Por Nacho Palou — 17 de Diciembre de 2007

El disco duro portátil Little Disk de LaCie es una opción a tener en cuenta para transportar cantidades medianas de información (hasta 60GB) de forma cómoda y fiable y a precio asequible. Pero es esencialmente un producto víctima de su diseño.

LaCie Little Disk 60GB
LaCie Little Disk 60GB.

El pequeño LaCie no requiere fuente de alimentación externa, es suficiente con conectarlo a una de las tomas USB principales del ordenador. Un brillante LED azul indica que está funcionando. Dentro, su disco duro a 3.600 revoluciones es suficientemente rápido conectado a un USB 2.0, pero resulta casi la mitad de lento que un disco duro de sobremesa con fuente de alimentación externa —comparado con un LaCie Brick de 250 GB y copiando los mismos datos vía puerto USB 2.0.

LaCie Little Disk 60GB
Quitar la tapa y extraer el conector USB no es una tarea cómoda.

Para acceder al conector macho USB del Little Disk hay que quitar uno de los laterlaes del disco que sirve a modo de tapa. Aquí es cuando el disco se pone incómodo. La tapa es del mismo color y material que el resto del disco, de modo que tienes que firjarte para saber de qué lado tirar. Además es en acabado pulido y el lateral que sirve de tapa no dispone de muescas o textura rugosa que facilite el agarre. Esto se traduce en que no siempre resulta cómoda de quitar, e incluso en ocasiones resbala.

Una vez superada la prueba de quitar la tapa (tarea nada sencilla si por ejemplo vienes de la calle con las manos frías) toca otra incómoda misión: extraer el conector macho USB que va integrado en la carcasa. Conseguirlo requiere cierta habilidad e incluso puede llegar a causar daño porque en realidad no hay por donde cogerlo. En mi experiencia lo mejor es utilizar la yema del dedo gordo.

El cable que conecta dicho conectar con el disco es bastante corto (poco más de cinco centímetros) y se antoja frágil; siempre da la sensación de que se va a arrancar, lo que relegaría el Little Disk a la función de pisapapeles. Para suplir la longitud del cable se incluye una extensión aparte a modo de alargador que se puede dejar puesto en el ordenador donde habitualmente se utilice el disco. Pero si no tienes ese cable a mano al conectar el Little Disk éste se queda colgando literalmente del puerto USB. Incluso conectándolo en portátiles el cable integrado es tan corto que el disco no apoya completamente sobre la mesa. Y cargar con el alargador arruina un poco el concepto de portabilidad.

El Little Disk está disponible con capacidades de 30GB (89 euros) y de 60GB (109 euros) y es una opción a tener en cuenta si buscas un disco duro realmente cómodo de llevar y traer ya que, cuestiones funcionales aparte, su calidad de construcción y fiabilidad de marca están fuera de toda duda.

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