Por @Alvy — 22 de Marzo de 2019

Cuando los ordenadores modernos –ejem por lo de «modernos»– comenzaron a usarse para tareas civiles importantes como era ayudar en el control de tráfico aéreo la seguridad era la prioridad ante todo. En el año 1971 un ordenador especializado IBM 9020 podía servir para seguir la pista a varios aviones a la vez, aunque no muchos: cada equipo tenía 512 KB de memoria RAM y se usaban decenas de ellos trabajando coordinadamente cuando había mucho tráfico.

¿Eran fiables? No podías abarcarlos con un abrazo ni mucho menos levantar su peso o tirarlo por la ventana. Pero están construidos «a prueba de fallos».

En este vídeo de CuriousMarc que me encontré en YouTube se muestra cómo eran los núcleos de memoria magnéticos. En otros vídeos han hecho incluso radiografías a estas piezas para ver cómo son y en qué estado se encuentran. El IBM 9020 era un Sistema 360/50 o 65 y se instalaban varios para encargarse de los aviones o del rádar. Cada placa («plano«) tenía 33 KB de memoria: 32 KB de datos y 1 KB de bits extra de registros y otros usos. También había 1 o 2 bits de paridad por cada uno cada esos 9 o 18 «planos».

IBM 9020 en un centro de control de tráfico aéreo

En la vieja fotografía se pueden ver cómo eran los armarios del IBM 9020: están a la derecha del técnico que está sentado. Había 4 placas de memoria en cada bloque y 4 bloques por armario, con una decena de armarios de 512 KB cada uno en un centro de control típico, unos 5 MB por tanto, menos de lo que ocupa una foto de calidad hoy en día.

Y cables, muchísimos metros de cable.

Si algo fallaba, no pasaba nada: todo estaba doblemente comprobado y replicado, así que era muy tolerante a fallos, como se suele decir en la industria. Se podía cambiar el trabajo a otro procesador y recuperar los datos sin mayores problemas. Al fin y al cabo se estaban controlando cientos de aviones con miles y miles de personas abordo.

Además de eso no podía faltar una impresora gigante de líneas, la mítica IBM 1403, y diversos sistemas de almacenamiento en cinta magnética. Teniendo en cuenta que toda esta informática jurásica funcionaba con cables, núcleos de ferrita, miles de soldaduras y frágiles placas, todavía impresiona. Tanto como uno de los datos al respecto: estos equipos no se retiraron totalmente del servicio hasta 1999, básicamente porque se pensó que no superarían el efecto 2000. Curiosamente, los equipos por los que fueron reemplazaron continuaron ejecutando su software en emulación durante un buen tiempo.

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Por @Alvy — 20 de Marzo de 2019

Este invento de la gente de Nvidia se llama GauGAN y básicamente es una herramienta estilo Paint que utiliza aprendizaje profundo para generar imágenes fotorrealistas (o artísticas) a partir de una paleta de palabras, colores y bocetos. Dicho en palabras llanas: aunque dibujes como el culo podrás crear una obra más o menos interesante.

La idea es fácil de entender con sólo ver el vídeo: la herramienta ha sido entrenada con millones de imágenes y cuando se dibujan los bocetos los «rellena» con los objetos apropiados, reflejos y otros efectos incluidos. Es como los cuadernos de «colorear con números» pero a lo bestia. La idea no es totalmente nueva; hace tiempo la vimos en una versión más simple aplicable a fachadas de edificios. El resultado de GauGAN puede imitar las fotografías o algunos estilos de pintura impresionista y realista, con solo aplicar un filtro.

De momento GauGAN sirve para crear los elementos más típicos de las escenas: cielo, árboles, agua, hierba, arena, rocas y cosas así, pero también puede usarse para dibujar edificios, personas o coches, como la gente de Nvidia nos enseñó hace unos meses en la demo de una ciudad completa en 3D creada a partir de vídeos del MundoReal™.

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Por @Alvy — 14 de Marzo de 2019

Aprovechando el Día de pi se ha anunciado que Emma Haruka ha batido el récord de cálculo de dígitos de pi. En el blog de Google –donde trabaja– explica cuál ha sido su «receta» para conseguirlo. No es tarea trivial, porque los más de 31 billones de decimales computados hay que almacenarlos en binario y en total ocupan 170 terabytes (por si acaso tenía preparados 240 terabytes).

El software que utilizó se llama y-cruncher y lo puso a correr en 25 máquinas virtuales de la nube de Google, 96 vCPUS con 1,4 TB de RAM. Requirió 121 días de cálculos en total, incluyendo unos 112 días de cálculo y otro par de ellos de verificación.

Hay más detalles técnicos y un enlace a todos esos dígitos, que se pueden descargar de aquí:

El récord ya ha sido además validado por los Récords Guinness, así que tenemos una nueva «marca oficial» para batir: π × 1013 dígitos de pi.

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Por @Alvy — 13 de Marzo de 2019

No tan aleatorio

¡Ah, el elusivo azar! Qué malos somos los humanos intentando emularlo. El caso es que me encontré con Not So Random («No tan aleatorio») es un experimento interactivo inspirado en el oráculo de Aaronson: el ordenador «adivina» qué teclas vas a pulsar y lo va mostrando en una gráfica. Fallé miserablemente, como era de esperar.

El «juego» está planteado como una apuesta: si pierdes (el software no te adivina la pulsación del teclado) pagas 1 dólar; si ganas, te pagan 1,05 dólares. Incluso con esa ventaja del 5% sobre una probabilidad «puramente aleatoria» del 50% que podríamos suponer al software, el programa es capaz de sacar ventaja al cabo de unos cientos si no de unas decenas de jugadas. Simplemente tiene en cuenta los patrones de las cinco últimas elecciones que hizo la persona que está jugando; en base al histórico apuesta en consecuencia. Y, más que menos, acierta.

El código está disponible en Github: Not-so-Random para quien no se fie.

(Vía Neatorama.)

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