Por @Alvy — 22 de Marzo de 2020

History of Icons

Esta pequeña joya titulada History of Icons recopila toda una historia de los iconos de las interfaces de usuario desde el principio de los tiempos jurásicos de la informática (1981) hasta hace unos años (2015 concretamente).

Esta peculiar historia comienza de forma más precisa con el Xerox STAR, con los diseños de David Smith y Norm Cox, que luego serían copiados en el Lisa de Apple. Los últimos ejemplos son de 2013, con los iconos planos y 2015, con un poco de autobombo de la gente de Futuramo, que es quien ha desarrollado esta web.

History of Icons

La historia cubre un poco de todo: el trabajo de Susan Kare para el Macintosh (y también Windows y NeXT), la llegada del color con el Amiga Workbench, el GeOS de Commodore, el skeumorfismo del NeXTSTEP, el «realismo» primitivo de Windows, el Sistema 7 de Apple y BeOS o el boom del realismo casi fotográfico del Mac OS X.

Luego llegaron la era de los efectos en Windows 7, el rococó de OS X y hacia 2007-2008 los iconos para móviles de iOS y Android. Tuvimos que esperar a la década 2010 para que volviera aqueño de que «menos es más» en Windows Phone.

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Por @Wicho — 19 de Marzo de 2020

Who Invented the Computer? por Alice Rowe BurksWho Invented the Computer? The Legal Battle That Changed Computing History por Alice Rowe Burks. Versión electrónica por Prometheus Books, 2002. 9,68€. 415 páginas.

El 19 de octubre de 1973 el juez Earl R. Larson emitió el veredicto que ponía fin a un largo proceso judicial que tenía como objetivo dirimir si la patente del ordenador que tenía Sperry Rand era válida o no. El juez llegó a la conclusión de que la patente no era válida porque el ENIAC, que era el ordenador del que se derivaba esa patente, estaba inspirado en el ABC desarrollado por John Vincent Atanasoff y su ayudante Clifford Berry.

En concreto decía que «Eckert y Mauchly no inventaron ellos mismos el ordenador digital electrónico automático, sino que derivaron su invento de un tal Dr. John Vincent Atanasoff.»

El juez considera además en la extensísima y muy razonada sentencia que el ABC, el Atanasoff-Berry Computer, es el primer ordenador digital electrónico automático.

Yo siempre he pensado que considerar al ABC un ordenador es un poco demasiado; en realidad me parece más bien una calculadora pues estaba diseñado sólo para resolver sistemas de ecuaciones. Además, hasta leer este libro, creía que nunca lo habían terminado. Pero por lo visto, aunque con problemas de funcionamiento en uno de sus componentes no relacionado con los cálculos, Atanasoff y Berry hicieron que funcionara en 1942 antes de tener que abandonar el proyecto debido a la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. En cualquier caso creo que nadie se habría acordado de él si no hubiera sido por el juicio.

Sin embargo lo que sí tengo claro tras leer el libro es que John Mauchly y por «contagio» John Presper Eckert, los diseñadores del ENIAC, se inspiraron claramente en ideas del ABC, que sí fue la primera máquina de la historia en hacer cálculos de forma electrónica y basándose en el álgebra de Boole.

Así que aunque sólo fuera por eso –y hay más motivos– diría que la patente del ENIAC está bien invalidada. Y que no hay duda de que los ordenadores modernos (digitales, electrónicos, que utilizan el álgebra de Boole) descienden de las ideas de Atanasoff.

La primera parte de este libro hace un magnífico trabajo de análisis del juicio y de la sentencia del juez Larson –en términos comprensibles por una persona normal a pesar de tratarse de un tema legal–. También cuenta la historia de cómo Mauchly vio el ABC en desarrollo. En ese sentido creo que aclara muy bien los motivos del juez para emitir la sentencia en el sentido que lo hizo.

Eso sí, la autora usa la segunda mitad o así del libro para expresar su opinión acerca de otros autores que a lo largo de los años pusieron en duda la sentencia o para protestar por hechos que creen que van en detrimento del reconocimiento que merecen Atanasoff y Berry. Y esa parte, aunque contiene algún que otro detalle interesante más, se hace un poco pesada.

Pero en cualquier caso creo que es un texto que interesará mucho a cualquiera que quiera saber de la historia de la informática.

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Por @Alvy — 3 de Marzo de 2020

Windows 93

Windows93.net es un curioso entretenimiento experimental obra de Jankenpopp –un músico, artista y hacker– quien ha trabajado en su creación junto con un amplio elenco de hackers que han programado los diversos componentes, diseños, animaciones y música. Es difícil de explicar pero fácil de entender; lo más práctico es arrancarlo y toquetearlo todo. Es una especie de Windows de los 90 revivido.

Básicamente se trata de escritorio con algunas de las aplicaciones tradicionales de Windows que funcionan en el navegador web (está escrito en JavaScript). Todo funciona, pero «de aquella manera». Algunas aplicaciones son más bien simbólicas y sólo de diseño, otras están completas (o casi), como el Solitario (aquí llamado Solitude) y otras son enlaces a YouTube y otros sitios.

También están la famosa película Star Wars en ASCII –lo cual es irónico, porque es una recreación gráfica de algo que está originalmente en forma de letras y símbolos ASCII– y un editor de ficheros en hexadecimal, o el laberinto 3D (también en ASCII).

Definitivamente Windows93 es raro, pero deja una sensación agradable y viejuna. Entre otras cosas incluye el popular desfragmentador de disco, que de relajar bastante sí que sabe.

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Por @Wicho — 27 de Febrero de 2020

Llevo unas cuantas semanas ya leyendo Who Invented the Computer? The Legal Battle That Changed Computing History. Es un libro en el que se habla del juicio que que en 1973 determinó que John Vincent Atanasoff era el inventor del ordenador electrónico.

Según dice la sentencia del juez Earl R. Larson «Eckert y Mauchly no inventaron ellos mismos el ordenador digital electrónico automático, sino que derivaron su invento de un tal Dr. John Vincent Atanasoff.»

Atanasoff, junto con su ayudante Clifford Berry trabajaron entre 1938 y 1942 en la Universidad de Iowa en un dispositivo que más tarde pasaría a ser conocido como el Atanasoff Berry computer. Es el que el juez Larson considera el primer ordenador digital electrónico automático. Estaba diseñado única y exclusivamente para resolver sistemas de ecuaciones. Pero ese mismo año tuvieron que abandonar el trabajo en él para dedicarse a otros proyectos más urgentes debido a la guerra. Su dispositivo fue desmontado años más tarde y probablemente nadie habría vuelto a hablar de él de no ser por el juicio en cuestión.

Por lo que he leído en el libro quedan pocas dudas de que Mauchly sacó ideas que luego empleó en el ENIAC, que se considera el primer ordenador programable del mundo, de una visita que hizo en 1941 para ver el ABC en desarrollo. Así que la decisión del juez Larson de declarar inválida la patente parece más que razonable. También parece claro que el ABC fue el primer dispositivo en hacer sus cálculos de forma electrónica y utilizando el álgebra de Boole.

Además el libro también explica que, aunque con problemas, el ABC sí había llegado a funcionar en 1942, algo que yo no tenía claro. Y que la réplica construida en 1997 por la Universidad de Iowa funcionaba perfectamente. Así que me puse a buscar información sobre ella.

Pero tras ver este vídeo de la réplica en funcionamiento mantengo mis dudas de que al ABC se le pueda llamar ordenador. En mi opinión sigue siendo demasiado limitado y necesitando demasiada intervención manual; no dejo de verlo como una calculadora, aunque ciertamente avanzada para su época. Claro que, como digo en la anotación acerca del primer ordenador de la historia, eso depende de lo que aceptemos como ordenador.

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