Por @Alvy — 28 de Enero de 2021

¡Se suponía que esto era el futuro! ¿Dónde están nuestras cápsulas de transporte a hipervelocidad? Los avances del revolucionario Hyperloop (ahora Virgin Hyperloop) están siendo cansinamente lentos, al menos han dejado caer esta animación 3-D fotorrealista para ilustrar cómo sería ese futuro de ensueño. Lo cual no sé yo si es buena señal porque en mi experiencia cuantas más maquetas y animaciones y 3-D tenga un proyecto antes de presentarse en público, más humo encierra tras de sí.

Sea como sea el vídeo nos muestra unas estaciones límpidas –nada que ver con el Metro– que vienen a ser como una estación de tren de alta velocidad al estilo Apple Store. Y unas cápsulas que parecen diseñadas con un minimalismo y un gusto totalmente exquisito… Donde no se ven naturalmente equipajes ni extintores ni señales de emergencia ni nada que enturbie la visión. Me recordó un poco al 2020 según Microsoft, un futuro «elegante, productivo y de pantallas táctiles sin cables», del cual tras el 2020 que hemos pasado mejor ni hablar.

También es encantador ver la limpieza de las ciudades por las que circula el Hyperloop al estilo monorrail de Gotham (versión «en blanco»), con calles sin apenas automóviles, grandes jardines, parques y todo superguay. Aunque Hyperloop ser anunció públicamente en 2012, casi una década después no se ha avanzado mucho en las insfraestructuras, rutas, tubos o túneles, aunque algo más en juguetes y diseños que nunca parecen definitivos.

En noviembre de 2020, eso sí, Virgin Hyperlook realizó la primera pequeña prueba con pasajeros… Dos personas circulando en una cápsula a través de un pequeño un tubo de 500 metros. La nueva fecha para verlo en marcha de alguna forma «práctica» es –tachán, tachán– 2030.

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Por @Alvy — 20 de Noviembre de 2020

Toyota Remolque Recarga

Esta peculiar patente #US10802490B2 de Toyota describe un chisme que es algo así como un vehículo autónomo de repostaje. La idea es que si vas conduciendo y necesitas gasolina, hidrógeno o electricidad pidas un repostaje/recarga y llegue el vehículo-dron a donde estés –conduciéndose él solito– te enchufe o sirva electricidad o combustible y luego puedas seguir tu camino. En palabras de la propia patente:

Se describen aquí las características de un vehículo autónomo para reabastecer combustible. Incluye espacio para el almacenamiento de combustible; un mecanismo de entrega de combustible acoplado a la zona de almacenamiento; una conexión de entrega acoplada al mecanismo de entrega de combustible; un mecanismo de accionamiento y un controlador central. El controlador central puede configurarse para recibir una ubicación de reabastecimiento de combustible y controlar el mecanismo de accionamiento para llevar el vehículo hasta la ubicación de reabastecimiento.

El lenguaje patentil es tan obstuso y genérico como siempre –cosas de las leyes de patentes, supongo– así como sus insípidos gráficos, prácticos pero un poco rancios y con olor a siglo XIX. Pero más o menos se entiende todo lo que hace.

Tal y como se puede adivinar explorando las imágenes la idea y el chisme son básicamente lo que parece, aunque habrá quien diga que es peligroso enviar un chisme con combustible «circulando solo» por ahí, aunque si hablamos de una batería eléctrica igual no pasa nada. También aclara que según el tipo de coche / conexión se podría enviar un tipo de vehículo de repostaje u otro, pues la idea es que pueda haber diversos modelos o tamaños.

También deja caer otras ideas tales como que los conductores podrían pedir repostaje «al mejor postor» si hay diversas gasolineras o electrolineras de este tipo en la zona, eligiendo automáticamente el precio más barato. Seguramente todo dependerá de qué área puedan cubrir y cuánto tiempo tarden en llegar estos chismes, por no hablar de que se consideren suficientemente seguros. Existiendo las grúas de asistencia a mi se antoja un invento un tanto innecesario, pero quién sabe…

(Vía The Drive.)

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Por @Wicho — 9 de Noviembre de 2020

Las mochilas cohet y los coches voladores son una de esas promesas del futuro que nunca han cuajado. O al menos lo son para quienes tenemos una edad como para que el año 2000 nos pareciera el futuro. Pero bien pasado el 2000 mucho lirili y poco lerele y seguimos sin tener mochilas cohete ni coches voladores. Aunque de vez en cuando resurge la idea, como por ejemplo con el AirCar de Klein Vision, un coche volador que al menos vuela.

En desarrollo desde 2016 el AirCar (V5) de Klein Vision es la última versión de este vehículo que, a modo de transformer, pasa automáticamente de modo coche a modo avión y viceversa en unos tres minutos. Según la web del fabricante el modelo biplaza pesa 1.100 kg y puede llevar una carga adicional de 200 kg por vuelo. Tiene una autonomía estimada de 1.000 kilómetros –por ahora sólo ha completado un par de circuitos alrededor de un aeródromo– a 200 kilómetros por hora con un consumo de 18 litros/hora. Hay planeada otra versión para cuatro ocupantes, otra bimotor, e incluso una anfibia.

Otra cosa será que –suponiendo que obtengan las certificaciones necesarias para que pueda circulasry volarexista un mercado suficiente que justifique su producción. A fin de cuentas, ¿cuántas personas puede haber interesadas en un coche volador –del que no sabemos el precio–?

Pero soñar es gratis. Siempre que no quieras construir un prototipo de tu sueño, claro.

(Vía Core 77).

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Por @Alvy — 2 de Agosto de 2020

Este vídeo es una demostración de un ingenioso sistema de señalización llamado Softstop Barrier System. Consiste básicamente en una barrera de agua sobre la que se proyecta una imagen, normalmente un gigantesco STOP o algún otro tipo de señal de emergencia. Lo llaman «señal pseudoholográfica». Los coches que se aproximan la ven sin problema. Pero como no es una señal física tampoco supone un obstáculo si alguno de ellos está demasiado cerca o la supera debido a las circunstancias de la conducción; es como una barrera blandita.

El sistema lleva unos cuantos años en desarrollo; de hecho me suena haber visto «barreras de agua con imágenes» en uno u otro formato, tanto en contextos artísticos como más prácticos, como en en este caso. Entre los ejemplos que plantean sus inventores está avisar a los vehículos como camiones que superan el gálibo o altura máxima para bajar bajo un puente; detener las entradas a un túnel si ha ocurrido un accidente en el interior y cosas así.

Un detalle que mola especialmente es que la activación es manual: con el proverbial Gran Botón Rojo™ como los que hay en ciertas instalaciones de este tipo. Aunque supongo que también podría activarse automáticamente, disparado por sensores y cámaras si fuera necesario, que parece algo más práctico.

Uno de los sitios donde hicieron pruebas fue en Sídney, en un túnel por el que pasan 30 millones de vehículos al año y que desde su inauguración acumulaba más de 10.500 incidentes debido a accidentes, gente que se queda sin gasolina, incendios y cosas así. Según cuentan el gigantesco STOP se activó 8 veces en 8 semanas, con un éxito del cien por cien. Desde luego ingenioso y llamativo sí que resulta.

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