Por Nacho Palou — 3 de Diciembre de 2015

Garmin Vivofit (cc) Health Gauge

Teniendo en cuenta que los médicos suelen preferir encargar sus propias pruebas médicas —aunque le lleves una radiografía recién hecha pero pedida por otro médico— no es de extrañar que básicamente no quieran saber nada de los datos procedente por los medidores de actividad física que al parecer algunos pacientes están empezando a llevar a su médico «en enormes hojas de cálculo en Excel» que no hay ni por dónde coger.

En MIT Technology Review, Your Doctor Doesn’t Want to Hear About Your Fitness-Tracker Data,

Lo medidores de actividad tienen que ser mucho más fiables antes de que resulten médicamente útiles. Aunque es cierto que ese tipo de dispositivos ayudan a mucha gente a ser un poco más activos no sirven para hacer el seguimiento médico de pacientes.

Si tu médico no encuentra de utilidad conocer datos como cuántos pasos has dado, cuántas vueltas has dado en la cama o cuántos kilómetros has corrido un día determinado, mucho menos nos interesa saberlo a los demás.

Fotografía (cc) Health Gauge

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