Por @Wicho — 5 de Diciembre de 2018

Impresora en 3D trabajando – Inés Álvarez Fdez en Unsplash

Chris Anderson, conocido por haber sido durante mucho tiempo el director de Wired y por haber popularizado el concepto de la larga cola, hablaba hace unos días de cinco tecnologías que el creyó que lo iba a petar y estar en todas partes pero que no lo han hecho.

Son estas, junto a una breve explicación –a fin de cuentas lo publicó en Twitter– de por qué cree que no ha sido así:

  1. Popularización de la fabricación de sobremesa (impresión 3D, control numérico): demasiado complicado, no hay una aplicación que las justifique para la mayoría de la gente.
  2. Hardware libre: demasiado complicado para los aficionados. Y ordenadores en una sola placa como la Raspberry Pi lo hicieron básicamente innecesario.
  3. Que la Xbox iba a superar a la Playstation gracias a la capacidad de usarla desde un PC. Aún no tiene claro por qué no ha sido así.
  4. El yo cuantificado. Dice que una década después aún no saca información relevante de todos sus wearables, que no se cree que las apps aún no estén correlacionando datos automáticamente.
  5. Un cielo cubierto de drones por todas las regulaciones, los riesgos, y que aún no está claro el retorno sobre la inversión.

{Foto por Inés Álvarez Fdez en Unsplash}

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Por @Alvy — 4 de Diciembre de 2018

TL;DR: los smartphones apenas aparecen en muy breves secuencias en las diez películas más taquilleras del año, aunque son dispositivos omnipresentes y absorbentes de nuestro tiempo en el MundoReal™.

Este estupendo análisis de Nerdwriter titulado ¿Por qué hay tan pocos teléfonos inteligentes en las películas? comienza con una frase de Werner Herzog procedente de otro contexto pero cuya idea general podría aplicarse: las películas, series y programas más exitosos (cine, televisión) no son tanto un reflejo de la realidad como un la forma en que nos gustaría que fuera la realidad.

Para analizar esta peculiar de relación de amor-odio con los teléfonos móviles Nerdwriter repasó las diez películas más taquilleras de 2018: desde Black Panther a Solo, pasando por Los Vengadores: Infinity Wars, Jurassic World o Los Increíbles 2, entre otras. Anotó cuántos teléfonos móviles aparecían y cómo se usaban. El resultado: sorprendentemente pocos y para usos poco habituales, comparándolo con su omnipresencia en la vida real y para usos comunes como enviarse mensajes y las redes sociales (que ni siquiera aparecen en las diez películas).

En muchos casos los móviles tienen solo «usos propios de héroes y espías» («hackear cosas», hacer de rastreadores GPS y similares) y sólo en unas pocas ocasiones se usan para videollamadas o leer noticias, que sería el caso más parecido a la realidad (minipunto para Jurassic World). En ocasiones, como en Solo, ni aparecen como tales, obviamente porque en las galaxias muy, muy lejanas ya se han debido librar de esa tecnología, o tienen irresolubles problemas de cobertura. En Los Vengadores nadie tiene móvil, sólo Tony Stark (Ironman) abre uno y resulta que es… un ladrillófono de concha de AT&T (!!)

De todos modos, me parece que Nerdwriter olvidó dos cosas:

Ha habido películas y series en las que los móviles aparecen continuamente o incluso tienen «papeles» relevantes, e incluso se han visto grandes esfuerzos para «integrar» cinematográficamente las nuevas formas de comunicación (se me ocurre la primera temporada de Sherlock). Pero lo cierto es que si se intentar filmar como tal, algo más parecido a la realidad resultaría completamente aburrido: gente parada mirando a su terminal y tecleando cosas sin transmitir siquiera emoción.

El segundo problema es que los móviles destrozan cualquier buen guión. Si hubiera móviles en la galaxia muy, muy lejana la princesa Leia hubiera enviado los planos de la Estrella de la Muerte por el WhatsApp galáctico en un instante. ¡Zap! Y fin de la película. En cualquier episodio de Expediente X los detectivas podrían avisarse, saber dónde están y cómo coordinarse… Siguiente capítulo (como en los 90 si había móviles, lo resolvieron dejándolos continuamente «fuera de cobertura»). Y en cualquier peli de miedo los usarían para tomar fotos y grabar vídeos de los fantasmas, monstruos o seres de ultratumba y que los demás les creyeran. ¡Oh, casualidad! Me dejé el móvil en el coche/casa/habitación (tan increíble como las propias películas).

Quizá todo esto debiera sumarse a esos pensamientos más socioculturales acerca de que quizá las películas son más como nos gustaría que fuera el mundo y no como es en realidad: zombies caminando por las calles mirando al teléfono, gente grabando mensajes como si tuvieran una tostada en la mano o personas que fotografían cada plato antes de comérselo.

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Por @Alvy — 30 de Noviembre de 2018

Unidad Dual SanDisk USB Tipo C

Nos enviaron para probar una Unidad Dual USB Tipo C de 32 GB de SanDisk que básicamente un pendrive USB, de diseño sencillo y elegante aunque con algunas particularidades.

El primero es que tiene dos conectores físicos: un USB Tipo A (el conector grande de toda la vida) y otra USB Tipo C (el más moderno tanto para ordenadores como para teléfonos y tabletas. Basta mover una palanquita para que el conector A o C salga por uno de los extremos y quede bloqueado (se pulsa para desbloquear); sólo se puede usar uno a la vez. La unidad en sí es pequeña y por su diseño no da problemas con otros cables o conectores al enchufarla en los puerto. La he probado con un MacBook Pro, un MacBook Air, un iMac de los antiguos y en varios hubs USB, sin mayores problemas.

En cuanto a capacidad y velocidad está disponible en versiones de 16/32/64/128 y 256 GB y se indica que alcanza una velocidad máxima de 150 MB/s (megabytes por segundo). Este dato es siempre el «rendimiento teórico», que como se puede imaginar depende de varios factores:

  • Esa tasa máxima es para lectura; en escritura es menor.
  • Es necesario que el ordenador o dispositivo sea USB 3.0 o 3.1 (y los móviles requieren el OTG, On-The-Go), pero por suerte ya casi todos los equipos modernos lo son.
  • También depende de qué se vaya a copiar: no es lo mismo un archivo de 16 GB que 150.000 archivos que sumen 16 GB.
  • Ojo con los hubs USB si la unidad no se conecta directamente al equipo/dispositivo; los más viejos pueden ser sólo 2.0 (o peor) y esto disminuye mucho la velocidad.
  • Y ojo también con el formato de la unidad; el rendimiento puede variar según sea MacOS Plus, FAT o ExFAT y si está encriptada o no. (La probé con MacOS Plus y con FAT, siempre sin encriptar).

En mis pruebas por ejemplo puede hacer una copia/escritura de un fichero de 4 GB a la unidad en ~150 segundos (que son unos ~27 MB/s), mientras que la lectura del mismo archivo para copiar a un disco duro fueron sólo ~30 segundos (~137 MB/s), mucho más cerca del máximo teórico. Del mismo modo mientras que grabar en la unidad 14.000 archivos totalizando 12 GB requirió 560 segundos (~22 MB/s), para leerlos sólo se necesitaron 210 segundos (~60 MB/s).

Algo que no llegué a probar es el SanDisk Memory Zone, que es un software que permite explorar y transferir archivos en teléfonos Android, algo que suele ser un poco complicado si no se sabe dónde están las cosas, si no se quiere instalar software en el ordenador o si la conexión wifi es tirando a lenta. Una de las sugerencias del fabricante es usar esta memoria como almacen «extra» para fotos o vídeos que se graban con el móvil.

El detalle del «formato dual» de sus dos USB resolverá las necesidades concretas de algunas personas. A mi me ha resultado especialmente útil para copiar y leer de un ordenador que es sólo USB Tipo C (MacBook Pro) a otro USB A (MacBook Air), principalmente en esas interminables copias de unos pocos GB pero muchísimos archivos –del orden de 100.000 o 200.000– que a través de wifi se hacen eternas. No hay que olvidar que un pendrive no es un disco duro, pero que al menos cuente con la tecnología más moderna y rápida alivia bastante la situación para muchos usos.

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Por @Wicho — 26 de Noviembre de 2018

Algunos vuelos pasados en App in the AirHe estado probando App in the Air, una aplicación para Android e iOS que te permite estar informado desde un solo sitio de todos tus vuelos y también de aquellos vuelos en los que tú no vas pero que te interesan por algún motivo.

Es cierto que hoy en día muchas aerolíneas se esfuerzan en tenerte al tanto de las novedades de tus vuelos mediante correo electrónico, su propia app, o incluso mediante SMS. Pero a veces sucede que estos métodos de notificación no funcionan, o que la reserva la ha hecho alguien a tu nombre y no ha introducido tus datos de contacto.

App in the Air, sin embargo, es capaz de, a través de acuerdos que tiene con socios como FlightStats y similares, obtener información de aquellos vuelos que tú le digas y avisarte cuando se abre el check-in en línea, cuando se abre el embarque, de recordarte que tienes un vuelo que coger, de si va a salir en hora o con retraso y de si hay cambios de terminal y/o puerta de última hora. Es capaz incluso de saber en qué avión en concreto vas a volar y si tiene wifi o no, si tiene poco o mucho espacio para las piernas, y cosas así.

También da información meteorológica en origen y destino y un montón de información sobre los aeropuertos por los que vas a pasar como dónde hay enchufes, el tiempo que se tarda típicamente en pasar los distintos controles, o planos para que no te pierdas. Deja añadir reservas de coche y hotel, documentos asociados al viaje, llevar un control de gastos, o incluso medir el equipaje usando la cámara del móvil para ver si entra dentro de las dimensiones permitidas.

Eso sí, las alertas pueden verse en cualquier momento en la app, que es gratuita, por cierto. Pero si quieres recibir notificaciones push hay que pagar 14,99€ al año o bien hacer un pago único de 54,99€ que te asegura recibir notificaciones para siempre. O al menos mientras exista la app.

Para añadir vuelos a la app hay la opción de darle acceso a tu(s) programas de pasajero frecuente para que los importe automáticamente, en cuyo caso verás también el sado de puntos. Hay incluso de darle acceso a tu correo electrónico para que intente leer automáticamente los correos de confirmación para añadir los vuelos automáticamente. Y también es capaz de importarlos de tu calendario y añadirlos. Cualquiera de estas opciones requiere, claro, decidir que puedes confiar en que los desarrolladores de App in the Air no van a hacer un uso maligno del acceso que le estás dando a la app a tus cuentas.

Pero también los puedes añadir a mano, lo que gracias al acuerdo con FlightStats no es muy doloroso, porque con decirle el número de vuelo y la fecha la aplicación conseguirá el resto de los datos del vuelo automáticamente.

Perfil en App in the AirAparte de su utilidad para llevar el control de tus vuelos App in the Air incluye también una parte de gamificación en la que puedes ver en qué porcentaje estás de todos los usuarios de la app en todo el mundo y qué logros has conseguido en cuanto a kilómetros recorridos, países visitados, número de aeropuertos en los que has estado, aviones distintos en los que has volado, etc.

Todo esto que he contado hasta ahora hace que App in the Air me parezca verdaderamente útil, pero para mí hay un detalle que es como la guinda sobre el pastel: la aplicación te permite hacer el seguimiento de vuelos en los que tú no vas.

Para ello basta con que los introduzcas a mano y luego los asignes a la pestaña Personas, por aquello de no tenerlos mezclados con los tuyos. Sirve tanto para familiares, amigos y allegados como para cualquier otra persona. O, ya puestos, para cualquier vuelo en el que no vaya nadie que conoces pero que te interesa tener controlado porque es el primer vuelo de una ruta, de un avión determinado, o cualquier otra «aerotrastornadez» más.

Sin embargo como alguien que organiza con frecuencia eventos a los que viene gente en avión lo de poder tener guardada en un solo sitio la información de los vuelos de todas las personas que vienen y el poder recibir notificaciones al respecto me parece una forma estupenda de ahorrar tiempo y mantener las cosas bajo control con mucho menos esfuerzo que si tienes que ir recopilando información de los vuelos por ahí.

Así que, por si no había quedado claro, me parece una aplicación de lo más útil aunque no seas precisamente Ryan Bringhman.

(Gracias por la pista, Win).

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