Por @Alvy — 16 de Junio de 2019

Un método para detectar imágenes «retocadas con Photoshop» y detectar manipulaciones y fakes

Un equipo de Adobe Research y de la UC Berkeley han publicado un artículo acerca de una técnica para detectar manipulaciones faciales en Photoshop. Básicamente se aplica un algoritmo sobre una foto de una persona y confirma si ha sido manipulada de algún modo o no. ¡El terror de las instagrammers!

Lo que hace el algoritmo es examinar diferentes zonas de la imagen de un rostro para detectar si hay alguna parte que esté clonada, licuada (pasada por el popular filtro Liquify) o borrada.

Lo que intentan los investigadores con este sistema es básicamente intentar responder a estas preguntas:

  • ¿Se puede crear una herramienta que identifique rostros manipulados de forma más fiable a como lo hacen las personas?
  • ¿Se pueden descifrar los cambios realizados en una imagen?
  • ¿Se pueden deshacer esos cambios para ver el original?

A la primera pregunta yo diría que seguramente sí; a la segunda que probablemente también y a la tercera claramente no porque hay cambios de tipo destructivo con los que se pierde información (imaginemos un tatuaje simplemente cambiado por el tono de piel).

Lo interesante sería que una herramienta como esta estuviera a disposición de cualquiera en Photoshop o en una página web a la que bastara subir una foto para obtener una respuesta. Esto también lo podrían usar las apps para añadir uno icono de ¡Ojo cuidao, imagen con retoques! a cualquier foto.

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Por @Alvy — 13 de Junio de 2019

Las manecillas de este reloj son fractales: al final de cada una de ellas están copiadas y copiadas de nuevo de forma recursiva, pero cada vez un poco más pequeñas (al 70% en cada iteración, exactamente). Cuando las manecillas se mueven a medida que pasa el tiempo todo se transforma poco a poco (aunque en los primeros segundos de demostración el efecto está acelerado). En total el vídeo dura una hora completa. Es una creación de HackerPoet.

Matemáticamente la geometría de su construcción hace que aparezcan algunas curvas conocidas, como la curva del dragón (07:22), el árbol H (14:45) o un triángulo perfecto (37:22).

Dicen que el efecto al ver al reloj fractal crecer y moverse es bastante relajante; si se pone a pantalla completa y con la musiquita de fondo, mejor que mejor.

También puede usarse como temporizador de cuenta atrás. Y es de código libre; se puede descargar para ver cómo está programado o crear variaciones: Github: FractalClock.

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Por Microsiervos — 12 de Junio de 2019

WebinarLa gente de la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido (CEV) nos ha avisado de que mañana jueves 13 de junio y la semana que viene realizarán unos «webinarios» o sesiones informativas online acerca de sus titulaciones oficiales. Allí se explican cuestiones sobre la metodología, las plataforma educativa, la compatibilidad con otros tipos de estudios, el seguimiento diario, etcétera.

La asistencia «virtual» al webinar es gratuita y basta con inscribirse antes. Se reciben los datos y enlaces por email y de ese modo se puede acceder a la retransmisión en directo. Allí además de recibir toda la información se pueden también hacer preguntas en un chat común, por escrito o durante la videollamada.

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Por @Alvy — 30 de Mayo de 2019

Vacalculadora / Cowculator

La vacalculadora (Cowculator) [manual en PDF] fue un curioso invento del que no se puede siquiera encontrar mucha información en Internet y que consiste en una especie de primitivo ordenador analógico para calcular cosas acerca de las vacas lecheras. Por suerte se lo encontró el arqueólogo tecnológico Bitsavers por ahí; luego incluso se ha visto que había algunas viejas máquinas a la venta en eBay.

Este artilugio probablemente fuera muy útil en su día para los granjeros sureños de Estados Unidos, que es donde parece que se vendía. Su funcionamiento era tan peculiar y raruno como se puede imaginar para una máquina de aquella época y tecnología from the past. Una especie de ordenador que sólo servía para una cosa que tenía sin duda muchas limitaciones.

Vacalculadora / Cowculator
¿Guiado de misiles? ¿Submarino nuclear? ¡No! Son los diales de la vacalculadora / Bitsavers

Para empezar la vacalculadora era una máquina analógica electrónica, tamaño maletín. En su diales se marcaban manualmente datos tales como el precio del forraje, el ritmo de alimentación, el porcentaje de nutrientes en la comida, el pasto y demás. Todo dentro de unos rangos limitados y sin posibilidad de cambiar las «fórmulas».

También se anotaba la leche que daba cada vaca al ordeñarla, su peso y otros detalles relevantes, como el llamado «potencial de la vaca», un valor peculiar que iba del 0 al 100, como casi todos los demás, y que no está muy claro lo que era. Según se ve unas luces y una aguja proporcionaban la «información salida» casi al instante.

Lo más curioso es que la vacalculadora actuaba como hoja de cálculo: el manual en PDF indica que la acompañaba un enorme cuaderno con –sí, literalmente– hojas en las que se anotaban los cálculos. Esta labor se sigue haciendo hoy en día, aunque naturalmente casi todo es automático, con software y sensores diversos.

Quizá lo más interesante es que algunos de los cálculos y estadísticas no los podía hacer la vacalculadora. Se enviaban en papel por correo postal a un departamento de la empresa fabricante, quien los analizaba y devolvía las respuestas a la vuelta de correo. No es que fuera un método muy rápido, pero recordemos que eran otros tiempos.

La máquina estaba «programada» casi para una única tarea: maximizar el beneficio a partir de lo que costara la alimentación del ganado. Tal y como anunciaban su velocidad de cómputo era de una vaca por minuto. Mucho se ha avanzado desde esa época; ahora las vacas llevan GPS, nacen por selección genética y los robots las ordeñan casi de forma autónoma. Pero no se puede negar que –al menos para los granjeros– la vacalculadora analógica debía tener encanto como «máquina del futuro».

Vaca esférica

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