Por @Alvy — 28 de Noviembre de 2022

Software Library: Palm and Palmpilot : Free Texts : Free Download, Borrow and Streaming : Internet Archive

¡Grandes noticias! La buena gente de Archive.org ha añadido a su vasta colección de software histórico una librería de apps para Palm OS con nada menos que 550 apps de la época de los años 90 y 2000. Al igual que con los viejos sistemas operativos, máquinas recreativas y otros gadgets, eso incluye un emulador que funciona sobre el navegador web. Lo único que hay que hacer es un clic sobre las apps en cuestión para lanzarlas sobre lo que vendría a ser una Palm «original» y probar la experiencia.

La Palm era un PDA de los muchos que surgieron a partir de 1995 y que alargaron su vida hasta principios de los 2000. Todas intentaban cubrir las necesidades básicas: agenda, calendario, lista de «cosas por hacer», reloj, alarma, notas– Poco a poco fueron incorporando el correo electrónico, la navegación web –en una Web que no estaba muy preparada para ello– y añadiendo sutilezas interesantes como el reconocimiento de escritura. Palm logró triunfar haciéndolo fácil por el método aparentemente difícil: creando unos gestos muy parecidos a los que las personas usamos al escribir que los usuarios podían aprender en dos minutos porque eran muy intuitivos. Su precisión superaba con mucho a la del Newton de Apple y a otros artilugios similares. Aquello se llamaba Graffiti y fue un invento de Jeff Hawkins que Palm licenció a otros fabricantes.

Graffiti

En el emulador se puede utilizar el ratón como si fuera la punta del lápiz que toca la pantalla y también para escribir letras y números. En la parte inferior hay, como en las Palm de verdad, un área reservada para la escritura: a la izquierda: letras, a la derecha, números. También están disponibles los botones físicos que eran básicamente atajos a las apps más importantes y los iconos de Inicio, Menú, Calculadora y Buscar que básicamente tenían todas las apps. Los primeros modelos de Palm, que se vendieron como churros, eran baratos porque no eran más que plástico, funcionaban con dos pilas AAA, la pantalla era en blanco y negro a 160×160 píxeles y no tenían conectividad inalámbrica; se usaba una base conectada con cable para sincronizar con el ordenador.

Pocket ChessRecuerdo que yo usé un par de Pam entre 1998 y 2001: primero una Palm III y luego una Palm m505; creo que todavía andan por algún cajón, junto con sus cables, cacharritos y los simpáticos lápices metálicos de punta blandita. Luego el imperio Palm se desmoronó con la llegada de los smartphones, que integraron básicamente todas las funciones de las Palm, los Newton y las demás PDAs además de proporcionar telefonía y conectividad inalámbrica.

La de Palm fue una buena era, donde se creó todo un ecosistema de desarrollo de apps de terceras parte -algo que no siempre es fácil- así que es una excelente iniciativa la de Archive.org para que ahora cualquiera pueda experimentar en sus propias manos cómo eran aquellos curiosos cacharros y apps primitivas. Yo he probado lo básico y resulta entrañable; además al PocketChess lo gano todavía.

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Por @Wicho — 14 de Noviembre de 2022

AST SpaceMobile, dentro de su objetivo de crear una constelación de satélites que dé acceso a telefonía 5G de verdad acaba de desplegar la enorme antena de 64 metros cuadrados de su satélite de prueba BlueWalker 3. Según la empresa, es la antena de su tipo más grande jamás desplegada en el espacio.

A diferencia de lo que ofrecen Apple con el iPhone 14 y Huawei con el Mate 50, los satélites de AST Mobile permitirán que cualquier teléfono móvil que soporte 5G pueda hacer y recibir llamadas desde cualquier lugar del mundo, así como enviar y recibir datos. Quizás no a la velocidad tope que ofrecen las estaciones de telefonía en tierra, pero en cualquier caso sin limitaciones muy significativas como las que tendrá el sistema prometido por SpaceX y T-Mobile.

BlueWalker3 desplegado en la factoría en la que fue ensamblado; hay personas a su alrededor que permiten hacerse una idea de su enorme tamaño
BlueWalker 3 antes de ser plegado para su lanzamiento – AST SpaceMobile

Lo que pasa es que para eso necesitan unas antenas enormes. Y a pesar de que la del BlueWalker 3 tiene la mitad de superficie que las satélites de producción BlueBird que tienen pensados ya hay informes de observaciones que le dan magnitud +1. Eso es similar a la de Saturno cuando brilla menos. Así que lo más probable es que mucho antes de que sepamos cómo funciona el satélite en la tarea para la que ha sido diseñado sospecho que veremos cómo interfiere en observaciones astronómicas con la cantidad de luz que va a reflejar. Puedes intentar comprobarlo con tus propios ojos con esta tabla de pasos visibles.

De nuevo estamos ante un enfrentamiento entre la necesidad de dar conectividad –en especial a quienes no la tienen, no a quienes la perdemos esporádicamente– y la de proteger los cielos oscuros.

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Por @Wicho — 14 de Noviembre de 2022

Foto de producto del cargador en la que se ve en ángulo para mostrar la parte superior con sus tres conectores USB, el lateral, y las «patas» que van en el enchufe de la paredHe estado probando un cargador Anker 737, que de los nuevos modelos de la gama GaNPrime de la marca es el que me parece que ofrece mejor combinación de tamaño, peso y potencia como para usarlo de cargador de viaje. Y es que da hasta 120 vatios a repartir entre sus tres puertos USB en un envoltorio compacto. Otra cosa es que tus dispositivos sean capaces de aprovechar toda esa potencia.

Según la combinación de puertos que uses, esta es la potencia máxima que entrega el 737:

  • Un puerto: 100 W en los puertos USB-C; 22,5 en el USB-A.
  • Dos puertos: 120 W entre los dos puertos USB-C; 120 W entre el puerto USB-C superior Y el USB-A; 24 W entre el puerto USB-C central y el USB-A (ojo aquí, que el puerto central se queda muy limitado).
  • Tres puertos: 120 W entre los tres.

El reparto de potencia se hace gracias a la tecnología PowerIQ™ 4.0 de la marca, que va negociando con los dispositivos lo que necesitan en cada momento.

Pero aquí la clave es lo de la potencia máxima. Porque por ejemplo según CoconutBattery mi MacBook Air M1 no es capaz de cargar más que a unos 35 W. Lo mismo pasa con un Air con procesador Intel i7. Así que quedan como unos 50 W «desaprovechados», aunque el 737 es capaz de cargar los dos ordenadores a la vez sin problema alguno.

Esto es una limitación del hardware de los portátiles, ojo, no del cargador. Así que, aunque sobre el papel el 737 tiene cuatro veces la capacidad del adaptador de 30 W de Apple que viene con el ordenador, el ordenador no se carga en la cuarta parte de tiempo. Pero sí es cierto que la potencia extra del 737 permite que el ordenador se cargue con más potencia que con el cargador de Apple, que no pasa de unos 20 W de potencia disponible para cargar si lo estás utilizando al tiempo que lo cargas. Así que en vez de las 4 h 30 que necesita el cargador de Apple para cargar la batería tras haberla dejado vacía, el 737 se apaña con 3 horas. Otros dispositivos que no tengan esta limitación cargarán con más potencia.

Aparte de los dos portátiles citados, he probado a cargar iPhones y teléfonos Android; iPads; tabletas Android; lectores de libros electrónicos Kindle y Pocketbook; y baterías portátiles, todos ellos con cero problemas.

Eso sí, tendrás que asegurarte de que usas los cables USB-C adecuados para soportar los 120 W de potencia máxima del adaptador. O que soporten el máximo de carga del dispositivo que vayas a conectar. Lamentablemente, no todos los cables USB-C son iguales, lo que es un follón del quince.

Dos pequeñas pegas

Sólo tengo dos pegas con el 737: una, que le falta un led que indique que está recibiendo corriente en cuanto lo enchufas. Tampoco estarían de más unos ledes en los puertos USB para indicar que están activos, pero eso me da más igual; ya puedes ver en el dispositivo que tengas enchufado si se está cargando.

La otra, que el enchufe de corriente es fijo. Prefiero los cargadores que tienen un cable que puedes conectar y desconectar, como por ejemplo el mismo de Apple o el Anker PowerPort Atom III Slim, que es el cargador que llevo siempre conmigo. En el caso del 737, como tengas que enchufarlo detrás de una mesita de noche o en el típico enchufe no muy bien pensado que está detrás de la mesa de trabajo en un hotel, tendrás problemas. Aunque lo podrás solucionar si te haces con un cable que tenga un enchufe macho acodado para la pared y un enchufe hembra en el que conectar el 737. Si no lo encuentras hecho, te lo puedes hacer por pocos euros. O, si no, seguro que en la tienda de electricidad del barrio te hacen uno sin problemas.

Por lo demás, el 737 ocupa poco: mide 43×32×80 mm (enchufe de corriente aparte en estos 80 mm), aunque es sorprendentemente pesado con 187 gramos. O más que pesado, sorprendentemente denso para su tamaño. Su reducido tamaño le permite convivir bastante bien con otros cargadores o cables que estén enchufados en la toma de al lado.

Tiquismiquismos aparte, con los tres puertos del 737 puedo cargar sin problemas el ordenador, el móvil y un lector de libros electrónicos o algún otro gadget que se cargue por USB con un sólo cargador, que para mí es el objetivo de los cargadores de viaje. El 737 es, además, absolutamente silencioso; no emite ningún tipo de zumbido ni nada parecido, lo que según lo ligero que tengas el sueño es de agradecer.

Así que no tengo ningún problema en recomendarlo, pero mira antes que tus dispositivos vayan a aprovecharlo. Sale por 95 € en Amazon.

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Por @Wicho — 26 de Octubre de 2022

La versión estéreo de los cascos colocada en su base de carga; delante está el adaptador DECTHe estado probando los auriculares inalámbricos para ordenador Jabra Engage 55. Tienen un gran alcance gracias a que usan el estándar DECT, lo que los hace muy recomendables según en qué entornos. Por otro lado, la posición del micrófono respecto a la boca para conseguir que del otro lado te oigan bien me ha parecido que es un poco demasiado crítica.

El estándar DECT (Digital Enhanced Cordless Telecommunications, Telecomunicaciones Inalámbricas Mejoradas Digitalmente) es muy popular en teléfonos inalámbricos, y una de sus grandes ventajas en su alcance y su relativa inmunidad frente a interferencias. Y la seguridad: las conexiones DECT van cifradas, y en el caso de los Engage 55 con 256 bits, así que en principio dan mayor seguridad que una conexión Bluetooth.

Conversaciones a larga distancia

En el caso de los Engage 55 es cierto que su alcance es mucho mayor que el de unos cascos Bluetooth. Aunque lo de los 150 metros que dice el fabricante es como para tomárselo con muchas reservas, ya que en cuanto empiezas a meter tabiques por medio la conexión se cae a mucho menos distancia. A cambio, se recupera con facilidad en cuanto vuelves a estar dentro del rango del adaptador.

Y es que se conectan al ordenador mediante el Jabra Link 400, que es un disco de 3×1 centímetros que a su vez se conecta al ordenador mediante un puerto USB-A o USB-C. El adaptador que viene en la caja de los cascos ya viene emparejado con ellos, así que para empezar a usarlos no hay más que conectar el adaptador al ordenador y encender los cascos. Cada adaptador soporta hasta tres cascos conectados a la vez, lo que permite mantener una conferencia con un sólo ordenador.

Funcionan sin problema con las principales aplicaciones de videoconferencia; en concreto la variante para Comunicaciones Unificadas (UC) está certificada para Google Meet, Zoom y similares. Pero como el ordenador los ve como una salida y entrada de audio más deberían funcionar con lo que le eches. También hay una variante Microsoft que está certificada para Microsoft Teams. Pero lo cierto es que no veo que haya mucha diferencia ni que esta última sea muy necesaria salvo que necesites usar alguna función específica de Teams.

El adaptador tiene un LED circular en una de sus caras que indica distintos aspectos de su funcionamiento. Pero como el cable de conexión al ordenador es corto y un tanto rígido te puedes encontrar que según la orientación del puerto USB-A en el que lo quieras conectar te resulta imposible verlo porque queda boca arriba. O si el puerto está en la parte trasera del ordenador, pues ya da igual la orientación porque simplemente no lo verás. En el caso de la versión USB-C no tendrás, obviamente, el problema de la orientación. Pero sí el de la ubicación del puerto.

Existe también la posibilidad de conectarlos directamente al ordenador mediante un cable USB que vaya al conector micro-USB de los cascos. Pero en ese caso se pierde la función de control de llamadas y tampoco funciona el LED que indica que estás en una llamada.

Y ojo, aunque cada vez hay más móviles con conectores USB-C, los Engage 55 no son compatibles con móviles ni con tablets aunque compres esa versión.

Variantes según gustos y necesidades

Los Engage 55 existen en tres versiones: estéreo, mono y convertible. Los estéreo son unos auriculares de diadema que cubren las dos orejas; la mono es un sólo auricular con una diadema para sujetarlo a la cabeza que deja una oreja libre; la convertible cubre una sola oreja pero se puede usar bien con un gancho que lo sujeta a ella, con una diadema, o con una banda de cuello. Como el brazo en el que está el micrófono gira 360 grados puedes usar la versión mono y la convertible en cualquiera de las orejas. Y de hecho puedes hacer lo mismo con la versión estéreo. En ese caso gracias a la aplicación Jabra Direct puedes configurar sobre qué oreja has puesto el auricular con el micro para que cada canal del sonido suene dónde debe.

Mi mayor queja con ellos, como decía arriba, es que la posición del brazo que contiene el micro es bastante crítica para que te oigan bien. Aunque puede sea porque tengo una cabeza demasiado grande. Lo que no quiere decir que sea cabezón. Pero al ser rígido el brazo tampoco es posible acercar más el micro a la boca. En la versión estéreo el brazo del micro incluye un cómodo botón para silenciarlo y un LED que indica que estás hablando; en las versiones mono o convertible el botón de silencio está en la parte trasera del auricular. Los cascos tienen una función de reducción de ruido activa que no se puede desactivar.

El resto de los controles están en el auricular derecho (o único en el caso de las versiones mono o convertible. Un botón en la parte superior sirve para subir el volumen; su gemelo en la parte inferior lo baja. Los dos son lo suficientemente grandes para encontrarlos y pulsarlos sin necesidad de verlos. El botón del centro del auricular hace el resto de las funciones de control: recibir o rechazar llamadas, ponerlas en pausa, etc.

Hay un led debajo del botón de llamada en la versión estéreo y uno circular que lo rodea en las otras dos versiones que se corresponde con el LED del adaptador DECT… pero con los cascos puestos tampoco puedes verlo.

El sonido de los auriculares me ha sorprendido muy positivamente, en especial teniendo en cuenta que las almohadillas apenas miden cinco centímetros, con lo que, al menos en mi caso, no cubren la oreja del todo. Eso sí, en cuanto empiezas a alejarte del adaptador y a meter algunos tabiques por medio la calidad del sonido, empezando por los bajos, va empeorando. Aunque, como decía antes, puedes usarlos a unas distancias del ordenador que con unos cascos Bluetooth serían impensables.

La duración de la batería en el modelo estéreo es de hasta 13 horas según el fabricante. Y lo cierto es que nunca he conseguido agotar la carga a pesar de usarlos para escuchar música mientras trabajaba. En cualquier caso, la carga necesita entre 2,5 y 5 horas según la potencia que entregue el puerto USB al que los conectes para cargar, así que puedes hacerlo por la noche. O durante el uso; siguen funcionando aunque conectes el cable de carga. Y si tienes prisa por cargarlos, siempre puedes usar la base de carga opcional que se ve en la foto de arriba y que los carga en 1,5 horas. Un punto importante es que tanto a la versión estéreo como la mono se les puede cambiar la batería según su rendimiento se vaya deteriorando.

Los Engage 55 no son baratos: en Amazon van desde unos 196 euros en la versión convertible sin base de carga hasta los 250 de la versión estéreo con conector USB-A y base de carga. Pero si necesitas el alcance y la seguridad del estándar DECT me parecen una opción recomendable.

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