Por @Alvy — 9 de Abril de 2018

En este vídeo de Silicon Classics se muestra cómo era la SGI Indy, una de las primeras workstations de «gama baja» que Silicon Graphics intentó situar como el «equipo de entrada» para trabajar con CAD, vídeo y multimedia. Hablamos de la edad media de la informática, del Año del Señor de 1993, cuando las escenas de Abyss y Terminator 2 solían mostrarse como ejemplo de lo más de lo más en tratamiento de vídeo/3D de la época. El cine profesional era algo que estaba, de algún modo, al alcance de equipos como la Indy – aunque en realidad luego se renderizaran en granjas con decenas de servidores similares.

A diferencia de otras, a la Indy al menos podías abrazarla o tirarla por la ventana, pues tenía unas dimensiones abarcables y un diseño chic y de un azul eléctrico llamativo. La apodaban cariñosamente «la caja de pizza».

Sus especificaciones eran buenas para la época (hoy son de risa, claro); un procesador RISC R4000 de 64 bits a 100 MHz, 16 MB de RAM y el sistema operativo IRIX 5.1 (el Unix de SGI). La resolución de su pantalla era de 1280 × 1024 y aunque era muy buena gráficamente ni siquiera tenía hardware 3D específico (excepto con tarjetas y actualizaciones opcionales). También tenía entradas de vídeo (hasta 768×576, PAL/NTSC), audio e incluso RDSI (precursor del ADSL). También llevaba espacio para dos discos duros o CD-ROM SCSI, y un conector de red Ethernet 10BaseT.

La SGI Indy se pasaba por la piedra a cualquier Macintosh de la época (por no hablar de los PC) y en entre sus demos había una versión 3D de Asteroides, programas de edición de vídeo y sobre todo CAD.

El precio de entrada de la Indy eran 4.995 dólares, que serían unos 9.000 dólares hoy en día, pero era un precio muy engañoso. Eso no incluía memoria caché –algo básico– ni otras cosas indispensables, por lo que lo normal era irse a los 10.000 dólares (18.000 de hoy en día) o pasar de los 20.000 o 30.000 dólares (hasta 50.000 de hoy en día) en cuanto se añadieran otras «opciones»: 128 megas de memoria RAM costaban 5.000 dólares (tanto como el propio equipo) y una unidad CD-ROM, 1.500 dólares, sin ir más lejos.

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