además manteniendo unidos los trazos entre sí.

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