Por @Alvy — 27 de Enero de 2023

Suakai / Reflejos

Estuve viendo en persona la instalación Reflejos de Suakai por invitación de la gente de Dolby Atmos y pude aprovechar para pasar un rato con Iván Carmona y el equipo de creadores para entender mejor cómo funciona entre bambalinas.

La idea básica para entenderlo rápidamente es que se trata de una especie de Crea tu propia aventura completamente interactivo, con una composición musical y visual como trasfondo, pero con la complicación añadida de que todo sucede en tiempo real. Tiene un poco reminiscencias de Bandersnatch, la genial película interactiva de Netflix que supuso un pequeño hito en el streaming. Pero pero… ¿Cómo se hace esto mismo en un escenario en vivo y en directo?

Aclaremos un poco: Reflejos existe en dos versiones: una, como instalación artística fija en la que el público participa pulsando botones y ve el resultado en una sala con sonido Dolby Atmos y, otra, como espectáculo en directo en salas enormes equipadas con el mejor sonido posible, efectos de luces y sonido propios de Dolby Atmos. Allí el público asistente «vota» con sus teléfonos móviles y más de 350 músicos están preparados para ir cambiando de instrumentos, estilos y géneros: desde la música clásica al rock.

Suakai / ReflejosLas cifras son un poco apabullantes: en la instalación fija, que se comporta en cierto modo como un videojuego, el objetivo es «cambiar de estilo de vida para dedicarse a la música» y hay más de 300 historias posibles que se van bifurcando como ramas de un árbol. Si eliges sabiamente puedes acabar con un contrato millonario, triunfando con un gran espectáculo en una sala abarrotada; si decides ir por libre igual acabas en un estudio casero procrastinando la creación de música por jugar a videojuegos… ¡Mal! El juego se acaba y tienes que volver a empezar. En media hora pudimos probar cuatro o cinco caminos distintos y son a cual más divertidos, con transiciones suaves tanto visualmente como en la música, compuesta con más de 10.000 compases. Técnicamente es intachable.

Suakai / Reflejos

En la versión en directo de Reflejos se utiliza también una sala equipada con Dolby Atmos, que fue el sistema de sonido elegido desde la concepción del proyecto para producir una mayor inmersión 360° en la experiencia. Muchos de los artistas que participan son multidisciplinares, y han de estar atentos a los resultados de las votaciones instantáneas para cambiar de instrumento y continuar con la composición. A veces hay dos equipos preparados (un conjunto de bandurrias y unos mariachis, por ejemplo) listos para salir tras el escenario; la elección final hará que continúen unos u otros.

A quien tenga la oportunidad de acercarse a ver tanto el espectáculo en directo como la instalación itinerante (en la Agenda de Suakai hay algunas fechas, la próxima en mayo en Gayarre, Navarra) se lo recomendaría, porque merece la pena tanto por la experiencia en sí como porque abre la mente a un montón de posibilidades creativas.

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Por @Wicho — 26 de Enero de 2023

Los Pebble Pro sobre un fondo blanco con su parte inferior iluminada en rosa/moradoHe estado probando unos altavoces Creative Pebble Pro que me han prestado. Son como el primo de Zumosol de los Pebble que llevo usando ya unos años, y cuestan como tres veces más. Pero las mejoras en calidad de sonido y, sobre todo, conectividad, creo que hacen que merezcan la pena.

Igual que los Pebble –por eso son de familia– los Pro tienen forma esférica, aunque la base es aplanada y con una superficie para que no rueden y no se muevan. En el frontal tienen otra superficie plana inclinada 45 grados en la que se alojan los controladores de 2,25 pulgadas. No tienen subwoofer, pero en la parte trasera tienen otro controlador para bajos que más o menos suple su función.

Miden 123×123×118 mm. El altavoz derecho pesa 415 gramos; el izquierdo se queda 365. Están disponibles en verde oscuro o en verde oscuro con las superficies inclinadas en negro.

El caso del altavoz derecho, aparte del controlador, en el frontal tiene los mandos de volumen, selección de entrada, control de la iluminación, y un LED que indica qué fuente de entrada está en uso. Tiene, además, en su lado inferior derecho, sendos conectores para auriculares y micrófono (de tres y cuatro polos) por si quieres usar cualquiera de esos dispositivos y por lo que sea los conectores correspondientes del ordenador no te quedan a mano. Si usas Windows está puedes usar las opciones SmartComms de la aplicación de Creative para sacarle más partido a los Pebble Pro en tus llamadas en línea. En la parte inferior de la parte trasera tiene un conector estéreo de 3,5 mm, un conector UCB-C para entrada de audio, y otro conector USB-C para alimentación. De ahí sale también el cable que lo une al altavoz izquierdo. Ese cable mide 1,8 metros. Como es fijo marca la distancia máxima a la que podrás colocar un altavoz de otro.

En la caja vienen cables USB-A a USB-C y USB-C a USB-C de 1,5 metros y un cable con conectores estéreo macho de 3,5 mm de 1,2 metros. Pero nada te impide sustituirlos por otros más largos si así lo necesitas.

En las tripas de los Pebble Pro, según el fabricante, hay sendos amplificadores digitales con procesamiento de audio integrado de nuevo diseño que mejoran el sonido de sus predecesores. Claro que tampoco iban a decir otra cosa. Los controladores, aunque son del mismo tamaño que los de lo Pebble 3, también están rediseñados. Según el fabricante ofrecen «un rendimiento de audio más alto y claro que suena más allá de su físico, y un rendimiento de graves 3.5 veces más rico y profundo». A mí me parece que suenan bastante bien. Desde luego mejor que los Pebble que venía usando e infinitamente mejor que los altavoces incorporados del monitor que tengo ahora mismo sobre la mesa de mi despacho.

La potencia de los altavoces es de 10 W RMS en total con una potencia de pico de hasta 20 W si los alimentas a través del puerto USB del ordenador. Aunque si conectas un alimentador PD de 30 W o más al puerto USB-C de alimentación la potencia llega a los 30 W RMS totales y 60 W de pico. Como los uso en el trabajo su potencia es más que suficiente para mí aún conectados al puerto USB de mi portátil; no quiero que la compañera que ocupa el despacho de al lado venga a protestar aunque nuestros gustos musicales sean parecidos. Aunque creo que si les conectara un alimentador propio los bajos ganarían algo.

Se conectan a todo

En cualquier caso a mi modo de ver la gran ventaja de los Pebble Pro, aparte de las mejoras en el sonido, es el aumento en opciones de conectividad. Mientras que los Pebble sólo ofrecían una entrada estéreo de 3,5 mm; los Pro, además de mantener esa entrada, añaden audio USB y Bluetooth 5.3, con sus mejoras de calidad y estabilidad asociadas. Eso sí, no he encontrado que soporten el codec APTX que permite transmisión de audio sin perdida vía Bluetooth. Con todas esas opciones de conectividad los puedes conectar a prácticamente cualquier cosa, no sólo a un ordenador. Como mucho, si el dispositivo al que los quieras conectar no tiene un puerto USB, tendrás que comprar un alimentador USB.

Un detalle final de los Pebble Pro es que sus bases incluyen unos anillos LED que van cambiando de color según los usas. Aunque afortunadamente puedes desactivarlos porque para mí es una función que no sirve para nada. Claro que para gustos colores.

En fin, que si buscas unos altavoces que no ocupen mucho, con muchas opciones de conectividad, y un sonido más que razonable para su tamaño, por unos 80 euros los Pebble Pro me parecen una opción a tener en cuenta.

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Por @Alvy — 29 de Diciembre de 2022

Oxygene Pt 4 | Dittytoy

Los buenos amantes de la música electrónica suelen tener a Oxygène, el álbum de 1976 de Jean Michel Jarre, en un altar, junto con los clásicos imprescindibles. Ahora un aficionado llamado Srtuss le ha hecho un precioso homenaje al Korg Minipops7 y el resto de sintetizadores del original creando una versión en Javascript en tan solo 19 KB. Y suena excepcionalmente bien.

Una curiosidad interesante es que además del botón Reproducir para escuchar la música la composición tiene hasta 7 pistas distintas: bajo, cuerdas, sintetizadores cuyo volumen se puede modificar para separar y hacer mezclas.

El código está creado en Dittytoy, una plataforma que permite crear música generativa: sintetizadores, bucles, filtros, envolventes… Todo directamente con JavaScript mediante una API. Las notas se escriben mediante códigos numéricos y los acordes son funciones. Así que mirar el código, que está en la misma página, da algunas pistas pero para nada muestra la notación musical convencional.

Oxygene Pt 4

La comparación con el original creo que permite decir que Jean-Michell Jarre asentiría orgulloso ante esta versión hipercomprimida –al menos en cuanto a codificación– que sintetiza su magna obra.

(Vía Synthopia.)

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Por @Alvy — 17 de Diciembre de 2022

Riffusion

Riffusion es una interesante creación de Seth Forsgren y Hayk Martiros que consiste en utilizar la IA de Stable Difussion para generar espectrogramas que entonces se reconvierten en la música de instrumentos que resultan conocidos, aunque el resultado al ser «inventado» es un poco distinto… ¡pero no suena nada mal! Todo lo que hay que hacer es teclear lo que quieres oír, seleccionarlo con el ratón en la lista y luego darle al botón de Reproducir.

El resultado es bastante interesante porque permite generar una cancioncilla a partir de una frase que simplemente describa la música que quieres oír: «música épica de ciencia ficción», «pop español de los 80» o «trance nepalés psicodélico», por decir algo. La IA utilizará imágenes de espectrogramas de música conocida que contiene esas palabras para generar otros similares (como hace cuando le dices «un dibujo de un gato» o «un sofá con aspecto de kiwi») y luego crear un loop que forme algo de más duración.

Riffusion

Como experimento me parece bastante interesante, más que nada porque es una forma diferente de generación de música que, más o menos, «suena bien». Algunos detalles son curiosos, como cuando aparecen voces que cantan pero en idiomas ininteligibles, o cuando se hace una transición de unos sonidos a otros, por ejemplo de una máquina de escribir a música de jazz.

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