Por @Wicho — 14 de Enero de 2020

Kindle Oasis de 2019Estas últimas semanas he estado probando el Kindle Oasis de 2019. Es la tercera versión del modelo tope de gama de los lectores de libros electrónicos de Amazon. Pero, siguiendo la costumbre, se sigue llamando Kindle Oasis igual que las dos versiones anteriores.

Aunque en este caso quizás esté más justificado que nunca porque los cambios entre el Oasis de 2017 y el de 2019 son mínimos. Con unas medidas de 159×141×3,4-8,4 mm es una décima de milímetro más gordo por el lado de los botones y sigue siendo, con diferencia el más grande de los Kindles. En cambio con un peso de 188 gramos ha adelgazado seis respecto al modelo anterior. Conserva la certificación IPX8 del modelo anterior, lo que quiere decir que soporta una inmersión accidental en agua dulce a una profundidad de 2 metros durante 60 minutos.

Por lo demás la pantalla sigue siendo, igual de nuevo que en el de 2017, de 7 pulgadas con tecnología Paperwhite y E Ink Carta™, 300 puntos por pulgada, escala de grises de 16 tonos e iluminación. Aunque he de decir que de todos los Kindle que he probado la del Oasis de 2019 es la que más imagen fantasma deja al ir cambiando de páginas. No es muy intenta ni molesta, es simplemente una tenue sombra. Pero se ve. Se puede hacer que el Oasis refresque pantalla con más frecuencia, así que puedes hacer que se vaya antes. Pero insisto, no me parece preocupante.

El cuerpo es metálico y se ve muy sólido, aunque yo le pondría una funda porque en especial la parte trasera es una especie de imán de rayaduras. Está disponible en grafito o dorado.

Como ya es norma en los Kindle la pantalla es el interfaz principal de manejo del Oasis aunque también tiene botones físicos para cambiar de página, algo de lo que soy muy fan. Puedes escoger cuál de ellos avanza y cuál retrocede y el sensor de orientación hace que cambien según estés sujetando el Oasis con la mano derecha o con la izquierda. También tiene un sensor de luz para ajustar automáticamente el brillo de la pantalla.

Y como un Kindle es un Kindle es un Kindle es un Kindle su funcionamiento en cuanto a opciones de lectura, funciones extra como consulta de Wikipedia y diccionarios, sincronización de contenidos a través de la cuenta de Amazon del usuario y demás es igual al del Oasis original, así que a su reseña me remito en esos aspectos. Es cierto que con los años que han pasado hace las cosas un pelín más rápido porque lleva un procesador más potente pero creo que eso a duras penas lo puede notar nadie en el uso normal del dispositivo.

En cuanto a formatos, soporta el formato 8 Kindle (AZW3), Kindle (AZW), TXT, PDF, MOBI sin protección y PRC de forma nativa. Mediante la conversión adecuada también soporta HTML, DOC, DOCX, JPEG, GIF, PNG y PMP. Y luego está Calibre.

La carga sigue haciéndose, curiosamente, mediante un conector micro USB; quizás Amazon podía haber aprovechado ya para migrar a USB-C. La batería se carga en unas cuatro horas y según Amazon dura semanas. Pero como siempre es una estimación demasiado optimista o para quienes no leen mucho. Yo diría que nadie te libra de cargar el Oasis como una vez a la semana si le das medianamente a la lectura. Aunque eso también depende mucho del uso que hagas de la iluminación de la pantalla y de sus opciones de conectividad.

Una cuestión de color

Una de las grandes diferencias entre este Oasis y el anterior es que la iluminación de la pantalla corre a cargo de 25 ledes frente a los doce del de 2017, que a su vez mejoraba los ocho del Oasis original. Eso hace que la luz quede perfectamente distribuida por la pantalla sin que, al menos a mis ojos, se aprecien diferencias entre unas zonas y otras.

Y, sobre todo, y esta es la gran novedad del Oasis de 2019, se puede programar la iluminación de la pantalla para que se vaya volviendo más anaranjada (o amarillenta, según lo veas; Amazon dice que es ámbar) entre ciertas horas o que se active, por ejemplo, entre la puesta y la salida del Sol. El nivel de amarilleamiento es también ajustable. Este tipo de función, disponible cada vez más en otros dispositivos móviles e incluso ordenadores, ayuda a la hora de conciliar el sueño cuando se usan por la noche.

El Oasis de 2019 está disponible en tres configuraciones: 8 GB de almacenamiento y WiFi, 32 GB y WiFi o 32 GB con WiFi y 4G gratis. La primera configuración sale por 249,99 euros; la tope de gama por 399,99. Aunque si lo quieres en dorado sólo tienes la opción de 32 GB con WiFi por 279,99 euros.

Yo creo que el modelo de 8 GB es más que suficiente para todo el mundo, en especial porque si necesitas una conexión a Internet siempre puedes compartirle la del móvil. Además, aunque soporta audiolibros, que ocupan más, en la tienda española aún no están disponibles.

La duda, igual que ya me pasó en su momento con el Oasis de 2017 es si es lo suficientemente mejor que el Paperwhite, que tampoco está nada mal. Pero creo que en este caso, aunque el precio es algo elevado, la función extra de darle calidez a la pantalla sí puede ser un factor decisivo a la hora de escogerlo, en especial para quienes leemos de noche.

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear
Por @Wicho — 30 de Diciembre de 2019

Una base eero en la mano
Una base eero en la mano – Microsiervos

En la versión del siglo XXI de la pirámide de Maslow la base está formada por tener conexión a Internet, aunque las versiones más modernas ponen incluso antes tener batería en tus dispositivos móviles. Al principio quizás bastaba con tenerla en una sola habitación de la casa. Pero con el tiempo y la proliferación de cacharrería que necesita estar conectada a una red como por ejemplo ordenadores, móviles, tablets, consolas, lectores de libros electrónicos, e incluso básculas ha habido que ir ingeniándoselas para que la WiFi llegue a toda la casa o a toda la oficina.

Para esto han indo apareciendo múltiples soluciones que van desde pasar cable e instalar bases de acceso allí dónde sea necesario a usar dispositivos PLC que pasan la conexión de red a través de la instalación eléctrica de la casa o usar dispositivos que usan el protocolo WDS, por citar algunos ejemplos.

Esto está mallado

Pero lo que está imponiéndose recientemente es el uso de dispositivos que soportan la creación de redes wifi malladas, que en términos nada técnicos quiere decir que básicamente se buscan la vida para conectarse unos con otros y extender la cobertura WiFi sin necesidad de tener a mano un técnico de redes ni recurrir a la Fuerza ni nada parecido.

Las bases eero de Amazon son pertenecen a esta última categorías. Me han prestado un set de tres para probar. La instalación consiste en descargar la app, disponible para Android 5.0 o iOS 10 y posteriores y seguir las instrucciones que va dando la aplicación.

Lo primero –y lo que menos me gustó al principio– es crear una cuenta en eero. Pero a cambio eso permite gestionar tus dispositivos y tu red desde cualquier otra red del mundo. Nombre, teléfono y una dirección de correo electrónico son suficientes. Además de aceptar los términos y condiciones de uso, claro.

Hecho eso la app te pide que identifiques qué dispositivo vas a usar como puerto de enlace –el dispositivo base de tu red eero– que puede ser un eero o un eero Pro. Una vez que se lo dices una nueva pantalla te indica lo que vas a necesitar (el eero, su fuente de alimentación y el cable de red, ambos incluidos en la caja) y el módem de tu proveedor de acceso, que acto seguido tendrás que apagar. Luego tienes que conectar el eero a cualquiera de los puertos ethernet disponibles en el módem y después conectar tanto el eero como el módem a la corriente.

Red eero en líneaEl móvil se conectará al eero vía Bluetooth, así que tendrás que darle permiso para ello. Una vez enlazado con el eero te va a preguntar dónde está –esto es a título informativo, para que puedas distinguir unos de otros– y el nombre y clave de la red que quieres crear. Con eso la aplicación lo configurará para conectarse a Internet a través del módem y lo registrará en los servidores de eero. Si todo va bien una gran franja verde en la parte superior de la pantalla de tu móvil e indicará que estás en línea. Y ya está. Ya tienes Internet a través de ese eero. En mi caso está dando consistentemente 480 Mbps de bajada y 48 de subida en una red de 500/50. Quizás tras instalarlo te aparezca alguna actualización del firmware para instalar, lo que puedes hacer en ese momento o dejar para más adelante; el eero por defecto busca y aplica las actualizaciones automáticamente.

El siguiente paso es añadir un segundo dispositivo. Escoger la ubicación tiene casi más de arte que de ciencia y depende mucho de la forma de tu casa, de si tiene más de una planta, etc. Pero en eso la app también te ayuda. En cuanto le dices que quieres añadir otro eero te pregunta la forma de tu casa y te sugiere dónde colocarlo.

En el caso de la mía, que es alargada, el módem está instalado en un extremo de la casa y la habitación más lejana que hay que cubrir con WiFi está a unos 15 metros y varios tabiques en línea recta. Así que siguiendo las instrucciones de la app, aunque por otra parte era lo más lógico, coloqué el segundo eero en el recibidor, a unos nueve metros y dos tabiques del primero. La app sugiere colocarlos en un lugar despejado y apoyados sobre una superficie dura para maximizar el rendimiento de la red. También sugiere colocarlos lejos de dispositivos electrónicos o electrodomésticos ya que los objetos metálicos pueden bloquear las señales de la wifi. Para añadirlo a la red sólo hay que enchufarlo y en cuanto arranca la app lo detecta, hace una prueba para comprobar la calidad de la conexión, y si todo va bien te pregunta dónde está, de nuevo para poder identificarlo.

El tercer eero se fue para la habitación más alejada, y de nuevo basta con enchufarlo para que la app lo detecte, compruebe la conexión, y lo añada a la red. Con decirle la ubicación, listo.

Con otros dispositivos y sistemas operativos los resultados pueden variar pero medidas desde un iPhone 8 con iOS 13.1.3 y Speedtest 4.1.12 con esta disposición el eero del recibidor da unos 170 Mbps de bajada y 30 de subida y el tercero da 75 y 30 respectivamente. El eero del recibidor está al lado de la base de un teléfono DECT y he comprobado que no afecta a la velocidad que la base esté encendida o no. El de la habitación está un poco por encima y a la derecha de una tele LCD y de nuevo no le afecta en la velocidad que esté encendida o no.

Quizás moviendo el eero del recibidor a la habitación de al lado y el tercero a la habitación de al lado de la que está podría conseguir algo más de velocidad –de ahí lo de que la colocación de los dispositivos es un poco un arte que decía antes–. Pero en cualquier caso para nuestras necesidades y en el uso habitual con ordenadores, móviles, tablets, consolas y un Apple TV la red va más que bien. Los dispositivos se pueden ir moviendo por toda la casa y se van conectando automáticamente y sin cortes a la base que tienen más a mano o de la que reciben mejor señal, así que en ese sentido la red funciona también de maravilla.

Una app para dominarlos a todos

Aparte de utilizarla para configurar las bases eero y la red la app sirve también para monitorizar el funcionamiento de ésta. Cada dos días y de forma automática hace pruebas de velocidad, lo que permite ver si se mantienen las prestaciones. Si se lo permites te informará mediante notificaciones si hay algún problema en la red, si detecta algún dispositivo nuevo, o si ha instalado una actualización de software.

Red eero en líneaTambién permite ver qué dispositivos están conectados a cada una de las bases, el consumo de ancho de banda que está haciendo, su dirección IP, su MAC, el fabricante, y, si hace falta, bloquear su acceso a la red hasta nueva orden. Los dispositivos, por cierto, se pueden asignar a un perfil, que puede ser cada una de las personas de la familia, o a un grupo por tipo de dispositivo (consolas, por ejemplo), o lo que se nos ocurra. Esto permite ver qué dispositivos tiene en línea en cada momento cada uno de los usuarios o perfiles y bloquear su acceso si es necesario, y también se pueden añadir pausas programadas. Eso sí, cada dispositivo de la red sólo puede pertenecer a un perfil, así que si asignamos una consola a un usuario luego no podemos asignarla a un grupo de consolas que esté programado para una pausa automática.

Otra opción es activar una red limitada para invitados que no da acceso a los archivos de red, la transmisión de audio o a los dispositivos inteligentes que pueda haber en la red. Se accede a ella mediante un código QR que puedes enviarles por SMS, Slack o similar –o bien imprimir y dejar en algún sitio a la vista–. Y también puedes dar acceso de invitados a la red principal mediante el mismo proceso. Así, en ambos casos, te evitas tener que andar contándoles el nombre de la red y la clave y los datos de configuración.

Y si vives en Canadá o en los Estados Unidos puedes optar por una suscripción a Secure o Secure+. La primera ofrece protección avanzada contra las amenazas en línea para todos los dispositivos de la red, bloqueo de anuncios, la opción de que todas las búsquedas sean seguras vía Google independientemente de cómo estén ajustados los dispositivos, filtrado de contenido, y soporte VIP. Secure+ incluye además cuentas en 1Password, Encrypt.me, y Malwarebytes. Secure y Secure+ aparecen en la pestaña Descubrir de la app; por eso aparece en blanco si no estás en uno de los países afortunados; sería mejor que lo indicara expresamente en lugar de tenerte preguntándote por qué la pestaña aparece en blanco.

Esa pestaña es también la que muestra la opción de configuración fácil de wifi de Amazon: si tienes almacenadas en tu cuenta de Amazon las contraseñas de esos dispositivos intentarán conectarse a tu cuenta de forma automática en cuanto los enganches a una red eero.

Y si te molestan los ledes blancos de las bases que indican que están encendidos puedes optar por apagarlos, aunque seguirán funcionando cuando tengan que avisarte de algo.

Una última opción que ofrece la app en Configuración - Avanzado - eero Labs es la de probar nuevas funciones que aunque aún están en versión beta y por ello no incorporadas por defecto pueden mejorar el funcionamiento de la red. De las disponibles en el momento de escribir esta reseña la más interesante me parece la de Cambio automático de banda, que intenta forzar a los dispositivos a usar la banda de 5 GHz, que da mejores prestacioines.

En definitiva, las bases eero son ridículamente sencillas de poner a funcionar y van como un tiro. Por los 279€ en los que sale el conjunto de tres –aunque se pueden ir comprando sueltas– es una opción más que recomendable para arreglar la cobertura wifi de una vez por todas. Por mi parte es una de estas ocasiones en las que voy a lamentar mucho tener que devolver unos dispositivos en prueba.

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear
Por @Wicho — 23 de Diciembre de 2019

Kobo Libra H2OHe estado probando durante unas semanas el Kobo Libra H2O, un lector de libros electrónicos multiformato que me ha dejado muy buenas impresiones.

Se trata de un dispositivo con una pantalla E Ink Carta de 7" retroiluminada y una resolución de 1.680×1.264, lo que equivale a 300 puntos por pulgada. La luz es regulable, aunque no de forma automática. Pero el interfaz tiene un detalle muy bien pensado –aunque se puede desactivar– que es que permite subir y bajar el brillo de la pantalla deslizando el dedo hacia arriba o hacia abajo por el lado izquierdo de ésta.

El Libra mide 144×159×5 mm en su parte más delgada, aunque sube a los 7,8 mm en la parte del «asa». Su peso es de 192 gramos.

Dispone de un sensor de orientación, que se puede desactivar, pero que permite usarlo en apaisado y, sobre todo, tanto agarrándolo con la mano izquierda o la derecha según la preferencia del usuario o lo cansada que tenga la mano en ese momento.

Dado que la pantalla es táctil y es el interfaz principal del dispositivo éste sólo tiene tres botones: el de encendido y los dos de cambiar de página, aunque también se puede cambiar de página tocando la pantalla o deslizando un dedo por ella. Se puede escoger cuál de los dos avanza página y cuál retrocede. Y esa asignación se conserva, lógicamente, aunque gires el dispositivo para cogerlo con la otra mano. Personalmente soy muy partidario de los botones físicos de cambiar página; tener que andar moviendo el dedo para tocar la pantalla para cambiar página me parece incómodo.

Hay una opción interesante para quienes no tenemos una vista perfecta que es la curiosamente denominada «modo de impresión grande» que básicamente hace que todo el interfaz se muestre más grande.

Como característica extra cumple con los requisitos IPX8. Esto quiere decir que es resistente al agua hasta una profundidad de dos metros durante un máximo de 60 minutos, así que te lo puedes llevar a la playa, al río o a la piscina sin demasiadas preocupaciones.

Tiene ocho GB de almacenamiento, de los que quedan libres algo más de seis. El contenido se le añade enchufándolo al ordenador mediante un cable micro USB, lo que hace que aparezca como un disco externo. En él puedes crear carpetas y subcarpetas para organizar tus libros. Pero ojo, el H2O no las reconoce y te muestra todo el contenido junto, aunque lo puedes organizar en colecciones. Es importante que después de haber empezado a leer un libro y de hacer subrayados y tomar notas no lo muevas de carpeta porque esos datos están en un archivo invisible que no se mueve con el libro al cambiarlo de carpeta. De todas formas si luego mueves el libro de vuelta a su carpeta original tus subrayados y notas vuelven a aparecer.

La batería es de 1200 mAh. Y si le haces caso a la ficha técnica del producto esto quiere decir que dura semanas. La realidad es que no, ni de coña. Dependiendo de cuanto leas cada día, del uso de la luz y de la wifi la batería va a durar mucho menos que eso. Pero con cargarla una o dos veces a la semana probablemente sea suficiente, lo que no está nada mal.

Gestión de contenidos

Soporta contenidos en formato EPUB, EPUB3, PDF, MOBI, JPEG, GIF, PNG, BMP, TIFF, TXT, HTML, RTF, CBZ y CBR. Los PDF y los cómics se ven razonablemente bien aunque la pantalla sea de sólo siete pulgadas, lo que es especialmente importante teniendo en cuenta que muchas veces los PDF están diseñados para tamaños más grandes.

Kobo no da datos acerca del procesador que monta pero los contenidos tipo texto los mueve sin problema, lo mismo que los PDF aunque no sean de un tamaño optimizado para su pantalla. Con los cómics va un poco más a remolque, en especial si quieres desplazarte por ellos deslizando el dedo sobre la pantalla. Pero no es nada insoportable. El navegador web incorporado –en versión beta– tampoco va a la velocidad de la luz aunque la verdad es que no se me ocurren muchos motivos para usarlo; y también es cierto que la inmensa mayoría de las páginas web no están optimizadas ni tienen versión para un dispositivo como este.

El H2O, como los demás lectores de libros electrónicos de Kobo, se puede asociar a una cuenta de la tienda de libros de la marca. Los libros adquiridos ahí se sincronizan automáticamente entre distintos dispositivos, así como los subrayados y notas; no así los libros que hayas metido directamente en el lector. Es posible configurar el lector para que en cuanto termines un libro adquirido en la tienda Kobo lo elimine de la memoria, aunque siempre puedes recupearlo cuando quieras. De todos modos, con más de 6 GB disponibles habría que tener un poco de Diógenes digital para llenar la memoria del Libra-

Aunque no ve las carpetas en las que puedas organizar tu contenido el H2O permite crear colecciones en las que agruparlo para que te sea más fácil de encontrar (novela, ensayos, cómics, divulgación, lo que quieras). Cualquier título puede estar además en varias colecciones. Pero –y es un gran pero– si la colección incluye tan sólo un título no comprado en la tienda Kobo esa colección no se sincronizará con tu cuenta ni con ningún otro dispositivo que tengas asociado a ella. Insisto: no es que no se sincronice el contenido que hayas metido a mano y sí el adquirido en Kobo sino que en cuanto una colección incluye contenido de los dos tipos no se sincroniza nada de ella. Ni siquiera el título de la colección.

Otra peculiaridad es que con algunos tipos de epub –me ha pasado con algunos recibidos de editoriales como ejemplares de cortesía– el H2O se niega a cambiar el tipo de letra, el espacio entre líneas o la alineación del texto, aunque sí deja cambiar el tamaño de la letra –menos mal– y los márgenes del libro. En total hay disponibles 12 tipos de letra en más de 50 estilos. Además del tamaño se pueden ajustar el grosor y la nitidez.

Detalles destacados

Una cosa que me encanta de los lectores Kobo es que se pueden asociar a una cuenta de Pocket, con lo que gracias a la conexión wifi puedes tener todas tus lecturas guardadas para luego en él para leer cuando puedas.

ComfortLight PROTambién está muy bien la luz ComfortLight PRO que reduce la luz azul de forma automática con el paso del día y la va haciendo más naranja para limitar la fatiga visual y favorecer la conciliación del sueño si lees antes de dormir. Eso sí, es un poco todo o nada en el sentido de que puedes programar entre qué horas se activa y esa programación es fija; sería mejor que la hora de activación y desactivación pudieran cambiar automáticamente en función de la hora de puesta y salida del Sol.

En definitiva: un lector de libros electrónicos más que recomendable, con un interfaz bien pensado, pantalla iluminada para no molestar a nadie, resistente al agua y con botones físicos de pasar página, algo que en mi opinión debería ser obligatorio. Es cierto que hay otras opciones por menos de los 180€ que cuesta, pero sacrifican cosas como la protección contra agua o los botones para pasar página. ¿He dicho ya que amo los botones para pasar página?

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear
Por @Alvy — 20 de Diciembre de 2019

Yves Rossy, a.k.a. Jetman, a.k.a. Fusionman ha desarrolado con su equipo un «protocolo para el despegue vertical» con su ala propulsada a reacción, medainte un sistema de asistencia electrónica. El resultado es tan grácil como espectacular, especialmente por la tranquilidad con la que se lo toma.

Hasta ahora el «despegue» lo hacía lanzándose al vacío desde una respetable altura desde un helicóptero. Con este método logró cruzar el canal de la mancha hace años. Ahora el despegue en vertical aumenta las posibilidades del invento, que además permite aterrizar del mismo modo como si tal cosa.

En este otro vídeo de hace unos meses titulado Jetman, The Return, se muestran más datos sobre el estado actual del ala a reacción: propulsada por 4 JetCat P550 es capaz de subir completamente en vertical a 50 metros por segundo (180 km/h).

A partir de [00:50] en el vídeo se pueden ver cómo fueron las pruebas del despegue asistido en vertical en el interior de una nave, con cables de seguridad… Que no sé yo si es el mejor sitio, pero bueno. Se puede ver cómo alcanza sin problemas los 13.000 pies de altura (4 km), aunque dicen que puede llegar hasta los 6 km de altura, cual «avión personal».

Relacionado:

Compartir en Flipboard Compartir en Facebook Tuitear