Por @Alvy — 3 de Febrero de 2023

No sabía que esto existía pero me parece tan divertido como absurdamente necesario: las condiciones Yoda (o Notación Yoda). Es un estilo de programación en el que las dos partes de una expresión, normalmente condicional, están escritas al revés. Funcionar funciona, y es tan correcto como el orden normal, solo que resulta un poco más críptico y menos legible.

if (42 == $valor) { /* ... */ }

// Se lee: "Si 42 igual al valor es..."

Normalmente todo el mundo escribiría una condición de igualdad como esa así: if ($valor == 42)… que se lee «Si $valor es igual a 42, entonces…» en notación Yoda se escribiría if (42 == $valor)…, que técnicamente es lo mismo. Pero si recuerdas cómo hablaba el sabio Jedi en las películas, se leería invirtiendo buena parte de la frase: «Si 42 igual al VALOR es…»

Notación Yoda

Esto me recordó que cuando éramos pequeños, en los meses siguientes al impacto que provocó en nuestros jóvenes y atolondrados cerebros Star Wars: el imperio contraataca (tendríamos unos 13-14 años) nos dio a los chavales del colegio por hablar como Yoda a modo de juego. Podíamos pasarnos todo el día «hablando al revés»; la imitación del personaje era un extra. Puedo asegurar que se hace un poco raro al principio pero luego resulta casi natural. La gracia del asunto aguantar era, y ver quién al revés hablando más resistía. Persistentes eran algunos y días y días pasaban… Ganador resultaba el último en del juego retirarse; maestro Jedi era nombrado.

Actualización – Albert nos escribió para apuntarnos otra ventaja de la notación Yoda aparte de la puramente humorística, al menos para los programadores de C y PHP:

La notación Yoda resulta útil también porque cuando se quiere escribir «if ($valor == 42)» el programador puede por error escribir «if ($valor = 42)» y el compilador no se «queja». El resultado es un programa que no hace para nada lo que se pretendía: iguala la variable al valor 42, en lugar de compararla con 42.

Si usas siempre las condiciones Yoda cuando escribes por error = (asignación) en lugar de == (comparación de igualdad) se generará un error de compilación y el programador quedará alertado para arreglarlo.

Más – Néstor también nos escribió pero con buenos argumentos en contra (con los que coincidimos):

Las condiciones Yoda son una aberración que nunca debería haber existido. Hacen el código difícil de leer, que es uno de los peores pecados que se pueden cometer al programar (ya sabéis: «el código se escribe una vez y se lee mil veces») a cambio de ningún beneficio en absoluto. Es urgente destruirlas con fuego lo antes posible.

This is the way.

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Por @Alvy — 2 de Febrero de 2023

Spectrogram

Tan sólo hay que visitar Spectrogram y darle permiso a la web para que pueda usar el micrófono del ordenador y generar un «espectrograma 3D» en tiempo real con el sonido de tu equipo. Las notas más agudas se ven arriba y las más graves abajo; luego puedes pausarse y moverse con el ratón.

El color y los «picos» en 3D muestran las frecuencias que se escuchan más fuerte, su posición vertical es la frecuencia. El movimiento resulta relajante y divertido a la vez. El ruido de fondo son colores oscuros y cuando hablas se llegan ver las palabras y pausas en color más claro.

Si sabes silbar puedes intentar mantener notas, o cantar y ver cuán alto llegas en la vertical de la frecuencia. Si hablan dos personas (preferiblemente voces de hombre y mujer) puedes ver también como son las frecuencias en las que se detectan sus tonos de voz, que suelen ser algo distintas.

El código fuente puede descargarse de Github para simplemente aprender o incluso usarlo para algún proyecto.

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Por @Alvy — 27 de Enero de 2023

The Ultimate Oldschool PC Font Pack: Font Index

Menudo pedazo de colección han recopilado en The Ultimate Oldschool PC Font Pack, una página en la que se pueden encontrar los originales de las viejas fuentes pixeladas que se utilizaban en las pantallas de los ordenadores que funcionaban en «modo texto», no con una interfaz gráfica como hoy en día.

Están divididas en cuatro tipos: la original el IBM PC y familia, los PC compatibles, las de Hardware de Vídeo y los Semicompatibles. La mayor parte son 8×8 pero a medida que se explora hay otras a 6×8, 9×14, 8×16 y otras resoluciones. Hay que tener en cuenta que no todas las tarjetas gráficas mostraban píxeles con una proporción o relación de aspecto 1:1, sino que algunas eran 5:6, 5:12 o similares.

Entre las fuentes raras-pero-familiares los más viejos del lugar recordarán –con su memoria visual reptiliana– cómo eran las fuentes de los Amstrad, Hewlett-Packard, Olivetti, Sharp o Toshiba. Sobre cada fuente hay una pequeña explicación histórica, las BIOS de las que han sido extraídas y diversas curiosidades. A mi me salto el clic mental al ver las del Rainbow 100 y las de Compaq (que curiosamente tenía rasgos, en vez de ser de palo).

Además de verlas, poder teclear texto de ejemplo y probar variantes también se pueden descargar en diversos formatos (TTF, WOFF…) e incluso ver en una galería cómo se usaban en aplicaciones de texto o juegos. Toda una pequeña maravilla histórica.

Bonus #1: La frase en castellano que utiliza el archivo y contiene todas las letras como muestras, al estilo «The quick brown fox…»:

El pingüino Wenceslao hizo kilómetros bajo exhaustiva lluvia y frío, añoraba a su querido cachorro.

Fonts in Use

Bonus #2: Fonts in Use, un precioso blog a modo de archivo de tipografía que dedica sus anotaciones a diversas fuentes interesantes, como por ejemplo, la misteriosa fuente de los libros de Dune.

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Por @Wicho — 26 de Enero de 2023

Los Pebble Pro sobre un fondo blanco con su parte inferior iluminada en rosa/moradoHe estado probando unos altavoces Creative Pebble Pro que me han prestado. Son como el primo de Zumosol de los Pebble que llevo usando ya unos años, y cuestan como tres veces más. Pero las mejoras en calidad de sonido y, sobre todo, conectividad, creo que hacen que merezcan la pena.

Igual que los Pebble –por eso son de familia– los Pro tienen forma esférica, aunque la base es aplanada y con una superficie para que no rueden y no se muevan. En el frontal tienen otra superficie plana inclinada 45 grados en la que se alojan los controladores de 2,25 pulgadas. No tienen subwoofer, pero en la parte trasera tienen otro controlador para bajos que más o menos suple su función.

Miden 123×123×118 mm. El altavoz derecho pesa 415 gramos; el izquierdo se queda 365. Están disponibles en verde oscuro o en verde oscuro con las superficies inclinadas en negro.

El caso del altavoz derecho, aparte del controlador, en el frontal tiene los mandos de volumen, selección de entrada, control de la iluminación, y un LED que indica qué fuente de entrada está en uso. Tiene, además, en su lado inferior derecho, sendos conectores para auriculares y micrófono (de tres y cuatro polos) por si quieres usar cualquiera de esos dispositivos y por lo que sea los conectores correspondientes del ordenador no te quedan a mano. Si usas Windows está puedes usar las opciones SmartComms de la aplicación de Creative para sacarle más partido a los Pebble Pro en tus llamadas en línea. En la parte inferior de la parte trasera tiene un conector estéreo de 3,5 mm, un conector UCB-C para entrada de audio, y otro conector USB-C para alimentación. De ahí sale también el cable que lo une al altavoz izquierdo. Ese cable mide 1,8 metros. Como es fijo marca la distancia máxima a la que podrás colocar un altavoz de otro.

En la caja vienen cables USB-A a USB-C y USB-C a USB-C de 1,5 metros y un cable con conectores estéreo macho de 3,5 mm de 1,2 metros. Pero nada te impide sustituirlos por otros más largos si así lo necesitas.

En las tripas de los Pebble Pro, según el fabricante, hay sendos amplificadores digitales con procesamiento de audio integrado de nuevo diseño que mejoran el sonido de sus predecesores. Claro que tampoco iban a decir otra cosa. Los controladores, aunque son del mismo tamaño que los de lo Pebble 3, también están rediseñados. Según el fabricante ofrecen «un rendimiento de audio más alto y claro que suena más allá de su físico, y un rendimiento de graves 3.5 veces más rico y profundo». A mí me parece que suenan bastante bien. Desde luego mejor que los Pebble que venía usando e infinitamente mejor que los altavoces incorporados del monitor que tengo ahora mismo sobre la mesa de mi despacho.

La potencia de los altavoces es de 10 W RMS en total con una potencia de pico de hasta 20 W si los alimentas a través del puerto USB del ordenador. Aunque si conectas un alimentador PD de 30 W o más al puerto USB-C de alimentación la potencia llega a los 30 W RMS totales y 60 W de pico. Como los uso en el trabajo su potencia es más que suficiente para mí aún conectados al puerto USB de mi portátil; no quiero que la compañera que ocupa el despacho de al lado venga a protestar aunque nuestros gustos musicales sean parecidos. Aunque creo que si les conectara un alimentador propio los bajos ganarían algo.

Se conectan a todo

En cualquier caso a mi modo de ver la gran ventaja de los Pebble Pro, aparte de las mejoras en el sonido, es el aumento en opciones de conectividad. Mientras que los Pebble sólo ofrecían una entrada estéreo de 3,5 mm; los Pro, además de mantener esa entrada, añaden audio USB y Bluetooth 5.3, con sus mejoras de calidad y estabilidad asociadas. Eso sí, no he encontrado que soporten el codec APTX que permite transmisión de audio sin perdida vía Bluetooth. Con todas esas opciones de conectividad los puedes conectar a prácticamente cualquier cosa, no sólo a un ordenador. Como mucho, si el dispositivo al que los quieras conectar no tiene un puerto USB, tendrás que comprar un alimentador USB.

Un detalle final de los Pebble Pro es que sus bases incluyen unos anillos LED que van cambiando de color según los usas. Aunque afortunadamente puedes desactivarlos porque para mí es una función que no sirve para nada. Claro que para gustos colores.

En fin, que si buscas unos altavoces que no ocupen mucho, con muchas opciones de conectividad, y un sonido más que razonable para su tamaño, por unos 80 euros los Pebble Pro me parecen una opción a tener en cuenta.

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