Por @Alvy — 15 de Noviembre de 2019

La «Volkspod» es una minimoto construida con piezas de un escarabajo Volkswagen / Designboom

La Volkspod de Brent Walter es una minimoto a la que se han adaptado los guardabarros de un escarabajo Volkswagen de desguace para darle un toque original. El resultado es realmente curioso, con curvas suaves bajo las cuales hay un motor también Volskwagen en dos versiones: 77cc y 212cc.

Aparte de su divertido aspecto hay otros detalles curiosos, como el sonido característico del motor, que son iguales que los del coche, así como los colores pastel de los modelos originales de Volkswagen. El manillar parece el de una bicicleta y bajo la chapa metálica hay un cuadro de minimoto con ruedas anchas con aspecto de ser bastante resistente.

No está muy claro si su creador las venderá, pero en cuanto se han dejado ver por Internet parece que ya le han salido compradores.

(Vía Designboom.)

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Por @Alvy — 10 de Octubre de 2019

Hanergy Solar Car

Este coche de Hanergy tiene el aspecto y tamaño de un utilitario ligero y pequeñito de cuatro plazas pero una importante particularidad: el techo es un panel fotovoltaico y puede recargar sus baterías con sólo estar al sol. Al menos 20 km diarios durante 30 días seguidos. Y resulta que 20 km es una distancia más que suficiente para un gran número de personas en su rutina diaria de transporte.

En EnergyTrend cuentan que ya en 2016 el mismo coche recorrió 80 km durante un día sin recargarse. En la prueba de casi un mes de duración la carga de la batería se mantuvo entre el 60 y el 80 por ciento; la velocidad máxima del coche es de unos 70 km/h, que tampoco es para hacer carreras ni largos viajes, pero no es ese el conceto. Curiosamente el panel fotovoltaico está diseñado de modo que recarga las baterías incluso en los días nublados, aunque más lentamente.

Hanergy Solar Car

Según parece esta empresa china es una de las más destacadas en este campo y se dedica a paneles para todo tipo de instalaciones, edificios, y también tiene muchos diseños para vehículos de todo tipo equipados con techos solares y distintas prestaciones: coches de carreras, utilitarios, autobuses… Su idea es que la recarga solar sea un complemento estándar en todo tipo de vehículos eléctricos en el futuro.

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Por @Alvy — 15 de Agosto de 2019

Este montaje es ingenioso: se trata de un pequeño coche a radiocontrol equipado con una minicámara, que envía la imagen «subjetiva» en tiempo real a un ordenador con el que se puede proyectar a lo grande en una pantalla. Los controles son un volante y asiento «estilo Fórmula 1» y la pantalla es cónica y envolvente. El resultado: una especie de sistema de conducción a distancia en el que parece que el mundo haya aumentado de tamaño y el coche y el conductor se hayan reducido. Da un poco la sensación de estar dentro de Cariño, he encogido a los niños.

Según cuenta la gente de Voysys, que son quienes lo han estado afinando, lo de la pantalla cónica gigante supera en sensaciones a otros tipos de pantallas planas e incluso gafas de realidad virtual de varios tipos.

El otro punto clave es la latencia: la transmisión de imágenes ha de ser prácticamente instantánea, al igual que la respuesta a los movimientos del volante y los pedales. Aquí los tiempos se miden en milisegundos y cualquier punto del que «rascar» unas milésimas es relevante para que la sensación sea realmente como «estar ahí». Y parece bastante manejable.

En la empresa trabajan en un motor 3D para renderizar en tiempo real imágenes virtuales con bajísima latencia; esto tiene un coste computacional alto, especialmente cuando se habla de calidad de imágenes en 4K o incluso 8K. La idea es que en el futuro pueda servir para teleoperar coches –no sólo de radiocontrol– camiones, o incluso experimentar retransmisiones en vivo. Otra forma más que divertida de jugar a las carreras.

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Por @Alvy — 6 de Agosto de 2019

Traffix [en Steam] es un entretenido y sencillo juego con relajada muzak de fondo, en el que hay que controlar semáforos para permitir el paso de los vehículos: coches, autobuses e incluso trenes y aviones.

Tiene un toque apropiadamente minimalista y colorido, muy esquemático e icónico. Aprender es tan fácil como ir haciendo clics y viendo qué pasa, pero básicamente consiste en cambiar los semáforos de verde a amarillo y rojo.

Lo que al principio parece sencillo pronto empieza a complicarse, con cada vez más y más vehículos en juego. Y si pasan mucho tiempo con el semáforo en rojo los conductores se cabrearán. Si te despistas empezarás a notar gotitas de sudor bajando por la sien: señal de que estás avanzando en el juego pero volviendo a estresarte. Así es la vida en las grandes y complicadas ciudades.

(Vía The Verge.)

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