Por @Alvy — 17 de Noviembre de 2018

Turtle.Audio

Turtle.Audio es una simpática creación de Kyle Stetz: una idea medio experimento, medio-auténtico lenguaje de programación musical-visual. Recuerda poderosamente al lenguaje Logo por aquello de la tortuga y las reglas simples.

En la retícula de la pantalla se pueden dibujar notas de colores con ayuda de unas pocas herramientas básicas. Las líneas marcan el recorrido que seguirá el «secuenciador», comenzando por el punto negro. Esas líneas se definen con las reglas que se tecleen: m (avanzar), r (girar a la derecha), l (girar a la izquierda) y diversas agrupaciones con paréntesis para indicar repeticiones y bucles.

También se pueden definir la velocidad, los sonidos (sintetizador, baterías, etcétera) y otras variables. En el fondo es como jugar a hacer música dibujando líneas, pero las líneas hay que «programarlas». Una vez terminada la composición si se quiere compartir con el mundo se genera una URL única que se puede compartir.

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Por @Alvy — 7 de Noviembre de 2018

Niklas Roy nos escribió para contarnos que ha realizado esta instalación titulada Wasserorgel von Winnenden (el Órgano de agua de Winnenden) en la ciudad del mismo nombre de Alemania. Se trata de un teclado que va conectado a unos tubos de agua a presión para tocar música al mismo tiempo que se lanzan chorros de agua y encienden luces de colores. Tanto el vídeo como la historia de du diseño y construcción son preciosos.

La gente puede tocar música directamente con el teclado o –si no pasa nadie por la calle– el órgano toca fragmentos de música aleatoria por sí solo (lo que se denomina «modo atracción»). La música que se toca queda grabada y se puede oír luego repetida, porque se almacena en una memoria SD. En la página del proyecto hay mucha más información. Además es libre y cualquiera puede descargar los esquemas electrónicos, las plantillas de las piezas y demás para hacer lo que quiera con ello.

El montaje es tremendamente ingenioso y tiene bastante tecnología detrás: el corazón es un Arduino MEGA 2560 al que se une la electrónica de un sintetizador MIDI y un teclado impreso en 3D. Hay relés para controlar los mecanismos de presión que hacen salir el agua, cables por todos lados para llegar hasta las luces y todo está construido de forma sólida y robusta para soportar la dureza de estar en mitad de la calle con gente de todo tipo toqueteándolo todo el día (y la noche). Además es resistente al agua.

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Por @Alvy — 20 de Septiembre de 2018

Hay gente a la que todavía le importa la calidad de la música que escucha, algo que comenzó a perderse cuando tras la irrupción del CD musical empezamos a degradar la música en MP3 «con pérdida»… y de ahí al abismo. Aunque incluso los propios CD modernos a veces suenan mal lo que está claro es que la calidad de los CD es superior a la de los MP3 (al menos para los MP3 inferiores a 160 Kbps) y aunque hay técnicas como el SBR para codificar casi la misma calidad con menos información, lo cierto es que nada como los «originales sin pérdida». ¿Qué opinan los expertos de la calidad de sonido de los servicios de streaming musical?

La respuesta está en este vídeo de Víctor («Whitey») de White Sea Studio donde hace pruebas metódicas con originales en vinilo, CD y diversos servicios de streaming: Apple Music, Spotify (en alta y baja calidad), YouTube y Tidal.

En las comparaciones captura toda la información del streaming de la misma canción, la normaliza y compara cómo se escucha comparándola con los originales sin compresión – y teniendo en cuenta factores de la percepción musical y la forma en que trata cada servicio diversos rangos de frecuencias. (Nota: Irónicamente, al estar el vídeo en YouTube lo que se ve es una «versión Youtube» de la «compresión Spotify», por ejemplo – pero cualquiera podría hacer la prueba por sí mismo siguiendo el método que explica Whitey.)

El resultado es que Tidal es el servicio con mayor calidad de sonido en streaming, con una forma de comprimir y transmitir la música en calidad muy cercana a la de los originales. En segundo lugar estaría Spotify en alta calidad y en baja calidad, tercero quedaría Apple Music y finalmente YouTube Music que sería el peor de todo el grupo.

Naturalmente hay muchos otros factores a la hora de elegir un servicio u otro, especialmente el catálogo de obras disponibles, el precio y la calidad de su app. Pero si hablamos de «pura calidad», esto es lo que hay: Tidal supera a todos los demás.

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Por @Alvy — 12 de Septiembre de 2018

Este reportaje de la Oficina de Patentes Europea tiene como protagonista a Lars Lijeryd, quien con ayuda de otros ingenieros desarrolló la tecnología SBR (Spectral Band Replication, «Replicación de Banda Espectral») que acompaña a los códecs de audio como el MP3 y el AAC.

Su idea era codificar audio de la misma calidad transmitiendo menos información – algo que hace una década (y todavía en parte ahora) era importante porque la transmisión de datos tiene su coste. Ya existían sistemas de compresión como el MP3 y el AAC que permitiendo algo de pérdida de información proporcionaban buenos resultados incluso a tasas de bits bajas. Y tras códecs como el AAC los ingenieros creían que ya poco más se podría avanzar con esas técnicas.

La idea clave del SBR fue aprovecharse de las particulares características del oído humano: los sonidos que podemos escuchar tales como la música o la voz son una mezcla un tanto redundante de diversas frecuencias básicas. Aprovechando esa redundancia el SBR genera las frecuencias altas a partir de las bajas –con ayuda de un extra de información codificada– y el resultado es casi indistinguible del original, aunque con ahorros de hasta el 50% en cuanto a la cantidad de información transmitida.

La idea de Lijeryd pronto se popularizó y su empresa fue adquirida por Dolby por 250 millones de dólares en 2007. A partir de entonces se licenció y actualmente la utilizan más de seis mil millones de dispositivos de todo el mundo.

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