Por @Wicho — 27 de Junio de 2024

Patrick Hernandez tuvo un sólo éxito en su carrera musical: Born to Be Alive. Pero vaya éxito: una canción estrenada en 1979 que vendió 25 millones de copias por las que tiene 56 discos de oro y que no ha dejado de sonar desde entonces. Hasta el punto de que como autor, compositor e intérprete del tema aún sigue ganando dinero cada vez que su canción se utiliza en un anuncio o para animar fiestas en discotecas. Así que como según él mismo ha dicho en alguna ocasión gana entre 800 y 1.500 euros al día gracias a ella. De hecho desde 1990 vive de rentas retirado junto con su mujer y su hija. [Fuente: Iván Fernández Amil + fraceinfo: Culture.]

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Por @Wicho — 10 de Junio de 2024

Auriculares y funda de cargaHe estado probando los auriculares intraaurales Bluetooth con cancelación de ruido Yavi de Trust. Y aunque últimamente le he cogido algo de manía a este tipo de auriculares la verdad es que me han gustado más de lo que esperaba. Ojo, no confundir con los también llamados Yavi pero en versión abierta que no se meten en el canal auditivo.

Los Yavi vienen con tres juegos de almohadillas: pequeñas, medianas y grandes. El fabricante no identifica el material pero parecen de silicona. Como siempre con unos auriculares intraaurales es importante conseguir un buen sellado. Y para eso las medianas han demostrado ser adecuadas de tamaño y cómodas para mis oídos aún teniendo puestos los auriculares bastantes horas.

Esto tiene la ventaja de que te aislarán de tu entorno. El principal inconveniente es, a la vez, que te aislarán de tu entorno, lo que según en qué circunstancias puede no ser lo mejor.

Eso sí, aunque estos auriculares incorporan cancelación de ruido ambiental (ENC) para las llamadas no incorporan cancelación activa de ruido (ANC). Esto quiere decir que durante las llamadas un par de micrófonos en cada auricular recogen tu voz y «le quitan» los ruidos que te rodean, con lo que la persona que esté al otro lado te oirá mejor. Pero para escuchar música, podcasts o ver un vídeo nada te aislará de los ruidos exteriores.

Los Yavi montan unos transductores (los altavoces que van dentro de cada auricular) de neodimio de 12 mm con una respuesta de frecuencia que va de los 20 Hz a los 20.000 Hz, lo que coincide con el rango auditivo de una persona. Sólo soportan el códec SBC, que es el mínimo olímpico para unos auriculares Bluetooth que soporten el perfil A2DP; es el que menos capacidad de cálculo requiere.

En la práctica esto, si los tienes bien colocados en los oídos, hace que suenen razonablemente bien, en especial para unos auriculares de 23 euros. Aunque según se vayan escurriendo y el sellado empeore perderás un poco en la intensidad de los bajos. Eso sí, la escena sonora es bastante reducida; todo suena bastante apelotonado dentro de tu cabeza. Pero, de nuevo, para unos auriculares de 23 euros me parece más que suenen más que bien.

Batería, peso y otras cosas

Las baterías de los Yavi dan hasta seis horas de uso, aunque con el estuche de carga la autonomía llega a las 23 horas en total. Una hora y media sirve para cargarlos completamente, mientras que el estuche se carga en dos horas mediante un conector USB C. La caja incluye un cable –corto– USB A a USB C.

Una cosa que me ha gustado es que la funda de carga tiene un botón para saber cómo anda de carga. Aunque otra cosa es que las instrucciones no sean precisamente claras acerca de lo que significan los colores y frecuencia de parpadeo del LED que está al lado del botón en cuestión.

De hecho las instrucciones me parecen excesivamente exiguas en general. Quizás con la idea de evitarse tener que traducirla a diferentes idiomas. Pero es que no sé si mirándolas sabría como poner los Yavi en modo de emparejamiento.

Una chica con la funda en una mano sacando uno de los auriculares de ella con la otra mano

Los auriculares miden algo más de dos centímetros de ancho –depende de la almohadilla que estés usando– por unos tres de alto y dos y medio de profundidad, de nuevo dependiendo de la almohadilla. La funda mide 2,6×6,4×4,8 centímetros. Los auriculares pesan cuatro gramos cada uno y la funda 28 para un total de 36 gramos.

Están disponibles en blanco, morado y negro. Y fabricados un 35 % de plásticos reciclados.

Ojo, no tienen certificación IPX de ningún tipo a pesar de que dos de los casos de uso que menciona Trust son deportes y correr (como si correr no fuera un deporte).

Controles en la punta de los dedos y algo de descontrol inalámbrico

Como es de rigor en este tipo de auriculares puedes controlar la reproducción de contenidos y recibir y colgar llamadas tocando los auriculares. Un toque activa la reproducción o la pone en pausa; dos toques pasan a la pista siguiente; tres toques vuelven al principio o, si los das al principio de una pista, pasan a la pista anterior; y si haces una pulsación larga se activa el asistente de voz.

Lo que no incorporan es control de volumen: tendrás que utilizar los botones o la pantalla del móvil, tablet o dispositivo al que los tengas conectados para cambiarlo.

Pero la verdad es que no sé es si acabo de llevarme bien con esto de los controles táctiles. Un montón de veces he puesto en pausa la música cuando sólo intentaba ajustarme los auriculares. Y a veces he colgado llamadas cuando quería contestarlas.

Otra cosa que he notado es que los Yavi, mi iPhone XR con iOS 17 y Spotify a veces van cada uno por su lado y me ha sido necesario reiniciar Spotify para que se sincronizaran de nuevo. No sólo es que a veces no haga caso de los controles táctiles; es que a veces Spotify decía que estaba sonando una canción cuando sonaba otra.

También he visto que en lugares en los que se concentran un montón de dispositivos Bluetooth como por ejemplo una puerta de embarque de un aeropuerto la conexión a veces iba un poco a trompicones.

En cualquier caso y a pesar de los inconvenientes que he citado creo que si buscas unos auriculares baratos –23 euros en Amazon– que no te vaya a doler mucho si los pierdes o si resultan dañados los Yavi son una opción muy a tener en cuenta. Sí, hay cienes y cienes de modelos entre los que escoger por ese precio. Pero no con todas las funciones de los Yavi. Ni de una marca conocida que da dos años de garantía, algo que siempre me parece algo a valorar.

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Por @Wicho — 18 de Abril de 2024

Los TW-EF3A en los cuatro colores en los que están disponibles: negro, verde, gris claro y rosa
Foto de familia de los TW-EF3A en los cuatro colores en los que están disponibles: negro, verde, gris claro y rosa – Yamaha

Desde siempre he usado auriculares intraaurales sin mayor problema. Pero de un tiempo a esta parte me molestan cada vez más. Así que cuando leí la nota de prensa acerca de los auriculares intraaurales abiertos Yamaha TW-EF3A [página de producto en inglés; por alguna extraña razón no la hay en español] pregunté si me podían enviar unos para probar y así lo hicieron amablemente. Llevo usándolos varias semanas y estoy muy positivamente asombrado con la calidad de su sonido.

Que los TW-EF3A sean unos auriculares intraaurales abiertos quiere decir que se apoyan en la parte inferior interna de tus orejas pero sin meterse en el canal auditivo. Esto quiere decir también que ni de lejos te aíslan del exterior como unos intraaurales ni como unos supraaurales; los ruidos que te rodean siempre se van a colar en mayor o menor medida. Los más tenues ni los oirás, pero los más fuertes seguro que sí.

Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes. La ventaja principal –aparte de la comodidad de no llevar nada metido en el oído– es que estarás al tanto de tu entorno, lo que está muy bien si los llevas puestos por la calle. El principal inconveniente es, a la vez, que siempre estarás al tanto de tu entorno. Y que la música no suena al mismo nivel que con unos intraaurales o con unos supraaurales.

Otro inconveniente es que se te pueden caer mientras caminas tranquilamente por la calle. Me pasó una vez con el izquierdo y otra con el derecho. Así que aunque cumplen con los estándares IPX4 de resistencia al sudor y la humedad desde luego no los recomiendo para hacer ejercicio. Al menos nada que cause más movimiento que una bicicleta estática.

Ilustración en la que se ven las tripas de uno de los auriculares como si el exterior fuera transparenteAún así he de decir que los TW-EF3A serán pequeñitos, pues los transductores (altavoces) que montan son de tan sólo 13 mm, pero suenan impresionantemente altos y bien para su tamaño. Debe ser cosa de su construcción en titanio, lo que por lo visto favorece la reproducción de los tonos bajos.

Y de las tecnologías True Sound, que según el fabricante ofrece un buen sonido cargado de realismo, detalle y claridad y Listening Care, que «permite disfrutar plenamente de la música incluso a niveles bajos de volumen» ya que por lo visto «compensa las frecuencias altas y bajas que son difíciles de oír a niveles bajos de volumen y mantiene la gama sonora original de la música incluso a niveles bajos de volumen.»

Sí, ya sé que ningún fabricante va a hablar mal de sus productos nunca. Pero en este caso compro todo eso que dicen: como dije al principio los TW-EF3A suenan espectacularmente bien para lo que son. O al menos para las expectativas que yo tenía. Por supuesto no crean el escenario sonoro de unos intraaurales o de unos supraaurales. Pero al menos lo intentan. Y la separación de canales es muy buena con sonidos muy claramente a la izquierda o a la derecha según toque.

Sí es cierto que al principio me dio la impresión de que los agudos eran demasiado restallantes y sibilantes. Pero es una sensación que desapareció muy pronto. No sé si porque al principio tenía los oídos un poco tontos o porque los auriculares necesitaban algo de rodaje.

Su respuesta de frecuencia, por si quieres el dato, va de los 40 a los 19.000 hercios, lo que es un poco menos que el rango auditivo de una persona. Al menos que del rango auditivo teórico. No quiero mirar el mío a estas alturas de mi vida.

Batería y conectividad

Los TW-EF3A en verde junto con su estuche de cargaCada auricular pesa 5,9 gramos y el estuche de carga añade 33 gramos más, así que el conjunto suma 45 gramos.

Completamente cargados los TW-EF3A tienen una autonomía de 10 horas. Los auriculares se cargan siempre en el estuche, no tienen ningún conector para ello. El tiempo de carga completa es de dos horas, mientras que diez minutos de carga les dan para una hora de reproducción.

A esas diez horas hay que añadir 16 horas más disponibles en el estuche cuando está completamente cargado. El estuche se carga vía USB-C y también necesita dos horas para ello. La caja incluye un cable USB-A a USB-C de 30 cm. Pero ningún adaptador de corriente. Tendrás que utilizar uno que ya tengas o conectarlo a un ordenador u otro dispositivo con un puerto USB libre. Puedes cargar los auriculares a la vez que el estuche.

Una cosa que no me gustó es que no hay manera de saber cuánta carga le queda al estuche sin poner los auriculares en él. El LED que tiene en su frontal y que indica la carga que le queda (20 % o más, menos del 20 %, o nada) sólo se enciende cuando los metes; no sirve con abrir la tapa.

Se conectan al mundo vía Bluetooth 5.3 multipunto con los perfiles A2DP, AVRCP, HFP y HSP y soportan los codecs SBC y AAC.

Lo de multipunto quiere decir que puedes tenerlos emparejados y conectados a la vez con dos dispositivos como por ejemplo el ordenador y el móvil.

Lo de lo perfiles quiere decir que los puedes conectar prácticamente a cualquier dispositivo del mercado y que pueden controlarlo con los botones físicos –nada de cosas táctiles aquí– que incorporan. Eché en falta, por cierto, que tuvieran un sensor que detecte cuando te los quitas y que pare la música automáticamente. También quiere decir que pueden funcionar como manos libres para el teléfono móvil.

Lo de los codecs, ambos con pérdida, quiere decir que por mucha calidad que tengan tus archivos o fuentes de sonido, los TW-EF3A nunca la van a aprovechar a tope. Pero tampoco es su objetivo. Para escuchar Spotify o similares son más que buenos.

También son muy buenos, por cierto, como manos libres. Los he usado todo este tiempo para contestar llamadas a mi móvil y nadie se ha enterado –o al menos nadie ha dicho nada– de que estaba usando unos auriculares. Que ya sabes que a veces la calidad de los micros de los auriculares deja que desear

Para esto los TW-EF3A incluyen una función llamada Clear Voice destinada a mejorar las bandas de frecuencias de la voz. Aunque lo malo es que no se activa automáticamente. Por lo que en el 90 % o más de las llamadas que contesté no la utilicé porque olvidé darle al botón. Así que sí, la voz suena algo mejor con ella. Pero sin ella también suena muy bien. También la puedes utilizar cuando escuches música, a modo de ecualizador que potencia la voz.

También tienen un modo juego que hace que el audio y el vídeo suenen más sincronizados, lo que se supone que es útil al ver vídeos o jugar. Pero o bien no uso juegos muy exigentes –que probablemente– o no hay gran diferencia.

En fin, que estoy encantado con ellos. De hecho aunque tengo unos auriculares intraaurales de gama bastante más alta que objetivamente suenan mucho mejor, los he abandonado en favor de los TW-EF3A, que por 50 euros me parecen un chollo y absolutamente recomendables.

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Por @Wicho — 3 de Abril de 2024

Foto de producto de los altavoces y el subwoofer
Los Pebble X Plus – Creative

Desde hace unos años he tenido la oportunidad de poner a prueba sucesivas generaciones de los altavoces de sobremesa Pebble de Creative. Cada una que he ido probando se ha convertido en los que uso en mi mesa de trabajo. Y los Pebble X Plus van a seguir con la tradición.

Los Creative Pebble X Plus son unos altavoces 2.1, lo que quiere decir que tienen dos altavoces –izquierdo y derecho– y una unidad dedicada para los graves, también conocida como subwoofer.

El izquierdo y el derecho tienen forma esférica, aunque la parte inferior es plana para que no se marchen rodando, y tienen un corte inclinado 45° en el que se aloja el transductor de 2,75 pulgadas. Miden 139,2×136,5×131,8 mm y pesan 575 gramos cada uno. El subwoofer, con radiadores pasivos duales, mide 156×156,4×158,5 mm y pesa 1,7 kilos.

Como es habitual en los Pebble, el altavoz derecho es el que tiene todos los conectores y los mandos. Lo une al izquierdo un cable de 1,2 metros, cable que no se puede cambiar. O al menos no sin cargarte la garantía. Es un cable más corto que el de los Pebble Pro que estaba usando, que mide 1,8 metros. Y puede ser escaso de cara a colocarlos sobre tu mesa de trabajo. Yo, por ejemplo, tengo mi portátil sobre un soporte elevado y al lado un monitor Cinema Display de Apple de 24". Y el cable de los X Plus no me da para pasarlo por detrás del soporte y del monitor; me he visto obligado a pasarlo por debajo del soporte y por delante de la pata del monitor. También complica un poco las cosas si tienes que mover los altavoces, ya que hay que moverlos unidos entre sí y por el cable.

Siguiendo con el altavoz derecho, aparte del transductor, en el frontal tiene el mando de volumen, que también sirve para encender y apagar; un botón de selección de entrada; otro para el control de la iluminación; y un LED que indica qué fuente de entrada está en uso. En el lado inferior derecho tiene conectores para auriculares y micrófono (de cuatro y tres polos respectivamente) por si quieres usar cualquiera de esos dispositivos y por lo que sea los conectores correspondientes del ordenador no te quedan a mano. Y en la parte inferior trasera un conector USB-C para conectarlo al dispositivo con el que vayas a utilizarlo; un conector USB-C PD para alimentarlos; y un conector de entrada estéreo de 3,5 mm.

En la caja vienen dos cables USB-C a USB-C de 1,5 metros y un cable con conectores estéreo macho de 3,5 mm de 1,2 metros. Pero nada te impide sustituirlos por otros más largos si así lo necesitas.

De la parte trasera inferior sale también el cable que lo conecta al otro altavoz y el que lo conecta al subfwoofer, que tampoco se puede cambiar, aunque afortunadamente no va unido permanentemente a él sino que lleva un conector RCA en su extremo. Pero este caso mide 1,8 metros, lo que ha sido más que suficiente para poder colocarlo debajo de mi mesa sin problemas. Eso sí, el que el cable del subwoofer esté integrado en el altavoz derecho quiere decir que no puedes comprar unos Pebble X y luego convertirlos en X Plus comprándolo aparte.

Loa altavoces tienen una rosca de trípode en la parte inferior que puedes utilizar para montarlos sobre algún soporte si así lo deseas; no así el subwoofer, que tiene que ir apoyado directamente en el suelo o sobre tu mesa.

Además de a través del conector USB o del de 3,5 mm los Pebble X Plus también soportan Bluetooth 5.3 con perfil A2DP (Advanced Audio Distribution Profile), lo que básicamente quiere decir que los puedes conectar de forma inalámbrica a prácticamente cualquier dispositivo. El codec que usa es el SBC, que utiliza compresión con pérdida. Pero para el nivel de estos altavoces es más que suficiente.

Que cómo suenan, caballero

Aunque con esto no quiero decir que no suenen bien; todo lo contrario. Los X Plus son, con diferencia, los mejores Pebble que he probado. No sólo el subwoofer hace que los bajos suenen fuertes y con cuerpo; las mejoras en los traductores de los altavoces también se notan en el resto de la gama de frecuencias. En esto deben ayudar las funciones de la Acoustic Engine de Creative que incorporan como Surround, Crystalizer, Bass, Smart Volume y Dialog+ cuyos parámetros puedes trastear desde Windows.

La respuesta de frecuencia va, por si quieres saberlo, de los 45 a los 20.000 hercios. Eso recorta un poco por abajo la gama que se supone que podemos escuchar y que teóricamente empieza en los 20 Hz, aunque yo, personalmente, no he encontrado que eso sea un problema. En cualquier caso es un punto de corte habitual para un subwoofer de esta gama. Los Pebble X, por ejemplo, empiezan en los 60 Hz.

Pero aparte de sonar bien, también alcanzan un volumen más que suficiente para tenerlos como altavoces de sobremesa. Yo los he usado alimentados a través de uno de los puertos USB de mi ordenador, lo que les permite dar hasta 15W RMS con picos de 30W, y ni de lejos los puedo usar a tope de volumen sin que me parezca exagerado. Pero si los conectas a un alimentador con PD de al menos 30W –no incluido– los límites son entonces de 30 y 60 W respectivamente. Que ya casi te da para montar una fiesta en el despacho.

Mi mayor pega, aparte de lo del cable corto entre los dos altavoces, es que los Pebble –es de familia– «hablan» cuando los enciendes en modo Bluetooth para decirte que están en modo emparejamiento. Y es algo que no se puede desactivar. Lo que, según en qué entornos, puede ser inapropiado.

Y una función a la que nunca le he encontrado uso es lo de las luces. Si has leído con atención recordarás que ahí arriba he escrito acerca de un botón que controla la iluminación. Y es que los X Plus tienen una serie de ledes en los laterales de los altavoces que van cambiando de color e intensidad según varios modos de funcionamiento, a saber Chasers; Aurora; Peak Meter, que son como una especie de vumetros; Glowing, Wave; y Cycle. Aunque afortunadamente también se pueden apagar. Pero para gustos, colores y tal. Las luces se pueden personalizar usando Windows, Android e iOS. Las puedes ver en acción en este vídeo:

Con un precio de 140 euros los X Plus son, con diferencia, los más caros de la familia. Pero para la calidad de sonido que ofrecen me parecen más que recomendables. Como decía al principio, se han convertido en mis altavoces de uso diario en el trabajo. Si buscas unos altavoces para usar con el ordenador, dales una oportunidad.

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