Por @Alvy — 17 de Septiembre de 2022

Wikimedia Sound Logo

La Fundación Wikimedia ha organizado un concurso abierto para el logo sonoro de los proyectos Wikimedia. La idea es que exista un sonidillo breve y reconocible cada vez que se invoque a asistentes digitales que utilicen su información: «Hey, Google, ¿Cuándo nació Leonardo da Vinci?» «¡Tirirín! El 15 de abril de 1452.»

Sonidos de este estilo conocerás muchos, y casi seguro que podrías nombrar las marcas que hay detrás de ellos: desde el del arranque de Windows al Deep Note del sonido THX de los cines o los los de las marcas de coches.

El concurso de Wikimedia admite hasta tres logos sonoros por persona, cuyas muestras deben estar totalmente libre derechos de autor (licencia CC0). Pueden enviarse hasta el 10 de octubre de 2022, cuando comenzará el proceso de selección final. El sonido quedará cedido a la Fundación con una licencia Creative Commons CompartirIgual 4.0 y la persona que lo haya creado recibirá 2.500 dólares de premio y un viaje a un estudio de grabación para producir el logo sonoro final. Pero –mejor que eso, para mi gusto– será la fama y reconocimiento mundial cuando su sonido aparezca en todos los dispositivos del mundo precediendo a los contenidos de los proyectos Wikimedia.

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Por @Alvy — 6 de Septiembre de 2022

Marc Evastein, un programador que a la vez es pianista y compositor musical, ha estado explorando la música de los números primos, como decía el título del famoso libro. Es de ese tipo de investigaciones de las que no se espera gran cosa excepto que el resultado «suene bien» y para ello utiliza la naturaleza rítmica de los ciclos de los números primos.

La base de todo el asunto es la archiconocida criba de Eratóstenes. El matemático griego ya explicó cómo elaborar la lista de todos los números que no son divisibles de forma exacta por ningún otro, excepto por sí mismos y la unidad. Se hace comenzando por el primero y tachando los múltiplos primero de 2, luego de 3, luego de 5 (el siguiente primo), 7, 11, 13, etcétera, en ciclos de distinta longitud. Se pueden usar colores para marcar las factorizaciones (si tiene múltiplos de 2, 3, 5, 7, etcétera).

El asunto consiste en hacer la criba por cada valor en una fila distinta y luego ir recorriendo esos valores desde el principio rítmicamente. Dependiendo de qué múltiplos tengan se puede hacer sonar algo diferente (por ejemplo un golpe de batería); si son primos habrá una especie de silencio. La idea se puede extender cambiando el concepto y usando un solo instrumento pero variando las notas según los múltiplos de los números. La melodía resultante puede resultar un poco rara, porque se utilizan notas que no son las de la escala habitual (do-re-mi…) sino algunas frecuencias intermedias. Como los números primos van haciendo bajar más y más las notas –y son cada vez menos frecuentes– esto se puede apreciar con menos silencios y notas que tienden a ser más graves [en el vídeo: ~5:55] .

Si tienes buen oído también puedes escuchar las dos notas graves parejas que dejan los primos gemelos. Esos son los que están separados dos unidades, como 11 y 13 o 71 y 73.

El software que genera la música está programado en Python con las librerías SCAMP para crear música sintetizada y con las animaciones en Processing.


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Por @Alvy — 5 de Septiembre de 2022

PLINK! - by Dinahmoe

Pink!, así con exclamación, porque es algo muy épico, es una experiencia musical multiusuario para compartir con amigos y extraños. Creada por Dinahmoe como demo para pasar el rato. Auriculares y al lío.

Es algo tan sencillo e intuitivo que sólo hay que mover el ratón, hacer clic o dejar apretado el botón para «crear música» al ritmo que va marcando la pantalla. Los diamantes de colores de la izquierda sirven para cambiar de instrumento y es que el mundo del sonido sintetizado da para mucho. Los círculos muestran a otras personas (o bots, quien sabe) que están haciendo lo mismo y compartiendo espacio y por tanto el «ruido melodioso» que se está generando.

En esta otra versión de Plink, que parece un prototipo anterior, donde la cosa funciona igual pero con una interfaz un poco menos llamativa.

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Por @Wicho — 28 de Julio de 2022

Pues 31 años menos un día después por fin he podido ver a Simple Minds en directo en A Coruña. Fue dentro de la gira por el 40 aniversario de la banda, que tuvo que ser suspendida en 2020 a causa del coronavirus y que por fin han podido retomar. Así que, por increíble que parezca y frívolo que sea, tengo algo que agradecerle a la pandemia, pues en 2020 no pasaban por mi ciudad. Aunque estaba planeando viajar a verlos a algún sitio. Fue un conciertazo lleno de clásicos de la banda, que era lo que esperábamos.

De hecho el concierto empezó –con apenas cinco minutos de retraso, algo que debería ser la norma en estos eventos– con Act of Love, la primera canción que tocaron en el primer concierto de la historia de la banda, celebrado en el Satellite City de Glasgow el 17 de enero de 1978. Ese tema abría también la maqueta con la que consiguieron firmar su primer contrato con una discográfica algo más tarde ese mismo año. Y el tema más moderno que tocaron, si no me fallan las cuentas, fue Let There Be Love, de su álbum Real Life de 1991, con la excepción de First You Jump, incluido en su disco Direction of the Heart, que no saldrá hasta el 21 de octubre de este año.

Foto del papel con el setlist del concierto – Rafa López vía Ángel Carrera
Setlist del concierto – Rafa López vía Ángel Carrera

Aunque los asistentes estábamos entregados desde antes de que empezaran a tocar, como era previsible, el Coliseo se vino abajo con Don't You (Forget About Me) y más tarde con Alive and Kicking. Pero de anoche destacaría especialmente la versión lenta de Belfast Child que se marcaron. Y, como gran sorpresa para mí, Theme for Great Cities, un tema instrumental que no suelen hacer en directo y que es de mis preferidos de todos los tiempos; sonó genial con una magnífica Berenice Scott al keytar al frente de la banda.

Simple Minds durante la interpretación de Theme for Great Cities – Wicho
Simple Minds durante la interpretación de Theme for Great Cities – Wicho

El sonido, por cierto, como suele suceder, fue por barrios. Dónde estaba yo –tendido bajo 3– empezó sonando bastante mal, peor de hecho que la música ambiente anterior al concierto. Y aunque se fue corrigiendo, nunca llegó a sonar bien del todo. Claro que también es verdad que el Coliseo no es el sitio con mejor acústica del mundo. Pero eso no me impidió disfrutar del concierto.

Y es que a pesar de los problemas de sonido la banda demostró su experiencia en los escenarios –aunque de la formación original sólo quedan Jim Kerr y Charlie Burchill– y a la poderosa nostalgia que daba energía a la lista de temas escogidos unieron su propia energía para poner a todo el público en marcha. Aunque, sin querer desmerecer a nadie, para mí el descubrimiento de la noche fue la batería Cherisse Osei. Hizo todo un derroche de poderío –yo diría que se pasó medio concierto en pie– con el que hizo de motor de la banda y del concierto. Girl power, como dijo Jim Kerr cuando ella terminó su solo.

He hecho una lista en Spotify con, creo, el orden correcto de las canciones que tocaron anoche. Y aunque he escogido versiones en directo cuando las hay, lógicamente no son las mismas, así que la lista no llega a la hora y media cuando el concierto duró casi dos horas. Y falta el impresionante solo de batería, claro. El ayuntamiento de A Coruña ha subido unas cuantas fotos del concierto a Facebook.

En fin, que fue una gran noche. Y por fin me he quitado la espinita de aquel concierto cancelado en el 91 para el que tenía las dos primeras entradas que salieron a la venta. A poco que os suenen más allá de Don't You, id a ver a Simple Minds si tenéis ocasión. Merece la pena. Es todo un chute de energía. Aún quedan fechas en España.

Eso sí, como he dicho miles de veces, sigo sin entender que a la salida de cualquier concierto no haya un chiringuito en el que poder comprar la grabación en un pincho USB o un código de descarga. Muchas de las personas que acaban de vivirlo matarían por esa grabación. A cambio, habrá que ver si aparece una grabación pirata. Que a ver cómo suena, claro, suponiendo que aparezca.

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