Por @Alvy — 14 de Enero de 2021

Watchy

El Watchy es un reloj hackeable. Recuerda un poco al µWatch o al Peeble por su pantalla de papel electrónico, que en este caso es de 200 × 200 píxeles.

Lo interesante del Watchy es que es básicamente un microcontrolador ESP32 que es una especie de «miniordenador de bajo consumo» con su CPU, memoria y todos los demás componentes. Estamos hablando de hardware y software abierto, de modo que además de usarlo «tal y como viene» se puede reprogramar y hackear con los kits de desarrollo de Arduino, ESP-IDF, Micropython y otros.

WatchyEl hardware incluye:

  • Wifi y Bluetooth LE
  • Acelerómetro
  • Adaptador USB-serie
  • Vibración
  • 4 botones táctiles
  • Batería de 200 mAh
  • … y reloj

Tal cual se compra viene con una correa y un montón de diseños preprogramados; a partir de ahí la imaginación es el límite. Su precio son unos 38 euros (gastos de envío aparte) lo cual no está mal para lo limitado de sus funciones. No es un Apple Watch ni pretende serlo, pero tampoco cuesta dos riñones y medio y además puede resultar tanto o más divertido.

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Por @Wicho — 14 de Diciembre de 2020

Auriculares Philips Fidelio X3
Auriculares Philips Fidelio X3 puestos en la cabeza de un señor – Philips

He estado probando unos auriculares Philips Fidelio X3 que nos han cedido durante un tiempo. Son, en este momento, el tope de gama de la marca y se nota tanto en lo que se refiere a la calidad de construcción y de los materiales como, lo que es más importante, al sonido.

Los Fidelio X3 son unos cascos de diadema de diseño abierto. La diadema superior es metálica y junto con la articulación de los auriculares, que se sujetan en ella, se encargan de que se ajusten bien a la cabeza, independientemente del tamaño de esta. Tienen además otra banda, que es la que se apoya en la cabeza. Las dos están cubiertas en piel Muirhead que viene con su propio folletito de instrucciones para su cuidado. Pesan 380 gramos pero son cómodos de llevar y no cansan aunque te tires horas con ellos puestos. En eso ayudan las almohadillas de espuma recubiertas de una tela aterciopelada; son súper suaves.

Detalle de uno de los altavoces – PhilipsLos X3 montan dos altavoces de 50 milímetros con imán de neodimio que proporcionan una calidad de sonido excepcional, al menos para mis oídos no audiófilos y no especialmente entrenados. La respuesta de frecuencias es de 5 a 40.000 Hz y la sensibilidad de 100 dB a 1 mW. El escenario sonoro dentro de mi cabeza era enorme, con una clara separación entre canales y mucho espacio para ubicar los distintos instrumentos.

Siempre que la fuente de sonido respondiera a ello, claro. Unos auriculares como estos sacan rápidamente a la luz la diferencia de calidad entre distintas grabaciones, ya sea en servicios en línea o en soportes como un compact disc. Descubres que supuestos silencios con los X3 ya no lo son, que se oyen siseos que con otros auriculares no percibes. También pone un poco en ridículo la supuesta normalización del volumen de distintas piezas cuando escuchas una lista, por ejemplo. Pero cuando escuchas piezas bien grabadas alucinas.

Eso sí, como decía al principio los X3 son, aunque no lo parezcan, ya que los altavoces están cubiertos en tela, unos auriculares abiertos: la parte exterior no es sólida sino que tiene unas aberturas que les permiten «respirar» y dar un escenario sonoro tan amplio como dan. A cambio filtran sonido hacia fuera y hacia dentro, claro. Así que si los estás escuchando en una habitación en la que hay alguien más esas otras personas escucharán la misma música que estás oyendo, más o menos fuerte según el volumen a la que lo escuches. A la inversa oirás los sonidos que se produzcan porque se colarán por esas mismas aberturas.

Y los X3 no tienen ni cancelación de sonido ni nada parecido. Ni Bluetooth. De hecho en lo que se refiere a conectividad son unos clásicos absolutos: por cable y punto. Traen dos cables sin oxígeno de tres metros: uno con conector estéreo de 3,5 mm (la caja incluye un adaptador a 6,3 mm) y otro con conector balanceado de 2,5 mm y cuatro polos.

Con una impedancia de 30 ohmios los puedes usar sin problemas con un móvil o con el ordenador. Pero en ese caso es mejor si los usas con un amplficador para auriculares. Yo los probé con un Schiit Vali y no es que suenen mejor –aunque las características del ampli también afectarán al sonido– pero sí consigues un sonido más contundente, más pleno. Claro que una vez que empiezas por ese camino te planteas que si probarlos con un DAC distinto al del ordenador. Y ya sabemos que eso es un potencial agujero negro al que echar euros del que nunca salir.

Lo que me lleva al precio: ahora mismo están en 350 € en Amazon (el enlace incluye nuestro código de asociado). Que para mí ya están un poco más allá del límite de lo que querría gastar en unos cascos, aunque sé perfectamente que los hay que cuestan diez veces más que eso. Y más.

Pero si quieres unos cascos para escuchar música tranquilamente en casa –son cualquier cosa menos portables, como se puede ver en la foto de arriba, y no se pliegan como para meterlos en una bolsa de viaje– creo que son una opción muy a considerar sin tener que atracar un banco.

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Por @Alvy — 6 de Diciembre de 2020

Muchos teléfonos y otros dispositivos «estropeados» en realidad no lo están: simplemente están sucios hasta límites insospechados. En este vídeo de Insider, Julius Kaveckas explica cómo los arregla llevando a cabo una minuciosa limpieza profesional de teléfonos móviles, algo que requiere un buen microscopio y también algo de paciencia. Por cómo lo hace y lo cuenta más que una técnica parece casi artesanía.

La mayor parte de la porquería que acumulan los teléfonos móviles se encuentra en los puertos de carga y en otros agujeritos como los de los altavoces, micrófonos, auriculares y demás. Puedo dar fe personalmente que el último iPhone que se negaba a cargar lo arreglé quitando la porquería delicadamente con un palillo hasta que el conector volvió a funcionar correctamente – y madre mía la de pelusa de bolsillos que se puede acumular ahí, endureciéndose cual yacimiento arqueológico. Esta situación que es tan típica empeora si el teléfono está un poco estropeado y la suciedad puede entrar por otras partes.

Nada como desmontarlo, limpiarlo a fondo y volverlo a montar de nuevo. Kaveckas enseña en el vídeo sus herramientas favoritas: además de su potente microscopio –con el que graba sus vídeos– usa una especie de gancho metálico con el que puede escarbar la suciedad; también tiene una pistola de aire comprimido para repasarlo todo. En su tienda de Irlanda también hacen sustituciones de baterías viejas, pantallas y otros arreglos que él se toma como un reto «sobre todo si en otras tiendas les han dicho que no tiene arreglo».

Como último dato asombroso, resulta que Kaveckas tiene un canal de TikTok donde muestra su trabajo. Acumula 1,2 millones de seguidores y 21 millones de me gusta. Cifras envidiables –incluso para algún medio de comunicación– que demuestran que a la gente también les encantan los monótonos trabajos de artesanía, aunque sean un poco sucios como es el caso. Más razón todavía para seguir reclamando el derecho a la autorreparación.

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Por @Wicho — 30 de Noviembre de 2020

Echo Studio – Amazon
Echo Studio – Amazon

He estado probando un Echo Studio de Amazon, un altavoz «inteligente» de esos que incorpora Alexa. Y, contra todo pronóstico, ahora que he tenido que devolverlo lo echo bastante más de menos de lo que pensaba.

El altavoz

El Studio es un pedazo de altavoz. Mide 206 mm de altura por 175 mm de diámetro y pesa unos sorprendentes –al menos la primera vez que lo coges– 3,5 kg. Está forrado en tela, aunque en la parte superior hay un anillo plástico que alberga los botones (apagar y encender; subir y bajar volumen; activar Alexa; y desactivar o activar los micrófonos) y los siete micrófonos, que se pueden desactivar en cualquier momento mediante un botón específico para ello.

En la parte inferior hay una abertura que lo atraviesa de lado a lado. Y en la parte trasera, justo debajo de este agujero, están un conector estéreo de 3,5 mm combinado con un minióptico Toslink, el enchufe de corriente, y un conector micro USB que en realidad no tiene utilidad alguna conocida para quienes vayan a usar este altavoz.

Además del conector físico el Studio soporta Bluetooth –aunque no los codecs aptX o aptX HD que dan mayor calidad– y WiFi, con lo que se le puede enviar sonido de forma inalámbrica a través, por ejemplo, de Spotify Connect.

Hablando de calidad el Studio soporta Dolby Atmos y es compatible con música en HD. Pero aquí vienen dos peros. Uno es que Dolby Atmos sólo funciona si lo configuras como salida de sonido de un Fire TV Stick 4K de última generación. El otro es que la música en HD sólo funciona con Amazon Music HD, que no está disponible en todos los mercados, aunque en España, por ejemplo, sí.

Corte interior del Echo StudioDentro esconde un woofer de 5,25” (133 mm) que apunta hacia abajo, de ahí la abertura que lo atraviesa, tres altavoces para tonos medios de 2” (51 mm), y un tweeter de 1” (25 mm). El Tweeter está orientado hacia adelante, siendo adelante la parte en la que están los botones, lo que deberías tener en cuenta a la hora de colocarlo. Su potencia es de 330 watios.

Amazon recomienda colocarlo al menos a 15 centímetros de cualquier pared para «dejarlo respirar» y que suene mejor. Y es que, entre otras cosas, el Studio usa los siete micros para escucharse a sí mismo y ajustar su sonido automáticamente. Es un proceso que funciona sorprendentemente bien y al poco de empezar a usarlo en una ubicación determinada se puede comprobar como el sonido mejora según va «aprendiendo».

En la práctica suena sorprendentemente bien con los valores por defecto, aunque con la app de Alexa –que también se usa para la configuración inicial– se puede tunear el sonido. También se puede usar la app para emparejarlo con otro Studio –lo que permite tener sonido estéreo– o con otros altavoces de Amazon y mejorar el sonido. Sólo en algunas ocasiones me ha dado la impresión de ir un poco pasado de bajos, pero esto depende mucho también de la calidad del audio que le estés enviando.

Alexa is in da house

Claro que usar el Studio como altavoz es sólo la mitad de la historia. Los siete micrófonos mencionados antes sirven para que Alexa nos escuche y responda a nuestros comandos. Y lo cierto es que oyen muy bien; no he tenido problemas para pedirle cosas a Alexa con la música puesta a un volumen considerable o incluso desde la habitación de al lado. También es compatible con el protocolo Zigbee para control de dispositivos «inteligentes».

La historia, como siempre con cualquier tipo de dispositivo «inteligente» es cuán inteligente es tu entorno o si la inteligencia de tu entorno se habla con la del dispositivo que quieres usar, en este caso el Studio.

En la habitación de mi casa en la que lo utilicé tengo una bombilla Philips Hue que Alexa no tuvo problema alguno para controlar mediante las órdenes de viva voz que le daba. Lo mismo para otra lámpara con otra bombilla Hue que hay a la entrada de la casa. Era un poco más complicado entendernos a la hora de decirle que pusiera tal o cual música en Spotify, por ejemplo; Alexa no siempre entendía lo que yo le pedía.

El repertorio de trucos de Alexa incluye también preguntarle por el tiempo, la hora, o las noticias del día. También puedes hacerle preguntas al estilo de cosas que le preguntarías a Google. Y responde razonablemente bien. Y si le das permiso, también es capaz de añadir citas a tu calendario, por ejemplo. O a la lista de la compra.

Es muy cómodo usarlo para que te avise en unos minutos o a una hora determinada y además que te dé un mensaje determinado cuando lo haga. No lo es tanto para hacer la lista de la compra, ya que hay que añadir las cosas una a una diciéndole «Alexa, añade torreznos a la lista de la compra», esperando a la respuesta, y entonces diciendo de nuevo «Alexa, añade gildas a la lista de la compra», etc… Además esa lista vive en la app o en la web de Alexa, pero no se puede compartir de forma sencilla a menos que la copies y la pegues en algún otro sitio que sí lo permita.

Pero como decía al principio me he sorprendido más de una vez yendo a hablarle después de haberlo devuelto. No me soluciona la vida pero me la hacía algo más sencilla. Y por 199 euros además da una calidad de sonido bastante respetable.

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