Por Nacho Palou — 28 de Septiembre de 2015

Los automóviles de lujo están entre las máquinas más sofisticadas que existen, con 100 millones o más de líneas de código de programación. Compara esa cifra con los 60 millones de líneas de código de todo Facebook o con los 50 millones de líneas de código que tiene el software que controla el Gran Colisionador de Hadrones.

Complex Car Software Becomes the
Weak Spot Under the Hood

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En The Volkswagen Scandal Is Just the Beginning,

Los coches cada vez más son ordenadores con ruedas. Apple está desarrollando su propio coche. Los actuales fabricantes de coches pueden mofarse todo lo que quieran de Apple —igual que hicieron Palm, BlackBerry [Microsoft] cuando Apple sacó el iPhone— pero lo cierto es que todo ellos están metidos también en una carrera por informatizar sus coches para todo: desde los sistemas de entretenimiento hasta los sistemas automáticos para evitar colisiones.

Los coches autónomos van más allá y directamente sustituyen al conductor por software. Y allí donde haya software habrá errores, brechas de seguridad y pantallas azules de la muerte. Hay mucho en juego: si tu coche se estrella, se estrella.

Ya hay casos en los que expertos en software y en seguridad han encontrado problemas graves con el software de los coches; un caso reciente permitía de forma remota, y desde la comodidad del sofá del casa, tomar el control de un vehículo del fabricante Fiat/Jeep que circulaba por ahí ajeno al riesgo que supone que alguien decida pulsar un botón en su portátil y tomar el control de tu pedal del acelerador, por ejemplo.

Así que igual que un mecánico —o técnico de la ITV— puede echar un vistazo a elementos mecánicos de un vehículo y determinar si se encuentra en condiciones para circular con seguridad entonces un programador o un experto en seguridad debería poder echar un vistazo al software de un vehículo y determinar si se encuentra en condiciones para circular con seguridad.

Pues no,

Los investigadores de seguridad se han topado con un obstáculo: la ley de derechos de autor (...) con la que los fabricantes amenzan a quien intenta mirar dentro de sus productos que hace uso de software con copyright.

En The New York Times, Complex Car Software Becomes the Weak Spot Under the Hood,

La realidad es que es que cada vez más y más decisiones, incluyendo decisiones relacionadas con la vida y con la muerte, las toma un software (...) pero resulta que no podemos examinar cómo funciona la mayoría del software que utilizamos (...) la ñapa de Volkwagen se habría visto al instante si alguien hubiera podido echar un vistazo al software.

Aunque también es ingenuo pensar que el código abierto o el software open source sirve como sustituto para la ética.

Vía Matt Mullenweg.

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Hablando del caso de Volkswagen, si tienes curiosidad este es [en PDF] el informe de 117 páginas (y con fecha de hace un año y medio, mayo de 2014) que analizaba el funcionamiento de varios coches en el MundoReal™, realizando una serie de rutas por la calle.

En ese estudio ya se detectó que las emisiones de NOx de dos de los vehículos utilizados —VW Jetta y VW Passat— eran hasta 35 veces mayores de lo que deberían ser según el límite exigido para la homologación de esos vehículos — tal y como se explica y se puede ver a partir de los gráficos del estudio en The Study That Brought Down Volkswagen.

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